SEXTO ANIVERSARIO: CONTRARRELOJ – Caso nº 00036: UNA NOCHE EN LA ÓPERA

—Es una situación poco ortodoxa —dije—. Quiero decir, lo correcto en este caso sería recurrir a las autoridades…

—No, eso sólo lo haría público —respondió Violeta—. Y eso no ayudaría a nadie, y definitivamente alertaría al ladrón. Entiéndame, señor Ryder… No sabía a quién acudir.

Casi seis años después de nuestro primer encuentro, Violeta Sanpedro (33 años, comprometida, soprano) había madurado mucho. Por aquél entonces era una joven promesa del bel canto, con voz y talento pero sin porte ni presencia, que compareció ante nosotros como testigo y sospechosa de la muerte de su compañero de escena el tenor Jorge Brezo. Ahora tenía ante mí a una diva y una dama.

—¿Y por qué nosotros? —quise saber.

—Ustedes… Cuando el pobre Jorge murió, no se limitaron a encontrar a su asesino. Después de aquello se siguieron interesando por nosotros, por saber cómo íbamos a seguir con nuestras vidas. El señor Nicolaides y yo siempre comentamos lo mucho que valoramos eso.

—Está bien. Vuélvamelo a contar, desde el principio, y no omita ningún detalle.

Violeta, con actitud serena y profesional, llenó de aire sus pulmones y comenzó su relato.

—Como sabe, el señor Nicolaides ha estrenado por fin su gran ópera, “Tetragrammaton”, basada en los estudios del historiador Glasseus Phillips sobre el pueblo judío. La obra narra la vida de los judíos en Ur hasta la huida de Abraham, luego su papel en la historia de la Venecia del siglo XVI, para finalmente contar la actual diatriba de un joven soldado israelí que tiene como mejor amigo a un palestino.

—Algo he leído, sí.

—Bien. Es una tradición en la ópera no utilizar joyas auténticas, trae mala suerte; pero esta vez, la firma de joyeros Logtier ha patrocinado todos los gastos de la obra con una única condición: que se vistieran sus joyas tanto en la propia obra como fuera de ella, en las fiestas post-representación.

»Como soprano principal de la obra, me corresponde a mí vestir un collar de perlas cultivadas, “Las Lágrimas de Shiraz”, creada especialmente para esta obra. Durante los ensayos usamos una réplica de bisutería, para evitar dañar la original. Siempre se usan réplicas de primera calidad, con el mismo peso, tacto y brillo, y en general esta réplica cumplía todos esos requisitos. Sin embargo, le diré que en la primera representación que hicimos con la original, el director quedó impresionado con mi interpretación, nunca me había visto cantar así. Empezó a circular el rumor de que el collar auténtico dotaba a la voz de una magia capaz de conmover sin esfuerzo.

—¿Y usted qué cree?

—Yo soy una mujer con los pies en la tierra, señor Ryder. El broche de la réplica de bisutería es mucho más basto que el del collar original y me resultaba incómodo, por eso en los ensayos lo hacía peor: estaba distraída.

»Bien. Como ya sabrá, “Tetragrammaton” lleva cinco días de representación, esta noche será la sexta y penúltima. Pero en la representación de anoche, ocurrió algo que no debería haber ocurrido. Durante un cambio de escena, cerca del final del primer acto, fui a mi camerino a cambiarme de vestuario y a que me retocasen el maquillaje. Pero cuando volví a salir a escena… estaba incómoda.

—El collar —deduje—. El cierre volvía a ser más tosco.

—La crítica ha dicho de mi representación que he perdido todo el empuje antes del final del segundo acto, que parecía como distraída. ¿Pero cómo no iba a estarlo? ¡Se había cometido un robo entre bambalinas!

—¿Quién más lo sabe?

—Sólo los Talleirand.

—¿Los Talleirand?

—La familia que lleva la firma de joyas Logtier. Tenía que avisarles, el collar es su propiedad, y además necesitaba estar segura de que el que llevaba era el de bisutería. Necesitaba la opinión de un experto.

—Lógico. ¿Y sus compañeros?

—No se lo he dicho a nadie. No sé en quién puedo confiar.

—Bien. Si mis Jefes de Departamento pudieran entrar en el Palacio de la Ópera y hablar con sus…

—No lo entiende, señor Ryder —me interrumpió Violeta—. Mañana es la última representación y las joyas deben ser devueltas a Logtier. No podemos devolverles un collar falso, y menos ahora que lo saben. Además, mis compañeros ya han firmado con otras compañías para el resto de la temporada, y algunos de ellos tienen previstas obras en otros países. Si queremos atrapar al ladrón, tiene que ser antes del final de la última representación.

Maldita sea. Otro Caso Relámpago.

—Bien —resolví poniéndome en pie—. No hay tiempo que perder. Sólo los joyeros saben lo que ha ocurrido, así que necesitaría hablar con ellos con total y absoluta franqueza; necesitaré una excusa para poder hablar con el resto de implicados sin levantar sospechas. Con las limitaciones que tenemos, tendrán que bastar los testimonios para encontrar al ladrón: quien miente, tiene algo que esconder.

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177 comentarios

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177 Respuestas a “SEXTO ANIVERSARIO: CONTRARRELOJ – Caso nº 00036: UNA NOCHE EN LA ÓPERA

  1. Mauser Still

    Prime

  2. Bien, damas y caballeros… Tenemos hasta mañana a medianoche, hora a la que se cerrará la última representación. Si vamos bien encauzados podría conseguir arañar algunas horas más si logramos que nos cuelen en la fiesta post-representación, pero no puedo prometer nada. Eso sí, a mí al menos me ha alegrado saber que vamos dejando una buena huella allá donde pasamos.

    Como ya os ha dicho Javier en el post anterior (seguidme el rollo), últimamente vamos algo justos de tiempo para todo, así que no hemos podido prepararlo todo con antelación. Por tanto, os planteo un pequeño reto: si conseguís resolver el caso ANTES de que me haya dado tiempo a haceros el opening, tendréis un premio extra.

    Y dicho todo esto… Voy a ver qué consigo sacarle a los miembros del elenco. Hasta que os tenga más información, quiero conocer vuestras ideas: ¿qué se os ocurre con lo que tenemos?

  3. OH POR EL AMOR DE… Vale, Mauser, pa ti el Primer Golpe. Eso sí: seis años que llevamos, y es la primera vez que alguien dice “Prime” por aquí, creo que como récord no está mal 😛

  4. maureen1978

    A mí lo de Talleyrand me recuerda, obviamente, a la revolución francesa. Y el asunto del collar de María Antonieta… Pero no sé qué relación puede tener con nuestro caso.

  5. Mauser Still

    Es que también es la primera vez que lo consigo, y no estaba seguro de como proceder ^-^U
    Va totalmente en serio: estaba sentado pintando Tanques Italianos y viendo “Goldfinger” pero atento al correo por si salía algo 😀

    Con lo que tenemos tengo cuatro cuestiones:

    1.- ¿Los joyeros tienen algo que ver con Telleyrand, el célebre diplomático francés, que estuvo con Napoleón, contra NApoleón, y en todos los gobiernos de su momento?

    2.- ¿Porqué una firma de Joyería hace algo como esto? Es un movimeinto extraño: supongo que se habrá previsto seguridad en torno a tanta joya

    3.- ¿Porqué llamaron al collar “Las lágrimas de Shiraz” para esta obra sobre el pueblo judío? Ese es el nombre de una localidad del sur de IRÁN (que ya sabemos que no se lleva muy bien con los hebreos). Y no sé que tenga relación con los judíos más allá de que tuvo un barrio judío en 1766….

    No voy a avneturar, pero a mi me da que alguien quiere culpar a alguien de algo para cobrar algo.

    4.- ¿La réplica también la hizo la misma firma de joyeros? Necesitamos una descripción del collar.

  6. KilFer - Fernando Belaza

    Buenas tardes. Estoy malito, asi que es trampa no poder colaborar al 100%, pero colaboraré como pueda.

    Lo primero, me parece demasiado raro que una joyería quiera que sus joyas reales aparezcan en lo alto de un escenario. Como actor que soy (amateur), se que el mundo entre bambalinas es un caos completo, y una cosa como esta puede pasar. Además, si tenían copias exactas, y siendo que el publico no lo vera de cerca, ¿Porqué arriesgarse?

    Tengo la impresión de que hay, en ese sentido, gato encerrado, MUY grande. Mas que las Joyas de la Castafiore.

    Me voy a la cama, mañana leeré todos los informes.

    PD: Apoyo los comentarios de Mauser Still.

    PPD: Buenas tardes, no. Buenas noches. No se donde tengo la cabeza.

  7. Parmacenda

    Aquí estoy, de nuevo al pie del cañón. Jack, a mi también me alegra saber que a nuestros clientes el toque personal, y nuestro seguimiento, les gusta y lo agradecen. La pena es que tengan que repetir…

    Bueno, al tajo. No tenemos mucho, así que voy a centrarme en lo que sabemos.

    1. Creo que podemos descartar a Violeta Sampedro como sospechosa. No porque haya avisado del robo (como ella bien dice, se habría descubierto al devolver el collar, avisando antes reduce las posibilidades de que se sospeche de ella), sino porque nos ha avisado a nosotros (y sabe que somos buenos, y que la descubriríamos) y porque no ha pregonado el robo (lo que proporcionaría sospechas, desconfianzas, y muchas oportunidades para que se sospechase de otra persona).

    2. La familia Talleirand no está libre de sospecha. A falta de saber si tuvieron oportunidad (y dado lo inusual del arreglo, veo lógico que tuviesen acceso a las joyas para comprobar su estado, vigilarlas y guardarlas), ya se ha mencionado que es algo bastante extraño este préstamo. Podría ser una oportunidad para los joyeros de obtener el dinero del seguro y además vender en el mercado negro la joya.

    3. Los sospechosos obvios son el resto de la compañía. El señor Nicolaides, el director, los demás cantantes, el equipo de luz y sonido, el equipo de maquillaje, el equipo de utilería, modistos, los músicos… Se impone descartar rápidamente gente de esta lista. Puesto que el robo se notó durante un cambio de escena, se puede descartar a la gente que estaba en su puesto y lejos de los camerinos. Los músicos son descartables (y los que no estuvieran en su puesto son rápidamente identificables), los técnicos de luz y sonido que estuviesen en sus cabinas también.

    Preguntas:
    1. ¿Qué clase de seguridad impuso la joyería? ¿Guardias, vigilantes?
    2. ¿Qué tipo de seguro tenían contratado? ¿Se pudieron permitir un seguro, dado el caos que menciona KilFer?
    3. ¿Violeta llevaba la joya antes del cambio? Es decir, ¿sucedió el robo durante el cambio de vestuario, cuando se quitó la joya, se cambió el vestido, y se la volvió a poner, o la joya no estuvo presente en escena durante un rato más largo, aumentando la ventana de posibilidad para el ladrón?
    4. ¿Alguna idea para descartar rápido a sospechosos, y reducir el número de testimonios que debemos manejar?
    5. ¿Me dejo algo?

    Saludos, y suerte Investigadores!

  8. Sólo 7 conjeturas? Bueno, no he llegado tan tarde.
    Me pongo “lupa al caso” ahora mismo!

    Un saludo a todos, y reitero mi felicitación por los 6 años , extendiéndolo a todos los compañeros!

  9. KilFer - Fernando Belaza

    Con lo del caos, me voy a explicar.

    Lo primero, yo digo desde el punto de vista de Teatro; desconozco el mundo de la Ópera, si se aleja demasiado.

    Nosotros somos un grupo de escasas 8 personas. Tras bambalinas, al inicio de la obra, solemos tener todo preparado para actuar, pero lo cierto es que en cuanto haya un poco de decorado y escenografía, muchas veces se queda pequeño. Asimismo, muchas veces los cambios de ropa han de ser relativamente rápidos, y han de estar cerca de las patas. Esto hace que haya mucho movimiento, y tambien mucha tensión a veces por si se pierde X o Y. El caos no es muy “generalizado” al inicio de la obra, pero conforme avanza… No es la primera vez que desaparecen cosas en mitad de la obra porque no aparecen, y hay que buscarlo después. O ni aparecen.

    Cuando estás actuando, te centras en la actuación, y a veces dejas un reguero de cosas abandonadas tras de ti.

    Como ejemplo, hace dos años usamos dos botellas de champán, y tras usarlas las sacamos. Se dejaron en una de las patas, llenas. Obviamente no es un lugar muy adecuado, recibieron una patada y… todo el escenario lleno de champán. Menos mal que era una escena de una fiesta y se puede improvisar, pero…

    También es cierto que los camerinos suelen estar alejados de los telones; y no suelen usarse mas que para maquillaje y cambio de vestuario si hay mucho tiempo hasta la siguiente salida en escena.
    Y hablo también desde el punto de vista de ayudante de otro grupo más profesional; que he visto un poco como se manejaban.

    Y lo dicho: solo desde Teatro. Opera no se como funciona exactamente.

    Yo soy mas de Chrome, ya sabeis… (¿Qué haceis con esas antorchas? ¿No estaba prohibido el prender a nadie en la plaza mayor?)

  10. Teorías sin pruebas (Jack, te la has buscado tu solito):

    1. Una cantante (o cantante, léase la acepción masculina del término) que creyendo en supersticiones, decidió tomar el collar para mejorar y hacer carrera como cantante de ópera.

    2. Los joyeros, a fin de obtener aún mayor impacto mediático, quizás agarrándose de la historia de las característica mágicas del collar. Y para sacar doble tajada del collar, como menciona Parmacenda.

    3. Cualquier “hijo de vecino” (o sea, cualquier compañero de reparto), con el más mundano fin de vender el collar.

    4. Concuerdo con Parmacenda respecto del descarte de Violeta, por los mismos motivos que él menciona: Violeta sabe que somos buenos.

  11. Y dicho esto, me despido hasta mañana!

  12. Parmacenda

    Muy buena la posibilidad mencionada por UrielEugenio. Yo me había quedado solamente con la posibilidad del móvil económico, y había ignorado la frase de Violeta sobre los rumores supersticiosos. Pero es cierto que quizás alguien, en base a dichos rumores, decidiese sustraer el collar.

    ¿Qué sabemos de la suplente? Tengo entendido (principalmente por series de televisión, no lo voy a negar) que hay obligatoriamente una suplente para los grandes papeles, cuyo único cometido es ensayar tanto como la principal para sustituirla si hubiese algún problema. Y puesto que el cambio de collar provoca una diferencia perceptible en la actuación de Violeta, quizás el motivo sea algo tan simple como conseguir su gran oportunidad… y el collar aparezca en el momento de la entrega.

    … Sí, sé que es teorizar sin pruebas, ya me vuelvo a mi mesa y estaré callado hasta que tenga algo más sustancial…

  13. Buenas noches.
    En primer lugar, no descartaría a Violeta, ya que avisándonos para que investiguemos, sabía que no pensaríamos que ella, siendo culpable, osaría llamarnos para pillarla, por lo que sería nuestra primera descartada.
    Pienso que ella es la más beneficiada siempre que crea las supersticiones y la crítica apoya esta superstición y la alimenta, por lo que habría que analizar este punto y a mi parecer, tenerlo en cuenta.
    Yo investigaría que tipo de seguro habían contratado, ya que dependiendo de la cuantía, pueden resultar beneficiados los joyeros en muchos aspectos (publicidad para su firma, indemnización, etc) a la vez que alimentarían una “leyenda”.
    Averigüemos quien tiene acceso al camerino y quien entró (sí lo hizo alguien), ya que me extraña que la artista principal se cambie de vestuario y haya 20 personas alrededor… Normalmente son sólo un par de personas, ayudante o asistente y maquillaje y peluquería.
    Determinar el momento en que se quita el collar auténtico (aunque sólo tenemos su palabra de que era verdadero) y se pone el supuestamente falso.
    Habría fotógrafos en la obra, más teniendo buenas críticas, intentar conseguir material audiovisual de esa representación y de anteriores para comparar imágenes y/o fotografías sí las hubiese.
    Me gustaría que investigáramos en la medida de lo posible, que ha sido de Violeta en estos años y la identidad y antecedentes de los joyeros.
    Pienso que hay que hablar con la peluquera y ayudante ( o ayudantes) de Violeta, para que nos den información de cuando perdieron de vista el collar y donde estaban, tanto el verdadero, como el falso, en el momento del cambio de vestuario.
    Creo que es todo, por el momento.

  14. Papyrus

    Primero el saludo. Mucho gusto en volver a estar con ustedes.

    Segundo. Señor Parmacenda, ¿está haciendo alusión al programa de Mr. Monk?

    Tercero. ¿El hecho de que hayan puesto una réplica en lugar de la original significa que hay DOS réplicas?

    Si no hay otra réplica, ¿cómo se explica que nadie, además de ella, se haya dado cuenta del robo?

    Si existen dos réplicas tenemos que ver de dónde salió la otra, porque debió ser un trabajo de buena calidad difícil de realizar. Por lo tanto creo que debemos poner especial atención a los joyeros.

  15. buenos días a todos!!!
    Me temo que yo, como mi admirado Poirot cuando sufre lo que él llama “le mal du mer” mis pequeñas células grises se niegan a funcionar cuando estoy pachucha. Pero intentaré ayudar en la medida de lo posible en esta investigación… Cómo sólo tenemos horas para resolverlo, si eso ya voy buscando el teléfono del cuerpo de bomberos para que vayan estando preparados 😉

    Si no he entendido mal el informe preliminar el robo se produjo durante el cambio de ropa de la cantante antes del final del primer acto. Entiendo que cuando subió a cambiarse de ropa llevaba el collar auténtico puesto y que mientras se cambiaba se produjo el robo. Corregidme si me equivoco, como he dicho antes cuando estoy enferma no suelo estar muy lúcida. Eso no descartaría a los cantantes que estuvieran en escena en ese momento.
    Como ha dicho un compañero antes, no creo que en el camerino de la diva haya mucha gente durante un cambio de escena. Pero seguro que ésta tenía una persona que la ayudara y asistiera en esas tareas y que bien pudo dar el cambiazo con facilidad…
    También deberíamos preguntarle a Violeta si hubo algo extraño mientras se cambiaba de ropa, si entró alguien en su camerino, cualquier cosa que le resultara extraña…

    Por otro lado me parece raro esa “fijación” de la casa de joyas por que se lucieran esas joyas en concreto. Deberíamos saber que medidas de seguridad impusieron, en cuanto estaban valoradas, la solvencia de los citados joyeros…

    No se me ocurre nada más…

  16. Hola Ixaboe. La idea de descartar a Violeta no viene por el hecho de que nos haya llamado, sino porque nos llamó, sabiendo que somos buenos y que hemos resuelto un caso en el que estaba implicada en el pasado.

    Respecto a lo que dices de que Violeta saldría beneficiada por una crítica más favorable (que achacase sus fallos a la superstición del collar), te recuerdo que la crítica no parece conocerla, citando a Violeta: “—La crítica ha dicho de mi representación que he perdido todo el empuje antes del final del segundo acto, que parecía como distraída.”

    Por último, por el lado de quiénes pudieran haber tomado el collar, en principio pensé que cualquiera podría haber tomado el collar, y no sólo en los que hubieran estado en el camerino todo el tiempo, pero creo que tienes razón, Ixaboe, alguien que hubiese entrado sólo un momento no habría tenida la oportunidad de robarlo salvo que nada más entrar se lo hubiera encontrado (mucha casualidad), y además hubiese llevado la copia para reemplazar el collar original.

  17. ¡Buenos días a todos!
    Uf, estos casos relámpago siempre me pillan distraída xD No sé si voy a poder implicarme y aportar mucho en este, pero una cosa os digo: no creo que se deba descartar a Violeta como posible culpable tan rápidamente. Acudir a nosotros tan sólo le da un aire de inocencia y preocupación bastante creíble.
    Creo que todos, absolutamente todos, verían ese collar como un caramelo muy apetecible, no sólo por las supersticiones, sino por su más que seguro valor económico. Me resulta un poco raro que nadie más haya notado el robo, como si el lugar donde se guardan el collar original y su réplica no estuviese vigilado.
    Esperaré a tener más información acerca del tipo de seguridad del teatro para hacer conjeturas 🙂

  18. Parmacenda

    Vale, quizás cuando dije “descartar a Violeta como sospechosa” fue una afirmación demasiado extrema. Pero aceptemos que es una posibilidad mucho menos probable. El juego de “yo sé que me vais a descartar si soy yo quien os avisa” es muy arriesgado cuando en el caso original nuestra investigación convirtió un aparente suicidio que engañó a los forenses en un arresto por asesinato (he repasado el caso, que no tengo tan buena cabeza como para acordarme). Y dado el poco tiempo que tenemos para resolver el caso, creo que las probabilidades muy bajas se pueden considerar descartadas mientras no haya pruebas que las sustenten.

    Pero efectivamente, cuando dije “descartar” estaba siendo algo apresurado. 🙂

    Aparte, Una de Rizos ha planteado un punto muy interesante, y es que nadie más haya notado el robo. Veo dos posibilidades.
    1. Nadie se ha dado cuenta de la desaparición de la réplica.
    2. Nadie ha pensado que la desaparición de la réplica es un paso lógico para robar la joya sin levantar sospechas.
    La segunda posibilidad es algo remota. Violeta nos ha dicho que las joyas son idénticas en todos los aspectos, excepto en la sensación del broche cuando lo lleva puesto. Entendiendo que nadie más se pone la joya (pues en ese caso alguien más estaría enterado), el resto de miembros del equipo debería ser incapaz de distinguir ambas piezas… y si se descubre que ha desaparecido una copia exacta de una joya que vale millones (por decir algo), habrían empezado una serie de rumores que Violeta habría mencionado.

    Por tanto, asumo que la desaparición de la réplica todavía no es de conocimiento general. Para eso se me ocurren tres opciones.
    1. La “réplica” sigue estando en su sitio… en cuyo caso ya tenemos el original, y sólo necesitamos al culpable.
    2. Las réplicas están guardadas, fuera del acceso general. En cuyo caso, el culpable habría necesitado acceso tanto al camerino de Violeta como al almacén de las joyas.
    3. Las réplicas las guarda la joyería. En cuyo caso tenemos otro grupo completamente distinto de sospechosos.

    Hay mucha teorización sin pruebas dentro de todo esto, pero ahora mismo tenemos muy poco. Y como ha dicho Jack, siendo un caso relámpago vamos a tener que conformarnos con los testimonios… así que aprovecho para practicar con lo que tenemos ahora. 🙂

  19. Estoy con Rizos, no creo que debamos descartar a Violeta. que pruebas tenemos de la desaparición del collar?? sólo su palabra, nada más. Nos dice que lo notó porque el broche le hacía estar incómoda y por eso cantó peor, según la crítica como si estuviera distraída. Pero que pruebas tenemos de que eso sea cierto? Ninguna. Tengo la sensación de que todo esto es una “misse en escene”. Quien lleva el collar auténtico? Violeta. ¿quién podría dar el cambiazo tranquilamente en su camerino? Violeta. ¿quién se da cuenta del cambio? Violeta. Todo nos lleva a Violeta.
    La única diferencia entre el collar y la réplica era el broche. Bueno, y esa circunstancia de que cuando llevaba el original la diva cantaba como los ángeles. Algo que una diva del bel canto podría fingir tranquilamente. Sólo tiene que cantar a menor nivel en los ensayos y luego dar el do de pecho (y nunca mejor dicho) en la función inaugural.
    Como dice un compañero en conjeturas anteriores (siento no recordar quién, compañer@ perdona, pero como he dicho mi mente esta muy nublada) el collar es un caramelo muy apetecible. Y la que tiene el acceso más fácil a él es Violeta. ¿cómo sabemos que el robo se ha producido en ese cambio de ropa? sólo su palabra y el hecho de que canta peor. Pero eso es algo circunstancial. Pudo cantar a menor nivel aún llevando el collar auténtico y tras la representación, cuando ya ha avisado de la desaparición a Tayllerand. Entonces pudo ocultarlo en lugar seguro con tranquilidad, pues como se supone que el que lleva al cuello es el falso las medidas de seguridad serán más relajadas…

    Una pregunta Jack ¿que se hará con las réplicas de las joyas una vez acabe la representación? ¿dónde se guardan las réplicas una vez terminados los ensayos?

    Vale, quizás sea mi especialidad el teorizar sin pruebas, pero ahora no creo que lo sea. Sólo constato la ausencia de éstas. Y el que todo lo relacionado con el robo del collar se base en la declaración de Violeta…

  20. se nota que me he pasado el verano releyendo casos de Poirot??? 😉

  21. Otra circunstancia que me resulta curiosa. ¿porqué esperar a la sexta representación? porque no hacerlo en la primera???
    Cómo podemos estar seguros que no fue “cambiado” en la primera noche? Aquí también sólo tenemos la palabra de Violeta…
    Todo nos lleva a ella…

  22. Estoy con jengibre. A mí que nadie más sepa nada lo único que me hace pensar es que es la palabra de Violeta lo poco que tenemos. Y si nadie más que ella es capaz de notar qué collar llevaba puesto, ya que lo único que los diferencian es el cierre, nadie más que ella habría sido capaz de darse cuenta del robo/cambiazo o lo que sea, por lo que para ella habría sido sencillísimo.

  23. Tengo además una duda: Violeta notó el cambiazo en un cambio de escena ANTES del final del primer acto, con lo cual ella acabó el primer acto con el supuesto collar falso al cuello. ¿Qué hizo en el descanso? Si ya se había dado cuenta del robo, ¿por qué no avisó a seguridad?

  24. Parmacenda

    Jengibre, tu conjetura me parece extremadamente lógica y coherente. Como bien dices, actualmente toda la información la tenemos por parte de Violeta, ella tiene sin duda alguna la mejor oportunidad (al menos en cuanto a acceso al original, no sabemos todavía que pasa con la réplica).
    Puesto que, aparentemente, ella es la única capaz de descubrir el robo, no tengo claro porqué “descubrirlo” si resulta ser culpable. Quizás, como bien dices, necesitaba que la seguridad se centrase en otra parte para llevarse el original, quizás haya algo más que no sabemos. Pero efectivamente, ella puede orquestar todo según lo que mejor le convenga. No sabemos nada del motivo, pero como tampoco sabemos nada de los demás sospechosos, podemos excluirlo de los razonamientos actuales.

    Entonces, ¿por qué involucrar a la Sociedad del Misterio? El plan descrito funciona perfectamente si sólo informa a los Talleirand. ¿Por qué venir ella en persona, a avisarnos a nosotros? Somos una variable más en sus planes, con un gran historial de resolver casos extraños, es un riesgo innecesario… y ahí es donde me atasco yo. Si Violeta es culpable, no se me ocurre un motivo para que ella nos avise a nosotros.

    Dadme ese motivo, esa razón para que, siendo culpable, le interese llamarnos a nosotros, y Violeta pasará a la primera posición en mi lista de sospechosos.

  25. Mr. Zalaya

    Esto de vivir en una franja horaria dos horas en el pasado…. me ha costado llegar a la oficina.

    Dadme dos minutos, que leo las conjeturas, me preparo un café y trato de pensar en algo.

  26. Por cierto. Violeta dice que fue al camerino para cambiarse de ropa y retocarse el maquillaje, pero, ¿era necesario quitarse el collar? Además, si te desabrochas el collar un momento para lo que sea, no lo dejas por ahí tirado, no creo que el tocador fuese tan grande como para que lo perdiese de vista.

  27. He encontrado una incoerencia en su declaración. Ella dice que noto el cambio de collar cuando volvió a escena antes del final del “primer” acto, pero la crítica dice que ella cantó “distraída” al final del “segundo” acto!!!!
    Si tan incómoda estaba con el collar falso ¿cómo es que todo un acto estuvo cantando “normal” con el collar falso?

  28. Jengibre, lo que dice la crítica es que “he perdido todo el empuje antes del final del segundo acto, que parecía como distraída”. No sé, lo que yo entiendo de ahí es que ya antes de acabar la obra había perdido el flow, vaya, que fue algo progresivo, no sólo al final. Pero no sé, quizá me equivoque y ahí tengamos una incoherencia real 😀

  29. Lo sé, lo sé, llego tarde. Manos a la obra, compañeros. Un placer trabajar con vosotros. Esto me recuerda a los primeros tiempos de la Sociedad en que Jack se encargaba solito de los casos. ¿No es tierno? 

    Podemos sospechar de Violeta, sí señores. Pero las sospechas no nos conducirán por ahora a nada más que dudas. De entrada podríamos pensar que Violeta ha tenido un colapso y cree que le robaron.

    Pero aquí entra la firma de diamantes. Ellos han ratificado (lo dice Violeta) que el collar que llevó durante el resto de la representación operística (¡ja!) es la réplica. No le veo mucho sentido a que la firma de los diamantes se robe a sí misma, a menos que exista algún subrepticia intención que desconocemos.

    De momento sugiero que hagamos algo. Demos por sentado que robaron el collar y que Violeta no lo ha hecho. Tengamos esto como hipótesis y conjeturemos e ideemos formas de descartar gente. Si luego llegamos a que Violeta es la única culpable posible, hala, a por ella.

    Visto está que hoy todos estamos obsesionados con el fabricante de colores 😛

  30. Gente, ay, mi cabeza. Aquí tenemos noticia de dos antiguos conocidos (Nicolaides y Violeta Sanpedro). Pero tuvimos una implicada en el caso de El Último Número del Gran Lipari que, después de la muerte del mago, entró a trabajar como parte del personal encargado del vestuario en una ópera de Juan Nicolaides (“Terror en las sombras” o algo por el estilo). ¿Sabemos si ella sigue trabajando para Nicolaides también en Tetragrámaton?

    Por cierto, ¿no creéis que nos merecemos una salida a la ópera esta noche? Para celebrar el sexto aniversario. Hombre, a mí el tema de la ópera me parece interesante, me han dado ganas de verla.

  31. ¿Veis? Por cosas como ésta es por lo que Nicolás dirige el departamento de Documentación 😉

    Perdonad la tardanza, estoy teniendo serios problemas informáticos (lo normal cuando sólo tienes veinticuatro horas para cerrar un caso… Lo dicho, veré si nos pueden conseguir alguna más, visto que por mi culpa no estamos pudiendo avanzar). En breve os colgaré mi informe, pero de momento os diré que no sois los únicos que sospecháis de Violeta. Eso sí, como bien dice Nicolás, la firma Logtier ha confirmado que el collar es una réplica.

    También os diré que, a cambio del retraso que estamos teniendo por culpa de mis problemas informáticos… vamos a jugar con una pequeña ventaja inesperada. ¡Estad atentos!

  32. Parmacenda

    Nicolás, yo me apunto a la ópera. Aunque daba por supuesto que ibamos a ir la Sociedad en pleno, para disfrutar de una maravillosa velada y una vez terminado el espectáculo detener a un ladrón. 🙂

  33. Bien, puede que el collar que Violeta llevara a Logtier fuese falso, pero, ¿no podría haber sido falso desde el inicio de la representación?

  34. Nicolás, lo único que quiero decir con mi conjetura es que sólo por el hecho de que haya venido a nosotros no podemos descartarla como sospechosa. Para eso constato que todo se basa en su testimonio… nada más. Pero de momento y hasta que tengamos más datos, las declaraciones de los demás miembros de la compañía es lo único con lo que podemos trabajar.
    Como ya he dicho mis células grises están nubladas hoy…

    Y estoy contigo querida Rizos, sólo tenemos su palabra de que fue robado en ese momento…

    Lo siento compañeros, me temo que no podré asistir a la Ópera, como ya he dicho estoy pachucha…

  35. Mauser Still

    A mi me surgió un problema tres cuartos de hora después de empezar. Puede que me cueste un poco seguir. Y de hecho, me voy a pasar inactivo las próximas tres horas (radio)
    Repito que me gustaría saber más sobre el collar: desde como es aproximadamente, sobre todo el broche (el real y la réplica) hasta porqué le pusieron el nombre de una ciudad Iraní: no me consta que sea particularmente importante en la historia judía.

    Ahora me cuesta pensar.

  36. Maldición, esto sigue sin funcionar como debería. Así no se puede trabajar.

    Dadas las circunstancias, voy a ver si puedo arreglármelas para retener a la compañía aquí unos días más. Estad atentos, si consigo resolver esa cuestión este Caso Relámpago pasará a ser una Contrarreloj, con lo que (aclaro para los nuevos investigadores) pasaríamos de tener veinticuatro horas a cinco días.

    ¡Os mantendré informados!

  37. Mauser Still

    A mi me viene bien, la verdad. Un día os contaré el follón

  38. Pues nada, Jack. Tu tranquilo que yo seguiré manteniendo la lupa caliente y el café claro. O algo así.

  39. Mauser Still

    ¿Te estás bebieno la lupa?

  40. No, Mauser, le doy chupaditas como si fuera una piruleta!

  41. ziordo

    A ver si se puede alargar la obra unos cuantos días, porque estoy ahora mismo en Londres de vacaciones y no tengo mucho tiempo para la lupa y los cafés.

    PD: saludos desde el 221b de Baker Street

    Respecto al caso, lo que ha dicho Nicolás(vaya memoria!) me parece muy valioso, así sin más pruebas.

    Lo que no entiendo es por qué Logtier no ha acudido a la policía tras enterarse del robo; y por qué tanta prisa en encotrar el verdadero si la joyería ya sabe del robo

  42. Buenas a tod@s.
    Aclaremos que Shiraz es una ciudad de Irán, castigada históricamente. El nombre de la joya hace ver que se hizo para la obra en concreto.
    Necesitamos datos y declaraciones. Sabemos algo sobre la vida personal de Violeta? Novio? Ex-parejas que sean compañeros??
    Algún romance raro??
    Necesitamos datos, hasta entonces, quedo a la espera.
    Saludos!!

  43. Vale, conseguido. Por suerte, nuestra reputación y nuestros contactos a veces sirven de algo… He hablado con Nicolaides. No le he dado explicaciones (Violeta tampoco lo hizo y no creo que deba hacerlo yo), pero ya que se lo he pedido como favor personal, han prorrogado la representación hasta el lunes. Eso significa que nadie abandonará el país hasta el martes a primera hora, o sea que nos quedan cuatro días.

    Este Relámpago se acaba de convertir oficialmente en una contrarreloj. Sigo teniendo problemas técnicos, pero creo que podré colgar mi informe a lo largo del día de hoy; y como dije, a cambio de lo mal que lo estoy haciendo (en serio, ¿por qué los Casos de Aniversario se me tuercen siempre), vamos a jugar con una pequeña ventaja añadida.

    ¡Seguid atentos!

  44. Parmacenda

    Excelente noticia Jack!
    Yo me temía que conseguir entrevistar a los miembros de la ópera justo antes de la última función sería casi imposible… pero si se prorroga la actuación, quizás estén más relajados y nos cuenten más cosas. Mientras que el ladrón se irá poniendo cada vez más nervioso…

  45. Y sin más dilación (que ya ha habido bastante)… el Informe de Declaraciones y Testimonios:

    No tenía tiempo para intrincados subterfugios: me identifiqué como reportero, dije que escribía un artículo sobre el meteórico ascenso de Violeta Sanpedro y que quería conocer la visión de los que la rodeaban. Violeta, naturalmente, respaldó mi versión, y me advirtió de que semejante historia levantaría envidias entre el resto del elenco. Sonreí ante esta perspectiva: si les molestaba que quisiera saber más sobre Violeta, querrían aprovechar la mínima oportunidad para hablarme de ellos mismos.
    Violeta me dio acceso entre bambalinas justo en el primer entreacto de la penúltima representación. Se excusó diciendo que tenía que retocarse y me dejó con sus compañeros. Rápidamente saqué el bloc de notas y me dispuse a hablar con ellos.
    —Violeta es una estrella —dijo Vincenzo Diamatto (45 años, director de orquesta, casado, un hombre bajito de larga y desaliñada melena castaña que empieza a ralear)—. La música debe estar siempre en movimiento, siempre creciendo e interactuando con quien la escucha. Pues bien, cuando yo dirijo, los cantantes deben ser instrumentos en mis manos, deben trabajar de manera totalmente acorde a la música que interpreta la orquesta. Violeta lo hace a la perfección. Cuando ella no está en escena, se nota.
    —Pero la música no sólo se oye —terció Beatriz Torres (25 años, primera bailarina, soltera, una joven de aspecto frágil tocada con un collar y una tiara doradas)—. También es algo que se tiene que ver. No digo que Violeta no sea maravillosa, ojo; sólo digo que el cuerpo de baile convierte la música y la voz en una experiencia memorable para los cinco sentidos.
    —Yo tampoco la veo tan prodigiosa —opinó entonces un despectivo Ladislav Lomak (22 años, primer bailarín, soltero, un joven espigado de ojos claros y rasgos muy marcados que portaba un collar ancho de oro)—. Beatriz tiene razón, si no es por el cuerpo de baile, Violeta no destacaría lo más mínimo.
    —Oh, vamos. Eso es envidia —protestó Diamatto.
    —Vinny, querido —explicó Beatriz—, reconoce que si no es por nosotros, en la función de anoche se nos habría quedado el final del segundo acto bastante desangelado.
    —Ya que sacan el tema —intervine—, ¿alguna declaración sobre lo que le ocurrió a la señorita Sanpedro anoche hacia el final del segundo acto?
    —No puedo opinar —dijo Diamatto.
    —Claro, como es tu favorita… —replicó Lomak.
    —Déjate de tonterías, Ladislav. No puedo opinar porque estuve todo el tiempo dirigiendo a la orquesta. Lo único que sé es que Violeta estaba magnífica en una escena y bastante desconcertada en la siguiente, pero no sé qué le pasó entre medias.
    —Yo hablé con ella —dijo Beatriz—. A ver, no entre esas dos escenas, ahí yo estaba en el escenario, quiero decir después. Pero no me quiso decir lo que le pasaba, sólo decía que tenía otras cosas en la cabeza.
    —Pero si era su mejor papel —gruñó Diamatto—. ¿Cómo se puede tener nada más en la cabeza?
    —Yo no debería decir nada —apuntó Lomak—. Pero en ese cambio de escena yo estaba entre bambalinas.
    —¿Y viste algo? —preguntó Beatriz con, quizás, demasiado interés.
    —No, la verdad —admitió—. Pero ahí detrás había más gente. No recuerdo a nadie que no haya visto antes, pero… No sé, quizás discutió con alguien, no tengo ni idea.
    Tomé nota de todo aquello y me despedí del elenco. Aún tenía gente a la que entrevistar.

    Hércules Gonzalvo (57 años, casado, jefe de seguridad del Palacio de la Ópera) era un hombre grande, robusto y de mirada noble, y sin lugar a dudas supuso la primera gran sorpresa de este caso. Pues cuando me identifiqué como periodista…
    —¿Se cree que soy tonto?
    —¿Cómo dice?
    —Leo los periódicos, señor Ryder. ¿Qué hace la Sociedad del Misterio husmeando por aquí?
    Maldición. Para una vez que mi reputación me precede.
    —Oiga, no pretendía…
    Entonces soltó una risotada y me encajó una palmada en el hombro con una mano tan gruesa y contundente como un ariete.
    —¡Le estaba tomando el pelo! Oiga, no hace falta que me dé detalles. Sé quién es usted y con eso me basta, si tiene que entrar de incógnito haciéndose pasar por periodista yo le cubro encantado, lo que sea con tal de ayudar.
    —Por Dios, gracias, qué susto me ha pegado —respondí—. Oiga, ya que le veo con ganas de colaborar… ¿Me ayudaría a determinar la posición de algunas personas ayer a una hora determinada?
    —A ver lo que podemos hacer, usted dirá.
    Me acompañó a la sala de monitores. No quise que me mostrara toda la noche, porque podía llevarme demasiado tiempo y no disponíamos de tanto. Por desgracia, aunque también por lógica, no había cámaras de vigilancia en los camerinos, por lo que sólo podíamos ver lo que ocurría en el escenario, la tramoya, los túneles, los despachos y el patio de butacas.
    —Ahí estamos —me dijo cuando localizamos el momento preciso del robo—. Siento no poder ser de más ayuda.
    —No importa… ¿Qué me puede contar de esta lista?
    —Diamatto está aquí, en el foso, dirigiendo la orquesta. La señorita Beatriz es esta de aquí, ¿la ve?, sobre el escenario. Tengo dos chicos en Seguridad, Miguel Torralvo y Marisa Fuensanta. Miguel está aquí, controlando la entrada al patio de butacas, y Marisa… ehm… vaya, a Marisa no la tengo controlada.
    —¿Quién es esta que vuelve a su asiento? —dije señalando uno de los monitores.
    —Miriam. Es decir, la señorita Talleirand… Disculpe, estuve unos años trabajando para Logtier y me conozco bien a la familia…
    —¿Ashmoor? —exclamé sorprendido señalando al caballero sentado a su lado.
    —No sé quién es —respondió Gonzalvo encogiéndose de hombros.
    —Vale, no nos distraigamos. ¿Usted dónde estaba?
    —Aquí —dijo señalando un monitor—. En el despacho del productor, con el contable, vigilando la caja fuerte.
    —¿El señor Lomak?
    —¿Ladislav? Ni idea, no lo veo por aquí… Estaría en su camerino.
    —Luego nos faltan la soprano, el primer bailarín y una de sus guardias, ¿no?
    —En las cámaras al menos.
    Un zumbido en mi bolsillo, y en mi móvil un mensaje anunciando la llegada de mi último grupo a entrevistar: los responsables de la firma de joyería Logtier acababan de hacer su aparición.

    La familia Talleirand llevaba generaciones creando joyería de diseño para la firma Logtier. En la actualidad, la firma la gestionaban Romeo Talleirand y sus dos hijos, Damocles y Miriam. Romeo (61 años, gerente de la firma de joyas Logtier, viudo) era un hombre de manos delicadas, ojos vivos y sonrisa nerviosa. Miriam (32 años, responsable artística de las joyas, soltera) era una mujer elegante de cabello rubio, con un magnífico collar de zafiros al cuello. Damocles (31 años, subgerente de la firma de joyas, soltero) vestía traje caro y sombrero de ala ancha. Incluso yo había dejado el sombrero en el perchero de la entrada, que él tenía a su lado.
    Sin más dilación, me identifiqué y les pedí que me proporcionasen toda la información de que dispusieran.
    —¿Qué hay que saber? —replicó Romeo—. Miriam creó el collar y la réplica para esta ópera, los cedimos para promocionar la obra y nuestra firma a la vez, y ahora el original ha sido robado.
    —¿Tienen algún sospechoso?
    —No tengo ni idea, aquella noche yo estaba actualizando los libros de cuentas de la joyería. Mis hijos pasan más tiempo por aquí, así que…
    —Padre —protestó Damocles.
    —¿Acaso no es verdad?
    —En mi caso sí, es verdad —intervino Miriam—. Me encanta esta obra, anoche vine a verla por tercera vez. Fue a mí a quien Violeta dio el aviso en la fiesta post-representación.
    —¿Vino sola? —pregunté con toda intención.
    —Sí —respondió un segundo demasiado tarde.
    —Yo hace ya más de una semana o así que no vengo por aquí —replicó Damocles sin levantar la cabeza—. Que salga todas las noches no significa que venga aquí.
    —¿Seguro? —dijo su hermana—. Porque yo había oído que lo tuyo con aquella bailarina…
    —No creo que tengamos que fiarnos de todo lo que se oye, ¿verdad?
    Miriam guardó silencio. Pero Damocles había levantado ligeramente la cabeza para rechistar a su hermana. Lo que acababa de ver…
    —¿Qué le ha pasado en la cara?
    Aquello exasperó al padre e hizo que la hermana se cubriera la cara con una mano. Damocles permaneció un momento en silencio antes de descubrirse: un ojo hinchado, cicatrices y magulladuras por toda la cara. Recientes, dos días como mucho.
    —No tiene nada que ver con el robo —respondió—. ¿Nos ceñimos a lo importante?
    —Lo importante es que necesito conocer todos los hechos. ¿Qué ha dicho su hermana sobre una bailarina?
    Carraspeó.
    —Tuve un escarceo con Bea, la primera bailarina.
    —¿Mantienen el contacto?
    —Fue algo entre adultos, un par de encuentros pasionales y ya. Nada serio. No nos vemos desde hace una semana. He estado ocupado en la joyería o fuera
    —Bien. ¿Dónde estuvo anoche, entonces?
    —Con amigos —repuso defensivamente. (después de la violencia contra él, está a la defensiva con todos.)
    —Necesitaré que lo confirmen.
    —¿En serio? —protestó entonces su padre— ¿Somos las víctimas del robo y quiere confirmar la versión de mi hijo?
    —Padre…
    —No, Miriam, ni hablar. ¿Por qué Violeta no tiene que confirmar su versión? Es la última persona a la que se vio con el collar y la primera en notar el robo.
    —Tenemos que estudiar todas las posibilidades…
    —Háganlo. Pero si mi hijo dice que no estaba aquí anoche, no estaba aquí anoche. No se las dé de imprescindible, detective… Ni siquiera contábamos con usted.
    Y esta fue la última pieza. Una pieza que no me permitiría resolver el caso, pero sí desentrañar la pregunta que me llevaba rondando desde que entré.
    Me despedí de los Talleirand y salí del Palacio de la Ópera, pero no me alejé del lugar. En vez de eso, di la vuelta y me senté en la escalera de la salida de artistas a esperar. Y ni cinco minutos más tarde…
    —¿Cuándo han acudido a vosotros? —pregunté.
    —Los Talleirand acudieron a la Sociedad veinte minutos después de que te fueras de allí con Violeta —respondió una voz entre las sombras—. Y naturalmente, me pasaron la llamada.
    —Entonces estamos en el mismo equipo, ¿no?
    —Para el misterio que nos ocupa, Dyogenes Consulting está a las órdenes de la Sociedad del Misterio— anunció Mycroft con una reverencia—. ¿Qué tal vas?
    —Me faltan cuatro sospechosos por ubicar en el momento del robo y ni siquiera sé si nuestra clienta es inocente o no. ¿Qué estás haciendo tú?
    —Los Talleirand me han conseguido acceso entre bambalinas. Estoy echando un vistazo por el escenario del crimen, te pasaré el informe en cuanto lo tenga. ¿Te parece?
    —Me viene bien, la verdad. Aún no sé cómo vamos a resolver en tan poco tiempo un caso con tantos sospechosos.
    —¿Quieres mi opinión?
    —Resérvatela, jamás se me ocurriría pedirte una opinión gratis. Aquí todos somos profesionales.

  46. Bien pues, damas y caballeros… hasta que Mycroft nos proporcione un informe de Escena del Crimen, estos son los hechos. Ahora sí, COMIENZA LA INVESTIGACIÓN.

    Respondiendo a vuestras consultas: creo que Shiraz es algo más aparte de una ciudad iraní, ¿alguna idea? Nicolaides me ha dicho que aquella chica ya no trabaja con él, pero habla maravillas de su trabajo. Violeta está prometida ahora mismo, con un concertista de piano; lo he confirmado, ahora mismo su prometido está de gira por Suecia. Como podéis ver, no sois los únicos que ponéis en duda la inocencia de Violeta; dicho esto, tenemos demasiados sospechosos y demasiado poco tiempo, así que ¿se os ocurre alguna forma de descartar a alguno?

  47. Parmacenda

    Jack, perdona, no me ha quedado claro el comentario final de Romeo Taillerand, y su relación con la presencia de Mycroft. ¿La familia Taillerand ha contratado a Dyogenes Consulting, o a la Sociedad del Misterio?

    Porque si han llamado a la Sociedad, que es lo que me parece entender, no entiendo por qué el señor Taillerand afirma que no contaban contigo…

  48. Ando algo perdido, Jack… a qué te refieres cuando dices “Nicolaides me ha dicho que aquella chica ya no trabaja con él, pero habla maravillas de su trabajo”?

  49. Parmacenda

    Uriel, creo se refiere a la chica que mencionó Nicolás. Nos encontramos con ella en el caso del Gran Lipari, y dijo que iba a trabajar con Nicolaides.

    En cuanto a Shiraz, por lo que he visto buscando por internet, aparte de la ciudad se denomina así también una variedad de uva (y los correspondientes vinos) por ser originaria de la ciudad. Y también es un nombre de persona, así que quizás haya una leyenda asociada que explique el nombre… pero a eso ya no llego.

  50. Ah, me sonaba algo así, gracias por el dato, Parmacenda!
    De momento he ido tomando unos pocos apuntes, pero no se me ocurre nada…

  51. Parmacenda

    Mis neuronas ahora mismo no me dan para mucho. He intentado sacar alguna conclusión importante, pero me voy a limitar a resumir la información básica que tenemos.

    Las cámaras de seguridad confirman la posición en el momento del robo de los siguientes sospechosos:
    Vincenzo Diamatto – Dirigiendo la orquesta.
    Beatriz Torres – Bailando en escena.
    Miguel Torralvo – Vigilando la entrada al patio de butacas.
    Hércules Gonzalvo – En el despacho del productor.
    Contable – En el despacho del productor.
    A no ser que haya un problema con las cámaras, estas personas tienen coartada y pueden ser descartadas.

    Las personas no localizadas, y por tanto con oportunidad, son:
    Violeta Sanpedro – Tuvo acceso a la joya en todo momento, de forma que oportunidad no le faltó.
    Ladislav Lomak – Dice estar en su camerino, pero nada le impide haber accedido al camerino de Violeta y hacer el cambio.
    Marisa Fuensanta – No aparece en las cámaras, y la reacción de Gonzalvo hace pensar que no estaba en su puesto.
    Romeo Taillerand – Dice haber estado haciendo cuentas en su tienda, pero sólo tenemos su palabra al respecto.
    Damocles Taillerand – Dice haber estado con amigos, pero la situación se acaloró al pedirle confirmación.
    Miriam Taillerand – La cámara la capta entrando en la sala, con lo cual se encontraba fuera de la misma en el momento del robo.

    Carlos Ashmoor, por lo que he entendido del informe, estaba en su butaca, y por tanto puede ser descartado. A no ser que estuviese entrando junto con Miriam, en cuyo caso yo he entendido mal y tenemos un sospechoso más.
    Y aquí me quedo. Ahora mismo no saco nada más. Muchas teorías, pero no me voy a poner a conjeturar sin pruebas. 🙂

  52. Gran resumen, Parmacenda!

  53. maureen1978

    Seguimos sin saber si Violeta llevaba el collar puesto durante el primer acto, o si el collar estaba en el camerino y ella se lo puso cuando fue a cambiarse al final del primer acto.

  54. Antes de continuar, me gustaría hacer una aclaración. Violeta no reparó en el robo al final del primer acto, sino del segundo.

    En este particular había claramente una confusión. Fijaos en cómo dijo “primer acto” en una frase y “segundo acto” justo en el siguiente. Sin embargo tenemos lo siguiente:

    1- EL DATO QUE NO TENÉIS POR QUÉ CONOCER: Como podéis leer en el informe preliminar, empiezo diciéndole a Violeta “Vuélvamelo a contar”; la primera vez dijo “segundo acto”, quizás por eso yo ya había asumido qué acto era pese a la confusión.
    2- EL DATO QUE SÍ QUE CONOCEMOS: Cuando estuve con el jefe de seguridad, buscamos en los monitores “el momento exacto del robo”. Ese momento se correspondía con el final del segundo acto, como enseguida comprobaréis.
    3- EL DATO QUE CONOCEN TODOS: La prensa habla de un final de segundo acto bastante más pobre que en representaciones anteriores. A los testigos se les preguntó por ese momento en concreto y todos coincidieron en que fue el punto en que Violeta perdió la concentración. También nos dijeron dónde se encontraban en ese preciso instante, dato que se corresponde con lo que pudimos ver en los vídeos de seguridad.
    4- EL DATO QUE AÚN ESTÁ POR CONOCER: Todavía no tengo el informe de Mycroft, aunque me garantiza que lo tendrá en breve; pero sea como sea, él también ha encontrado algo sobre el final del segundo acto, lo que ya termina de confirmarlo.

    Si ha sido una confusión inocente o no, es otra cuestión. Pero siempre os pido que trabajemos con los hechos, y dado que aquí teníamos un hecho un poco turbio he pensado que sería conveniente esclarecerlo.

  55. Estaba pensando… Es bastante raro que Miriam se ausentara de la sala si tanto le gusta la obra, y más si estaba a punto de terminar el acto, y entonces allí podría salir más tranquilamente, no?

  56. Jack, muchas gracias por aclarar la confusión con los actos…

  57. maureen1978

    Pues no cuadra, ¿no? A ver, si le robaron el collar TRAS el segundo acto, ¿cómo es que cantó peor durante el segundo acto?

  58. Parmacenda

    Maureen, el robo se cometió en un cambio de escena poco antes del final del segundo acto, según el testimonio de Violeta. Por tanto, es durante el final del segundo acto (supongo que la última escena del mismo) donde Violeta cantó peor.

    Y yo me voy a rendir ante la evidencia, y poner a Violeta en mi lista de sospechosos. La conversación con Mycroft y con Romeo Taillerand me hace entender que los Taillerand tenían intención de contratar a la Sociedad del Misterio para investigar. Y si Violeta se enteró de ese detalle (y es culpable), entonces le interesa solicitar nuestra ayuda antes para reducir las sospechas que pudieran caer sobre ella. Así que ese es el motivo que me faltaba, y Violeta vuelve a mi lista de sospechosos personal.

    En cuanto a la salida de Miriam de la sala, coincido con Uriel que es bastante curioso. Pero también puede haber una razón tan sencilla como que recibió una llamada al móvil y salió para contestarla, o que se estaba enrollando con Lomak y aprovechó que este no estaba en escena… teorías sin pruebas ambas, pero podría explicar su salida.

  59. Señores, les traigo lo que se denomina “La escena del crimen”, para que tengan más referencias sobre la investigación.
    Escenario del crimen

    Las notas del aria, ese aria tan conmovedor compuesto con extrema sensibilidad por Nicolaides, donde la soprano, desgarrada, relata el desdén de la sociedad Veneciana por los judíos, a la par que la doble moral ejercida para con ellos, a la hora de pedirles préstamos y usura, rebotaban por el interior del teatro.
    El lugar olía a historias, caos y excitación.
    Jack estaba ocupado con los testimonios, así que me decidi a echar un vistazo al lugar. Era laberíntico, sí, pero aceptando eso, después, era fácil orientarse. Las tramoyas eran siempre un trajín de gente, actores, coros y bailarinas hambrientas pastoreadas por los jefes de escenario.
    Bajé unos escalones y me dirigí hacia los camerinos. Por el camino esquivé actores, atrezzo, (dos estatuas de dioses babilónicos dorados, sacos de ropa y varios maderos) y pasé de largo el taller de los profesionales que habían creado aquellas falsas arquitecturas. Los camerinos eran ocho: dos grandes y alargados, para los actores comunes, otros dos grandes y alargados para las bailarinas y cuatro para los artistas de más renombre.
    Me dirigí en primer lugar al que estaba adjudicado a Violeta. Era un espacio grande, con un enorme tocador, un biombo y varios baúles. Sobre uno de ellos estaba una de las cajas de joyas vacío, que debía contener las piezas que usaba en ese momento. Era una caja cubierta de terciopelo y con un resalte para enganchar las piezas. Tenía varias lengüetas que atrapaban las joyas con fuerza y que, en caso de caerse, no se desparramaran dentro de la caja.
    En el tocador se agolpaban múltiples botes y tarros abiertos. Era zurda, a juzgar por la posición de los pinceles y las tapas de los botes abiertos. Al entrar se veía inmediatamente el espejo. Cualquiera que entrara sería visto si hubiera alguien en la habitación. La puerta no tenía llave, pero sí un cerrojo interno. Luego, siempre que hubiera una joya allí, estaría el guardia de seguridad de turno. Lógico.
    Tenía un pequeño cuarto de baño. No encontré ninguna pieza movida ni hueca, la cisterna sólo contenía agua y los baúles ropa y efectos personales. El tocador era una pieza pegada a la pared por viejos enganches de metal atornillados y los cajones estaban medio vacíos. Pese al caos que se veía, no existían muchos lugares donde esconder adecuadamente una pieza tan delicada como el Collar de Shiraz sin que sufriera daños.

    Los otros tres camerinos eran réplicas del primero pero más pequeños, ocupados por la primera bailarina, el tenor y el primer bailarín respectivamente.
    Los registros arrojaron los mismos resultados. Los camerinos masculinos estaban más o menos despejados. No tenían apenas maquillaje, ya que se ocupaba de ello la jefa de maquillaje, una mujer fuerte que estaba siempre entre bambalinas retocando, maquillando actores cuando no sentada a la espera de que salieran entre acto y acto para retocar o re-maquillar. Una mujer extremadamente ocupada con un maletín capaz de convertir a una dulce bailarina en un tiranosaurio, si hiciera falta. Maletín que, en su momento, observé siempre estaba abierto.

    Los camerinos comunes eran un caos organizado. Los actores y bailarinas tenían espacios definidos, amplios, separados por largos percheros. Si alguien ocultara algo en ese lugar, cualquiera podría encontrarlo de forma rápida o azarosa, dado que entre acto y acto se sumía en un alegre y estresante caos, cual hormiguero de criaturitas en mallas y kipás.

    Sin embargo, en el de las bailarinas había algo que desentonaba, que no lograba averiguar por qué provocaba desazón. Era un lugar amplio, con multitud de espejos rodeados de bombillas que… espera. Al final de la sala, uno de los tocadores tenía cuatro bombillas fundidas, y las demás estaban sobre casquillos ligeramente torcidos. Podría ser una falta de mantenimiento… pero el resto de camerinos, pese al caos, estaban limpios y pulcros.
    Me acerqué un poco más y con el bastón aparté una boa de plumas que allí no pintaba nada. Premio. Uno redonder negro con el brillo de una lente. Alguien había instalado allí, en el marco, en un ángulo que podía controlar toda la sala de las bailarinas, una cámara.
    Tenemos un mirón. ¡Qué incorrección!…

    La cámara era una pieza de espía. pequeña, remota y con un potente zoom digital, pero seguramente, a tenor del lugar en que estaba, no tendría una gran nitidez de imagen. Era un modelo moderno pero barato. No era nada caballeroso tener un dispositivo así. Era hora de averiguar quién era el poseedor de semejante atentado contra la intimidad y qué se proponía con ello. Observé la instalación de la cámara. Tenía un cable disimulado que subía pegado a una de las mangueras de cables que suministraban luz a la habitación, pegada con abrazaderas a la pared. El cable de la cámara había sido pegado a la manguera con masilla adhesiva. Pero hasta donde pude ver no había relieves de huellas en ninguno de ellos.
    El cable, en lugar de ir a la caja de derivación con la manguera, seguí subiendo disimuladamente entre el relieve de algunos ladrillos y perdiéndose en las sombras de la techumbre antigua que había visto tiempos mejores… Saqué mi pequeña pero potente linterna y enfoqué el ángulo de la pared, espantando las sombras. El cable se perdía en un pequeño agujero que apenas era visible. Luego, si se perdía en el techo… había un suelo que investigar.

    Subí al piso de arriba. Situándome acorde al plano, busqué el lugar donde debía emerger el cable. Mi progresión se vio interrumpida por una puerta. La de un despacho. El del director de orquesta. Si se confirmaba, tendríamos unas palabras más tarde…
    La puerta estaba abierta, así que entré. Medí con pasos el espcio donde debía encontrar el cable. El despacho era amplio, con un gran sofá chesterfield repleto de partituras y ramos de rosas ajadas, un mueble bar repleto de coñacs de excelente gusto (Rèmy Martin Louis XIII, L’or de Martell y un Hennessy XO, artículos caros, todos con una tarjeta: regalos de dadivosos mecenas) Una butaca que parecía tener frío ante la avalancha de abrigos que tenía sobre él, y el gran escritorio con un bargueño antiguo a sus espaldas. En el escritorio había seis estuches estrechos y alargados, uno de ellos abierto. Todos contenían batutas menos uno de ellos que estaba abierto. Sobre la mesa, había un juego de escritura, una lámpara, ordenador, una caja de pañuelos de papel y teléfono. La silla era una obra de arte del siglo XIX con evidentes signos de uso. Una pequeña papelera dorada estaba pegada al interior del escritorio, repleto de pañuelos usados. Quizás había sufrido un resfriado hacía poco.
    Los cajones estaban cerrados con llave y el cajón alargado debajo del escritorio contenía folios, sobres y una vieja batuta metida en una funda de terciopelo. Tenía el nombre de una famosa escuela de música, y sabía que se regalaba a quienes se graduaban en ella. Ésta era una bella pieza con un puño de castaño rojo. Varios posters adornaban las paredes… y, ¿un guardarropa? Si tenía un guardarropa, ¿por qué tenía todos los abrigos fuera de él? ¿Y por qué tenía cerradura?
    Accidentalmente mis ganzúas cayeron en la cerradura y ésta se abrió con un chasquido. en el interior percibía calor y un zumbido. La bombilla que había en el centro tenía una perilla. la observé con la linterna y encendí la luz.
    Había tres abrigos a un lado, una silla, una caja de pañuelos y… ya… allí, al final, veía el cable subir hasta… un pequeño equipo situado sobre un estante registraba la señal y la pasaba a un DVD que la grababa. Y al lado, pulcramente ordenados, una enorme ristra de cajas de plástico que contenían varios discos.
    Una pequeña pantalla pegada a la pared y un mando a distancia completaban el hallazgo.

    Presioné el botón de encendido y pude ver una vista completa del camerino común de las bailarinas… Vaya, vaya… Así que además de virtuoso de la batuta, el señor director se tocaba la batuta aquí… Un resfriado… ya…
    Entonces… ¿habría captado algo del momento del robo?

    Examiné los DVDs hasta que dí con el que correspondía con la noche del robo (el mismo que estaba puesto, ya que tenían una buena capacidad y la imagen no era demasiado buena). Rebobiné los segmentos.
    Principio de la noche. Bailarinas ya preparadas para salir a escena.
    De pronto, a final del segundo acto Damocles aparecía cruzando el lugar en dirección a los camerinos de los actores principales. Si bien no se le podía ver perfectamente, al pasar por las luces de los tocadores sí se apreciaban los moratones como manchas oscuras en el rostro. Interesante. Tenemos su ubicación…
    Sin embargo, lo que más me llamó la atención, fue el momento en que apareció el bailarín principal, Lomak, cruzaba el lugar… un momento… Una señal en la parte superior ponía Cam#1 y sin embargo, de la pared subían tres cables. Miré el mando a distancia. Pulsé unos botones. Y encontré segmentos de otras cámaras. Una situada en los camerinos de las actrices… y otro en el de la Soprano…
    ¿Habríamos tenido tanta suerte?
    Cambié a la señal Cam#3 y encontré un plano del camerino de la soprano. Estaba oscuro. Mucho rato. Pasé la señal hasta que llegué al momento en que se encendía la luz… Dos figuras. Una de ellas llevaba mallas. Sin embargo percibí otra figura más. Unos brazos lo rodearon por detrás. Unas manos sobaron su cuerpo, y lo demás fue algo que podríamos definir como “acto de apareamiento empotrado en la pared”. La cámara estaba situada encima del tocador e inclinada hacia abajo ligeramente. Cuando el que parecía ser el hombre incrustó en la pared a su amante (de quien sólo se veían las manos en algunos momentos) apenas se les veía en la cámara tanto por la poca definición como por la iluminación. La camisa blanca absorbía casi toda la luz. Acabó la escena rápidamente y ambos salieron. En ningún momento se podía ver claramente de quién de los dos se trataba. La segunda figura, que había estado empotrada contra la pared, recogió lo que parecía ser unos pantalones que tenía por los tobillos y se dio la vuelta. Algo brillante cegó por un momento la cámara. Metal. ¿Qué podría ser…? Volví a pasar la cinta hasta el momento de la entrada. Por un momento se apreciaba levemente el rostro masculino del hombre, pómulos altos y pelo ligeramente largo.
    La luz quedó encendida.
    Después de aquello se veía a Violeta quitarse furibundamente el collar y aplicarse una gasa en el cuello, donde le aparecía una pequeña mancha que, al quedarse igualmente en la gasa, debía ser sangre. Fue entonces cuando ella se acercó al collar que había arrojado al tocador y mirarlo al trasluz. Su siguiente movimiento fue coger su teléfono movil del bolso y salir del camerino.

    Bien, gran hallazgo este. Sin duda estamos ante un director pervertido y que no deja de frotarse la batuta. Qué falta de caballerosidad y modales, pardiez.

    Salí del despacho y dejé a uno de mis hombres en la puerta con instrucciones de custodiarlo hasta comunicárselo a Jack para que hiciera un segundo examen en caso de que a mí se me escapara algo, y continué de nuevo a las bambalinas. Desde luego los miembros de atrezzo eran algo descuidados. En un lado del suelo encontré un espray dorado y manchas en el suelo de haber pintado algo precipitadamente. Seguramente para rematar las innumerables piezas que formaban los decorados, que, aunque más humildes que un Aída, eran profusos en detalles, tanto las gigantescas figuras de los dioses sumerios, que tenían anchos collares, réplicas inmensas del Shiraz original que creaban identificación con la soprano que la llevaba, como las estatuas renacentistas que imitaban el mármol, una de las cuales, una pietà personalizada que también llevaba otra réplica del collar, hasta los modernos cuadros que decoraban las escenas del último acto donde aparecían mujeres de una dinastía de nobles alemanas que portaban el mismo collar.
    Si bien eran grandes réplicas no todas eran perfectas. En los dioses sumerios, existía una duplicación de las cuentas y algunas eran menos delicadas que las Lágrimas. Salvo en la estatua de Ishtar que extrañamente tenía una segunda tira por encima del collar principal, inmenso y brillante.
    Las bambalinas se empezaron a mover y debí abandonar ese tren de pensamiento mientras todas la tramoya hervía de actividad ante el cambio de acto.
    Busqué a Jack y le comuniqué lo que había encontrado mientras tomábamos un té earl grey en la cafetería.
    Mycroft PhD.

  60. Bien, pues… ya tenemos todos los hechos. Recordad que el lunes es nuestro último día, así que… ¡a por el ladrón!

  61. Gracias por tu informe, Mycroft. Me he hecho un lío con la escena en el camerino de Violeta… había 2 o 3 figuras? Porque dices: “Dos figuras. Una de ellas llevaba mallas. Sin embargo percibí otra figura más.”
    Y luego, se van esas 2 figuras y entra Violeta a quitarse el collar, verdad?

    Si consideramos que el broche del collar hizo salir sangra a Violeta, asumo que durante el “acto de apareamiento” ella debía tener ya la copia falsa, con el broche basto (Violeta nos dijo que el broche era basto, pero supongo que para que haga salir sangre, hará falta bastante… rozamiento).
    Luego, yo asumo que la pareja de Violeta fue quien le cambió el collar (en caso de que no haya sido la misma Violeta), mientras le sobaba por detrás.

    Por cierto, los DVDs de Diamato son nuestro porno!

  62. Jack, crees que podríamos identificar al compañero de Violeta a partir del video? Creo que no nos has dado descripciones físicas muy detalladas de los sospechosos, y no me parece correcto simplemente asumir que se tratara de Damocles… O tal vez podríamos hacerle dar su nombre a Violeta?

    Y podríamos presionar a Damocles para que nos diga qué hacía allí?

  63. PD. Ya me parecía raro que Diamato tuviera una cámara oculta en el camerino de las bailarinas y no en el de su “favorita”…
    Y por cierto, asumo que se dio la orden de que el tocador que tenía la cámara oculta no se tocase y por eso tenía bombillas fundidas y torcidas… Podría Diamato haber dado esa orden? A mi no me cuadra mucho que pudiese dar esa orden.

  64. Parmacenda

    Uriel, por las descripciones de los sospechosos yo diría que el hombre del vídeo es Ladislav Lomak. Jack le describe como un hombre de rasgos muy marcados, y Mycroft describe al hombre del video como alguien con pómulos altos y pelo largo, una combinación que precisamente resalta.

    Asimismo, Mycroft reconoce a Damocles en la cámara del camerino de las bailarinas, pasando rápido por la puerta, debido a los moratones y las heridas. Considerando que luego congela la imagen del camerino de Violeta para identificar al hombre, y observa la longitud del pelo y los pómulos, dudo mucho que fuese incapaz de reconocer los moratones.

    Sin embargo, del video yo tampoco tengo muy clara la secuencia de personas que aparecen. Como ha dicho Uriel, Mycroft ha mencionado dos figuras, luego una tercera, luego habla de Violeta después de que la cámara sea cegada un momento… Entonces, ¿Violeta era parte de la pareja que estuvo disfrutando en el camerino, entró luego, realmente era un trío (mallas, camisa blanca, y parecen pantalones), o cómo va eso?

    Aparte de eso, tenemos a dos mentirosos entre nuestros sospechosos. Damocles afirmó estar con amigos en el momento del robo, y dijo que llevaba una semana sin pasar por la ópera. Pero le tenemos grabado en video cerca del momento del robo pasando por los camerinos. Y Violeta nos dijo que descubrió el robo durante la actuación debido a la incomodidad del collar, dando a entender que antes llevaba puesto el auténtico. Pero en el video observamos como el collar que tiró al suelo le hizo sangre (improbable si era el auténtico) y cuando lo recogió salió realizando una llamada, con lo que parece que en ese momento sabía que se había producido el robo, no cuando nos dijo, y que estuvo cantando con el falso.

    Finalmente, creo que sé cómo se pretendía sacar el auténtico collar de la ópera. Mycroft encontró un spray de pintura dorada entre bambalinas, con muestras de que se utilizó con prisas. Es muy probable que el collar se pintase con el spray, y que se haya disimulado de esa manera. Hay dos estatuas doradas con réplicas del collar (y una parece tener un collar duplicado, más pequeño); Beatriz y Ladislav llevan collares dorados, con lo que sus réplicas también son doradas, y podrían ocultar un collar más.

  65. Sí, Parmacenda me había fijado en el collar de la estatua que parecería faltar… y concuerdo contigo con lo de que a Mycroft no se le pasarían los moratones de Damocles, pero no creo que eso cuente como prueba…

    Creo que te has hecho algo de lío con lo que nos dijo Violeta, sin embargo. La pareja sale en el video en el momento en el que ella nos dijo que se produce el robo, con la diferencia de que no estaba cambiándose el vestuario, sino, ejem, bueno estaba ocupada en otros menesteres…
    Yo creo que el ladron ha de ser o bien Violeta, o bien su pareja, que le cambiara el collar antes del “apareamiento”, mientras le sobaba.

  66. Parmacenda

    Uriel, tienes razón que no cuenta como prueba 🙂
    Sólo lo dije para justificar mi opinión. Tal y como dijiste, no hay descripciones suficientemente claras para afirmar con seguridad que el hombre sea Damocles o Ladislav, y basándome en todo lo dicho yo veo más probable que fuese Ladislav.

    En cuanto a mi confusión con lo que dijo Violeta… probablemente me haya liado. Llevo desde ayer por la tarde distraido, y no consigo relacionar los tres informes que tenemos lo suficientemente bien. Voy a descansar un poco, y luego vuelvo a ponerme con el caso, a ver si estando algo más fresco logro sacar algo más. 🙂

  67. Papyrus

    Yo también creo que Ladislav era el de la escena candente, Citando a Mycroft tenemos que “La camisa blanca absorbía casi toda la luz”. Creo que esa es la razón por la que no pudo distinguir los rasgos de la pareja, sin embargo no tuvo el mismo problema con Damocles. También, creo, es usual que los bailarines vistan de blanco… insisto, creo.

    Respecto a con quién estaba, no creo que la otra persona haya sido Violeta.

    Primero, de la entrevista que hizo el jefe tenemos el siguiente diálogo:

    “—Yo tampoco la veo tan prodigiosa —opinó entonces un despectivo Ladislav (…) Beatriz tiene razón, si no es por el cuerpo de baile, Violeta no destacaría lo más mínimo.
    —Oh, vamos. Eso es envidia —protestó Diamatto.
    —Claro, como es tu favorita… —replicó Lomak.”

    Por lo cuál podemos deducir que Violeta no era de su agrado.

    Segundo, Mycroft mencionó: “La segunda figura, que había estado empotrada contra la pared, recogió lo que parecía ser unos pantalones que tenía por los tobillos y se dio la vuelta.” La segunda escena se desarrolla en la Venecia del siglo XVI. En aquella época las mujeres de sociedad no usaban pantalones… y aunque los usaran creo que sería de muy mal gusto acompañarlos con un collar de perlas…

    Ahora habría que averiguar quién era esa persona “que había estado empotrada contra la pared”. Es de suponer que Ladislav salió de escena antes que Violeta y decidió aprovechar el tiempo; pero ¿porqué hacerlo en el camerino de Violeta y no en el suyo?

    La opinión de Mycroft respecto al collar y el camerino es “…siempre que hubiera una joya allí, estaría el guardia de seguridad de turno. Lógico.” Por otro lado el jefe de seguridad, Hércules Gonzalvo, le dijo a Jack ” Tengo dos chicos en Seguridad, Miguel Torralvo y Marisa Fuensanta. Miguel está aquí, controlando la entrada al patio de butacas, y Marisa… ehm… vaya, a Marisa no la tengo controlada”. Luego entonces (¿Eso es un pleonasmo? No sé pero me gusta.) Marisa debe estar encargada de vigilar dicho camerino; sin embargo no se ve en la cámara de seguridad.

    Regresando a las observaciones de Mycroft respecto a la pareja tenemos que “La segunda figura, que había estado empotrada contra la pared, recogió lo que parecía ser unos pantalones que tenía por los tobillos y se dio la vuelta. Algo brillante cegó por un momento la cámara. Metal. ¿Qué podría ser…? En mi opinión esa era una placa como las que usan los policías, algunos cuerpos de seguridad usan placas, además de que las mujeres que trabajan de guardias de seguridad usan pantalones.

    Pienso que algo debió ocurrir antes de que Violeta entrara al camerino. Del testimonio de Ladislav tenemos:

    “—Yo no debería decir nada —apuntó Lomak—. Pero en ese cambio de escena yo estaba entre bambalinas.
    —¿Y viste algo? —preguntó Beatriz con, quizás, demasiado interés.
    —No, la verdad —admitió—. Pero ahí detrás había más gente. No recuerdo a nadie que no haya visto antes, pero… No sé, quizás discutió con alguien, no tengo ni idea.”

    Lo cual concuerda con lo que dijo Mycroft:

    “Después de aquello se veía a Violeta quitarse furibundamente el collar y aplicarse una gasa en el cuello, donde le aparecía una pequeña mancha que, al quedarse igualmente en la gasa, debía ser sangre.” Sería útil saber qué hizo enojara Violeta de esa manera. Dudo que ella sea culpable por lo que Mycroft continúa con lo siguiente “Fue entonces cuando ella se acercó al collar que había arrojado al tocador y mirarlo al trasluz. Su siguiente movimiento fue coger su teléfono movil del bolso y salir del camerino. En mi opinión en ese momento le habló a Miriam Taillerán, y es por eso que en la cámara de vigilancia se le ve regresando a su butaca.

  68. Papyrus

    ¿Dónde están las palabras en negritas?, ¿y la tipografía cursiva? ¡Me han robado unas comillas!

  69. Papyrus

    Olvidé mencionar que Ladislav debió ver a Violeta cuando ella se dirigía a su camerino y él venia de allá. Por eso la idea de que algo debió ocurrir antes de que llegara a su camerino. Quién sabe si habría discutido con Damocles o algo así.

    Por cierto. No tenemos testimonio de Marissa ni del tenor.

  70. Vale, estoy perdido. Pero se me ocurre una idea. Ya habíamos descartado a la bailarina principal, ¿verdad? La chica que sale en la grabación, que usa mayas (asumo que es chica), tiene que ser alguna otra persona del reparto que tenga que usar mayas aparte de la bailarina. Si esa persona llegase a ser Violeta, y si el robo se produjo en ese momento, entonces tenemos una posible explicación de varias cosas: 1- Violeta está comprometida, y darlo a conocer públicamente habría implicado que se supiera su relación con esta otra y/o otras personas; 2- Si Violeta sabe cuándo se hizo el cambiazo y si estuvo con una sola persona, entonces sabe quién es el ladrón. Esto no es. Luego se refuerza la idea de un trío. O sea que hay dos posibles ladrones implicados. Estoy hecho un lío, de todas formas.

  71. Uf… ayer tuve que descolgarme del caso y ahora ya hay demasiados datos nuevos y ando hecha un lío xD A ver si hoy puedo ponerme al día, pero creo que a este caso le quedan dos telediarios 😛

  72. Estoy con Papyrus, creo que la secuencia en el camerino de Violeta es la siguiente: primero entran la pareja protagonista de ese polvo rapidito (manda narices que tengamos un almacén de porno, un premio para quien lo encuentre y utilicemos eufemismos para referirnos a lo que pasa en ese camerino) y luego entra Violeta hecha una furia vengadora, quitándose el collar y curándose la herida del cuello. Y ahí hay algo que no me concuerda con sus palabras… Sí ese es el cambio de escena en el que se produce el robo del collar y consecuentemente canta peor, cómo es que cuando entra en el camerino el collar ya le ha hecho herida si se supone que ese collar es el auténtico????

  73. Papyrus, le veo mucho sentido a que la chica del apareamiento fuese Marisa y no Violeta. Y si bien creo que el camerino de Ladislav sería un sitio más apropiado para estos menesteres, si Marisa estaba de Guardia en el camerino de Violeta, podría ser que eligieran ese, pero… espera, si se suponía que Violeta estuviese llevando la joya original, no tendría porqué haber un guardia en su camerino.

    Además, creo que si en ese momento Marisa hubiese estado de guardia en la puerta del camerino, Hércules (el jefe de seguridad) nos lo hubiese hecho saber, y no se extrañaría de que Marisa no saliese en las cámaras (no hay ninguna que apunte a la entrada de los camerinos). De modo que el camerino de Ladislav sería un mejor lugar. Por eso mismo no creo que se tratase de Ladislav.

    Y con respecto a la camisa blanca, bien podría ser que Damocles lleve camisa blanca pero no se mencione al verle pasar a lo lejos por la otra cámara, puesto que al no estar tan cerca y en un ambiente oscuro, esa camisa no fuese un problema (las cámaras se ajusta por promedio: si hay mucho blanco iluminado, se oscurece, y si la camisa está ocupando gran parte del encuadre, tendrá ese efecto, mientras que si está lejos y ocupa una pequeña parte del encuadre, no).

  74. Parmacenda

    Nicolás, yo al principio también había asumido que era la chica la que llevaba mallas. Pero después de leer las conjeturas de Papyrus, creo que era el chico el que las llevaba. A fin de cuentas, Ladislav también es uno de los bailarines, y por tanto probablemente llevase mallas.

    Asimismo, un detalle que se me había escapado en todas las lecturas anteriores es que Mycroft confirma en su informe que la pareja sale del camerino al terminar. La frase exacta (siguiendo el ejemplo de Papyrus) es:
    Acabó la escena rápidamente y ambos salieron.
    Por tanto, coincido con Papyrus en que Violeta no era parte de la pareja, sino que ella entró después a su camerino, molesta y fastidiada por el collar.

    En cuanto a la teoría de Papyrus, creando el encuentro entre Ladislav Lomak y Marisa Fuensanta, debo reconocer que me gusta. Sin embargo, se me acaba de ocurrir otra posibilidad, y es que el encuentro fuese entre Ladislav y Damocles.
    La secuencia vista por Mycroft en las cámaras parece coincidir. Primero, a través de la cámara del camerino de las bailarinas, ve pasar a Damocles por el pasillo. Luego ve pasar a Ladislav, momento en el que descubre que hay otras cámaras y cambia al camerino de Violeta. Y es después de eso cuando observamos el sexo entre dos individuos, de los cuales sólo sabemos que había un hombre de pómulos altos. Nada nos indica que el otro individuo no fuese también un hombre.

    Y Jengibre, eso es precisamente lo que yo el otro día quería decir cuando dije que Violeta nos había mentido (aunque creo que me expresé como el culo). Por lo que ella declaró, llevaba el collar auténtico, y a partir del cambio del escena fue cuando se sintió incómoda y, por tanto, descubrió el robo. Pero el video muestra que el collar le hizo una herida, y que por eso descubre, mirándo al trasluz, que se trata de la copia.

    El que Violeta usase el móvil para llamar a Miriam, como sugiere Papyrus, justificaría la salida de Miriam de la obra para recibir la llamada. Pero entonces contradice el testimonio que nos dió, donde dice que Violeta le informó en la fiesta posterior a la presentación.

    Y voy a parar, que me extiendo y siguen entrando conjeturas…

  75. Ya, eso es lo que yo decía, Jengibre. Pero asumiendo que Violeta era la mujer de la pareja, pensé que se lo habrían cambiado antes de pasar a la acción y por el rozamiento se había hecho la herida tan rápido.

    Pero como bien dices, si Violeta no formaba parte de la pareja, el collar se lo tendrían que haber cambiado bastante antes, para dar tiempo a que le hiciera esa herida.

  76. Buenos días, ha sido una grata sorpresa el saber de la representación extra que nos permite unos días más. Permitidme presentarme, soy Alex Miller, un recién llegado, que espera poder ser de ayuda en esta Sociedad.
    De buen seguro iremos conociéndonos caso a caso.
    Como decía, mi intención era leer el caso ya resuelto, pero bueno… veamos que podemos hacer.

    1.- Podríamos decir que a Marisa no se le ve en la camara de seguridad en la puerta del camerino, porque estaba dentro (con Ladislav), pero ¿donde va luego?. Si no esta en la cámara de seguridad a la vez que vuelve Miriam de esa posible llamada, llamada que se produce tras la salida de Violeta del camerino, no estaría en su puesto cuando se supone que el collar lo tenia Violeta. ¿esta localizada? ¿podríamos interrogarla?

    2.- Si durante los ensayos, que son muchos para una obra, el collar simplemente le molestaba ¿por qué ahora sangra? Si hubiera sangrado en cada ensayo, entiendo que habría buscado un modo de evitarlo. ¿no os parece?

    3.- Miente Democles al decir que no estaba, y tiene ya las magulladuras. ¿Celos o dinero? yo apuesto por lo segundo, quizás debiera dinero a alguien y este es el mejor móvil para perpretar un robo; pero su padre parece defenderle en su entrevista con Jack ¿por qué no se lo proporciona? Quizás por que tiene graves problemas financieros…. y todo esto, como se ha apuntado desde el principio, pueda tener el fin de “engañar al seguro”.

    4.- En los videos “robados” no se ve en ningun momento a Violeta quitarse el collar, luego el robo debió producirse en otro lugar….

    Creo que el testimonio de Marisa es clave

    Todo esto teniendo en cuenta que “los metrajes” no me terminan de cuadrar, escenas, actos, entreactos, …..

    Un saludo

    A. Miller

  77. Bienvenido Alex!
    Tal vez el tema de que el collar le haga sangrar a Violeta se deba a que no se trata de la copia original (me refiero a la copia que entregó Logtier junto con el collar verdadero), sino a una nueva copia, todavía más basta que la anterior, de modo que estaríamos ante collares: el verdadero, la copia original, y la nueva copia, hecha con el fin de robar el verdadero collar.

  78. Por cierto, te he reducido el nombre a Alex sin ni preguntar, lo siento, Alexander.

  79. maureen1978

    ¿Se podría mirar si alguno de los collares de la estatua de Ishtar es el original o la copia que usaba Violeta en los ensayos?
    Y sigue sin cuadrarme el momento del robo. ¿Se supone que se lo robaron cuando fue a cambiarse de ropa al final del segundo acto? Porque lo recogido en las cámaras parece desmentirlo, ya que para que una rozadura haga sangre, tiene que haber estado en contacto con la piel durante un rato. ¿No se lo robarían cuando dijo ella al principio, al final del primer acto, y se fue dando cuenta durante todo el segundo acto?

  80. A mí lo que me da la impresión aquí es que Violeta sabía que el collar auténtico iba a desparecer, y al final del primer acto. Ella contaba con llevar tras el cambiazo la copia original, la que es incómoda pero no hace sangrar el cuello, hasta el final de la obra… pero en el segundo acto tiene que ir al camerino porque la copia le duele demasiado. Se lo quita, lo mira al trasluz y comprende que esa no es la copia, que es otro collar mucho más burdo, y llama a su cómplice para comunicarle que algo va mal.

  81. Jack., esto no tiene relación con el caso en sí, pero cada vez que abro la página de La Sociedad del Misterio, trata de descargarse el archivo “widgets-tweet_button.html”, un torrent.
    Tienes alguna idea de lo que está pasando?

  82. A mí me ha pasado lo mismo, y pensé que sería cosa de mi pc :/

  83. No es el primer aviso que recibo, gente… No sé qué es. Intentaré arreglarlo. Por si acaso, vosotros ignorad ese archivo: una descarga no solicitada nunca es buena señal.

  84. Parmacenda

    Uriel, Una de Rizos, a mi me pasó también antes.
    Por lo que he visto, parece ser algún tipo de problema con el botton para twittear que viene incorporado, que desaparece cuando intenta descargarselo.
    Tras un rato esperando se arregló ello solo en mi caso. Pensé que a lo mejor Jack lo había solucionado, pero si os pasa a vosotros también tiene pinta de ser algo del WordPress propio.
    Voy a mirar si hay algo que pueda hacer, pero no parece ser nada particularmente grave. Excepto por ser muy incómodo.

    Y aprovecho para dar la bienvenida a Alexander Miller a la Sociedad del Misterio! Bienvenido, y espero que disfrutes! Prueba el café que hace el Profesor Boniatus, ya es una leyenda entre nosotros. 🙂

  85. Y dicho esto… vamos a ponernos las pilas.

    Alexander Miller, bienvenido a la investigación. Por el momento, conseguir nuevos interrogatorios sería complicado (empezarían a sospechar), pero veré qué puedo hacer. En todo caso, piensa que no hemos visto TODAS las grabaciones de seguridad, sino sólo las del presunto momento del robo.

    Maureen, buena idea lo del collar escondido en alguna de las estatuas, vamos a investigarlo.

    Os diré que Violeta no puede ser la mujer del vídeo que encontró Mycroft: en ese momento estaba en escena cantando. Pero sí que veo posible que el hombre fuese Lomak, desde luego. La pregunta es… ¿nos ayuda esto en algo, o estamos recreándonos en una prueba vacía? ¿Qué opináis?

  86. Lilly Christie

    Pero bueno, que me entero de esto a poco más de un día para que termine el plazo.

    Por partes: Felicidades a la Sociedad por sus 6 años, un abrazo muy grande a Jack y a su creador Mr Javier 😉

    Segundo, concuerdo con la idea de que la pareja furtiva sean el bailarín y el hijo del joyero; explicaría el porqué de tanto secretismo de Democles con respecto a sus actos (es más sencillo decir “estaba con una tía” que “estaba con un tío”) y más aún cuando tiene pinta de ser el pasivo. Igualmente pordíamos revisar los nudillos y manos de Lomak, si ha sido él quién le ha dado la paliza a Democles (¿Razones? Llamarlo maricón o algo así…)

    Ahora, dice que antes de eso, la habitación estaba a oscuras. Y nuevamente, no coincide entonces que el cambio haya sido después, si ya a Violeta le dolía, al punto de comenzar a sangrar. Así que creo conveniente revisar los videos de antes, al menos una hora antes por si acaso. Cosa que también nos da que pensar respecto a Violeta: si el cambio ocurrió antes, ¿como es que no estaba distraída desde antes?

    Ya, que tampoco agrego nada que no se haya dicho ya…

    A ver que nuevas conclusiones se sacan.

  87. Parmacenda

    Como no veo ahora mismo por donde tirar, me pongo a resumir lo que tenemos. Me disculpo por adelantado por no identificar a los que hayan propuesto las ideas y teorías que mencione. 🙂

    SOSPECHOSOS PRINCIPALES
    Romeo Taillerand
    Gerente de la firma Logtier. Afirma que estuvo en la joyería trabajando en las cuentas. No hay información que confirme ni desmienta su versión.

    Marisa Fuensanta
    Guardia de Seguridad. Lo dicho por Hércules Gonzalvo parece indicar que no estaba en su puesto. Algunas teorías mantienen que es la mujer en el escarceo del camerino de Violeta.

    Miriam Taillerand
    Responsable artística de las joyas. Estuvo fuera de la sala, entrando a lo largo del cambio de escena. Afirma que Violeta le informó del robo en la fiesta posterior a la actuación. Parece habernos mentido cuando dijo que no vino acompañada, cuando estuvo con Carlos Ashmoor.

    Ladislav Lomak
    Primer bailarín. Siente un aparente desprecio por Violeta. La cámara oculta de las bailarinas le muestra en los camerinos cerca del final del segundo acto, confirmando su declaración. Varias teorías mantienen que es el hombre del escarceo del camerino de Violeta, de los rasgos marcados.

    Damocles Taillerand
    Vicegerente de la firma Logtier. Afirma que no ha estado en el teatro en la última semana, y que la noche del robo estuvo con amigos. Miente, la cámara oculta de las bailarinas le muestra de camino a los camerinos. Algunas teorías mantienen que es la pareja del escarceo en el camerino de Violeta.

    Violeta Sanpedro
    Soprano. Afirma que se percató del robo después del cambio de escena, debido a la incomidad del collar. Miente, la cámara oculta de su camerino muestra que sufrió la incomodidad antes del cambio de escena, notando el robo durante el mismo. Asimismo, su descripción de lo que hizo durante el cambio de escena no concuerda con lo visto en el video.

    ASUNTOS VARIOS
    Camerino de Violeta
    Mycroft describe un espejo en el camerino de Violeta, de forma que es imposible entrar en el mismo sin ser visto por los que estén dentro. Asimismo, la cámara oculta muestra que, durante el cambio de escena, el supuesto collar original no desapareció de la vista. Todo ello parece indicar que el robo se tuvo que producir antes de dicho cambio de escena.

    Escondite del Collas
    La presencia del spray de pintura dorado, los restos de pintura encontrados, así como las réplicas del collar que se encuentran en las estatuas, apoyan la idea que el collar se ha pintado y se ha colocado en una de las estatuas doradas.

    Aviso del Robo
    Miriam afirma que Violeta le informó del robo en la fiesta de después de la representación. Violeta afirma que sólo informó del robo a los Taillerand. Sin embargo, la cámara oculta muestra que, tras el aparente descubrimiento del robo, Violeta salió con su móvil. Algunas teorías sugieren que Violeta llamó a Miriam, justificando su salida de la sala, para avisar del robo. En ese caso, Miriam habría mentido en su declaración. Si Violeta efectivamente avisó a Miriam en la fiesta, el hecho de coger el móvil durante un cambio de escena es muy extraño, y requiere explicación.

    Sexo en el Camerino
    Jack, yo creo que no es centrarnos en una prueba vacía, pues aunque no ayude a encontrar al ladrón, puede que nos ayude a eliminar a sospechosos, o explicar algunas mentiras.
    Puesto que Violeta estaba cantando en escena, las posibles parejas que estuvieron en el camerino son:
    1. Ladislav y Damocles
    Explicaría por qué Damocles mintió en su testimonio. Trataba de ocultar su relación homosexual. Sus heridas pueden estar relacionadas.
    2. Ladislav y Miriam
    Explicaría donde estuvo Miriam para entrar en la sala durante el cambio de escena, y explica su respuesta ante la cuestión de si fue acompañada.
    3. Ladislav y Marisa
    Podría explicar la ausencia de Marisa de su puesto, aunque el video visto por Jack tiene lugar después del encuentro.
    4. Ladislav y Beatriz
    En este caso, tenemos una tórrida relación que no nos ayuda en nada a resolver el caso.
    5. Damocles y Marisa
    No justifica la mentira de Damocles, pero puede explicar la ausencia de Marisa de su puesto. La descripción de Mycroft no parece coincidir con Damocles, así que improbable.
    6. Damocles y Beatriz
    No justifica la mentira de Damocles La descripción de Mycroft no parece coincidir con Damocles, así que improbable.
    Quedan descartados los encuentros entre dos mujeres, pues Mycroft es capaz de reconocer a un hombre entrando en el camerino, y la pareja de Damocles y Miriam no es posible pues ninguno lleva mallas (y esto no es Juego de Tronos).

  88. maureen1978

    Buen resumen, Parmacenda 🙂

    Yo creo que se puede descartar que Beatriz, la primera bailarina, sea uno de los miembros de la pareja que tenía sexo en el camerino. Al final del segundo acto, estaba en escena bailando, como confirma ella:

    “—Vinny, querido —explicó Beatriz—, reconoce que si no es por nosotros, en la función de anoche se nos habría quedado el final del segundo acto bastante desangelado.”

  89. Yo creo que a menos que se pueda encontrar la razón por la cual se decidió utilizar el camerino de Violeta en particular, hay que eliminar las posibilidades de que Ladislav o Beatriz formen parte de la pareja que tuvo sexo en el camerino de Violeta: tanto Ladislav como Beatriz tienen su propio camerino, donde sería menos probable que les pillaran.
    Eso nos deja, segun las probabilidades mencionadas por Parmacenda, a Damocles y Marisa.

  90. Jack, en las cámaras de seguridad faltan Violeta, Ladislav y Marisa. Quien es tu cuarto sospechoso que mencionas en tu informe (“Me faltan cuatro sospechosos por ubicar en el momento del robo”)? Recordad que entonces no teníamos el informe de Mycroft y no sabíamos que Damocles había estado allí.

    Desgraciadamente, esto es todo lo que me llama la atención (que no se haya mencionado antes) en este momento…

  91. maureen1978

    Yo pensaba que el cuarto sospechoso se refería a Damocles, porque no se sabía dónde estaba tras hablar con él y antes de ver las cámaras del mirón.

  92. Hay algo que no me cuadra. Asumimos que el robo se produjo antes del final del segundo acto. En un cambio de escena. Violeta va al vestuario, sale al escenario y ahí se da cuenta de que le han robado el original. ¿Pilláis hacia donde voy? Que lo recogido por la cámara (cuando Violeta se saca el collar y se limpia la herida) tiene que haber ocurrido al final de la ópera (asumo que la ópera tiene sólo dos actos; de no ser así, reformulo diciendo que esa escena de la cámara fue tomada cuando ya había finalizado por completo el segundo acto). Esto quiere decir que la escena inmediatamente anterior a Violeta sacándose el collar tuvo que haber ocurrido mientras fuera se representaba el final del segundo acto. O sea que nos sigue faltando el momento concreto del robo: cuando Violeta, según su declaración, entra a cambiarse de ropa y sale para el final del segundo acto.

    Pensé que la mancha que se frota de la nuca podía ser pintura dorada, pero si fuese pintura, tendría que haberle manchado todo el cuello, ¿no?

    Releeré los informes, a ver qué saco en limpio.

  93. Creo que la obra tiene 3 actos Nicolás…

  94. Entonces sí, reformulando: la escena del camerino en que Violeta se saca el collar y se limpia la nuca con una gasa tiene que haber ocurrido tras finalizar el segundo acto. Para ser claros: Violeta dice que va al camerino antes de la última escena del segundo acto. Llega al escenario y se percata de que la joya le oprime demasiado. Termina la última escena del segundo acto. Va a su camerino. Se saca el collar. Se limpia con la gasa y mira al trasluz. ¿Estamos de acuerdo con esto?

  95. Creo que tenemos siete sospechosos de momento: la soprano principal, la bailarina principal, el bailarín principal, el director de orquesta, los hermanos Tallerand y la guardia de seguridad. De estos siete, sabemos a ciencia cierta que no pueden ser la bailarina principal ni el director de orquesta. Nos quedan cinco.
    Nos quedan cinco para descartar.
    El problema es el siguiente: ¿en dónde está Violeta cambiándose en su camerino? Ella asegura que fue y se cambió. Pero en su camerino, en el intermedio entre escenas que hemos identificado por el momento en que se produce el robo, hay dos personas fornicando alegremente. ¿Por qué esas dos personas van a ese camerino si ninguna de las dos es Violeta? ¿Cómo pueden estar seguros de que Violeta no estará ahí? ¿En dónde se cambió Violeta?
    ¿Y cuándo le avisó Violeta a Miriam Tollerand, en la fiesta después de la ópera o por el móvil después del segundo acto?

  96. Yo he entendido que Violeta se saca el collar al ir al camerino la primera vez de las dos que mencionas Nicolás, antes de terminar el segundo acto. Con respecto al resto… estoy más perdido que turco en la neblina 😉

  97. Pero ¿cuál vez estamos viendo nosotros? Suponemos que Microft vio la hora del vídeo y cuando Violeta entra y se quita el collar todavía no ha ocurrido la escena final del segundo acto, pero por lo que se ve, pareciera todo lo contrario. Como que ella ya ha cantado mal en el final del segundo acto y corre para comprobar si el collar es o no el original.

  98. No, no, Violeta nos dijo que en ese día no cantaba mal porque el broche le distrajese (como en los ensayos), sino que lo que la distraía al cantar era que sabía que se había robado el original.

  99. Parmacenda

    Ahora que lo ha planteado Nicolás, veo muy posible que tenga razón. Mycroft, en su descripción de los videos, nos dice que vió a Damocles cerca del final del segundo acto. Es decir, aproximadamente durante el momento del robo. Ve un poco más, y cambia a la cámara del camerino de Violeta… que está en plena oscuridad durante tanto tiempo que pasa rápido la grabación hasta que entra la pareja. Y Jack ha confirmado que Violeta está cantando durante el sexo que tenemos grabado, de forma que eso no sucede durante el cambio de escena.

    Uniendo eso a que en la grabación Violeta tiene una herida por el collar (indicando que lleva puesto la réplica desde hace tiempo), que está claramente molesta (por haber cantado mal, se supone), y que luego sale cogiendo el teléfono móvil, creo que Nicolás ha acertado. La grabación del camerino de Violeta tiene lugar mucho después, ya sea al final del todo del segundo acto, o incluso al final del tercero (cuando el rozamiento puede efectivamente haber causado sangre, y ya no tiene que preocuparse por volver a salir y puede coger el móvil para llamar a Miriam.

    Además, había algo que no me cuadraba. Si en la grabación hubiesemos visto a Violeta durante el cambio de escena, tendríamos:
    1. Que Violeta nos miente sobre lo que hizo en el cambio de escena.
    2. Que Violeta nos miente sobre cuando descubrió el robo.
    3. Que posiblemente Miriam nos mienta sobre cuando supo del robo.
    Los dos primeros puntos se explicarían si Violeta fuese la ladrona. Y el tercero se basa en la llamada de Violeta, pero si ella es la ladrona podría haber llamado a otra persona. Ahora bien, para que Violeta fuese la ladrona tendría que haber sabido de la presencia de la cámara oculta, pues nos regala una maravillosa actuación de examinar el collar al trasluz, algo innecesario si ella fuese culpable y no supiese de la existencia de la cámara oculta.

    Por tanto, la Navaja de Occam indica que lo más probable es que:
    1. La grabación mencionada tiene lugar mucho después del cambio de escena del segundo acto, cuando se cometió el robo.
    2. Violeta probablemente sea inocente del robo, y su testimonio es verídico.

  100. Parmacenda

    Vale, he separado mi conjetura en dos partes, porque esta que viene ahora es más teorizar sin pruebas. 🙂

    Entonces, teniendo en cuenta lo anterior, y asumiendo que Romeo Taillerand estaba en la joyería haciendo sus cuentas (no soy capaz de verle como sospechoso viable, por mucho que le incluyese en mis listas) nos quedan los siguientes sospechosos:
    Damocles Taillerand – Mycroft confirma haberle visto por los camerinos cerca del final del segundo acto.
    Ladislav Lomak – Mycroft confirma haberle visto poco después que Damocles por los camerinos.
    Miriam Taillerand – Jack confirma que entraba en la sala durante el cambio de escena.
    Marisa Fuensanta – Jack confirma que no estaba localizable durante el cambio de escena.

    El testimonio de Ladislav Lomak coincide con lo que hemos visto en las pruebas. Y personalmente no veo muy lógico que un ladrón declare haber estado en la escena de un crimen sin intentar luego explicar por qué estaba por allí. Por esas razones, veo poco probable que Lomak sea el ladrón.

    Miriam Taillerand es vista entrando en la sala durante el cambio de escena. Desconozco la distribución de la ópera, pero por lógica veo complicado que haya un acceso rápido desde la entrada de los espectadores a los camerinos. Si Miriam fuese la ladrona, tendría que haber dado el cambiazo en cuanto Violeta hubiese llegado entre bambalinas, esconder el collar, y llegar a la sala como una espectadora más antes de que terminase el cambio de escena. Veo poco probable que le diese tiempo a hacer todo eso, y es mucho más lógico suponer algo más inocente, como que tuvo que salir al baño. Así que creo que Miriam no es la ladrona.

    Eso nos deja con Damocles Taillerand, que sabemos que nos ha mentido descaradamente sobre donde estuvo durante el crimen, y Marisa Fuensanta, que es un absoluto misterio para nosotros.

  101. Recta final, damas y caballeros. Vamos a ver si puedo arrojar algo de luz sobre vuestras dudas:

    1- Violeta informó a Miriam del robo en la fiesta post-representación; pero parece ser que la llamó antes para decirle que querría hablar en privado con ella después. Eso explica la llamada.
    2- La escena de Violeta quitándose el collar se corresponde con el entreacto, después del robo. El broche le hizo rozadura, y ésta fue lo bastante marcada como para sacar una gota de sangre, pero tampoco más.
    3- Mi cuarto sospechoso era efectivamente Damocles. Dado que los Talleirand están informados del robo, Romeo ha accedido a dejarme ver su registro de llamadas y, efectivamente, estaba donde decía que estaba. Pero eso nos seguía dejando sin Violeta (aunque el razonamiento de Parmacenda me ha convencido), Ladislav, Marisa ni Damocles.
    4- Sobre la figura del/de la amante del hombre con mallas… vamos a intentar deducir de una vez quién podría ser. Por el vídeo sólo nos consta que esa persona tenga estas cinco cosas: manos, brazos, tobillos, pantalones… y algo de metal que cuelga de ellos, lo bastante grande como para que esa cámara con tan poca definición captase el reflejo de la luz. ¿Alguien tiene alguna idea de qué podría ser?

    Resumiendo: nuestros ocho sospechosos habían quedado reducidos a cuatro, y por lógica esa lista ha quedado en tres. De esos tres, uno tuvo que ser el ladrón. ¿Quién y por qué?

  102. En algún momento se sugirió que ese destello metálico fuese una identificación de seguridad de la guardia (una chapita). Pero vemos que, de nuestros sospechosos, los primeros bailarines llevan collares dorados (asumo que de metal), y Miriam Tolleirand lleva un collar de zafiros (¿los zafiros son los azulitos, verdad?). pero Beatriz estaba todo el tiempo sobre el escenario.
    Pongamos orden. Sabemos que el hombre de mayas puede ser el primer bailarín. Luego él queda descartado con lo del collar. La primera bailarina no puede ser, estuvo todo el tiempo sobre el escenario. Miriam Talleirand tiene ese collar de joyas que puede tener partes de metal que hagan reflejo, y es una mujer moderna, así que puede ir vestida con pantalones.
    Eso nos indicaría que los amantes del camerino son Ladislav y Miriam. Pero no resuelve el misterio de quién cometió el robo, porque los tres sospechosos siguen estando allí: Damocles, Ladislav y Marisa.

  103. Alto, alto ahí. Lo metálico debe colgar de los pantalones, claro. ¿Y un arma?

  104. maureen1978

    El metal que refleja en la cámara e impide ver quién era, ¿podría ser algún collar? Beatriz lleva un collar y una tiara doradas y Lomak lleva un collar ancho de oro. Supongo que los llevarían el día de la representación.
    El día que Jack habló con Miriam, ésta llevaba un collar de zafiros, pero no sabemos si también lo llevaba el día de la representación (y, sinceramente, no sé si los zafiros reflejan la luz).
    En todo caso, yo creo que Beatriz no puede ser uno de los miembros de la pareja, porque si no me equivoco estaba en el escenario en ese momento.

  105. maureen1978

    Llevo media hora escribiendo y he puesto lo mismo que Nicolás 🙂
    No entiendo por qué el objeto de metal debe ir colgado de los pantalones. Pone exactamente que “La segunda figura, que había estado empotrada contra la pared, recogió lo que parecía ser unos pantalones que tenía por los tobillos y se dio la vuelta. Algo brillante cegó por un momento la cámara. Metal.” pero esa declaración a mí no me parece que signifique que el metal colgaba de los pantalones. Si estaba agachado recogiéndose los pantalones de los tobillos, pudo ser perfectamente algo que llevara al cuello.

  106. Parmacenda

    La descripción del video era algo ambigua sobre donde se situaba el objeto metálico, así que había muchas opciones posibles. Ha sido Jack el que ha especificado que el objeto metálico parecía colgar de los pantalones en su última conjetura de aclaraciones.

    Asumiendo que el objeto metálico colgase efectivamente de los pantalones, eliminamos a Ladislav como posibilidad, pues como bailarín probablemente llevase mallas y no pudiese tener objetos metálicos en el pantalón.

    Como bien apunta Nicolás, Marisa es una buena candidata, pues tendría que llevar algún tipo de arma (ya fuese pistola o una de esas eléctricas para reducir sospechosos), y aparte probablemente llevase esposas, radio, y otras cosas. Creo que un cinturón con múltiples cosas, como lleva un guardia de seguridad, podría explicar el destello que cegó la cámara.

    Damocles, por la descripción que tenemos, no parece llevar nada metálico, y Miriam parece que ya estaba de nuevo entre el público en el momento del acto sexual (pues la aparición de Violeta es en el entreacto, con lo que el sexo tuvo lugar en la última escena del segundo acto).

    De todos los mencionados, yo veo como más probable como parejita a Ladislav Lomak como el hombre de rasgos marcados, llevando las mallas, y a Marisa Fuensanta como la figura de camisa blanca, pantalones, y objeto metálico.

    Eso deja a Damocles en la zona de los camerinos sin justificación alguna… excepto para cometer un robo.

    El problema es que… todo esto es mucha teoría, no encuentro pruebas suficientes para justificarlo. ¿Qué opinais?

  107. A mí no me queda claro que ese “metal brillante” cuelgue de los pantalones, creo que el comentario de Jack es algo ambigüo en ese aspecto, pero aceptando que cuelgue de los pantalones… los guardias de seguridad suelen llevar cinturones con grandes hebillas metálicas (suelen ser cinturones anchos).

    Con respecto a la posibilidad del arma o taser: los de seguridad no suelen llevar armas de fuego por lo que yo he visto (por evitar problemas legales) salvo casos puntuales, como los de un banco. Y según había leído, los tasers son ilegales en españa, tanto para uso civil como de fuerzas de seguridad (incluso para la policía).

  108. Lilly Christie

    Una pregunta, ¿las linternas de los guardias de seguridad son metálicas?

  109. Buenas tardes, el tiempo apremia y yo sigo estancado en los dos grupos de vídeos. No casan. He estado “viendolos” una y otra vez y…
    Si el video que nos pone el jefe de seguridad es del cambio de escena, Violeta dijo que fue a su camerino a cambiarse y maquillarse, y ahí (o en el trayecto) se produce el robo.
    Pero en ese momento no entra en el camerino, ya que durante ese momento estaría la pareja (Marisa y Ladislav); o esa escena tórrida es posterior, pero esto no explicaría donde estaban durante el video de seguridad.
    Por otro lado, un jefe de seguridad que “no controla donde esta su personal” … ¿y no le da importancia?. ¿Ha aparecido Marisa tras todo este tiempo?….. hoy se representa de nuevo la ópera; ¿cuando debería cada uno aparecer en escena?. Los túneles que se citan como sitios con cámaras, entiendo que son los pasillos, por lo que alegremente pasea Democles…. pero no se le ve….

    Señores, este jefe de seguridad, que anteriormente ha trabajado para la familia a la que le afecta el robo (o le recompensa si hay un buen seguro), lo único que nos deja claro es que él estaba en la sala del productor….

    Probablemente dejo mas interrogantes que respuestas, pero espero que alguno encuentre el cabo del que tirar que yo no logro encontrar.

    Saludos, Alex.

  110. Lilly Christie

    Es que allí está la cosa, de Marisa no sabemos nada, pues no se entrevisto a los guardias de seguridad…

    Momento. Puede que sea una duda tonta, pero: ¿Como se activan las cámaras en el cuarto del director de Orquesta? Quiero decir, ¿está encendida grabando todo el tiempo, o alguien tiene que darle a grabar? Porque siendo así, hay alguien más que sabe del secreto del director de Orquesta y ha activado la cámara en ese momento.

    Teorizando sin pruebas, llego a lo siguiente: O es el bailarín quién lo sabe, o es su pareja (Marisa o Democles). Si es el primero, ¿porque se grabaría con la otra persona teniendo relaciones? A menos que sea por morbo, no le veo razón. Ni siquiera para chantajear a Democles, puesto que (si resulta ser el hijo del joyero el del video) es evidente que el pasivo es democles y no Lomak; y mucho menos para que le sirva de ayudante en el robo, si es evidente que el cambio ya ocurrió, después de la escena de sexo.

    Asi que tal vez el que sepa del video es la pareja de Lomak, ya sea Marisa o Democles. Sólo puedo imaginar las razones para el segundo, ya que no sabemos que intenciones pudiera tener la señorita Marisa.

    Ahora, pregunto. Si descubrimos cual es la identidad de la pareja, ¿los podemos descartar como los perpretadores del robo? Es lo que todavía no entiendo bien…

  111. Sí Lilly, normalmente, son de metal, aunque desde hace algún tiempo las linternas tácticas (las pequeñitas, como de 10cm que se pueden montar en un rifle o pistola) son de plástico. Entiendo que las grandotas siguen siendo de metal.

    Con respecto a las cámaras de Diamato, Lilly, yo asumí que grababan todo el tiempo, pero son bastante comunes las cámaras-espía que se activan con el movimiento, de forma que sólo graban cuando hay alguien en la habitación.

    Yo francamente, es que me he hecho un lío increíble, ya no sé ni cómo estamos (si la pareja tiene relaciones al final del segundo acto o antes, etc.)

  112. Parmacenda

    Buenas tardes Alexander. Intentaré responder a las cuestiones que planteas, basándome en lo que yo entiendo que ha pasado. Yo tampoco consigo encontrar el cabo que resuelva el caso, pero quizás pueda ayudar. 🙂

    La cronología de los videos, por lo que parece, es la siguiente:
    1. Los videos que ve Jack, gracias al jefe de seguridad, tienen lugar durante el cambio de escena. Vemos la entrada de Miriam en la sala, y Marisa no aparece en las cámaras.
    2. Simultáneamente, está el video de la cámara oculta del camerino de las bailarinas, donde Mycroft reconoce a Damocles y a Ladislav.
    3. Mycroft cambia a la cámara del camerino de Violeta. Como todo está a oscuras, avanza hasta que entra gente. Puesto que Violeta está cantando durante el encuentro sexual, esto tiene lugar durante la última escena del segundo acto.
    4. La pareja se marcha, termina el segundo acto, y Violeta entra en el camerino a curarse la herida.

    Puesto que Mycroft cambia de cámara oculta en un punto intermedio del cambio de escena, es posible que Violeta hubiese abandonado ya su camerino. Asimismo, puesto que dice que fue “a que le retocasen el maquillaje”, es posible que estuviese con la maquilladora, en vez de retocarse ella misma en el camerino.

    Personalmente, que el jefe de seguridad no reaccionase preocupado ante la ausencia de Marisa no me extrañó demasiado. Miguel estaba encargado del acceso a la sala, pero Marisa podía estar asignada a las joyas. Que no apareciese en las cámaras simplemente significaría que estaba entre bambalinas vigilando, y por eso no hubo preocupación. Pero son teorías sin pruebas.

    Si los túneles son, efectivamente, los pasillos, entonces es extraño que Jack no viese a Damocles en las cámaras. O quizás le vió, pero como no supo quién era Damocles hasta después de ver las cámaras no le asoció con alguien que no debiera estar allí. O los túneles se refiere a otra sección de la ópera, y todo el area de los camerinos está libre de cámaras… lo que tiene sentido si alguien se atrevió a cometer el robo allí.

    En cuanto al jefe de seguridad, también nos dijo que estuvo con el contable, de forma que tiene coartada sólida para el momento del robo.

    Lilly, en cuanto a cómo se actival las cámaras, parece que están grabando todo el rato. Mycroft dice que tiene estaba oscuro durante mucho rato, y que tuvo que pasar la señal hasta que algo sucedió, lo que da a entender que estaba grabando todo el rato.

    Espero que esto sirva para aclarar algunas dudas, porque yo al menos no sé por donde más atacar las pruebas que tenemos para sacar algo nuevo…

  113. Lilly Christie

    Vale, llega mi pregunta entonces:

    Si están grabando todo el rato, como es que no tenemos video de lo que sucedía durante el cambio de escena? Es decir, ¿No debería aparecer Violeta cambiándose en el camerino? Porque dudo que lo hiciera con las luces apagadas. (eso también aplica para lo de las camaras de movimiento de Uriel, puesto que de ser asi la camara hubiera grabado en el momento que Violeta entra a cambiarse antes del final del segundo acto) Y siendo que tu has logrado convencernos de que Violeta no es culpable con tu conjetura, pues tenemos entonces que admitir que sus palabras de haberse cambiado son ciertas. ¿Donde está eso en video? Pienso yo que: a) las camaras escondidas no graban todo el tiempo, sino manualmente; por tanto, alguien mas ademas de Diamato sabía de las cámaras, b) Violeta nos miente y no se cambió en el camerino o c) alguien se ha llevado el disco que pertenece a los minutos durante el cambio de escena.

  114. Parmacenda

    Hmm… cierto, eso es muy interesante… Yo había supuesto simplemente que tuvimos la mala pata que Mycroft, al cambiar de cámara, pilló el momento después de que Violeta hubiese salido del camerino.

    Pero si consideramos que eso es improbable (porque Mycroft sabe investigar, y no se habría distraido cometiendo ese fallo), entonces tus tres posibilidades tienen sentido.

    Probablemente las cámaras deban activarse de forma manual, pero puesto que el director de orquesta no puede meterse en su oficina durante la obra para encenderlas, deben estar activadas durante toda la obra. Alguien pudo desactivar la cámara durante el cambio de escena para cometer el robo, y reactivarla después, o sustraer el disco. Entonces necesitamos saber cual de los sospechosos tenía conocimiento de las cámaras.

    De los sospechosos, Marisa es la que más probabilidades tenía de descubrirlo. Como guardia de seguridad, asumo que tendría que revisar periódicamente los lugares donde fuesen a estar las joyas, para asegurarse que no hubiese riesgos de robo, y una de esas veces pudo encontrar las cámaras.

    Damocles quizás pudo saberlo también. Si mantuvo en secreto su relación con Beatriz, la aparición de rumores podrían indicarle que alguien sabía más de lo que debería. Investigó y descubrió las cámaras, se enfrentó al director de orquesta y recibió una paliza… no sé, teorizo sin pruebas.

    O quizás Violeta simplemente usó la frase “fui a mi camerino” como frase genérica, aunque luego no llegase a entrar en su propio camerino como tal?

    Sinceramente Lilly, no tengo ni idea. Me acabas de plantear una duda que no soy capaz de responder con mis razonamientos. O nos falta un detalle tontorrón que explique la situación, o puede que esté suponiendo algo que es falso… tendré que repasar todo lo que tengo hasta ahora.

  115. Todo es bastante lioso, pero creo que hay una cosa en la que ninguno hemos pensado y que es fundamental para resolver el robo. Para llevar a cabo el robo delante de todo el mundo el ladrón tiene que tener acceso a la réplica del collar. Sabemos que tanto la joya como la réplica son obra de Miriam Tayllerand. Es de suponer que una vez terminados los ensayos, las réplicas de las joyas volvieran a manos de los joyeros pues ya no eran necesarias. Eso nos reduce el campo de sospechosos a los hermanos Tayllerand puesto que su padre tenía coartada para esa noche…
    Por otro lado, si no he leído mal el informe de Mycroft, él habla de que además de la pareja acoplada divisa una tercera figura. Pero luego, cuando las otras dos salen del camerino y dejan la luz encendida no hay más movimientos hasta la entrada de Violetta al final del 2 acto cuando descubre el cambiazo del collar. Recordé que en el camerino Mycroft habla de un biombo… ¿podría estar escondido el ladrón tras él?
    Sí era el ladrón esa tercera figura eso nos descarta a Miriam que ya estaba en su asiento…
    Pero sigo sin ver el motivo. ¿porqué querría robar su propia joya? Lo único que se me ocurre es por cuestiones monetarias. Tenemos a Damocles con la cara como un mapa al que parecen haberle dado una paliza, que nos niega haber estado en el teatro, pero que la cámara grabo dirigiéndose a los camerinos principales. Que sale cada noche, según su propia declaración. Podría dirigirse al camerino de la primera bailarina con la que se rumorea que tenía un affaire, pero que curiosamente está en escena. Jack, podríamos averiguar si Damocles estaba metido en líos, deudas de esas que si te retrasas te “avisan” dejándote la cara como un mapa??? Por que eso en mi tierra sería un móvil…

  116. A ver, recordad una cosa: esto empezó como un Caso Relámpago. En un principio, las condiciones de este caso implicaban que no debíamos alertar al ladrón, por lo que ni podíamos hacer saber que existía un robo ni que había detectives husmeando. Eso significa que hemos podido ver lo que hemos podido ver, ni más ni menos, y con lo poco que tenemos hemos tenido que trabajar.

    Dicho eso… comprendo lo confusos que os encontráis. Pero creo que podemos dar esta investigación por completada: con los hechos que tenemos, sólo hay una posible opción… y tendremos que jugárnosla a esa carta.

    Arreglaos, detectives. Caballeros, vistan sus mejores esmóquines. Damas, engalánense con sus más elegantes vestidos. Esta noche vamos a la ópera, y no creo que volvamos a casa sin haber tenido una Escena del Salón.

    Si mi informe no llega esta noche llegará mañana, pero el caso se cierra hoy. ¡Estad atentos!

  117. Lilly Christie

    En ascuas me quedo… ¿Nicolás, has visto mi vestido de cóctel azul? Con esto te estoy invitando a que seas mi pareja en la Ópera, para que veas que no sigo molesta con que no me avisaras de que había caso 😛

  118. Hum… Christie, la última vez lo dejaste secando en la bañera. ¿Tú has visto mis broches para los puños? No sé si llevar mi bastón con empuñadura de fresno o de nogal… ¡A la ópera se ha dicho!

  119. Lilly Christie

    Definitivamente, el de Nogal con detalles en plata y cabeza de león 😉 Los broches los vi que se los llevó Jengibre para usarlos como aretes…

    Ahora, a ver si no pierdo las zapatillas esta noche, como Cenicienta…

  120. ¡¡¡Esperadme!!! que yo también quiero ir a la Ópera, no me dejéis atrás que no puedo correr con estos stilettos y con mi vestido rojo de las grandes celebraciones… No me gusta demasiado la ópera, pero no quiero perderme la escenita del salón…

  121. Vaya. Perdi el tren y no pude llegar. Lástima, hacia tiempo que no usaba mi smoking, y me hubiera gustado estar cerca en mi primera escena del salón.

    Pero bueno. Contad contad

  122. Lilly Christie

    Nene, que aún no se ha hecho la Escena de Salón, a la espera estamos, y mientras vamos a la Opera, así que, vengase con su “ahumado” 😀

  123. Parmacenda

    Yo no he conseguido encontrar mi esmoquin, y no tenía otro traje aceptable para la ópera…
    Pero he apañado mi disfraz de pingüino con una pajarita negra y un abrigo largo. Mientras no me miren con mucho detalle, creo que podré pasar sin llamar demasiado la atención, no?

  124. Bueno, contando que todos los que suelen ir a la Ópera van bastante “disfrazados” seguro que de pingüino vas perfecto… eso sí, podrían confundirte con uno de los músicos… 😉

    Por dios Jack, que estrés!!!!! No se si mi corazón va a ser capaz de soportar esta espera… ¡¡¡¡escena del salón ya!!!! ¡¡¡¿¿¿por favor???!!!

  125. Si cuando digo que no me aclaro con los tiempos…. cojo la moto. Espero que los faldones no se atasquen en las ruedas…

    Espero poder ser de ayuda.

    Alex

  126. Uff, que me había olvidado completamente del caso! Por suerte llego a tiempo para asistir a la Ópera y a la Escena del Salón, que si no no me lo perdonaba!

    Vamos a ver… esmoquin negro, camisa blanca, pajarita negra, gemelos de plata… bastón? Hmm, no, me llevo la ppk/s en la sobaquera, a lo “doble ou seven”, y así voy tanto elegante como disfrazado, y seguro no me equivoco.

  127. Bueno, voy tomando asiento, por si hay que esperar todavía mucho rato…

  128. Papyrus

    Me alegro de haber perdido cuatro kilos de peso, así no me veré como tamal mal amarrado con mi viejo traje de cuando estaba en la rondalla. ¿Dónde estarán las mancuernillas?

  129. Abro los ojos, me estiro un poco. Claramente he debido de quedarme dormido, pero… algo no va como debería.

    La ópera aún está a punto de empezar, todavía falta que llegue gente (asumo que hoy la ópera estará completamente llena)… esto es un déjà vu! Esto quiere decir que… HAN MODIFICADO LA MATRIX!!

  130. Lilly Christie

    Comienzo a preocuparme… ¿Jefes de Departamento, saben si todo va bien con el Jefe Ryder?

  131. Lily, yo también me estoy empezando a preocuparme… Espero que al jefe no le haya dado por ponerse a jugar con ídolos paganos, no me apetece nada, nada volver a lidiar con una maldición arcana…

  132. Para matar el tiempo mientras esperamos opino que podríamos ir preparando la bañera de grog, por ir adelantando faena ¿no creeis compañeros? Claro que no se si quedaría muy adecuado asistir a una escena del salón borrachos como cubas, sin zapatos y con un calcetín de menos…
    Pero oye, es lo mejor que se me ha ocurrido para matar el tiempo…

  133. A mí es que no me gusta beber… pero puedo jugar al 007 y tratar de ligar con alguna chica en la ópera! Eeeen fiiiin, me a dar una vuelta por ahí, ya nos veremos en la Escena del Salón!

    Podré traer una acompañante en caso de que haya suerte?

  134. Pues no es mala idea esa que propones… Me parece que voy a hacer lo mismo, total para una vez que me puedo poner mi vestido Pretty woman… voy a ver si pillo a algún incauto tipo Richard Gere que esté forrado de pasta…
    Creo que yo también iré acompañada a esa dichosa escenita… (vamos, y como se retrase mucho en lugar de dos seremos tres 😀 )

  135. Perfecto, Jengibre, si veo algún Ruchard Gere, te aviso 😉

  136. Guay, gracias!!!
    Quid pro quo compañero, así que te aviso si veo a MoneyPenny 😉

  137. Lilly Christie

    Así que ya se han puesto a representar películas… ¡Y lo están haciendo sin mi!

    A ver, Un 007 y una Pretty Woman… Pues entonces seré Christine, del Fantasma de la Opera 😀 Ahora, si Nicolás es mi Raul… Veamos si consigo a mi Fantasma 😉

  138. La paradoja del tiempo, la llamó Einstein. Que lento parece pasar el tiempo cuando esperas algo con tanta ansia. Parece que fueran dias los que llevo esperando y ni tan siquiera se ha levantado el telón de esta postrera puesta en escena del Tetragrammaton, que para alguien sera de buen seguro su última representación en libertad.

    Además, esperando he recibido la llamada de un gran amigo, mi alter ego, que ha sido padre de una hermosa niña con la que comparto nombre; tanto tiempo he estado felicitando y escuchando la narración de los hechos que pensaba que me perdería definitivamente la escena del salón; mas como digo el tiempo es relativo…

    Esperemos un poco mas; me acercare al bar para brindar por ambos acontecimientos con un baso de Jack (Daniels, que no Ryder).

    Alex

  139. Pues, si he entendido bien, amigo Alex (y un sábado recién levantado no se da por supuesta mi correcta interpretación de los hechos), toca darle mi enhorabuena!

    “habiendo sabido la noticia, y dada la necesidad de acercarme a dar mis felicitaciones a Alex, abandoné mi búsqueda de una joven, guapa y, ejém, adinerada acompañante.

    Me acerqué al bar, donde se encontraba, y le interpelé: -Alex, felicidades! Si no te importa que no vaya a elegir una bebida alcohólica como contenido para mi vaso, me gustaría acompañarte.”

  140. Gracias Uriel, la verdad es que este amigo es tan querido como si fuera yo mismo, jejeje. Por supuesto que no me incomoda el contenido de tu vaso, lo imoprtante es que disfrutare de la campañía. Por cierto, muy elegente, sí señor,,,,

    Mira podemos situarnos en aquel rincón, habrá hueco para cuando vayan acercandose compañeros, con o sin pareja….

  141. Muchas gracias, Alex. Ese rincón me parece perfecto. De hecho, hasta lo veo ideal para echar una cabezadita, fíjate lo que te dijo… que la espera hasta el comienzo de la Ópera se me está haciendo eterna.

  142. Pero qué…
    … bañeras de grog, agentes secretos, fantasma de la ópera, nudos espacio-tiempo…

    Sabéis que la fiesta de la Sociedad del Misterio es tradición, es la nota característica y que jamás me opondría a ella. Pero os propongo algo más mientras esperamos que el jefe publique la escena del salón (que ya debe haber ocurrido seguramente). ¿Qué os parece si le damos a la cabeza un rato más? Quedamos con dos o tres sospechosos, según recuerdo. Tomemos los informes e intentemos ver con qué nos encontraremos en la escena del salón. Este caso era una contrarreoj y por eso tuvimos que ir al teatro con lo que teníamos. Pero nada nos impide seguir jugando un rato más, ¿o sí?

    De todos modos, es una sugerencia. Si estamos con ánimos para fiestas, pues fiesta será. Coño, que es la fiesta del aniversario 😉

    Christie, dijiste “Christine” y mpensé en coches encantados 😛 A por el fantasma.

  143. Es buena idea, Nicolás, pero… no sé, justo ahora me agarras cansado.

  144. Lilly Christie

    … Interesante, yo pienso en Gastón Leroux y Nicolás en Stephen King; cosa que me parece realmente bien, puesto que lo esencial de nuestro trabajo como investigadores privados es justamente que todos contamos con diferentes puntos de vista, que luego podemos comparar 😉

    Muy bien; a pesar de lo confuso que resultó este caso, creo estar en lo correcto al ver al hijo del joyero como culpable. Para esto he descartado que los dos personajes teniendo relaciones no tienen nada que ver con el robo; y estoy casi segura que Marisa es quién está con el bailarín. Es mucho teorizar sin pruebas, lo sé, pero es que me parece un poco… extraño que luego de robar las joyas te haya dado un calentón, ¿no?

    …De acuerdo, ahora se me acaba de ocurrir algo estúpido. Si Gonzalo y el Contable cuidaban la caja fuerte, ¿donde tenían las joyas? O.o Supongo que en la caja fuerte es donde las guardaban ya después de actuar o entre actos, ¿no? Al final no entendí ese proceso: ¿Los actores buscaban las joyas allí, se los llevaba alguien al camerino? Otra cosa, ¿porqué Violetta tenía que quitarse el collar en primer lugar? ¿No debe usarlo durante la obra completa? ¿Donde permanece el collar mientras, en el camerino? ¿O en la caja fuerte? Cuando Jack le pregunta al señor Gonzalo donde está él, le señala una de las cámaras, y dice que es el despacho del productor y que está con el contable, pero ¿lo vemos tal y como dice?

    ¡Ah! ¿Y si nos ponemos con eso, no se supone que durante la actuación debía estar alguien atenta a las joyas? Y nosostros concluimos que sería Miriam, que estaba en las butacas. Pero, Miriam sólo se levanta una vez para atender una llamada. ¿Quién entonces está vigilando las joyas mientras? ¿Y si fuera Damocles quién se encargara de vigilar? Su hermana es la experta en la creación de joyas, ¿Y si él también sabe confeccionarlas? Pero no tan bueno, puesto que su réplica es más pesada que la de su hermana…

    Vale, que se me ha ido la olla XD Es lo que pasa cuando va una semana de espera en este extraño loop de tiempo de 15 minutos antes del inicio de la ópera…

  145. Creo que la guardia de seguridad es la pareja del bailarín, sí. Pero todavía no entiendo cómo eso puede ayudarnos a descartar sospechosos. Pero le veo sentido.
    Creo que si el guardia de seguridad le señala la pantalla a Jack y le dice “Estaba aquí”, lo más probable es que apareciera en el monitor. A menos que haya añadido algo como “Yo en ese momento estaba ahí, pero usando mi capita de invisibilidad, así que tranqui, ¿vale?”.

    Ciertamente, yo propuse pensar un rato más, pero mi cabeza tampoco es que esté para trotes. No obstante, somos una comunidad. Como ha dicho Christie más arriba, lo genial de esto es que pensamos todos y todo lo que pensamos suma, incluso aquello que en un primer momento parecería equivocado.

  146. Nicolás… no nos cortes el rollo, que la fiesta iba muy bien… había conseguido encontrar a mi Richard Gere particular y volver a la investigación le ha cortado el rollo…

    Total, si el caso está cerrado desde el lunes por la noche no veo que conseguiríamos volviendo a repasar los mismos hechos una y otra vez… eso es como acabar de salir de un examen y ponerte a repasar las preguntas para ver si has aprobado o no…

    Me pillo una copa de Martino blanco y me vuelvo a la fiesta, con un poco de suerte ninguna lagarla le habrá echado el gancho a mi Romeo…

  147. Papyrus

    Siguiendo con lo que reinició Lilly y continuó Nicolás… También creo que Damocles es el culpable. A fin de cuentas es el único que ha mentido hasta ahora. Pudo haber hecho una réplica y haberla tomado cuando… mmm… ehh…

    …Antes ya les había mencionado que algo debió ocurrir antes de que entrara Violeta al camerino. Creo que el robo pudo ocurrir cerca del escenario, mientras la maquillista retocaba el maquillaje de la cantante. Bien pudo Violeta quitarse el collar mientras le daban un retoque y dejarlo en el estuche de maquillaje; de donde pudieron sustraerlo y cambiarlo por otro…

  148. ¿¿¿Yuuuuuuuuuhuuuuuuuuuu????

    Compañeros, estáis todavía por aquí??? ¿Uriel, has encontrado a Moneypenny? ¿Lily ya tienes a tu fantasma cantante? ¿Nicolás, Alexander, Papyrus???
    Se me ha ocurrido que ya que estamos por aquí vestidos con nuestras mejores galas podríamos descorchar una botella de buen champagne y tomarnos unos canapés… Hoy es mi cumpleaños y me gustaría que lo celebráramos todos los compañeros juntos. Así que, los que todavía no hayáis venido al teatro de la Ópera, ya podéis estar moviendo vuestros traseros en esta dirección…
    Para los que no bebéis alcohol también habrá refrescos y tés variados (esto va por ti jefe y también por Mycroft que se que os gusta el té)… y para los que no bebéis nada más flojo que el grog añejo, creo que algo debe de quedar por la bañera…

    Ea, ya lo he dicho…

  149. Parmacenda

    Jengibre, muchas felicidades!
    Yo todavía estoy por la ópera, pero trato de ocultarme entre las esquinas y las columnas para que no se noten mucho los ropajes… que el pico lo pude quitar, pero no las alas, de forma que todavía se nota un cierto “pingüinismo” en mi traje.
    Pero si es por celebrar un cumpleaños, me lanzo al centro! Pasarme una copa al ala derecha (que me cuesta cogerlas de la bandeja), y descorchemos ese champán!
    Y de nuevo, muchas felicidades Jengibre!

  150. Damas y caballeros… mis más sinceras disculpas.

    Sigo vivo, lo primero de todo, podéis quedaros tranquilos. Y sí, ya sé que hace más de una semana que os debo una Escena del Salón. Y sí, es culpa mía por un fallo de organización.

    Os debo una explicación. Lamentablemente, todavía no os la puedo dar. Sólo os diré que la Vida Real ha reclamado mi tiempo para un proyecto que ya está por fin terminado, pero del que aún no os puedo informar. En breve podré contaros qué es lo que me ha tenido tan distraído, os pido un poco de confianza.

    Lo que sí os puedo decir es que este proyecto ya estaba ahí antes del Aniversario. Por eso mismo “Una Noche en la Ópera” iba a ser un Caso Relámpago: para poder abrir y cerrar en veinticuatro horas y volver al trabajo sin dejaros abandonados. Como el ordenador se me puso farruco y me quitó veinte horas de esas veinticuatro, lo convertí (como ya sabéis) en una Contrarreloj.

    Y ese fue mi error. Debería haberos explicado la situación desde el principio, aprovechando que aún no estaban publicados los informes, haberos pedido paciencia y haber pospuesto el caso hasta hoy, hasta haber tenido tiempo para hacer las cosas bien en lugar de a las prisas.

    Por todo ello os pido disculpas. Odio cargarme un caso, y más aún un caso de aniversario, pero por intentar hacerlo a tiempo lo he hecho mal. Esto es un juego, y eso significa dos cosas: que la Vida Real tiene prioridad, y que la única forma correcta de hacerlo es la que implique que nos divirtamos todos. Así que lo siento.

    Dicho esto… este caso aún no está olvidado. Pero necesito algo de tiempo para poner en orden mis notas. Mañana, pasado lo más tardar, tendréis la Escena del Salón. Vamos a cerrar este caso, y vamos a hacerlo por todo lo alto. EL JUEGO NO HA TERMINADO.

  151. Lilly Christie

    Me alegra saber de usted, señor Ryder. Y como sabe, sus investigadores seguimos aquí, al pie del cañón, pase lo que pase 😉

    Así que, tome su tiempo, arregle lo que deba arreglar, termine lo que haya que terminar y verá que seguiremos aquí a la vuelta (Tal vez con unas cuantas copas de más y sin estar seguros de con quién vinimos a la Opera, pero estaremos.)

  152. Papyrus

    Estas son las mañanitas
    que cantaba el Rey David
    hoy por ser tu cumpleaños
    te las cantamos a ti.
    ¡FELIZ CUMPLEAÑOS JENGIBRE!

  153. maureen1978

    ¡Pero no te preocupes, Jack! Yo por lo menos, con lo agradecida que estoy por que organices un juego de este tipo, lo que no voy a hacer va a ser protestar por que la vida privada te reclame. A todos nos pasa… 🙂

    Además, aquí en la ópera estamos pasándolo divinamente 😉

  154. Uriel Eugenio

    Muchas felicidades, Jengibre! Brindaré a tu salud con un refresco, antes de pasar al té (eso de brindar con te caliente, y en taza, como que no).

    Jack, no te preocupes, está claro que la vida real tiene prioridad, y no creo que nadie por aquí te eche nada en cara, yo no, desde luego.

    Por cierto, Jengibre, he encontrado a una MoneyPenny, Lois Maxwell (la que trabajaba con Sean Connery), que es una abuelita muy simpática.
    Por cierto, mes amis, Bond y MoneyPenny nunca tuvieron nada más que una relación estrictamente profesional según recuerdo…
    En cualquier caso, andaba buscando una chica bond tipo Tatiana Romanova (Daniela Bianchi), de From Russia With Love (1963), que según recuerdo fue la que me pareció más atractiva.

  155. Lilly Christie

    ¡Hala! ¿Estás de cumple, compañera de juegos? ¡Pues venga las felicitaciones!

    … Que cumpliste hace dos días, ya… Bueno, pero aunque tarde, ahí te va mi abrazo 😀

  156. Feliz Cumpleaños Jenjibre, aunque con algo de retraso, me acerco en cuanto te localice en el bar para felicitarte como Dios manda; pero antes ire por otra copa para brindar a tu salud…. y que cumplas muchos mas…..
    Tras esta sera mejor que me pase al café, para estar atento a las instrucciones de Jack…
    Jack amigo, todo a su tiempo, por supuesto.

    Alex

  157. ¡¡¡¡compañeros, muchas gracias a todos!!!!

    Jack, me alegro que esta vez tu desaparición no tenga nada que ver con maldiciones ni ídolos paganos malignos… Cómo tú siempre dices, la vida real tiene prioridad… En lo que no estoy totalmente de acuerdo contigo es en que lo has hecho mal, no se los demás, pero yo me he divertido con el caso!!!! Me ha parecido muy interesante y un buen reto para la mente… Así que por mi parte, no lo has hecho mal en absoluto…

    Uriel ya sé que Moneypenny nunca ha tenido nada con 007, debe ser la única chica “bond” a la que no ha seducido… pero siempre ha habido entre ellos una tensión sexual no resuelta… Oye, y quien sabe, quizás ese hecho es lo que la hace especial para él… es la única chica que siempre sale en las películas mientras que las demás son olvidadas tras un tórrido affaire…
    No soy una experta en chicas bond (la verdad, apenas me fijo en ellas), pero de todas ellas elegiría a Jinx (Halle Berry) es la que me parece menos “mujer florero”; y a Vesper Lind (Eva Green) de Casino Royale… Eso sí, yo me quedaría con Daniel Craig…

    Lily, cariño… tranquila, mi día fue ayer así que llegas a tiempo… nunca es tarde para felicitaciones y celebraciones…

    Parmacenda, ¡¡¡me había olvidado de ti!!!! Ves como al final tu disfraz de pingüino pasaba desapercibido?? Te paso tu copa y unos canapés de salmón 😉

    Gracias, de verdad… ayer era un día muy especial para mi y compartirlo con vosotros lo hizo todavía mejor…

  158. Uriel Eugenio

    En eso tienes razón, Jengibre, las chicas Bond son olvidadas rápido.
    Por cierto, te diré mi elección está condicionada por el hecho de que, para mí, Sean Connery es el mejor de todos los que personificaron al agente 007.

    Daniel Craig en un principio no me convencía nada (lo veo más como un matón que como un agente de inteligencia), pero las películas están bien.

  159. Uriel Eugenio

    Para el que todavía no sepa que existe, o se le haya escapado la tira:
    http://aconciencia.net/?comic=14-oh-wait

  160. Lilly Christie

    … No se ven la barra de “últimos comentarios”…

  161. Uriel Eugenio

    A mí me dio la impresión de que sólo se ve si hay comentarios recientes, Lilly, ahora sí que la veo.

  162. Lo sé, lo he vuelto a hacer. Me inclinaré el sombrero hacia adelante para poneros fáciles las collejas.

    Ahora ya puedo deciros qué es lo que me ha tenido ocupado. Y han sido varias cosas, siendo quizás la que más tiempo consume el hecho de que finalmente la investigadora Sata y yo nos hemos independizado (y claro, ahora tenemos una casa que mantener). La otra gran distracción, la que me pilló justo en pleno aniversario y me dificultó la gestión del caso en su momento, era la composición de la banda sonora para un cortometraje que, en breve (en cuanto el director me pase el link), podré compartir con vosotros, pero que corría prisa porque era para presentar a concurso. Siento haber guardado silencio sobre este asunto, pero hasta que el jurado del concurso no nos lo autorizase no podíamos enseñar el corto.

    Sea como sea, es un hecho más que demostrado que no he tenido tiempo para ponerme con esto en serio, y por ello (nuevamente) os pido disculpas. Esta misma tarde, me comprometo a ello, tendréis la Escena del Salón. Pero antes me gustaría comentar algo con vosotros.

    Dada la fecha en la que estamos, y dado que aún no he cerrado este caso y todavía tengo que recopilar las condecoraciones, creo que está claro que este año no vamos a poder tener caso especial de Halloween. No al menos si queremos hacerlo bien (y después de “La Maldición de la Bruja”, creemos que hay un nivel que mantener). Con todo, sí que nos gustaría hacer algo. Y Mycroft y yo hemos tenido una idea.

    ¿Os gustaría que, desde esta misma medianoche y durante una semana, abramos nuestro propio “Club de Medianoche”? Me explico: durante una semana, todos vosotros podréis publicar vuestros propios relatos de terror. Uno por persona. Al final de esa semana, todos esos relatos se compilarán en un PDF descargable, en el que incluiremos (si el tiempo lo permite) algún que otro pequeño contenido extra. Así os damos a todos la oportunidad de demostrar vuestro talento literario, de compartir vuestras ideas.

    ¿Qué os parece? ¿Os apuntaríais?

  163. ESCENA DEL SALÓN

    “Son pocas las ocasiones en que una ópera levanta tantas pasiones como Tetragrammaton, la audaz composición del veterano productor Juan Nicolaides que ha logrado incluso que los embajadores de Israel y Palestina en nuestro país manifiesten un renovado interés por un acercamiento de posturas. La cuidada puesta en escena, la utilización de los mismos artistas para interpretar a los primeros personajes y a toda su descendencia, el desgarrador libreto y el valiente uso de instrumentos poco convencionales, han convertido a esta ópera en un clásico instantáneo. La crítica ha dicho de Tetragrammaton que una sola representación hace que el tiempo se detenga, que apenas unas horas llenen el espíritu como si hubieran sido días enteros de música. Aunque quizás el motivo por el que esta obra permanecerá más tiempo en la memoria del aficionado y en los libros de Historia de la Música sea lo sucedido en la recepción que siguió a la última representación… A fin de cuentas, nada graba a fuego un acontecimiento en la Historia como el escándalo que lo acompaña.” (Gaceta de la Ópera, Octubre de 2013)

    Dos copas de champán entrechocaron bajo las opulentas lámparas de cristal de bohemia. La gran sala de recepciones resonaba con los acordes del segundo acto de Tetragrammaton, mientras pantallas de alta definición dispuestas estratégicamente por toda la sala ofrecían recuerdos de las magníficas imágenes que la ópera había brindado al público. La flor y nata de la ciudad celebraba la más espectacular representación de esta ópera y se deshacían en elogios para la soprano principal, Violeta Sanpedro, por su más sobrecogedora actuación hasta la fecha.

    Mentiría si dijera que me sentía cómodo en este ambiente. Entre esmóquines y vestidos de gala, una gabardina siempre se siente desubicada. Por mucho que bajo ella vistiese mi mejor traje.

    Pero no había tenido tiempo de cambiarme. Consulté mi reloj de bolsillo (algún detalle acorde con la ocasión tenía que llevar): si esperábamos tan solo una hora más, la última celebración habría terminado, nuestros sospechosos desaparecerían y el robo se haría patente. Trabajar con tan poco tiempo siempre me hacía sentir como si hubiera perdido dos semanas y ahora tuviera que trabajar a las prisas.

    Entre la elegante muchedumbre, los ojos de Violeta se cruzaron con los míos, y asintió discretamente. Se excusó con las personas que la estaban felicitando en ese preciso instante y fue al encuentro de todos nuestros sospechosos uno por uno, para después traerlos a todos a mi encuentro en un salón adyacente.

    —Me temo que no he sido sincero con ustedes, damas y caballeros —admití cuando ya estuvimos todos—. No soy reportero y no estoy escribiendo un artículo.
    —¿Y entonces? —preguntó Diamatto.
    —Es un detective —dijo Gonzalvo—. De la Sociedad del Misterio, ni más ni menos.

    Dediqué unos fructíferos segundos a disfrutar del caos que sucedió a aquellas palabras. “Tendría que probar esto más a menudo”, pensé, “entrar a saco diciendo quién soy y ver quién se asusta más”. Y la reacción no me decepcionó: se sobresaltaron las personas indicadas, sí… pero lo que más me interesó fue que la persona correcta se mantuvo imperturbable.

    —Espere —dijo Marisa Fuensanta, a quien veía ahora por primera vez—. ¿Y qué diablos pinta aquí la Sociedad del Misterio? No ha habido ningún crimen.
    —Los he llamado yo —respondió Violeta Sanpedro—. Aquí sí que ha habido un delito: las Lágrimas de Shiraz han sido robadas.
    —Imposible —sentenció Miguel Torralvo—. Lo habríamos sabido.
    —Me temo que dice la verdad —explicó Miriam—. Yo misma he examinado el collar, se trata indudablemente de una réplica.
    —Por eso mismo nosotros también acudimos a la Sociedad del Misterio —agregó Romeo—. Nadie fue informado porque no queríamos alertar al ladrón, pero las Lágrimas de Shiraz que luce la señorita Sanpedro ahora mismo son falsas.
    —¿Y quién ha podido hacer algo así? —preguntó Beatriz.
    Sonreí. Siempre me había encantado esta parte.
    —Todos los aquí presentes han sido sospechosos en uno u otro punto de la investigación —anuncié.

    Comencé a caminar dentro del círculo de miradas de indignación y recelo que formaban nuestros sospechosos. Decidí que lo más humanitario sería liberar de tensiones a los inocentes cuanto antes.

    —Señor Talleirand —dije entonces señalando al gerente de la firma de joyeros—, usted se encontraba fuera del Palacio de la Ópera, en su joyería, cuadrando cuentas. Para usted habría sido imposible llevar a cabo el robo. Señorita Talleirand —apunté a la hija del anterior—, de usted puede decirse algo parecido: estaba en el Palacio de la Ópera, pero en el patio de butacas. No pudo tratarse de usted. Señor Diamatto —me encaminé hacia el director—, usted estaba dirigiendo la orquesta en todo momento, o sea que también queda descartado. Señorita Torres —mi dedo señaló a la primera bailarina—, usted se encontraba en escena, como ya me dijo cuando creía que escribía un artículo. Señor Torralvo —miré al guardia de seguridad—, usted estuvo todo el tiempo controlando la entrada al patio de butacas, por lo que tampoco pudo ser usted. Señor Gonzalvo —me detuve finalmente frente al jefe de seguridad—, usted se encontraba en el despacho del productor vigilando la caja fuerte, y tiene no sólo las cámaras de vigilancia sino al contable como testigo.

    Seis sospechosos se relajaron. Pero nadie ignoró el hecho de que me había detenido ahí.

    —Eso sigue dejando a dos sospechosos —musitó Torralvo—. Marisa y el señor Lomak.
    —Cuatro —señalé—. No olvide a la señorita Sanpedro ni al joven señor Talleirand.
    —¿Aún soy sospechoso? —bramó Damocles indignado—. ¡Somos las víctimas, por el amor de Dios!
    —Tienen que trabajar con todas las posibilidades, Damocles… —trató de calmarle Violeta.
    —Tú también eres sospechosa, bonita, y se supone que a este tío le has contratado tú tanto como yo; así que, por tu bien tanto como por el mío, más le vale a este detective de tres al cuarto encuentre una forma de seguir descartando sospechosos hasta dar con el culpable.
    —La tengo —anuncié entonces—. Pero voy a dar primero a uno de los sospechosos la oportunidad de confesar.

    Se hizo un silencio cargado de confusión. Evité fijar mi mirada en nadie en particular, pero pude notar que Diamatto se esforzaba particularmente en esquivar la mía. Sabía de qué estaba hablando, tenía la oportunidad de demostrar su honorabilidad… pero no pensaba aprovecharla.

    En fin.

    —Sabemos dónde se encontraban los cuatro sospechosos que faltan en torno al momento del robo —dije finalmente—. Podemos demostrarlo.
    —¿De qué están…?

    Como respuesta saqué un control remoto del bolsillo de mi gabardina y pulsé un botón. En el monitor de la sala en la que nos encontrábamos apareció la imagen que Gonzalvo me había mostrado en los monitores de seguridad, en la que podíamos ver claramente a un hombre de rostro marcado paseando por los túneles.

    —¿Damocles? —preguntó Romeo—. Pero si decías que no estabas allí…
    —Esto no demuestra nada, papá —sentenció tajantemente—. Usted ya sabe que Bea y yo tuvimos un rollo, detective… y donde hubo fuego siempre habrá brasas. Enhorabuena, ha conseguido demostrar como mucho que soy un romántico incorregible.
    —Esta grabación le sitúa en el escenario del robo, señor Talleirand. Y la que viene a continuación nos ayudará a ubicar a los tres restantes sospechosos.

    Pulsé otro botón. Esta vez apareció la imagen del camerino que habíamos recuperado de las cámaras de Diamatto, justo en el momento en que comenzaba la escena sexual. Entre los asistentes empezaron a alzarse algunas risitas nerviosas, como si el profesor de un colegio de primaria hubiera puesto una película porno en lugar de un documental sobre el Papa por error.

    —¿Quiere alguien decir algo? —pregunté como última oportunidad.
    —¡Ea, campeones! —coreó alguien, antes de guardar un avergonzado silencio.
    —Esto demuestra aún menos —insistió Damocles—. ¿En serio? Ni siquiera se distinguen las caras.
    —Pero sabemos dónde estaba todo el mundo menos cuatro personas. Y ese hombre tiene un rostro de facciones marcadas, pero sin cicatrices ni hematomas. Claramente no es usted, y visto el vestuario de su pareja tampoco es la señorita Sanpedro…
    —Somos Ladislav y yo —confesó Marisa Fuensanta—. Lo siento, Hércules, sé que es muy poco profesional…
    —Un momento —interrumpió Violeta—. Eso es mi camerino.
    —Así es.
    —¿De dónde ha salido esta grabación? ¡No hay cámaras en los camerinos!
    Miré de reojo a Diamatto. Sudaba como el cerdo que se sentía. Pero lo cierto era que, de no ser por su mala conducta, no habríamos tenido con qué resolver este caso.
    —Diré por el momento que de una fuente anónima —respondí—. Lo importante no es la procedencia de la grabación, sino su existencia y su contenido.
    —¿Marisa y yo retozando es importante? —inquirió Lomak.
    —Lo es. Porque gracias a esta prueba, ambos acaban de quedar descartados. Está comprobado que, aunque tuvieron acceso al camerino, no lo usaron precisamente para robar. Y si siguen atentos a sus pantallas, por favor… —los amantes abandonaron el camerino, y un minuto después la cámara recibió un repentino exceso de luz que fue compensándose poco a poco hasta revelar la entrada de Violeta—, podrán ver la reacción de la señorita Sanpedro ante la réplica que lleva en el cuello. Sorpresa genuina.
    —¿En serio? ¿Una diva de la ópera y pretende dar por hecho que sus reacciones son sinceras?
    —Señor Talleirand, le recuerdo que nadie sabía de la existencia de esta grabación…
    —No —me interrumpió Damocles—. Eso es lo que ella dice, pero no tiene prueba alguna. No crea que no veo por dónde va. Sí, yo estuve en los túneles, pero no puede demostrar que robase el collar.
    —Tuvo la oportunidad y el medio…
    —¿En serio? ¿Y qué hay del motivo? ¿Para qué robar un collar que ya era de mi familia y que recuperaría en cuestión de días?
    —Sobre eso…
    —Regístrenme —dijo entonces—. Regístrenme a mí, mi ropa, mi casa, todas mis pertenencias. No encontrarán el collar, porque no lo tengo; y antes de que lo diga, no, no he vendido el collar, pueden registrar también mi cuenta bancaria. No tengo nada que esconder.
    —Escuche, si tan sólo…
    —Pero se lo advierto —sentenció—: estoy dispuesto a responder a estas acusaciones, pero lo haré hasta las últimas consecuencias. Tomándomelo como lo que ha sido: una acusación formal. Y cuando se demuestre que he sido acusado sin pruebas, sin habeas corpus, que se me acusa del robo de algo que no tengo, emprenderé acciones legales contra la Sociedad del Misterio. ¿Está preparado para eso?

    Maldición. Estamos tan acostumbrados a que a estas alturas el culpable se desmorone, que no contaba con que Damocles se diera cuenta de que, esta vez, nos faltaba la pista clave para que todas las pruebas fuesen concluyentes. Si no podíamos presentar nada nuevo, tendríamos que dar este caso por perdido.

  164. Jack, me parece genial vuestra idea de que publiquemos nuestros relatos, pero ¿sólo pueden ser relatos de terror?
    Verás, el terror no se me da nada bien… pero tengo algún relato algo inquietante… pero no se si se puede considerar de terror. Es un poco a lo Bradbury…

  165. Por cierto… ¿el caso está cerrado o no? no me ha quedado muy claro…

  166. Parmacenda

    Jack, enhorabuena por todas las noticias! En cuanto tengas el enlace al corto, no dudes en pasarlo, que hay ganas de escuchar tus composiciones.

    En cuanto al “Club de Medianoche”, yo voto a favor. Aunque no sé si podré participar (me he dedidido a participar en el NaNoWriMo, así que no sé si tendré tiempo para escribir un relato de terror…), creo que es una buena opción para todos aquellos que tengan ganas de contarnos una buena historia.
    Y personalmente creo que los relatos inquietantes valen, porque yo tampoco es que sea muy ducho con el terror.

    Y por último… la cabecera del caso no dice que esté cerrado, así que hasta ese momento yo voto por insistir. Ahora mismo no tengo los hechos frescos (la ópera ha sido tan buena que me olvidé del caso ;P) pero creo recordar que varios investigadores apoyaron la teoría que el collar habría sido pintado de dorado y colocado en una de las estatuas. ¿Se ha descartado eso?

  167. —Eso no será necesario, damas y caballeros —anuncié de repente. Jack hizo un gesto con la cabeza y echó un paso atrás, mientras con la mirada me agradecía mi entrada triunfal―. Lamento el retraso, tenía que verificar una última teoría. ¿Te importa si prosigo yo desde aquí?
    —Por favor, Mycroft —respondió Jack.
    —Excelente. Damas y caballeros, hay más secretos y chapuzas a lo largo de una ópera que en todo el mundo del oropel. Para que todo brille en el exterior es necesario que alguien lo haga pulir, dorar, encerar y preparar. Los talleres de una ópera son conocidos como lugares donde ocurre el milagro con que se adorna a las voces que cuentan la historia. Al menos en las representaciones más conservadoras y cuando menos en las más modernas del género que tienden hacia el infame minimalismo.

    »Disculpen la perorata. A veces divago. Muchas veces. Como les decía ―me miraron confusos algunos, percibí algún rumor de pies arrastrándose; yo me limité a llevarme las manos a la espalda― los talleres son famosos lugares hacedores de milagros. Qué menos, si alguien tenía intención de hacer desaparecer algo, con tantas medidas de seguridad, que obrar uno de esos numinosos actos. Como hacer desaparecer un valioso collar, inconfundible en su género, y exponerlo a la vista de todos, de tal manera que por más que se registrara a los implicados, resultara siempre el sospechoso no tener el artefacto en las manos.

    »Señores joyeros, ―sonreí. Como una cobra antes de morder. Si dicho reptil tuviera comisuras labiales que implicaran expresión facial. Sonreí. A mala leche. Y a todos, sabiendo que Jack escrutaría rostros y actitudes―, no penen: tengo el collar.

    Una simple pulsación de pulgar en el control remoto oculto a mi espalda, y en la pantalla que mostraba escenas de Tetragrammaton en esta sala apareció un vídeo de seguridad con fecha de hoy.

    —Como se podrá demostrar en las grabaciones de seguridad que han seguido grabando ininterrumpidamente y con todas las garantías de no interferencia por parte de terceros —expuse—, observé unas manchas de pintura. Uno de nuestros investigadores, ya llegaremos al caso, hizo ciertas observaciones que me apresuré a confirmar. Efectivamente, el collar había sido cubierto de una capa de pintura y colocado en una de las estatuas del atrezzo. A la vista de todos. Se sustituyó el auténtico por una de las reproducciones de ensayo, y el auténtico, cubierto de oropel en espray fue colocado en la temible garganta de uno de los dioses de Ur. Ereshkigal, si no me equivoco. Diosa del inframundo. Muy acertado. Que pasó, decía, de tener un simple collar reproducción de la joya en cuestión, a tener dos, siendo uno más pequeño, el auténtico, suspendido casi a modo de gargantilla. Nadie mira hacia arriba, nadie quiere enfrentar la terrible mirada de una diosa cuyos pechos obstaculizan la visión. Y nadie repara en un mamotreto de tres metros de altura, hecho de cartón-piedra y porexpán, pero que tiene una conveniente escalerilla de acceso en la parte posterior. Ataron los extremos del collar con un largo cordón y lo dejaron allí, con su gemelo tamaño titán. Las grabaciones demostrarán cómo lo retiro bajo la atenta mirada de la policía, división de guante blanco, discreta donde las haya.

    Sorbo a la copa de cava. Excelente. Brut Nature, si no me equivoco. Lejos del pérfido champagne gabacho con mucho nombre y poco cuerpo. Chasqueo la lengua.

    ―Cedo la palabra a mi buen amigo Ryder. No sin antes mencionar que el colocar la joya ahí, haberla pintado y preparado un cordón que no estropeara el enganche, hacerlo todo en un tiempo en que no hubiera nadie a la vista y un pasaje claro en los túneles sólo estaba en manos de una persona: alguien que ya estuviera en ese lugar y que no tuviera ninguna otra… ocupación.
    La mirada sobre el primer bailarín no puede ser más elocuente. Digo yo, porque no tenía un espejo, pero el buen hombre reprime un gemido y escucho el tintineo de las esposas mal sujetas en el cinturón de la guardia de seguridad…

    Jack se vuelve hacia el más joven de los Talleirand. Contemplo con curiosidad cómo el desfigurado muchacho intenta mantener la compostura.

    —Usted estaba en los túneles —indica Jack—. Como otros muchos, sí; pero a diferencia de los demás, usted no estaba haciendo nada. Tenía todo el tiempo del mundo, no ya para cometer el robo, sino para ocultar las pruebas.
    —¡Pero…!
    —Nadie más tuvo tiempo de hacerlo. Aquí ya no se habla de motivos ni de duda razonable, se habla de posibilidad e imposibilidad. Usted pudo hacerlo. A los demás les habría resultado imposible.
    —¡Esa prueba podría estar…!
    —Oh, quizás debería aclarar que la pintura del collar ya se encontraba seca —intervine—. Si observan atentamente a la pantalla, podrán apreciar cómo cuesta desprender el collar de la estatua, cómo se desconcha la pintura y cómo, bajo ella, se sigue viendo el impecable dibujo de los ropajes de la diosa Ereshkigal.
    —La pintura seca y la adherencia a la estatua demuestran que el collar lleva varios días en la estatua —aclaró Jack—. El dibujo original por debajo demuestra que no hemos arrancado parte de una estatua sólo para hacer ver que recuperamos el collar.

    Y entonces, nuestro distinguido joyero se derrumba como un castillo de naipes. Confuso y aturullado, mira a su padre y a su hermana buscando en ellos un refuerzo que, comprende, no va a recibir.

    —Debía dinero —confiesa al fin—. Mucho. Más de lo que podía pagar. Y a gente muy peligrosa. Y pensé… Pensé que, si robaba el collar, podría saldar mi deuda. Mi familia no admitiría el robo de cara a la prensa para evitar el escándalo, la compañía de seguros les repondría las pérdidas, y yo podría vender el collar original y sacar el dinero que necesitaba. Sabiendo que mi antigua relación con Beatriz me abría las puertas de este teatro, decidí esconderlo a plena vista para que nadie pudiera encontrarlo y relacionarme con él. El plan era volver al terminar la última representación, pero Violeta se dio cuenta y puso a mi hermana sobre aviso, y claro… luego llegaron ustedes.
    —¿A quién debía dinero? —preguntó Jack.
    El terror inundó la mirada de Damocles, quien como su homónimo mitológico parecía temer el filo de una espada que podía caerle encima en cualquier momento.
    —Eso es asunto mío —respondió, sacando coraje del pánico—. Confesaré el robo, pero no hablaré de nada más.
    —Pero hijo…
    —Padre, confía en mí. Ya sé que no te he dado motivos, pero por favor, no preguntes sobre esto.
    —Damocles…
    —Padre, hazme caso. Sólo yo tengo que pagar por esto. El resto de la familia no debería verse involucrada.

    Se vuelve hacia nosotros. El fuego en su mirada ha desaparecido, ahora se muestra humilde y asustado, pero en cierto modo… aliviado.

    —Por favor, detectives, acepten mis disculpas. No he sido un caballero precisamente. Y tú también, Violeta, discúlpame. Intentaba salvar mi propio cuello y no me paré a pensar en el tuyo. Y ahora, si me disculpan…

    No creo que pueda olvidar fácilmente lo que ocurrió a continuación. Ante nuestros atónitos ojos, Damocles Talleirand sacó un teléfono móvil y llamó él mismo a la policía para entregarse. “Es lo correcto”, nos dijo. “Esta noche pertenece a los artistas, no debo arruinarla montando una escena. Además, entre rejas no tendré que tener miedo.”

    CASO CERRADO

  168. ¡¡¡¡bien, caso cerrado!!! ¿ya podemos empezar oficialmente la fiesta postcaso???
    ¡¡¡venga chicos que es Halloween!!! ¿montamos una fiesta de disfraces? ¡¡¡¡Porfa, que me hace ilu montar una fiesta de disfraces!!!!

    Voy llamando a los bomberos para que me ayuden a llevar la bañera de grog, sólo decirme donde la montamos y nos vamos para allá.
    ya he encargado las castañas, boniatos (Profesor, esta vez no va por ti), panellets y huesos de santos… Si alguien quiere traer algún dulce típico de su tierra será bienvenido… El cava esta vez será bueno… distraje una caja de ese brut nature que alaba Mycroft durante la fiesta en la Ópera (la verdad es que deberían despedir al jefe de seguridad… allí roba hasta el Tato)

    Una sugerencia… ¿nos disfrazamos como personajes de películas o novelas de terror?

  169. Creo que su idea es procedente, estimada Jengibre.
    Jack me pide, de paso, que comunique que hará públicas las condecoraciones en cuanto le sea posible (espero que tarde poco).
    Mientras tanto yo voy pensando una idea para el relato, conste en acta.
    Feliz noche de Samhain, queridos investigadores. Nieblas y sustos para todos. Y algún que otro caramelo.

  170. Guay, pues lo compartiré con vosotros… gracias Mycroft…

    Por cierto ¿no se une a la fiesta?

  171. Ciertos asuntos me reclaman, querida Jengibre. Pero le presto mi sombrero de copa, si gusta. 😉
    ¡Diviértanse!
    Mycroft PhD.

  172. Lástima… que pase una buena y divertida noche sr Mycroft…
    Y acepto su sombrero… ¡¡¡me disfrazaré de el Fantasma de la ópera!!! pero el malo, el de la novela de Gastón Leroux, no de el del musical… 🙂

    La noche promete…

  173. Parmacenda

    Mycroft, mis disculpas por haberme adelantado a su entrada en el Salón. Debía de haber recordado que, estando usted involucrado en el caso, no nos dejaría colgados.

    Celebraciones! Música y bebida para todos! Y yo ya voy disfrazado de pingüino! (Si es que al final soy de un previsor… XD)

    No tengo dulces tradicionales, pero me he agenciado una calabaza y una docena de huevos sustraida a un grupo de jóvenes con nefastas intenciones, creo que puedo hacerles un rico pastel de calabaza. Traigo el azúcar, pillo un poco de maquillaje para convertirme en un pingüino zombi, y en breves vuelvo.

    Si quereis que traiga algo más, pedid, y se os concederá!

  174. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡bien, ya tenemos un pingüino zombie!!!!

    Bien pensado lo de la calabaza, no había caído en eso… Y se me ocurre que quizás necesitemos algo más de alcohol y algunos refrescos (para los abstemios, que como las brujas “haberlos hailos” jejejejeje

  175. Papyrus

    Espero no sea muy tarde; aquí les traigo unas calaveritas de azúcar.

  176. Lilly Christie

    Pues claro que no es tarde, si llevamos como mes y medio congelados en tres horas de ópera… En fin, ¿donde dijeron que estaba el Grog? Jengibre, me prestas tu sombrero? Quisiera probar un poco de Grog en copa… En sombrero de copa, me refiero…

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