Archivo mensual: septiembre 2013

SEXTO ANIVERSARIO: CONTRARRELOJ – Caso nº 00036: UNA NOCHE EN LA ÓPERA

—Es una situación poco ortodoxa —dije—. Quiero decir, lo correcto en este caso sería recurrir a las autoridades…

—No, eso sólo lo haría público —respondió Violeta—. Y eso no ayudaría a nadie, y definitivamente alertaría al ladrón. Entiéndame, señor Ryder… No sabía a quién acudir.

Casi seis años después de nuestro primer encuentro, Violeta Sanpedro (33 años, comprometida, soprano) había madurado mucho. Por aquél entonces era una joven promesa del bel canto, con voz y talento pero sin porte ni presencia, que compareció ante nosotros como testigo y sospechosa de la muerte de su compañero de escena el tenor Jorge Brezo. Ahora tenía ante mí a una diva y una dama.

—¿Y por qué nosotros? —quise saber.

—Ustedes… Cuando el pobre Jorge murió, no se limitaron a encontrar a su asesino. Después de aquello se siguieron interesando por nosotros, por saber cómo íbamos a seguir con nuestras vidas. El señor Nicolaides y yo siempre comentamos lo mucho que valoramos eso.

—Está bien. Vuélvamelo a contar, desde el principio, y no omita ningún detalle.

Violeta, con actitud serena y profesional, llenó de aire sus pulmones y comenzó su relato.

—Como sabe, el señor Nicolaides ha estrenado por fin su gran ópera, “Tetragrammaton”, basada en los estudios del historiador Glasseus Phillips sobre el pueblo judío. La obra narra la vida de los judíos en Ur hasta la huida de Abraham, luego su papel en la historia de la Venecia del siglo XVI, para finalmente contar la actual diatriba de un joven soldado israelí que tiene como mejor amigo a un palestino.

—Algo he leído, sí.

—Bien. Es una tradición en la ópera no utilizar joyas auténticas, trae mala suerte; pero esta vez, la firma de joyeros Logtier ha patrocinado todos los gastos de la obra con una única condición: que se vistieran sus joyas tanto en la propia obra como fuera de ella, en las fiestas post-representación.

»Como soprano principal de la obra, me corresponde a mí vestir un collar de perlas cultivadas, “Las Lágrimas de Shiraz”, creada especialmente para esta obra. Durante los ensayos usamos una réplica de bisutería, para evitar dañar la original. Siempre se usan réplicas de primera calidad, con el mismo peso, tacto y brillo, y en general esta réplica cumplía todos esos requisitos. Sin embargo, le diré que en la primera representación que hicimos con la original, el director quedó impresionado con mi interpretación, nunca me había visto cantar así. Empezó a circular el rumor de que el collar auténtico dotaba a la voz de una magia capaz de conmover sin esfuerzo.

—¿Y usted qué cree?

—Yo soy una mujer con los pies en la tierra, señor Ryder. El broche de la réplica de bisutería es mucho más basto que el del collar original y me resultaba incómodo, por eso en los ensayos lo hacía peor: estaba distraída.

»Bien. Como ya sabrá, “Tetragrammaton” lleva cinco días de representación, esta noche será la sexta y penúltima. Pero en la representación de anoche, ocurrió algo que no debería haber ocurrido. Durante un cambio de escena, cerca del final del primer acto, fui a mi camerino a cambiarme de vestuario y a que me retocasen el maquillaje. Pero cuando volví a salir a escena… estaba incómoda.

—El collar —deduje—. El cierre volvía a ser más tosco.

—La crítica ha dicho de mi representación que he perdido todo el empuje antes del final del segundo acto, que parecía como distraída. ¿Pero cómo no iba a estarlo? ¡Se había cometido un robo entre bambalinas!

—¿Quién más lo sabe?

—Sólo los Talleirand.

—¿Los Talleirand?

—La familia que lleva la firma de joyas Logtier. Tenía que avisarles, el collar es su propiedad, y además necesitaba estar segura de que el que llevaba era el de bisutería. Necesitaba la opinión de un experto.

—Lógico. ¿Y sus compañeros?

—No se lo he dicho a nadie. No sé en quién puedo confiar.

—Bien. Si mis Jefes de Departamento pudieran entrar en el Palacio de la Ópera y hablar con sus…

—No lo entiende, señor Ryder —me interrumpió Violeta—. Mañana es la última representación y las joyas deben ser devueltas a Logtier. No podemos devolverles un collar falso, y menos ahora que lo saben. Además, mis compañeros ya han firmado con otras compañías para el resto de la temporada, y algunos de ellos tienen previstas obras en otros países. Si queremos atrapar al ladrón, tiene que ser antes del final de la última representación.

Maldita sea. Otro Caso Relámpago.

—Bien —resolví poniéndome en pie—. No hay tiempo que perder. Sólo los joyeros saben lo que ha ocurrido, así que necesitaría hablar con ellos con total y absoluta franqueza; necesitaré una excusa para poder hablar con el resto de implicados sin levantar sospechas. Con las limitaciones que tenemos, tendrán que bastar los testimonios para encontrar al ladrón: quien miente, tiene algo que esconder.

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SEXTO ANIVERSARIO – Unas palabras del autor

Damas y caballeros.

Permitidme que hoy os hable como Javier Martínez, como el autor de todo esto, y no como Jack Ryder.

Hoy hace seis años que emprendí un proyecto en el que tenía mucha ilusión… pero no mucha esperanza. A fin de cuentas, pensaba, puede que al público le guste la temática de misterio, pero… ¿qué diablos es esto, en realidad? ¿Es literatura? ¿Es rol? ¿Son Historias Negras? La primera vez que le hablasteis a alguien de la Sociedad del Misterio… ¿cómo se lo explicasteis? Además, empecé directamente con un caso antes de saber si tendría jugadores… No sabía lo que iba a salir de aquí.

A nivel narrativo, he intentado transmitir esa misma sensación a Jack, mi alter ego. Es decir, la Sociedad del Misterio no es una agencia de detectives al uso, es más bien el eslabón perdido entre la colaboración ciudadana y el crimen organizado. ¿Cómo podía confiar en que tendría investigadores, o siquiera en que alguien quisiera contratar sus servicios?

No estoy tan alejado de la realidad como para mezclarla con la ficción. Sé dónde empieza el autor y dónde acaba el personaje. Pero creo que puedo afirmar que ninguno de los dos esperábamos lo que ocurrió a continuación.

Seis años ya, y la Sociedad del Misterio no ha dejado de crecer. Nuevos investigadores, mentes brillantes de todos los rincones del mundo. Los Departamentos, una justa recompensa a los investigadores más eficientes que a su vez permite desarrollar aún más cada misterio. Casos más elaborados, desde el pequeño y doméstico crimen de nuestro primer caso hasta nuestro reciente pacto con la Mafia. Nuevas herramientas de trabajo: la Sala de Archivos, nuestra Reputación y, por supuesto, Dyogenes Consulting. Más y más aliados: el inspector Arjona, la doctora Irene Watson, el doctor Carlos Ashmoor, el inspector O’Halloran de la INTERPOL, nuestro buen Mycroft, ahora Giancarlo Rosano. Adversarios formidables: el incansable Padre Piña, el arrogante Agente Smith, y naturalmente nuestra némesis, el enigmático A. K. Nuevos tipos de misterio: los casos Contrarreloj, los casos Relámpago, la Maratón, casos encadenados, casos simultáneos, y cómo olvidar nuestro primer Especial de Halloween. Una nueva dimensión en nuestra narrativa, al incorporar banda sonora y un opening para cada caso. Apariciones mediáticas, desde el apasionante mundo del webcómic hasta nuestras recientes incursiones en la radio.

Ha habido errores, por supuesto. Casos que no funcionaban, misterios mal construidos en los que no había forma de descubrir al culpable. Ideas demasiado ambiciosas a las que le fallaban los cimientos. Mecánicas de juego que no dieron el resultado que debían dar. Todo eso nos ha servido para aprender y mejorar, y para eso mismo nos servirán todos los fallos que aún están por llegar. Porque si la Sociedad del Misterio ha ido mejorando, aún tenemos la intención de que esto crezca todavía más.

No voy a mentiros: jamás en la vida habría esperado que esto llegase hasta donde ha llegado. Pero no tengo intención de atribuirme ni la mitad del mérito. Yo tuve una idea, sí; pero esa idea habría muerto antes de nacer de no haber sido por vosotros.

Así que quiero aprovechar este sexto aniversario para daros las gracias. Gracias a los que lleváis aquí desde nuestros comienzos, a los que nos habéis visto nacer y os habéis quedado para ver si el niño crecía feo o no. Gracias a los que os habéis ido incorporando, a los que habéis llegado con esto empezado y habéis decidido que valía la pena leer todos los casos atrasados antes de pillaros una mesa. Gracias a los que aún estáis por venir, porque la Sociedad del Misterio sólo puede seguir creciendo si lo hacen sus filas. Gracias a los que habéis ascendido a Jefes de Departamento, que hacéis de la Sociedad del Misterio una experiencia cada vez más disfrutable. Gracias a los que nos habéis regalado momentos inolvidables. Gracias a los que resolvéis en veinte horas un caso de dos semanas. Gracias a todos los que habéis estado ahí durante todos y cada uno de los errores que he cometido, gracias por quedaros a pesar de todo. Gracias a los que habéis sabido perdonar cada parón, cada pausa, cada silencio sin justificar. Gracias a los que hacéis de la Sociedad del Misterio lo que realmente es, lo que siempre debió ser: una comunidad. No un público que disfruta de un relato de misterio, sino una gran familia que comenta el capítulo en voz alta y se retan a descubrir al asesino antes que los demás.

Gracias, porque sin vosotros la Sociedad del Misterio no tendría sentido. Gracias, porque cuando perdí las esperanzas de que esto pudiera funcionar seguíais ahí. Gracias por darme un motivo para seguir.

Dicho esto… No penséis que os pienso dejar sólo con unas bonitas palabras de gratitud y escaquearme. La Sociedad del Misterio sigue teniendo sus puertas abiertas, y esto aún consiste en resolver casos, no lo he olvidado. Por desgracia, y como siempre digo, la Vida Real tiene preferencia por encima del juego, y diversos proyectos y situaciones personales me han dejado con poco tiempo para preparar el especial de este año (y mira que la idea estaba ya apuntada, pero… qué va, no ha dado tiempo).

Así pues, y si me permitís abusar un poco más de vuestra paciencia… el caso se abrirá mañana. Y va a ser un Caso Relámpago, lo que significa dos cosas: que sólo tendréis veinticuatro horas para resolverlo, y que los Jefes de Departamento también juegan.

Estad atentos… ¡y feliz aniversario!

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