Archivo mensual: junio 2013

Off-topic: A Conciencia

Muchas veces la gente me pregunta por qué le doy tanta importancia a las pruebas. Es decir, todos sabemos que son importantes, pero ¿por qué no puedo dar un caso por cerrado cuando todos sabemos ya quién es el culpable?

Bien, es cierto que en nuestra experiencia el culpable acaba confesando cuando le decimos “Fue usted”. Pero esto no siempre es así. Ya nos hemos enfrentado con auténticos monstruos (recordad “Pesadilla Después de Navidad”), personas cuya voluntad de salirse con la suya es mucho más fuerte que la de hacer lo correcto. En otras palabras, gente cuya mala conciencia es más fuerte que la buena. ¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos con alguien así?

Vosotros no sé lo que haréis; yo aprovechar para presentaros A Conciencia (insértese la palabra “Publicidad” en una esquina de la pantalla).

Así es, damas y caballeros, al final he cedido a la presión. No se pueden publicar dos tiras sobre la Sociedad del Misterio en el webcómic de otra persona y luego hacer oídos sordos cuando te piden que hagas tu propio webcómic, así que he hecho el mío. A Conciencia narra las aventuras de un joven normal y corriente desde el punto de vista de sus dos Conciencias, que tendrán que ingeniárselas para conseguir que su humano haga lo que ellos quieren. Podéis disfrutar de una tira nueva todos los lunes.

Ya, lo sé, lo sé, para deciros esto no hacía falta soltaros una parrafada sobre la importancia de las pruebas y los criminales que se niegan a confesar. Pero veréis, todo esto tiene su razón de ser. Para dar a conocer A Conciencia, estoy enviando guestcómics a otras páginas, protagonizados por las conciencias de los personajes de dichas páginas, y naturalmente la Sociedad del Misterio no iba a ser una excepción. Y ya que lo iba a hacer, se me ocurrió que esta cuestión de la importancia de las pruebas…

Y para esto sirve acumular pruebas… tenía una clara y facilísima demostración gráfica valiéndome del webcómic.

Y hasta aquí la pausa publicitaria. Permanezcan atentos a sus pantallas, nunca se sabe cuándo nos puede entrar otro misterio en nuestras oficinas.

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LA ACADEMIA DEL MISTERIO — Lección 00005: Mentiras y contradicciones

Para ponernos en antecedentes: La Academia del Misterio es una sección en la que nos dedicamos a trabajar sobre aspectos puntuales de la investigación. Planteamos la teoría, vemos ejemplos extraídos de nuestros archivos y de la literatura y proponemos un ejercicio práctico para aplicar el teórico. Hoy retomamos esta sección hablando sobre la verdad.

El trabajo de detective consiste en diferenciar la verdad de la mentira. De esta forma, viendo quién mintió y quién dijo la verdad, llegamos a encontrar la solución de un caso. No siempre el que miente es el culpable del crimen (véanse casos nº 00032 y nº 00035). No siempre algunos nos dirán la verdad y otros nos mentirán (véase caso nº 00035).

Cuando tenemos muchas declaraciones solemos ver que algunas son sospechosas y otras parecen flaquear en algunos puntos. Pero claro, esas cosas son sugestivas; pueden indicarnos hacia dónde seguir investigando para demostrar que algo es falso o verdadero, pero no pueden ser usadas para demostrar la culpabilidad de una persona en un tribunal. Lo que solemos hacer, cuando creemos que alguien nos está mintiendo, es pedir pruebas que corroboren o desmientan las declaraciones (atendiendo a que las personas mienten, las pruebas no). Pero muchas veces esto también es difícil. Por falta de datos, por acotación de movimientos, por prohibición de las autoridades.

¿Cómo seguir entonces? ¿Cómo podemos estar seguros de si lo que nos dicen es cierto o es mentira? Lo que solemos hacer en estos casos es dar todo por cierto, seguir adelante y encontrar una contradicción con las cosas que ya tenemos. Puede sonar a la vieja historia de “Encontremos la incoherencia”, y es eso, en efecto. La lógica nos enseña que si decimos que lo falso es verdadero, nos encontraremos con una contradicción más pronto o más tarde, con algo que chirría, y entonces debemos remitirnos a aquello que hemos dado por verdadero, sabiendo ahora que es falso.

Veamos cómo lo hemos aplicado a lo largo de la historia de la Sociedad del Misterio. En Una Duda Desde El Pasado, por ejemplo, teníamos tres declaraciones. Dimos las tres por válidas, y siguiendo una de ellas, llegábamos a que tres personas que no se conocían ni se veían de hacía tiempo habían coordinado una mentira. En Cinco Días Para Morir nadie pensó que los relojes podían estar falseados. Durante la primera etapa de la investigación trabajamos con lo que teníamos (sin prestar atención), y luego terminamos notando las contradicciones que surgían. En El Cargamento Visto Y No Visto, por ejemplo, podíamos sospechar de las tres declaraciones; pero sólo dar por ciertas las tres nos llevó a descubrir que una de ellas era falsa. En uno de nuestros casos más recientes—Pesadilla Después De Navidad— vemos que este principio también podía aplicarse. Dimos por cierto todo lo que los sospechosos nos dijeron (en particular lo que Inmaculada Caballero nos contó sobre su marido), y llegamos a una contradicción al contrastarlo con los hechos que sí teníamos. En Omertá, nuestro último caso, nos encontramos con que todos los sospechosos de la Villa Rosano mentían, y la solución era hallar el punto en donde todas las verdades coincidían.

A veces no necesitamos confirmaciones externas. Otras veces sospechar de todos no nos lleva a ningún sitio. Basta con ver lo que ya tenemos y razonar un poco.

¿Queréis ver cómo aplica Holmes este principio? Nos ponemos en situación. Un rico terrateniente ha sido asesinado en medio de un claro de un bosque de su propiedad. El principal sospechoso es su hijo, y todo el mundo está de acuerdo en que él ha cometido el crimen. No obstante, una amiga no cree que él haya sido el asesino, por lo que Holmes es consultado para que deje en claro todo el caso. Y ante el abrumado Watson (que considera que el joven es culpable), Holmes dice lo siguiente:

“-Tanto usted como el inspector se han tomado el trabajo de señalar los puntos más fuertes en favor del joven, ¿Se da cuenta de que unas veces le conceden demasiada imaginación y otras muy poca? Muy poca si no fue capaz de inventar un motivo de disputa que atrajera sobre él la simpatía del jurado; demasiado, si de lo hondo de su conciencia sólo pudo sacar algo tan rebuscado como la referencia del moribundo a una rata, rat, y el episodio de la capa o chaqueta que desapareció sola. No, señor, yo enfocaré este caso desde el punto de vista de que lo dicho por el joven es verdad. Luego veremos adonde nos lleva esta hipótesis. Y basta por ahora. Aquí tengo mi Petrarca de bolsillo. No diré una sola palabra más hasta que estemos en el lugar de la acción. Almorzaremos en Swindon y, por lo que veo, ya estamos a veinte minutos de esa estación”.

Y ahora, como es tradición, os dejo un ejercicio práctico. Varía levemente con respecto a la teoría, pero es el mismo principio. Tenéis que encontrar contradicciones, asumiendo que tal cosa es verdadera y tal otra es falsa. ¿Listos?

Se cometió un asesinato. Después de investigar, la policía llega a dos conclusiones: 1- Una sola persona cometió el asesinato; 2- Sólo dos sospechosos dicen la verdad. Con las declaraciones de los seis sospechosos, deben encontrar al culpable y determinar quién miente y quién no.

Testimonios:

Sospechoso a: C es inocente.
Sospechoso b: A es culpable.
Sospechoso c: Yo soy culpable.
Sospechoso d: A es inocente.
Sospechoso e: B es inocente.
Sospechoso f: Yo soy culpable.

¿QUIÉNES MIENTEN? ¿QUIÉN ES EL CULPABLE? JUSTIFIQUE.

IMPORTANTE: Con el fin de que todos disfrutemos el ejercicio y nadie lea la respuesta de otro compañero, ahora mismo está activada la moderación de comentarios. Así que no os alarméis si vuestro comentario no aparece publicado. La moderación de comentarios estará activada durante una semana a partir de la fecha. Después de ese plazo, los comentarios serán visibles y se publicará la solución del ejercicio. ¡Suerte!

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