Caso nº 00031: LA CAJA DE PANDORA (CERRADO)

Admitámoslo, hay asesinos fáciles. Normalmente, cuando el crimen tiene un motivo, es fácil encontrar al culpable entre aquellos que conocían a la víctima. Una coartada que no encaja, una mentira que contrasta con los hechos, y la historia del asesino se derrumba.

Por desgracia no siempre es tan sencillo. A veces el asesino no tiene nada personal contra la víctima. A veces, lo único que se necesita para matar a alguien es cobrar por un trabajo bien hecho.

La víctima, Emilio Pelayo, aún estaba en su cama. Sería fácil tomarle por dormido, de no ser por el agujero de bala en la frente y la sangre que empapaba las sábanas.

—Esto es un trabajo profesional —apuntó Arjona levantando la sábana con una mano enguantada—. Un disparo en el pecho y otro en la frente. Una ejecución.
—¿Un sicario?
—Tiene toda la pinta.
—No lo entiendo.
—Sí, yo tampoco. Esto es… Yo creo que no sería capaz de matar a nadie por dinero, me cuesta entender que…
—No, si lo que digo es que no entiendo quién demonios contrataría a un asesino profesional para cargarse a un estudiante universitario.

Resultaba raro, admitámoslo. Cuando uno investiga un asesinato profesional, no espera que el escenario sea un piso cutre de estudiantes. Emilio era un estudiante de primer año de informática. Tenía diecinueve años, le faltaban dos meses para los veinte. Acababa de mudarse a la ciudad, justo a tiempo para empezar los estudios. No parecía el típico objetivo de un asesino a sueldo.

El crimen se cometió en mitad de la noche. Sus compañeros de piso estaban en casa, así que naturalmente se convirtieron en personas muy pero que muy interesantes para la policía. Pero hacía ya un rato que se habían aferrado a la historia de que ninguno de ellos vio ni oyó nada y de ahí no salían, así que decidí concentrarme en la escena. La víctima no vivía con excesivos lujos, ni siquiera llegué a ver un ordenador. Parecía totalmente dedicado a sus estudios. Aunque en una estantería se veían algunas fotos del difunto al volante de un lujoso deportivo, o vestido muy elegante y festejando con gente aparentemente rica.

—¿Opinión? —preguntó Arjona.
—Bueno —dijo Irene incorporándose—, tendré que hacer una autopsia completa, ya te lo imaginarás, pero yo fijaría la hora de la muerte entre las dos y las tres de la madrugada. Por el tamaño de la herida, yo descartaría los calibres más convencionales. Eso refuerza vuestra teoría del sicario, pero tendría que estudiar el cuerpo a fondo para poder asegurar nada.

Entonces tuve una idea.

—¿Cómo se llama el detective que está interrogando a los chavales? —pregunté.
—¿Qué? Ehm… Vidal, Pablo Vidal.
—Vale, gracias. ¡Vidal! ¿Puede venir un momento?

El detective Vidal, un hombre compacto (bajito pero fuerte), plegó su bloc de notas y se acercó a nosotros.

—Sí, dígame.
—¿Qué opina usted de este escenario del crimen?

Y Vidal me respondió. Pero no le presté ni la menor atención. Porque lo que realmente me interesaba era que los compañeros de piso de la víctima dejasen de tener a un policía al lado. Con la oreja puesta en su conversación más que en el detective que contestaba diligentemente a mis preguntas, escuché lo siguiente:

—¿Y ahora qué?
—Supongo que ya está. Nos hemos librado.
—¿Tú estás tonto? Viernes por la tarde, la Caja de Pandora, mañana, ¿recuerdas?
—Emilio iba de farol, seguro.
—Yo no me la quiero jugar. Si no era un farol, Emilio la ha palmado y nosotros estamos jodidos.
—Sí, sin duda muy interesante —interrumpí a Vidal, y me giré de pronto hacia los chavales—. ¡Buenas tardes! Jack Ryder, de la Sociedad del Misterio. ¿Me lo contáis o preferís que me lo invente?
—¿Qué? —balbució el primero, el de la camiseta desgastada de Mortadelo—. ¿De qué habla?
—¿Nadie?
—Oiga, ya le hemos dicho a ese detective que nosotros no vimos ni oímos nada —replicó el segundo, metiendo las manos en los bolsillos de su remendado pantalón vaquero.
—Que me lo invente yo, ¿no?

El tercero no dijo nada. Se limitó a bajar la vista hacia sus sucias y ajadas zapatillas deportivas.

—Muy bien. Voy a decir Pandora Tomorrow. Vuestro compañero os tenía amenazados. Y si él no hacía algo para evitarlo, mañana mismo lo que quiera que tenía contra vosotros saldrá a la luz. ¿Voy bien?
—¿Es un gamer? —exclamó uno de los chicos boquiabierto.
—Vale, hablaré —proclamó de pronto el que había estado en silencio hasta entonces.
—¡Isma! —protestó el otro.
—Tú mismo lo has dicho, acabará por salir a la luz. Y si nos callamos van a pensar que fuimos nosotros. ¿Ya qué más nos da?

- ? -

—La cosa es así —explicó Ismael Gómez (veintidós años, estudiante de medicina)—. Estamos aquí porque nuestros padres nos lo pagan. Piensan que nos dedicamos únicamente a estudiar, pero nadie puede pasarse la vida estudiando sin despejarse de vez en cuando. Así que salimos de fiesta, incluso una vez hicimos una fiesta aquí, pero ellos no lo saben.
—Hasta ahí no veo nada raro.
—Ya, pero Emilio nos sacó fotos.
—¿Y qué?
—Que el muy capullo nos amenazó con mandárselas a nuestros padres si no hacíamos lo que él quería —terció Guillermo Cebrián (veintiún años, estudiante de comunicación audiovisual).
—¿Y eso era…?
—Compartir piso con él —aportó Enrique Fuentes (veintitrés años, estudiante de biblioteconomía)—. Si no tenía compañeros, no podía permitirse el alquiler, así que nos tenía aquí contra nuestra voluntad.
—Pero sólo estabais de fiesta. Vuestros padres lo comprenderían.
—El muy cabrón pensaba decirles que nos habíamos ido de putas.
—¿Os habíais ido de putas?
—¡No! —respondieron los tres al unísono.
—Pero tonteamos con algunas chicas, y de eso son las fotos —explicó el primero—. Y aquí daba igual lo que nosotros supiéramos: si les decía a nuestros padres que las fotos eran de nosotros con putas, ya nos podíamos ir despidiendo de la carrera.
—Además se dedicó a sacar fotos en distintos momentos de la noche —puntualizó el segundo—. Como cada vez había gente nueva, pensaba decir que montamos más de una fiesta.
—Y tooodas con putas —redondeó el tercero.
—Entiendo. ¿Y la Caja de Pandora?
—No sabemos cómo pensaba hacerlo —explicó Cebrián—, pero nos dijo que, a menos que él lo evitara, nuestras fotos aparecerían publicadas en Internet el viernes a las seis de la tarde.
—Todas las semanas lo mismo. Yo creo que tenía un cómplice —añadió Gómez.
—Entiendo. Estabais todos aquí cuando ocurrió todo, ¿verdad?
—Sí, así es.
—¿Estabais dormidos ya?
—No, la verdad es que no.
—¿Y cómo lo hicisteis para no enteraros de que estaban asesinando a vuestro compañero?

Pausa. En sus ojos pude ver que ellos tampoco lo entendían.

—Bueno, yo estaba en mi cuarto —explicó Cebrián—. Y tenía los auriculares puestos.
—¿Y vosotros?
—Nosotros estábamos en el salón… —comenzó a decir Gómez, y entonces se le encendió la bombilla—. Anda, coño.
—¿Qué?
—Gears of War 2. Estábamos viciados al Gears of War 2, jugando online con otro pavo, y berreándole por el micro. Partida de despedida antes de irnos de puente.
—¿Nadie vio ni oyó nada?
—Mire, yo a las dos y media o así —comentó Cebrián —estuve en su cuarto. Antes de eso había estado viendo a estos dos jugar, y luego me retiré, pero me pasé por su cuarto primero a pedirle una cosa. Me lo encontré ya dormido… y me pareció que había alguien con él.
—¿Qué?
—No, pero resultó ser ropa. ¿No les ha pasado nunca? ¿Eh? ¿Qué ven un montón de ropa en la silla por la noche y se creen que es un asesino?

Tomé nota (de hecho apunté un “manda cojones”) y me aparté para hablar con Arjona.

—¿Cómo has sabido lo del chantaje? —me preguntó.
—Pandora Tomorrow es un videojuego. Si el terrorista al que tienes que atrapar no llama todos los días a un número y da una clave, se libera un virus mortal. La frase “La Caja de Pandora, mañana”, sumado a lo de que ahora que la víctima había muerto ellos estaban jodidos…
—O sea que estos tres tenían algo contra la víctima.
—Sin duda alguna.
—Bien. Podemos llevárnoslos para interrogarlos, vamos a pillar al cabrón que…
—No han sido ellos.
—¡Oh, venga, no me jodas! ¡A ti te gusta marearme!
—Vamos, Arjona, no eres tonto y lo sabes. Ellos sabían lo del blog, no les interesaba matarlo. Y aunque se les hubieran cruzado los cables… Mírales. Ropa vieja, videojuegos viejos. Están aquí con lo que les dan sus padres, y eso les da para vivir pero no para pagarse todos los caprichos que les gustaría, tanto menos para pagar a un profesional.
—Vale, ¿y entonces qué sugieres?
—Primero, averiguar cómo entró y salió de aquí un asesino sin ser visto. Y aparte de eso… mira sus fotos. Un cochazo, fiestas de lujo. No son las fotos de alguien que necesita ayuda para pagar el alquiler. ¿Qué nos hace pensar que sólo chantajeaba a estos tres?
—Si tu teoría del Pandora Tomorrow es correcta, dentro de veinticuatro horas debería salir la información de todas sus víctimas en Internet. Ahí sabremos si tienes razón, y si no pillamos al autor material, al menos sí que podríamos averiguar quién le pagó.
—Sí, es un sistema.
—¿Pero?
—Pero si hay más víctimas de chantaje y los descubrimos cuando sus secretos ya han sido expuestos, no estarán muy habladores… Si en veinticuatro horas no tenemos nada, trabajaremos así; pero si descubrimos antes cómo pensaba hacerlo el chantajista y lo impedimos, tendremos una nueva lista de sospechosos que de pronto nos deberán una.

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227 comentarios

Archivado bajo allanamiento de morada, Amenaza, arma de fuego, asesinato, Asesinato profesional, Fotografía, robo, una caja de porno, venganza, verdad oculta

227 Respuestas a “Caso nº 00031: LA CAJA DE PANDORA (CERRADO)

  1. Muy bien, damas y caballeros, ya lo habéis oído. Este caso estará cerrado en un máximo de dos semanas, como de costumbre, pero esta vez… tenemos las primeras veinticuatro horas para ver si podemos hacer el resto del trabajo algo más fácil.

    Hasta que no descubramos quiénes son las víctimas del chantaje (por una u otra vía), no podemos encontrar al culpable. Pero podemos ir aprendiendo cosas. Profesor Boniatus, te quiero en la escena del crimen, Arjona ya sabe que vas para allá. La prioridad es la Caja de Pandora, pero apunta todo lo que puedas encontrar sobre el asesinato en sí.

    El resto… Tengo a mano a los tres compañeros de piso de Emilio Pelayo. Ahora mismo no tenemos nada, así que estoy abierto a sugerencias: dadme vuestras ideas, a ver qué creéis que es la Caja de Pandora y cómo podemos impedir que los secretos de las víctimas del chantaje salgan a la luz. Si tenéis alguna pregunta, hacédmela a mí y yo se la pasaré a los compañeros de Pelayo.

    Manos a la obra. Estos son los hechos, comienza la investigación.

  2. Parmacenda

    El simple investigador Parmacenda
    (Recobrándose con éxito escaso
    De la fiesta tras el anterior caso)
    Se encuentra listo para la contienda.

    Aún teniendo una resaca tremenda
    (Que espero no cause ningún atraso)
    A los informes les daré un repaso
    Para saber qué pasó en la vivienda.

    Miembros de la Sociedad del Misterio,
    Ayudemos a Arjona con su reto
    Para mostrar que tiene buen criterio.

    Para sosegar vuestro ánimo inquieto,
    Ahora me pondré a investigar en serio
    Y dejaré de escribir el soneto.

  3. KilFer - Fernando Belaza

    Comparto tu “Manda Cojones”. Sin duda.

    Desde luego, el tio era un cabrón para hacer eso. Yo preguntaría a los de su misma carrera, y registraría su ordenador (es Informático, ha de tener un ordenador) para ver si alguno nos puede contar mas sobre este bicho.

    Esperaré a los reportes antes de llegar a cualquier tipo de conclusión e investigación, pero estoy convencido de que el asesino fingió ser ropa.

  4. Parmacenda

    Ahora con algo más de cabeza, empecemos con seriedad.
    Cómo es que alguien centrado en sus estudios, en un piso de estudiantes (que tiene buena conexión a internet, si los compañeros estaban echando partidas al Gears of War online) no tiene ordenador? Sobre todo si se dedicó a hacer fotos para chantajear que tendrán que estar digitalizadas de alguna forma para ser subidas a internet.

    Supongo por tanto que la víctima tendría una cámara de fotos digital (es más sencillo que una cámara analógica, que habría que revelar las fotos y luego digitalizarlas), y por tanto lo más sencillo es que tuviese un ordenador para trabajar con ellas.

    Los compañeros de piso saben algo sobre su ordenador? Quizás es simplemente que no está a la vista? Y hay por allí una cámara digital? Quizás no estén las fotos de los compañeros, pero si chantajeaba a varias personas quizás haya algo que nos pueda orientar…

  5. Mr. Zalaya

    Vamos a ello!
    Jo, entre que he leido y no, Parmanceda Y KilFer se han adelantado a mis ideas….

  6. Profesor Boniatus

    Acabo de llegar de la escena… en diez minutos ordeno los apuntes y os paso mi informe…

  7. Esas cosas pasan.

    Sobre vuestras teorías… De momento no suenan mal, pero no tenemos nada sólido con lo que respaldarlas. A ver si encontramos algo que demuestre si lo que decís es cierto o no.

    Por cierto, informe preliminar del caso disponible para descargar.

  8. Parmacenda

    Acabo de pensar…
    Si no hay ordenador, quiere decir que o el asesino se lo llevó, o que uno de los compañeros lo cogió al descubrir el cuerpo para tratar de evitar el chantaje (o empezar él, con esta economía, nunca se sabe).

  9. Jengibre

    Vaya… debo aprender a leer más rápida, porque me ha pasado igual que a Zalaya… (bueno, y a bajar más rápida de la bañera de grog del tejado…)

    Me escama eso de que un estudiante de informática no tuviera un ordenador en su habitación.

    Dos disparos, uno en el pecho y uno en la cabeza??? Para ser un sicario era un poco patoso… Un profesional habría tenido suficiente con uno, en la cabeza. Es más fácil escuchar dos disparos que uno.

    También debía chantajear no sólo a estudiantes juerguistas, no sólo por el nivel de vida que parecía tener (por las fotos) sino porque no me imagino a unos estudiantes pudiendo sufragar el sueldo de un sicario…

    Es todo lo que se me ocurre sin tener los informes de la escena y eso…

    Por cierto, que le habéis puesto al grog que a Parmacenda le da por conjeturar en verso????

  10. Profesor Boniatus

    Arjona me esperaba en la puerta del piso de estudiantes. Hablamos de lo curioso que era pasar de un escenario del crimen con dos años de antigüedad a otro que no llevaba ni veinticuatro horas abierto, levantó el precinto y me dejo pasar.

    Desde el diminuto recibidor se podía ver el salón y la puerta que daba al pasillo. También se veía algo que ya era tradición en mis tiempos de estudiante: el horror y la desesperación en forma de muebles de segunda mano de varios modelos diferentes coexistiendo en un mismo piso.

    Deje el sombrero y la gabardina en el perchero de la entrada. Un perchero que no hacía juego con ningún otro mueble en todo el recibidor.

    —Bien. ¿Dónde fue? —pregunte.
    —El dormitorio más grande, a la mitad del pasillo. Estamos interrogando a sus compañeros de piso, así que puedes registrar esto sin problemas. Si necesitas llevarte algo para analizar, avisa, que si lo tenemos nosotros en nuestra lista ya os pasamos el resultado de nuestras pruebas.

    El salón no era especialmente amplio. Estaba dividido en dos secciones. La zonas “Muebles grises bajo lámpara roja de puticlub” y “muebles marrones incómodos sólo de verlos”. “Grises” era la sección destinada a comedor, con una mesa un poco demasiado baja y cuatro sillas un pelín demasiado altas. Al lado había una puerta que conducía a una diminuta cocina con un lavadero todavía más pequeño. “Marrones”, por su parte, era el área de esparcimiento: dos sofás forrados de rojo y a los cuáles se les marcaba el armazón, una pequeña mesita de café, una mesilla en un rincón con una lámpara y un aparador alargado sobre el que descansaban una tele y una Xbox360. El sofá que daba una visión más directa del televisor estaba bastante desbaratado, con los cojines hundidos y torcidos y la funda que le habían puesto hecha un gurruño. Había sido usado recientemente, durante bastante rato, y quien había estado ahí sentado no había parado quieto.

    El pasillo conducía a los dormitorios y a un destartalado cuarto de baño. Pase frente al dormitorio de Ismael Gómez (medianamente ordenado, algún que otro poster de grupos heavy), el de Enrique Fuentes (posters de mujeres desnudas, cama sin hacer, ordenador de sobremesa con torre personalizada… estaba claro que aquél no era el ordenador de trabajo), y antes de llegar a la de Guillermo Cebrián (bastante ordenado, un portátil sobre la mesa, aún tenía los auriculares puestos y… ¿eso eran pañuelos?) encontré la escena del crimen.

    Eche mano de las notas que Jack me había dado. Según las declaraciones de los compañeros de piso… el asesino tuvo que pasar por todos ellos o por ninguno, dependiendo de la dirección que tomase.

    Me dedique a la escena del crimen. La víctima murió en la cama, así que obviamente estaba sin hacer. Había sangre en las sábanas, incluso algo en el suelo (posiblemente le goteó por el brazo). Junto a una pared había una estantería con libros y fotografías enmarcadas: la víctima al volante de un deportivo, la víctima en un selecto club… Me llamó la atención que las demás posesiones de la víctima (ropa, libros, videojuegos) no se correspondían con ese nivel de vida, la verdad es que parecían bastante inferiores. Si ni siquiera tenía un portátil en la mesa, lo único que había sobre ella eran algunas libretas, el cargador de un móvil y un posavasos. Al lado había una silla con una camiseta mal puesta sobre el respaldo y un calcetín sucio tirado a sus pies.

    Junto a la cama había una mesita de noche con dos cajones. El superior contenía calzoncillos impecable y escrupulosamente doblados. El de abajo estaba cerrado con llave. Llame a Arjona para ver si sabía algo de la llave, pero mientras llegaba vi algo… Algo que estaba fuera de lugar. Una especie de pasta amarillenta, o de sólido amarillento triturado, que estaba en el suelo junto a la cama. Me agache para echarle un vistazo más a fondo… Había visto eso antes.

    —¿Qué pasa? —preguntó Arjona al llegar.
    —Patata —respondí.

    Arjona se quedo completamente descolocado. Se le notaba por la ceja arqueada.

    —¿Qué?
    —Patata. Acabo de encontrar restos de patata aquí, al lado de la cama.
    —¿De patata frita?
    —Diría que cruda, aunque aquí hay un punto ennegrecido. ¿Te dice algo?
    —Puede ser… A veces se usa una patata como silenciador.
    —¿En serio?
    —No es muy profesional precisamente, pero funciona.
    —A la cama no te irás sin saber una cosa más. ¿Tenemos la llave de este cajón?
    —No. ¿Crees que debería llamar a un cerrajero?
    —Si no la encontramos, podría ser interesante. ¿No te has fijado que es lo único que hay bajo llave en esta habitación?

    Me levantaste del suelo y corrí hacia el escritorio. Acababa de ver algo que me mosqueaba.

    —La bombilla del flexo está rota.
    —Quizás reventó.
    —¿Te importa si lo determina Celdelnord?
    —Vosotros mismos, la Científica ya ha pasado por aquí y no le ha dado importancia.
    —Mmhm… Mira, en este libro —indique señalándole un tomo con sobrecubierta de plástico—. Hay un punto quemado en la tapa.
    —Sí, parece como si lo hubieran quemado con un cigarro…
    —Lo dudo, aquí no hay ni un solo cenicero, y esta habitación no huele en absoluto a tabaco.

    Registre los cajones del escritorio. Nada fuera de lo normal, salvo un sobre sólo ligeramente abultado. En su interior había una pequeña llave… tras intercambiar una mirada con Arjona, corrí hacia el cajón de la cómoda. La llave encajaba.

    En el interior había calcetines. Pero algunos no estaban tan bien doblados como los calzoncillos del otro cajón, era raro, así que mire un poco más detenidamente… El cajón tenía un doble fondo, y en el interior una pequeña libreta.

    —¿Qué es?
    —Nombre de usuario y contraseña. Sólo dice “La Caja de Pandora”.
    —Puede ser lo que buscamos, guárdalo. ¿Qué me dices, entró por esta ventana?
    —¿La persiana la habéis bajado vosotros?
    —No, esto está tal y como lo encontramos. Bueno, salvo por la ausencia de cadáver.
    —Entonces como mínimo no salió por aquí; y una persiana hace ruido lo quieras o no, así que dudo que la bajase el asesino después de cometer el crimen. Pero si me dejas echar un vistazo…
    —Llevas guantes, adelante.

    Subí la persiana y me asomaste por la ventana. Fachada lisa, sin ladrillo visto. Ausencia de cañerías externas. El edificio más cercano estaba al otro lado de una carretera de tres carriles. Aunque aquello era un tercer piso, el asesino habría tenido que ser un escalador excepcional o saber volar para poder entrar por ahí.

    —Éste es el escenario, sin duda; pero nos falta el punto de entrada.

    Salimos de la habitación y echamos un vistazo por las otras tres. En las de Gómez y Fuentes el panorama era el mismo: imposible entrar o salir por allí sin partirse el cuello en el intento. Pero la de Cebrián tenía una cañería que pasaba justo por al lado. Saque medio cuerpo por la ventana y pegue un par de tirones: estaba bien sujeta a la pared. Podría ser…

    —Creo que tenemos el punto de entrada —dije—. ¿Estaba desocupada esta habitación en el momento del crimen?

    Arjona consultó sus notas.

    —Eso depende.
    —¿Cómo que depende?
    —Guillermo Cebrián estaba con sus compañeros en el salón viéndoles jugar hasta las dos o dos y media. Después de eso, volvió a su habitación. Según tengo aquí apuntado, se pasó primero por el cuarto de la víctima para pedirle algo, y luego se fue a su cuarto.
    —¿A dormir?

    La mirada de Arjona lo decía todo. Pero por si no decía lo suficiente, los pañuelos sobre la mesa y los auriculares aún conectados al ordenador ya gritaban lo demás.

    —Desde aquí parece ser el único punto de la casa por el que se podría entrar. Pero claro, si no sabemos si Cebrián estaba dentro o no…
    —Busquemos otra opción. Sólo por si acaso.

    Volvimos al salón. La terraza era impracticable, la habían acristalado y no se podía abrir desde el exterior. Además, desde allí habría que pasar obligatoriamente por delante del televisor para entrar o salir, y ahí sí que le habrían visto. ¿La cocina? Arriesgado, desde luego, pero no se perdía nada por mirar. Obviamente la cocina en sí no era una opción, pero el lavadero sí que tenía ventanas. Esquive como pude la pila de ropa que había tirada en el suelo, junto a la puerta, y me asome por la ventana. Inviable para entrar, nuevamente fachada lisa; pero podría servir como punto de salida: había un toldo en la planta baja que podría servir para amortiguar una caída. Arriesgado, pero posible.

    Me di la vuelta para dar por concluido el análisis, cuando algo nuevamente me llamó la atención. Mire de nuevo la pila de ropa del suelo…

    —Arjona.
    —¿Qué?
    —Patata.
    —¡Para ya, por Dios! ¡Que parece que te estén haciendo fotos!
    —No, coño, en serio, mira. Entre los pliegues de esa camiseta. ¿No parece patata?

    Arjona se agachó junto a la ropa.

    —Profesor, esto es una cocina. Lo sabes, ¿verdad?
    —Sí, eso es cierto. Quizás la patata que encontramos en el otro lado salió de aquí.

    Bajo la supervisión de Arjona, recogí las muestras y las precinte para llevárselas a Celdelnord. Allí ya no se podía hacer mucho más…

  11. Jengibre

    Vaya… ¿porqué no me ha publicado mi conjetura????

    Bueno, intento resumir. También incidía en lo de la falta de ordenador de un estudiante de informática…

    Pero lo que más me ha llamado la atención es que lo mataran de “dos” disparos. Siempre es más fácil que alguien escuche dos disparos que uno. Un disparo en la frente es mortal de necesidad, ¿para que disparar al pecho? ¿contrataron al sicario patoso porque era lo único que daba el presupuesto de los estudiantes?

    Es todo lo que puedo decir sin el informe de la escena…

    A ver si hay suerte y me la publica esta vez….

  12. Mauser Still

    Estoy prácticamente de acuerdo con lo del profesional. Lo que le han hecho al chico se denomina un “Ugandés” un balazo al cuerpo, y un tiro de gracia a la cabeza.

    Me estraña MUCHO que no tviera ordenador: yo apostaría por un portatil o un laptop: algo fácil de esconder y llevarse.

    Si no ha volado, apostaría media paga a que está bajo ese montón de ropa de la silla

  13. Jengibre

    Profesor, se podía acceder a la cocina sin pasar por el salón? El trozo de patata podría haber caído de la pistola cuando el asesino se marchaba…

    Por cierto… ¿no habrá encontrado la caja del porno en la habitación de Cebrián???? eso de los pañuelos me da que pensar en lo que estaba “haciendo” ese muchacho…

  14. Parmacenda

    Coincido con Jengibre, es muy curioso que realizasen dos disparos. Sobre todo, si los restos de patata cruda se deben, efectivamente, a que se utilizó como silenciador.

    Tengo entendido que, al usar una patata como silenciador (al igual que una botella de plástico vacía) esta revienta y no es reutilizable. Si se realizaron dos disparos, el asesino tendría que haber usado dos “silenciadores”… y para eso supongo que un profesional habría tenido un silenciador de verdad, más discreto y que no manchase luego todo de patata, no?

    Y no es mucha casualidad que el asesino pudiese realizar los disparos con la tranquilidad de saber que los compañeros estaban completamente distraidos por un juego de disparos (o el porno cuando Cebrián volvió al cuarto)? No habría sido más fácil cometer el asesinato en otro lugar o momento, cuando no estuviesen los compañeros?

  15. Parmacenda

    Profesor, unas pocas dudas.

    1. Por qué dice que el asesino tuvo que pasar por todos los cuartos o por ninguno? Si el cuarto de la víctima estaba en el centro del pasillo, la única forma de pasar por todos ellos es si entró por el cuarto de Cebrián y luego salió por el otro lado del pasillo (pasando por delante de los otros dos), o me confundo con la distribución?

    2. La policía ya ha descartado que la puerta principal fuese punto de entrada o salida? Si los compañeros estaban distraidos por el videojuego, y de espaldas a la entrada (puesto que la ventana del salón quedaba frente a ellos), no es descabellado que el asesino utilizase la puerta en algún momento… a no ser que estuviese cerrada, y se haya confirmado.

    3. Con la persiana cerrada, y la luz apagada, supongo que es posible confundir un montón de ropa por una persona en la silla (según el testimonio de Cebrián). Pero una camiseta sola y un único calcetín (donde está la pareja?) me parece dificil que se confunda. Podría hacer la prueba, a ver si da el pego? Porque si no es así, quizás el asesino llevó el montón de ropa hasta el lavadero, para taparse la cara y que los compañeros pensasen que la víctima estaba llevando la ropa sucia a lavar.

    4. Finalmente, menciona el cargador de un móvil. La policía ha encontrado dicho móvil, o también está desaparecido junto con el portátil?

  16. Jessica Fletcher

    Quizá las fotos las hizo con un teléfono móvil de última generación y las ha subido a internet directamente desde el móvil.
    Habría que esperar a que aparecieran publicadas para ver desde qué IP han salido.
    No tengo nada claro por dónde entró el asesino.
    Perdón, no me he presentdo. Soy Jessica Fletcher y soy nueva en esto. Tengo mucho que aprender, pero me interesa el tema.

  17. Mauser Still

    Por cierto: voy a sonar la tira de evidente: pero ya sé donde hay que buscar el porno. En el Ordenador de Cebrián 😉

  18. Bien, no sé dónde están mis modales: Parmacenda, KilFer, Zalaya, Boniatus, Jengibre y Mauser, bienvenidos a la investigación. Jessica Fletcher, a ti directamente bienvenida a la Sociedad del Misterio. Te digo lo que a todos los nuevos: arriba, encima de la cabecera, hay un enlace llamado “Zona de Consulta”; allí encontrarás la entrada a mi despacho, en caso de que tengas cualquier duda sobre el funcionamiento de la Sociedad del Misterio (no sobre el caso, esas cosas se discuten por aquí). Y ahora…

    … por partes. Profesor, tu informe ya está en la Sala de Archivos y listo para ser descargado, gracias por darte tanta prisa. Lo del ordenador desde luego es algo que despista, consultaré con sus compañeros pero no parece tener sentido alguno que no tuviera un ordenador.

    Sobre la profesionalidad del asesino… Jengibre, Mauser tiene razón, ese es el modus operandi de un ejecutor, pero por otra parte, Parmacenda ha hecho una buena observación: ¿usaría un profesional una patata como silenciador? Con todo, para saber si eso sirve de algo o no aún tendríamos que concretar si la patata, efectivamente, se usó como silenciador. Queda expuesto como teoría, pero falta comprobarla.

    Parmacenda, creo que no vas mal encaminado… Nos hemos centrado en la ausencia de portátil, y no habíamos pensado en que el cargador del móvil debería ir asociado a un móvil. Y sí, “montón de ropa” parece un poco demasiado pretencioso para “camiseta y calcetín”…

    Señora Fletcher (no te importa que te llame señora, ¿no?), sostienes que el chantajista podría haber subido las fotos desde el móvil directamente a una web. Pero ¿a dónde, y cómo asegurarse de que se publicarían si él no lo impedía? Es una teoría que podría funcionar, pero la única forma que se me ocurre de comprobarla es, tal y como tú misma has dicho, esperar a que las fotos salgan publicadas; y si eso pasa, las víctimas del chantaje no estarán de demasiado buen humor, así que intentemos facilitarnos esa parte del trabajo 😉

    ¡Vamos, equipo, que esto marcha!

  19. Parmacenda

    Puesto que la víctima era informático, no es difícil pensar que podría haber contratado un servidor online (Amazon ofrece servicios de almacenamiento en la nube) y haber hecho un programita que publicase la información si no se cumplía cierta condición.

    Una opción algo más sencilla sería utilizar un servicio de blogs, como puede ser Blogger o WordPress. Tengo entendido que algunos de esos servicios permiten crear las entradas por adelantado, para que se publiquen en una fecha determinada. Podría haber creade una entrada programada de esa forma, y cada jueves o viernes por la mañana entraba a su blog y retrasaba la publicación de la entrada hasta la semana siguiente.

    Quizás los compañeros sepan si Emilio Pelayo tenía una página web propia, o un blog, que pueda cumplir estas condiciones. Y tenemos un usuario y contraseña, de forma que quizás podamos acceder al mismo sin necesidad de farragosos procesos judiciales. Aunque si nos ponemos paranoicos, la clave descubierta puede ser precisamente el detonante para publicar la información. No sé cómo de complicada es la contraseña descubierta por Boniatus, pero la mayoría de la gente intentaría evitar escribir la contraseña para acceder a donde guarda información usada para chantajear, no?

  20. Pues tendría sentido… Voy a ver qué le saco a los compañeros, que la idea podría funcionar pero mientras no podamos comprobarla no nos llevará a ninguna parte.

  21. Profesor Boniatus

    Parmacenda. Te contesto a tus preguntas.

    1. emmmhhh… ¿Es confuso verdad? Lo cierto es que he llegado al despacho con un monton de notas y he querido informaros lo mas rapido que he podido… y he omitido informacion. El pasillo de la casa es bastante estrecho y en un primer momento al ver las las puertas de las habitaciones tan juntitas comprobe que si habia entrado por la puerta principal, desde la habitacion de guillermo se veria entrar a alguien a la habitacion de la victima… a menos que hubiese entrado por la ventana de la habitacion del difunto, cosa que luego descarte… Por eso puse en la nota “por todas o por ninguna” y despues con las prisas no he pulido el informe….

    2. Preguntaremos a la policia lo de la puerta. A ver que nos dicen

    3 y 4. Jack ya se ha encargado de contestarte.

    Vamos por el buen camino…

  22. Lilly Christie

    Pues Parmacenda se me ha adelantado. Justamente pensaba que era exagerar que hubiera “un montón de ropa sucia” según el compañero, pero al entrar el Prof. solo había una camiseta y un calcetín. Ota cosa: ¿Sobre la herida del pecho hay también patata?

    Lo único que se me ocurre para justificar los restos de patata en la pila junto al lavadero es que ésta haya sido utilizada para limpiarse, o (y ya estoy desvariando un poco con lo siguiente) fuera la camisa que estuviera usando el asesino. ¿Podemos averiguar a quien pertenece esa pila de ropa? ¿Si es de Pelayo y si hay piezas de ropa de otros de sus compañeros? ¿De quien es la camisa “apatatada”? 😛

    Eso por ahora, veremos si se me ocurre algo más.

  23. Hola, soy Cràmer Nadir, y aunque os leo desde antes del “parón” aun no me había involucrado en la sociedad.

    Simplemente me gustaría apuntar la imposibilidad de robar un portátil y saltar por la cocina, con un toldo de amortiguador, no me parece factible…

  24. Lilly, bienvenida a la investigación. Sobre la herida, habrá que consultar con Irene, a ver qué me dice cuando termine la autopsia. En cuanto a tus teorías sobre los restos de patata en la ropa del lavadero… ¿se te ocurre alguna forma de comprobarlas? Averiguaré, de todas formas, si la ropa encontrada era toda de la misma persona o de varias.

    Cràmer Nadir, bienvenido a la Sociedad del Misterio. Te digo lo mismo que a Jessica Fletcher, para cualquier duda, en la Zona de Consulta (arriba del todo) tienes la entrada a mi despacho. En cuanto a tu apunte… sí, parece poco factible. Habría que tenerlo en cuenta, a falta (claro está) de confirmar tres detalles: si el asesino salió o no por esa ventana, si salió de la casa con o sin el portátil y si su intencion era que el portátil llegase o no operativo a su destino. Lo dicho, tomo nota.

  25. Parmacenda

    Bienvenidos a la Sociedad, Jessica y Cràmer. Espero que lo paseis muy bien por aquí 🙂

    Cràmer, en cuanto a lo que dices de saltar por la cocina con el portátil, estoy completamente de acuerdo contigo… siempre y cuando el asesino quisiese quedarse con el portátil funcionando, como sugiere Jack. Si le da igual destruirlo, podría haber hecho el salto igualmente. Y si el “portátil” era en realidad un Smartphone, como apuntó Jessica (a mi ni se me había ocurrido), entonces quizás si pudo haber hecho el salto.

    Por cierto Jack, hay algo que no me queda nada claro. Mencionas que Pelayo se mudó hace poco a la ciudad, para el comienzo del curso. Y sus compañeros de piso están allí porque Pelayo les ha chantajeado para tener compañeros de piso, cuando hicieron una fiesta en ese piso…
    Entonces, los otros tres compañeros ya vivían allí de antes, y el chantaje fué para hacerse con una habitación? O el chantaje venía de antes, de otro piso, y les obligó a mudarse con él? Y cómo fué capaz de organizar todo esto en tan poco tiempo, si hasta hace poco no estaba en la ciudad?

  26. Lilly Christie

    Odio cuando pasa esto, me tomo la molestia de escribir una linda conjetura y la página se niega a cargar ¬¬

    Bien, decía así:

    Pues podríamos comparar el color de los restos de patata de la habitación y de la cocina (las patatas pueden tener colores distintos) O hacer patatas al horno a ver si saben igual (no he almorzado XD)

    Tendré que esperar el informe de la señorita Celdelnord n.n

    Otra cosa, se que lo de la “patata-silenciador” es cosa muy hollywodense, y se ha comprobado que realmente no sirve para callar el sonido del disparo. Por tanto este “sicario” es realmente alguien que ha visto muchas películas… y que justamente disparara de esa manera pudiera ser que lo ha visto en una película, o un videojuego…

    También está lo siguiente: Si no estoy equivocada, Pelayo al ser estudiante de Informática debería tener una clase práctica. Es decir, un laboratorio con ordenadores, donde quizás se encuentre también la laptop. O incluso, puede que usara un ordenador de ese laboratorio para hacerlo. Y, si tengo razón en mi idea, ¿No resultará que su clase práctica era los Viernes a las 6pm? ¿Podemos revisar su horario de clases y averiguar?

    A ver si esta vez si llega…

  27. ziordo

    (Bueno, a este caso sí que llego a tiempo)

    Jack, qué dicen los de balística? tengo dudas de que fuera un profesional (por lo de la patata, básicamente).

    Aparte de como silenciador, tengo entendido que la patata se usa para limpiar cosas(no es muy habitual, pero en caso de urgencia, como un asesino que se ha manchado, o limpiar huellas de un arma, podría ser)

  28. ziordo

    También leo que la patata se suele usar para quemaduras, eso junto a la bombilla y la quemadura del libro hacen que espere impaciente a ver qué dice Celdelnord

  29. Jengibre

    Vaya… debo haberme confundido y me he puesto la capa de invisibilidad en lugar de la gabardina…

    Profesor, no ha contestado a mi pregunta… le había preguntado si era posible ir de la cocina a las habitaciones sin ser visto desde el salón.
    Y ahora se me ocurre otra pregunta. ¿había más patatas en la cocina? Quiero decir, ese trozo de patata podría ser un resto de una patata que hubiera caído al cocinar. Es un piso de estudiantes… vamos que el orden y la limpieza no era precisamente ejemplar… si había más patatas a la vista podría ser que el asesino las viera al entrar y le diera la idea de utilizarla… Si no las había, cómo se encontró un trozo de patata cruda en la habitación del cadáver, eso podría significar que ya la llevaba el asesino.

    Jack, una pregunta ¿quién encontró el cuerpo? Porque nos han dicho que uno de ellos entró pero creyó que estaba dormido… ¿quién fue el que constató que había muerto?

    A mi eso del sicario que en lugar de un silenciador de verdad use una patata me da que pensar en un imitador. Como ha dicho Ziordo, en alguien que ha visto muchos videojuegos y películas…

  30. Hetty Callahan

    Aunque pueda parecer raro, no me extraña que los compañeros de Pelayo no viera ni oyeran nada. ¿Es posible preguntarles a los vecinos si escucharon el sonido del videojuego? Si lo tenían a un volumen normal-alto no distinguirían un disparo amortiguado de uno del videojuego. Y el asesino pudo pasar relativamente cerca de ellos que si estaban lo bastante “metidos” en la partida no le harían ni caso (hay quienes ni reaccionan cuando están jugando a la consola).

    Sobre la falta de ordenador. Por un lado lo veo raro, pero por otro no tanto, todo depende del grado de paranoia que tuviera Pelayo teniendo en cuenta a qué se dedicaba. Hoy en día con el móvil se puede hacer casi de todo, incluyendo fotos de bastante calidad. Por otro lado si hubiera necesitado un ordenador con conexión a internet es tan fácil como ir a la biblioteca o incluso a la facultad. De haber tenido ordenador en casa sus compañeros habrían estado esperando cualquier oportunidad para entrar en su cuarto y revisarlo.

    Otra opción para el almacenaje de información para el chantaje como copia de seguridad es un pendriver (discreto y asequible) o un disco duro externo, de mayor tamaño pero también más capacidad. El pendriver podría estar en cualquier rincón escondido, desde detrás de un zócalo suelto a metido en unos calcetines doblado. El disco duro es más complicado esconderlo y es posible que el asesino lo viera y se lo llevara. No había señales de registro, así que lo que el asesino se llevó (en caso que se llevara algo) debía estar a la vista.

    ¿Han buscado los informáticos de la policía un blog o algo parecido llamado Caja de Pandora? Nunca se sabe.

    Otra cosa que me ha llamado la atención es la manera tan pobre en la que vivía Pelayo en el piso de estudiantes y que aparezca como un chaval adinerado en las fotos. ¿Se sabe algo de sus padres? ¿Tienen dinero?

    Por ahora es todo lo que se me ocurre a la espera del próximo informe.

    Y por cierto Parmacenda, me ha encantado el soneto.

  31. celdelnord

    !Buenas a todos¡

    Mientras llegan las muestras que ha recogido el Profesor Boniatus…

    ¿Y si la patata, la quemada en el libro y la bombilla rota tienen relación?

    No termino de tener claro si la tapa del libro con el punto quemado está cerca de la bombilla rota o no, pero si se rompió estando Emilio allí, bien pudo quemarse también él. La patata cruda calma el dolor de las quemaduras. Es que lo del silenciador improvisado para alguien que sabe a lo que va a mi tampoco me cuadra.

  32. celdelnord

    Pues eso, ¡que ya lo ha dicho ziordo!

  33. Lilly Christie

    Ah! Otra idea n.n La marca de quemadura en la portada del libro, ¿pudiera ser que el casquillo de la pistola dió contra él? Me extraña esa marca de quemadura en el libro… ¿Pudieramos buscar si cerca de los libreros, o en algún lado del piso cerca de donde estaba el libro? Tal vez se encuentre el casquillo…

    Y Jengibre, yo fui la que dijo lo de los videojuegos y películas XD

  34. Hetty Callahan

    La verdad quedaría un poco raro que un sicario que se dedica a asesinar gente, en lugar de tener un silenciador tuviera que llevarse en el bolsillo una patata. Si no la traía consigo entonces tuvo que ir a la cocina, coger una patata e ir a la habitación de Pelayo a pegarle el tiro… no sé a vosotros, pero una cosa es que pase una vez cerca de los compañeros que están jugando al videojuego y éstos no se enteren y otra distinta que se ponga a dar vueltas por la casa…

    (y además con esto ya no tengo el premio cúcu :p)

  35. Jessica Fletcher

    Creo que estamos mareando un poco la perdiz con esto de la patata.
    ¿Cuánto tiempo lleva muerto el chaval?
    La patata cruda se oxida cuando lleva un rato en contacto con el aire.
    ¿Estaban oxidados los restos de patata?
    Igual la patata no tiene nada que ver con el asesinato y nos está volviendo locos a todos.

  36. Profesor Boniatus

    Jengibre perdona… Muchas conjeturas y poco tiempo hacen de el profesor un hombre despistado…

    Para ir desde la cocina hasta las habitaciones hay que pasar por el salon… Pasar sin ser visto… Supongo que es posible, pero muy, muy dificil.

  37. UrielEugenio

    Por fin termino de leer todo y me puedo poner a escribir sin miedo a repetir lo que ya se dijo. Tengo que decir que casi todo lo que yo pensé ya lo habían dicho. Jode, pero bueno, es lo que tiene trabajar con profesionales. Un saludo a todos y una calurosa bienvenida a los nuevos!

    Bueno, vamos a ello.

    (1) Como se mencionó, no tiene sentido que un estudiante de informática no tenga un PC. Pero, vamos, que tampoco estaba forrado. Yo planteo otra cosa: se lo llevó el asesino? Suena probable, especialmente si intentaba recuperar las fotos del chantaje. Pero el PC supondría una complicación para tirarse: doy por supuesto que el PC se quiere operativo, ya que si los compañeros de piso sabían de la Caja de Pandora, el resto de víctimas también, y eso significa que con destruir el PC no se obtiene nada. De hecho, no hace falta matar a nadie para destruir un PC…
    Creo que esto descarta que el asesino se tire por el lavadero con el PC. De hecho, respecto del toldo… Acepto que pueda amortiguar una caida de 3 pisos, al punto de que el asesino saliera por su propia pata, pero no habrían quedado marcas en el toldo? La lona rota o al menos estirada, parte del soporte doblado…

    (2) Para ubicar a las otras víctimas: yo también pensé en la publicación temporizada de las fotos a través de un blog, encontrar un blog de Emilio Pelayo ayudaría mucho… Pero habrá otras formas de programar la publicación, sobre todo siendo estudiante de informática.
    Otra forma de buscar las víctimas de chantaje: el extracto bancario, hay ingresos “raros” en la cuenta de Emilio Pelayo? Si hay más víctimas, y ya tiene compañeros de piso, al resto tuvo que pedirles alguna otra cosa, no?
    Se puede ubicar al dueño del deportivo? (Se ve la matrícula?) Y el club de las fotos? A lo mejor se puede preguntar quién lo llevó, si es muy exclusivo, eso podría constar en los papeles.

    (3) Me gustaría que se analizara el contenido de las libretas… Sería mucha suerte, pero a lo mejor hay alguna anotación acerca de cómo se van a publicar las fotos, cómplices, o víctimas…

    (4) No me creo que Pelayo tuviera un Smartphone, esos valen una pasta, y la pasta no se puede decir que le sobre… Y no hace falta que sea un móvil con internet, con que tenga un cable de conexión a un PC, alcanza. De hecho me cuadra la idea de un teléfono normalito y un PC de la Universidad, como se dijo. Y lo de la clase de informática los viernes es comprobable.

  38. Jengibre

    Muchas gracias profesor…

    Eso descarta la cocina como punto de entrada y salida… Una vez puedes pasar confiando no ser visto, pero dos…

    Eso nos deja con pocas vias de entrada y salida del asesino sin ser visto… ¿qué tenemos? Un chantajista asesinado y tres chantajeados en el mismo piso… Tres sospechosos de asesinato… Porqué buscar fuera lo que puede estar dentro???
    (se nota que acabo de leer El misterio del cuarto amarillo???)

  39. UrielEugenio

    Y una cosa que no creo que tenga importancia, pero que igualmente me escama: por qué Gómez sugiere la idea del cómplice? Es facilícismo temporizar entradas en un blog, es una forma muy sencilla de solucionar las cosas sin conocimientos de informática. Puede ser que Gómez ignore esto? O está tratando de influenciarnos?

  40. Supongo que será hilar muy fino, pero me ha llamado esto la atención: La víctima es un estudiante de primer año, así que debe cumplir los 19 en el año en curso, pero se nos dice que cumple los veinte en dos meses así que o bien esos dos meses se refiere a que los cumple a principios de enero, o bien no ha hecho un camino corto para entrar a la universidad, ya sea habiendo repetido, empezado otra carrera y cambiándose o haciendo un año sabático.
    Para el crimen, si el acceso se produjo por la habitación de Guillermo, por muy concentrado que esté en sus “labores” se tendría que dar cuenta de que alguien le entraba por la ventana y se iba por la puerta, así que si el acceso se produjo por ese punto tendría que haber sido ANTES de las 2:30, es decir, mientras éste estaba mirando a sus otros compañeros jugar.

    Así que en el momento que va Guillermo a la habitación de su extorsionador compañero, el sicario supuestamente chapuzas ya está dentro de la vivienda. Yo me inclinaría a pensar que se esconde en la habitación de Ismael o Enrique, ambos bélicamente ausentes, porque no me creo que el sicario se camufle en un montón de ropa sucia con facilidad, pero quien sabe.

    Por otro lado, me parecería interesante que se indagara qué le pide Guillermo Cebrián a Emilio a esas horas de la noche, tiene que ser relevante averiguarlo.
    Bueno, el caso es que Guillermo se va a su habitación, el asesino se podría colar en la de Emilio, hacer lo que tuviese que hacer para dejar la bombilla rota, el libro quemado y la patata, y se debería esperar a que los gamers se acuesten para salir por ejemplo por la cocina y el toldo.

  41. Jengibre

    Creo que sería fácil comprobar si saltó por la ventana del lavadero, hay un toldo debajo que no dudo amortiguaría la caída, pero con el peso del cuerpo podría romperse, o si no, podría dejar una marca del impacto. No sé supongo que debe tener polvo y una caída dejaría la marca del cuerpo en el polvo.

    Jack ¿sabemos cual de ellos encontró el cadáver?

  42. Bien, damas y caballeros, veo por aquí conjeturas bastante interesantes que en mi próximo comentario procederé a responder. Pero primero, creo que debéis saber esto.

    La conjetura de Parmacenda ha sido acertada. Los compañeros de piso le habían oído mencionar alguna vez la palabra “box”. Blogs no, pero servicios de nube conozco dos que llevan la palabra Box en su nombre… y uno de ellos es el mismo que la Sociedad del Misterio usa para su Sala de Archivos.

    He entrado en la cuenta de Dropbox de la víctima, usando el nombre de usuario y contraseña que Boniatus encontró en el escenario. Y efectivamente… ahí tenía carpetas con los nombres de sus víctimas, y en su interior las pruebas de sus chantajes. He trabajado con el Departamento de Informática de la Policía (por eso he tardado algo más en contestar), y han encontrado una subrutina oculta programada para publicar todas estas pruebas el viernes a las 18:00, si él no introducía una contraseña a lo largo de la semana (no me pidáis más datos sobre el funcionamiento de esto, por favor, que he intentado entenderlo y casi exploto). Decidieron tratar de desactivar la subrutina… yo les sugerí que directamente vaciaran la carpeta, y parece que también ha funcionado. Con un poco de suerte, mañana aparecerá en un blog a nombre de Emilio Pelayo una entrada vacía. Y si no, ni eso.

    Así que, en ese aspecto, ya podemos relajarnos. Aún no tenemos al asesino, no sabemos cómo entró ni cómo salió, y mucho menos cómo cometió un asesinato así con tres personas más en la casa; pero ahora sabemos a quién chantajeaba Pelayo, y hemos salvado a tres personas de la humillación pública más absoluta.

    Zalaya, si ves que tienes tiempo, pásate mañana a visitar a esas tres personas, a ver si tenemos que encarcelar a alguna 😛 Celdelnord, Arjona me ha dicho que te hará llegar entre hoy y mañana las pruebas que ha recopilado hoy Boniatus, y si Zalaya encuentra algo mañana te lo remite también. El primer acto lo hemos superado y con nota (en serio, ¿dos horas? ¿Os doy veinticuatro y lo encontráis en dos? El próximo caso os lo voy a dar con un plazo de cinco minutos, a ver lo que hacéis :P). Mañana empieza el resto del caso.

    Buen trabajo.

  43. Hetty Callahan

    Estoy con Cràmer, hemos dado por sentado que el asesino salió cuando los compañeros de Pelayo todavía jugaban a la consola, pero bien podría haber esperado en la habitación hasta que éstos se durmieran para luego irse tranquilamente casi por cualquier sitio, ni siquiera descarto la puerta en estos momentos. ¿La puerta tenía la llave echada cuando ellos se levantaron? Voy a repasar lo que tenemos a ver si he dado por sentado algo más.

  44. Y dicho todo esto… Haber encontrado la Caja de Pandora de Emilio Pelayo no cambia el hecho de que estamos investigando un asesinato, así que vamos a ponernos al día:

    Parmacenda: por lo que he podido averiguar, Emilio Pelayo ha pasado ya por tres universidades distintas. Según su expediente, esto del chantaje no es la primera vez que lo hace. Ya conocía a sus compañeros de otro año, y por eso les eligió para chantajearlos.

    Lilly Christie: yo tenía entendido que una patata sí que amortiguaba (aunque no tan bien como un silenciador) el sonido de un disparo. Lo investigaré. Pelayo no tenía la práctica los viernes a las 6pm, pero ha sido una buena idea. Con todo, y como ha sugerido Hetty, le bastaría cualquier ordenador con conexión a Internet, tal y como ahora sabemos. En cuanto a lo de que la quemadura fuese el impacto del casquillo… Es posible, habrá que esperar al informe de Pruebas Físicas para saberlo con seguridad.

    Ziordo: ante todo bienvenido a bordo. Dicho lo cual… ¿qué quieres saber de balística? Me apunto tus ideas de la limpieza y la quemadura, y pregunto en abierto: ¿alguien ve algo en toda esta historia que decante el uso de la patata hacia el silenciador, la limpieza, el tratamiento de quemaduras o la cocina?

    Jengibre: ¡eh, yo quiero una capa de invisibilidad! Dicha la tontería… El Profesor podría confirmártelo, pero a mí desde luego me suena haber visto alguna patata en la cocina al salir del piso. El cuerpo lo encontró Ismael Gómez, que fue el primero en volver de clase. Se ha declarado poco probable que los compañeros de piso estén detrás del asesinato, porque sabían lo de la Caja de Pandora, pero no los descartaré del todo por si acaso. ¿Te gustó al final el Misterio del Cuarto Amarillo?

    Hetty Callahan: ante todo bienvenida a bordo. Al lío: Los vecinos escucharon el sonido de videojuegos, en efecto. Pasaron de quejarse porque normalmente no funcionaba, en su lugar apuntaron sus quejas para planteárselas al casero. Coincido con tu planteamiento de la no necesidad de un portátil en casa para llevar el control de sus chantajes; no obstante, al tratarse de un estudiante de informática, resulta raro (que no imposible) que no tuviera uno a mano para estudios: no es tan fácil (ni tan cómodo) programar en el teclado de un smartphone. El pendrive y el disco extraíble habrían sido una buena opción, sí; hemos descubierto que era una nube, al final, pero tenía sentido y no había pistas en contra. Aún estoy investigando el tema de los padres. En cuanto a lo de dar dos vueltas por la casa… Sí, suena raro, pero habría que establecer una cronología en condiciones para saber si realmente se exponía a ser visto o no. La llave estaba echada por la mañana. Y ¿qué os pasa a todos con el premio Cucu? ¡Si es adorable!

    Celdelnord: Arjona te hará llegar el flexo y el libro. A ver si en ellos encuentras la respuesta a tu pregunta.

    Jessica Fletcher: nuestra amiga en el laboratorio forense, la doctora Irene “Watson” Garzón, ha fijado la hora de la muerte entre las dos y las tres de la madrugada. Nosotros empezamos a investigar a las seis de la tarde. Eso nos da entre quince y dieciséis horas. Boniatus le ha pasado la patata a Celdelnord, así que cuando le lleguen las pruebas y las pueda analizar ella misma te podrá responder sobre el estado de oxidación.

    UrielEugenio: ante todo bienvenido a bordo. Y ahora: efectivamente, cabría suponer que las víctimas del chantaje habían oído hablar de la Caja de Pandora. Pediré que examinen el toldo para confirmar. Mañana tendré, si todo sale bien, los extractos bancarios de la víctima (es un poco tarde para conseguirlos). Investigaré lo del club y el deportivo. Nada fuera de lugar en las libretas. Y en cuanto al smartphone… depende de las ofertas de las operadoras, yo tengo ahora mismo un Motorola Motoluxe bastante buenecito (teniendo en cuenta que antes tenía un “teléfono tonto”) y me ha salido gratis sólo con cambiarme a contrato.

    Cràmer Nadir: Tu primera pregunta ya ha sido respondida por otro lado, nuestro pequeño chantajista era estudiante de primer año porque había salido de dos universidades antes de llegar aquí. En cuanto a la hora de entrada del asesino, estoy de acuerdo, no pudo ser con Cebrián (ehm…) queriéndose mucho en la habitación. Tuvo que ser antes. Tu hipótesis de que esperó para salir a que todos se hubieran acostado es interesante, sí señor, no la habíamos contemplado.

    A ver si mañana tenemos más con lo que trabajar. Ya sabemos cómo lo hacía el chantajista. Tenemos algunos indicios de cómo lo hizo el asesino. Ahora nos falta saber quién lo hizo y cómo podemos pillarle. ¡Vamos muy bien, equipo!

  45. Jengibre

    Vale, te presto la capa… total no la necesito, soy como Sue Richards… la mujer invisible… 😛

    Si el asesino se escondió hasta que los gamers se fueron a dormir ¿dónde lo hizo? Entre la ropa en la silla en el cuarto del muerto? porque por muy “relajado” que se hubiera quedado después de sus trabajos manuales, yo creo que se hubiera dado cuenta de que había alguien en su habitación… y las habitaciones de los gamers quedan descartadas, porque por muy metidos en el juego que estuvieran para darse cuenta de que habían matado al compañero, creo que al bajar a tierra e irse a dormir se habrían dado cuenta de que había alguien dentro de sus habitaciones…

    Como ya he dicho, la patata podría no estar relacionada con el asesinato… como ya he dicho, pudo ser un resto de algún intento de cocinar… No nos engañemos, un piso de estudiantes y tíos además, no iba a ser el colmo de la limpieza… ¡¡¡si hasta se dejaban los “pañuelos” encima de la mesa.. ¡¡¡que asco!!!! voy a vomitar….

    Jack, estoy un poco borracha… cena romántica con mi chico(al que no le gustan demasiado los misterios y que mira con recelo las veces que miro el móvil, creo que está poniéndose algo celoso), dos copas de lambrusco y no estoy acostumbrada a beber vino… Mejor no tengas en cuenta mis conjeturas…

  46. Jack Ryder

    Para que duermas mejor, Jengibre… no creo que los pañuelos de encima de la mesa estuvieran (ejém) usados.

    Y ahora disfruta de la cena con tu chico. Todos tenemos una vida fuera de estas oficinas, y jamás le he exigido a nadie que la deje de lado para venir aquí. ¡Pasadlo bien!

  47. Jengibre

    Me dejas más tranquila… tengo un pequeño problema con ciertas secreciones…

    ¿quién ha dicho de dormir???? ¡¡¡la noche es joven y hace meses que no le veo!!!!! Así que creo que dormir no dormiremos… pero pasarlo bien te aseguro que siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

    Por cierto… ¡¡¡me ha gustado mucho el final de el misterio del cuarto amarillo!!!!

  48. ziordo

    Jack, lo de balística me refería a si son balas normales, caseras, algo inusual?

    Lo digo porque en mi colegio mayor teníamos un lanzapatatas, que cargado a conciencia posiblemente podría matar a una persona. (A eso me refería. Y sí, la dichosa patata otra vez)

  49. Felicitaciones a Parmacenda, que nos ha conseguido resolver lo más urgente.

    Siento estar llegando tarde, compañeros, pero joder… ¡más clases, imposible!

    Y de eso quería hablaros. No sé por allá, pero aquí la carrera de informática (en el primer año) es bastante tranquilita. Me refiero a que las primeras materias del primer semestre son Introducción a los Adgoridmos, Análisis Matemático I y Matemática Discreta (no sé bien el tema, pero las últimas dos no requieren ninguna práctica de laboratorio, y sólo en el segundo cuatrimestre se empieza a programar en el ordenador algunas cosas sencillas con funciones). No era indispensable que tuviera un ordenador.

    Pero ¿qué era indispensable? Sabemos que el joven tomó fotografías de sus compañeros de piso. De una gota de agua cabe lógico suponer la existencia del mar, que dijo Sherlock Holmes. Necesitaba un medio para tomar fotos (cámara digital, analógica, móvil con cámara, una videograbadora digital, etc). ¿Qué es lo que sí encontramos? Un cargador de móvil. ¿Qué no encontramos? Un móvil. Todo apunta a que lo que se llevaron (si se llevaron algo) fue el móvil.

    La cronología expuesta me parece acertada (grande, investigadores). Fijaos en algo interesante. La muerte se produce entre las dos y las tres. Su compañero va a eso de las dos y media (pregunta, ¿qué le iba a pedir a su amigo? ¿terminó sacando lo que necesitaba a pesar de que estuviera dormido o lo que necesitaba era algo que el muerto sólo podía darle despierto?). A eso de las dos y media lo ve dormido y decide no despertarlo (y le da la impresión de que hay alguien). Por cierto, el otro día escuché un monólogo de un humorista español (Goyo Jiménez, o así) en el que precisamente decía eso de “¡Me han visto! Fingiré ser ropa”. Eeeen fin. Que a lo que iba. Que si usó las patatas de la cocina como silenciador (y entró a eso de las dos, cuando los tres estaban en el salón) tuvo que haber pasado por el salón para recoger las patatas y luego volver a pasar para ir a la habitación. Demasiado riesgoso, a mi juicio. No recuerdo si los gamers dijeron cuándo se retiraron a su habitaciones… pero si lo hicieron entre las dos y media y las tres, fue entonces el momento en que el asesino decidió pasar a la cocina y usar las patatas para silenciar el disparo. Si se retiraron después de las tres… ni modo, la hora de la muerte es la hora de la muerte.

    Una pregunta (por curiosidad, nada más), ¿en las universidades en que estuvo antes, también estudió Informática? Es curioso… antes también lo habían pillado haciendo chantaje, eso es lo que se colige de tus palabras, Jack…

    Releeré todo una vez más y luego veo si puedo aportar algo nuevo. Hasta entonces, buena caza, detectives.

  50. Hercule Poirot

    Bueno, parece que llego un poco tarde. Casi todo lo que tenemos hasta ahora ya ha sido comentado por mis colegas, pero me gustaría apuntar un par de cosas. Primero, Nicolás, si ya se ha establecido que hay un teléfono móvil (por el cargador), que muy probablemente se usara para conectarse a la nube, entonces es casi seguro que tiene cámara de fotos.
    Para cuando Zalaya haga sus interrogatorios, creo que un dato muy útil es saber so Guillermo llegó a hablar con Emilio. Dice que lo encontró ya durmiendo, pero el propio Jack dijo que la posición del cadáver se podía confundir con eso, así que es probable que ya estuviera muerto. Otra pregunta es sobre la luz de la habitación (encendida o apagada). la del flexo ya sabemos que no funcionaba (bombilla rota), pero de la del techo no se ha dicho nada. Si la luz estaba apagada, puede que el asesino (siempre que no sea uno de los tres que comparten el piso) estuviera todo el rato en la habitación, desde que mata a Emilio, hasta que todo el mundo se va a dormir y puede salir por el toldo, que es el único punto de salido viable, pues la puerta estaba cerrada con llave (entiendo que la llave estaba por la parte de dentro, dato a confirmar) y la habitación de Guillermo estaba ocupada.

  51. KilFer - Fernando Belaza

    Una pequeña idea.

    ¿Porqué damos por supuesto que los tres son inocentes? Vale, los dos jugones lo han de ser, tienen registros en la xbox… ¿Y Cebrián?

    No digo que pueda ser el asesino; lo dudo muchísimo. Pero quizás si que fuera cómplice. Eso permitiría acceder al asesino por la habitación de Cebrian y “no ser visto”, o mejor dicho, “no querer ser visto”.

    Es una opción que también sirve, junto con la de que se esconde en la habitación de los otros chicos esperando para entrar.

    De todas formas, estamos absortos buscando pistas para encontrar al asesino, y quizás nos olvidamos de una cosa: todo asesino tiene un móvil, y más si lo hace al estilo profesional (el que quería verle muerto desde luego, o tenía muchísimas ganas, o contrató a alguien para matarlo que significa tener muchísimas mas ganas). ¿Qué razón podría haber para matar a nuestra víctima? Lo de las fotos y el chantaje es importante, si, pero después de ceder tanto tiempo es difícil pasar directamente a las armas. Y desde luego, dudo que nuestra víctima hubiera querido realmente subir esas fotos: el mismo sería consciente de que si aparecían publicadas dejaba de tener nada con la que hacer chantaje, ¿no?

    Pero el las tenía preparadas, luego no era tanto un simple chantaje… Era mas bien un seguro de vida. De que ellos no podrían tocarle ni enviarle al hospital, puesto que se publicarían las fotos. Esto, aunque exagerado, podría descartar a los tres… Además, si hubieran querido matarlo, lo hubieran hecho el sábado, teniendo una semana entera para buscar, no el jueves.

    O algo cambió, o los tres no podían haberlo hecho.

    Y llego a la misma pregunta. ¿Qué razón podría haber para matar a nuestra víctima? ¿Quién era enemigo suyo?

    ¿Se puede preguntar a los compañeros de piso quién estaba cabreado o quién podría tener motivos para empezar una disputa con él?

    Realmente tengo muchísimo más que comentar, pero todo lo han comentado ahí arriba…

  52. Hercule Poirot

    Repasando el caso, veo alguna incoherencia con la historia de cómo empezó todo lo del chantaje. En un punto se dice que Emilio se acababa de mudar a la ciudad, pero en otro que ya conocía a sus “víctimas” de antes (es lógico, si no, de qué iba a estar Emilio en sus fiestas para poder sacar fotos?, especialmente en la que montan en su propio piso).
    Creo que a la hora de interrogarlo, habría que esclarecer exactamente de que se conocían anteriormente (distintas ciudades, pues Emilio se acababa de mudar, diferentes carreras, diferentes edades,…)
    No sé si me he explicado o lo he embrollado todo más, ero es algo a lo que no le dejo de dar vueltas

  53. Hercule Poirot

    A la hora de interrogar a las “víctimas” de Emilio, quiero decir, que en mi conjetura anterior, parece que quiere decir cuando se interrogue a Emilio 😉 Aunque, bueno, a lo mejor con una medium….

  54. Mr. Zalaya

    Que mañanita….. pero al menos ya he vuelto de interrogar a los sospechosos, dadme unos minutos que pongo en orden mis notas y os paso el informe.

  55. Mr. Zalaya

    Quién lo iba a decir. Nuestro pequeño chantajista era realmente capaz de cubrir sus apuestas. Creo que muchos llegamos a pensar que iba de farol… pero no. De verdad tenía preparada una forma de sacar a la luz a sus víctimas si algo salía mal.
    Pero nadie espera a la Sociedad del Misterio. Teníamos veinticuatro horas para evitar el escarnio a tres personas… y lo conseguimos.
    Aún así, tres víctimas de chantaje son tres personas que tienen un móvil para matar a su chantajista. Así que ahora tocaba la segunda parte: descubrir si alguno de ellos estaba detrás de todo esto.
    El directorio de Emilio Pelayo contenía cuatro carpetas, pero la que llevaba el nombre de Sarah Innsbrook estaba vacía. Mientras no pudiéramos descubrir por qué, tendríamos que centrarnos en los otros tres. Así que me dirigí a visitar a las otras tres víctimas.
    Gabriel Santana (veinticuatro años, estudiante de informática y delegado de curso) era un joven acomodado, un pelín demasiado arrogante, que vivía solo en un ático alquilado por sus padres. Estuvo a punto de no recibirme hasta que supo el motivo que me había llevado hasta allí.
    —La Sociedad del Misterio —dijo mientras me ofrecía asiento—. Me suena, pero no la termino de situar. ¿Qué son, en plan Iker Jiménez?
    —Un poco más en plan Sherlock Holmes —dije, porque si tenía que basarme en las fiestas post-caso habría tenido que decir que sí—. Investigamos la muerte de Emilio Pelayo, y su nombre ha salido a relucir.
    —Emilio Pelayo, qué personaje. No diré que me alegre de su muerte, nadie se merece algo así, pero no pienso llorarle, ¿sabe? Me tenía amargado. Y al final para qué, ¿eh?
    —¿Perdón?
    —Mire, ese tío me tenía chantajeado, ¿vale? Acojonado porque él creía saber algo que en realidad no sabía. Siempre me decía que, si le pasaba algo, el viernes se sabría todo. Y ya estamos a viernes y mire… Nada en absoluto.
    —Oh, créame, habría salido a la luz. Pero nosotros intervinimos, descubrimos su plan y lo abortamos.
    Eso le cambió la cara a Santana. Se levantó y se sirvió una copa, me ofreció una pero la rechace por estar de servicio. Por un momento, lamenté haber visitado a Santana primero…
    —Cielos —musitó—. Entonces la amenaza iba en serio.
    —Oh, sí.
    —¿Y usted sabe…?
    —Tuvimos que mirar lo que había para estar seguros de que ese era el plan de Pelayo. No tenemos intención de hacerlo público.
    —Dios, menos mal.
    —Según tengo entendido, a usted le chantajeaba con revelar un escándalo de fraude en los exámenes, ¿no?
    —Un disparate. Yo jamás haría fraude con los exámenes. Yo apruebo, ¿sabe? ¿Por qué iba a querer manipular esas cosas si no me hace falta?
    —Quizás no para usted, sino para los demás. Ya sabe, por…
    Miré a mi alrededor. Completar esa frase diciendo “dinero” en un ático como ese y ante una persona como aquella sería ridículo.
    —… poder —concluí.
    —A mí eso me da igual. Mire, aquellos exámenes no eran ni de ese año, ¿vale? No puede ser fraude si los exámenes que tengo no son válidos.
    —¿Y por qué los tenía?
    —Ay, señor… Vale, se lo explico. El profesor Toronja nunca repite sus exámenes, pero siempre sigue un mismo esquema, ¿vale? Cambia las preguntas, pero siempre son del mismo tipo, y alguna que otra vez se ha repetido alguna pregunta. Mis dos hermanos están cursando la misma carrera que yo, pero en primer y segundo año. Guardé un examen de un año anterior, saqué fotocopias y se los llevé, a ellos y a unos amigos suyos, para que se prepararan. Pero les avisé de que cambiaría las preguntas, que esto era sólo para que comprendieran cómo funcionaba ese profesor en sus exámenes, ¿vale?
    Muy honesta no era su práctica, la verdad; pero en honor a la verdad, tampoco contaría como fraude. No estrictamente, al menos.
    —¿De qué conocía al señor Pelayo?
    —Emilio va a clase de mi hermano pequeño. Lo conocí entonces, y lo primero que hizo al conocerme fue sacarme una foto y hacerme chantaje. Con todos los respetos a los muertos, ¿usted lo ve normal?
    —¿Y cuánto le pagaba?
    —¿Pagarle? —aquí pareció genuinamente sorprendido—. Emilio Pelayo nunca quiso un céntimo de mi dinero.
    —¿Y entonces?
    —Le gustaba aparentar. Así que constantemente me pedía mi coche, o me hacía colarle en fiestas de lujo, o incluso alguna vez me pidió que le dejase el ático un par de días. Nunca era nada grande, pero no podía negarme o las fotos saldrían a la luz.
    —Pero usted ya ha dicho que esas fotos no son incriminatorias…
    —Eso da igual. Él pensaba hacérselas llegar directamente al profesor Toronja. Jamás habría vuelto a confiar en mí, y mi cargo de delegado peligraba. El problema no era el motivo del chantaje, ¿vale? El problema era que ese pequeño cabrito apuntaba bien.
    —De acuerdo, tengo que hacerle un par de preguntas más. Y son del tipo de preguntas que normalmente no gustan.
    —Adelante.
    —¿Tiene usted un arma?
    —¡Claro que sí! Y me hace parecer un tipo duro.
    —¿Sabe usarla? No se ofenda.
    —No me ofendo, claro. Hay gente que tiene estas cosas en casa y no sabría ni por qué lado salen las balas. Yo sí, ¿vale? Yo voy a un club de tiro y practico allí varias veces a la semana. Si alguien intentase entrar aquí a robar, se llevaría una sorpresa.
    —Entiendo. ¿Y dónde estaba la madrugada del jueves once entre las dos y las tres de la madrugada?
    Se puso en pie indignadísimo.
    —¿¿Soy sospechoso??
    —Sabemos que el señor Pelayo le chantajeaba. Usted tenía un móvil. Nosotros lo hemos averiguado y queremos descartar a todo el que sea inocente.
    Aquellas palabras le tranquilizaron. Y el hecho de saber que éramos nosotros quienes le habíamos salvado de la humillación pública ayudó bastante más.
    —Anoche estuve en casa. Durmiendo. Con una amiga.
    —¿Puede esa amiga confirmar su versión?
    —Si no tiene que hacerse público, por supuesto. Le pasaré su número.

    Gregorio Ramos (cincuenta años, Jefe del Departamento de Matemática Aplicada), la segunda víctima de chantaje, me recibió en su despacho de la facultad de informática. Había algo imponente en su presencia. Tardó bien poco en volverse a sentar, pero mientras estuvo de pie, algo me hacía sentir que una palabra mal colocada podía acabar conmigo entre rejas.
    Me presenté como Jefe de Departamento de Declaraciones y Testimonios de la Sociedad del Misterio. Esto le sacó una sonrisa.
    —Les conozco —dijo—. Algunos de mis antiguos compañeros todavía hablan de ustedes.
    —Perdone, ¿sus antiguos compañeros?
    —Yo era policía, hasta hace algunos años. Unidad de Delitos Informáticos. Y ahora estoy aquí hablando con usted. Dos Jefes de Departamento que mantienen una conversación.
    Claro, pensé. Por eso imponía tanto.
    —Perdone que le pregunte, ¿por qué el cambio de profesión?
    —Por minusvalía. Accidente de coche, esta pierna aún se me resiente —añadió palmeándose la pierna izquierda—. Me cabreé, me pillé una excedencia y me vine aquí, a dar clases.
    —Todo el mundo necesita un maestro —dije.
    —Supongo que sí. Bueno. Imagino que ha venido por el asunto de Emilio Pelayo.
    —Así es. Hemos averiguado que era usted víctima de chantajes…
    —Han encontrado su pequeño seguro, ¿verdad?
    —¿Cómo dice?
    —Ese pequeño hijo de perra tenía copias de todo, y amenazaba con que se publicarían si él no lo impedía. Está claro que lo tenía almacenado en alguna parte, quizás un disco duro virtual, y que existía una subrutina para publicarlo todo en un blog si él no lo impedía. Ya me imagino que, como mis fotos no han salido ya por toda la red, ustedes lo han encontrado a tiempo.
    —Sí, efectivamente.
    —Entonces será para mí un placer responder a sus preguntas. Tienen que descartarme, ¿no?
    —Así es.
    —Muy bien. Ya habrán visto las fotos, supongo, así que ya sabe de qué se me acusaba.
    —Confraternizar con sus alumnos. De una forma un tanto… ehm…
    —Homoerótica, puede decirlo.
    —Estaba buscando otras palabras.
    —Da igual cómo lo diga. Aquello estaba totalmente fuera de contexto. Sencillamente, me emborraché en una fiesta y cogí confianza con algunos alumnos que también estaban allí. No existió ningún tipo de intención detrás de todo eso. Estoy felizmente casado, por el amor de Dios. Tengo tres hijos, y el pequeño tendría la edad de esos alumnos.
    —Pero Emilio Pelayo sabía a quién enseñar esas fotos.
    —Rectorado. Habría perdido mi trabajo, y ahora mismo esto es lo único para lo que valgo. Yo estaba tratando de encontrar pruebas contra él para pasársela a mis antiguos compañeros, pero el condenado cubría bien su rastro.
    —Entiendo. ¿Y el pago por su silencio?
    —Favores. Siempre favores. Emilio Pelayo sólo pedía que hiciera la vista gorda en las asignaturas de mi departamento. Que le pasase la mano. Nunca aprobados demasiado obvios, eso habría levantado sospechas, pero… sí algunas décimas para llegar a aprobar. O quedar exento de presentar algunas prácticas.
    —¿Por qué no acudió directamente a sus antiguos compañeros?
    —Porque Emilio Pelayo era un niñato que no iba a poder conmigo. Primero tenía que encontrar algo con lo que ponerlo todo al descubierto, y luego intervendrían mis chicos.
    —Entendido. Dos últimas preguntas, y estoy seguro de que las entenderá…
    Sonrió.
    —Sí, aún tengo un arma y licencia para usarla, y en cuanto a mi coartada… ¿cuándo ocurrió?
    —La madrugada del jueves, entre las dos y las tres de la mañana.
    —Trabajé hasta muy tarde. No tan tarde, de acuerdo, pero… Tenemos un congreso en un par de meses, y nos reunimos los del Departamento para organizarlo. Y cuando vimos la hora que era, pues ya salimos y nos tomamos algo antes de volvernos a casa.
    —O sea que tiene testigos.
    —Como seis profesores, dos profesoras, quizás algún cliente del bar… y el camarero, claro. Y vamos a tener suerte, porque aquí —agregó sacando su cartera del bolsillo— debo tener todavía la cuenta… Aquí está, tenga.
    Cogé el ticket de la cuenta del bar. No estaba mal como coartada, desde luego. ¿Y ahora qué?
    —¿Llegó a descubrir algo sobre Emilio Pelayo? —pregunté.
    —No. Y si lo hubiera hecho, créame, ese niñato no estaría muerto. Estaría en la cárcel por meterse con quien no debía.

    Virginia Matoso (treinta y tres años, profesora de Cálculo) me abrió las puertas de su casa y me ofreció un café mientras hablabamos. Se la veía bastante consternada por lo ocurrido.
    —Todavía no me creo que Emilio esté muerto —dijo—. Es que es tan… no sé, no le veo sentido.
    —Bueno, no está bien decir esto, pero Emilio no era santo de la devoción de todo el mundo… por motivos que usted ya conoce.
    Me estaba costando mirarle a los ojos. Ella lo comprendió de pronto.
    —Las ha visto.
    —Pero no se han hecho públicas. Las hemos interceptado.
    —Esas fotos no… Mire, Emilio me chantajeaba diciendo que me había pillado en plena infidelidad.
    —¿Y era así?
    La señorita Matoso reflexionó un momento y finalmente se giró hacia la puerta de la cocina.
    —¡Claudio! —llamó—. ¿Puedes venir?
    —¿Claudio? —pregunté.
    —Es mi prometido. Si vamos a hablar de esto, creo que deberíamos hablarlo con él presente.
    Claudio Pérez (35 años, periodista de guerra) se nos unió en la cocina. Se sentó junto a su prometida. No pude evitar mi cara de sorpresa. Virginia Matoso esbozó una sonrisa tímida. El hombre que se nos acababa de incorporar, el hombre a quien se suponía que Virginia Matoso había engañado (de lo cual Emilio Pelayo aseguraba tener fotos)… era el hombre que salía en las fotos.
    —Claudio y yo llevamos juntos tres años. Las fotos de las que hablamos se tomaron el año pasado. Como puede ver, las acusaciones eran infundadas.
    —¿Qué fotos? —quiso saber Claudio.
    —Cariño… Me temo que un alumno nos pilló en la cama.
    —¿¿Qué??
    —Tú te tenías que volver a ir al Congo, no quise contarte nada porque no quería que tuvieras la cabeza en otra cosa que no fuera esquivar balas. Pero me ha estado haciendo chantaje.
    —Un chantaje —intervine— que usted no tendría por qué haber pagado. Ya supongo que amenazó con enseñarle estas fotos a él, ¿no?
    —A él… y a mis alumnos. En cuanto esto se hubiera sabido, habría perdido mi trabajo. Por eso pagué el chantaje.
    —Pero cariño, llevo ya cinco meses de vuelta en España, ¿cómo no me lo has contado?
    —Es que no quería que…
    —Perdonen la interrupción —dije—. ¿Cinco meses, ha dicho?
    —Así es.
    —Y antes de eso, cuando les sacaron las fotos, ¿cuánto tiempo llevaba aquí?
    —¿Qué?
    —¿A qué viene eso? —inquirió Virginia Matoso.
    —Es que me despista que, si llevaba aquí bastante tiempo, su alumno pensase que usted estaba siendo infiel. Quiero decir, si sabía que había un prometido al que enseñar las fotos, ¿qué le hacía pensar que no estaba aquí?
    Y se hizo un silencio tenso. Y Claudio empezó a atar cabos.
    —No me jodas.
    —Lo siento.
    —¿Por eso estabas pagando? ¿En serio?
    —Perdonen, me he perdido —terciaste—. ¿Qué pasa aquí?
    Claudio soltó un bufido.
    —Volví a España para pasar juntos nuestro aniversario. Fue un viaje relámpago, venir, estar con ella y volver. Una escapada romántica. Pero me la pagué con las dietas que mi periódico me daba para cubrir el conflicto, y no informé de mi viaje. Si se enteraban, estaba jodido.
    —Si yo decía que el hombre de la foto era mi prometido —explicó Virginia—, quedaba libre del chantaje, pero le arruinaba a él su carrera. Así que me callé y pagué.
    —Debiste contármelo. Se nos habría ocurrido algo.
    —Lo sé, lo siento. Me bloqueé y sólo pensé en que tú no salieras perjudicado.
    —Vale, comprenderán que eso es un móvil, así que tengo que hacer un par de preguntas. ¿Dónde estaban la madrugada del jueves entre las dos y las tres de la mañana?
    —Yo en casa —replicó Claudio—. Estoy escribiendo un libro sobre mis vivencias en la guerra.
    —Yo tenía una reunión de departamento y salí tarde. Estuve cenando con unos compañeros del trabajo.
    —De acuerdo —apunté—. Y ahora la otra pregunta importante: ¿tienen algún arma en casa?
    Y Claudio se echó a reír.
    —¿Qué pasa?
    Lo que pasaba, supiste unos minutos más tarde, era que Claudio COLECCIONABA armas. Se había traído al menos una de cada conflicto que había cubierto. Pistolas, rifles, subfusiles… Las joyas de la corona, como te explicó con todo lujo de detalle, eran dos pistolas Tokarev T33, a las que llamaba cariñosamente “Comedia y Tragedia”. Tragedia había venido de Rusia, había pertenecido a un soldado con quien compartió mesa e historias para un artículo. Estaba destrozada, le había pasado un carro de combate por encima y había quedado inservible. Comedia, por otra parte, la había adquirido hacía tres meses, totalmente nueva, para hacer de reflejo brillante de su oscura gemela. Pensaba hacerles una sesión de fotos y sacar la portada de su libro de allí.
    Me quedé boquiabierto. Cuando preguntas a un sospechoso si tienen armas en casa, no esperas ni tantas ni que presuman de ellas.
    —Vale, entenderán que la policía va a querer examinar todas estas armas, ¿verdad? Aunque sólo sea para descartarlas.
    —Hagan lo que tengan que hacer —respondió Claudio—. Le he enseñado todo esto porque todo el mundo en el diario sabe que las tengo, y no me extrañaría que sus alumnos también.
    —Siempre me gusta meter alguna de estas pistolas en el enunciado de algún problema, sí. Lo hace más interesante.
    —Ocultarlo sólo habría levantado sospechas. Y no tenemos nada que esconder. Yo ni siquiera sabía que ese niñato estaba chantajeando a mi Virginia, y ella le estaba pagando así que… Llévense las que quieran, están legal y debidamente inutilizadas. Pero devuélvanmelas en buen estado, que esto es arte.

  56. Hercule Poirot

    Bueno, bueno, la cosa se pone más interesante. Cuatro nuevos “sospechosos” a tener en cuenta…
    Habrá que esperar al último informe y a las pruebas de balística, pero a priori, Claudio me parece muy plausible: 1) No tiene coartada, 2) es reportero de guerra, con lo que se presupone que debe estar en buena forma para poder salir de la cas apro la ventana (Zalaya, tú que les has visto, podrías confirmarlo?) y debe conocer algunos aspectos relevantes en este caso (cómo mata un sicario profesional, lo de la patata-silenciador,…) y 3) No nos tenemos porque creer que no sabía nada. Sé que no hay pruebas, no me echéis mucho la bronca, pero a falta de más indicios, me parece el más sospechoso.

  57. Creo que ya hemos salvado una contradicción que nos estaba escamando a todos. Al final, la cosa esa de chantajear a los otros tres para compartir piso por no poder pagarse el alquiler es algo mucho más plausible, teniendo en cuenta los nuevos datos. Es evidente que las fotografías que vemos en la habitación de Pelayo son las pruebas de los chantajes a Santana. Él mismo lo dice. Le pedía el coche, lo hacía ingresar en buenas fiestas… Ya podemos decir que no sabemos con tanta claridad si Pelayo tenía o no una buena posición económica. A juzgar por los hechos, mi opinión es que no la tenía.

  58. Estoy con Hercule Poirot, el sospechoso principal debe ser Claudio, por las razones que ha expuesto y además porque las heridas de bala tenían un diámetro poco convencional con lo que podemos descartar las armas de Gabriel Santana y Gregorio Ramos

  59. Hercule Poirot

    Perdón por el doble post, pero se me acaba de ocurrir una cosa. Se ha dicho que la puerta estaba cerrada con llave, pero no cuando. Quiero decir, estaba cerrada con llave cuando el primero de los que compartían piso se fue a clase? Si es así, había una llave colocada por dentro? Profesor, se han encontrado las llaves del piso de Emilio? Estoy intentando descartar que el asesino se fuera por la puerta. Si lo conseguimos, querrá decir que el asesino/a tuvo que salir por una ventana, con lo que podríamos descartar a Gregorio (si confirmamos lo de su lesión de pierna y unido a la edad,…)

  60. El Investigador Nicolás dijo (a través de FB):

    Creo que ya hemos salvado una contradicción que nos estaba escamando a todos. Al final, la cosa esa de chantajear a los otros tres para compartir piso por no poder pagarse el alquiler es algo mucho más plausible, teniendo en cuenta los nuevos datos. Es evidente que las fotografías que vemos en la habitación de Pelayo son las pruebas de los chantajes a Santana. Él mismo lo dice. Le pedía el coche, lo hacía ingresar en buenas fiestas… Ya podemos decir que no sabemos con tanta claridad si Pelayo tenía o no una buena posición económica. A juzgar por los hechos, mi opinión es que no la tenía.
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  61. En breve responderé a vuestras conjeturas. Pero antes… ¿alguien está teniendo problemas para comentar por aquí?

    (sí, lo sé, si la respuesta es “sí” no podréis dejarla porque tendréis problemas para comentar por aquí). En caso de que así sea, podéis dejar vuestras conjeturas en la página de Facebook de la Sociedad del Misterio, y haremos constar la fecha y hora de cada publicación (esto es importante, porque si alguien deja dicha la solución del caso en Facebook y otra persona la deja aquí, se considerará que lo ha resuelto quien primero lo ha dicho, no quien haya dejado la primera conjetura que hemos leído).

    EDITO: Por alguna razón, algunas de vuestras conjeturas están cayendo en la carpeta de Spam. Las he revisado y no encuentro el motivo por el que esto ha pasado, así que procuraré estar pendiente de esa carpeta con una cierta regularidad. Por el momento, he sacado de Spam la primera de cada una de las conjeturas repetidas que hay (incluso hay una de KilFer del caso anterior) y deberían salir publicadas de nuevo. Las repetidas (los múltiples intentos de volver a publicar la misma conjetura) las he dejado sin publicar.

    Lo dicho, si os pasa esto, asomaos por el Facebook de la Sociedad y hacédnoslo saber, que tomaremos medidas.

  62. Jengibre

    Si no he entendido mal a la única a la que Emilio exigía dinero y no favores era a Virginia… me parece un poco raro. A los demás extorsionados sólo les pedía favores, compartir el piso, el coche y las muestras de estatus superior, ventajas en las notas. No le encuentro sentido. Además su prometido es el único que no tiene una coartada sólida, estaba sólo en casa. Dice que no estaba al tanto, pero como dice mi adorado Grissom “las personas mienten…”. Tenía a su disposición de un amplio surtido de armas… y seguramente conocimiento del modus operandi de los asesinos profesionales. Habría que esperar el informe de balística para descartar sus armas…
    Pero no lo entiendo, si lo matas salen a la luz las fotos comprometedoras y se va al traste tu carrera como corresponsal de guerra, que es evidente que le gusta mucho (la colección de armas de cada conflicto lo deja ver). Lo lógico sería intentar recuperar el material comprometido. No entiendo que lo mate y que no registre la habitación. Sólo había un mueble que cerrara con llave. Y la llave estaba en un sobre en un cajón normal. A Boniatus no le costó demasiado dar con el doble fondo y la libreta… No sé… no lo entiendo… Lo único que se me ocurre es que pensará que jugaba de farol…

  63. Parmacenda

    Buenas de nuevo!
    Sobre el diámetro poco convencional de las heridas de bala, podrían deberse a haber utilizado la patata como silenciador (asumiendo que eso sucediese). La bala podría haberse deformado por la patata, causando el diámetro extraño. Habría que esperar al informe de Irene Watson para saber si las heridas tenían restos de patata, o a qué podría haberse debido sus cosas raras.

    En cuanto a Gregorio Ramos, el hecho que su pierna se resienta puede no deberse necesariamente al accidente de coche, sino precisamente al salto desde la cocina. Habría que confirmar que el accidente le causó una herida en la pierna que no ha sanado correctamente, y que por tanto no podría haber realizado el salto. Sino, simplemente podría haberse roto la pierna, y una vez curada el salto le volvió a causar dolores.

    Sin embargo, hay un detalle que me llama la atención… y es que Ramos no ha contestado a si tiene un arma o no. Él mismo lleva esa parte de la conversación, mencionando las armas y su coartada en la misma pregunta, y luego sólo responde a lo relativo a su coartada. Así que… que pasa con las armas de Gregorio Ramos?

    Un detalle interesante es que Claudio Pérez afirma que todas sus armas han sido “legalmente inutilizadas”, lo que yo entiendo que quiere decir que no pueden realizar disparos. Y eso es algo que la policía puede comprobar, así que o “Comedia” todavía no ha sido inutilizada (o lo fue el jueves mismo), o tendría que tener un arma adicional. Se puede comprobar esto?

    Luego no comprendo del todo un par de los chantajes que hacía Emilio. A Virginia Matoso la chantajeaba con una supuesta infidelidad (que no era tal) y ella aceptó para que Claudio no perdiese su trabajo… pero Emilio no habría sabido ese detalle, con lo que según lo que el sabía no habría tenido nada con lo que chantajear. Asimismo, no sabemos que favores tuvo que hacer Virginia en pago por el chantaje. Por lo que dijo, parece que pagó dinero, pero sabemos que Emilio nunca pidió dinero.

    En cuanto a Gabriel Santana, era chantajeado por haber propocionado exámenes de años anteriores… y al menos en mi universidad, uno de los servicios que ofrece Delegación de Alumnos es ofrecer exámenes de años anteriores a todos los alumnos de todas las asignaturas. De forma que a mi personalmente me parece un chantaje demasiado flojo… siempre y cuando la versión de Gabriel sea verdadera.

    Y finalmente (y me disculpo por la extensión de la conjetura), qué pasa con Sarah Innsbrock? Su carpeta está vacía, pero no entiendo porqué debería ser así. Emilio siempre pedía favores, nunca dinero, de forma que no se me ocurre qué motivo tendría él para eliminar la información del chantaje (y no la carpeta). Es posible que Sarah obtuviese la clave, y borrase ella la información que la comprometía? Creo que, aunque no sepamos por qué era chantajeada, habría que ir a hablar con ella para saber que relación tenía con la víctima.

  64. Jengibre

    Sobre la carpeta vacía de Sarah, podría ser también que fuera la próxima víctima de sus chantajes, y que por eso todavía estuviera sin datos… Pero sí, deberíamos averiguar algo sobre ella…

  65. Parmacenda

    Si, como dice Jengibre, la carpeta estaba vacía porque era su próxima víctima, quiere decir que las fotos de Sarah ya las tenía hechas (al menos por cómo operaba Emilio… todo parece indicar que aprovechaba una situación que descubría, hacía la foto y luego iba a chantajear). En cuyo caso Sarah tendría mucho interés en que Emilio muriese antes de que las fotos fuesen subidas a internet.

  66. Hercule Poirot

    Parmacenda, si Emilio aún no había empezado a Chantajear a Sara, veo complicado que ella sepa nada al respecto (el resto de víctimas de Emilio no supieron nada hasta que él mismo les empezó a chantajear). De todas formas, no podemos saberlo aún, así que no la podemos dejar de lado en la investigación. Puede que las fotos comprometedoras de Sara sigan en el móvil y por eso se lo llevara el asesino…

  67. Siguiendo lo que dice Parmacenda en su última conjetura, hay un detalle interesante. En nuestro supuesto, ningún elemento del conjunto “Personas chantajeadas por Emilio” podía saber si corría verdadero peligro o no. Muchos podían pensar que se trataba de un farol, pero esa sería una linda autosugestión para no sentirse tan presionado. La única carpeta que estaba vacía era la de Sara. Quizá esa esté vacía porque Emilio estaba preparando su chantaje y aún no había subido las fotos comprometedoras sobre esa persona, ¿no? Supongamos que tenía las fotos en el celular que no ha aparecido y que no había podido subirlas al disco duro virtual (era riesgoso hacerlo desde los ordenadores de sus compañeros de piso, ellos habrían podido descubrir el medio del que se valía Emilio para llevar a cabo el chantaje) y sólo va a cargar esas fotos al día siguiente. La víctima se entera del chantaje y sabe que aún no corre verdadero peligro. Toma cartas en el asunto. Lo asesina antes de que sea tarde. De ahí que sea la única que es capaz de asesinarlo y estar tranquila al mismo tiempo.

    Otra posibilidad exige que el asesino de Emilio conocía el chantaje a todos los implicados y estaba convencido de que era cierto. Entonces lo mata para evitar que desactive la publicación de las pruebas comprometedoras y le jode la vida a todos los elementos del conjunto “Personas chantajeadas por Emilio”. En tal caso, este nuevo elemento x tiene algo en contra de todos los elementos del conjunto P (personas chantajeadas la colgó de un abedul).

    ¿En el disco virtual también estaban las fotografías que mencionaron los pistoleros solitarios? Me parece raro que no haya sido mencionada esa carpeta. ¿Está o no está? ¿Podríamos saber si alguna vez estuvo?

    Esto me parece sumamente sospechoso. Todos los implicados eran chanteajados, pero los chantajes siempre son débiles… Los muebles son distintos y disonantes… Eso me dice algo, pero no sé qué.

    Corolario a lo de Parmacenda. En mi facultad tamién nos ofrecen los exámenes parciales y finales de años anteriores, para prepararnos. Pero los profesores de física nos dicen que no nos volvamos locos, porque muchos de esos exámenes son recuerdos de memoria de estudiantes que salieron de los exámenes y copiaron los problemas y los dejaron en el centro de estudiantes. Así que casi son imposibles de hacer. Pero bueno, comentario innecesario nº 2 😛

  68. Todos vosotros escribís muy rápido, coño XD

  69. Hercule Poirot

    Nicolás, lo de “la colgó de un abedul”, no será una referencia a “La bella y graciosa moza” de Les Luthiers, no?

  70. Parmacenda

    Poirot, tienes razón. Había simplemente asumido que, cuando Emilio hizo la foto, Sarah se habría enterado y sabría que se le echaba un chantaje encima. Como lo que describe Gabriel Santana, que dice que nada más conocerle al llevarle los exámenes le hizo la foto y le chantajeó. Pero es teorizar sin pruebas, y es perfectamente posible que Sarah no supiese nada. Sigue siendo curioso que su carpeta sea la única que no tiene fotos.

    Y Nicolás, no me había dado cuenta, pero es verdad que las fotos de los compañeros de piso no están (o no se nos ha confirmado que estén) con las demás. Y tu comentario sobre la debilidad de los chantajes… precisamente el chantaje a Gregorio Ramos es el más poderoso de todos. Por mucho que Ramos afirme que no había ninguna sórdida intención cuando se relacionó en la fiesta con sus alumnos, es cierto que él seguro que perdía su trabajo si se publicaban con dicha afirmación.

  71. Bien, puesta al día:

    Ziordo: balística e Irene le han mandado sus informes sobre las balas a Celdelnord, ella nos podrá contar más sobre el tema. Con respecto a lo del lanzapatatas… ¿¿¿qué???

    Nicolás: ante todo bienvenido a bordo. Dicho esto: desde luego el cargador de móvil indica la presencia de un móvil, de eso no cabe duda (¿a ver si no va a resultar que, como en todo buen caso de asesinato, lo que tenemos que encontrar es un móvil? :P). La víctima empezó diferentes carreras (y cuando digo “diferentes” quiero decir que ha pasado por Ciencias Políticas y Periodismo). Sobre el nivel económico de la víctima, creo que tienes razón, no cabe presuponer que fuese acomodado. Las fotos parecían apuntar más en la dirección del chantaje a Santana. Las fotos de los “Pistoleros Solitarios”, como los has llamado, están efectivamente en la Caja de Pandora; no se han mencionado, cierto, pero ya sabíamos que estarían allí, así que no nos ha sorprendido. En cuanto a lo de los muebles… No sé si será algo o no, pero si hubieras visto mi primer piso de estudiantes, esto no te parecería nada. Te juro que había una lamparita de mesa cuyo cable llegaba desde la lámpara hasta el interruptor… pero no seguía hasta el enchufe. Oh, y sí, escriben muy rápido, doy fé 😛

    Hercule Poirot: ante todo bienvenido a bordo. Y ahora: la puerta estaba cerrada con llave, sí. En cuanto a sus víctimas… A sus compañeros de piso los conocía de antes, eran amigos de ex-compañeros suyos de facultad (cuando no estaba ni siquiera en esta ciudad). Cuando vino aquí, automáticamente supo que podía “contar con ellos para lo que fuera”. En cuanto a Claudio Pérez… sí, tiene bastantes papeletas, pero vayamos con cuidado: por la misma regla de tres, Guillermo Santana tenía los medios económicos para hacerlo, Gregorio Ramos se la tenía bastante jurada a la víctima, y Virginia Matoso parece ser bastante buena ocultando información incluso a sus más allegados. Y sí, yo también juraría que lo del abedul es una referencia a Les Luthiers… eso, o Nicolás está investigando una serie de asesinatos por ahorcamiento desde lo alto de un árbol y el resto no hemos sido informados 😛

    KilFer: no “damos por hecho” que los compañeros de piso sean inocentes. Pero sabemos que no les interesaba la muerte de Pelayo, lo que lo hace unos culpables menos probables. Y esa es la siguiente cuestión que tratas tú: si todas las víctimas estaban al corriente de la Caja de Pandora, ¿por qué matar al chantajista?

    Cràmer Nadir: sobre tema de las balas, Celdelnord podrá arrojar algo más de luz cuando termine de analizar las pruebas.

    Jengibre: hm, curioso, los demás han dicho cuál fue el pago, pero Virginia sólo ha hablado de pagar. Intentaré averiguar si efectivamente el pago era dinerario o no. Lo otro que dices es algo a lo que le llevo dando vueltas desde que se supo lo de la Caja de Pandora: ¿por qué matar a quien puede evitar que salga a la luz lo que estás pagando para que se mantenga en secreto?

    Parmacenda: a ver si Pruebas Físicas puede arrojar algo de luz sobre eso, pero en mi opinión es difícil que una patata deforme una bala. Vale, sí, las patatas asadas que hice para aquella barbacoa aún son cariñosamente recordadas como “piedras”, pero una bala sigue siendo una bala. Averiguaremos cuánto tiempo lleva Gregorio Ramos padeciendo de la pierna, desde luego tu planteamiento tendría sentido, aunque sobre lo del tema de su arma… en el informe de Zalaya (que, por cierto, ya está en la Sala de Archivos, perdonad la tardanza) puedes ver que lo primero que dice es “Sí, aún tengo un arma y licencia para usarla”. Creo que te ha parecido que era “Si aún tengo un arma y licencia para usarla”, en condicional, pero si te fijas bien verás que es una afirmación. Celdelnord comprobará si “Comedia” ha sido o no inutilizada y cuándo, en cuanto a lo de un arma adicional… Si la tiene con licencia la Policía lo sabrá, y si la tiene sin licencia habría que registrar su casa para saberlo, cosa que no se autorizará si no tenemos nada sólido que sustente esa sospecha. En cuanto a tu duda sobre el chantaje a Virginia, piensa que Emilio podía no saber que Virginia intentaría proteger a su marido… pero quizás tampoco sabía que en realidad no existía tal infidelidad. En todo caso, Virginia Matoso no querría que todos sus alumnos vieran esas fotografías suyas. Aparte de eso, no “sabemos” que Emilio nunca pidió dinero, sabemos que en los otros chantajes no lo pidió, pero no conocemos todos sus chantajes anteriores. En el caso de Gabriel Santana sí, está claro que la idea era amenazar con sacar a la luz información no tan inofensiva (no que estuviera traficando con exámenes antiguos, sino que los exámenes fueran actuales). Si esa información era falsa o no, y si el chantajista lo sabía o no, ahora mismo es algo que se nos escapa. Sobre el tema Sarah Innsbrook… lo estoy investigando, pero resulta raro que esa carpeta esté vacía, sí.

    Os pido perdón por la tardanza, hoy estoy con un dolor de espalda considerable y me cuesta concentrarme un poco en el trabajo. Pero vamos a sacar este caso adelante, que nosotros podemos con esto y con más.

  72. ziordo

    Me parece curioso que Claudio es el único sin conocimientos de informática. Alguien que no sabe es lógico que se lleve el ordenador creyendo que así se eliminarían las pruebas. En cambio el profesor y el alumno adinerado saben de informática y saben que matando a Emilio y robando el ordenador(en el supuesto de que haya tal ordenador) no resolverían el problema

  73. Monsieur Poirot, veo que no sólo es un buen investigador, sino que además tiene usted un buen gusto humorístico.

  74. Mr. Zeta

    Bueno, pues voy a hacer una conjetura que, aunque puede que no sea nada, por lo menos me hace candidato (de momento) al premio cucu.
    La cosa es esta: creo que hay que preguntar a los compañeros de piso si alguien sabia de la bombilla rota en el cuarto del muerto, si no les sonaba de antes es probable que la rompiese el asesino, y si esto hubiese pasado, lo mas probable es que se hubiese ido la luz, lo que contradice sus declaraciones.

  75. ¡Encontramos el porno! Hay que pedir copia de las fotos de la profesora Matoso con Claudio… Un momento.

    Pelayo llegó a la ciudad en septiembre. Antes estudió periodismo y ciencias políticas. ¿Cómo coño hizo para conocer a una profesora de cálculo diferencial el año pasado? Este tío tenía más contactos que… bueno, no se me ocurre ninguna comparación ahora 😛

  76. HMMM… ¿La reunión de trabajo y cena a la que asistió la profesora Matoso la noche de autos no habrá sido la misma a la que asistió el profesor Ramos, verdad? Porque entonces tenemos a dos sospechosos con móvil y con coartada… pero una coartada fácil de ser preparada de antemano, ¿no? Podrían estarse encubriendo mutuamente. Seis profesores y dos profesoras. Ocho personas. Dos de ellas tenían motivos para temer a Pelayo. Se podría ver con las otras seis personas (cinco profesores y una profesora) si alguno de los dos se ausentó mucho tiempo y cotejar con lo que cada uno responda, de modo de ver si están mintiendo.

  77. Hercule Poirot

    Nicolás, que puedo decir,…, que no se haya dicho ya,…., o que sí se haya dicho 😉

  78. Profesor Boniatus

    Hercule, perdona la tardanza en contestar… La policia tiene localizadas todas las llaves del piso… Al menos las conocidas (las de los tres estudiantes y la victima)

  79. Lilly Christie

    Primero, señor Ryder, yo tuve problemas el día de ayer con la página, pero no estaba segura si había sido problemas del cyber donde estoy o si era la página en si, por eso no dije nada (más que hacer un comentario de odio en una de mis últimas conjeturas :P)
    Segundo, que Jengibre se me ha adelantado a la idea XD Justamente me mosqueó que Virginia en ningún momento dijo que tipo de “pago” hacía por el chantaje, por tanto asumimos todos que era dinero. Pero, eso no cuadra con el resto. A nadie le pidió dinero, ¿por qué a ella si?
    Me gustaría saber quien es la señorita con la que estuvo Santana. ¿Pudiera ser (y estoy conjeturando sin pruebas, por tanto no me hagan tanto caso) que fuera la señorita Sarah? Claro, no tengo nada con ese respecto, lo único que se me ocurre es que Santana consideró que realmente le importaba un bledo lo que pensara hacer Emilio, pero resultase ser que Sarah fuera una compañera de su hermano que le gustara, y comenzaran a salir juntos, y Emilio se agarró de esto para tener algo nuevo que poner.
    Por cierto, hay algo que me escama: Según tengo entendido, la información era publicada en un blog. En ningún momento se dice que fuera enviada directamente al correo de los interesados (Decanos, profesores…) Virginia es la única que pudiera salir perjudicada con que lo vieran sus alumnos, si es que estos seguían el blog comentado. Hablando de eso, ¿no pudieramos ver cuantas personas estaban inscritas a ese blog? De repente ver si ya en el pasado había realizado chantaje a otros y lo hubiera publicado en ese blog. Ahora bien, ¿pudiera alguien explicarme como todos estaban seguros que la información iría a parar a la gente importante? Que yo sepa, un decano no seguiría el blog de un niñato de primer año…
    Esto por ahora. Aún me interesa saber el resultado de lo de la patata.

    Una última cosa: Señor Ryder, se aseguró de pedirle a la policía que nos pasaran una copia de las fotos de chantaje, ¿verdad? Creo que tenemos ya nuestra caja de porno amateur de este caso XD (Fotos de Virginia y Claudio; además de las fotos de los tres compañeros de cuarto cuando estaban en la fiesta)

    Saludos.

  80. Hercule Poirot

    Jack, con lo de la puerta, no sé si me he explicado bien. No sólo quería saber si estaba cerrada con llave, eso ya se decía. Lo que quería preguntar era si tenía una llave puesta por dentro. Cuando yo cierro la puerta de casa por las noches, dejo la llave puesta por si salgo con mucha prisa (para no dejármela). No sé si en el piso tenían esa costumbre de cerrar la puerta con llave todas las noches. Se podría preguntar?
    Si había una llave puesta por dentro y la puerta estaba cerrada, no puede ser que alguien saliera por la puerta a no ser que alguien la cerrar después por dentro.
    Tampoco se ha dicho en el informe del Doctor, si se han encontrado las llaves de Emilio (en los cajones del escritorio habían cosas que no le llamaron la atención, estaban las llaves ahí?). De no estar en su habitación, alguien se las ha tenido que llevar, y esto haría la puerta una posible vía de escape.
    Sólo intento descartar, si es posible, la puerta como punto de salida del asesino/a

  81. Hercule Poirot

    Upps, no había leído la respuesta del Doctor. Perdón por la conjetura anterior 😦

  82. Jessica Fletcher

    Pues a mí no me extrañaría que, teniendo en cuenta el número de personas extorsionadas que hay, entre todos hubiesen pagado a un matón profesional para quitarse de enmedio al chantajista.
    De esta forma, los compañeros de piso le habrían abierto la puerta para que entrase y habrían seguido jugando a la consola tan ricamente. Por eso la puerta estaba cerrada con llave cuando se supone que encontraron el cuerpo.
    Claro que Claudio también lleva muchas papeletas para ser el responsable de que nos estemos artiendo el coco.

  83. Monsieur Poirot, hay una forma de cerrar la puerta por fuera y dejar la llave por dentro (al menos con las cerraduras que gastamos aquí en Argentina). Yo lo hice una vez como parte de un experimento para un caso personal. Funcionó. El truco es hacer pasar por el ojo de la cerradura un hilo de costura y luego bajarlo por la puerta. Cerrar la puerta desde fuera y quedarse sosteniendo los extremos del hilo de costura (el extremo superior, por donde sigue el hilo, pasa por el ojo de la cerradura, baja por el lado interno de la puerta y sale por el quicio de la puerta y llega al extremo inferior. Cierras la puerta normalmente (puede hacerse). Atas el cabezal de la llave con el extremo inferior del hilo y tiras del extremo superior. Si el quicio es lo suficientemente grande, la llave pasará por debajo de la puerta e irá subiendo hasta entrar en el ojo de la cerradura del lado de dentro (mientras tú sostienes un imán del otro lado para darle el último impulso necesario a la llave). Simple, trepidante y sacado de la imaginación alterada de un lunático. Pero efectivo.

  84. Jengibre

    Pero que idiota soy!!!!! Virginia es la única que no nos dice con que la extorsionaba Emilio, y como la perfecta estúpida que soy pienso que le exigía dinero!!!! Una pregunta para Zalaya ¿Virginia y Caludio vivían juntos? ¿Virginia era una mujer atractiva? Pregunto esto porque sería un poco difícil que su pareja no se diera del dinero que Virginia tenía que conseguir… Además, lleva meses “pagando” a Emilio, y dado que a este le gusta aparentar, no utilizaría ese dinero para comprarse cosas mejores que la que tiene???
    Me da que Virginia no aclara los favores que le pedía Emilio por que estaba presente Claudio… Si los favores que le pedía emilio eran de tipo sexual, es lógico que no lo dijera delante de su novio…

    Tendríamos que investigar a que hora terminó la cena con los colegas. Pudo terminar antes de las tres de la mañana y eso le deja tiempo para estar en el piso de estudiantes…
    Tendríamos que preguntar a los compañeros de piso de Emilio si recibía visitas “galantes”??? Esa sería una manera fácil de entrar y salir del piso, a plena vista de todos ellos y sin llamar la atención. Fácil y sencillo.

  85. Jengibre

    Quería decir que sería dificil que Claudio no se diese cuenta de que periódicamente había una salida de dinero sin especificar de la cuenta de la pareja… Creo que no lo he explicado bien…

  86. Parmacenda

    Jengibre, yo al menos lo había entendido correctamente 🙂

    De todas formas, me parece complicado que Virginia realizase favores de tipo sexual (también se me había ocurrido), dada la naturaleza de su chantaje. Por un lado, viviendo Claudio con ella durante los últimos meses sería muy complicado que Virginia pudiese escaparse sin levantar sospechas. Y puesto que la supuesta infidelidad no era tal, poco sentido tiene que Virginia aceptase acostarse con Emilio.
    Otra cosa es que Emilio pidiese ese favor recientemente, y por eso Virginia acabase matando (o dejándo que Claudio matase) a Emilio, pero eso ya es conjeturar sin pruebas.

    Lilly Christie, en cuanto al asunto de la publicación, supongo que la subrutina que encontró la policía podría también haber enviado unos correos a los “interesados” con un enlace al blog, o haber programado el blog para que enviase un correo cuando apareciese una entrada (al igual que aquí podemos recibir los nuevos casos por correo). Dudo que haya gente suscrita directamente a un blog famoso precisamente porque nunca se publica nada (ya que los chantajeados “pagaban”).

    En cuanto al asunto de las llaves que plantea le investigador Poirot, que se hayan encontrado todas las llaves de los habitantes del piso no quiere decir que no se pudiese salir por la puerta. Habría que saber si la llave estaba metida en la cerradura o no, y si además se trata de una cerradura que acepte el truco que propone Nicolás, no sé si siquiera así podremos descartar la puerta como punto de entrada o salida.

  87. UrielEugenio

    Jack, las balas “normales” son de plomo sin recubrir, y de hecho se espera que se deformen al entrar en el cuerpo, ya que de esa manera el daño generado es mucho mayor. Y yo diría que una patata cruda es al menos tan dura como el tejido humano.

    Pelayo está en primer año? Cursó primer año antes de morir? La duda es la siguiente: los favores que pedía a Gregorio Ramos en sus asignaturas, eran para él mismo? O eran para otra persona?
    Y qué le pedía a Virginia Matoso a cambio de su silencio? Puede ser que pidiera el mismo tipo de favores a que Ramos?

    Puede que Sara no hubiera sido chantajeada aún, pero al menos en algunos casos, las victimas vieron a Pelayo tomar las fotografías. Si Pelayo tomó fotos comprometidas de Sara, puede ser posible que ella decidiera eliminarlas a pesar de no haber sido víctima del chantaje aún.

    Vuelvo a una idea que ya se planteó: y si el asesino no buscaba evitar la publicación de las fotos sino justamente lo contrario? Si se muere Pelayo, es de esperar que las fotos se publiquen, salvo que todo sea un farol. A lo mejor alguien en contra de una de las víctimas, que supiera del chantaje…

  88. Jengibre

    No entiendo una cosa… Si las fotos comprometedoras de Virginia eran con su novio no entiendo porque tendría ella que perder su trabajo si esas fotos salían a la luz. Quiero decir que es sexo consentido con su pareja, las fotos son claramente robadas lo que sería un motivo incluso para denunciar a Emilio por intromisión en su intimidad. No son motivo para un despido. Incluso aunque hubiera sido una infidelidad… Eso le habría costado su relación, pero no su trabajo… Está claro que cede a “pagar” el chantaje para que no despidan a su prometido.
    La naturaleza del chantaje… Si éste hubiera sido de tipo académico (es profesora, sería lo lógico) ¿porqué no decirlo delante de Claudio? No hay motivo para no hacerlo. Es sólo un asunto laboral, no tiene que afectar a su relación de pareja, más cuando cede al chantaje por amor… Su silencio nos indica que es algún tipo de favor que no quiere que Claudio descubra.
    Y si no es de tipo académico, lo siento, pero a mi mente sólo se le ocurre un tipo de favor más “personal” e “intimo”…
    Jack, ¿en las fotos de Virginia y Claudio está impresa la fecha en la que fueron tomadas? Porque si la fecha no aparece, no importa que salgan ahora a la luz, quiero decir que Claudio lleva meses en España, sin una fecha que indique que debería estar en el Congo, la publicación de las mismas no tendría que implicar su despido.

    Y Parmacenda tienes razón, es dificilísimo justificar los encuentros galantes cuando vives en pareja… ¡¡¡por eso la infidelidad es tan rara en este planeta!!!! ;-P

  89. celdelnord

    Debería sentirme decepcionada, y en el fondo lo sabía. Arjona me había dicho que todavía no podía darme pleno acceso a las pruebas, que compartirían sus resultados conmigo pero que no podían dejarme analizarlas todas. Y eso debería decepcionarme. Pero era mi primer caso al frente del Departamento de Pruebas Físicas, y la Sociedad del Misterio acababa de volver, y pensaba hacer un trabajo soberbio y analizar las pruebas que me permitiesen e interpretar los resultados de las pruebas de la policía, y todo eso no me lo iba a quitar nadie. Así que no estaba decepcionada: estaba deseando ponerme manos a la obra.

    Empecé por lo que el Profesor Boniatus encontró en la escena del crimen. El residuo amarillento que halló junto a la cama. Tenía una anotación: “Patata”. Al principio me pareció raro, pero analicé aquella sustancia y… síp, patata, no cabía la menor duda. También me pasó una serie de fotos, y otro resto de patata hallado en la cocina. “Patata en la cocina, qué raro”, pensé, y aunque verifiqué que se trataba de restos de patata no me llevaban a nada más. A punto estaba de descartarlo cuando…

    … las fotos. La escena del crimen y la montaña de ropa del lavadero. En el escenario se halló un calcetín junto a la silla… y su pareja estaba en la pila de ropa.

    Lo apunté. En un mundo en el que la función principal de los calcetines es desparejarse, encontrar una pareja en dos sitios distintos tiene que significar algo.

    También me llegaron el flexo y el libro del escritorio de la víctima. Empecé por el libro. La sobrecubierta de plástico tenía una zona quemada, fundida. No había un foco de calor, así que descarté la posibilidad de que se tratara de una quemadura de cigarro. No, el plástico se había calentado rápidamente en ese punto… hubo algo en contacto con la zona y luego lo levantaron; se podía apreciar cómo los hilos de plástico fundido se habían adherido a ese objeto. Tamaño pequeño, unos veinticinco milímetros. Consulté las notas que me había pasado la policía, las fotografías a escala 1:1. Podría ser el punto donde cayó uno de los casquillos. El flexo tenía la bombilla rota. ¿Había estallado? A veces ocurre, pero… El interior de la pantalla tenía una marca. Un impacto de un objeto pequeño, y la zona estaba oscurecida. No parecía que la bombilla hubiera estallado sola. Cotejé el tamaño de la marca con el de la zona quemada del libro: coincidían. Esto ya era más difícil de determinar, pero ¿habría encontrado el segundo impacto de casquillo?

    Tomé nota de todo y revisé los informes de balística. Los casquillos de las balas no habían sido encontrados. Un vistazo rápido al informe de la autopsia: dos balas encontradas en el interior del cuerpo. Plomo y antimonio con envuelta de latón, sin camisa. Calibre 7,62×25 mm. Una nota de Irene: calibre exótico en nuestro país, muy común en países de Europa del Este con guerras recientes. Albania y los Balcanes son posibilidades bastante sólidas. La cantidad y tipo de plomo y antimonio es particular de la munición rusa, que produce mucha suciedad. ¿Un sicario de Europa del Este? Si es que aún estábamos hablando de un sicario, claro está.

    Arjona había añadido algo más. Un contenedor herméticamente sellado, con una nota en un post-it: “Encontrado en un contenedor cercano. Dile a Boniatus de que ésta se la dedico”. ¿Podría ser…? Abrí el contenedor. Efectivamente: los restos mortales de una patata en un ligero estado de descomposición. Herida de bala. La patata había sido envuelta en cinta americana para tratar de minimizar el estropicio, pero igualmente había reventado. El invento quizás podía haber resistido un disparo, pero ¿dos? Ni en broma.

    Pasé la patata por el microscopio. Hallé trazas de pólvora, y también algunos rastros de plomo. Sin duda un proyectil había pasado por allí. Por desgracia, determinar el calibre de una bala en lo que esencialmente era puré de patatas envuelto para regalo no era nada fácil. Ni esta patata ni los restos hallados en la escena del crimen olían a pólvora, observé… pero el almidón podría perfectamente haber absorbido el olor. Probé suerte con la cinta americana: no había huellas. El asesino sabía lo que se hacía.

    Aún así… usó una patata.

    Había llegado el momento de empezar a analizar las pertenencias de los sospechosos. Gabriel Santana, el delegado de clase. En mis manos, las fotografías incriminatorias que Emilio Pelayo utilizara para chantajearle. Fotografías en las que se le veía con los exámenes en su poder, tomadas antes de la fecha del examen. La policía había registrado su apartamento y me habían pasado los papeles que encontraron en casa. Facturas, apuntes, licencia de armas, papeles del banco, licencia del club de tiro… ahí estaba: el mismo examen que se veía en las fotos. La foto fue tomada el año pasado… pero estos exámenes estaban fechados en 2009. Ni siquiera eran del año en que se inició el chantaje, esta acusación era demasiado fácil de rebatir. Pero siguió pagando el chantaje, ¿por qué? Revisé los informes de la policía: la prueba de la parafina había dado positivo. Este chico había disparado su arma recientemente. Licencia del club de tiro… Habría que comprobarlo: ¿había estado en la galería de tiro el día del crimen, o la pólvora había llegado a sus manos de otra forma?

    El segundo sospechoso, Gregorio Ramos, había sido policía. Eso complicaba las cosas, claro: no sólo tenía licencia de armas, sino que además había recibido adiestramiento de sobra para usarla. Motivo del chantaje, a ver… fotos en las que se le veía bailando borracho con cuatro alumnos. Actitud muy, muy sociable… Perfectamente descontextualizable, por supuesto, el estilo de nuestro chantajista. Y a alguien con un cargo como el suyo esto le podía costar el puesto. Su coartada… El ticket de la cuenta de un bar. Abonado por su tarjeta de crédito. Una cantidad ingente de bebidas para una sola persona, lo que apuntaba a un alcohólico que debería haber caído en un coma etílico esa misma noche o (más probablemente) a alguien que bebía acompañado. El ticket también incluía algo de comida basura, así que parecía corresponderse con su versión de los hechos.

    La tercera sospechosa, Virginia Matoso, exprofesora de matemáticas de la víctima. Con ésta se había cebado… sobre la mesa desplegué una colección de fotografías de la profesora manteniendo relaciones sexuales con un hombre. Todas habían sido tomadas a escondidas, por supuesto, y habían estado escondidas en su carpeta de Dropbox durante más de un año. Se la acusaba de infidelidad. Sin embargo, Zalaya me había traído una foto de la profesora con su prometido, con el que llevaba ya tres años, y… Sí, más ropa que en las fotos de Emilio Pelayo, pero sin lugar a dudas era el mismo hombre. ¿Por qué pagaba entonces el chantaje? Probablemente para evitar que salieran fotos íntimas suyas a la luz, el escándalo sería el mismo tanto si el hombre era su amante como si era su prometido. Matoso no tenía licencia de armas, como los otros dos, y como coartada había presentado una serie de fotos tomadas la noche del crimen, en las que se la veía bebiendo y riéndose con varios compañeros del trabajo. Entre ellos… oh, vaya…

    … revisé las fotos del chantajista. Efectivamente, había una coincidencia: Virginia Matoso había estado tomando copas con sus compañeros, y uno de ellos era Gregorio Ramos.

    Esto convertía a cada uno de ellos en la coartada del otro. Pero claro… ¿y si no buscábamos al autor material? ¿Y si buscábamos al contratante?

    (volví a mirar las fotos de Virginia Matoso; quizás si las metía todas en una caja… no, Celdelnord, eso sería manipular pruebas y estaría mal el primer día de trabajo…).

    Justo en ese momento apareció Arjona con algunos de sus hombres. Me traían todas las armas de los implicados para que las analizase, así como los resultados de sus propias pruebas. Me estaban convirtiendo en su segunda opinión, y me aportaban pruebas para ser ellos la tuya. “Esto será rápido”, pensé, “sólo dos de los sospechosos tenían licencia de armas, acabaremos en seguida”. Entonces me di cuenta de cuánta gente venía para traer sólo dos armas… y despejé la mesa a toda prisa para dejar sitio a todo lo que estaba por llegar.

    Y menos mal que lo hice, porque aún faltaba un cuarto implicado. Santana y Ramos tenían cada uno una pistola, sí; pero Claudio Pérez, el prometido de Virginia Matoso, tenía toda una colección.

    Empecé por los calibres. Gabriel Santana tenía una 9×19 Parabellum estándar. Demasiado pequeña para ser el arma del crimen. Gregorio Ramos, Starfire 9 mm. Tampoco encajaba con el calibre del arma homicida. Armería privada de Claudio Pérez… Scorpion VZ 61, calibre 7,65×17 mm, Colt 1911 .45ACP, incluso un AK 74, 5,45×39 mm. Nada que encajase, y entonces…

    … dos Tokarev T33. 7,62×25 mm. Una en perfecto estado de exhibición, limpia y reluciente como recién sacada de fábrica; la segunda en un estado lamentable, las cachas destrozadas, la corredera desencajada. Eran las únicas cuyo calibre encajaba en lo que buscábamos, así que las examiné con más detenimiento.

    Empecé por la limpia, etiquetada como “Comedia”. La corredera funcionaba perfectamente. Verifiqué el cargador: vacío, pero operativo. Examiné el cañón: limpio, cuidado… e inutilizado. De forma legal, la metodología de la Guardia Civil para las armas de exposición. Obturadas, no perforadas. Eso era importante, ya que un arma con el cañón perforado deja de funcionar, pero aún se puede arreglar; una obturada no. Se lo consulté a Arjona, y me pasó los papeles que indicaban que efectivamente la pistola era nueva, adquirida hace un mes, y que tan pronto como se recibió, se procedió a inutilizarle el cañón. Aparte de eso, y de algunas ligeras raspaduras en el perno y en el raíl de la corredera, la pistola estaba en perfecto estado. El calibre encajaba, pero aquella pistola no serviría para matar a nadie si no lo hacías a culatazos.

    Procedí entonces en el estudio de la otra, etiquetada como “Tragedia”: la corredera estaba directamente rajada, el gatillo descolgado. La culata había sufrido, estaba prácticamente reventada. Esa pistola no sólo estaba hecha polvo: había sido atropellada. Incluso se podía ver la huella de oruga del carro de combate que le pasó por encima. Si eso era poco, un análisis de las cachas de la pistola la reveló aún más inviable. Cuando le pasó lo que quiera que le pasase por encima (y yo diría que un carro de combate), quedó hundida. El cargador no estaba sólo encasquillado: era directamente imposible sacarlo de ahí si no era con mucha presión. El cañón, por su parte, pese a que no parecía haber sido limpiado en un tiempo, no estaba tan sucio ni desastrado como el resto de la pistola. Lástima que todo lo demás hiciese inviable su uso. Sólo con la corredera rajada, ese cañón ya no servía para disparar, y el cargador inutilizado remataba la faena. Aquello no era un arma, era una chatarra, y la chatarra no dispara.

    Lo que significaba que sólo dos armas en toda esa mesa podrían haber llegado a matar a Emilio Pelayo. Pero una de ellas fue inutilizada un mes antes del asesinato y la otra quedó dañada e inoperativa años atrás. Estábamos como al principio.

  90. celdelnord

    Y ese es mi informe. Se ruega piedad, es mi primer día de trabajo.

  91. Hercule Poirot

    Es posible intercambiar los cañones? Es decir, colocar el cañón de tragedia (más o menos operativo) en comedia?

  92. Hercule Poirot

    Celdelnord, sería posible examinar el cañón de tragedia en busca de restos recientes de pólvora?

  93. Parmacenda

    Enhorabuena, Celdelnord, por el informe… y sobre todo por resistir la tentación de poner las fotos de Virginia y Claudio en una caja propia 😉

    Jengibre, no negaré que las infidelidades no son infrecuentes, y que Virginia podría ocultarlo. Pero tiene sentido acostarse con tu chantajista, si el objetivo es ayudar a tu prometido? El daño que podría hacer a la relación me parece excesivo para aceptar ese trato. Y si ambos viven juntos, la casa de ambos es mal lugar para los encuentros, es lo que pretendía decir. 🙂

    Es interesante que Virginia y Gregorio estuviesen juntos para darse la coartada mutuamente. Sería posible que Virginia y Gregorio se hubiesen compinchado para cometer el asesinato? Virginia proporciona el arma (cogiendo “Comedia” y “Tragedia”, para intercambiar los cañones como ha sugerido Poirot) y Gregorio comete el asesinato, dejando su tarjeta con Virginia para tener como coartada su presencia? Se que es teorizar sin pruebas, pero es bastante coincidencia.

    Y hay una cosa que me estaba rallando bastante, y hasta ahora no he sido capaz de entenderlo. Qué hizo pensar a la víctima que Virginia estaba siendo infiel? Si sabía que tenía un prometido, y la ve acostarse con una persona, lo habitual es pensar que esa persona es su prometido. A no ser que la hubiese visto varias veces con otra persona, y por tanto se imaginase que Claudio era “el otro”, o que supiese con certeza que el prometido se encontraba fuera.

    Y aprovecho para conjeturar aún más sin pruebas. Si Emilio pensó que Claudio era el amante, es posible que Virginia fuese infiel con Gregorio, y por eso se hayan compinchado? Reconozco que no hay pruebas, pero se me acaba de ocurrir.

  94. UrielEugenio

    Poirot se me adelantó con su idea, y yo le respondo, sí, se pueden intercambiar los cañones. El cañón de las Tokarev T33 es removible (http://www.jaegerplatoon.net/pist_TT33_3.jpg), y el cañón de “Tragedia” está en buen estado, de modo que entre “Tragedia” y “Comedia” se puede obtener un arma funcional, combinando el cañón de una con el cuerpo del arma de la otra.

  95. Hercule Poirot

    Otra pregunta: ¿qué fecha y hora muestra el ticket de la cena y las bebidas?
    Por otro lado, soy un maleducado. Como mi compañero, también felicito a nuestra nueva jefa de departamento por su primer informe en la Sociedad. 🙂

  96. Mr. Zalaya

    ¿Cabe la posibilidad de intercambiar los cañones? Si sustituyes el operativo por el inutilizado, obtienes un arma funcional de la que luego puedes deshacerte de la misma forma y esconderla a plena vista.

    Pd: Muy buen informe, Celdelnord

  97. UrielEugenio

    No nos rayemos con lo de la infidelidad, eso lo dice Virginia, y recordad, las personas mienten.

    Con respecto a que Virginia y Gregorio sean uno la coartada de la otra, no hay que olvidar que había otra 6 personas presentes, si no recuerdo mal, de modo que la cortada de cada uno de ellos no es sólamente la palabra del otro. De hecho, cabe incluso la posibilidad de que Claudio estuviera en conocimiento del chantaje (por intermedio de Virginia o no), y decidiera él sólo actuar contra Emilio. De lo que no cabe duda es de que Claudio, como dueño de “las” armas del crimen, necesariamente está implicado.

    Cuales son los resultados de la Prueba de Parafina para Claudio? Recordad que su coartada es débil, estuvo trabajando sólo, sin nadie que corrobora su palabra.

  98. Mr. Zalaya

    Agh! Se me ha adelantado Hercules….
    Voy a coincidir con Nicolás, escribís muy rápido, malditos….

  99. Parmacenda

    Uriel, muchas gracias por la respuesta. Ahora mismo me encontraba rebuscando en internet para saber si, efectivamente, se podían intercambiar los cañones sin problemas debidos a la corredera estropeada.

    Ahora sólo queda saber si el cañon de “Tragedia” estaba en condiciones de utilizarse para realizar un disparo o si, al estar sucio, habría sido imposible realizar el tiro. O si la suciedad del cañon son restos de patata…

    Finalmente, Profesor Boniatus, una pregunta: el escritorio se encuentra a la derecha de la cama (si uno mira a la cama desde los pies)? Porque es posible que al salir el casquillo despedido desde la pistola, impactase en el flexo y luego cayese sobre el libro… pero habría que comprobar donde estaba el escritorio y desde donde se tuvo que realizar el disparo para eso.

  100. UrielEugenio

    Parmacenda, hubo 2 disparos, de modo que claramente tiene que haber 2 casquillos…

  101. UrielEugenio

    Celdelnord dijo que el cañón estaba en buen estado. Ahora la clave es saber quién disparó la Tokarev, por ello pregunto por la prueba de parafina a Claudio…

  102. Parmacenda

    Es cierto Uriel, se me había olvidado que hubo dos disparos (esta cabeza mía…). Simplemente asumí que, como el libro y el flexo se encontraban sobre el escritorio (a no ser que haya malinterpretado el informe del Profesor), el mismo casquillo podría haber causado ambas marcas…

    Sobre las marcas, viendo el informe del Profesor y de Celdelnord me parece entender que ambas son redondas, con un diámetro de 25mm? Si eso es correcto, no es mucha casualidad que los casquillos golpeasen justo de culo, con la parte circular, sobre el flexo y el libro? Y si golpearon de lado, no se supone que la marca sería distinta, y no parecida a una quemadura de cigarrilo?

    En cuanto a los otros 6 testigos del bar, si la cantidad que bebieron era tanta como parece indicar el recibo (y no creo que Gregorio invitase a todos los presentes), tampoco es descabellado que uno de ellos no bebiese y lograse escaparse durante un rato. Y si el bar estaba cerca del piso de la víctima, no es imposible que cometiese el crimen.

    Claro que estoy asumiendo que el piso, al ser de estudiantes, estaría cerca del campus universitario, y que el bar al que fueron Gregorio, Virginia, y los otros profesores también estaría cerca, ya que fueron directamente al salir de la universidad. Habría que confirmar ese detalle.

    Pero lo dicho, todo este desvarío no es más que conjeturar sin pruebas, una idea que se me había pasado por la cabeza.

  103. … en serio, me quedo unas horas cuidando del abuelo y cuando vuelvo…

    … vale, vamos a ver. Ante todo, gracias a los jefes de departamento por sus informes. Celdelnord, buen trabajo, tu informe ya está en la Sala de Archivos para que todo el que quiera lo consulte. Dicho eso, estoy leyendo demasiadas teorías basadas en los mismos hechos, y cada una conduce a un resultado completamente diferente.

    Creo que hemos encontrado el camino correcto. Pero también creo que lo estamos recorriendo en demasiadas direcciones a la vez.

    Así que vamos a ponernos ya en serio. El aporte de que se podrían intercambiar los cañones de las Tokarev podría darnos el arma del crimen, pero necesitamos hechos más concretos. Necesitamos saber quién lo hizo, cómo lo hizo, por qué sabemos quién lo hizo, por qué no pudo ser nadie más. Recordad que empezamos el caso convencidos de que buscábamos a un profesional, y ahora sin embargo trabajamos con la idea de que el arma homicida es fruto de la unión de dos armas que no funcionan. Y no olvidemos la Caja de Pandora… Necesitamos conocer también la razón por la que esto ha ocurrido.

    Dadme un asesino. Justificadlo. Demostrad que no existen más opciones. Eliminad lo imposible, para que lo que quede (parezca o no improbable) sea sólo la verdad. Estamos en la recta final de este caso, lo huelo… pero no podemos equivocarnos.

  104. La Investigadora Jengibre ha conjeturado a través del Facebook de La Sociedad del Misterio:

    “Gregorio y Virginia no ganan nada con la muerte de emilio siempre que no neutralicen la amenaza de la publicacion de las fotos. Y el cuarto no estaba revuelto o Boniatus lo habria notado…
    Y si estamos buscando al reves. creo que al asesino le daba igual que las fotos salieran a la luz y es mas que probable que ni siquiera supiera de su existencia.

    Y tenemos a Claidio sin coartada y cuya prometida pagaba un chantaje sin expecificar…
    teorizando sin pruebas: si los favores fueran de tipo sexual, pongamos que el novio lo descubre y decide ejecutar a Emilio… tiene el arma, no tiene coartada y los celos podrian ser un motivo….”

  105. UrielEugenio

    Parmacenda, el calibre es 7,62(diámetro)×25 mm(longitud), de modo que 25mm es la longitud total del casquillo (sin bala), un diámetro de ese tamaño es excesivo para una pistola, incluso para un rifle.

  106. Parmacenda

    Uriel, me di cuenta justo después de escribirlo, que no tenía sentido ese diámetro. Pero como no sé como se editan los comentarios… pues lo dejé. Sin embargo, sigo sin entender la comparación que hizo Boniatus con una quemadura de cigarrillo. Habitualmente, bajo quemadura de cigarrilo se suele entender algo más bien redondo, pequeño, no una línea alargada de más de dos centímetros. Eso podría pasar si dejas que se consuma el cigarrilo dejándolo apoyado sobre una superficie, pero eso no es habitual para pensar en un pitillo, no?

  107. UrielEugenio

    Me gusta la idea de Jengibre, pero sin saber de qué tipo era el pago de Virginia… Y sin saber si Claudio tiene trazas de pólvora, tampoco podemos asegurar que él sea el asesino, por muy convencido que yo esté de ello.

    Pero me escama una cosilla: Gregorio es el que más sabe de informática, mencionó el tema de la subrutina de publicación. De hecho adivinó el tema del blog y del disco virtual también… No hay pruebas, pero podría ser que estuviera seguro de poder desactivar la amenaza, o incluso que lo hubiera hecho ya. Y de paso menciona que el no querría matarle, sino meterle en prisión. De verdad que si pudiera elegir un escarmiento para Emilio preferiría meterle en prisión antes que matarle? Al niñato que chantajea a un ex-policía y amenaza con destruír su vida? Nota: Perdería su trabajo, lo único para lo que vale, y seguramente su familia.

    Si vas a matar a alguien y puedes cancelar su subrutina de publicación sin desactivarla, no sería bueno que salga a la luz esa subrutina, para encubrir tu móvil? Me parece escuchar a Gregorio decir: “si yo le mato salen las fotos a la luz, por qué querría yo matarle”.

  108. Dr. Rasudoque

    Hola. Estoy interiorizándome en el caso. Mucha información para procesar. A mi me interesa, sin embargo la que no está: Sarah Innsbrook. Todas las víctimas se mueven en el ámbito de la facultad, sería posible que haya una profesora o alumna llamada Sarah Innsbrook allí. ¿Se puede averiguar eso?

    Voy a prepararme un café y vuelvo.

  109. UrielEugenio

    Mmm, eso será algo que plantearle a Boniatus, no? Jejejeje.

  110. A estas alturas nadie tiene una coartada infalible, es decir, el pavo delegado solo tiene a una amiga que confirme su coartada, pero ésta puede mentir, los dos profesores se pueden compinchar para hacer creíbles sus respectivas coartadas, y el periodista no tiene nada sólido. Incluso no se descarta aún en que nadie de ellos sea el autor material y hayan contratado a un profesional (me huele muy mal el amigo ruso de Claudio).

    Ahora bien, si los profesores han escondido que estaban juntos puede ser por dos motivos. Uno, que no sabían que estaban siendo respectivamente chantajeados, y dos, que urdieran ellos todo el plan.

    Del informe de Celdelnord, me inquieta que no hiciese ningún análisis del posavasos que salía en el informe preliminar, pero quizás es por su irrelevancia.

    Coincido con el intercambio de cañones, y amplío: si eres un profesional, te llevas un silenciador a la ejecución, pero si en el primer disparo se rompe porque tu arma tiene una chapuza de cañón, usas lo que sea (véase una patata) para efectuar el segundo y salir por patas. Incluso podría ser que te acercases al flexo e intentaras hacer un apaño fallido, dejando el libro quemado y la bombilla inutilizada, pero eso ya es aventurarse demasiado.

    Enhorabuena por el informe Celdelnord, lo único que he echado en falta es una descripción un poco más detallada del objeto de 25 mm es decir, confirmas que es un casquillo o es otra cosa? No me ha quedado muy claro.

  111. Pido perdón, ha habido un pequeño problema técnico y he dicho que el informe de Celdelnord ya estaba en la Sala de Archivos antes de tiempo. Ahora sí que está donde tiene que estar.

  112. Hercule Poirot

    Estoy teniendo problemas para publicar. Ya van dos intentos y nada. A ver si a la tercera va la vencida (si al final salen las tres conjeturas publicaas, lo siento)
    Decía que hay una cosa del escenario que no cuadra. El segundo cajón, el cerrado con llave, estaba revuelto, mientras que el otro estaba ordenado y con la ropa bien doblada. Esto parece indicar que alguien lo ha removido buscando algo. La llave no fue difícil de encontrar, así que el asesino/a pudo encontrarla y registrar el cajón (no el resto de la habitación porque era lo único que estaba cerrado con llave, por lo que tenía sentido que guardara ahí lo importante), copiando el usuario y la contraseña, y dejando todo como estaba (pero olvidándose de ordenar la ropa)
    Esto lo digo porque hemos pensado que a los chantajeados no les interesaba matar a Emilio, ya que se descubriría todo, pero con las claves, el culpable teníala posibilidad de encontrar la caja de pandora y desactivarla

  113. ¿Y por qué no lo hizo?

  114. Parmacenda

    Bueno, empecemos.

    De los sospechosos, sólo había dos que no parecían saber nada de la Caja de Pandora. Claudio Pérez parece no saber nada del chantaje, y aunque lo supiera no podría saber que se publicaría la información los viernes si Virginia no se lo dijo (y todo apunta a que no se lo dijo, si no están compinchados). Por otra parte, Gabriel Santana, a pesar de haber recibido las amenazas, no tomó conciencia de la certeza de la Caja de Pandora hasta que Zalaya le dijo que era verdad, y que nosotros lo habíamos evitado. Es posible que asumiese que se trataba de un farol, y hubiese cometido el asesinato, llevándose el móvil para eliminar las pruebas, en su opinión.

    Información sobre las Tokarev (que por todo lo que indican las pruebas, se trata del arma del crímen) tenían los cuatro sospechosos. Claudio y Virginia por conocimiento directo. Gregorio, siendo compañero de trabajo de Virginia, muy probablemente conociese la historia, quizás incluso a Claudio. Gabriel probablemente haya leido sobre ellas en algún exámen de Virginia.

    Acceso al arma es más complicado. Claudio y Virginia tienen acceso fácil y sencillo. Gregorio podría haber obtenido un arma por contactos de su época de policía (por usar un arma que no fuese la suya). Gabriel sólo podría haber conseguido el arma de su galería de tiro, pero dudo mucho que eso sea posible.

    La munición también es complicado. No tengo claro, por el informe de Celdelnord, si las armas de Claudio tenían munición. Asumiré que si, aunque no es necesario si están todas inutilizadas. Gabriel no podría haber conseguido munición rusa de la galería. Gregorio podría mediante contactos en el hampa.

    Las coartadas. Gabriel afirma que estaba con una chica, y a no ser que esa chica se llame Sarah Innsbrook, es poco probable que mintiese para dar una coartada para un asesinato. Y si se durmió, se arriesgaría a afirmarlo, o diría que se durmió y que no puede estar segura?
    Gregorio proporciona el ticket de la comida y las bebidas, pero eso sólo exige que estuviera presente a la hora de pagar. Las fotos de Virginia sin embargo también muestran que estaba presente. Y proporcionan también la coartada de Virginia. Es posible que alguno de ellos se escabullese un rato, si estaban cerca de casa de la víctima, y si había mucha bebida y poca comida.
    Claudio estaba sólo en casa, no tiene coartada.

    Acceso al piso. Parece casi seguro que el acceso fue por el cuarto de Cebrián, así que tuvo que ser antes de las 2:30. La salida parece que fue saltando por la ventana del lavadero, ya que estamos diciendo que la puerta principal se mantuvo cerrada todo el rato. Asumiendo que Gregorio Ramos no mienta respecto a su herida, es difícil que pudiese escalar hasta el tercer piso y realizar el salto. Sin embargo, como ex-policía, puede tener la forma física para hacerlo. Claudio, como reportero de guerra, probablemente esté en forma física suficiente para ambas cosas, y quizás acostumbrado a jugarse el tipo. Por la descripción de Gabriel y Virginia, no me lo imagino, pero no puedo afirmar nada.

    Cometer el asesinato. Gregorio tendría el conocimiento para que pareciese una ejecución, y probablemente la sangre fría. Podría haber conseguido un silenciador, pero no necesitaría la patata entonces. Claudio tendría la sangre fría, y si el tipo de ejecución es algo que pudo ver durante sus experiencias, es posible que lo imitase. Quizás supiese de camuflaje para pasar desapercibido. Virginia estaba bastante afectada, podrían ser remordimientos. Gabriel… ni idea, oye, simplemente no le veo allí.

    Secuencia del asesinato. Probablemente, acceso por la ventana del cuarto de Cebrián. Ir al cuarto de la víctima, realizar los disparos. La patata con cinta aislante, o la improvisó en el momento si falló el silenciador tras el primer tiro (de donde sacó la cinta aislante?) o la trajo porque no tenía silenciador. Llega Cebrián al cuarto. El asesino se pone en la silla, o tira el cuerpo al suelo y se mete en la cama para fingir ser la víctima durmiendo. Coge luego el montón de ropa para poder llegar hasta el lavadero pasando desapercibido, y salta.

    Puntos a examinar:
    – Donde está el bar al que fueron Gregorio y Virginia?
    – La amiga de Gabriel… es Sarah Innsbrook?
    – La herida de Gregorio, le afectaba desde el accidente, o ha empeorado hace poco?
    – Está confirmado que la puerta principal no es un punto de entrada o salida?
    – A qué horas se realizaron las fotos que hizo Virginia en el bar? Salen Gregorio y Virginia en todas ellas, o desaparece alguno durante algún rato?

    Desvaríos propios, dudas y preguntas sin pruebas:
    – Por qué estaba Emilio seguro que Virginia había sido infiel?
    – Por qué Virginia dice que fueron a cenar, pero Gregorio dice que salieron a tomar algo? Es factible que ambas frases sean correctas, o uno ha alterado los hechos pensando que no habría comparación?
    – Es habitual que Virginia haga fotos cuando va con el departamento, o fue justo esta noche?
    – Por qué iba Claudio a llamar la atención sobre Comedia y Tragedia, si las utilizó para cometer el asesinato?
    – Por qué escribo conjeturas y resúmenes de información tan extensos?

  115. Parmacenda

    Hmm… Yo había asumido que el desorden de los calcetines era porque todas las semanas Emilio abría el doble fondo. Pero si fue el asesino…

    Entonces sólo hay dos razones para no borrar los datos de la Caja de Pandora. O descubro que las supuestas fotos del chantaje resultan no afectarme, porque el chantajista no tenía en realidad las pruebas que él creía, o porque descubro que alguien más que estaba chantajeado me puede dar una coartada.

    Así pues, las posibilidades.
    – Virginia fue infiel a Claudio, y al acceder a las fotos descubre que en realidad no demuestran nada, porque sale ella con Claudio. Y de paso descubre que el jefe de su departamento también está como chantajeado, así que aprovecha para hacerse una foto con él en el bar como coartada. Y coge el móvil de la víctima para ello?
    – Gabriel realmente hizo trampas, pero descubre que los exámenes de las fotos no son aquellos en los que hizo trampas. Y ya se queda tranquilo. Además, resulta que dos profesores están chantajeados, quizás pueda garantizarse los aprobados. Se pone blanco cuando se entera que las fotos ya han sido encontradas y eliminadas, porque ya no las puede utilizar?
    – Gregorio… debería de haber borrado las fotos, son difíciles de excusar si salen a la luz.
    – Claudio… debería haber borrado las fotos, demuestran que estuvo en la ciudad cuando no debería de haber estado.

    Lamentablemente, no veo pruebas claras que se decanten por una u otra opción. Excepto la falta del móvil, pero eso es conjeturar sin pruebas.

  116. Hercule Poirot

    Jack, hay varias opciones: no encontró el lugar donde se guardaba la información, lo encontró y vio que no era para tanto, lo vio y sólo borró lo suyo (no es ninguno de los sospechosos),…

  117. Jengibre

    No encuentro lógico que el tipo encuentre la llave, encuentre la libreta y luego lo deje todo como está… ¿para qué? ¿para que el muerto no se de cuenta de que ha encontrado su secreto? No tiene sentido.
    Además, si no recuerdo mal el cajón con el doble fondo no estaba revuelto…

    No le veo sentido a nada…

  118. UrielEugenio

    Parmacenda dice: “Entonces sólo hay dos razones para no borrar los datos de la Caja de Pandora.” Quién dice que no los borraron? Se encontró una carpeta vacía, no? Quién, de todas las víctimas puede estar tranquila de que no le afectará la publicación de las fotos? Quién puede quedarse tranquila con la muerte de Emilio? Sara Insbrook.

    Y Parmacenda dice luego: “Yo había asumido que el desorden de los calcetines era porque todas las semanas Emilio abría el doble fondo.” No me parece probable, un simple usuario y contraseña no es tan difícil de recordar, sobre todo si uno entra una vez a la semana como mínimo, no? (También ha tenido que entrar para cargar las fotos…)

  119. Mr. Zeta

    Si dio dos disparos pero la patata solo vale para amortiguar el sonido de uno… ¿como no le escucharon los tres que habia en la casa?
    En mi opinion, porque, si no eran los asesinos, como minimo eran cómplices.
    Por cierto, que aunque sea un poco pesado, todavia no le hemos preguntado sobre si se fue la luz (por lo de la bombilla que dije antes)

  120. Mr. Zeta

    es una tontería, pero cuando dije le, quería decir les. Era solo para aclarar que no habría que preguntarle a uno en concreto, sino a los tres

  121. Oportunidad

    ¿Quiénes tenían oportunidad? El asesinato se comete entre las dos y las tres. A esa hora, tres de los cuatro implicados tienen una coartada sólida. Santana en casa de una amiga. Virginia y Gregorio en una reunión. Pero Claudio no tiene una coartada sólida.

    Medios

    Santana no tiene los medios (el arma no se corresponde con el arma que dio muerte a Pelayo). Gregorio tampoco tiene medios (su arma tampoco se corresponde). Virginia y Claudio tienen los medios (pueden disponer del arma con la que se cometió el crimen). Por otro lado, sabemos que el ingreso y el egreso a la escena del crimen requiere cierta agilidad y buen estado (trepar por la cañería, pasar desapercibido, caer por una ventana y dar a un toldo). Virginia, Claudio y Gabriel tienen estos requisitos. Gregorio, no.

    Motivo

    Ninguno de los tres chantajeados podía tener un motivo sólido. Vale, me chantajean y no me gusta. Puede que no sea verdad, pero ¿y si no? Ese “¿y si no?” era el impedimento para ejecutar a Pelayo. Ninguno tenía forma de saber que estaban a salvo. Ninguno. Si él moría, se jodían. El único que no sabía nada de nada era Claudio, pero esto lo deja también sin motivo. Pudo haberse enterado del chantaje al que era sometida su prometida, pero ¿cómo?

    Creo que para trabajar debemos dejar de dudar. Es como la geometría. La quinta proposición de Euclides. Demos por hecho que todo lo que nos dicen es verdad. Lo asumimos. Amén. Si todo es verdad, entonces todo es armonioso. Si hay algo que es mentira, entonces encontraremos una contradicción, algo absurdo que no concuerde con el resto de cosas que tenemos. Siempre hemos buscado un medio, una oportunidad y un motivo. La forma más fácil de descartar es esa. Luego se verá.

    La jugada de Sara me parece un camino muy fértil, sí señor. pero me da en la nariz que no podremos ir hasta él mientras no resolvamos algo que está ahí, en los informes, y que no estamos viendo.

  122. Parmacenda

    Jengibre, el informe de Boniatus dice que algunos calcetines del cajón no estaban tan bien doblados. Yo tampoco lo considero “revuelto”, pero es cierto que no es tán ordenado como el otro cajón. Tampoco entiendo qué sentido tiene dejarlo igual todo, si se encuentra la libreta.

    Uriel, sinceramente yo tampoco tengo claro lo de la libreta. Lo mencioné hace ya bastantes conjeturas: Qué sentido tiene escribir en una libreta el usuario y la contraseña para acceder a donde se almacenan las pruebas de un chantaje? Si se la sabe de memoria, pues no dejas constancia de ella. Lo único que se me ocurre es que se trate de una contraseña completamente aleatoria, larga, de esas que por mucho que las uses no llegas a recordar bien (“el vigésimo caracter era un porcentaje, o un ampersand?”). En cuyo caso si necesitaría la libreta, y puesto que esta existe… pues he de suponer que la utilizaba.

    En cuanto a lo de no borrar los datos, era la hipótesis de partida que presentaba Poirot justo antes. Sólo que en medio está mi “resumen” de la información disponible, y como que uno se olvida de lo que había antes 🙂

    Mr. Zeta, había una idea al respecto de los dos disparos que propuso Cràmer Nadir. Si al primer disparo se rompió el silenciador (porque la pistola estaba montada con el cañon de “Tragedia”, por ejemplo), entonces pudo usar la patata sólo para el segundo. Pero lo cierto es que no hay información suficiente. El asesino pudo haber realizado el primer disparo justo cuando en el videojuego había una explosión, pudo haber usado dos patatas, pero sólo hemos encontrado una…

    En cuanto a la bombilla, la verdad es que no sé que pasa cuando revienta. Pero cuando se funden normalmente no se va la luz, de forma que yo supuse que pasaba lo mismo si se rompía el cristal. Yo por eso no vi tan raro ese detalle.

    Bueno, yo me voy a ir ya a la cama, que por más que le doy vueltas a los datos que tenemos no saco nada más que o que ya he escrito. Tendré que volver a mirarme mañana todas las conjeturas propuestas.
    Saludos a los investigadores que sigan de servicio!

  123. Supongamos que el asesino descubrió que el único sitio cerrado con llave de la habitación era el cajón. Supongamos que encontró la llave. Supongamos que encontró la libreta y cogió el móvil de la víctima.

    ¿Con qué se habría quedado? Con un nombre de usuario, con una contraseña y con un móvil con posibles fotos. Pero un nombre de usuario y una contraseña no te sirven de nada si no sabes en dónde aplicarlos. Bien podía ser la clave de su cuenta de correo, de su Facebook, de un sitio pornográfico o de una cuenta en Suiza (o qué sé yo).

    Pero supongamos que pudo entrar al disco duro virtual. ¿Cómo pudo hacerlo? De la misma forma que pudimos hacerlo nosotros. nosotros nos enteramos de que el muerto usaba un sitio con la palabra “box”, atamos cabos y tuvimos la fortuna de decir “Bingo” a la primera oportunidad. Eso quiere decir que el asesino conocía tanto de la víctima como los pistoleros solitarios (quienes nos facilitaron la información sobre “box”).

    El asesino entra al disco virtual y borra sus archivos. ¿Por qué no borrar toda su carpeta? Así no queda como sospechoso. Si hay una carpeta que dice “Nicolás”, pues la borro entera en lugar de borrar los archivos y dejar ahí mi nombre. La única que no tenía nada que temer era Sara (y aún no le hemos visto el pelo, por lo que sí, no tiene nada que temer por el momento). pero debería temer que nosotros tengamos su nombre en nuestras mentes. Intentaré ver si en el disco virtual puedes borrar las carpetas que creaste o sólo los archivos que colgaste.

  124. Lilly Christie

    Bien, no creo que podamos aplicar lo de que “se rompió el silenciador por eso usó una patata”, porque ¿Quien se llevaría una patata en el bolsillo en caso que se rompiera el silenciador? Luego, la patata se usó para el disparo en la cabeza, ya que los restos de patata los encontramos en el suelo cerca de la mesa de noche. Supongo que es el primer disparo. Se da cuenta que el ruido que hacen los jugadores esconde perfectamente el disparo y realiza el segundo. Cosa que no me cuadra, a menos que quisiera hacerlo parecer hecho por un sicario.

    Otra cosa, ¿debemos asumir que fue el asesino quien encontró la libreta? Tengo la sospecha que la única que pudo hacer eso fue justamente Sara. Me explico: la llave y la libreta se encontraban en su lugar. Las medias no tan bien arregladas como las de arriba. La persona que copió la clave se aseguró de dejar las cosas en su lugar. La única carpeta vacía es la de Sara. Pero, si dejó todo arreglado, era por si Emilio revisaba. ¿Que quiere decir esto? Que Emilio no estaba muerto cuando se robó esa información.

    Llegados a este punto, no se que decir. El único que no podría saber las consecuencias de la muerte de Emilio es Claudio… Pero no encuentro la manera de probarlo.

    Feliz noche.

  125. Papyrus

    El asesino Sabía exáctamente dónde estaba el cuarto de la víctima. ¿Alguno de los profesores estuvo ahí?, ¿y el periodista?, ¿las fotos de Ramos se tomaron en la misma fiesta que se dio en la casa de los pistoleros solitarios?, de no ser afirmativa ninguna respuesta entonces quedan descartados.

  126. Papyrus

    No creo que el supuesto silenciador se haya descompuesto a causa del cañón, puesto que este está en perfecto estado, como consta en el informe de pruebas físicas. Además no es indispensable usar una Tokarev para disparar la bala; alguien que sabe hacer un silenciado casero bien puede saber hacer un arma casera. ¿Porqué son peculiares las heridas?

  127. celdelnord

    Sobre algunas dudas que se han planteado:

    – Sí que había rastros de pólvora en el cañon de Tagedia y recientemente había sido lubricada.

    – El posavasos se analizó pero no encontré nada digno de mención.

    – La quemadura sobre el libro podría ser de casquillo, encaja. Aún así no es fácil determinarlo.

    – Las armas estaban descargadas, y los cargadores vacíos. Otra cosa es que los propietarios tengan munición en casa.

  128. Papyrus

    Creo que me precipité al descartar sospechosos, bien pudieron estar de acuerdo con uno, dos o los tres compañeros de cuarto del ahora occiso; además hay un par de cosas que no veo bien –y eso que ya no tengo la vista borrosa-.
    Primero:
    Claudio Pérez dijo “Volví a España para pasar juntos nuestro aniversario. Fue un viaje relámpago, venir, estar con ella y volver. Una escapada romántica”. Por muy “relámpago” que haya sido el viaje dudo mucho que hayan tenido relaciones en el asiento trasero de un auto o en un parque público; “romántico” sería llegar de sorpresa con un regalo y hacer el amor en la intimidad de su cuarto. ¿Cómo es que el occiso les tomó las fotos?, siendo tan rápido el evento, ¿cómo se enteró?, ¿hay forma de saber dónde se tomaron las fotos?

    Segundo:
    Por muy pobre que fuera el difunto lo más razonable es que tuviera, por lo menos, notebook , si no ¿para qué estudiar informática? Habría que preguntarle a sus compañeros de cuarto, no vaya siendo que la lap que tiene Cebrian sea la del cadáver o tal vez el teléfono lo tiene alguno de ellos. Aunque no sean cómplices de asesinato pudieron robarlas después de descubrir al fiambre y borrar sus fotos. De ser así podrían tener las fotos de Sarah, ¿para qué borrar unas fotos que no les afectan?

  129. Papyrus

    ¿Cuánto tiempo pueden durar los rastro de pólvora en el cañón del arma?

  130. Jengibre

    Una cosa que no me concuerda.
    En el informe preeliminar se nos dice que Emilio acababa de llegar a la ciudad justo para el principio de las clases. Pero las fotos de los chantajes tienen más de un año… El ni siquiera estaba en la ciudad ni en la facultad de informática… a no ser que ya hubiera pensado el cambio de facultad y estuviera “documentándose” para costearse su nueva carrera…

    Papyrus, podría ser que Claudio quisiera sorprender a Virginia, que ni siquiera sabía que él volvería para el aniversario, y fuera a la facultad a buscarla. Era profesora, así que seguro que tenía un despacho… Llevaban meses sin verse, seguro que no pudieron esperarse a llegar a la intimidad de su cuarto…

    Contra más releo todos los informes y lo que se ha dicho, menos veo la solución… me temo que mis neuronas están oxidadas…

  131. Hercule Poirot

    Estoy repasando el caso, y hay algunas cuestiones que hemos propuesto investigar, pero de las que aún no tenemos respuesta. Parece que estamos un poco encallados. Puede que un poco más de información, veamos algo más:
    Sobre el bar donde estaban Gregorio y Virginia: si está cerca del piso de Emilio, y la hora que muestra el ticket y/o las fotos
    Sobre Gregorio: se ha confirmado (a través de su médico), el alcance de su lesión? ¿pudo escalar y saltar al toldo?
    Sobre el cadáver: ¿hay restos de patata en ambas heridas? ¿sólo en una? ¿en cual?
    Sobre las fotos para chantajear a Virginia: se puede establecer dónde fueron tomadas? ¿en su casa?
    Sé que son muchas preguntas, pero intento ir descartando opciones. Se están planteando muchas teorías y creo que nos desviamos del camino.

  132. Vale, vamos a ver si ponemos un poco de orden en nuestras ideas:

    Ante todo, bienvenido a bordo, Papyrus. Dicho lo cual: sobre tu teoría del arma casera… Fabricar un silenciador envolviendo una patata en cinta americana y poniéndola delante del cañón es fácil; fabricar un arma casera no es tan sencillo. Tendrías que encontrar dos tubos del diámetro necesario, un percutor adecuado a la munición, que el material resista la presión del disparo… Aparte, la munición Tokarev específicamente es demasiado potente para un arma casera. De estar hablando de una munición de 9mm corto, o de una .22 LR, sería posible, pero con lo que trabajamos yo lo veo inviable. Lo que sí que es cierto es que las fotos del chantaje a los compañeros de piso se tomaron en ese piso, pero claro… sin saber quién podía haber visto las fotos, no sé si nos servirá de mucho.

    He indagado un poco más sobre nuestros sospechosos. Virginia Matoso explicó en el aula que su prometido estaba cubriendo un conflicto armado en el Congo, un día que estaba bastante desconcentrada porque temía que pudiera haberle pasado algo. De modo que, si alguien veía a la profesora con un hombre, no tenía por qué asumir que se tratase de Claudio, ya que oficialmente Claudio estaba fuera incluso del continente. La lesión de Ramos es verídica, y aunque tiene rachas mejores, su médico dice que le resultaría demasiado difícil saltar, y no hablemos de trepar (hasta que he hablado de trepar, ¿alguien más tenía la sensación de que me había puesto a hablar de fútbol?). Los compañeros de piso declaran que sí, que la víctima tenía un smartphone y un portátil; han sido registrados y no se han encontrado en poder de ninguno de ellos.

    Creo que ya deberíamos tener todos los hechos necesarios para cerrar este caso. He visto que Parmacenda y Nicolás se han dedicado a recopilar los datos que sí conocemos, a comprobar quién tenía el medio, la oportunidad y el motivo, pero no han conseguido sacar nada en claro. Igualmente, mantengo que estamos en el camino correcto, y os recuerdo que el asesinato no es la única pieza de este puzzle: también tenemos la Caja de Pandora, que al tiempo que da a los sospechosos un móvil para matar, también les da un motivo para no hacerlo.

    … y esto me lleva al punto que me tiene mosqueado desde que salió a la luz: Sarah Innsbrook. La estamos incluyendo en un montón de conjeturas sin saber de ella en realidad nada salvo que su carpeta estaba vacía. Habéis conjeturado que el asesino pudo encontrar la libreta, acceder a la Caja de Pandora… y ya está. Si borró algo, borró las fotos de Sarah Innsbrook, y si hizo eso bien podía haber borrado también la carpeta para no dejar el nombre; si no borró nada, esa carpeta estaba vacía y las demás estaban llenas de material, y en ese caso ¿para qué entró? No sé, a ninguna de las dos opciones le veo el sentido… Si el asesino actuó basándose en alguna lógica, diría entonces que, sin contar a Emilio Pelayo, nosotros fuimos los primeros en encontrar la Caja de Pandora.

    Todo conduce a la Caja de Pandora, maldita sea. A veces me pregunto qué habría pasado si no la llegamos a encontrar…

  133. maureen1978

    Hola.
    Caray, me despisto un par de días y me encuentro un caso nuevo y ciento y pico conjeturas… Creo que más o menos mehe puesto al día.
    Pregunta: ¿no podría ser que alguno de los sospechosos hubiera cambiado las fotos de Dropbox, del chantaje, por otras que no resultara tan comprometidas? ¿O hubiera borrado las fotos de su carpeta que resultaran comprometidas? Es decir, no sabemos si lo que hemos encontrado es es todo lo que había originariamente en esas carpetas de Dropbox.
    Por ejemplo, el chantaje a Gabriel Santana no lo entiendo para nada: si el examen que aparece en la foto es del 2009, ¿cómo va a ser eso una prueba de fraude en los exámenes del curso 2012-2013? A lo mejor Gabriel entró en Dropbox con el usuario y contraseña del muerto y cambió las fotos, o borró las comprometidas.
    Ese no parece ser el caso de Gregorio Ramos, pues las fotos que había sí que eran comprometidas para él y no creo que quisiera que salieran a la luz. Si fue él el asesino, ¿por qué no esperó al viernes por la noche para matarlo para tener una semana para intentar borrar las fotos? ¿O por qué no las borró en ese momento?
    Y en cuanto a Virginia, ¿puede ser que efectivamente fuera infiel a su pareja y el muerto tuviera fotos de ella con otro tío, además de las fotos que tenía de ella con Claudio? Pudo borrar las fotos del otro tío y dejar las que encontramos. De esa forma, el chantaje no tendría sentido para nadie y no la consideraríamos sospechosa.

  134. Maureen, bienvenida a al investigación. Dicho lo cual… Creo que tu teoría va a ser fácil de comprobar. Dropbox tiene una sección llamada “Actividades”, que guarda un registro de todo lo que se ha hecho en esa cuenta. Creación de carpetas, eliminación de carpetas, cambio de nombre de archivos, actualización de archivos, creación o eliminación de archivos, todo queda registrado. Voy a comprobar si se modificaron las fotos de la carpeta o incluso si se eliminó algo. ¡Os aviso en cuanto tenga novedades!

  135. Anoche me he creado Dropbox, para ver cómo funcionaba. Lo que veo hasta el momento es lo siguiente:

    1.
    Para acceder a Dropbox vía Internet tienes que tener el usuario y la contraseña. Desde el sitio web puedes crear carpetas y eliminar archivos, pero no he visto que puedas eliminar carpetas.
    2.
    De donde puedes eliminar carpetas es desde la carpeta Dropbox (que está instalada en tu ordenador), y desde donde se cuelgan todos los archivos y carpetas que aparecen luego en el sitio de Dropbox.
    3.
    Es cierto, el servicio te permite ver las últimas acciones de la cuenta. Si has editado archivos, eliminado archivos, creado carpetas, etc.

    Veré si puedo pasar en limpio lo que tenemos hasta ahora.

  136. Dejaré una conjetura sin fundamento. Que nadie le preste atención. Tenemos hechos y pruebas, y es sobre ellos sobre los que tenemos que trabajar, no sobre hipótesis. Hemos supuesto que la libreta con usuario y contraseña era de Pelayo, pero ¿y si no? ¿Qué hubiera pasado si nosotros no encontramos la Caja de Pandora? Habría habido mucha gente jodida (siempre y cuando asumamos que la publicación de esas fotos jodía verdaderamente a las víctimas del chantaje). Pero Dropbox no te da una contraseña extraña (con % o $ en cierto punto, sino que tú eliges la contraseña, igual que el usuario). ¿Qué pasaría si el asesino nos hubiese dejado la libreta con esos datos? ¿Si el asesino hubiese escrito ahí esos datos? Está traído por los pelos y hay un montón de cosas que no terminan de cerrarme, pero podríamos comprobar si la letra de los apuntes del difunto se corresponden con la letra que escribió el usuario y la contraseña. Sólo para estar seguros, pero ya os digo, no me hagáis mucho caso.

  137. Gabriel Santana:
    Medios, no los tenía. Salvo que pudiera entrar a la casa de Claudio, sacar las armas, hacer el intercambio de cañones, ir y asesinar a la víctima, volver a casa de Claudio, desarmar las armas, dejar todo en su sitio, y antes de todo conseguir municiones, y antes de eso saber de la existencia del arma. ¿Os dáis cuenta de todo los entes que tenemos que postular para que Santana tuviera un medio, no? Debemos postular que conocía el arma (algo posible, por los exámenes de la profesora Matoso, vale, ahí estoy de acuerdo). Pero también que sabía cómo y dónde encontrarla, que tenía municiones a su disposición, que podía entrar a la casa de Claudio… Demasiado lío. Todavía no podemos determinar si había una unión entre los chantajeados.
    Oportunidad. No tiene. Está en casa de una amiga. Salvo que la amiga estuviera siendo chantajeada por Pelayo y laraley laraloy la colgó de un abedul. Fijaos que hemos intentado desmontar las coartadas debiendo suponer entes y presuponer hipótesis. No nos compliquemos. Hasta donde sabemos, Santana no tenía oportunidad.
    Motivo… aquí está lo interesante. Santana no creía que Pelayo tuviera algo en concreto con qué acusarle, pero a pesar de ello cumplía con el chantaje. Pero si en el fondo hubiera sabido que todo era un farol, no habría cumplido con el chantaje. Y aparte… el motivo de fraude es muy débil, a no ser que el profesor Toronja sea una persona que es tan poco inteligente que no va a escuchar las dos campanas en su momento. ¡Ah, mes amis! La ininteligencia de los científicos, que por concentrarse en el árbol no ven el bosque.

    Al menos en el caso de Santana podemos decir lo siguiente: medio y oportunidad no tenía. No sabemos si podía tener un motivo. Me explico. En principio corría el riesgo de que se publicaran las fotografías. Exposición pública, riesgo a ser acusado de fraude, peligro de perder su puesto como delegado. Pero hemos visto que el pasar exámenes de dos años antes a un amigo de su hermano no es un delito federal. Si en mi facultad hasta los profesores cuelgan exámenes antiguos como modelo, por favor. Así que si bien podría tener falta de motivo para evitar que todo saliera a la luz, el motivo del chantaje era lo suficientemente débil como para no temer en absoluto por la pérdida de sus cargos (delegado, etc).

    Pero llegamos a que pudo haber tenido un motivo para matarlo. En este caso, el riesgo que corría perdía mucho terreno frente al calibre de la acusación. Pudo tener un motivo, sí. Pero no tenía medio ni oportunidad. En la Sociedad ya podíamos descartar a un sospechoso si no tenía esas dos cosas. ¿Podemos descartar a Santana, Jack?

  138. Parmacenda

    Siguiendo el ejemplo de Nicolás, supongo que a Gregorio Ramos también se le puede descartar.

    Medio: No tenía acceso al arma. Las pruebas actualmente indican que fue la combinación de “Comedia” y “Tragedia” lo que se usó como arma. Gregorio podía saber de la existencia del arma, pero no habría sido capaz de cogerla (Claudio estaba en casa, le habría visto). Y para usar otro arma, estamos entonces asumiendo que buscó ilegalmente un arma, una Tokarev rusa.

    Motivo: Gregorio era precisamente el que más interés tendría en que no saliesen las fotos a la luz, porque perdería su trabajo. Quizás eso sea mayor motivo para cometer el asesinato, pero sólo si tenía garantizado que dichas imágenes no iban a publicarse. Y puesto que fuimos nosotros los que lo evitamos, él no tenía esa garantía.

    Oportunidad: Se encontraba en un bar, con múltiples testigos, e incluso hay fotos. Debido a su herida no era capaz de escalar hasta el tercero por la tubería. La puerta principal estaba cerrada, y con los compañeros jugando en el salón habría sido muy arriesgado entrar por ella, habría hecho mucho ruido.

    Supongo que eso debería permitir descartar a Gregorio Ramos.

  139. Vale, sigo revisando concienzudamente el dropbox de la víctima, pero vamos a ponernos un poco al día: Nicolás, Parmacenda, vuestros razonamientos parecen bastante lógicos. Habría que presuponer demasiado para implicar a Santana, y era el que menos riesgo corría de todos. Ramos no podía, físicamente, cometer el asesinato, pese a todo lo que tenía que perder, y su coartada parece resistente. ¿Qué nos deja eso?

  140. Descartado lo imposible, lo que queda tiene que ser la solución, reza la placa de la SdM.

    Ya descartamos a los pistoleros solitarios. Descartamos a Santana. Descartamos a Ramos. Los únicos que quedan (de momento) son Virginia y Claudio.

  141. Parmacenda

    Nos deja con los dos sospechosos más probables.

    Medio: Tanto Virginia como Claudio tenían acceso al arma, además sin demasiada complicación. Es muy probable que ambos supieran cambiar el cañon, Claudio porque sabría cuidar sus armas, y Virginia porque le podría haber visto.

    Oportunidad: Claudio tenía una oportunidad clara, ya que estaba sólo en casa. Tendría que saber que Virginia iba a volver tarde, para no dar explicaciones, pero es muy probable que ella le llamase. Virginia podría haberse intentado escabullir del bar, pero en el fondo tiene la misma coartada que Gregorio, con una complicación más: tendría que haber logrado que un ex-policía no la viese marcharse.

    Motivo: Este es el punto complicado. No tenemos ningún motivo para Claudio. Aparentemente no sabía nada sobre el chantaje, y si lo hubiese sabido por qué no habló primero con Virginia, para saber por qué pagaba? Sin embargo él podría no haber sabido de la existencia de Pandora. Virginia, por otro lado, tenía algo más de motivo (ya se han sugerido posibles favores sexuales), pero conocía la existencia de Pandora, y no se habría arriesgado a no ser que le diese igual que se publicasen las fotos…

    Y no está Claudio actualmente trabajando en un libro sobre sus experiencias? Es posible que ya no trabaje para el periódico (el motivo por el que ella pagaba) o que ya no le afecte tanto perder el trabajo?

  142. Virginia Matoso

    Medios

    Poseía los medios. Tenía en su casa un arma que se corresponde con la herida de la víctima. su prometido había comprado recientemente a Comedia, y generalmente, cuando te venden un arma te suele venir con un cartucho de balas (salvo que uno pida lo contrario, pero no estoy seguro). Habría que ver que Virginia tuviera conocimientos suficientes como para desmontar las armas y volver a unirlas (de forma de tener un arma operativa), los conocimientos necesarios para disparar e improvisar un silenciador con la patata y la cinta. Por lo demás, tiene treinta y tres años y debe estar en buenas condiciones físicas (a pesar de que el trabajo no la obligue a ello). Tiene medios. (O casi).

    Oportunidad

    La noche de autos estaba en reunión y posterior cena e ida de copas con los compañeros de la facultad. Tenemos fotos y siete testigos (de los que podemos fiarnos con total certeza de seis de ellos). Difícil por este lado. Casi no hay oportunidad.

    Motivo

    Nulo. Ella no tenía forma de saber que esas fotos no iban a ser publicadas. En caso de que lo fueran, se exponía a la vergüenza y a la humillación pública, incluso a que su esposo perdiera su trabajo (prometido, lo siento, prometido, no esposo). En sencillo, podía tener muchas ganas de matarlo, pero todas esas ganas quedaban contrarrestadas por las ganas que tenía de que esas fotos no fueran publicadas.

    Virginia sólo tiene una de tres (y los medios no están del todo definidos, aunque podríamos concedérselos).

    Parmacenda, ¿te encargas de Claudio?

  143. Alto. Parmacenda tiene razón. Si Claudio ya no trabaja en el periódico Virginia no tendría porqué seguir soportando el chantaje. Le daría lo mismo que las fotos fueran o no publicadas. El empleo de su marido no peligraría.

    Eso nos deja con que Claudio tenía medios y oportunidad, pero no motivo. Y que Virginia probablemente tuviera los medios y el motivo, pero no la oportunidad.

    ¿Cómo hacemos entrar la Caja de Pandora en medio de todo esto?

  144. Parmacenda

    Nicolás, creo que hemos estado escribiendo a la vez, y yo he mezclado a Virginia y a Claudio antes 🙂
    Pero el resumen sólo de Claudio sería:

    Medios: Muy claro. Tenía acceso al arma, conocimiento para cambiar el cañon, está en buena forma física por su trabajo, y sin duda tiene conocimientos sobre cómo se podrían amortiguar los disparos, ocultarse, y pasar desapercibido.

    Oportunidad: No tiene coartada, la dirección de la víctima la podría haber obtenido de la información que tuviese su mujer por su trabajo como profesora. Tuvo oportunidad amplia.

    Motivo: Aquí es donde me quedo. No encuentro el motivo. Se supone que no sabía nada del chantaje, pero puede mentir en eso. O creer que su mujer tenía un romance con la víctima. No sabía de la existencia de la Caja de Pandora, así que tiene sentido que pensase que matando y llevándose portátil y móvil todo parase. Pero sigue siendo bastante conjetura.

  145. Por cierto, lo repito… Escribís muy rápido, coño ya.

  146. Parmacenda

    Nicolás, coincido contigo en que todos escribimos muy rápido… tu incluido. 😀

    Una posibilidad es que tanto Virginia como Claudio se compinchasen. Eso proporciona a Claudio el motivo (el de Virginia en el fondo), y fingiendo que él no sabía nada puede creer que evita las sospechas. Pero en ese caso habría intentado fabricarse una coartada más sólida que “estaba sólo en casa”. Y Virginia le habría advertido de la existencia de Pandora.

    Claudio podría tener cualquier motivo. Desde descubrir el chantaje, hasta creer que el chantajista era el amante de su mujer. Lo dicho antes, es teorizar sin pruebas.

    Virginia podría haber sacado la oportunidad si el bar estaba cerca de la casa, y lograba escabullirse. Pero es mucho más lógico que, tal y como dice Nicolás, no tuviese opción.

  147. Pero vamos a ver. Ya prácticamente estamos. En la Sociedad trabajábamos con que si un sospechoso tenía dos de tres, ya podíamos ir a por él. Si no lo tenía, podíamos ir descartándolo. Acabamos de probar (ha sido Parmacenda, que se ha fijado en lo de Pandora y en lo del trabajo de Claudio) que cada miembro del matrimonio tenía dos de tres. Pero sobre todo, en la Sociedad hemos priorizado medios y oportunidad sobre los motivos. Virginia podría quedar descartada. No importa que tengas los medios y el motivo, si no ienes la oportunidad no puedes hacer nada.

  148. Jessica Fletcher

    ¿Sabemos si Emilio tenía novia o se veía asiduamente con alguna chica que tuviese opción de entrar en el piso sin que se sospechase de ella?

  149. Jessica Fletcher

    Emilio podría tener algún tipo de relación con Sarah.
    Podría haberse aproximado a ella buscando la forma de obtener más información para hacerle chantaje.
    sarah podría haberse enterado de que chantajeaba a otras personas y , si ella tenía algo que ocultar, podía, en una de sus visitas al piso de Emilio, haber rebuscado hasta encontrar la libreta con la contraseña y usuariio. Así, ella habría accedido al disco duro virtual y habría borrado el contenido de su carpeta.
    En este punto estaría en condiciones de acabar con Emilio sin que se sospechase de ella, ya que su carpeta no tenía información que pudiese incriminarla.

  150. Jessica Fletcher

    Claro que… ¿cómo consiguió el arma?

  151. Eso nos seguiría dejando con la duda de por qué iba alguien a borrar el contenido de la carpeta que le incrimina y, sin embargo, a dejar la carpeta con su nombre.

    Pero creo que entre Parmacenda y Nicolás pueden haber dado con algo… Dejadme que lo revise, en cuanto sepa algo os aviso.

  152. Como parece que las sospechas apuntan a este tándem voy a hacer una cronología de Claudio-Virginia
    -Hace tres años que son pareja, es decir desde aproximadamente finales de 2009.
    -Las fotos de Emilio se hicieron a finales de 2011, en un viaje relámpago por el 2º aniversario, luego tuvo que volver al Congo.
    -Hace 5 meses que ha vuelto, eso es, en mayo 2012.
    -Compra a “Comedia” hace 3 meses, en julio 2012.
    -Emilio en principio debió conocer a Virginia en septiembre de 2012

    Cabos sueltos ya mencionados. Emilio y Virginia se conocían de antes de empezar las clases de cálculo, Emilio conocía además la pareja anterior de Virginia, para asumir su infidelidad con Claudio.

    Por otro lado, releyendo el informe me he dado cuenta que las fotos del chantaje de Emilio a sus compañeros –sí, esas con las posibles prostitutas- es muy probable que se efectuasen bajo la luz roja de puticlub, situada en la zona de muebles grises, donde daba la puerta a la cocina. Si forzamos la maquinaria, alguien avispado podría relacionar la foto en la que se ve la cocina de fondo y des del exterior ver el toldo y establecer la ruta de escape sin tener que haber ido antes al piso en cuestión.

  153. Papyrus

    Cràmer Nadir: ¿Quién pudo ver las fotos si todos pagaban el chantaje y no se habían publicado?

    Estamos suponiendo que el arma se ensambló de otras dos; vamos a cerciorarnos: Tragedia tenía restos de pólvora y había sido aceitada recientemente; hay manera de saber si la pólvora es reciente o de cuando servía? Comedia se compró nueva y se inutilizó sin ser usada, sin embargo presenta un par de raspones, ¿esto es suficiente para decir que fue disparada?, ¿presenta rastros de pólvora?, ¿qué piezas sufren desgaste al ser disparar una bala?

    Si el laboratorio es capaz de determinar que ésa es el arma -o armas- homicida(s) entonces tendremos al asesino, de no ser así es una trampa para incriminar a la pareja.

    Sarah Insbrook puede ser ficticia, ¿y si la carpeta con ese nombre fué creada para despistar, después del asesinato?

  154. Papyrus

    Por cierto, tengo problemas al escribir los comentarios, es desesperantemente lento; probé con otras páginas y no ocurre lo mismo. ¿Alguna sugerencia?

  155. Parmacenda

    Papyrus, no tengo muy claro cómo funcionan las pruebas de balística, pero si los restos de pólvora eran de cuando servía, el reciente aceitado debería de haberlos eliminado (al igual que lavarse las manos elimina los restos de pólvora tras realizar un disparo). De forma que es muy probable que el cañón de “Tragedia” fuera utilizado tras el aceitado.

    En cuanto a los raspones que tenía “Comedia”, yo he supuesto que eran de haberla desmontado para intercambiar los cañones. Dudo mucho que unos simples arañazos puedan servir para probar que fue disparada, pero debo reconocer que no tengo ni idea.

  156. Papyrus

    Tampoco tengo idea de las pruebas de balística, ni de las partes de una pistola, pero si sé que al momento de hacer un disparo una pieza golpea la bala, ¿cómo se llama es pieza?, mencionaron un perno, ¿es eso?, ¿hay rastros de pólvora en Comedia?, de ser así, ¿cómo si se inutilizó sin usar?

    La verdad es que es lo mejor que tenemos, Supongamos que Es el arma homicida y supongamos que Claudio dice la verdad y no salió de su casa: ¿cómo pudieron robar las armas y hacer las adecuaciones, matar a Emilio desensamblarlas y regresarlas sin que se diera cuenta?, además, al regreso, ya debía estar Virginia en casa.

    Si el asesino es Ramos o un estudiante entonces esa no es el arma asesina.

    Si esa es el arma asesina, Claudio miente y es el asesino.

    La única forma de que Claudio no mienta y sea el esa el arma asesina es que Virginia sea la asesina.

    Por eso es importante corroborar o descartar el arma.

  157. Quizás yo no me esté enterando de algo, pero repito que no he encontrado la forma de eliminar una carpeta desde el sitio de Dropbox. Puedo entrar a la página, registrarme, ingresar usuario y contraseña, cargar archivos, eliminar archivos, generar enlaces, compartir carpetas… pero no encuentro la forma de eliminar una carpeta desde la página. La única que he encontrado es eliminado la carpeta desde el equipo en el que está instalado Dropbox. Si alguien eliminó algo de la Caja de Pandora (que todavía no tenemos las pruebas de que alguien lo hizo), y lo hizo entrando desde el sitio de Dropbox, podría haber eliminado archivos, pero no carpetas. Pero si tenían el ordenador donde estaba instalado Dropbox (por ejemplo, el portátil de Pelayo), entonces podrían haber eliminado carpeta y archivos.

  158. Jengibre

    Vaya… me voy de escapada romántica con mi chico y cuando vuelvo me encuentro el caso medio cerrado!!!!

    Nicolás, Parmacenda, ¡¡¡que manera de descartar sospechosos, sois unos cracks!!!
    Pero nos falta algo. Una cosa es que Virginia pudiera conseguir la dirección de Emilio por su expediente (por ejemplo) y otra muy distinta es conocer el interior del piso, saber cual es la habitación de Emilio, posibles puntos de acceso y de salida y las costumbres de los compañeros de pìso. Y esto sólo podía saberlo si hubiera estado en el piso… Y ¿por qué tipo de favores acudiría Virginia al piso de Emilio??? Sabemos que accedía al chantaje para que no despidieran a su pareja. Pero si como ha apuntado Parmacenda él ya no trabajaba para el periódico o pensaba dejar de hacerlo (sé de un corresponsal de guerra muuuuuy famoso que tuvo que dejar su trabajo para una cadena estatal de tv después de publicar un libro sobre su experiencia como reportero de guerra; así que no sería tan raro) ya le daría igual que salieran las fotos. Así que entre los dos planean la manera de quitárselo de encima. Lo hacen en una noche que Virginia tiene una coartada sólida (la reunión del departamento, que termina en un bar). Claudio lo mata y se lleva el móvil y el portátil. Y pensemos, el portátil estaría a la vista de todos??? Ese tío chantajeaba a sus compañeros de piso, de verdad pensáis que lo dejaría desprotegido cuando dormía? El único cajón que cierra con llave es el de la cómoda que está desordenado. El asesino no encontró el doble fondo pues no se llevó la libreta. Se llevó el portátil!!!

    Bueno, no disparéis todos a la vez…

  159. Lilly Christie

    De nuevo la idea que propuse: Sarah no borró su nombre de la carpeta porque no quiere que Emilio se entere que se borraron las fotos.
    Imaginen, por ejemplo, con nuestro propio archivo: Tenemos la carpeta con los informes sobre A.K. Las hemos leído una y otra vez hasta saberlas de memoria. Pero probablemente, hasta que no vuelva a aparecer un caso que lo relacione, no lo leeremos. Entonces, si Emilio se metiera a revisar el Dropbox, se fijará en los nombres de las carpetas, NO EN SI TIENEN SU CONTENIDO. Por eso sigo con la firme idea que el robo no tiene nada que ver con el asesinato. Y estoy segura que Sarah es quien robó la información y cuidó de dejar todo “como estaba”.

  160. Jengibre

    La hipótesis de que Claudio ya no trabaje para el periódico no es tan disparatada… ¡¡¡¿¿¿Lleva cinco meses en españa con la que está cayendo en el mundo????!!!! Siria, por ejemplo. Será que no hay conflictos que cubrir en estos tiempos…
    No os parece raro???

  161. Jengibre

    Por cierto… Releyendo el informe de Zalaya, me doy cuenta de una cosa. cuando Virginia le confiesa lo del chantaje y el motivo por el que fue, Claudio se lo toma bastante bien:
    “Y se hizo un silencio tenso. Y Claudio empezó a atar cabos.
    —No me jodas.
    —Lo siento.
    —¿Por eso estabas pagando? ¿En serio?
    —Perdonen, me he perdido —terciaste—. ¿Qué pasa aquí?
    Claudio soltó un bufido.
    —Volví a España para pasar juntos nuestro aniversario. Fue un viaje relámpago,
    venir, estar con ella y volver. Una escapada romántica. Pero me la pagué con las
    dietas que mi periódico me daba para cubrir el conflicto, y no informé de mi
    viaje. Si se enteraban, estaba jodido.11 de octubre de 2012
    La Sociedad del Misterio | Declaraciones y Testimonios del caso nº 00031: La Caja de
    Pandora
    8
    —Si yo decía que el hombre de la foto era mi prometido —explicó Virginia—,
    quedaba libre del chantaje, pero le arruinaba a él su carrera. Así que me callé y
    pagué.
    —Debiste contármelo. Se nos habría ocurrido algo.
    —Lo sé, lo siento. Me bloqueé y sólo pensé en que tú no salieras perjudicado.”
    Le dice que por eso estaba pagando, pero no le pregunta qué le estaba costando… A mi eso me suena a que ya conocía el precio que había pagado (fuera el que fuera)

  162. Dr. Rasudoque

    Empiezo a enterarme un poco más de como viene el asunto. Aún así no logro descifrar que significan ciertos hechos.

    1- Si Cebrián se dirigió aproximadamente entre las 2:00 y las 2:30 a la habitación de la víctima y lo vio dormido implica que no estaba muerto. ¿Lo vio a Emilio a plena luz? Luego se dirige a su habitación a complacerse a si mismo. ¿Cerró la persiana o le gusta exhibirse? Eligiendo el testimonio de Cebrián como verdadero el asesino no podría haber ingresado después de las 2:30. Si el asesino ingresó antes… ¿donde estaba para que Cebrián no lo haya visto? Además, esto concuerda con el hecho de que para escapar haya decidido saltar sobre el toldo. No tenía otra opción para no ser visto.

    2- La pila de ropa y la patata. Cebrián vio una pila de ropa. Boniatus solo vio una camisa y un calcetín. ¿Alguien movió la pila de ropa a la cocina? ¿Por qué? ¿Que tiene de especial la pila de ropa?

  163. Dr. Rasudoque

    Otra cosa: ¿En donde fueron tomadas las fotos de Claudio y Virginia? Debía ser un lugar al que tuviera acceso Emilio.

  164. UrielEugenio

    No sé gran cosa de informática, pero creo que la subrutina de publicación sería un obstáculo a la eliminación de una carpeta comprendida en el comando de la subrutina, no así de la eliminación del contenido de la carpeta, que no está considerado en la subrutina. (Eso, o la aparente imposibilidad de borrar carpetas desde internet mencionada por Nicolas.)

    Si Sarah eliminó el contenido de la carpeta para evitar la publicación de las fotos (y no eliminó la carpeta en sí porque no puedo hacerlo), necesitaría, además de eliminar las fotos del disco virtual, “eliminar” a Emilio, para evitar que pueda volver a subir las fotos. A menos que pueda estar totalmente segura de eliminar las fotos no sólo del disco virtual sino de cualquier otro soporte, de eliminar todas las copias de las fotos.

    Sé que esto no cuadra con la eliminación de Emilio por medio de la Tokarev T33, pero a falta de datos como la prueba de parafina, es todo de lo que puedo tirar.

  165. UrielEugenio

    ¡Tonto de mí! Virginia Matoso nos trató de engañar nada más empezar la entrevista:

    QUOTE
    Virginia Matoso (treinta y tres años, profesora de Cálculo) me abrió las puertas de su casa y me ofreció un café mientras hablabamos. Se la veía bastante consternada por lo ocurrido.
    —Todavía no me creo que Emilio esté muerto —dijo—. Es que es tan… no sé, no le veo sentido.
    —Bueno, no está bien decir esto, pero Emilio no era santo de la devoción de todo el mundo… por motivos que usted ya conoce.
    Me estaba costando mirarle a los ojos. Ella lo comprendió de pronto.
    —Las ha visto.
    UNQUOTE

    Se muestra consternada, entristecida, por la muerte de Emilio, cuando Emilio la chantajeaba. Podría haber entendido que se mostrara contrariada, preocupada por la publicación de las fotos, ¿pero entristecida? Y cambia de tono en cuanto se da cuenta de que conocemos la existencia de las fotos, y que por ello mismo no creeremos en su papel triste.

    Y si como se mencionó, el trabajo de Claudio ya no peligraba (porque lo había dejado), entonces realmente no le importaría la publicación de las fotos.

  166. ¡Vaya! ¡Por fin mi primer caso activo! El cambio de horario y de departamento sí que me han afectado! (apenas pusieron el internet en casa xD~)
    Ahora bien, como decimos en este lado del charco: “A lo que te truje Chencha”.
    Al por fin terminar de ver las conjeturas de todos, me he dado cuenta de varias cosas en el modus operandi de la sociedad del misterio; he hecho un par de conjeturas en general, y siento que puedo aportar un par de ideas en cuanto al método del asesinato:
    1.- Efectivamente, la pistola usada, muy, MUY probablemente sea la soviética en manos del prometido de la profesora, debido a que sí son de cañones intercambiables, como anotaba nuestro colega en una conjetura anterior.
    2.- Ahora bien, en cuanto a lo de la patata usada como silenciador: sí, es muy plausible y dadas las pruebas forenses (autopsia de una patata) se encontraron rastros de la misma en la escena del crimen (recámara del difunto), PEEEERO, el vegetal solo serviría como silenciador en un disparo, sin embargo, el cuerpo presenta don impactos de bala ¿Cómo hacer el segundo disparo sin que se den cuenta los habitantes en el departamento? Sencillo, viendo documentales de Discovery Channel, explican una manera de bajo presupuesto para amortiguar el sonido que produce un disparo de AK-47 (me imagino que un rifle de asalto produce un estruendo mayor al de una pistola de mano), dicho método es usar ropa a manera de silenciador enrollando las prendas alrededor del cañón y tapando el orificio del mismo, ahora bien, el compañero de piso comentó haber encontrado una pila de ropa en la habitación, y en la investigación de la escena del crimen, dichas prendas se encontraban en la cocina; ¿Hay manera de investigar si tienen restos de pólvora? Ya que se tienen restos de patata en la ropa. Este método antes mencionado es utilizado por gente que “se mueve” en el ámbito de los pleitos armados, como guerras o guerrillas, ya que aseguran un disparo limpio sin temor a ser detectados (al menos, no tan fácilmente).

    El sospechoso mas probable (IMHO) es Claudio, ya que tiene el arma (a menos de que compruebe lo contrario), el método, la oportunidad, y aunque bien, directamente no tiene un motivo, pudo haber fingido el no saber nada del chantaje.

    Todo esto es dejando de lado a la Srita. Sarah, de la cual no hemos sabido nada; ¿Hay manera de localizarla e interrogarla? Sería bueno para ya sea descartarle como sospechosa o bien, tendríamos una nueva sospechosa principal. (Continuará… Ya que escriben muy rápido, mejor lo voy poniendo por partes, no me vayan a ganar las ideas!! xD~)

  167. (Continuación):
    Ahora bien, sonará un tanto loco, descabellado, e incluso extraño, pero ¿Qué podría asegurarnos que el homicidio material es trabajo de una sola persona?
    A mi en lo personal me suena raro, y mucho que el asesinato se haya suscitado durante esas horas en especifico, pues de ser como dicen los compañeros de piso, y haber estado jugando, por lo menos las luces o la luz de la televisión debieron haber estado encendidas, denotando la presencia de gente en el apartamento. Releyendo el informe de la escena del crimen, no se menciona ninguna forzadura hacia alguna de las puertas y/o ventanas, lo que me da a pensar dos cosas (entra tantas, digo…)

    a) Al asesino se le facilitó la entrada, asimismo la salida del domicilio, lo que quiere decir que tuvo un cómplice entre los residentes. El joven que NO estaba jugando comenta que entró a la habitación del ahora muerto, le pidió algo, y luego se regresó a su habitación sin más. Según el mismo, le encontró dormido, pero si tenía la luz apagada, entonces no podría distinguir si se encontraba con vida o no, pues como citan al principio del planteamiento del caso:
    “La víctima, Emilio Pelayo, aún estaba en su cama. Sería fácil tomarle por dormido, de no ser por el agujero de bala en la frente y la sangre que empapaba las sábanas.”

    Planteando escenarios:
    1.- Luz apagada.
    El joven entra, mira a la víctima, da por hecho que se encuentra dormido, desiste de hacer su petición, o bien toma lo que necesitaba de la habitación y regresa a la suya y… bueno, ya imaginamos lo que hizo después…
    ¿Hubo algún diálogo entre ambos? Porque digo, al asustarse con una pila de ropa, indica que la luz se encontraba apagada, y la víctima estaba ya muy probablemente muerta para entonces, siguientes preguntas: ¿Donde se escondía el asesino hasta antes de ejecutar a Emilio? ¿Cómo sabía por donde entrar y donde quedaba la habitación de su objetivo? Un escenario como este para una persona que no conoce el terreno, por lo general termina mal, y con mal, me refiero que carecía de un cómplice desde adentro, le toca la mala suerte de ser visto, y decide no dejar cabos sueltos, puesto que sabía muy bien a lo que iba, entonces no hubiese sido un cuerpo el que encontrasen en el apartamento, sino 4, y por lo menos 3 disparos sin silenciador, lo cual hubiese alertado a los vecinos o bien, no se ustedes, pero creo que al menos yo hubiese gritado pidiendo ayuda al momento de ver un arma o ver que ejecutan a la persona junto a mi…

    Esto me hace pensar cada vez mas el posible hecho de que tuviese un cómplice dentro del apartamento, puesto que a menos de que haya conseguido los planos del mismo, es muy poco probable que haya acertado por donde entrar, donde quedaba la habitación del objetivo, las pertenencias desaparecidas (MUY probablemente tomadas por el mismo asesino), un lugar para esconderse de los inquilinos, y una ruta de escape. ¿Todo esto a la primera? Noup, no lo creo, no al menos fuera de la televisión. (O que el ejecutor sea Chuck Norris, para el cual solo le es necesario respirar sobre la víctima para incluso incinerar el cadáver xD~)

  168. P.D. 1: Se de sobra que estoy teorizando sin pruebas, sin embargo, no me parece tan ilógico el escenario planteado. Siéntanse libres de revocar mis conjeturas, pero por favor, no sean tan brutales, que es mi primer caso! xD~

    P.D. 2: Saludos desde México!!

  169. Parmacenda

    Zahlfrin, bienvenido a la Sociedad del Misterio! No te preocupes por dividir tu aportación en partes, parte de la diversión es no saber si otro investigador está justo en ese momento escribiendo lo mismo… 🙂

    Personalmente creo que lo que dices tiene mucho sentido. Es cierto que la patata sólo habría servido para amortiguar un disparo, y yo al menos siempre suponía que el asesino habría tenido otro silenciador que sólo sirvió para un disparo. Pero si resulta que la ropa puede amortiguar una AK47, entonces es muy probable que el asesino la utilizase para amortiguar el segundo disparo. Eso podría explicar además por qué la ropa se movió luego al lavadero: el asesino esperaría que se considerase ropa sucia sin más, y que no se mirase si tenía restos de pólvora. Y si como dices, es una técnica que se utiliza en guerras y guerrillas, Claudio con seguridad que conocía ese hecho.

    Y como bien dices, es bastante casualidad que el asesino supiese tan bien cómo entrar en la casa, si no era por la puerta, cómo salir cuando se le bloqueó la entrada, y cual era la habitación de la víctima. En cuyo caso, como bien apuntas, el asesino tenía que tener conocimientos sobre cómo era el piso, probablemente de haberlo visto de antemano.

    Lo único en lo que no coincido es que tuviera un cómplice dentro del apartamento. Los tres compañeros sabían de la existencia de la Caja de Pandora (aunque reconozco que había al menos uno que pensaba que todo se había terminado), y me extraña mucho que se arriesgasen a que se publicasen las fotos. Sin contar que, si lo único que tenían que hacer era compartir piso con la víctima, recurrir al asesinato es un poco extremo.

    Yo personalmente voto por que el asesino obtuvo acceso previo a la casa, quizás haciendo amistad con uno de los compañeros, o haciéndose pasar por un inspector de agua o seguros, y aprovechó para mirar cómo podría cometer el asesinato.

    Sigue siendo teorizar sin pruebas, así que aquí me quedo. Pero de repente la secuencia del crímen en la vivienda tiene mucho más sentido.

  170. Jengibre

    Bueno, creo que olvidamos que estaban jugando a Gears of war 2…
    no conozco demasiado el tema juegos, pero he buscado y resulta que se trata de un juego de “disparos” en tercera persona. Y según nos han confirmado los vecinos, a un volumen muy alto. No se vosotros, pero a mi me parece que entre los disparos del juego bien se puede camuflar el disparo real. También recordemos que el otro compañero de piso estaba en su habitación autosatisfaciendose y con los auriculares puestos…

  171. Damas, caballeros, ya tenemos suficiente para cerrar el caso. En cuanto venga Arjona, me voy con él a tener (esta vez sí) una Escena del Salón como Dios manda. Pero mientras le espero, bien puedo tratar de aclararos un par de dudas recurrentes que he visto por ahí.

    Ante todo, deciros que yo sí que he conseguido eliminar carpetas de Dropbox desde la web. Clic derecho en la carpeta, y en el menú desplegable hay una opción que dice “Eliminar”, por lo que sí que podría haberse eliminado la carpeta de Sarah Innsbrook (o de cualquiera) de haberlo querido alguien. No obstante, como también os dije, Dropbox lleva un registro de todas las acciones que se llevan a cabo en sus directorios: nadie ha eliminado ninguna carpeta en lo que va de año, sí algunas de años anteriores que debían estar relacionadas con otros chantajes. Las carpetas que encontramos, salvo la de Innsbrook, tenían los archivos que encontramos; ni uno más, ni uno menos. Las carpetas fueron creadas los mismos días que se tomaron las fotos, y éstas subidas a las carpetas también los mismos días. Las de Sarah Innsbrook se borraron hace siete meses, y como es natural que eso me extrañase, he indagado un poco… Sarah Innsbrook se mudó a los Estados Unidos el mismo día que sus fotos fueron borradas (si os lo preguntáis, su vuelo salió dos horas antes de que se borrase el contenido de la carpeta). No creo que podamos descubrir qué ocurrió realmente, pero si tuviese que teorizar sin pruebas (y no tengo que hacerlo), podría pensar que a Pelayo se le jodió este chantaje porque su víctima se le escapó. Aunque, como digo, eso es algo que sólo podrá saber la persona que borró las fotos… y todo apunta a que está muerta.

    Más cosas. Una patata no es, ni mucho menos, un silenciador especialmente resistente; pero si estaba envuelta en cinta americana, pudo resistir el primer disparo sin desintegrarse del todo y, con suerte, aguantar un segundo disparo. No sabemos si realmente lo aguantó, tal y como decís el ruido del videojuego y los auriculares del otro podrían haber camuflado el ruido, pero sabemos que hubo dos disparos, luego de alguna forma tuvo que pasar.

    Dónde están mis modales… Zahlfrin, bienvenido a la investigación. Lo que lamento es que hayas llegado tan tarde (“¿Tan tarde?”, dirás tú, “¡pero si el caso se abrió hace menos de setenta y dos horas!”, y yo diré “Ya, hijo, pero es que esta gente corre mucho”). Espero poder verte con más tiempo para el siguiente caso y que podamos intercambiar teorías… De todas formas permíteme que te diga que veo muy acertada tu exposición de los hechos ocurridos en el dormitorio. La pila de ropa sugiere “luz apagada”, y la disposición del cuerpo sumada a ese factor indica que se podía tomar a un muerto por un durmiente. Lo habíamos dado por hecho, sí, pero nunca está de más que alguien presente evidencias de una hipótesis.

    En general creo que ya está lo básico aclarado. A ver si llega ya Arjona y os puedo contar la resolución final.

  172. Me están entrando ganas de darle otro buen susto a Arjona… ¡Que venga ya, coño! Qué poco interés por un servicio bien cumplido, ¿no? Vamos… ¡El pueblo quiere saber de qué se trata!

  173. EPÍLOGO

    Virginia Matoso y Claudio Pérez nos recibieron cordialmente en su casa. Comedia y Tragedia volvían a presidir la vitrina de armas de Pérez, y cuando llegamos éste estaba montando el trípode frente al expositor para sacar una foto a su colección. Pero les habíamos salvado de la vergüenza, así que en cierto modo se alegraron de vernos.

    —¿Han descubierto algo nuevo sobre este caso? —preguntó Virginia.
    —Es posible. Pero queríamos la opinión experta de su prometido.
    —¿La mía?
    —Usted ha vivido más de un conflicto armado. Ha visto de todo, ¿no?
    —Bueno. Muchas cosas. No todas agradables —respondió con una sonrisa seria y algo incómoda.
    —¿Podría entonces echar un vistazo a estas fotos y decirnos qué piensa?

    Le tendí las fotografías de Emilio Pelayo, asesinado en su cama. Claudio las estudió con detenimiento, sin inmutarse. Sus ojos recorrían la imagen profesionalmente, analizándola prácticamente, acostumbrado a las imágenes truculentas y duras. Virginia quiso verlas, pero Claudio, con voz dura y algo seca, le advirtió de que podían impresionarle dado que conocía a la víctima.

    —Una ejecución paramilitar. Otros lo llaman Ugandés, pero los chetniks y los rusos ya se adelantaron a los de Uganda… Vi bastantes de esos. Y no todos tan limpios. Más o menos… —dijo finalmente—. Bala al corazón, y tiro de gracia a la cabeza. Ellos lo llaman rematar. Yo lo llamo psicópata… Es un trabajo profesional.
    —Eso pensábamos nosotros. Pero ahora tenemos otra teoría.
    —¿Sí? Porque las fotos indican claramente a un profesional que…
    —Verá, no dudo que el crimen se haya perpetrado con una cierta profesionalidad. El modus operandi, el estudio necesario de las costumbres de la víctima, pero ya hemos descartado la posibilidad de que haya sido un sicario. No, nadie ha pagado por este asesinato, y eso significa que necesitábamos a alguien con un motivo para matar.
    »Naturalmente eso nos llevó a sospechar de las víctimas del chantaje. Todas ellas tenían algo que perder por culpa de Emilio Pelayo. No obstante, esta era una pista envenenada, porque todo aquél que pudiese querer matar a Pelayo por el chantaje también sabía que no le convenía hacer eso, precisamente.
    »A la hora de cazar a un criminal, siempre buscamos que se cumplan estos tres factores: motivo, medio y oportunidad. Sin embargo en este caso trabajábamos con un cuarto factor: ausencia de motivo para no matar. Ese estúpido factor que haría inculpar a alguien que aparentemente no está inplicado. Alguien limpio. Ajeno. Hasta hace poco. Y esto nos lleva a la siguiente pregunta —concluí—: ¿qué sabe usted de la Caja de Pandora?

    Claudio Pérez vaciló un instante, como si pensase que aquello era una pregunta trampa. Pero finalmente, respondió:

    —Según la mitología griega, la Caja de Pandora era una caja en la que estaban encerrados todos los males del mundo…
    —Gracias, señor Pérez, no me refería a esa caja, pero gracias por confirmarnos que hemos venido al sitio correcto.
    —¿Qué?
    —Emilio Pelayo tenía un seguro. Las fotos que él usaba para chantajear a sus víctimas saldrían a la luz si él no lo evitaba todas las semanas antes del viernes a las 18:00. Todas sus víctimas lo sabían. Nadie que lo supiera mataría a Emilio Pelayo sin anular primero la cuenta atrás, y si tuviesen que hacerlo nadie lo haría un jueves. Eso significa que el asesino no estaba entre sus víctimas, no era objeto de chantaje y por tanto no conocía las condiciones. Lo que nos lleva, de todos los implicados que SI lo sabían, al único que estaba al margen, pero igualmente afectado, sin llegar a saber el detalle concreto: a usted.
    —¿¿A mí?? ¡Usted está loco! —el periodista se levantó, palpablemente agitado. No furioso o indignado: a la defensiva.
    —El arma del crimen fue una Tokarev T33. Como sus dos joyas de la corona.
    —¡Comedia está inutilizada y Tragedia rota! ¡No podrían funcionar!
    —No por sí mismas, en el estado en que están ahí colgadas, pero el cañón de una Tokarev es fácilmente desmontable, y el de Tragedia aún está operativo. El arma del crimen pudo ser una combinación del cañón de una con…
    —Tragicomedia —intervino Arjona por lo bajini (pero lo bastante alto como para que se le notara); y yo me maldije porque se le había ocurrido antes a él.
    —Eso es… Es mucho presuponer, ¿no creen? —arguyó entonces con una renovada confianza— Teniendo en cuenta que todo apunta a que el crimen lo cometió un profesional a sueldo. El modus operandi, el calibre, todo. No pienso dejarles seguir con este disparate si no son capaces de decirme por qué he tenido que ser yo y no un profesional. Los albaneses. Los húngaros. Los putos chetniks hacían eso en las cunetas. PROFESIONALES. Por Dios, los malditos profesionales se pueden contratar en cualquier puticlub ruso de carretera. Llegan con sus armas que son desechos de las grandes potencias, perfectamente operativas y…
    —¿Profesor? —le interrumpí, dirigiéndome a Boniatus, sin quitar los ojos del periodista.
    —Patata —respondió Boniatus.

    Virginia contuvo una risa nerviosa, porque aunque su estado de agitación era tal que cualquier tontería (por la mera tensión de la situación) la haría descojonarse sin remedio, en el fondo sabía que no era el momento.

    —¿Qué? —preguntó un incrédulo Claudio.
    —Se utilizó una patata como silenciador. Es un método rudimentario, casero. Ningún profesional usaría una patata: llevaría un silenciador de verdad.
    —Pero alguien que conociera los métodos de un sicario, como un corresponsal de guerra, podría tratar de hacernos pensar en esa dirección —agregué—. Con la salvedad de que una persona así conoce la teoría… pero desconoce algunos de los detalles. Y en este país los silenciadores son ilegales… incluso en armas de colección.

    Claudio miró a Virginia. Vio el miedo y el desconcierto en sus ojos. Y se derrumbó, sentándose y hundiendo la cabeza entre los hombros. Con una mano se pinzó el puente de la nariz. Por un momento miró de nuevo a las dos armas. Quién sabe lo que se le pasó por la cabeza. Los recuerdos de las armas, de lo que había hecho, de la línea que había transgredido y había visto transgredir tantas veces. Pero eran personas anónimas. Y ahora tenían nombre. Apellidos. Y uno de ellos era el suyo.

    —¿Qué pasó? —pregunté.
    —Una mañana llegó un mail al ordenador de casa, el que compartimos —explicó—. Tú estabas en clase, cariño, así que yo fui el primero en verlo. El asunto era extraño, y creí que era spam o algún cachondo de la redacción. Eran unas pocas líneas con una gramática horrorosa del chantajista, recordándote que ese mes no habías pagado y que, si te demorabas una semana más, las fotos saldrían a la luz y a las personas concretas e interesadas. Yo no sabía de qué estaba hablando, y tú no me lo habías querido contar. Sólo sabía que un hijo de puta estaba chantajeando a mi prometida.
    »Rastreé la IP. Cuando la encontré, le pedí un favor a un chavalín, un hacha de la informática que conocí en un reportaje. Encontré a Emilio, ese pequeño cabrón, y lo vigilé; descubrí dónde vivía, dónde dormía, me aprendí los movimientos de sus compañeros de piso. Al principio pensé en chantajearle, pero luego… Recordé cómo te había hablado en el mail y me encendí. Harto de toda esa mierda. Cuando todas las imágenes que has visto, las injusticias, la basura humana que has vivido y respirado se te vienen de golpe a la cabeza… los abusos, la ira, la indefensión… Además, al observar a sus compañeros comprendí que también a ellos les hacía chantaje ese niñato odioso que ahora yace ahí, muerto… —añadió señalando las fotos. La voz le temblaba. Casi podías sentir los años de sufrimiento vistos y vividos.
    »Entonces se me ocurrió la idea del arma imposible. El cañón de Tragedia estaba en buen estado, pero el resto del arma no, por lo que nunca me hizo falta inutilizarla. Compré a Comedia, la inutilicé y le di todo el bombo que pude en la redacción para que todo el mundo supiera que tenía dos Tokarev que no funcionaban. La idea era buena. Qué coño. Cojonuda. La portada para el libro, el simbolismo… y la forma de adquirir las herramientas… Así, aunque las sospechas recayeran sobre mí, se disiparían rápido. No estoy implicado. No conocía al bastardo. Era un elemento inocente, ajeno totalmente a la sordidez que ese pequeño cabrón había desatado sobre Virginia
    »Luego sólo tuve que esperar a que Virginia estuviera fuera una noche para cargarme a ese hijo de puta. No sabía por qué era el chantaje, ni por qué Virginia me lo ocultaba, hasta que ustedes vinieron haciendo preguntas.
    —¿Se llevó usted el portátil?
    —Y el móvil, sí —admitió—. Pensé que las pruebas estarían ahí, así que me lo llevé todo y lo destruí. ¿Dónde diablos lo guardaba? ¿Qué se me escapó?
    —Estaba todo en la Nube. Lo tenía en un disco duro virtual.
    —Su puta madre.
    —Sólo para estar seguros… ¿cómo lo hizo?

    Suspiró. Con lo que habíamos dicho, la policía tenía motivos más que de sobra para analizar más a fondo a Comedia y Tragedia. Ahora ya qué más le daba.

    —Entré por la ventana de un dormitorio vacío y fui a la habitación del niñato. Preparé el arma, coloqué la patata a modo de silenciador envuelta con cinta americana. No tenía tiempo de fabricar un silenciador, ni para conseguirlo de algún contacto. Escasean. No tengo un taller tan completo para manipular metal. Y la botella vacía sirve mejor para los revólveres que para las pistolas (o eso leí en Internet). Cuando lo vi, ahí tan ancho, durmiendo como un bendito bastardo, apunté al pecho… Entonces entró un compañero pidiéndole kleenex. Me quedé totalmente quieto, escondido detrás de la silla. Había una buena pila de ropa, así que no me vio. Como el compañero no contestaba, se fue sin lo que había venido a buscar. Sin más tiempo que perder, disparé primero al pecho y luego a la cabeza; la patata casi se me deshizo, un poco más y me revienta en la mano. Mierda de Internet, ese detalle no lo avisaban. Y salí con dirección a la habitación por la que había entrado; pero resulta que ahí era adonde había ido el compañero que entró buscando kleenex.
    »Volví a mi escondite, esperando a que los demás se fueran a dormir. Pero ¿y si alguien más venía a buscar algo a esa habitación? No, tenía que aprovechar mientras estaban distraídos. Así que cogí la ropa de la silla para usarla como camuflaje y, arrastrándome en silencio, crucé el salón en el que estaban los otros dos chicos jugando a un juego de tiros. Me tapé la cara con la apestosa ropa sucia, poniéndome por encima una sudadera sucia del cabrón ya fiambre. Llegué hasta el lavadero, donde había una ventana por la que aún podía salir; y al ver que había un toldo debajo… salté, esperando tener la suerte de aterrizar a salvo.
    —¿Y el portátil?
    —Lo envolví en la sudadera y lo arrojé por la ventana, me habría dificultado el salto. Se destrozó al aterrizar, pero todas las piezas quedaron dentro de la ropa. Luego lo tiré las piezas por varias alcantarillas y contenedores a lo largo del camino de vuelta hasta el coche, a varias manzanas de allí.
    —¿Por qué? —preguntó Virginia—. ¿Por qué hiciste algo así?

    Claudio le dedicó una mirada cargada de orgullo.

    —Cuando hablas con un soldado, te cuenta que está dispuesto a luchar y a morir no por su país, no por su rey, sino para que su familia esté a salvo. Me he pasado demasiado tiempo escuchando esas historias lejos de mi familia, y cuando llego y descubro lo del chantaje… —respiró hondo—, bueno… Nadie amenaza a quien quiero que sea mi mujer. Ni a los míos. Ya estoy quemado de ver a hijos de puta que creen que un arma, información, papeles legales, tierras o drogas los convierten en un dios con poder sobre otras personas, para hacer que bailen a su voluntad. Señores de la guerra. Venerables ancianos de mirada iracunda y alma podrida. Imanes. Curas y patriarcas. El bruto de la aldea convertido en Alcalde y señor de la tierra por tener un puto Kalashnikov. Gente indefensa porque un cabrón quiso sacar tajada y partido a fuerza de joderles la vida. ¿Y ahora se lo iban a hacer a mi prometida? No. Ya estaba harto. Ya estoy harto.

    Arjona dio un paso adelante.

    —Lo siento. Mira, lo entiendo. Pero ese no era el camino. Aquí no —sentenció mientras hacía un gesto para que se diera la vuelta y ponerle las esposas.
    —Pero ese crío era culpable —esgrimió Pérez, y de su tono se entendía que no admitiría una verdad diferente.
    —No voy a discutir eso —respondí—. Pero castigar a un culpable no siempre te convierte en inocente.

    Se lo llevó al coche patrulla y nosotros salimos tras él. No nos sentíamos héroes. Ni duchos detectives. Un día de trabajo, simplemente. A veces te deja un sabor amargo en la boca. Como a metal. Pero la ley es la ley. Y sin ella, no haríamos falta. Estaríamos aún en taparrabos persiguiéndonos con garrotes justificándonos solo con el hecho de tener un garrote.

    Y nada mejor para quitar el sabor a metal que brindar por los detectives que habían sacado las conclusiones adecuadas que nos había hecho llegar hasta el asesino.

    CASO CERRADO

  174. El caso está cerrado, damas y caballeros. ¡Enhorabuena por otro trabajo bien hecho! ¡Y en menos de tres días!

    Dadme tiempo para reunir las condecoraciones (esta vez ha habido un buen número de conjeturas, me va a llevar algo más de trabajo, pero vale la pena). Mientras tanto, podéis empezar a celebrarlo a mi salud.

  175. KilFer - Fernando Belaza

    Que hijo de p**a. Tenía razón, en el fondo tenía razón, pero me encanta esta parte, esta cita:

    “—Pero ese crío era culpable —esgrimió Pérez, y de su tono se entendía que no admitiría una verdad diferente.
    —No voy a discutir eso —respondí—. Pero castigar a un culpable no siempre te convierte en inocente.”

    Pero por otro lado me da pena… En fin, caso cerrado. ¿Estará ya la bañera llena de Grog, o esta vez se moderará mas la fiesta?

  176. Jengibre

    Caso cerrado…. eso significa que… ¡¡¡¡¡¡podemos volver a llenar la bañera de grog!!!!!
    Así que si no os importa me quito la capa de invisibilidad y me subo a ella ahora mismo!!!! ¿alguien ha visto la escalera de los bomberos o a los bomberos mismos??? (lo que daría por tener una nimbus 2000)

  177. Parmacenda

    Por mucho que la víctima se mereciese un buen apaleamiento, creo que no se merecía la muerte… de forma que la frase de Jack es muy apropiada. Y cómo es que a ninguno de nosotros se nos ocurrió llamar al arma del crímen “Tragicomedia”?

    También dudo mucho que la fiesta se modere un poco. Que hemos resuelto dos casos completos en menos de dos semanas, el tiempo oficial para resolver uno!

    Que corra el grog por las cañerías, por las escaleras, y por nuestros gaznates! Y a ver si encuentro un poco más de ese licor fluorescente que probé poco antes de empezar este caso, que hacía entretenido el hablar…

    Y voy a ver si pongo una colchoneta bajo la ventana, porque veo que varios acabarán saliendo por ahí como la última vez.

  178. Papyrus

    Siempre se aprende algo nuevo, por lo pronto me quedo con la frase de Jack y que ya mencionó KilFer “castigar a un culpable no siempre te convierte en inocente”. A ver si no se me olvida -pido demasiado-.

  179. La justicia no está en nuestras manos, sólo en las manos de Dios. En nuestras manos están las leyes. Y estas últimas, sí, y muchas veces, injustas. Pero se enuncia pragmáticamente: “Las cosas son así. Ajo y agua”. Nunca llegaremos al juicio perfecto. Podemos conformarnos con descubrir la poca verdad que podamos encontrar, que está oculta por el velo de la mentira y la muerte. El crimen es una roja hebra criminal en la madeja incolora de la vida, y es nuestra misión aislarla, develarla y exponerla en sus más ínfimas sinuocidades.

  180. Lilly Christie

    ¡Muchas felicidades a todos! Creo que para antes que termine el año no habrá lugar en el mundo que no conozca a la Sociedad del Misterio 😛 (

    Puede que este caso se sienta como un trago amargo, pero es una de esas cosas que debemos aceptar. Después de todo, hicimos nuestro deber. Y lo hicimos más que bien.

    Salud a por todos y todas. ¡Fiesta en el apartamento de muebles extraños! Señor Nicolás, creo que al final no tuvimos nuestro baile… Claro, que si no quiere siempre puedo unirme con Jengibre y los Bomberos ¿Hay espacio en la bañera? (Y aunque estoy segura que no me llevaré condecoraciones, ha sido un gustazo participar con más de una conjetura n.n)

  181. Investigadora Crhstiei… pues yo sí recuerdo que bailamos, ¿o no? Pero ya. Si usted no lo recuerda, no hay drama. ¿Le gustaría acompañarme a una pieza? Yo apoyo la moción de ir al departamento de los pistoleros solitarios. Me da la sensación de que esos chicos necesitan distenderse un poco. Y que comience la juerga!

  182. Hercule Poirot

    Bueno, bueno… No llego a la resolución del caso, pero al menos llego a tiempo para la celebración. Que corra el grog!!!

  183. Mr. Zalaya

    No me queda grog… Tarda unas dos semanas en fermentar minimamente, y acabamos con mis reservas la semana pasada… Pero tengo unos discos de un grupo Indie Kazajo que va a ser una revelación e aquí a unos meses.

  184. Jengibre

    ¡¡¡¿¿¿QUE NO QUEDA GROG???!!!!

    ¡¡¡MALDICIÓN!!!! ESO SÍ QUE ES UNA TRAGEDIA…

    Bueno, no importa… yo he llenado la bañera con un espumoso cojonudo, totalmente artesanal que elabora un viejo pariente mío… Así que el que se quiera apuntar a una fiesta de la espuma de lo más divertida ya sabe… estamos en el tejado…

    Lily querida… hay sitio de sobra en la bañera y podemos compartir a los bomberos… ¡¡¡como buenas compañeras, si señor!!!!

    Así que damas y caballeros… ¡¡¡que corra el cava!!!!

  185. Jengibre

    Zalaya ¿esos discos se pueden beber??? ;-P

    Parmacenda, ¿me pasarías un poco de ese licor fluorescente? ¡¡¡molaba eso de conjeturar rimando!!!

  186. Hetty Callahan

    Jo… apenas me ausento y resolvéis el caso. Sabía que había buenos investigadores en esta Sociedad pero no me imaginaba que lo serían tanto. ¡Enhorabuena a todos! Espero que haya sitio para mí en la fiesta aunque apenas haya hecho conjeturas :).

    Por cierto… para compensar he traído unas botellas de cierto brebaje que sé que os gusta… no es el casero que hace Zalaya pero lo mismo os sirve hasta que el suyo fermente. ¡Que corra el grog!

  187. Mr. Zalaya

    Trae para aquí, Hetty, que daño no hará añadirlo a la mezcla…. espero.

  188. Parmacenda

    Aquí te dejo, querida Jengibre,
    La botella de licor fluorescente,
    Para que tu rimes tranquilamente,
    Mientras yo disfruto de un cubalibre.

    No te asustes porque este licor vibre,
    Bébelo sin más, no hay que ser prudente.
    Luego en la mesa deja el recipiente,
    Y que el que quiera, tiene acceso libre.

    Probaré ese cava de la bañera
    En vaso adornado con una baya,
    Y me quedaré un ratito por fuera.

    Entraré dentro cuando el sol se vaya
    (Ya de paso pondré una cafetera)
    Para probar la mezcla de Zalaya.

  189. Profesor Boniatus

    He traido pollos de goma para todos!!! Mas que nada por si despues nos apetece hacer una carrera…

  190. Lilly Christie

    Animada como cualquiera,
    probando aquel licor fluorescente,
    estoy alegre y sonriente.

    Me he metido a la bañera,
    encontrando mucha más gente
    y cuanto más diferente.

    Sir Nicolás, a su salud
    espero no haberle pisado
    le digo que me ha encantado
    su galantería y buena actitud

    Y ya que en estas estamos
    pido a disculpas sinceras
    puesto de prosas y letras
    tampoco es que se demasiado

    Pero tan mal no ha quedado…

    ¡Salud!

  191. Jengibre

    Líquido prodigioso
    ese licor fluoroso.
    Sólo un sorbito
    y rimas solito
    cual poeta erudito…

    (Lo siento… veo que a mi no me ha funcionado tan bien como a Parmacenda o a Lily… ¿será la mezcla con el cava? ;P

  192. ¿Rimas? ¿Rimas?
    Ni rimando ni remando
    he podido abrirme paso
    entre los extraños comandos
    que rigen el orbe literario.
    Y no me juzguéis demasiado
    que no me favorecen los ados.
    Triste destino desatinado,
    vivir evitando el licor.
    Que no se preste a malinterpretar,
    que no es por temor al flúor,
    es que de sólo pensar,
    comienzo a imaginar alogeniuros.
    Lo mío nunca fueron las letras,
    y si lo fueron, nunca rimadas.
    Dejadme entre pequeñas sumas y restas,
    a lo sumo alguna que otra antiderivada.
    Poco me importa lo que se piense y se diga
    de mi gran torpeza y mi poco tiento
    de mis vocablos tristes, indignos de ser dichos.
    Creedme si os digo que no os miento,
    que con los cristales rotos de mi rima
    desespero, exaspero y desaliento.
    Gracias a usted, investigadora.
    Espero no le parezca un desatino,
    si, por esos azares del destino,
    esté justo donde usted vaya.
    Y ya que arriba hablamos de bayas,
    quedará bien decir que el hermoso vallado está a rebosar de bayas,
    y que vayas donde fueres no dejas de exclamar
    “¡Vaya la valla bayada!”.
    De verdad os digo que se acaban
    mis pocas luces creativas.
    Que nadie pierde ni gana,
    sólo se desactiva.
    En mi caso, compaiñeros,
    decid a todo el mundo entero,
    que dije algo importante.
    Que entre estos versos tunantes,
    poco lugar he dejado al hecho de amar,
    siquiera de sentir,
    y me he sentido ahogar,
    por la forma y el vivir.
    Qué tristeza no ser libre,
    Cuántas cadenas me impongo.
    Demasiadas ataduras ya coartan
    mi pobre voluntad subyugada.
    Demasiadas, al menos, para inventar algunas más.
    DE ahí que no siga rimando,
    Aunque reme contra corriente.
    Y aunque ellas no sean mi fuerte,
    Una rima no me significa la muerte.
    Haced de cuenta que no habéis leído,
    Que ha sido una ida de olla.
    Que de momento siga la juerga
    porque siguen abiertas las puertas.

  193. Jengibre

    ¡¡¡¡¡que bonito!!!!!!
    ¡¡¡eso sí que es rimar!!! Me parece que voy a borrar mi comentario anterior, es indigno de figurar junto al tuyo…

    (vaya… no se como se puede borrar el comentario…) 😥

  194. Hetty Callahan

    Creo que voy a dejar lo de beber de ese licor fluorescente para otro fin de caso, ahora no me siento a la altura… así que comeré tortitas con cerveza… con mi pollo de goma, que tiene que coger fuerzas para la carrera.

  195. Lilly Christie

    Muda me he quedado ante las palabras de Nicolás,
    dirá no ser hombre de letras, pero sin duda es muy capaz.

    A mis amigas, no sufran
    bella Callahan y dulce Jengibre
    aún sin rimas sus metes son sublimes
    sonrían mientras la fiesta disfrutan.

    Señor Parmanceda, le pido,
    a la otra fiesta vuelva a traer
    de este licor que hace ver
    hasta el color que hace el ruido.

    Señor Ryder, si es tan amable,
    pruebe este licor también.
    Muero en ganas de saber
    si en su mente no solo hay crimen,
    que sus palabras bailen y rimen
    y se endulce cuando hable.

    Y que su señora no se enoje
    que esto no es ni burdo coqueteo
    a ella mis respetos sinceros
    y que el buen Dios a ambos guarde.

    Y ya que no muchos
    se han animado a rimar
    mejor me quedo a esperar
    la condecoración del caso
    y celebrar con gustazo
    aunque nada me vayan a dar…

    Y ya n.n No rimo más 😛

  196. Mauser Still

    Mauser se levanta de debajo de una mesa: “Si jefa, naturalmente: en Diez minutos escribo el guión para Santiago Segura, le llamo, le convenzo de que venga y lo tienes aqui para entrevis…. oh. Mierda. ”

    Mira a un lado y a otro con consternación:

    “Me he vuelto a quedar encerrado en el trabajo mientras resolviais el caso en tiempo record ¿verdad?” pregunta angustiado. “¿Al menos me llevaré el Cucu? Solo he hecho dos conjeturas” ^⁻^U

    Al diablo: Dadme esa botella. ¿Porque habla todo el mundo en verso?

    Me gusta beber
    Y coger asesinos
    No Periodistas

    (Haiku)

    Glub, glub, glub.

    ¡Kanpai!

  197. ¿Me lo parece a mí o lo estáis celebrando menos que la última vez? Quiero decir, todavía no ha habido saltos por la ventana ni persecuciones, ¿no?

    En fin, no sé por qué será, pero por si acaso es porque no tenéis las condecoraciones… Aquí os las traigo, calentitas del horno. ¿Listos?

    Sin más, las condecoraciones de este caso:

    Investigador Parmacenda: Primer Golpe. Como ya sabéis, en la Sociedad del Misterio se premia la puntualidad. Nuestros dos últimos casos se han resuelto a velocidades de vértigo, pero normalmente damos por clausurado un caso después de dos semanas desde su apertura; eso significa que, si no lo hemos resuelto antes de ese plazo, ya no lo resolveremos. Por eso es tan importante incorporarse pronto, y por eso Parmacenda se lleva esta condecoración.
    Investigador Nicolás: Sobre la Pista. Desde el primer momento, Nicolás sospechó de Claudio y optó por no descartarlo. Fue él quien se dio cuenta de que Claudio era el único que no tenía un motivo directo para no matar. Por mantenerse en la brecha, pues, se lleva esta condecoración.
    Investigador Hercule Poirot: El Nexo. Podría pensarse que las dos pistolas eran las que vinculaban a Claudio con el caso, pero ambas armas eran inútiles. No, en este caso el auténtico nexo era la posibilidad de un intercambio de cañones. Hecho planteado por Hercule Poirot.
    Investigador Parmacenda: Pista Clave. ¿Cómo sabemos que no lo hizo un profesional?, nos preguntó el culpable. Pero un asesino profesional no habría usado una patata, como bien recalcó Parmacenda al principio del caso. Por eso sabíamos que el asesino no trabajaba a sueldo de nadie, y por eso supimos que debíamos centrarnos en los afectados por el chantaje.
    Investigadores Jessica Fletcher y Parmacenda: Rendimiento Bajo Presión. Esta condecoración es nueva, ya que esta vez nos hemos enfrentado a una situación nueva. Hasta ahora nunca habíamos tenido que resolver rápidamente la primera parte de un caso para poder seguir investigando con normalidad. La verdadera naturaleza de la Caja de Pandora fue sugerida por primera vez por Jessica Fletcher (la primera en apuntar hacia subidas automáticas a Internet) y determinada finalmente por Parmacenda (el primero en sugerir la Nube). Así pues, esta condecoración de nuevo cuño va para estos dos investigadores.
    Investigador Nicolás: Las Reglas del Juego. Otra condecoración nueva. Sherlock Holmes dijo que el trabajo de un detective tiene tanto de ciencia como de arte; yo quisiera añadir, a efectos de la Sociedad del Misterio, que el arte es inspiración, improvisación, reacciones inesperadas; pero la ciencia se rige por unas reglas, como las que tenemos en la placa de la entrada. Nicolás no sólo ha apelado a dichas reglas y las ha usado para investigar este misterio, sino que incluso ha rescatado una que se dijo explícitamente en nuestro primer caso pero que rara vez (creo que nunca, de hecho) había vuelto a ser invocada: la de tener dos de tres (de entre móvil, oportunidad y medio), y primar oportunidad y medio sobre móvil porque son las más verificables. Una aplicación tan concienzuda del reglamento merece ser recompensada.
    Investigador UrielEugenio: Documentación. Un buen trabajo de investigación se basa en la observación y la deducción, pero también en los conocimientos. A veces, para encajar fehacientemente los hechos, es necesario contrastarlos con un dato ilustrativo. En este caso, Hercule Poriot se preguntó si los cañones podían ser intercambiados, y antes de que Celdelnord o yo tuviésemos tiempo de responder, UrielEugenio no sólo aclaró que sí, sino que aportó la imagen de una Tokarev T-33 desmontada para documentar su respuesta. Cuando alguien se toma la molestia de investigar estas cosas, su esfuerzo se recompensa.
    Investigadores Nicolás y Parmacenda: CASO CERRADO. Esta vez el premio es compartido. Siempre hemos dicho que la Sociedad del Misterio es un juego cooperativo, un trabajo en equipo, pero pocas veces he visto mayor colaboración entre dos investigadores que no tienen nada que ver entre sí. Sí, hemos tenido y seguimos teniendo tándems tan destacables como la familia Zemo y los W, pero nunca antes se había visto a dos personas pasarse la pelota entre ellos mientras descartaban sistemáticamente a sospechoso tras sospechoso hasta acabar dando con el único culpable posible. Por ello, el premio corresponde a estos dos.

    Y ahora… las condecoraciones especiales. Esta vez vais a ver un par de novedades.

    Investigador Nicolás: ¿Dónde está Wally? Señoras, señores, todo el mundo ha buscado el porno en el cuarto de Cebrián (y era lógico); pero la Sociedad del Misterio es más selecta, más exclusiva. Nosotros no buscamos porno, así, sin más. Nosotros buscamos una CAJA de porno. Y en este caso, Nicolás fue el primero en recalcar que se habían encontrado fotografías de índole sexual en una carpeta de DropBOX, así que… el Wally para el caballero.
    Investigadora Maureen1978: ¡CUCU! El insigne premio ¡CUCU! El legendario premio ¡CUCU! Sólo en la Sociedad del Misterio se premia a quien entra una vez en un caso, deja una conjetura (ya sea razonada, ya sea improvisada, ya sea sólo para saludar), y luego no vuelve a ser visto hasta que ya estamos celebrando el caso cerrado. Cuando ya creía que esta vez no se lo llevaba nadie, cuando ya me temía que la gente evitaba al pobre y desventurado ¡CUCU!, llegó Maureen y me recordó que ella sólo había podido participar una vez antes de que el caso se cerrara. Y como lo ha reclamado con tanto orgullo, suyo es este premio tan justamente merecido 😉
    Investigadores Jessica Fletcher, Cràmer Nadir y Zahlfrin: Rookie del Caso. Condecoración de nuevo cuño, concedida a los investigadores que se incorporan por primera vez a las filas de la Sociedad del Misterio durante un caso. Con calma, podríamos ir aplicando retroactivamente esta condecoración para casos anteriores; lo que sí que os puedo asegurar es que empezaremos a aplicarla de ahora en adelante. Consideradlo una forma bonita de decir “bienvenidos”.
    Investigador Parmacenda: Bardo. Creo que esta es indiscutible, ¿no?

    A los premiados, ¡enhorabuena! A los demás, ¡buen trabajo! A continuación, el nuevo cómputo de reputación de la Sociedad del Misterio:
    … como ya sabemos, tenemos una novedad en la Sociedad del Misterio, y es que ahora tenemos muy en cuenta nuestra reputación. Así pues, éste ha sido el cómputo por resolver este caso:

    REPUTACIÓN INICIAL: 20
    CASO CERRADO: +5
    CASO CERRADO EN MENOS DE UNA SEMANA: +5
    ESCÁNDALO EVITADO: +5
    REPUTACIÓN DE ESTE CASO: 15
    REPUTACIÓN TOTAL: 35

    ¡Seguimos ganando puntos, gente! Y ahora… Parmacenda, si eres tan amable, pasa por mi despacho, ¿quieres?

  198. maureen1978

    ¡Hey, que el premio Cucú es mío! Vamos, por lo menos yo sólo he tenido tiempo de participar una vez antes de que los veloces del resto de investigadores resolvieran el caso… Esto de estar de vacaciones… jejeje.
    Así, que porfa, yo reclamo mi estupendo premio, que me hace mucha gracia 🙂

  199. Jengibre

    ¡¡¡enhorabuena para todos los premiados en especial para Parmacenda y Nicolás!!!!! Cómo ya dije en una de mis conjeturas son unos cracks y es un placer trabajar junto a ellos!!!! Y creo recordar que este es el tercer caso cerrado de Nicolás… ¿jefatura de departamento nueva???

    Pero sí jefe, tienes razón, esta fiesta está un poco descafeinada… Necesitamos urgentemente ese grog que estaba fermentando Zalaya… Y alguien recuerda donde dejamos los disfraces de la fiesta anterior???

  200. Diablos, Maureen tiene razón. Edito el comentario de las condecoraciones e incluyo su muy merecido ¡Cucu!

  201. KilFer - Fernando Belaza

    5 condecoraciones para Parmacenda y llamado al despacho del jefe. Creo que tenemos a alguien más en la lista de jefe de departamento… :DD

    No tengo grog, y no se donde habéis dejado los disfraces, pero traigo altavoces y música a todo volumen! Pero con moderación.

  202. Lilly Christie

    ¡¡¡¡Yay, condecoraciones!!!!

    Y si mal no recuerdo, la primera llamada a la oficina del señor Ryder es para avisar que lleva dos Casos Cerrados y animar a conseguir el tercero, asi que: Parmacenda, felicidades. Y a la caza se ha dicho, como una vez hizo el una vez becario Mr. Zalaya n.n

    Y por no perder las buenas costumbres…. ¿Nos vamos a la playa? ¡Quiero bailar sobre una palmera! (Estoy terminando de releer el caso 22, así que imaginen n.n) Cualquier cosa por alejarme de este clima invernal (soy de Venezuela, y resido actualmente en Mérida, donde en este momento tenemos lluvias diarias :S) Y hace mucho que no voy a la playa, estoy más pálida que un fantasma…

    Por cierto, voy a tener que revisar los casos, porque también tengo la impresión que Nico tiene unos cuantos Casos Cerrados… ¿Estaré equivocada?

  203. Felicidades a los condecorados!
    (Ejem… también cof, cof… es mi primer caso, cof, cof… xD~)

  204. Hercule Poirot

    Vaya, mi primera condecoración, y eso que no he podido participar mucho del caso. Muchas gracias! Y muchas felicidades a los condecorados que, comparando con otros casos que he estado leyendo, son bastantes. Señorita Christie, si me permite, me uno a la fiesta sobre la palmera, pero sólo si me deja llevar los pollos de goma, que le he cogido cariño

  205. Cierto es, Zahlfrin, y mira que lo dijiste. No sé dónde tengo la cabeza (miraré debajo del sombrero, a ver si está por ahí). Voy a añadir tu nombre a la lista de Rookies del Caso, ¡disculpa el despiste!

  206. Jengibre

    Lily, yo también me apunto a eso de bailar sobre la palmera, que la última vez que lo hicimos yo tenía una cola de pez y me quedé sin bailecito… 😦

    Pobre condecoración Cucú, que nadie la quiere… ¡¡¡con lo bonita que es!!! Menos mal que Maureen la ha reclamado… No entiendo porque tooodooo el mundo trata de evitarla, es la manera más sencilla de ganar una condecoración. Una simple conjetura y zas… ¡¡¡condecoración asegurada!!!. Pero si hasta se ha dado el caso que un investigador ha ganado la cucú y la caso cerrado en un mismo caso (vale que eso sólo puede hacerlo Rasudoque, pero no deja de tener su mérito) XD

  207. Parmacenda

    Enhorabuena a los condecorados! Y me sorprende haberme llevado tantas, y aún más obtener una condecoración nueva por estar bajo la influencia de cierto licor…

    Ahora mismo me paso por el despacho, jefe. Sólo necesito salir de este archivador donde me había metido a dormir una siestecita con una preciosa hidra de peluche…

  208. Bien, creo que ya podemos hacerlo oficial, aunque algunos de vosotros que tenéis muy buena memoria ya lo habéis sugerido. La Sociedad del Misterio tiene un nuevo Jefe de Departamento. Demos todos un fuerte aplauso a Nicolás, que desde este momento se encargará de dirigir el recién creado Departamento de Documentación y Conexiones.

    Volvemos al trabajo, resolvemos dos casos en menos de dos semanas y tenemos dos nuevos jefes de departamento… Creo que hemos vuelto con las pilas cargadas 😉 ¡Así me gusta!

  209. Parmacenda

    Enhorabuena por el ascenso Nicolás! Sin duda alguna te lo merecías, tal y como has afrontado la eliminación de sospechosos. Un brindis por el nuevo Jefe de Departamento!

    Así que celebremos! Yo me apunto al baile palmeril, que tengo que desentumecer los huesos después de haber estado dentro del archivador.

    Y si alguien me puede pasar un pollo de goma se lo agradezco, que mi pobre hidra se siente un poco sola y le apetece compañía…

  210. UrielEugenio

    Felicidades a todos!
    Y con respecto a lo que se dice por ahí de que nadie quiere la condecoración ¡CUCU!, en mi caso al menos es que me resulta muy muy difícil saber que hay caso y no participar, ¡aunque sea teorizando sin pruebas!

  211. Lilly Christie

    ¡Sir Nicolás, enhorabuena! No dudo en que hará un gran trabajo como Jefe de Departamento. Felicidades n.n

    Klifer, monta las cornetas con la bañera, los pollos, los pinguinos hawaianos y los licores en la furgoneta, no creo que podamos llevarnos el órgano de San Conrado (no se como diablos lo logró Nicolás la otra vez) Pero creo que puedo llevarme a los Arjona (Victor y Ricardo) uno para que le haga ojitos a Jengibre y el otro para que nos haga un concierto XD

    ¡Chicos, arriba que me voy!

  212. ¡Enhorabuena a todos los condecorados!

    Gracias, por lo demás, a quienes me habéis felicitado. Veremos qué se puede hacer.

    Pero coincido con el jefe en un punto. ¡Joder que aburrición!

    Lilly Christie, San Conrado está algo así como cerrada, pero aún tengo el clavicénbalo que usamos la fiesta anterior. Si tú quieres, lo vamos cargando y allí nos montamos una fiesta como la gente, ¿vale? Creo que Jengibre había llevado pareos la última vez.

    Los disfraces están en la gabeta donde durmió Parmacenda (no creo que le hayan sido de mucho abrigo). Pero en fin.

    No, esta vez no habrá experimentos raros, y el mago blanco me ha prometido que intentará, en la medida de lo posible, que las criaturas mágicas (sirenas y tritones incluidos, tiemblo de sólo pensarlo) se mantendrán un poco lejos. Más que nada por su seguridad. Si el grog se derrama en una ensenada, podría equivaler a veinte toneladas de petróleo crudo.

    Con un pollo de goma en la cabeza (“¿Qué pollo?”) comencé a tocar el clave y dio origen a la segunda (¿o era la tercera?) fiesta en la playa de la Socciedad del Misterio. Nos estaba bien merecido celebrar y disfrutar a lo grande.

    Rasudoque, Boniatus y Mauser aún no llegaban. Me pareciía raro de cojones. La última vez que los había visto iban montados en un carrito de supermercado, hasta el cuello de pollos de goma, gritándose entre sí y atravesando graneros traslúcidos. En mi fuero interno esperaba que llegasen pronto.

    Terminó mi parte. Luego vendría la marcha del Rey Sol. Pero que por el momento siguiera la orquesta. Me trepé a la palmera más cercana, tomé las manos de Parmacenda y Christie y me sumí en el frenesí de los bailes palmeriles. Los misterios para más tarde.

  213. Hetty Callahan

    ¡Yujus! ¡Una fiesta en la playa! Voy a ponerle un vestido ibicenco a mi pollo de goma y me uno a vosotros ¿queda espacio en la palmera?

  214. Lilly Christie

    ¡Siempre hay espacio en la palmera Hetty! No se realmente de donde ha salido esta palmera tamaño oficina, pero se ha usado antes, e incluso es más grande que hace dos años… ¿No la habrán alimentado con grog, verdad?

    ¡A disfrutar! (¿Jengibre, me subes un tecito con limón y miel? Que antes de llegar a la playa me he llevado una empapada y temo engriparme… ¿Has estado enviando tus poderes hacia Latinoamérica, Ceres?)

  215. Jengibre

    Té con limón para la señorita Christie!!!!
    Alguien más se apunta??? He dejado la tetera al pie de la palmera…

    Por cierto, antes de que se me olvide… ¡¡¡¡¡ENHORABUENA NICOLÁS!!!!
    Te toca pagarte algo para celebrar ese ascenso… y no me refiero a trepar a la palmera…

    ¿¿Poderes??? ¿¿¿LIly, has leído la fiesta del caso 23????
    Eso sí que eran fiestas alocadas…

  216. Parmacenda

    Yo también voy a tomar una tacita de té! Si alguien más quiere, he colgado una cuerda de puenting de la palmera para hacer más rápida la bajada.

    Y allá voooooy!

  217. Por alguna extraña razón no consigo encontrar la conexión entre estar subiendo a una palmera y encontrarme en…

    A ver. Esta es la situación, gente.

    Si podemos estar seguros de que el koala gigante es el profesor, entonces el profesor Boniatos, Rasudoque, Mauser, Parmacenda y un servidor están bailando al son de una gaita celta vestidos con una falda a cuadros escoceses.

    Lo curioso es que dejaría desear de bailar, pero como que mi cuerpo no reacciona.

    ¿Jengibre? ¿Puede saberse qué cosa le pusiste al té?

    Por otro lado, recuerdo que Ceres, hacia enero o febrero de dos mil nueve, había estado en prácticas de canto, y de ahí sus extraños poderes para hacer que nevara o lloviese. Sería genial que pudiera aplicarlos aquí, porque coño, está más seco que el desierto de Gobi.

    Y ya que tenemos que invitar a una ronda de algo… ¡Cerveza de jengibre y 7 UP para todos!

    (Recordad que yo hago que impere la moderación).

    ¡Doctor, póngase algo debajo de la falda!

    Oh bien. Ya estamos. ¿Jengibre, qué le has puesto al té? Porque yo de verdad que no estoy viendo a un gorila gigante de color morado acercarse a la hoguera en donde hay un pollo de goma gigante asado que cacarea diciendo “No lloréis por mí”. porque de verdad, esa parte del guión no la tenía.

    ¡Doctor, que se cubra!

  218. Hetty Callahan

    Que mal educada soy. ¡Felicidades por el ascenso Nicolás!

  219. Mauser Still

    ¡Felicidades Nicolás! ¡Para celebrar tu ascenso, voy a mostraros mi genio!

    Dicho eso, suelta por la ventana unos globos cogidos con hilo de cobre y sumerge el extremo contrapesado en la bañera de Grogh.

    Con voz dantesca, Mauser se asoma de nuevo y exclama: “¡El Castillo!”
    Acto seguido una descarga electrica procedente de la nube que cubre la ciudad atraviesa el hilo hasta la bañera, forzando la salida de Boniatus que permanecía totalmente sumergido en su interior.

    Una mueca de horror se dibuja en los rostros cuando la masa de líquido se levanta sobre si misma contra todas las leyes de la hidrodinámica, rugiendo con una voz ahogada venida de los abismos.

    “¡Está vivo! ¡Viiivoo! BWAHAHAHAHAHA” exclama Mauser mientras la masa líquida se apercibe, poco a poco, de que todo el mundo la mira con cara de sed.

    “¡Vivo!”

  220. Lilly Christie

    ¡¿Mauser, que has hecho?! ¡Ahora el grog podrá correr de nosotros! ¡Pásenme uno de esos patos de goma para la persecusión! ¡No escaparás Grogkenstein!

  221. Parmacenda

    Yo he encontrado una red de pesca! Quizás pueda servir para sujetar a Grogkenstein, o al menos hacerle ir más despacio mientras atraviesa los agujeros que tiene!

    Y bajad esas antorchas!! Si el grog se prende, perderá el alcohol! Sin contar con el humo tóxico que puede generar, pero eso es menos importante…

  222. Hercule Poirot

    Primero, muchas felicidades a Nicolás!!
    Tenemos que rodear a Grogkenstein. Somos muchos investigadores y él es uno sólo!!!
    Parmacenda, tiene usted razón, en fuego no es el mejor arma a utilizar, yo propongo atacar con vasos de cubata. Eso sí, cuando acabemos con él, tenemos que deshacernos de todas las pruebas (si está vivo, se puede considerar asesinato, no?)
    Otra opción es adoptarlo como nueva mascota, para que haga compañía a Rabbit en el almacén de porno, que está muy solito el pobre.

  223. Y así fue como, una feliz tarde de octubre, al son de la sintonía de los cazafantasmas, los investigadores de la Sociedad del Misterio se dedicaron a dar caza a Grogkenstein.

    Vosotros llevad la delantera, yo voy en camino. Nada como una buena espada élfica para combatir a un monstruo de grog.

    ¡Mierda!

    ¡Se está reproduciendo! ¡Mitosis!

    Maldita sea, Poirot, Christie, Callahan, debemos neutralizarlo. ¡Tiradle sal! ¡Tiradle sal!

  224. Parmacenda

    Nicolás, si le echamos sal luego no podremos disfrutar de ese maravilloso grog! Usad pajitas de refresco en su lugar, o los vasos que ha traido Poirot!

  225. Papyrus

    Vaya, llego tarde a la fiesta, ¿¡QUÉ RAYOS ES ESO!?, ¿Grogkenstein?, ¿y cómo diab…? olvídenlo, voy por una aspiradora, es más efectiva que los vasos y más rápida que los popotes, tenemos que regresarla a la bañera, ¿alguien tiene hidrógeno líquido entre sus curiosidades?

  226. Hercule Poirot

    Reagruparse!! Hay que mantener la formación!! Necesitamos más investigadores, yo ya me he bebido un pie enero de la bestia y necesito un respiro (sí, es mi primera fiesta post-caso en la Sociedad, así que aún no tengo vuestro aguante). Atraigámoslo a una trampa: es nuestra creación, así que seguro que se pirra por unas cajas de porno.

  227. Profesor Boniatus

    Si eso yo os voy esperando en el viejo molino… Al final el mostruo acaba siempre escondiendose alli…

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