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Interludio: EL JUEGO HA EMPEZADO

Damas, caballeros…

… Se nos ha hecho saber, vía Facebook, de la existencia de cierto vídeo en YouTube que podría o no estar relacionado con la Sociedad del Misterio. De hecho, todas las pistas (que no “pruebas”) parecen apuntar hacia que efectivamente tiene algo que ver con nosotros. Solamente hay un problema: lo representado en ese vídeo no ha sucedido jamás.

Los que me conocéis sabéis que soy un hombre de razón. No tengo por costumbre aceptar cosas que no se me pueden demostrar. Y dado que el contenido del vídeo no ha sucedido aún, la única explicación lógica (en el caso de que dicho vídeo fuese auténtico) es que se trate de una predicción de futuro. Algo que, como ya os imaginaréis, rechazo de antemano.

Aún así los hechos son bastante claros. Pero que un hecho hable por sí solo no significa que lo que diga sea verdad.

Resumiendo: quiero saber qué hay detrás de todo esto. Quiero saber qué pretendía quien haya subido ese vídeo.

A continuación, el cuerpo del delito:

Aquí el enlace directo a YouTube.

Vosotros diréis. Quiero saber adónde nos lleva esto. Cualquier pista o prueba que podáis aportar será bienvenida.

Si el juego ha empezado, primero vamos a descubrir a qué jugamos.

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Interludio: LAS REDES DEL MISTERIO

—¡Sabes de sobra que eso es imposible! —protestaba al teléfono cuando se abrió la puerta de mi despacho—. ¡Necesito más tiempo!

Levanté la mirada del escritorio y vi a Zalaya en la puerta. Y aunque era imposible que estuviese oyendo la voz al otro lado del teléfono… en cierto modo, sabía que estaba siguiendo la conversación.

—Ya hablaremos —dije, y colgué.
—¿Interrumpo? —preguntó Zalaya.
—Dejémoslo en que me salvas la vida un rato. ¿Qué pasa, Zalaya?

Mi jefe de departamento de Declaraciones y Testimonios tomó asiento frente a mi escritorio. Dedicó un rápido escrutinio a mi despacho, bastante más rápido de lo que esperaba, bastante menos discreto de lo que pensaba él.

—Jack, seré sincero. Nos tienes algo preocupados.
—¿Por?
—Hace meses que no aceptamos ningún caso.
—Hace meses que la policía no nos ha necesitado —dije con un cierto deje de rencor en mi voz, lo bastante obvio como para verme obligado a rectificar—. Mira, Arjona no se ha encontrado con demasiadas dificultades últimamente, y cuando ha surgido algo, según me dicen, Mendoza ha metido la mano para mantenernos lejos. No aceptamos casos porque no nos llegan.
—El caso es que, últimamente, tampoco se te ve por aquí con demasiada frecuencia…
—Tengo… tengo cosas de las que ocuparme.
—Ya, lo he visto —dijo depositando sobre mi escritorio una captura de pantalla impresa.

Eché un vistazo.

—¿Y?
—¿Quién es Mycroft y por qué dirige nuestra página de Facebook?

Suspiré. Entonces algo en la pantalla de mi ordenador captó mi atención.

—Cuando fundé la Sociedad del Misterio —dije con aire distraído mientras hacía clic—, intenté reclutar a Watson. Me dijo que estaba demasiado ocupado por entonces. Un mes después le vi morir.
—Lo recuerdo.
—Lo recuerdas pero no lo sabes. Porque Watson no fue el único caso. Mycroft es un viejo amigo, lo bastante inteligente como para formar parte de la Sociedad y lo bastante ocupado como para quedarse fuera. Hace tiempo que quiero reclutarlo y siempre ha tenido que rechazar mi oferta.
—¿Qué ha cambiado ahora?
—Facebook. Cuando Mycroft supo que íbamos a abrirnos una página, me dijo que ese era un trabajo para el que sí que se veía lo bastante disponible.
—¿Y cómo es que te ha dado ahora por el Facebook? ¿Y pretendes que me crea que una página de Facebook que ni siquiera diriges tú es lo que te ha mantenido tan ocupado?

No respondí. Mis ojos bailaban rápidamente por la pantalla, al principio entrecerrados con interés, cada vez más encendidos.

—¿Jack?

Hice clic en un punto concreto de la pantalla, y comencé a escribir a toda velocidad.

—El Profesor ya está de vacaciones, ¿verdad? —pregunté.
—Jack, ¿me estás escuchando?
—La Sociedad del Misterio no es una agencia de detectives, Zalaya. Es una comunidad. Un punto de encuentro para mentes inquietas, para personas que quieren hacer algo productivo con su cerebro y ayudar a la comunidad. Facebook es una de las redes sociales más grandes del mundo, así que se ajusta perfectamente a nuestras necesidades. Llevo más de un año pensando en esto, y Mycroft me ha dado el empujón que me faltaba. A tu segunda pregunta diré “No”, y de momento es todo lo que voy a decir. Y necesito saber si Boniatus está operativo o no y, sobre todo, cuánto café ha dejado preparado para emergencias.
—¿A qué diablos viene…? —comenzó a protestar Zalaya, pero entonces lo comprendió.
—Así es, muchacho —asentí con media sonrisa.
—¿Para cuándo? —quiso saber.
—Bueno, el fin de semana le viene fatal, así que… para el lunes.
—¿Oficial o particular?
—Particular esta vez. A ver si nos sale mejor que lo del Exiliado.
—¿Lo anunciamos ya al equipo?

Me levanté con una sonrisa de oreja a oreja.

—Voy a colgarlo ahora mismo en el tablón —proclamé—. Nuestra gente se merece saber que el próximo lunes tenemos un caso.

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