Archivo de la categoría: Celdelnord

Primer Duelo de Investigadores – Caso nº 00024: EL SECRETO DE LOS CAPARRÓS (CERRADO)

—Quizás no sea nada —advertí abriendo el dossier—. Pero con los datos que tengo, desde luego a mí también me da la impresión de que aquí hay algo que falla. No sé si conoceréis el caso de los hermanos Caparrós.

En mi despacho se celebraba una reunión a puerta cerrada. De pie, a mi lado, el inspector Raúl Escobar, de Homicidios, con semblante inquieto; frente a mí, cada uno sentado en una silla, Celdelnord y el Doctor Rasudoque; y sobre mi escritorio, un caso policial cerrado hacía dos meses.

—Iván y Andrés Caparrós —dije mostrando sus fotografías—. Ladrones de casas, detenidos media docena de veces. Un equipo inseparable, si pillaban a uno el otro se entregaba, en la cárcel siempre se apoyaban el uno al otro contra los internos más violentos. Y de pronto, el veinticuatro de noviembre… Andrés mata a Iván y se entrega a la policía.
—Tuvieron una discusión —explicó el inspector Escobar—. Según Andrés, le pudo la codicia y quiso llevarse una tajada mayor del botín de su último robo. Como su hermano no cedía, perdió el control y le apuñaló con un cuchillo de cocina. Después se dio cuenta de lo que había hecho y se sentó a esperarnos en la escalera, con el arma del crimen en sus manos y la sangre de su hermano en su camisa. Confesó, nos explicó cómo ocurrió todo, nos pidió un momento para coger sus efectos personales, y luego nos acompañó sin resistencia al calabozo. A los agentes que vinieron conmigo y a mí nos dejó atónitos lo sereno que estaba.
—Las pruebas eran claras. Un típico caso de habitación cerrada, no había más forma de entrar ni salir que la puerta principal, y tenemos un video que demuestra que nadie la cruzó salvo Andrés desde el momento del crimen hasta la llegada de la policía. La pelea descrita cuadra con la que escuchó el vecino de los Caparrós y con lo que nos cuenta la escena del crimen. La trayectoria de la salpicadura se correspondía con la posición de los dos hermanos. La salpicadura de sangre en la ropa de Andrés, las huellas en el cuchillo, todo sugiere que el caso está cerrado correctamente: Andrés acuchilló a Iván.
—Suena bastante claro —opinó Celdelnord—. ¿Dónde está el problema?

Escobar vaciló un segundo.

—No puedo demostrar nada —explicó—, de momento es sólo una intuición. Pero los Caparrós nunca han sido asesinos. Ni siquiera tienen antecedentes por violencia. Una vez, incluso, el propietario de una casa en la que robaron fue asesinado… y ellos confesaron el robo sólo para poder testificar contra el asesino.
—¿Le ha comentado eso a sus superiores? —preguntó Rasudoque.
—Dicen que para todo hay una primera vez. Y supongo que no deja de ser posible… pero matar a tu hermano a cuchilladas sin antecedentes no es muy común.
—Bueno, no sólo hablamos de hermanos sino de cómplices —apuntó Celdelnord—. ¿Tenemos alguna prueba ambigua?
—Creo que no —confesó Escobar—. Aparte de las pruebas forenses que ya he mencionado… el vecino de los Caparrós es estudiante de imagen y sonido, y justo en el momento de la pelea estaba haciendo pruebas con su cámara. No tenemos video del asesinato, pero gritaron mucho y las paredes de esos apartamentos son casi de papel… tenemos la discusión grabada.
—Necesitaremos copias —asintió Rasudoque—. ¿Podemos acceder al escenario?
—La escena ya está desprecintada y limpiada, me temo. Hace dos meses del crimen, y el cuerpo está convencido de tener al culpable entre rejas. Os puedo pasar las fotos, si queréis. Revisamos la escena a fondo.
—¿Modus Operandi?
—Tenían un coche, un León del 99, que utilizaban para vigilar las casas que iban a robar. Estudiaban a los propietarios, sus costumbres, sus movimientos, sus horarios. Y el día del robo, aparecían a pie, sin el vehículo que los vecinos pudieran haber visto los días atrás; entraban con un par de mochilas, robaban los objetos de valor que pudieran llevar consigo, y salían sin ser vistos. Como salían a pie, si alguien los veía no llamaban la atención.
—¿Y podremos hablar con el sospechoso? —preguntaron los dos a la vez.
—Eso puede ser complicado —intervine—. Andrés está siendo un preso modelo: educado, respetuoso, tranquilo, trabajador… nunca se mete en peleas. Está siendo incluso puntual. Con semejante comportamiento, el alcaide está encantado de concederle su única petición… que, por desgracia, es no recibir visitas. No, si queremos hacerle salir de su celda tendremos que captar su atención, y para eso necesitaremos algo sólido con lo que trabajar.
—Pero no hay nada sólido, ¿verdad, Jack? —preguntó Celdelnord—. Las pruebas son claras, nadie más pudo hacerlo, y tenemos incluso la confesión del asesino. No tenemos nada con lo que trabajar, ¿o me equivoco?
—Todo apunta en esa dirección, sí. Pero cuando Escobar me comentó el caso, me hice inmediatamente esta pregunta: ¿a cuánto ascendía su último botín?
—Su último robo fue un fiasco —explicó Escobar—. Sólo pudieron llevarse una vajilla bastante estropeada antes de que los propietarios aparecieran por casa. Pudieron escapar por los pelos.
—¿Qué demuestra eso? —inquirió Rasudoque—. Aquí mi rival lo ha dicho bien claro, las pruebas apuntan a que Andrés Caparrós mató a su hermano.
—Pero no demuestran el móvil —apostillé—. Para eso sólo tenemos la confesión del sospechoso. Y no me cuadra que alguien que siente adoración por su hermano, que se entrega para no dejarlo solo en prisión, lo apuñale por unos platos viejos… Andrés Caparrós oculta algo, y quiero saber qué es.

51 comentarios

Archivado bajo arma blanca, Celdelnord, confesión, Doctor Rasudoque, Duelo, fratricidio, robo

Primer Duelo de Investigadores – LOS CONTENDIENTES

El duelo comenzará en breve, damas y caballeros. Si no se abre el caso en este fin de semana, será el mismo lunes cuando suceda. Así que creo que ya va siendo hora de presentar a los contendientes, ¿no os parece?

Muy bien. Si vamos a hacerlo, hagámoslo bien.

A la izquierda del ring…

… una de las mentes más rápidas que han pisado nuestras oficinas, en más de un sentido. Puedes adorarlo u odiarlo, pero nunca te deja indiferente. Desde casi nuestros más tiernos inicios, este detective ha estado ahí disfrazando brillantes razonamientos como comentarios mordaces, y es que aunque siempre despierte una sonrisa no por ello sus conjeturas son simples chistes. Encontró el Tomo Transformado y descubrió quién causó una Muerte en Directo. El único investigador capaz de declararse a sí mismo muerto dos veces e incluir una receta de cocina en una de ellas, damas y caballeros, el Doctor Borislaw Rasudoque.

Y a la derecha del ring…

… aún está en la categoría de detective debutante, pero ya se ha consolidado como una de las mentes más prometedoras de la Sociedad del Misterio. Ingresó en nuestras filas hace tan solo tres casos, y ya ha resuelto dos de ellos. Un rendimiento que no ha tenido parangón en nuestras oficinas desde los tiempos del Profesor Boniatus. Encontró el Tesoro del Exiliado y logró resolver una Duda desde el Pasado. Señoras y señores, la más reciente promesa de la Sociedad del Misterio, Celdelnord.

Sólo uno de ellos se alzará con la victoria. El otro tendrá que esperar a su próxima oportunidad. ¿Quién ganará?

Pronto lo sabremos.

35 comentarios

Archivado bajo Celdelnord, Doctor Rasudoque, Duelo