MIENTRAS TANTO, EN EL MUNDO: Quién roba a un ladrón…

Dice el viejo adagio, o el refrán, si se prefiere, que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. En este caso nos encontramos en una situación en que se acumulan como unos doscientos. O puede que más.

Un señor ladrón, inducido a tal situación por la crisis, la mala situación social, etc, de Brasil, en este caso, de nombre Mauricio Ferro, atracó una farmacia. Hasta aquí, bien. La cuestión es que cuando este buen hombre, con toda la adrenalina en la sangre, corriendo y saliendo de la farmacia recién atracada, sigue su propio plan y acude al lugar donde esta… ba… el coche. Es decir, que sale con el dinero del atraco y… le han robado el vehículo… Bueno, estas cosas pasan. ¡Qué calamidad!

Pero no contento el retorcido Destino con eso, va y se ceban: otro atracador le reclama el dinero que llevara encima, producto de su propio atraco… o sea, que el ladrón original es robado DOS veces, el día que decide atracar una farmacia, según el, por necesidad.

Dejamos aquí el extracto de la noticia que tanto nos ha llamado la atención por esa mezcla entre justicia poética y escupitajo en un ojo de los Hados.

mauricio ferro

Enlace a la noticia original.

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MIENTRAS TANTO EN EL MUNDO: El plátano mutilador

Que el mundo carcelario es duro, brutal y sangriento, cuando los guardias se despistan, no es ninguna novedad. Todos conocemos truculentas historias, alimentadas por el cine, las series y la prensa sensacionalista y, muy de vez en cuando, por testimonios ciertos de profesionales o exconvictos.

Es conocido que algunos presos de crímenes especialmente sensibles tienen un tratamiento especial “de seguridad”, como violadores, pedófilos y terroristas.

La cuestión es que, cuando las luces se atenúan, las luces se apagan o los guaridas acuden a otros puntos de la prisión, ocurren cosas, cosas terribles y sangrientas… y a veces el humor negro y retorcido aflora incluso en lugares tan oscuros como las prisiones. Es el caso de Dzhokhar Tsarnaev, criminal convicto por la justicia estadounidense, acusado y no arrepentido -hacen mucho hincapié en ese dato-, por el crimen de las bombas de Boston, donde murieron tres personas y hubo 264 heridos de diversa gravedad.

La cuestión es que este reo estaba en su celda un mal día, ya condenado a muerte, en Fort Devens Detention Center, Massachussets, cuando los guardias acudieron a una llamada en la que se decía que había sido herido.
El periódico Empire News se hace eco de las declaraciones del investigador jefe de la prisión, que declaró que el preso sufrió unos 16 o 17 golpes que implicaron la rotura de ambas piernas y trauma cerebral masivo. En el suelo ensangrentado de la celda encontraron, ejem, una piel de plátano.

El investigador en jefe Goldsmith descartó que hubiera sido el plátano y lo achacó a la Hermandad Aria, uno de los grupos más peligrosos de la prisión, y de reconocida reputación de violencia extrema… pero el plátano sigue ahí… y es inquietante.

Advertimos que la imagen a continuación puede resultar perturbadora.

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OCTAVO ANIVERSARIO – El Juego Vuelve a Empezar

Damas.

Caballeros.

Antes de que lo digáis, sí, esto ya se ha convertido en un mal hábito. Sólo aparezco por aquí cuando llega el aniversario, y siempre que vuelvo lo hago sin traeros un caso nuevo. Podría deciros que lo siento, que esto no me provoca ningún placer, que he tenido una serie de circunstancias que me han impedido retomar las riendas del juego…

Podría deciros todo eso y sería verdad. Pero no arreglaría el problema. Después de mucho pensarlo he llegado a la conclusión de que sólo hay una frase que os merezcáis que os diga: esto no volverá a pasar.

Merecéis como mínimo eso. La garantía de que La Sociedad del Misterio no se volverá a ir sin avisar. Un juego al que siempre sabréis que podéis volver a jugar. Un trabajo bien hecho.

Así pues, hoy, ocho años después de la inauguración de la Sociedad del Misterio, vengo a vosotros con las manos vacías… pero por una buena razón: porque lo que traigo para vosotros es demasiado grande.

Esta vez queremos hacerlo bien, y queremos saber que, una vez que arranquemos, no vamos a volver a parar. De modo que afilad vuestros lápices, sacad del armario vuestras gabardinas y quitad el polvo a vuestros sombreros, porque se avecina la mayor aventura de la Sociedad del Misterio hasta la fecha.

No vamos a spoilear de qué va la cosa, pero queremos que estéis preparados. Lo que estamos preparando, y por lo que aún tardaremos un poco más para poder dejarlo todo atado y bien atado, no es un caso. No.

Son veinticuatro.

Una temporada completa. Una historia más grande que ninguna que hayamos protagonizado hasta la fecha, construida a base de capítulos autoconclusivos. Nuevos personajes. Nuevos formatos de caso. Nuevas reglas del juego. Una aventura que lo cambiará todo.

La temporada lleva meses en el horno. Hemos querido guardar el secreto hasta hoy. Pero no vamos a cometer el error de otras veces: esta vez tendremos los guiones de los casos completos antes del estreno y planes de contingencia para cada uno para que, una vez que hayamos arrancado, esto no se detenga hasta que hayamos terminado de contar la historia.

Pero no he venido aquí, otra vez, a deciros “Que viene el lobo” y esconderme hasta el siguiente aniversario. Estoy aquí para volver a abrir las puertas de la Sociedad del Misterio. Para que, cuando finalmente arranquemos, el motor no esté frío.

Y por eso mismo, y porque es un error teorizar sin pruebas y no puedo pediros que creáis en mí sin demostraros que hemos vuelto para quedarnos… vamos a tener actualizaciones regulares en La Sociedad del Misterio empezando desde hoy. Si yo no tengo tiempo para traeros noticias, curiosidades, encuestas, juegos de ingenio o lecciones de la Academia del Misterio, alguien más lo hará. Mycroft, sin ir más lejos, ya tiene preparado un ejemplar de “Mientras tanto en el mundo” para empezar a calentar motores.

Y no pararemos aquí. Me comprometo a publicar, en el plazo de una semana y de una maldita vez, las condecoraciones a nuestro último caso. En cuanto me sea posible, además, tendréis el opening y los títulos de crédito, como es tradición. En breve tendréis noticias de índole editorial (permitidme que os deje ahí con la intriga, que sé que os gusta). Y hasta que llegue finalmente el estreno de la temporada, os iré trayendo sorpresas cuando menos os lo esperéis.

Los que seguís aquí os merecéis que el juego vuelva. A los que os habéis ido, esto era lo que tenía que haber hecho antes, espero que aún sepáis aceptarlo. Los nuevos, sed bienvenidos y sed pacientes, lo que está por llegar va a valer la pena. La Sociedad del Misterio sois vosotros, todos vosotros, y merecéis que os diga estas palabras. Así que allá van:

EL JUEGO VUELVE A EMPEZAR.

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SÉPTIMO ANIVERSARIO – La caída del Detective Ryder

No os he olvidado.

Es lo primero que quería decir. Es lo primero que quiero que tengáis claro. No os he olvidado. La Sociedad del Misterio siempre ha estado muy presente en mi cabeza y en mi corazón, y cada vez que tengo un hueco me dedico a garabatear ideas, preparar casos, buscar nuevas formas de jugar con vosotros. De todos mis proyectos, éste es el que más orgulloso me tiene, no sólo por cómo me ha salido sino por lo que vosotros hacéis de él.

Pero la Vida Real tiene prioridad.

Me he independizado, y eso implica que ahora tengo responsabilidades que antes no existían. Eso consume tiempo. Sumemos problemas personales, proyectos urgentes y (quién me lo iba a decir, a mi edad) trabajo, y veréis que cada vez tengo menos tiempo para sentarme con vosotros. Tanto es así que estoy escribiendo estas líneas en un descanso de un trabajo que ya debería estar terminado (esta situación no es culpa mía, pero adivinad a quién le toca arreglar el marrón).

Quiero cerrar el caso del año pasado (del año pasado, oiga). Quiero recopilar los relatos de terror que escribisteis. Quiero terminar de preparar el caso que llevo año y medio cocinando. Quiero volver al juego, con vosotros, por todo lo alto, como os merecéis. Pero no tengo tiempo para hacerlo.

Aún así, no os he olvidado.

Es nuestro séptimo aniversario, y aún no he cerrado el caso del sexto. Lo lamento muchísimo, no os hacéis una idea.

Pero estamos de cumpleaños, ¿no, gente? Y a un cumpleaños uno no viene sólo a disculparse.

Así que ¿queréis un regalo? ¿O estáis enfadados conmigo y queréis verme caer? ¿O un poquito de las dos cosas?

Pues ea. A partir del minuto treinta, tenéis a vuestro Investigador Jefe diciendo chorradas en Antena 3, participando en dos duelos al mismo tiempo: uno de intelecto contra la concursante central, y uno de tonterías contra Arturo Valls. Si no os traigo caso, al menos os traigo un payaso para el cumpleaños. Y confiad en mí: vamos a volver. De esto os doy mi palabra de honor, y mi palabra es sagrada.

A todos los que aún estáis por aquí, gracias por seguir. A los que os fuisteis, no puedo culparos. Sólo puedo pediros, a todos, que os asoméis de vez en cuando… porque la Sociedad del Misterio aún no ha vivido su último acso.

 

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ESPECIAL HALLOWEEN – El Club de Medianoche

El viento gélido arrastra aún el eco de las campanadas de la medianoche. Doce lúgubres tañidos que descienden desde lo alto del campanario, reptan por toda la ciudad ahogando el ruido del tráfico y flotan hasta penetrar en lo más alto de un moderno edificio de oficinas, hasta la mismísima planta trece.

La pálida luz de la luna dibuja con trazos negros la sombra de las persianas por toda la oficina. Los cristales vibran con el viento, tiemblan, truenan.

Sólo tengo la ayuda de una vieja linterna, cuya luz trémula consigue a duras penas arrancar detalles a las tinieblas. El frío de la noche atraviesa mi gastada gabardina y se agarra con furia a mis huesos.

Es festivo. Es medianoche. Las oficinas de la Sociedad del Misterio deberían estar desiertas. Pero un detective no puede ignorar a sus sentidos, y los míos me decían que las cosas no eran como debían ser.

Pies arrastrándose en la oscuridad. Miradas que se clavan en mi nuca para desaparecer cuando las busco. Susurros, jadeos, voces ahogadas en el silencio. Jirones de sombra arrancados de las tinieblas que se mueven furtivamente a mi alrededor.

Sé que debería estar solo. Pero no lo estoy. Estoy rodeado. No los veo, pero sé que están ahí.

Me siento. Respiro hondo. Coloco estratégicamente la linterna bajo mi barbilla, y pronuncio las palabras:

—Queda inaugurada la primera sesión del Club de Medianoche de la Sociedad del Misterio. Durante los próximos siete días no vamos a trabajar. No vamos a investigar ningún caso. Vamos a sentarnos en la oscuridad, y vamos a contar historias de miedo.

No hay respuesta. Una duda recorre mi columna vertebral y se agarra a mi cerebro: ¿y si no están ahí? ¿Y si mis sentidos me han engañado?

¿Y si no? ¿Y si hay algo ahí, pero no lo que yo creo que hay?

Es entonces cuando, lentamente, una a una, las linternas de los investigadores de la Sociedad del Misterio que me acechaban en las sombras se van encendiendo bajo sus rostros, semblantes fantasmagóricos que aparecen de pronto entre las sombras. Cinco velas, una por cada jefe de departamento, se encienden en el centro de la habitación, y ahora la luz es la suficiente para poder ver que estamos todos sentados en círculo.

Sonrío.

—Bien. ¿Quién empieza?

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SEXTO ANIVERSARIO: CONTRARRELOJ – Caso nº 00036: UNA NOCHE EN LA ÓPERA

—Es una situación poco ortodoxa —dije—. Quiero decir, lo correcto en este caso sería recurrir a las autoridades…

—No, eso sólo lo haría público —respondió Violeta—. Y eso no ayudaría a nadie, y definitivamente alertaría al ladrón. Entiéndame, señor Ryder… No sabía a quién acudir.

Casi seis años después de nuestro primer encuentro, Violeta Sanpedro (33 años, comprometida, soprano) había madurado mucho. Por aquél entonces era una joven promesa del bel canto, con voz y talento pero sin porte ni presencia, que compareció ante nosotros como testigo y sospechosa de la muerte de su compañero de escena el tenor Jorge Brezo. Ahora tenía ante mí a una diva y una dama.

—¿Y por qué nosotros? —quise saber.

—Ustedes… Cuando el pobre Jorge murió, no se limitaron a encontrar a su asesino. Después de aquello se siguieron interesando por nosotros, por saber cómo íbamos a seguir con nuestras vidas. El señor Nicolaides y yo siempre comentamos lo mucho que valoramos eso.

—Está bien. Vuélvamelo a contar, desde el principio, y no omita ningún detalle.

Violeta, con actitud serena y profesional, llenó de aire sus pulmones y comenzó su relato.

—Como sabe, el señor Nicolaides ha estrenado por fin su gran ópera, “Tetragrammaton”, basada en los estudios del historiador Glasseus Phillips sobre el pueblo judío. La obra narra la vida de los judíos en Ur hasta la huida de Abraham, luego su papel en la historia de la Venecia del siglo XVI, para finalmente contar la actual diatriba de un joven soldado israelí que tiene como mejor amigo a un palestino.

—Algo he leído, sí.

—Bien. Es una tradición en la ópera no utilizar joyas auténticas, trae mala suerte; pero esta vez, la firma de joyeros Logtier ha patrocinado todos los gastos de la obra con una única condición: que se vistieran sus joyas tanto en la propia obra como fuera de ella, en las fiestas post-representación.

»Como soprano principal de la obra, me corresponde a mí vestir un collar de perlas cultivadas, “Las Lágrimas de Shiraz”, creada especialmente para esta obra. Durante los ensayos usamos una réplica de bisutería, para evitar dañar la original. Siempre se usan réplicas de primera calidad, con el mismo peso, tacto y brillo, y en general esta réplica cumplía todos esos requisitos. Sin embargo, le diré que en la primera representación que hicimos con la original, el director quedó impresionado con mi interpretación, nunca me había visto cantar así. Empezó a circular el rumor de que el collar auténtico dotaba a la voz de una magia capaz de conmover sin esfuerzo.

—¿Y usted qué cree?

—Yo soy una mujer con los pies en la tierra, señor Ryder. El broche de la réplica de bisutería es mucho más basto que el del collar original y me resultaba incómodo, por eso en los ensayos lo hacía peor: estaba distraída.

»Bien. Como ya sabrá, “Tetragrammaton” lleva cinco días de representación, esta noche será la sexta y penúltima. Pero en la representación de anoche, ocurrió algo que no debería haber ocurrido. Durante un cambio de escena, cerca del final del primer acto, fui a mi camerino a cambiarme de vestuario y a que me retocasen el maquillaje. Pero cuando volví a salir a escena… estaba incómoda.

—El collar —deduje—. El cierre volvía a ser más tosco.

—La crítica ha dicho de mi representación que he perdido todo el empuje antes del final del segundo acto, que parecía como distraída. ¿Pero cómo no iba a estarlo? ¡Se había cometido un robo entre bambalinas!

—¿Quién más lo sabe?

—Sólo los Talleirand.

—¿Los Talleirand?

—La familia que lleva la firma de joyas Logtier. Tenía que avisarles, el collar es su propiedad, y además necesitaba estar segura de que el que llevaba era el de bisutería. Necesitaba la opinión de un experto.

—Lógico. ¿Y sus compañeros?

—No se lo he dicho a nadie. No sé en quién puedo confiar.

—Bien. Si mis Jefes de Departamento pudieran entrar en el Palacio de la Ópera y hablar con sus…

—No lo entiende, señor Ryder —me interrumpió Violeta—. Mañana es la última representación y las joyas deben ser devueltas a Logtier. No podemos devolverles un collar falso, y menos ahora que lo saben. Además, mis compañeros ya han firmado con otras compañías para el resto de la temporada, y algunos de ellos tienen previstas obras en otros países. Si queremos atrapar al ladrón, tiene que ser antes del final de la última representación.

Maldita sea. Otro Caso Relámpago.

—Bien —resolví poniéndome en pie—. No hay tiempo que perder. Sólo los joyeros saben lo que ha ocurrido, así que necesitaría hablar con ellos con total y absoluta franqueza; necesitaré una excusa para poder hablar con el resto de implicados sin levantar sospechas. Con las limitaciones que tenemos, tendrán que bastar los testimonios para encontrar al ladrón: quien miente, tiene algo que esconder.

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SEXTO ANIVERSARIO – Unas palabras del autor

Damas y caballeros.

Permitidme que hoy os hable como Javier Martínez, como el autor de todo esto, y no como Jack Ryder.

Hoy hace seis años que emprendí un proyecto en el que tenía mucha ilusión… pero no mucha esperanza. A fin de cuentas, pensaba, puede que al público le guste la temática de misterio, pero… ¿qué diablos es esto, en realidad? ¿Es literatura? ¿Es rol? ¿Son Historias Negras? La primera vez que le hablasteis a alguien de la Sociedad del Misterio… ¿cómo se lo explicasteis? Además, empecé directamente con un caso antes de saber si tendría jugadores… No sabía lo que iba a salir de aquí.

A nivel narrativo, he intentado transmitir esa misma sensación a Jack, mi alter ego. Es decir, la Sociedad del Misterio no es una agencia de detectives al uso, es más bien el eslabón perdido entre la colaboración ciudadana y el crimen organizado. ¿Cómo podía confiar en que tendría investigadores, o siquiera en que alguien quisiera contratar sus servicios?

No estoy tan alejado de la realidad como para mezclarla con la ficción. Sé dónde empieza el autor y dónde acaba el personaje. Pero creo que puedo afirmar que ninguno de los dos esperábamos lo que ocurrió a continuación.

Seis años ya, y la Sociedad del Misterio no ha dejado de crecer. Nuevos investigadores, mentes brillantes de todos los rincones del mundo. Los Departamentos, una justa recompensa a los investigadores más eficientes que a su vez permite desarrollar aún más cada misterio. Casos más elaborados, desde el pequeño y doméstico crimen de nuestro primer caso hasta nuestro reciente pacto con la Mafia. Nuevas herramientas de trabajo: la Sala de Archivos, nuestra Reputación y, por supuesto, Dyogenes Consulting. Más y más aliados: el inspector Arjona, la doctora Irene Watson, el doctor Carlos Ashmoor, el inspector O’Halloran de la INTERPOL, nuestro buen Mycroft, ahora Giancarlo Rosano. Adversarios formidables: el incansable Padre Piña, el arrogante Agente Smith, y naturalmente nuestra némesis, el enigmático A. K. Nuevos tipos de misterio: los casos Contrarreloj, los casos Relámpago, la Maratón, casos encadenados, casos simultáneos, y cómo olvidar nuestro primer Especial de Halloween. Una nueva dimensión en nuestra narrativa, al incorporar banda sonora y un opening para cada caso. Apariciones mediáticas, desde el apasionante mundo del webcómic hasta nuestras recientes incursiones en la radio.

Ha habido errores, por supuesto. Casos que no funcionaban, misterios mal construidos en los que no había forma de descubrir al culpable. Ideas demasiado ambiciosas a las que le fallaban los cimientos. Mecánicas de juego que no dieron el resultado que debían dar. Todo eso nos ha servido para aprender y mejorar, y para eso mismo nos servirán todos los fallos que aún están por llegar. Porque si la Sociedad del Misterio ha ido mejorando, aún tenemos la intención de que esto crezca todavía más.

No voy a mentiros: jamás en la vida habría esperado que esto llegase hasta donde ha llegado. Pero no tengo intención de atribuirme ni la mitad del mérito. Yo tuve una idea, sí; pero esa idea habría muerto antes de nacer de no haber sido por vosotros.

Así que quiero aprovechar este sexto aniversario para daros las gracias. Gracias a los que lleváis aquí desde nuestros comienzos, a los que nos habéis visto nacer y os habéis quedado para ver si el niño crecía feo o no. Gracias a los que os habéis ido incorporando, a los que habéis llegado con esto empezado y habéis decidido que valía la pena leer todos los casos atrasados antes de pillaros una mesa. Gracias a los que aún estáis por venir, porque la Sociedad del Misterio sólo puede seguir creciendo si lo hacen sus filas. Gracias a los que habéis ascendido a Jefes de Departamento, que hacéis de la Sociedad del Misterio una experiencia cada vez más disfrutable. Gracias a los que nos habéis regalado momentos inolvidables. Gracias a los que resolvéis en veinte horas un caso de dos semanas. Gracias a todos los que habéis estado ahí durante todos y cada uno de los errores que he cometido, gracias por quedaros a pesar de todo. Gracias a los que habéis sabido perdonar cada parón, cada pausa, cada silencio sin justificar. Gracias a los que hacéis de la Sociedad del Misterio lo que realmente es, lo que siempre debió ser: una comunidad. No un público que disfruta de un relato de misterio, sino una gran familia que comenta el capítulo en voz alta y se retan a descubrir al asesino antes que los demás.

Gracias, porque sin vosotros la Sociedad del Misterio no tendría sentido. Gracias, porque cuando perdí las esperanzas de que esto pudiera funcionar seguíais ahí. Gracias por darme un motivo para seguir.

Dicho esto… No penséis que os pienso dejar sólo con unas bonitas palabras de gratitud y escaquearme. La Sociedad del Misterio sigue teniendo sus puertas abiertas, y esto aún consiste en resolver casos, no lo he olvidado. Por desgracia, y como siempre digo, la Vida Real tiene preferencia por encima del juego, y diversos proyectos y situaciones personales me han dejado con poco tiempo para preparar el especial de este año (y mira que la idea estaba ya apuntada, pero… qué va, no ha dado tiempo).

Así pues, y si me permitís abusar un poco más de vuestra paciencia… el caso se abrirá mañana. Y va a ser un Caso Relámpago, lo que significa dos cosas: que sólo tendréis veinticuatro horas para resolverlo, y que los Jefes de Departamento también juegan.

Estad atentos… ¡y feliz aniversario!

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