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Condecoraciones del Caso nº 00036: UNA NOCHE EN LA ÓPERA

El polvo, el cuasi arqueológico polvo de dos años sedimentado sobre los estantes de la Sala de Archivos, con algunas motas flotando indómitas en el haz de luz de mi linterna. Ese polvo capaz de ocultar archivadores, revela más de lo que esconde para un ojo experto. Qué cajas llevan ahí desde el principio, desde hace ya más de ocho años. Los informes de los casos del Padre Piña, revisados cada vez que nos hemos vuelto a cruzar con él. La carpeta del caso Rosano, que no se documentó hasta que se nos permitió y que, por tanto, tiene menos polvo del que debería.

Un ligero cerco, dejado por minúsculas imperfecciones en la balda sobre la que teníamos la revista que Carlos Ashmoor nos regaló y que nos fue robada.

Hay que cambiar esta bombilla, pienso. Pero lo primero es lo primero.

Nicolás ha hecho un trabajo excelente organizando la Sala de Archivos, teniendo en cuenta el desorden que era hasta que abrimos el departamento de Documentación. Aún no sé, exactamente, cómo se las ha arreglado para hacerlo, pero ha sacado orden del caos. Y lo mejor de todo: no es un orden evidente. Si alguien quiere volver a robarnos una prueba, encontrar lo que busca no le será tan fácil, pero para la Sociedad del Misterio la lógica que rige la Sala de Archivos es absolutamente evidente. Encuentro la carpeta de nuestro último caso, “Una Noche en la Ópera”. Es muy fina, apenas tiene contenido, y aunque ostenta el sello de “Caso Cerrado” en su portada le falta ese cierre que le damos una vez que se asignan las condecoraciones. No es difícil de encontrar, cuando sabes lo que buscas.

Soplo el polvo. Toso. Mucho.

Abro la carpeta. Contrasto información. Reviso mis notas, unas notas que tienen menos polvo del que deberían.

Todo encaja.

Regreso a las oficinas. La carpeta oculta bajo mi gabardina. Algunos de vosotros me dirigís una mirada severa, y no os culpo. Os prometí respuestas en una semana y de eso hace ya más de un mes. Y de que hiciera ya un mes hacía ya dos años.

Cuando saco la carpeta de mi gabardina, sin embargo, puedo ver que la severidad se torna en expectación.

Abro la carpeta y carraspeo.

- ? -

Detectives…

… Lo prometido es deuda. El respeto se gana, y sé que he hecho mucho para perderlo, pero sé que si puedo empezar a cumplir mis promesas el primer paso estará dado. Y lo primero que os prometí, antes de nada más de lo que está por venir, era el justo y merecido cierre al caso 36. Las condecoraciones.

Ha sido difícil, creedme. Tenía que volver a encontrar mis notas. Y ya os puedo garantizar, mis queridos investigadores… que no lo he hecho. La mudanza y varios problemas informáticos han podido tener algo que ver, pero lo cierto es que no las tenía por ninguna parte. Así que Mycroft y yo nos hemos sentado a repasar todas las conjeturas, una por una, hasta recopilar nuevamente todas las condecoraciones. Desde aquí, mi agradecimiento por su colaboración.

Y dicho esto… ha llegado la hora. Damas y caballeros, LAS CONDECORACIONES DEL CASO 00036:

INVESTIGADOR MAUSER STILL: Primerísimo Primer Golpe. Puede que ya no os acordarais, pero estáis cogiendo una costumbre muy, MUY rara: entrar a comentar ANTES de que yo os pueda decir que se abre oficialmente el caso. Sea como sea, en la Sociedad del Misterio siempre hemos premiado la puntualidad, y por eso Mauser Still se lleva el premio.

JEFE DE DEPARTAMENTO PARMACENDA: Sobre la Pista. En un caso lleno de sospechosos, en el que era difícil saber a quién descartar y a quién no (véase “¿pero qué hacemos descartando a Violeta?”, que no se va a conceder la condecoración “Bulldog” porque os la llevaríais todos a la vez), Parmacenda fue el primero en empezar a centrarse en algo importante: determinar quién mentía. Fue, de hecho, el primero en señalar, pruebas mediante, a Damocles Talleyrand como mentiroso.

INVESTIGADORA MAUREEN: Pista Clave. Este caso estuvo a punto de irse al garete cuando nos encontramos con que Damocles no era tan impresionable como otros tantos sospechosos a los que hemos llevado ante la justicia: el maldito bastardo se había asegurado de que no podíamos demostrar que había sido él, sólo que no podían haber sido los demás. Por fortuna, Maureen encontró la prueba que lo incriminaba: la réplica del collar oculta en una de las estatuas. Gracias a su trabajo, el caso quedó blindado.

JEFES DE DEPARTAMENTO NICOLÁS Y PARMACENDA: Descartes. Es curioso que esta condecoración recaiga sobre dos jefes de departamento, pero como bien sabéis, en este caso participaban como todos los demás, sin contar con información privilegiada. En esta ocasión, tanto Nicolás como Parmacenda se fueron asegurando de eliminar de la lista de sospechosos a todos los que se demostraban imposibles. Algo esencial cuando se tienen tantos posibles culpables.

JEFE DE DEPARTAMENTO PARMACENDA: Recopilación. Parmacenda siempre ha sido muy dado a las recopilaciones, lo he observado ya en más de un caso, y en esta ocasión lo hizo más de una vez. Es un trabajo muy encomiable, porque sirve para ayudar a todo el equipo a no perderse en conjeturas ya descartadas, favoreciendo que todos estemos en la misma página.

TODOS LOS INVESTIGADORES QUE SIGUIERON LA TEORÍA DE “VIOLETA ES LA PRINCIPAL SOSPECHOSA”: Jauría. Como ya he dicho más arriba, conceder aquí la condecoración “Bulldog” sería agotador, y gastaríamos toda la reserva de ejemplares de esta condecoración para los próximos diez o doce casos. Es por ello que la ascendemos directamente a “Jauría”, condecoración entregada cuando un grupo masivo de investigadores se aferran a una misma conjetura y no la sueltan ni con agua caliente. Seguid así, porque esta condecoración no se entrega por seguir conjeturas erróneas, sino por tomarse en serio una hipótesis de trabajo y no descartarla hasta tener pruebas para ello.

INVESTIGADORA JENGIBRE: CASO CERRADO. El trabajo de Maureen blindó el caso, pero lo esencial para cerrarlo era determinar quién había sido. En este aspecto, hemos de reconocer el ejemplar trabajo hecho por Jengibre: en una sola conjetura, redujo la lista de sospechosos a dos, descartó a una e identificó el móvil del otro. Un trabajo completo y redondo, que nos permitió cerrar el lazo sobre el cuello de Damocles.

Mi más sincera enhorabuena a los premiados. A los demás, ¡buen trabajo! Pero claro… No ha pasado tanto tiemop como para que se me haya olvidado nuestra más sagrada tradición: las condecoraciones especiales. ¿Todos listos?

JEFE DE DEPARTAMENTO MR. ZALAYA E INVESTIGADORES ZIORDO Y JVSAPORTA: ¡CUCU! Como bien recordaréis, esta insigne condecoración se entrega a aquellos investigadores que, sea por las circunstancias que sea, entran a la investigación, saludan, y no vuelven a aparecer en todo el caso.

INVESTIGADOR URIEL EUGENIO: ¿Dónde está Wally? Otra de nuestras condecoraciones clásicas, concedida a aquél que encuentra antes que nadie un elemento que es ya tradicional en nuestro trabajo: la caja de porno. ¿Por qué hay siempre (o casi) una caja de porno? ¿Qué secreto esconden? ¿Cuántas tendremos ya repes? Todo eso seguirá siendo un misterio, pero que Uriel Eugenio fue el primero en darse cuenta de que en este caso el porno eran los vídeos de Diamatto es innegable y debe ser reconocido.

INVESTIGADOR JVSAPORTA: Pausa Para Publicidad. Condecoración de nuevo cuño, damas y caballeros. Ya hace tiempo que venimos teniendo spam en La Sociedad del Misterio, ¿y qué blog no lo tiene? Pero pese a todo, alguien se ha tomado la molestia (o no) de entrar aquí y hacernos partícipe de su campaña de promoción. Y qué diablos, he pensado que bien podemos reconocer esta realidad en lugar de seguir luchando contra ella. Jvsaporta, no sé si vas a volver por aquí, pero si decides hacerlo, toda nueva mente es bienvenida en nuestras investigaciones. Eso sí: la próxima vez, espero ver una conjetura.

Ahora sí. A los premiados, a todos los premiados, mi más sincera enhorabuena. A uno de ellos en especial, por motivos que anunciaré cuando sepa que tengo permiso para hacerlo. A los demás, seguid así, sois vosotros los que hacéis de La Sociedad del Misterio lo que es gracias a vuestro excelente trabajo. Y ahora, por favor, aprovechad esta excusa que tan generosamente os brindo y poned la oficina patas arriba para la PRIMERA FIESTA POST-CASO CON DOS AÑOS DE PREPARACIÓN.

Me voy a cambiar la bombilla. Ah, y Jengibre, a mi despacho, por favor.

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