LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL DOCTOR WATSON. Archivo 004: Piezas del juego

Parece que estamos pasando por una etapa de sequía… cada vez estoy más convencido de que a los criminales les afecta el calor. Arjona conoce mi teoría y bromea diciendo que cualquier día de estos se presenta a una detención con un secador de pelo. Dice, cito textualmente, “Seguro que no funciona tan bien como una grapadora, pero eh, algo es algo”.

Mientras nos llegan nuevos casos, he creído que sería una buena idea rescatar una de nuestras secciones más clásicas: Los Archivos Secretos del Doctor Watson. Para los nuevos, permitidme que os ponga en situación: en nuestro segundo caso tuvimos que investigar el asesinato de mi amigo y mentor, el doctor forense Juan “Watson” Garzón (padre de nuestra colaboradora Irene). Fue asesinado por investigar por su cuenta una trama de corrupción policial. Y en su testamento nos legaba sus notas sobre ese caso… pero en forma de ejercicios prácticos. Esto es un poco como la Academia del Misterio, pero con una mecánica diferente: tendréis todos los hechos y la conclusión a la que llegó Watson, pero durante siete días se os esconderá el proceso que llevó al doctor a esa conclusión. Podéis expresar vuestras teorías en las conjeturas, y en una semana comprobaremos si habíais acertado.

Haciendo clic en el enlace de más arriba podéis leer los informes anteriores (aún no los tengo subidos a la Sala de Archivos, lo siento, dadme algo más de tiempo que aún tengo mucho papeleo pendiente). No son necesarios para resolver el ejercicio actual, pero para quien quiera saber de qué van, os pongo en situación: tras morir en circunstancias sospechosas dos policías intachables, y al saber que alguien del cuerpo estaba dificultando la investigación (cargando el primero a un asesino convicto, disfrazando el segundo de suicidio), el doctor Watson busca conexiones entre ambas víctimas y encuentra a un tercer policía que podría estar cobrando sobresueldos: el agente Hernández.

¿Listos?

Ismael Hernández. Mi punto de partida.

Sé que dejarme llevar sólo por una intuición es un error. Pero en este punto ya no tenía nada con lo que trabajar, estaba en un callejón sin salida, y el hecho de que este agente de policía (que había tenido relación reciente con las dos víctimas) hubiese estado percibiendo sobresueldos injustificados era el único cabo del que veía posibilidad de tirar.

Naturalmente no podía conseguir acceso a sus cuentas bancarias, no sin levantar sospechas. Comencé, pues, por su historial. Aquello no estaba limpio, aquello era… cómo decirlo… anodino. No había nada en el agente Hernández que llegase a destacar, ni para lo bueno ni para lo malo. Ninguna gran detención, ninguna pelea, ningún soborno, ninguna promoción. La nuestra nunca ha sido precisamente una comisaría tranquila, pero cuando ocurría algo el agente Hernández nunca estaba ahí.

Por ejemplo: a principios de 2004, su por entonces compañero, el agente Héctor Gasol, intervino en un altercado junto con otros policías; redujeron a los alborotadores, pero dos semanas más tarde se supo que tal alboroto nunca había tenido lugar y que los agentes involucrados habían sido demandados por brutalidad policial. Sin embargo, para entonces el agente Hernández se encontraba en Getxo en un congreso sobre nuevas herramientas de control de multitudes. A mediados de 2005, su unidad participó en la detención de un peligroso narcotraficante; hubo promociones, medallas y apariciones mediáticas, y la mayoría de estos agentes son a día de hoy considerados héroes. Sin embargo, Hernández se encontraba de baja por depresión. Tres meses después, Asuntos Internos comenzó a investigar a un compañero de su unidad, el agente Cárdenas, y hablaron con todos sus compañeros. Ni siquiera en eso Hernández destacaba: había sido transferido provisionalmente a la capital para ayudar en una operación contra un delincuente con el que ya había tenido trato en el pasado, y para cuando regresó A. I. ya había cerrado su investigación mes y medio atrás. Sólo se había notado su presencia en algunos casos contados, y sólo porque su nombre salía en los informes: cuando Fermín Bueno detuvo a Carlos Bordes, Hernández formaba parte de la unidad que controlaba el perímetro; cuando la redada al laboratorio ilegal de Emilio Moragas, Hernández controlaba la retaguardia.

Un viejo amigo en el cuerpo, seré prudente y no pondré su nombre por escrito, me hizo llegar algunos datos más. Como ya sabía, Hernández se había presentado al examen de inspector en tres ocasiones; pues bien, sus calificaciones siempre se quedaban raspando el aprobado, pero sin llegar a él. En las tres ocasiones había sido declarado no apto por muy poco. La definición de “mediocre” del diccionario, vaya. Revisé las fechas de sus convocatorias: mayo de 2004, septiembre de 2005, noviembre de 2006.Conocía a algunos de los inspectores que salieron de aquellas promociones bastante bien: dos o tres eran bastante remarcables, pero lo cierto es que el nivel de aquellas convocatorias había sido un tanto bajo. Debía de haber sido frustrante para Hernández saber que él no conseguía aprobar, pero que otros de no mucha más capacidad habían promocionado.

Poco más podría conseguir. Como cabía esperar, Hernández no estaba disponible para hablar conmigo (casualmente le había pillado en sus vacaciones). Pero no lo necesitaba. Con lo que tenía ya podía elaborar no uno, sino dos perfiles: Hernández no era más que un peón; la persona que dirigía la organización era alguien con más autoridad en comisaría, y su plan debía ser seguido al dedillo.

[…]

 

¿CÓMO SUPO WATSON QUE EL CEREBRO DE LA OPERACIÓN ERA ALGUIEN DE MÁS AUTORIDAD QUE HERNÁNDEZ Y QUE SU PLAN DEBÍA SEGUIRSE A RAJATABLA?

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10 comentarios

Archivado bajo Los archivos secretos del doctor Watson

10 Respuestas a “LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL DOCTOR WATSON. Archivo 004: Piezas del juego

  1. Tenéis una semana para atar cabos. Esta vez voy a probar sin activar la moderación de comentarios, a ver si todo va bien. ¡Suerte!

  2. Mauser Still

    No sé si cuenta, pero ¡Prime!? 😉

  3. Hetty Callahan

    Segun! Ejem… Bueno ahora voy con mi conjetura: a Hernández lo mueven de un lado para otro siempre en el momento oportuno, ¿quién si no un superior haría eso? Alguien con un cargo más alto podría cambiar su destino de forma eventual con casi cualquier excusa. Y una o dos veces puede pasar por casualidad pero tantas… ya es bastante sospechoso.

    Es la primera vez que participo en esto, espero haber entendido el modo de hacerlo…

  4. Hetty Callahan

    Por cierto, se me olvidaba comentar que lo del examen de inspector también es sospechoso, siempre por los pelos… así mantenía las apariencias y sugería normalidad. A la mayoría de las personas les gusta ascender y conseguir mejor sueldo, pero con toda posibilidad su “jefe” prefería que estuviera allí para mantenerlo informado de todo o metiendo la mano cuando fuera necesario. Siempre estaba en el momento oportuno y siempre desaparecía cuando llegaban las consecuencias. A mi forma de ver, esto es una señal de que Hernández hacía bien su trabajo. Por eso en cada uno de los casos estuvo protegido de cualquier problema relacionado con sus acciones (o posibles acciones, claro).

  5. Una cosilla, me acaba de llegar una nota del departamento de Documentación avisándome de una fe de erratas. El último examen para inspector que Hernández suspendió fue en 2006, no en 2007 (imposible, teniendo en cuenta que Watson murió antes de la fecha que indica en su informe). Eso ha sido un fallo mío al transcribir el informe original, lo corrijo y pido disculpas por ello, esperando no haber despistado a nadie con ese dato.

  6. Hercule Poirot

    Vamos a ver que podemos sacar en claro:

    A principios de 2004 tenemos un acto de brutalidad policial. Al principio se disfraza de altercado. ¿Quién puede hacer algo así? Puede que los implicados acuerden una declaración e informe, pero un superior debería aceptarlo sin preguntas ni pruebas. Además, casualidad, nuestro “amigo” se encuentra en un congreso (a esas cosas se suele ir por indicación de un superior, aunque lo pidas tú porque te interese)
    Al poco tiempo, además, es una de las convocatorias para el ascenso.

    A mediados de 2005 tenemos la detención del narcotraficante. En este caso se encuentra de baja por depresión y, poco después se vuelve a presentar al ascenso. Esto no tiene mucho sentido: si estás con depresión, o saliendo de ella, no creo que estés con ánimo de preparar un ascenso. Aquí creo que se puede entrever la conclusión de que “el cerebro” quiere que se siga su plan. Aún en estado de depresión (si éste fuera real y no fingido para apartarlo del caso del narco), le “obligan” a presentarse al examen, probablemente para “bajar” la media y que así se promocionen a personas que, sin mucho más talento, interesa que asciendan. De ahí que el buen doctor Watson concluya que Hernández es sólo un peón.

    Finalmente tenemos una investigación de Asuntos Internos que, cuando se produce, pilla a Hernández otra vez “fuera”. Parece que cada vez que se investiga a la policía (sea por el caso de brutalidad o en esta investigación), apartan a Hernández de la circulación un tiempo. Esto sólo lo puede organizar alguien que sabe cuando serán estas investigaciones y que tiene autoridad para “mover” a Hernández sin sospechas.

    Espero que haya quedado claro mi argumento

  7. maureen1978

    Bueno, obviamente alguien superior maneja los hilos, ya que Hernández siempre está fuera en momentos “interesantes”, y eso solamente lo puede lograr un superior.
    Además, a principios de 2004 hay un altercado y él está fuera; pocos meses después, se presenta a inspector por primera vez. A mediados de 2005, se detiene al traficante y él está de baja por depresión; poco después, se presenta a inspector por segunda vez. Y finalmente, cuando investigan a un compañero de su unidad, Hernández está fuera y, casualidad, unos meses después, se presenta a inspector por tercera vez.
    Parece como si los exámenes a inspector fuesen un premio por no involucrarse, aparte del dinero; aunque luego, le suspendan porque quieran tenerle cerca.
    Una duda: el narcotraficante detenido en 2005, ¿es Moragas? Porque si es él, se contradice el hecho de estar de baja por depresión con su aparición en los informes como agente en la retaguardia. ¿No estuvo de baja en realidad? ¿O alguien pidió que apareciera su nombre en ese informe aun cuando no estuvo en la redada?

  8. Sea el hecho del sobresueldo. Cabe lógica la pregunta “¿De dónde lo obtenía?”. Revisamos su historial. Nada en absoluto justifica una fuente extraordinaria de ingresos.
    La verdad no tengo nada demasiado consistente.
    Se me ocurre pensar primero que a este hombre le impiden estar siempre en donde ocurre algo importante, como si hubiese alguien interesado en mantenerle siempre como un agente que no levant sospechas. Pero el punto es que a principios de 2004 Hernández estaba en Getxo en un congreso sobre métodos de control de masas (no tenemos forma de saber si lo hizo voluntariamente o si alguien lo envió). Cualquiera es capaz de decir “Estoy deprimido” y pillar una baja psiquiátrica. La única intervención real de la policía es cuando lo envían a la capital para la operación contra el criminal que él había conocido tiempo atrás.
    Pero para suponer que hay un alguien en medio de la escena que hace y deshace, debemos inferir que la golpiza de 2004, la redada a los narcos de 2005 y la investigación de Asuntos Internos estaban todas previstas. Y es aquí cuando tengo preguntas en específico.
    Hernández no era necesariamente un inepto. Está el congreso en Getxo, el hecho de que lo hubiesen llamado para un operativo en contra de un criminal desde la capital. ¿Es posible que un agente tan bien preparado como él sea incapaz de aprobar los exámenes para inspector, sabiéndose que esas convocatorias fueron un tanto más bajas de lo habitual?
    Y ¿es normal que la policía envíe a un agente que ha estado recientemente con una baja por depresión a colaborar en un operativo contra un criminal?
    Ya puestos: ¿es normal que al principio del informe digamos “Aquello era anodino, no había nada para destacar, ni para lo bueno ni para lo malo, ninguna gran detención, ninguna pelea, ningún soborno, ninguna promoción” y luego, a mitad del informe, se nos hable de un delincuente con el que ya había tenido trato en el pasado? La relación que tuvo con ese delincuente tuvo que ser lo suficientemente importante para que la policía haya decidido enviarlo a trabajar en ese operativo. ¿No es sospechoso que eso no aparezca en su historial?
    ¿Qué tenemos? Tenemos a un policía uniformado que se libra de un escándalo a principios de 2004. vemos que tiene una buena formación como agente. Aún así, falla en las convocatorias de mayo de ese año, a pesar de que hayan tenido un bajo nivel. Un agente que se da de baja por depresión y pierde honores y promociones. Que, a pesar de su depresión, es llamado para ayudar en una operativo contra un delincuente que él ya conocía justo en el momento en que Asuntos Internos comienza a investigar a un compañero de su unidad. Si las fechas coinciden, por esa misma época se presenta a la convocatoria de septiembre de 2005 (con un bajo nivel, otra vez), y no aprueba (a pesar de que tiene experiencia).
    ¿Conclusión? Que no soy capaz de señalar un punto en concreto que me diga que existe un jefe corrupto dentro de la comisaría que mueve los hilos y hace que todo sea cumplido al dedillo (aparte de que Hernández es sólo un peón).
    Es, nunca mejor dicho, un palo de ciego 😛

  9. Llego tarde, perdón, estos dos últimos días (y las tres semanas anteriores, ya que nos ponemos) (y los últimos seis meses, en realidad) han sido un poco de locos.

    Os diré que en general habéis acertado todos. Ha habido poca participación, pero entre que yo mismo no tengo tiempo para nada y que últimamente parece que los criminales tampoco, creo que tiene sentido imaginar que vosotros andáis igual de desconectados 😛 Sin más dilación, os publico el final del informe Watson:

    “Se me ocurría media docena de explicaciones plausibles y lícitas para el sobresueldo del agente Hernández, pero o estaba metido en algo peligroso y a las órdenes de un pez gordo de la policía o era el bastardo más afortunado del mundo. Verse fuera de un altercado en el que participa tu compañero es mucha casualidad, pero nadie se libra de una investigación de Asuntos Internos si alguien de arriba no mueve sus hilos para sacarlo del radar. Y tenía que ser alguien a quien le interesase que Hernández se quedase donde estaba, no sólo porque no le dejaba destacar en grandes operaciones policiales y convertirse en un héroe, sino porque suspender tres veces el examen de acceso al puesto de inspector por los pelos parece demasiada coincidencia.

    Ahora sabía que, detrás de esta trama, había alguien de mi comisaría. Alguien con poder, alguien con autoridad. Pero no sabía quién. Este caso se me empezaba a ir de las manos y no sabía en quién podía confiar dentro del cuerpo.

    Hace años, trabajé con un “agente externo”. Otro par de ojos que pudieran observar desde fuera sin el sesgo del compañerismo. Fue una colaboración puntual y he evitado volver a recurrir a él hasta ahora, pero creo que ha llegado el momento de pedir una segunda opinión.”

    Como podéis comprobar, la clave fueron tanto la investigación de Asuntos Internos (de la que le habría sido imposible librarse por sus propios medios) como sus exámenes para inspector (lo que descartaba que todo esto obedeciese a los propios planes de Hernández).

    ¡Buen trabajo, equipo!

  10. ¿Soy yo o nos acercamos al final de los archivos secretos del doctor Watson? Watson trabajaba en este caso cuando murió y por eso no pudo participar de los inicios de La Sociedad del Misterio, tú mismo lo dijiste. Pero la referencia más evidente a un colaborador externo ajeno a la comisaría eres tú, ¿no? Debió ser por esta época, cuando Watson se decidía o no a llamarte, cuando el misterioso personaje oculto debió planificar su muerte. ¿Las entradas de este diario tienen fechas?

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