MARATÓN DEL MISTERIO – Etapa 2 – Caso nº 00028: DE MENTIRAS Y ROBOS

Lo que empezó como una mentira se había convertido en una investigación por robo. El “señor Martínez”, que tanto anhelaba contratar nuestros servicios, había optado por irrumpir en nuestro almacén de pruebas y robarnos una revista. Sólo una revista. Boniatus había revisado el almacén una docena de veces y no había encontrado nada más fuera de lugar.

Eso nos dejaba con sólo una vía de investigación. Dado que ese hombre se había esforzado en no regalarnos ni tan siquiera una huella dactilar parcial, y dado que probablemente ni siquiera su nombre fuese auténtico, sólo teníamos el objeto del robo para investigar.

Así que, una semana después y tras asegurarnos de que no teníamos nada más, me presenté en el gabinete de relaciones públicas de Carlos Ashmoor. Hacía tiempo que no veía a aquel caballero, y en ocasiones pienso que me habría gustado visitarlo en otras circunstancias. Pero por desgracia, no tendría el placer de coincidir con él si no era por motivos de trabajo… y del mío, no del suyo.

Si he de ser sincero, lo primero que me extrañó fue cuánto tardó Ashmoor en recibirme. Quería creer que, a primera hora del lunes, le pillaría con poca faena por delante, y la infalible puntualidad británica de Ashmoor me confirmaba, fuera de todo género de dudas, que estaba en su despacho cuando llegué. Sin embargo me tuvieron esperando tres cuartos de hora antes de recibirme, cuarenta y cinco minutos de miradas inquietas por parte de una decena de empleados.

Cuando finalmente me hicieron pasar, quedé sorprendido por lo que encontré. La siempre aguda y penetrante mirada de Ashmoor había quedado reducida ahora a un par de puntos de angustia y stress por encima de su nariz. Me dedicó una cordial sonrisa cuando entré, pero podía notar que era forzada. A su invitación, tomé asiento y esperé a que me preguntase.

Aún así, la pregunta me cogió por sorpresa:

—No negaré que sus habilidades siempre me han impresionado, señor Ryder, y normalmente prefiero sentarme, disfrutar del espectáculo y tratar de seguir sus razonamientos por mí mismo; pero esta vez tengo que preguntárselo: ¿cómo ha sabido lo del robo?
—¿Disculpe?
—Por eso ha venido, ¿no es cierto? Por el robo.
—Así es… Disculpe, ¿cómo ha…?
—¿Qué quiere decir con…?

No sabría decir quién de los dos lo pilló primero. Pero él lo dijo en voz alta antes que yo.

—A ustedes también les han robado, ¿verdad?
—¿Cuándo ha sido? —pregunté.
—Hace dos semanas. ¿Ha sido la revista?
—Así es. La única explicación a mi visita, ¿verdad?
—¿Han podido ver al ladrón?
—Sí pero no sabemos quién es. No tenemos huellas, ni una identificación.
—Ya han tenido más suerte que nosotros.
—¿Cree que ambos robos están relacionados?
—Puede ser. Pero claro, es un error teorizar sin pruebas, ¿no es así?
—Sin duda —dije con una sonrisa franca.

Ashmoor me devolvió la sonrisa. Por un momento los dos lo tuvimos claro: ayudarle a él podría ayudarnos a nosotros.

—¿Qué les ha desaparecido?
—¿Qué puede desaparecernos a nosotros?
—Información.
—Comprenderá, supongo, que no puedo revelar la naturaleza de dicha información. Podría perjudicar la imagen de nuestros clientes, sin mencionar la de nuestro gabinete.
—Lo comprendo, pero nos ayudaría al menos saber sobre qué clientes trataba dicha información.
—Me es imposible revelar esa información.
—Señor Ashmoor, entienda que cualquier dato que nos ayude a esclarecer estos robos…
—Como hemos acordado hace un momento, sería un error teorizar sin pruebas. No sabemos si ambos robos están relacionados, y mientras no lo sepamos no veo que exista ningún motivo por el que dicha información deba ser revelada. Mi negocio se dedica a la imagen, señor Ryder. Muchos de mis clientes dependen de mi discreción.

Contuve mi impulso de responder. Ashmoor tenía razón, no podía basar mis argumentos en que resolver su robo esclarecería el nuestro, pero no por ello dejaba de ser una vía de investigación. Necesitábamos averiguar si existía una conexión. ¿Hasta qué punto podíamos prescindir de esa información?

—Le propongo algo —dije entonces—. Echaremos un vistazo al lugar del robo. Hablaremos con su gente, incluso con usted mismo, para recopilar toda la información posible. Investigaremos este robo, y si encontramos algo que lo relacione con el nuestro, usted compartirá algo más de información con nosotros. De esta forma no tendrá que revelar nada si no es estrictamente necesario.
—Hm, no es una mala opción —meditó Ashmoor—. Huelga decir que, en el caso de que dicha información deba revelarse, esperaré de ustedes la discreción de unos profesionales.
—Naturalmente.

En fin. No eran las condiciones óptimas, pero sabía que Carlos Ashmoor colaboraría con nosotros tanto como sinceramente pensase que podía. Además, era la única pista que teníamos para dar con “Martínez”.

—¡Bien! ¿Por dónde empezamos?

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39 comentarios

Archivado bajo Carlos Ashmoor, Maratón del Misterio, Martínez, mentira, robo

39 Respuestas a “MARATÓN DEL MISTERIO – Etapa 2 – Caso nº 00028: DE MENTIRAS Y ROBOS

  1. Estos son los hechos, comienza la investigación. Zalaya, habla con Ashmoor e intenta pillar todo lo que puedas de sus empleados. Boniatus, revisa el escenario del robo. Si podemos descubrir quién es el ladrón, mejor que mejor; pero el objetivo principal es descubrir algo que sugiera que ambos casos están relacionados.

  2. Esperaré algunos datos más para trabajar, pero lo dicho, no seguiré la investigación (si en el caso pasado pude dar tres conjeturas, lo más probable es que ahora quede esta sola).

    Bueno, me gusta ver que vamos viendo viejos conocidos, ¿no?

    Señores, buena cacería.

  3. Es una pena no tenerte en activo para esta maratón, Nicolás; pero tranquilo, que éste no va a ser nuestro último caso. Buena suerte con esos exámenes, que la Sociedad seguirá ahí cuando vuelvas 😉

  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  5. Investigadora ceres se presenta, traigo chocolate calentito y bizcocho para todos, a la carga!

  6. Hola compañeros. Yo, como Nicolás, me limitaré a ser una simple espectadora. Me temo que mis compromisos profesionales me tienen alejada del ciberespacio y de la investigación. Una pena porque el caso se presenta interesante, volvemos a ver a viejos conocidos. Eso sí, Ceres, te pillo una tacita de chocolate y un pedazo de ese bizcocho que está diciendo cómeme…

    Buena caza, compañeros.

  7. Lapicero en mano, bloc de notas preparado, una taza de esa mezcla de té que tan apetecible huele en las oficinas…

    Ya estoy preparado para enfrentarme al caso. Habrá que esperar un poco a tener algún dato más, pues sólo sabiendo que les han robado no hacemos mucho, pero hay que decir que la casualidad es demasiado grande como para que no esté relacionado.

    Pero como nos ha recordado Ashmoor: No hay que teorizar sin pruebas.

  8. Investigador novato presentandose nuevamente, aportaré lo que pueda pero me gustaría que algún investigador de antaño me recomendara que casos debo leer para tener más antecedentes de esta investigación. Y tomo solo un poquito de chocolate ya que soy intolerante a la lactosa, jeje.

  9. Jefe de Departamento Zalaya reportandose, Jefe.
    Acabo de volver de las oficinas de Ashmoor. En cuanto tenga recartado mi informe de la conversación y la visita, os lo hago llegar a todos.

  10. Casi podría jurar que lo estaba disfrutando. Sólo casi, claro, sabiendo que él también había sido víctima de un robo y que se encontraba bastante alterado… pero juraría que Carlos Ashmoor se estaba conteniendo una sonrisa. Se ve que le divertía comprobar que aún me seguía imponiendo desde la última vez.
    Decidí que eso me daba igual. Mi trabajo consistía en escuchar lo que la gente tenía que decirme. En averiguar qué había ocurrido en el gabinete de comunicación de Ashmoor y, sobre todo, cómo podían enlazarse este robo y el nuestro.
    —¿Cuándo tuvo lugar el robo?
    —No estoy seguro. Eché en falta esos documentos el lunes por la mañana, hace dos semanas, cuando llegué.
    —¿Por qué tan temprano?
    —¿Disculpe?
    —Consultaba esos documentos cuando llegó. ¿Por qué tan temprano?
    —Su jefe y yo tenemos un acuerdo, señor Zalaya. Mientras no puedan demostrarme que perseguimos al mismo ladrón, yo no revelaré el contenido de dichos documentos.
    —No hace falta que lo haga —respondí tomando notas—. Sólo dígame: ¿tenían esos documentos un papel importante la mañana en que descubrió que no estaban?
    Ashmoor sonrió de medio lado.
    —Bien visto. No, respondiendo a su verdadera pregunta, señor Zalaya, no parece que la fecha del robo fuese un factor determinante, al menos en lo concerniente a la función de los documentos. No se iban a utilizar urgentemente, sencillamente quería asegurarme de que estaban al día.
    —Señor Ashmoor, comprendo que usted debe velar por su trabajo, pero tiene que entender que yo sólo intento hacer el mío.
    —Muy cierto, señor Zalaya. Pero en estos tiempos, me temo, toda precaución es poca.
    Volví a tomar notas. Ahí había algo interesante.
    —¿Algún sospechoso? ¿Un cliente, un visitante…?
    —Todos los nuevos clientes pasan por mi despacho. Hace un mes que no aceptamos ninguna cuenta nueva, así que nadie a quien no conozcamos ha pasado por aquí últimamente.
    —¿Y algún cliente ya más veterano?
    —Cuando la campaña ya está en marcha, solemos reunirnos con el cliente en su empresa. ¿Qué le ronda por la cabeza, señor Zalaya?
    —Que el ladrón podría saber lo que buscaba, y para eso tendría que conocerse el lugar.
    —No sería de extrañar.
    Tercera anotación. Había llegado el momento de preguntar.
    —Señor Ashmoor, usted no ha sido siempre tan precavido, ¿verdad?
    —¿Disculpe?
    —Bueno, le han robado cierta información pero se niega a revelar cuál, y no le parece extraño que el ladrón ya supiera lo que buscaba.
    —Eso no demuestra nada.
    —“En estos tiempos, toda precaución es poca” —cité—. Lo que significa que esto es algo puntual.
    Ashmoor me dedicó una sonrisa cargada de astucia.
    —Bien visto, señor Zalaya. Muy bien, se lo ha ganado: lo cierto es que recientemente hemos perdido algunos clientes a favor de nuestros competidores, se han boicoteado algunas de nuestras acciones de comunicación, como si la distinguida competencia supiera siempre lo que planeamos hacer antes de que lo hagamos. De ahí a la conclusión de que nos están robando información no hay más que un paso.
    —Entonces esto ya ha ocurrido antes. El ladrón podría haberse aprendido el camino bastante tiempo atrás.
    —Y por eso pongo tan en duda que su caso y el nuestro estén relacionados.

    –Continua–

  11. La visita guiada por el gabinete estaba siendo lo bastante discreta. Allí todo el mundo sabía que la Sociedad estaba investigando… pero nadie tenía por qué saber quién era yo. Boniatus estaba estudiando la sala de archivos (obviamente bajo supervisión), por lo que la gente ya estaba lo bastante intrigada; pero nadie tendría por qué mostrarse nervioso en mi presencia si no sabían quién era.
    Eso me permitió ver a los empleados, escuchar furtivamente sus conversaciones. Algunas mesas vacías, ordenadores apagados, pero casi todo el mundo trabajaba a destajo. Conté nueve empleados. Intenté tomar notas mentales de sus conversaciones: el coche nuevo del cabrón de Peláez, que menudo cochazo; la máquina del café, que desde que añadieron sabores nuevos menuda gozada; el torneo de dardos de este año, que con aquél de baja no cuadraban para las eliminatorias. Me quedé con una conversación sobre trabajo que me resultó peculiar.
    —Le seré sincero, señor Zalaya… Creo que esto es una pérdida de tiempo. No para mí, entiéndame, cualquier información que puedan darme sobre este robo me será de gran ayuda; quiero decir para ustedes. No veo cómo nuestro caso y el suyo pueden estar relacionados.
    —Nuestro trabajo, señor Ashmoor, consiste en encontrar la incoherencia. Si hay algo en este robo que no encaje con los demás, o si encontramos algo en su caso que encaje demasiado bien con el nuestro, ya habremos descubierto algo.
    —¿Y ha descubierto algo ya?
    —He oído hablar a sus empleados. Dos de ellos comentaban algo acerca de una nueva cuenta. Un cliente que no tenía intención de crecer, pero que desde ya apuntaba bien alto.
    —¿Y?
    —Conozco el perfil de su gabinete. O bien trabajan con grandes empresas, o bien las ayudan a crecer. Ese cliente suena un poco… incoherente. ¿Cree que podría ser él?
    Ashmoor sonrió.
    —Me gustaría pensar que no. Sería demasiado raro.
    Por el momento no podría sacar nada más, y lo sabía. Habría que confiar en que Boniatus tuviera mejor suerte.

  12. Buenas a todos y a todas. Acabo de llegar al despacho despues de mi visita al escenario. paso a detallar mi informe.

    El pequeño pilotito rojo de la cerradura electrónica se iluminó en verde cuando mi “carabina” deslizó por ella su tarjeta llave. Era bastante molesto tener que cargar con uno de los empleados de Carlos Ashmoor; Sabían de buena fuente que yo no era un ladrón. Pero resultaba lógico, me estaban permitiendo el paso a la sala de archivos de un prestigioso gabinete internacional de Relaciones Públicas… eso tenía que tener un precio.
     
    La sala de archivos no era demasiado grande. Comprensible, en plena era digital el saber ocupaba cada vez menos lugar.
     
    —¿No quedan originales en papel? —pregunte—. Me consta que no todo el mundo utiliza aún la firma digital.
    —Algunas hay—respondió Damián G. Ponce (treinta años, Relaciones Públicas)—. Pero esas se envían directamente a la oficina de Londres.
    —¿Y eso?
    —Bueno, es la sede central.
     
    Asentí, sabiendo que en el fondo quería decir “es más grande y caben los papeles”. Ponce se apostó en la puerta mientras me ponía a trabajar. No me gustaba tener público, pero una vez más, había un precio que pagar.
     
    En aquella sala había vitrinas con estantes y estantes llenos de CDs, discos duros y tarjetas de memoria, todos impecablemente catalogados. Cada vitrina tenía una cerradura de seguridad, diferente de la de la puerta. Pediste a Ponce que te abriese una… y para tu sorpresa, utilizó exactamente la misma tarjeta llave. Te fijaste entonces en el código QR impreso en el dorso y en el lector óptico instalado en la cerradura de seguridad.
     
    —Déjelo todo en su sitio cuando termine —pidió.
     
    “Naturalmente”, pensé. Las vitrinas se cerraban herméticamente, por lo que el único polvo que se pudiera acumular en el interior habría entrado cada vez que se abrieran. Eso permitía establecer una especie de cronología aproximada, a falta de saber con cuánta frecuencia las abrían para limpiar. Si mis cálculos eran correctos, aquella estantería contenía los datos más recientes.

    CONTINUA

  13. —¿Lo que se llevaron estaba en esta estantería?
    —Ajá.
    —¿Cómo descubrieron el robo?
    —Siempre queda constancia de cuándo se retira un archivo. O de cuándo se devuelve. Siempre que alguien saca algo, luego vuelve a su lugar. Esta es la primera vez que eso no ha ocurrido.
     
    Accesos. Necesitaba accesos. Aquella estantería no estaba nada más entrar por la puerta, haría falta buscarla, lo que se parecía bastante al Modus Operandi de nuestro “Señor Martínez”… pero aún no tenía el punto de entrada. ¿Y si no entraron por la puerta? Esa cerradura de seguridad ponía las cosas un poco difíciles.  ¿Qué otras opciones había?
     
    Ventilación: respiraderos demasiado pequeños, quizás los conductos tuviesen el tamaño adecuado pero la salida era inviable. Ni una sola ventana. ¿Falso techo? Posible, habría que estudiarlo, pero ¿desde dónde se accedería? Videocámaras en dos esquinas opuestas: ningún punto ciego. Alguien podría entrar por el falso techo, sin duda, pero ¿cómo eludiría las cámaras?
     
    —¿Funcionan esas cámaras las veinticuatro horas?
    —Envían las grabaciones a un servidor remoto en Laponia. El jefe recibe copias de dichas grabaciones por vía telemática, pero también puede solicitar copias físicas.
    —¿Y no han registrado nada el día del robo?
    —Oh, sí, por supuesto que han registrado.
    —¿Ah, sí?
    —Y ese es el problema. No sabemos qué día fue el robo, pero no faltan grabaciones de ningún día. Lo que significa que, fuera el día que fuera, las cámaras debieron grabarlo… y no hemos visto nada raro.
     
    Nada raro ya es algo raro, desde luego. Como lo era el punto de entrada: no tenía ni la menor idea de cuál había podido ser.
     
    —Hábleme de esas tarjetas —
    —Qué, ¿esto? —dijo Ponce mostrando su tarjeta llave—. Esto es una pequeña maravilla del diseño.
    —Ya he notado que sirve para distintos tipos de cerradura electrónica…
    —Ésta es casi la única herramienta que necesitamos en este trabajo. No sólo vale para las cerraduras electrónicas. ¿Que entramos o salimos? Fichamos con esto por medio de la banda magnética. ¿Que queremos usar la máquina de café? Nos lo cargan en el chip directamente. ¿Los ordenadores? Sólo se puede acceder a ellos con la tarjeta.
    —De esa forma, su jefe les tiene controlados en todo momento, ¿no?
    —Hombre, si estamos aquí dentro no necesita controlarnos.
     
    “No”, pensé, “pero si en cualquier momento quieren ir a la sala de documentación o simplemente sacar algo de la máquina, tendrán que sacar su tarjeta del ordenador y se sabrá”. En todo caso, la idea de las tarjetas llave para todo parecía bastante interesante… habría que pensar en implementarla en la Sociedad.
     
    Volví a concentrarme en el trabajo. Hipótesis: el ladrón entró por el falso techo. Problema: las cámaras lo registrarían en algún momento. Hipótesis: se creó un bucle en el circuito de vigilancia. Problema: indemostrable. Hipótesis: se aprovechó un punto ciego. Problema: no existen puntos ciegos. Hipótesis: se fabricó un punto ciego expresamente para el momento del robo. Problema: indemostrable.

    CONTINUA

  14. Era fustrante descartar tantas hipótesis, pero hay que saber cuándo algo no conduce a ninguna parte. Lo del techo parecía un obstáculo insalvable. Además, Estaba el suelo… Aquellas baldosas estaban tan pulidas que, aunque no se distinguiera con claridad a una persona en el techo, sí que sería imposible que las cámaras no registrasen el movimiento reflejado.
     
    ¿El suelo? Me pasee por toda la sala, mirando a otras cosas (parte superior de las estanterías, principalmente), pero escuchando con atención el sonido de cada uno de mis pasos. Ninguna baldosa hueca, otro callejón sin salida. No, a menos que realmente hubiese una forma de burlar la videovigilancia, la única explicación lógica era la puerta. Y con esa cerradura de seguridad… complicado, la verdad.
     
    Algo se nos tenía que estar escapando. Repase mentalmente los objetivos principales de esta investigación: ¿Cómo entró el ladrón? ¿Por dónde entró? ¿Cómo robó la información? ¿Sabía qué información quería robar? ¿Cómo volvió a salir?
     
    Y sobre todo: ¿cómo podíamos demostrar si este caso tenía o no algo que ver con el nuestro?

  15. Sí, lo sé, dije que no lo haría, pero quizás pueda ayudar con esto y si no encuentro nada más me termino callando, ¿vale?

    Me llama la atención lo que dice Boniatus (gracias por el informe, por cierto). El no ver nada raro es lo más raro. Me recuerda ese cuento de Chesterton en el que los amigos de la víctima le encargan a tres personas que no dejen pasar a nadie a la casa (el hombre había recibido cartas que le auguraban su muerte). Cuando los amigos retornan con la policía, encuentran los sirvientes mecánicos del hombre, un montón de cenizas en la chimenea y al hombre… desaparecido. Las tres personas que se habían comprometido para no dejar pasar a nadie aseguran que nadie había entrado. Sin embargo, hay una serie de pisadas que van hacia la casa, y que luego vuelven a retornar (pero más profundas, como si llevara más peso). Al final resultó ser el cartero, un personaje habitual, por lo tanto, nadie le prestó mayor atención (no era un desconocido). Había quemado la correspondencia y luego había cargado el cadáver en el saco en donde la llevaba antes.

    ¿No es posible pensar que quien sacó esa información no hizo escándalo porque no fue extraño verlo en las cámaras de seguridad? Si suponemos que Ashnoor nos dice la verdad y alguien sustrajo algo de allí, pero si no sabemos cuándo se produjo el robo… y si las cámaras no registran ninguna anomalía… lo más probable es creer que alguien que no podría ser tachado de un ladrón desconocido a primera vista fue quien se llevó la info. En otras palabras, que el ladrón no llamó la atención porque preparó todo para no llamar la atención.

    Me interesa mucho el razonamiento sobre que los empleados estarían controlados. Es verdad. Si quisieras ir a retirar algo o a tomar un café (profesor, ¿no estará pensando que debamos usar una tarjeta electrónica para acceder a su cafetera, verdad?) alguien lo sabría. Si hubiese llegado un intruso a) debía tener réplica exacta de esas tarjetas o b) debía haber tomado “prestada” una por unos momentos. Esto siempre si suponemos que el intruso era externo; ahora bien, si pensamos que el ladrón es uno de los propios empleados… la cosa cambia sustancialmente. Supongamos la 1 b, es decir, ladrón intruso que toma prestada una de esas tarjetas: ¿cómo pudo obtener una de esas sin que nadie se diera cuenta?

    Ahora sí, vuelvo a los libros y dejo de decir tantas tonterías.

  16. Estimados colegas, pido perdón por mi retraso.

    Al tema, si no aparece nada en las grabaciones de ningún día, la conclusión obvia es que quien entró allí tenía derecho a hacerlo, es decir, era un empleado.

    Si siempre queda constancia del momento en que se retira un archivo es muy fácil saber quién lo tomó, aunque no necesariamente sea el ladrón (pudieron robarselo a quien lo sacó), debería haberse dado cuenta antes de que le faltaba, y el ladrón debería ser alguien cercano, para saber que tanía esos archivos en particular.

    Conclusión: quien los sacó (se puede ver en el video a partir de la fecha en la que se retiraron los archivos) ha de ser el ladrón o ha de estar encubriéndole, o se hubiera dado cuenta de que los archivos, que sacó para trabajar, ya no los tiene.

  17. Mi querido Boniatus, creo que no es indemostrable la creación de un punto ciego en el video, acanza con encontrar una cámara movida, o algo que la tapa, creando, en ambos casos, un punto ciego. de hecho, hasta sabemos dónde debería estar ubicado ese punto ciego: frente a la vitrina donde estaban los archivos.

    Comprobar el ciclo en el circuito de vigilancia ya lleva más trabajo, hay que buscar cambios raros en el horario de la cámara de seguridad (estas cámaras suelen grabar el día y el horario en el video), saltos en el vídeo, o falta de correspondencia entre quien entró en la sala (registro de tarjetas) y quien aparece en el video.

    En cualquier caso, me decanto por la opción del empleado.

    Nicolás, lo de la tarjeta duplicada hay que estudiarlo, aunque lo veo difícil por lo novedoso de la tecnología, con lo cual no cualquiera debe poder fabricarla o copiarla.

    Con respecto a lo de tomar una prestada, si la persona está en la oficina, me parece imposible tomar su tarjeta sin que se dé cuenta, ya que la necesita prácticamente para todo.
    Si la persona estaba de baja, es posible que le hayan quitado la tarjeta, y otro haya entrado así en la oficina, pero fíjate en la dificultad de hacerlo si el empleado no es cómplice, ya que hay que esperar que alguien esté de baja, robarle la tarjeta,entrar a la empresa sin que seguridad se de cuenta de que entró “alguien” que está de baja, y devolver la tarjeta. Igual se podrían investigar las bajas, y contrastarlas con el registro de entradas.

    A mí la navaja de Ockham me dice que tenemos un empleado implicado en el robo.

  18. Si queda constancia de cuando se retira y cuando se devuelve un archivo, quiza deberíamos, para reducir el ámbito de búsqueda, cotejar los retirados con los devueltos. Aquel que no lo haya sido será el robado, esto es obvio, pero tambien sabremos cuando lo ha sido, pues se deja constancia del uso de las tarjetas. Con este dato, podemos mirar en el video la fecha y hora indicada, y ver que aparece, ¿no es así?

  19. Hmm…

    … interesante, sí señores, muy interesante y bien visto. Nicolás, es cierto que el hecho de que las grabaciones no detectaran nada sospechoso apunta en la dirección de que el ladrón no era sospechoso. Uriel, bien terminado de concretar, si hay un registro de cuándo se sacan las cosas se puede cotejar con las grabaciones y con el registro de uso de tarjetas, deberíamos poder determinar con facilidad quién es el ladrón. Sí señores, muy interesante.

    Pero…

    … sabíais que tenía que haber un pero, en el fondo lo estabais esperando. No me entendáis mal: veo más fácil demostrar vuestra teoría que lo del punto ciego (tengo que coincidir con Boniatus, Uriel: de haberse creado un punto ciego ex profeso, se habría apreciado algo diferente en la videovigilancia y Ashmoor ya tendría algo). El único pero que le veo es… que si vuestra teoría es correcta, significaría que este caso no tiene relación alguna con el nuestro.

    Pensadlo. Pese a las mentiras de “Martínez”, sabemos por su reloj que ha estado fuera del país, que ha vuelto recientemente. Si el ladrón del documento de Ashmoor es uno de sus empleados, habría tenido que estar aquí todo el tiempo que Martínez estuvo fuera. Es una coartada blindada. Y si hubiera vuelto, se hubiera incorporado a las filas de Ashmoor, hubiera conseguido esa tarjeta y finalmente hubiera perpetrado el robo, sería el primer y casi que único sospechoso de Ashmoor. Aparte, claro, de que sabemos que ha habido varios robos… No parecen cuadrar.

    Lo sé, lo sé, no tienen por qué cuadrar. Pueden ser dos casos aislados. Ahora mismo sólo tengo mi instinto para sospechar que no es así. La cuestión es… Bueno, si realmente son dos casos aislados habrá que aceptarlo, pero no me gustaría sacar conclusiones precipitadas y que luego resultase que están relacionados.

    Tomaremos vuestra sospecha de que el ladrón es un empleado como hipótesis de trabajo, de momento diría que muy viable. Eso nos ayudaría a descubrir quién lo hizo y cómo. Mientras no encontremos nada que lo contradiga, por tanto, nos quedaremos con eso… así que vamos a intentar centrarnos en nuestro objetivo principal: averiguar si hay o no una conexión entre ambos robos.

    Hasta aquí ha sido fácil. Tomémonos hasta el viernes. Si para entonces no hemos encontrado nada, tendremos que considerar que esto sea una vía muerta y buscar otra pista, antes de dejar que el rastro de Martínez se enfríe.

  20. Jack, había entendido que el sistema registraba cuándo se retiraba cada archivo, y quién lo retiraba, ahora veo que no es así.

    Con cierto trabajo se puede descubrir quién retiró o devolvió un archivo en cada ocasión en el registro, a partir del rastro de las tarjetas.

    Aquella persona que no haya entrado a devolver (si es que el registro diferencia devoluciones) es el ladrón. Sino, se puede ver quién entró un número impar de veces (no entró una segunda vez para devolver), que con algo de suerte, será una sola persona.

    No tengo ninguna hipótesis válida para seguir la relación entre este robo y el nuestro, quiero decir, no se me ocurre dónde mirar, pero bien podría “Martinez” estar arreglado con uno de los empleados.

    ¿Podríamos investigar acerca de los viajes de los empleados, a ver si alguno visitó uno de estos países que yo había marcado como orígen del viaje de Martínez?

    ¿Que tal la investigación de los gastos e ingresos de Peláez (empleado de Ashmoor), que acaba de comprarse un cochazo? Quisiera ver si gasta más de lo que recibe, lo que podría indicar que recibe dinero por debajo de la mesa.

  21. Esto se está poniendo muy interesante, si he entendido correctamente ¿las tarjetas funcionan como llaves mas no como identificación de los empleados? Asumiendo que las cámaras no fueron alteradas y que se ven las caras de las personas en el video se descartará que alguien externo haya robado la tarjeta. Además me parece muy buena la solución de Uriel, siempre y cuando los empleados sólo saquen un documento a la vez y tengan que regresarlos personalmente.

  22. Una duda más, además de los empleados de oficina ¿cuántas personas más tienen estas llaves?

  23. Juanito, según yo entiendo, las llaves fucionan también como identificación, ya que son utilizadas como medio de control de horarios (control de la hora a la que llega cada empleado)

  24. Debes tener razón Uriel, no había pensado ese detalle. Algo que me parece curioso sobre este robo en relación con los posibles robos anteriores es que antes no habían tomado los documentos como tal, la información sí, pero esta es la primera vez que el documento físico desaparece. En el caso de que exista un topo que vende información a la competencia, el robo sólo le habría complicado su trabajo. Si se le daba bien filtrar información sin dejar huellas, ¿con qué propósito robó los documentos? ¿Lo hizo para venderlos o simplemente para que la empresa de Ashmoor no los puediera consultar?

  25. Interesante punto Juanito.
    Se me ocurre una explicación, pero es un error teorizar sin pruebas, mejor trato de no sesgar tu investigación.

    Con respecto qué casos leer, que preguntaste en tu primer comentario, busca “Ashmoor” en las etiquetas, a la izquierda en la página pricipal del blog.

  26. La madre de Zemo,

    – A nosotros nos roban la revista el día 13 de Noviembre.

    – El lunes 22 de Noviembre, hablamos con Ashmoor y nos comunica que su robo fue hace dos semanas, es decir, el 7 de Noviembre, y que casualidad, llega a nuestras oficinas el 8 de Noviembre el Sr. Martinez.

    ¿NO ES SOSPECHOSO?

    ¿Por qué tiene la certeza Ashmoor de que nuestro robo era el de la revista?

    ¿Por qué nos pregunta si hemos visto al ladrón? ¿Sabrá él quien es? Podríamos darle la descripción de Noriega para ver qué nos responde.

  27. Vamos a ponernos al día:

    Uriel, no sé hasta qué punto podremos investigar las finanzas de ese empleado, pero es una posibilidad. Investigaré también lo de los viajes de los empleados, aunque no sé cómo acabará eso.

    Juanito Escarcha: ante todo bienvenido, que aún no te lo había dicho. Espero que perdones esta descortesía, pero supongo que entenderás que andamos algo liados. Dicho lo cual… bien visto lo de la desaparición del soporte físico del documento. Quizás por ahí tengamos por dónde atacar. Lo estudiaré con detenimiento.

    Equipo Zemo: por supuesto vosotros sois ya más que bienvenidos. Sí que resulta sospechoso que el robo en las oficinas de Ashmoor tuviese lugar un día antes de la primera visita de Martínez, pero no creo que eso por sí solo nos baste para convencer a Ashmoor. Sobre vuestra pregunta acerca de la revista… mi conclusión es que lo único que explicaría que yo acudiera a él por un robo en nuestras oficinas es que el objeto del robo tenga que ver con él. Y dado que lo único que nos ha dado es la revista, pocas opciones más había. Sobre lo de la descripción… Ashmoor mismo ha dicho que ellos no han visto al ladrón. Podría probar a darle la descripción a ver qué dice; si responde con algo sobre esa descripción, puede que mienta, pero me temo que no será muy concluyente.

    ¡Ánimo, equipo, que vamos bien! Creo que esto podemos tenerlo listo antes del viernes. ¡Buen trabajo!

  28. Gracias por la bienvenida Jack y descuida, entiendo la situación en la que toda la sociedad se encuentra.

    No quisiera romper la primera regla del investigador pero un comentario de Ashmoor me llamó la atención al ser interrogado por Zalaya, aquel en el que hablan sobre un cliente diferente a los demás. Zalaya le pregunta si no sospecha de él y Ashmoor contesta que eso sería muy raro. ¿A qué se puede deber que alguien sea “muy raro” para ser sospechoso de un robo? de nuevo perdón por teorizar de la nada pero me parece que sería raro por que los documentos podrían ser de ese cliente, por lo cual Ashmoor no encuentra razón por la que robaría su propia información.

    Esto encajaría con la suposición de que el robo no fue para vender la información, sino para que Ashmoor no pudiera consultarla.

  29. Con suerte la información recabada convenza a Ashmoor de darnos más detalles sobre los documentos u otros datos útiles para la investigación.

  30. La madre de Zemo,

    – Si el robo fue hace dos semanas, ¿Por qué no se lo dijo a la policía?

    – Qué raro, todo el mundo trabajando a destajo y todos los ordenadores apagados. Increíble. Todo está informatizado y no hay ordenadores encendidos.

    – En cuanto a las camaras de vigilancia:”—Envían las grabaciones a un servidor remoto en Laponia. El jefe recibe copias de dichas grabaciones por vía telemática, pero también puede solicitar copias físicas“.

    – Laponia, pensando en lo que me parece que comentó Uriel, Laponia tiene horario central europeo (Hora central europea u hora de Europa Central o CET (Central European Time) es uno de los nombres del huso horario que está 1 hora por delante respecto al tiempo universal coordinado).

    Con lo cual, pensando, ¿No podría venir de Laponia nuestro Sr. Martinez? Recordemos que venía con abrigo y guantes.

    Si se mandan las grabaciones a un servidor remoto, ¿Las podría haber manipulado alguien?
    ¿Se pueden pedir copias físicas y cotejarlas con las enviadas vía telemática?

  31. Es un punto quizás un poco rebuscado, pero el comentario de Nicolás me lo sugirió.

    Alguien ha pensado en el servicio de limpieza? Boniatus deja muy claro en su informe que las baldosas del suelo relucen, ya que reflejarían el movimiento si algo se moviese en el techo. Así que no se consideraría raro que el empleado de limpieza entrase en esa sala. Y si durante su trabajo deja el material (pienso en un carrito de esos de bedel de película, pero cualquier cosa podría servir) creando un punto ciego momentaneamente, tampoco parecería algo sospechoso. Y si el bedel no es el mismo de siempre debido a una sutitución, nadie se daría cuenta…

    En cualquier caso, puesto que estamos también considerando la hipótesis de los empleados tradicionales: Qué información tenemos del que está de baja? Coinciden las fechas de alguna manera?

    Que el robo a Ashmoor fuese antes de la llegada del señor Martinez hace que sólo tenga conjeturas sobre su posible relación. Se robo la información de Ashmoor para chantajear al Sr. Martinez para que viniese a robarnos? El ladrón se percató de que necesitaba las huellas de Ashmoor para acceder a la información, y creyó más sencillo robar nuestra revista? O puesto que el robo se descubrió el día antes, dicho descubrimiento fue lo que propició el robo de la revista, en lugar de la desaparición de los datos? Quién es el hijo ilegítimo de la sobrina de la amiga de la portera? En el próximo episodio…

    Y creo que debo dejar de desvariar.

  32. Siento el doble comentario, pero acabo de leer el de la madre de Zemo…

    Efectivamente, Laponia tiene el uso horario entre GMT+1 y GMT+3. Puesto que España tiene el horario GMT+1, podría ser que el señor Martínez viniese de Finlandia (la parte de Laponia con horario GMT+2).

    Y por si acaso he comprobado que todos los paises cambiaron al horario de invierno el Domingo 31 de Octubre, así que a no ser que el señor Martinez viviese ocho días con el reloj mal, su origen más probable sería Finlandia. Suponiendo que venga de Laponia, claro.

  33. Pregunta para el profesor…
    … ¿en qué forma queda sentado los archivos que salen y que retornan? Quiero decir. ¿Es algo electrónico o es un registro manual? Del estilo, X entra, saca el archivo Z y lo anota; después de usarlo, X vuelve al archivero, entrega el archivo Z y anota algo así como “Z está en su lugar”.

    De ser así, no sé si se podría tener bien en claro que el archivo se sacó tal día y después no se devolvió. Me explico. Supongamos que el ladrón es X, el archivo robado es W y Z es un archivo cualquiera sin importancia. Si el registro depende de las anotaciones de los empleados, X podría haber entrado al archivero. Saca W y a la vez saca Z (otro archivo cualquiera). Cuando sale, anota que él ha sacado Z (obviamente, oculta el W en algún lugar de sus prendas de vestir). Luego vuelve al archivero, deposita Z y anota algo como “Z ha vuelto a su posición”. Es decir, ha usado Z como una cortina de humo para W.

    Repito, no he entendido del todo el sistema de archivos, pero si es como lo que me imagino más arriba, no creo que sea tan fácil. En todo caso, deberíamos consultar el registro para saber cuándo fue la última vez que se volvió a depositar W en el archivero. Y luego el resto sería revisar las cámaras desde la última vez que se tuvo constancia de W hasta el lunes ocho de noviembre, que fue cuando Ashnoor echó en falta esos documentos.

    Otra pregunta: ¿las cámaras de vigilancia registran los nombres de los archivos que se extraen? Quiero decir, si uno de los archivos digitales tiene un rótulo del estilo “Campaña promocional de Dominguito Pérez y sus Increíbles Amigos Poderosos”, y si alguien va y lo saca de la estantería, ¿la cámara registra ese rótulo?

    P.S. He dejado otro comentario en Facebook, el Quick Time Player da problemas a la hora de la verificación auditiva.
    P.P.S. Sobre lo que alguien dijo más arriba de robar el archivo material… ¿Curioso, no? ¿Cuántas personas querrían robar algo y dejar evidencia de que lo han hecho para ponerlos en aviso? Si yo tuviese la posibilidad de comerme media caja de bombones pero también pudiera evitar que se supiera, no dudaría en usar ese método. Si suponemos que un trabajador de Ashnoor sacó ese archivo, bien podría haberlo copiado para robarlo y luego haberlo devuelto a su sitio, por lo que nadie lo echaría en falta… ¿No es semejante a lo que nos ocurrió a nosotros? Nuestra revista, amén del valor afectivo que le teníamos por ser obsequio de Ashnoor, no tiene ningún códice secreto que resuelva los misterios del abismo universal (en otras palabras, no sabemos si ha sido robada porque tiene un alto valor inapreciable). En todo caso, podemos pensar que la robaron para llamar nuestra atención. De hecho, si Martínez no hubiera dado semejantes portazos, nunca nos habríamos puesto a pensar en una posible infiltración y muchos menos en un robo (sobre todo si no consultábamos esa revista todos los días, vamos). ¿Puede ser esa la coincidencia? ¿Que ambos robos se cometieron para llamar la atención?

  34. Me llama la atención lo que resalta Parmacenda acerca de la limpieza del piso, porque Boniatus habla de que se podía ver cuál era la vitrina abierta más recientemente por el polvo acumulado en ella.

    Entiendo que en un archvo se acumula el polvo, pero éste se deposita en el suelo también, por ello me llama la atención que el suelo reluzca y haya polvo en las vitrinas.

  35. No veo eso tan raro, Uriel. El polvo acumulado estaba DENTRO de las vitrinas, y sólo podía entrar o salir de ellas cuando éstas se abrían (ya que se cerraban herméticamente). Eso significa que el personal de limpieza sólo podría limpiar el interior de las vitrinas en el caso de que tuviesen autorización para abrirlas. En cualquier caso… siempre es mucho más cómodo fregar y encerar un suelo que entretenerse en retirar toooodas ls cosas de una amplia colección de vitrinas, limpiar el polvo de los estantes y luego volverlas a colocar todas de nuevo en su sitio y ordenaditas. No me extrañaría (pero no lo voy a asegurar, claro) que cuando limpien las vitrinas lo hagan un poco “por salir del paso”.

  36. Vale Jack, yo había entendido que el polvo entraba a las vitrinas al abrirlas.

  37. Jack, he estado pensando, en relación con mis últimos comentarios, sobre el polvo en las vitrinas.

    Si hay polvo en las vitrinas, sería muy raro ver en las grabaciones de video que los de limpieza abren las vitrinas, puesto que no están limpias.

    En cualquier caso, ¿se puede preguntar si la gente de limpieza tiene acceso al interior de las vitrinas?

  38. Tranquilo, Uriel. Llevo todo el fin de semana estudiándolo, y ya tenemos material suficiente. Voy a hablar con Ashmoor, ¡estad atentos!

  39. Pingback: Los Archivos de la Sociedad del MIsterio: Casos 00021 a 00030 | La Sociedad del Misterio

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