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El Rincón Literario: Susurros de Cementerio

Damas y caballeros.

Estáis esperando un misterio. Os he prometido una temporada completa. Y desde aquí os digo que esa temporada sigue en pie, aunque todavía tardará un poco en salir. No voy a mentiros: he estado ocupado, quizás demasiado ocupado, y ha llegado la hora de que sepáis en qué.

Hace muy poco, la noche de Halloween de este año para ser exactos, que he conseguido por fin publicar mi primer libro: Susurros de Cementerio.

susurros-de-cementerio-portada

Se trata de una antología ilustrada de cuentos de terror escritos exactamente en doscientas palabras cada uno (título incluido), en la que me propongo explorar algunos de los mitos más clásicos del terror, leyendas urbanas, creepypastas, y darles una vuelta de tuerca. Incluso, y esto es un reto personal así que ya me diréis si lo he conseguido, me he propuesto escribir historias de terror que giren en torno a objetos, conceptos, situaciones, tan cotidianas que a nadie se le pudiera ocurrir que dieran miedo. A continuación, os incluyo la sinopsis.

Una niña sin miedo a los demonios. Un niño asustado de la oscuridad. Una pitonisa que ve más de lo que cree. Un escritor desesperado por curar a su esposa. Una mujer maltratada que quiere cambiarlo todo. Un solitario que decide celebrar su cumpleaños.

En SUSURROS DE CEMENTERIO, Javier Martínez se propone contarnos cien historias capaces de quitarnos el sueño usando exactamente doscientas palabras. Sorprendentes e insólitas reinvenciones de monstruos clásicos y leyendas urbanas se dan la mano en esta antología ilustrada de microcuentos de terror.

Los muertos tienen historias que contar. ¿Podrás escuchar con atención todos los susurros de cementerio?

Podéis encontrarlo en Amazon, disponible para Kindle. Pero también podéis encargarlo en edición impresa por sólo 5,92€ y, si todo funciona como Amazon ha prometido, al comprar la edición en papel podréis descargar la edición digital completamente gratis.

Sé que habéis entrado aquí buscando un misterio. Y sé que, aunque os guste esta noticia, aunque os alegre saber que lo que me tenía distraído ya se ha terminado, aunque tengáis curiosidad por leer este libro, tendríais derecho a pensar “Esto no tiene nada que ver con nosotros”. No quiero que penséis eso, y menos aún teniendo en cuenta que, si vosotros no hubieseis mantenido mi vena literaria en activo, probablemente este proyecto nunca habría visto la luz. Así que permitidme que os regale un pequeño misterio:

En este libro hay más de una referencia a La Sociedad del Misterio. ¿Podréis encontrarlas todas?

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Mientras tanto en el mundo: Carmen la del pincho

Reproducimos aquí la noticia del periódico ABC edición Sevilla, en la que se presenta a Carmen la del pincho, una mujer digna de ser miembro de la Sociedad del Misterio por méritos propios.

Ante una escena de asesinato que le encomendaron despejar, en el parque María Luisa, de Sevilla, antes de contaminar o destruir el escenario, dada su gran afición a las series de investigación criminal, se dedicó a colectar pruebas que, más adelante, ayudaron a esclarecer el crimen.

Y ahí lo dejo… solo para que podáis disfrutar el artículo entero.

Carmen, limpiadora del parque de María Luisa de Sevilla cuya intervención fue clave en el caso
Carmen, limpiadora del parque de María Luisa de Sevilla cuya intervención fue clave en el caso – EFE/MANUEL RUS
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EFEabcdesevillaSevilla – 24/04/2016 a las 21:02:11h. – Act. a las 21:04:52h.Guardado en:

El 24 de febrero fue encontrada en un parque de Sevilla una mujer muerta aparentemente por suicidio y se ordenó recoger la basura del entorno, perouna limpiadora con vocación de forense sospechó de un homicidio y recogió con minuciosidad la prueba que permitió detener al presunto asesino.

«Carmen la del pincho», como quiere que le llamen porque desde hace 28 años usa un palo con un pincho para recoger la basura del Parque de María Luisa, se puso una bolsa de plástico a modo de guante para recoger ocho pañuelos de papel y los «salva slip» con sangre que había detrás del banco en el que se encontró a la mujer, de 31 años.

Los restos que recogió los depositó en una bolsa de plástico independiente«para no contaminar las pruebas», y esa bolsa «con un nudo» la metió en otra mayor que es la que emplea habitualmente en su trabajo, según ha relatado a Efe.

La gran bolsa la dejó en la zona de Los Lotos del parque junto a la basura de otros trabajadores, desde donde se llevaron a un contenedor de basura amarillo.

Cuando la autopsia determinó que la mujer no murió por los fármacos que ingirió con intención de suicidarse, lo que no habría logrado porque la dosis no era mortal, sino por una violación brutal, la Policía Científica pidió recuperar todos los restos hallados junto al cadáver para analizarlos.

Entonces recibió una llamada de su capataz y ella le dijo, sin ningún género de duda, dónde estaban los restos que retiró junto al cadáver, en cuyo bolso la Policía encontró una nota de suicidio y por lo que en principio se pensó en esa posibilidad como causa de la muerte.

«Como soy muy aficionada al CSI, puse los restos en una bolsa aparte para no contaminar las pruebas, y me llamó la atención que la Policía no las recogiera antes, porque también había restos de sangre por el banco», según ha explicado la mujer en referencia a la serie de televisión que se emite desde el año 2000 sobre un grupo de científicos forenses.

Su actuación, finalmente, ha sido clave para poder detener, trece días después de localizar al cadáver, a F.M.S., un hombre de 46 años acusado por la Policía de homicidio y abusos sexuales.

Fuentes judiciales han destacado su minuciosidad porque en esos pañuelos con sangre se encontraron las únicas pruebas que vinculan al detenido con el homicidio, lo que le ha valido incluso la felicitación de la fiscal encargada del caso.

Si los hubiera puesto junto al resto de la basura, habría sido muy difícil establecer esa conexión, primero por la dificultad para encontrarlos y después por la posible contaminación.

En los pañuelos, tras los análisis científicos, se encontraron restos de la piel del acusado, que pudo ser localizado porque su ADN coincidió con las muestras que la Policía había obtenido cuando fue denunciado por malos tratos por su actual pareja, denuncia que luego retiró.

«Estoy orgullosa de lo que hice», enfatiza la mujer en el lugar en el que se encontró a la víctima, la glorieta Juanita Reina, donde días después de la muerte de la joven se le hizo un homenaje y donde el marido de la limpiadora, que considera «muy bonito» su trabajo, plantó en su honor tres «Justicia», una planta con flores blancas.

La víctima tenía 31 años y se llamaba Sara, el mismo nombre y casi la misma edad que una hija de la limpiadora, que está acostumbrada a ver numerosas relaciones homosexuales y de prostitución en el parque, hasta el punto de que algunos de los habituales de la zona le dijeron que el detenido es «un mirón de tarde», distinto a los que pululan durante su jornada laboral matinal.

El último susto que tuvo Carmen ocurrió durante la semana pasada, cuando se celebró la Feria de Abril. Una mañana, un hombre le avisó de que había una persona que no se movía y ella pensó: «igual que la pobre muchacha».

Cuando se acercó al hombre, le dio levemente con el palo en el pie, tras lo cual reaccionó y le dijo que estaba durmiendo. «Menos mal», dijo, y siguió recogiendo basura con su pincho, en muchas ocasiones condones junto a un parque infantil en la que se citan los homosexuales, en la zona conocida como Los Rosales porque hace años hubo allí numerosas rosas.”

Noticia original en: http://www.abc.es/espana/20150705/abci-crimen-historia-tres-ninas-201507041609.html

 

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Condecoraciones del Caso nº 00036: UNA NOCHE EN LA ÓPERA

El polvo, el cuasi arqueológico polvo de dos años sedimentado sobre los estantes de la Sala de Archivos, con algunas motas flotando indómitas en el haz de luz de mi linterna. Ese polvo capaz de ocultar archivadores, revela más de lo que esconde para un ojo experto. Qué cajas llevan ahí desde el principio, desde hace ya más de ocho años. Los informes de los casos del Padre Piña, revisados cada vez que nos hemos vuelto a cruzar con él. La carpeta del caso Rosano, que no se documentó hasta que se nos permitió y que, por tanto, tiene menos polvo del que debería.

Un ligero cerco, dejado por minúsculas imperfecciones en la balda sobre la que teníamos la revista que Carlos Ashmoor nos regaló y que nos fue robada.

Hay que cambiar esta bombilla, pienso. Pero lo primero es lo primero.

Nicolás ha hecho un trabajo excelente organizando la Sala de Archivos, teniendo en cuenta el desorden que era hasta que abrimos el departamento de Documentación. Aún no sé, exactamente, cómo se las ha arreglado para hacerlo, pero ha sacado orden del caos. Y lo mejor de todo: no es un orden evidente. Si alguien quiere volver a robarnos una prueba, encontrar lo que busca no le será tan fácil, pero para la Sociedad del Misterio la lógica que rige la Sala de Archivos es absolutamente evidente. Encuentro la carpeta de nuestro último caso, “Una Noche en la Ópera”. Es muy fina, apenas tiene contenido, y aunque ostenta el sello de “Caso Cerrado” en su portada le falta ese cierre que le damos una vez que se asignan las condecoraciones. No es difícil de encontrar, cuando sabes lo que buscas.

Soplo el polvo. Toso. Mucho.

Abro la carpeta. Contrasto información. Reviso mis notas, unas notas que tienen menos polvo del que deberían.

Todo encaja.

Regreso a las oficinas. La carpeta oculta bajo mi gabardina. Algunos de vosotros me dirigís una mirada severa, y no os culpo. Os prometí respuestas en una semana y de eso hace ya más de un mes. Y de que hiciera ya un mes hacía ya dos años.

Cuando saco la carpeta de mi gabardina, sin embargo, puedo ver que la severidad se torna en expectación.

Abro la carpeta y carraspeo.

- ? -

Detectives…

… Lo prometido es deuda. El respeto se gana, y sé que he hecho mucho para perderlo, pero sé que si puedo empezar a cumplir mis promesas el primer paso estará dado. Y lo primero que os prometí, antes de nada más de lo que está por venir, era el justo y merecido cierre al caso 36. Las condecoraciones.

Ha sido difícil, creedme. Tenía que volver a encontrar mis notas. Y ya os puedo garantizar, mis queridos investigadores… que no lo he hecho. La mudanza y varios problemas informáticos han podido tener algo que ver, pero lo cierto es que no las tenía por ninguna parte. Así que Mycroft y yo nos hemos sentado a repasar todas las conjeturas, una por una, hasta recopilar nuevamente todas las condecoraciones. Desde aquí, mi agradecimiento por su colaboración.

Y dicho esto… ha llegado la hora. Damas y caballeros, LAS CONDECORACIONES DEL CASO 00036:

INVESTIGADOR MAUSER STILL: Primerísimo Primer Golpe. Puede que ya no os acordarais, pero estáis cogiendo una costumbre muy, MUY rara: entrar a comentar ANTES de que yo os pueda decir que se abre oficialmente el caso. Sea como sea, en la Sociedad del Misterio siempre hemos premiado la puntualidad, y por eso Mauser Still se lleva el premio.

JEFE DE DEPARTAMENTO PARMACENDA: Sobre la Pista. En un caso lleno de sospechosos, en el que era difícil saber a quién descartar y a quién no (véase “¿pero qué hacemos descartando a Violeta?”, que no se va a conceder la condecoración “Bulldog” porque os la llevaríais todos a la vez), Parmacenda fue el primero en empezar a centrarse en algo importante: determinar quién mentía. Fue, de hecho, el primero en señalar, pruebas mediante, a Damocles Talleyrand como mentiroso.

INVESTIGADORA MAUREEN: Pista Clave. Este caso estuvo a punto de irse al garete cuando nos encontramos con que Damocles no era tan impresionable como otros tantos sospechosos a los que hemos llevado ante la justicia: el maldito bastardo se había asegurado de que no podíamos demostrar que había sido él, sólo que no podían haber sido los demás. Por fortuna, Maureen encontró la prueba que lo incriminaba: la réplica del collar oculta en una de las estatuas. Gracias a su trabajo, el caso quedó blindado.

JEFES DE DEPARTAMENTO NICOLÁS Y PARMACENDA: Descartes. Es curioso que esta condecoración recaiga sobre dos jefes de departamento, pero como bien sabéis, en este caso participaban como todos los demás, sin contar con información privilegiada. En esta ocasión, tanto Nicolás como Parmacenda se fueron asegurando de eliminar de la lista de sospechosos a todos los que se demostraban imposibles. Algo esencial cuando se tienen tantos posibles culpables.

JEFE DE DEPARTAMENTO PARMACENDA: Recopilación. Parmacenda siempre ha sido muy dado a las recopilaciones, lo he observado ya en más de un caso, y en esta ocasión lo hizo más de una vez. Es un trabajo muy encomiable, porque sirve para ayudar a todo el equipo a no perderse en conjeturas ya descartadas, favoreciendo que todos estemos en la misma página.

TODOS LOS INVESTIGADORES QUE SIGUIERON LA TEORÍA DE “VIOLETA ES LA PRINCIPAL SOSPECHOSA”: Jauría. Como ya he dicho más arriba, conceder aquí la condecoración “Bulldog” sería agotador, y gastaríamos toda la reserva de ejemplares de esta condecoración para los próximos diez o doce casos. Es por ello que la ascendemos directamente a “Jauría”, condecoración entregada cuando un grupo masivo de investigadores se aferran a una misma conjetura y no la sueltan ni con agua caliente. Seguid así, porque esta condecoración no se entrega por seguir conjeturas erróneas, sino por tomarse en serio una hipótesis de trabajo y no descartarla hasta tener pruebas para ello.

INVESTIGADORA JENGIBRE: CASO CERRADO. El trabajo de Maureen blindó el caso, pero lo esencial para cerrarlo era determinar quién había sido. En este aspecto, hemos de reconocer el ejemplar trabajo hecho por Jengibre: en una sola conjetura, redujo la lista de sospechosos a dos, descartó a una e identificó el móvil del otro. Un trabajo completo y redondo, que nos permitió cerrar el lazo sobre el cuello de Damocles.

Mi más sincera enhorabuena a los premiados. A los demás, ¡buen trabajo! Pero claro… No ha pasado tanto tiemop como para que se me haya olvidado nuestra más sagrada tradición: las condecoraciones especiales. ¿Todos listos?

JEFE DE DEPARTAMENTO MR. ZALAYA E INVESTIGADORES ZIORDO Y JVSAPORTA: ¡CUCU! Como bien recordaréis, esta insigne condecoración se entrega a aquellos investigadores que, sea por las circunstancias que sea, entran a la investigación, saludan, y no vuelven a aparecer en todo el caso.

INVESTIGADOR URIEL EUGENIO: ¿Dónde está Wally? Otra de nuestras condecoraciones clásicas, concedida a aquél que encuentra antes que nadie un elemento que es ya tradicional en nuestro trabajo: la caja de porno. ¿Por qué hay siempre (o casi) una caja de porno? ¿Qué secreto esconden? ¿Cuántas tendremos ya repes? Todo eso seguirá siendo un misterio, pero que Uriel Eugenio fue el primero en darse cuenta de que en este caso el porno eran los vídeos de Diamatto es innegable y debe ser reconocido.

INVESTIGADOR JVSAPORTA: Pausa Para Publicidad. Condecoración de nuevo cuño, damas y caballeros. Ya hace tiempo que venimos teniendo spam en La Sociedad del Misterio, ¿y qué blog no lo tiene? Pero pese a todo, alguien se ha tomado la molestia (o no) de entrar aquí y hacernos partícipe de su campaña de promoción. Y qué diablos, he pensado que bien podemos reconocer esta realidad en lugar de seguir luchando contra ella. Jvsaporta, no sé si vas a volver por aquí, pero si decides hacerlo, toda nueva mente es bienvenida en nuestras investigaciones. Eso sí: la próxima vez, espero ver una conjetura.

Ahora sí. A los premiados, a todos los premiados, mi más sincera enhorabuena. A uno de ellos en especial, por motivos que anunciaré cuando sepa que tengo permiso para hacerlo. A los demás, seguid así, sois vosotros los que hacéis de La Sociedad del Misterio lo que es gracias a vuestro excelente trabajo. Y ahora, por favor, aprovechad esta excusa que tan generosamente os brindo y poned la oficina patas arriba para la PRIMERA FIESTA POST-CASO CON DOS AÑOS DE PREPARACIÓN.

Me voy a cambiar la bombilla. Ah, y Jengibre, a mi despacho, por favor.

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MIENTRAS TANTO, EN EL MUNDO: Quién roba a un ladrón…

Dice el viejo adagio, o el refrán, si se prefiere, que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. En este caso nos encontramos en una situación en que se acumulan como unos doscientos. O puede que más.

Un señor ladrón, inducido a tal situación por la crisis, la mala situación social, etc, de Brasil, en este caso, de nombre Mauricio Ferro, atracó una farmacia. Hasta aquí, bien. La cuestión es que cuando este buen hombre, con toda la adrenalina en la sangre, corriendo y saliendo de la farmacia recién atracada, sigue su propio plan y acude al lugar donde esta… ba… el coche. Es decir, que sale con el dinero del atraco y… le han robado el vehículo… Bueno, estas cosas pasan. ¡Qué calamidad!

Pero no contento el retorcido Destino con eso, va y se ceban: otro atracador le reclama el dinero que llevara encima, producto de su propio atraco… o sea, que el ladrón original es robado DOS veces, el día que decide atracar una farmacia, según el, por necesidad.

Dejamos aquí el extracto de la noticia que tanto nos ha llamado la atención por esa mezcla entre justicia poética y escupitajo en un ojo de los Hados.

mauricio ferro

Enlace a la noticia original.

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MIENTRAS TANTO EN EL MUNDO: El plátano mutilador

Que el mundo carcelario es duro, brutal y sangriento, cuando los guardias se despistan, no es ninguna novedad. Todos conocemos truculentas historias, alimentadas por el cine, las series y la prensa sensacionalista y, muy de vez en cuando, por testimonios ciertos de profesionales o exconvictos.

Es conocido que algunos presos de crímenes especialmente sensibles tienen un tratamiento especial “de seguridad”, como violadores, pedófilos y terroristas.

La cuestión es que, cuando las luces se atenúan, las luces se apagan o los guaridas acuden a otros puntos de la prisión, ocurren cosas, cosas terribles y sangrientas… y a veces el humor negro y retorcido aflora incluso en lugares tan oscuros como las prisiones. Es el caso de Dzhokhar Tsarnaev, criminal convicto por la justicia estadounidense, acusado y no arrepentido -hacen mucho hincapié en ese dato-, por el crimen de las bombas de Boston, donde murieron tres personas y hubo 264 heridos de diversa gravedad.

La cuestión es que este reo estaba en su celda un mal día, ya condenado a muerte, en Fort Devens Detention Center, Massachussets, cuando los guardias acudieron a una llamada en la que se decía que había sido herido.
El periódico Empire News se hace eco de las declaraciones del investigador jefe de la prisión, que declaró que el preso sufrió unos 16 o 17 golpes que implicaron la rotura de ambas piernas y trauma cerebral masivo. En el suelo ensangrentado de la celda encontraron, ejem, una piel de plátano.

El investigador en jefe Goldsmith descartó que hubiera sido el plátano y lo achacó a la Hermandad Aria, uno de los grupos más peligrosos de la prisión, y de reconocida reputación de violencia extrema… pero el plátano sigue ahí… y es inquietante.

Advertimos que la imagen a continuación puede resultar perturbadora.

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SÉPTIMO ANIVERSARIO – La caída del Detective Ryder

No os he olvidado.

Es lo primero que quería decir. Es lo primero que quiero que tengáis claro. No os he olvidado. La Sociedad del Misterio siempre ha estado muy presente en mi cabeza y en mi corazón, y cada vez que tengo un hueco me dedico a garabatear ideas, preparar casos, buscar nuevas formas de jugar con vosotros. De todos mis proyectos, éste es el que más orgulloso me tiene, no sólo por cómo me ha salido sino por lo que vosotros hacéis de él.

Pero la Vida Real tiene prioridad.

Me he independizado, y eso implica que ahora tengo responsabilidades que antes no existían. Eso consume tiempo. Sumemos problemas personales, proyectos urgentes y (quién me lo iba a decir, a mi edad) trabajo, y veréis que cada vez tengo menos tiempo para sentarme con vosotros. Tanto es así que estoy escribiendo estas líneas en un descanso de un trabajo que ya debería estar terminado (esta situación no es culpa mía, pero adivinad a quién le toca arreglar el marrón).

Quiero cerrar el caso del año pasado (del año pasado, oiga). Quiero recopilar los relatos de terror que escribisteis. Quiero terminar de preparar el caso que llevo año y medio cocinando. Quiero volver al juego, con vosotros, por todo lo alto, como os merecéis. Pero no tengo tiempo para hacerlo.

Aún así, no os he olvidado.

Es nuestro séptimo aniversario, y aún no he cerrado el caso del sexto. Lo lamento muchísimo, no os hacéis una idea.

Pero estamos de cumpleaños, ¿no, gente? Y a un cumpleaños uno no viene sólo a disculparse.

Así que ¿queréis un regalo? ¿O estáis enfadados conmigo y queréis verme caer? ¿O un poquito de las dos cosas?

Pues ea. A partir del minuto treinta, tenéis a vuestro Investigador Jefe diciendo chorradas en Antena 3, participando en dos duelos al mismo tiempo: uno de intelecto contra la concursante central, y uno de tonterías contra Arturo Valls. Si no os traigo caso, al menos os traigo un payaso para el cumpleaños. Y confiad en mí: vamos a volver. De esto os doy mi palabra de honor, y mi palabra es sagrada.

A todos los que aún estáis por aquí, gracias por seguir. A los que os fuisteis, no puedo culparos. Sólo puedo pediros, a todos, que os asoméis de vez en cuando… porque la Sociedad del Misterio aún no ha vivido su último acso.

 

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Off-topic: A Conciencia

Muchas veces la gente me pregunta por qué le doy tanta importancia a las pruebas. Es decir, todos sabemos que son importantes, pero ¿por qué no puedo dar un caso por cerrado cuando todos sabemos ya quién es el culpable?

Bien, es cierto que en nuestra experiencia el culpable acaba confesando cuando le decimos “Fue usted”. Pero esto no siempre es así. Ya nos hemos enfrentado con auténticos monstruos (recordad “Pesadilla Después de Navidad”), personas cuya voluntad de salirse con la suya es mucho más fuerte que la de hacer lo correcto. En otras palabras, gente cuya mala conciencia es más fuerte que la buena. ¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos con alguien así?

Vosotros no sé lo que haréis; yo aprovechar para presentaros A Conciencia (insértese la palabra “Publicidad” en una esquina de la pantalla).

Así es, damas y caballeros, al final he cedido a la presión. No se pueden publicar dos tiras sobre la Sociedad del Misterio en el webcómic de otra persona y luego hacer oídos sordos cuando te piden que hagas tu propio webcómic, así que he hecho el mío. A Conciencia narra las aventuras de un joven normal y corriente desde el punto de vista de sus dos Conciencias, que tendrán que ingeniárselas para conseguir que su humano haga lo que ellos quieren. Podéis disfrutar de una tira nueva todos los lunes.

Ya, lo sé, lo sé, para deciros esto no hacía falta soltaros una parrafada sobre la importancia de las pruebas y los criminales que se niegan a confesar. Pero veréis, todo esto tiene su razón de ser. Para dar a conocer A Conciencia, estoy enviando guestcómics a otras páginas, protagonizados por las conciencias de los personajes de dichas páginas, y naturalmente la Sociedad del Misterio no iba a ser una excepción. Y ya que lo iba a hacer, se me ocurrió que esta cuestión de la importancia de las pruebas…

Y para esto sirve acumular pruebas… tenía una clara y facilísima demostración gráfica valiéndome del webcómic.

Y hasta aquí la pausa publicitaria. Permanezcan atentos a sus pantallas, nunca se sabe cuándo nos puede entrar otro misterio en nuestras oficinas.

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