Apéndice al caso nº 00026: CORRESPONDENCIA OCULTA

Las mañanas empezaban a ser frías. Arjona lo notó al cruzar la puerta de la comisaría para volver a ver el exterior. Pero no se podía decir que le importase mucho. Sintió el aire frío en su rostro, respiró hondo, desentumeció sus articulaciones… y sintió de pronto el cañón de un arma en su nuca.

—¿Creías que te ibas a librar tan fácilmente? —susurró una voz a las espaldas.

En un acto reflejo, Arjona se giró, agarrando el brazo de su asaltante y desviando el cañón. Entonces fue cuando se encontró con mi sonrisa burlona: acababa de ser encañonado con una grapadora.

—Estamos en paz —sonreí.
—¡Jack! —me saludó él con alegría, y me dio un abrazo de buena gana.
—Ahora en serio, ¿cómo has llegado a inspector si eres capaz de creerte que alguien te iba a apuntar con un arma en la puerta de comisaría?
—¿Y yo qué sé? Si hay gente como tú, puede haber asesinos tan gilipollas, ¿o no?

—¿Alguna idea de quién lo hizo? —preguntó.

Yo conducía y Arjona bebía café. Había echado de menos el café, tanto que no se lo pude negar, pero como se le ocurriese volcarlo sobre mi tapicería le iba a volver a encerrar.

—Nada de momento. Sabemos que no fuiste tú. Sabemos que fueron dos personas. Uno de ellos resultó herido en el forcejeo, y el otro tenía conocimientos de cirugía.
—¿Nada más?
—Mendoza les conocía. Hemos sugerido a la policía, a través de tu abogado, que investigue en esa línea.
—Puede que sea una vía muerta. Está más que comprobado que no sabíamos tanto de Mendoza como nos gustaba pensar.
—Ya.
—¿Viste sus papeles, por cierto?
—Qué va, todavía no me he puesto…
—¡Imperdonable! Menos mal que traigo una copia. ¿Te leo?
—Cuenta, cuenta.
—A ver qué te parece. Veinticuatro de Septiembre, 2007: Sigfrido Cornejo, asesor de imagen. Sus clientes eran renombrados criminales, su trabajo había servido de tapadera para muchos. Muerto en un tiroteo.
—¿El asesinato de un criminal?
—Pero espera, espera. Treinta y uno de Diciembre, 2007: Alberto Huesca, ayudante del fiscal, con fama de incorruptible. Su cadáver no apareció hasta el siete de Enero de 2008… partido en dos.
—¿Un criminal y un fiscal?
—¡Y la lista sigue! Veintiséis de Febrero, 2008: Salvador Manero, jefe criminal menor. Intentaba escalar en los bajos fondos a base de ordenar asesinatos. Le echaron de la carretera. Veinticuatro de Junio del mismo año: Raquel Dámaso, abogada, dirigió una operación crucial contra el crimen organizado. Hicieron volar su casa en pedazos. Diecisiete de Septiembre, mismo año: Miguel Huertas, inspector de policía, división de crimen organizado. Corrupto hasta las trancas, había asesinado a varios testigos y entregado a otros a la mafia. Disparo en la frente. Dieciséis de febrero, 2009: Cornelia Urquijo, jueza, especializada en casos de corrupción. Coche bomba. ¿Ves un patrón?
—Cada vez un lado distinto de la ley. Pero con los datos que me das, sería arriesgado suponer que las víctimas tenían algo más en común.
—Los dos abogados trabajaban juntos, pero ya está.
—¿Crees que siempre encubría al mismo asesino?
—No lo sé, Jack… No sé qué pensar.

Asentí, guardándome para mí lo que podía notar con facilidad: que Arjona me ocultaba algo.

—¿Te pasarás por la Sociedad? —pregunté, el motor de mi coche ronroneando en punto muerto junto al piso de Arjona—. Al equipo le hará ilusión ver que estás bien.
—Claro. Pero dame algo de tiempo para estirar las piernas en mi propia casa. Mañana me paso por allí sin falta.
—Tengo tu promesa.
—Y yo la tuya de que, cuando llegue, no estarán todos esperándome en plan pelotón de fusilamiento.
—¡Yo jamás he prometido tal cosa! —repliqué.

Hubo un instante de silencio. Sabía cuál era el tema que Arjona estaba intentando no sacar… y sabía que se nos estaban agotando todos los demás.

—No se lo has dado aún, ¿verdad? —preguntó finalmente.
—No me pareció apropiado.
—Jack…
—No pasa nada. Habrá otra oportunidad.
—Claro que pasa. Era tu gran sorpresa, Jack. Te morías de ganas.
—Habrá otras ocasiones, Arjona, no te preocupes.
—Ahora me siento culpable.
—Y una mierda —sentencié—. Hemos estado dos semanas trabajando a piñón sólo para demostrar que eras inocente, no vas a empezar a sentirte culpable ahora.
—Sabes a qué me refiero. ¿Qué va a pasar con la sorpresa?

Sopesé mis palabras. No, no había ninguna forma de decirlo que no hiciera que Arjona se sintiera peor.

Opté por la franqueza:

—Se pospone —dije—. Indefinidamente.
—En fin —suspiró Arjona—. Oye, no he querido decirte esto antes porque, bueno, ya sabemos cómo son estas cosas y en realidad siempre marean la perdiz más de lo que ayudan. Pero mi abogado encontró algo más entre los papeles de Mendoza.
—¿Qué es?
—Algo que ya le hemos pasado a Asuntos Internos, como comprenderás. Me habría gustado daros la exclusiva, pero no creo que fuese una buena idea. No creo que lo resuelva todo, ni mucho menos, pero…

Sacó un sobre arrugado del bolsillo interior de su chaqueta y me lo ofreció.

—Feliz cumpleaños —dijo—. A ver si podéis sacar algo en claro.

Abrí el sobre. En su interior había una fotocopia de una carta mecanografiada. Naturalmente Arjona había tenido que entregar el original a A. I., pero aún así podía reconocer el estilo:

“Estimado Longshanks;

Sin duda, en respuesta a tu atenta misiva previa, demandando retribuciones por tu silencio, siempre apreciado, en ese papel sudado y colmado de miedo, debo plegarme a ese deseo metálico tuyo.

Mañana en la sobremesa, un Jinete y Serafín acudirán con lo pactado.
Espero que la cantidad se la adecuada y que con ese sello de la confianza, roto ahora, no volvamos a tener contacto. Pues lo que tú sabes, lo sé yo y al acecho está A. I.

Recuerda a San Martín, y no penes.

A. K.”

—Esto… Esto es…
—Como de costumbre, Jack, esto no es nada. No sabemos qué o quién es A. K. en realidad, y aunque parece lógico asumir que la carta iba dirigida a Mendoza no sabemos si Longshanks es él o no. Esto es una pista incompleta que parece apuntar a que vuestro viejo amigo hacía tratos con Mendoza… pero nada más que eso.
—¿Y qué dice A. I.?
—Nada de momento. Ya sabes lo reservados que son, y más hablando con polis. Pero A. I. no son ninguna autoridad en el tema A. K. Vosotros lo sois. Así que pensé que querríais tener el dato.

Se bajó del coche y se despidió de mí con un firme apretón de manos. Me agradeció nuevamente el trabajo que habíamos hecho por sacarlo de allí y, sin mirar atrás, entró en su casa.

Yo tardé unos minutos en volver a poner el coche en marcha. La sombra de A. K. había vuelto a cernirse sobre nosotros… y esta vez había salpicado a Arjona. Y lo peor: como de costumbre, no podíamos demostrar nada.

Esto tenía que terminar. A. K. debía ser desenmascarado.

Anuncios

23 comentarios

Archivado bajo A. K., Aniversario, Arjona, Mendoza, sorpresa

23 Respuestas a “Apéndice al caso nº 00026: CORRESPONDENCIA OCULTA

  1. Bueno, gente… Para quien quiera hacer horas extras, tenemos trabajo.

    No vamos a poder sacar nada en limpio de esta carta. Pero quiero conocer vuestras ideas, vuestras opiniones. Quiero saber qué os dice esto. Si encontráis algo que no se vea a simple vista, algo que quizás nos complemente cualquier cosa que ya tengamos.

    Que nadie se agobie si no sacamos nada, es lo habitual cuando tratamos con A. K. Por así decirlo, y que nadie se lo tome a mal… esta vez no espero resultados. No porque no confíe en vuestra capacidad, sino porque ya conocemos la capacidad de A. K.

    Sin embargo, el culpable siempre comete un error. Y cada vez que nos llega una carta de nuestro viejo archienemigo, tengo la esperanza de que en ella esté ese error. Así que… a ver si podéis encontrar algo.

  2. Hay algo, mucho me lo temo, mi querido investigador jefe.

    Salvo el veinticuatro de septiembre, que fue la fecha en que murió Watson, las demás coinciden en parte con nuestros propios casos de A. K. El seis de enero (lo tengo de memoria, no recuerdo bien la fecha pero sí sé que fue por esos lados), encontramos a Arturo Quintanilla. En febrero fue lo de Jorge Breso. En junio del dos mil ocho fue lo de los casos simultáneos, David Jiménez y su madre, etc. etc. El diecisiete de septiembre encontramos a Verónica Salas muerta en su departamento. Y en febrero pasado acaeció lo de Carlos Duarte, con lo que he aquí lo que yo he podido observar. Si Mendoza encubría esos crímenes, quiere decir que A. K. aprovechaba para hacer de las suyas nuevamente…

    Jefe, le repito la pregunta, ¿sigue siendo privado?

    Fuera de eso, la mención de A. K. a un jinete me recuerda a Noriega hablando con Verónica Salas cuarenta y cinco minutos después de que esta muriera… “¿Sabes con quién te estás acostando? Piensa en los cuatro jinetes”. O algo por el estilo, no tengo el informe de A. K. a la mano.

    Chicos, veamos qué se puede hacer con lo que tenemos hasta el momento. Añadiré la información a usted ya sabe donde, jefe.

    ¡Buena broma la del cañón! Y me apena mucho lo de la sorpresa pospuesta de forma indefinida. Eso sí, lo importante es haberlo liberado.

    A ver qué más se me ocurre si lo vuelvo a leer.

  3. Lo cierto es que me parece que A. K. va a ser nuestra piedrecita en el zapato por una buena temporada más. Dos años y nueve meses que sabemos de él lo mismo que sabríamos de no conocerlo.

    Las coincidencias en las fechas son circunstanciales, no prueban ni invalidan la carta como dirigida a Mendoza, aunque para nosotros esto pueda significar mucho. Una cosita. De entre todas las fechas coincidentes, sólo en la del veinticuatro de junio del dos mil ocho, en la que nosotros tuvimos La escena sin crimen y El crimen sin escena, el modus operandi que usó para acabar a la abogada que había urgado en corrupción fue el mismo que usó para llamar la atención sobre la finca de los Hormigo en donde encontramos el cuerpo de la madre de David Jiménez…

    Siento que cada vez esto se torna en una telaraña mucho más compleja, pero no encuentro ningún hilo que nos lleve hasta la araña peluda que teje y manipula. Quiero hacer una muy arriesgada conjetura: ¿Recuerdan que la familia Salas era dueña de una funeraria? ¿Y recuerdan de qué estilo eran las ruedas que se hallaron en el camino hacia la finca Hormigo? El profesor las describe como ruedas comunes, pero con los ejes más separados… Y tengo entendido (lo imagino en cierto modo, recordando las que he visto) que las carrozas fúnebres suelen corresponderse a esas marcas que dejaron en el camino de ingreso hacia la finca de los Hormigo.

    Si suponemos que el destinatario era Mendoza, lo único que queda es mencionar que la mención que hace A. K. en la carta sobre un jinete y un serafín (no me he parado a ver cómo se escribe esa palabra) se corresponde con la visita que tuvo Mendoza de dos personas aquella tarde… ¿Murió a las tres de la tarde, verdad? ¿A qué hora almorzáis en España? Aquí es a la una, una y treinta como mucho… Pero reconoced que las tres de la tarde es una bonita hora para una sobremesa (aunque cuando yo estoy cansado prefiero ir a dormir la siesta… y sobre todo si hace frío).

    Puedo hacer una conjetura más, diciendo que quizás Mendoza esperaba dinero y encontró la muerte, pero no me explayo porque hasta el momento seguimos teniendo pruebas circunstanciales, coincidencias en las fechas y en pequeños detalles que no nos dan un terreno completamente firme en el que trabajar. Estamos en aguas pantanosas.

    Au revoir.

  4. Sobre lo de que lo llamase Longshanks, ¿Podria ser alguna especie de apodo con el que fuera conocido? Además, apoyo la teoria de Nicolás, ya que es mucha casualidad que esas victimas hayan muerto el mismo dia que algunos de nuestros csasos. Y algo me dice que posiblemente no sea todo.

  5. Luego me pondre a buscar, pero es cosa mia o ya hemos tenido enalgun caso a un Cornejo???. Nose, por que, pero me suena.
    Me voy a clase, luego vengo a pensar!!!.

    Me pido la pistola de bolas de pintura, para cuando venga arjonaaaaaa!!!!!

  6. ¡¡¡¡LO sabía, lo sabía, lo sabía!!!! El caso olía a AK desde el principio. Ya sabía yo que tarde o temprano recibiríamos la famosa notita dichosa…
    Hablando de la nota, ¿está mecanografiada como las anteriores? Sobre lo que en ella pone. Está claro que contiene alusiones al Apocalipsis. Eso de los jinetes, y la alusión al sello roto. Si no recuerdo mal, los ángeles rompen siete sellos para desencadenar las plagas y los cuatro primeros sellos liberan a los cuatro jinetes. En el apocalipsis se narra el combate entre el bien y el mal. Y creo que lo que eso es lo que pasa. Con esas muertes de ambos bandos, quiero decir. Las alusiones a un jinete y a Serafín que visitarán a Mendoza, se refieren a sus asesino. Los Serafines son la jerarquía más alta de la esfera celeste. Así que el jinete era quien redujo a Mendoza y Serafín el ejecutor.
    LO que me choca es que se llame Longshank a Mendoza. Cuando lo he leído me sonaba mucho, y no sabía de qué. Gracias a san Google y esa fuente del conocimiento que es la Wikipedia lo he recordado. Eduardo I de Plantagenet rey de Inglaterra. Así seguro que no os suena de nada, pero si os digo que es el rey cabrón que sale en la película Braveheart seguro que ya os suena más. Sí, esa en la que Mel Gibson enseña el culo a grita eso de “podrán quitarnos la vida, pero no nos quitarán la libertad…”

    Por lo demás sólo puedo teorizar sin pruebas. Supongo que Mendoza se volvió codicioso. Quizás buscando cosas contra nosotros encontró más de lo que debía. No olvidemos que Mendoza era quien estaba al mando de las investigaciones de los casos Verónica Salas y Carlos Duarte y nos apartó de ellas antes de que pudieramos descubrir algo más. Ambos casos A.K. Quizás encontró algo y quiso sacer partido de ello. Lo cierto es que ahora entiendo las palabras de Ak cuando nos dejó el fiambre en la oficina. La alusión a los carroñeros y a que no se fiaba de nadie para un asunto de esa índole.
    Jack, ya sabes que tengo una teoría disparatada y absurda sobre A.K. Que es una especie de justiciero, alguien que ha estado relacionado con la ley o la policía y que ha decidido pasarse al otro lado para hacer justicia.

  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  8. Bueno, me falló otra vez el Google, así que he dejado el otro comentario en el Facebook (para variar un poco, ¿no?).

    Un nuevo par de apuntes:

    1- Como siempre, me ha encantado la hipótesis del Apocalipsis de Jengibre. Es poética y tiene tela. Me gusta la idea de una lucha entre el bien y el mal, pero hay algo que me sigue escamando un poco. Creo que Jengibre ha tenido razón en una conjetura un poco anterior sobre A. K.

    2- San Martín, libertador de media América, tenía muchas frases que solía repetir a todo el mundo y a su hija Merceditas… Una de tantas era: “La humildad es la mayor virtud de los grandes”. Y una muy inspirada fue la siguiente: “¡Andaremos en pelotes, pero seremos libres!”. Lo dijo antes de emprender la marcha por los Andes para atacar la capital de Chile, cuando vieron que sus provisiones no alcanzarían y que no había ropa para emponcharse. Entonces les gritó a todos sus soldados que eran unos cagones, y que antes era mejor andar desnudos pero ser libres. Me ha recordado a la frase que Jengi ha puesto más arriba.

    3- El treinta y uno de diciembre de dos mil siete mataron a Quintanilla y escondieron el Faisán de Oro en la chimenea del club… y ahora que reviso, encontramos a Quintanilla y nos ofrecen encontrar el Faisán el siete de enero, el mismo día que encuentran al fiscal partido en dos. Sobre el crimen del veintiseis de febrero, hay una diferencia de siete días… Jorge Breso murió una semana antes, nosotros recibimos el caso por mediación de Irene y en manos de su hermana el veintiseis, cuando acaeció la muerte de aquella otra fiscal. Me he fijado, el resto de fechas concuerda. Incluso la exploción de la finca Hormigo, que fue la madrugada del veinticuatro de junio, el mismo día que tuvo lugar la explosión (cabe destacar que de todas las coincidencias con las fechas, este es el único modus operandi de… del culpable que concuerdan) de la casa de la otra fiscal.

  9. 5- Creo que podríamos establecer alguna conexión. No existen las casualidades, ¿vberdad? Entonces hay que revisar todo el informe de los archivos Watson, llegar a la resolución del caso de corrupción que investigó durante dos años, y determinar si algún nombre de esa lista que te ha pasado Arjona coincide o está relacionado con algún nombre de la corrupción Watson. Antes no creía que los casos de corrupción que había investigado Watson estuvieran relacionados con A. K. Pero ahora, viendo lo demás, me extrañaría por sobre manera que ese único atentado que encubrió Mendoza, aquel veinticuatro de septiembre que toda la Sociedad lleva marcado a fuego, no estuviera relacionado de algún modo con el asesinato del doctor Watson Garzón. A. K. parece planificar a futuro, por lo que puede que los fiscales metidos en corrupción (o que la investigaban) estén relacionados con Isabel Alterio y la muerte de Watson. Las coincidencias no existen. Me resulta demasiado sospechoso que todas las fechas en que Mendoza encubrió crímenes coincidan pasmosamente con nuestros casos de A. K. Y sin embargo, ese veinticuatro de septiembre haya muerto Watson. Claro está, nunca tuvimos ningún hecho para tacharlo de caso A. K. Pero ahora me resulta eso mismo lo más curioso. ¿No es extraño? Ese caso no nos dejó todos los cabos resueltos… Quizás Jengibre hubiese tenido razón en su momento, quizá Watson sí estuviera metido en el caso A. K., sin él saberlo, sin el presentir que había una persona como A. K. al asecho. Necesitamos saber si algunos de los nombres que investigó Watson, o algunos de los nombres en los que confió, se corresponden con los nombres de la lista de Mendoza. Me escama ese chanchullo de Mendoza desapareado (hem… orbitales bilovulados P).

    Nada más, por el momento.

  10. 4- Aún no sabemos si la misma mano que estuvo detrás de los casos Quintanilla, Breso, Jiménez, Salas y Duarte es la misma que estuvo detrás de esos crímenes. El nexo es Mendoza, y sólo tenemos una carta de A. K. que, en teoría, aún no sabemos porqué demonios Mendoza se llama “El zanquilargo”), al mismo Mendoza. Si suponemos que Mendoza y A. K. mentenían cierta correspondencia y que Mendoza encubrió crímenes que ocurrieron al mismo tiempo que nuestros casos A. K… entonces eso es lo más sólido que podemos usar para demostrarlo. No existen las casualidades, pero mucho me temo que decir “no existen las casualidades” ante un fiscal no sirve como prueba para indagar más a fondo.

  11. Por cierto ¿soy la única que recuerda el intento de asesinato de Regordán en el congreso de criminología? Un intento de asesinato que frustramos y que también, casualidades del destino, la investigación sobre el asesinato del hurón la llevaba Mendoza… Un asesinato en el que no querían dejar cabos sueltos matando al asesino para borrar todo el rastro.
    Descubrimos al asesino, pero no al instigador. Y como Nicolás, no creo en las casualidades.
    Creo que Regordán esta jubilado. y que se jubiló tres días antes del asesinato del doctor Watson. Creo que los llamados casos AK empezaron justo justo después del asesinato de Watson. Creo que Nicolás tiene razón y que los orígenes de todo tenemos que buscarlos en ese último caso que investigaba Juan Watson Garzón, el que le costó la vida.

  12. En este caso soy incapaz de ver nada. No tengo el conocimiento historico de La Sociedad, pero igual le dare vueltas en la cabeza al tema, a ver que puedo vislumbrar

  13. Uriel me pasa lo mismo no tengo conocimiento histórico de la sociedad, el caso me sonaba a AK pero más que nada porque me suena a ver leido por ahí algún caso sobre él

  14. Uriel, Pilar, no desesperéis. Yo entré a la Sociedad sólo cuatro o tres meses antes de que ustedes entraron, y jamás participé de un caso A. K. (exceptuando este último). Hemos tenido seis casos relacionados con A. K. así como sus respectivas entradas especiales y apéndices en los que recopilábamos cartas y notas sobre él… Si os fijáis en la columna de la izquierda hacia el final, hay una etiqueta que dice A. K. Ahí recopila todas las entradas que han sido etiquetadas con ese nombre (incluyendo todos los casos A. K.). El único caso en el que fue un orquestador en las sombras fue el de Jorge Breso, y a este lo podéis encontrar si hacéis click en la etiqueta de esa misma sección que dice “Ópera”.

    El siete de enero de dos mil ocho recibimos el cadáver de Arturo Quintanilla. Mejor dicho, Irene nos consultó sobre esa muerte. Y al mismo tiempo Saes de Vidal, el presidente del prestigioso club El Faisán de Oro, nos consultó de modo particular por el robo de la estatua que dá nombre al club (en efecto, un faisán de oro). Es un caso bastante corto, y ya que es el primero en el que intervino A. K. os convendría empezar a leer ese si tenéis tiempo. Allí recibimos una carta mecanografiada y firmada por un sujeto que se identifica por primera vez con esas dos iniciales.

    El veintiseis de febrero de ese mismo año, Virginia Breso, hermana del difunto Jorge Breso, nos pide ayuda para demostrar que su hermano, el renombrado tenor de óperas, el Cannio más joven que tenía representado Juan Nicolaides, no se había suicidado, para que el Padre Piña, otro viejo conocido nuestro, dejara que lo pudieran enterrar en Suelo Sagrado (el Cementerio de la Iglesia de San Conrado). No será hasta el final del caso que descubramos, otra vez, la mano de A. K. manipulando hilos para acabar con más vidas.

    Casos número once y doce: La escena sin crimen y El crimen sin escena. Fue el primero, y hasta ahora único, caso simultáneo de la Sociedad del Misterio. Una explosión en una vieja finca abandonada y el hallazgo de un cadáver calcinado pone sobre aviso al profesor Boniatus, quien comienza una indagación con un grupo de la Sociedad del Misterio.Al día siguiente, casi como si el destino fuera una obra de teatro, nos llega una mano amputada y con cinco cartas de una baraja inglesa. Os recomiendo que leáis el caso número uno de la Sociedad del Misterio (lo podéis encontrar en “Fratricidios”) porque ese es un elemento crucial de nuestro primer caso. En el caso número uno se encontró a Andrés Jiménez muerto con la herida de un cuchillo y con la manos amputada… con cinco cartas en su mano, cinco cartas que formaban la jugada de la Mano del muerto…
    El resultado de dos investigaciones paralelas, de dos casos simultáneos, de una escena que no tenía crimen y de un crimen que no tenía escena, nos deja con dos cosas rebotando: A. K. estaba detrás de todo, como siempre, y nos quedamos con el nombre de un Dr. Marcos Noriega.

  15. Diecisiete de septiembre, mismo año. Para el aniversario de la Sociedad, Jack iba a llevarnos a ver a un mago y a regalarnos con algún otro añadido de Watson. Sin embargo, sus planes se ven truncados cuando encontramos un dousier con fotografías de una escena del crimen… en un cajón cerrado del escritorio de Jack Rider. Por supuesto, nota de felicitación de cumpleaños de A. K. y a seguir investigando el aparente suicidio de Verónica Salas. Mendoza nos aparta bruscamente de la investigación, aún cuando habíamos conseguido demostrar que había sido un homicidio.

    Dieciseis de febrero, año dos mil nueve. Cuando amenece en la Sociedad del Misterio, encontramos un fiambre en las oficinas de la Sociedad. El doctor Carlos Duarte, según teníamos entendido, juntamente con una notita de A. K. en la que nos confía este paquete por uns horas (porque es tan común que entre amigos nos vayamos dejando cadáveres, ¿no?). Las cámaras no toman el rostro del hombre que deja el cuerpo de Duarte, nadie parece saber nada, y A. K. se nos burla en nuestra propia cara (nací poetizo, qué queréis). Vuelve a aparecer, tal y como ocurrió en el caso Salas, la figura misteriosa del doctor Noriega, una empresa llamada Aníma Speculum… la grabación de Carlos Duartes en Correos y un post-it con el apellido Korv. Nada todavía. Jack investigaba ese nombre, que podía estar relacionado con las mafias de Europa oriental, pero nada por el momento. Ciertamente, este fue un regalo en la oscuridad que a muchos nos habría gustado no recibir.

    Y hace un mes… el caso de Mendoza, la lengua del muerto.

    Todos debemos releer a veces los casos antiguos, suele ser útil. A no desanimarse, porque esta historia aún no concluye.

    P.S. Yo me debería dedicar a escribir resúmenes de películas.

  16. Interesante observación, Nicolás. No puede ser una coincidencia. Sin embargo… De momento no termino de ver a dónde lleva.

    Quiero decir: sabemos que cada vez que Mendoza encubría un crimen, A. K. cometía otro. Esto, por desgracia, no nos resuelve nada: ¿quién cometía los “crímenes de Mendoza” (si me permitís llamarlos así, claro, y entendiendo que no estoy dando por hecho que los cometiera el propio inspector)? ¿Y por qué coinciden las fechas?

    No sé, parece lógico pensar que ambos hechos tienen algo que ver, pero aún no consigo distinguir qué es.

    En cuanto a lo de San Martín, bueno, tengo mi propia teoría; pero prefiero conocer las vuestras primero.

  17. San Martín… Así sin investigar mucho, con este santo solo me viene a la cabeza el funesto dicho cárnico: “A todo cerdo le lega su San Martín”.
    ¿Será un recordatorio de que tiene algo o a alguien (a quien se refiere como cerdos) en mente, y que pronto llegará su hora?

  18. Me ha costado más de lo que imaginaba, ya que hay cuatro San Martín distintos.
    Aquel al que hace referencia el dicho es San Martín de Tours, famoso por aquella escema del mendigo y la media capa.

    Su festividad, además, se celebra el día 11 de Noviembre, coincidiendo con la matanza del cerdo en muchas regiones de España, de ahí el origen de la expresión.

  19. De San Martín de Tours encontré que antes de morir dijo:

    “Señor, si en algo puedo ser útil todavía, no rehuso ni rechazo cualquier trabajo y ocupación que me quieras mandar”

    Tal vez Mendoza supiera de su muerte y aún así estuviera de acuerdo en morir para perjudicar a alguien? (Arjona, nosotros)

    No cuadra con el hecho de pedir dinero por su silencio, pero tampoco me cuadra demasiado que citara a Arjona para el viernes a a tarde, sin espefcificar horarios, y corriendo el riesgo de que Arjona le encontrara realizando negocios turbios.

    Otro aspecto que no cuadra con la idea del voluntariado de Mendoza es la sangre en el sillón, de la que se concluye que hubo una resistencia de Mendoza…

    No sé, es lo único que s me ocurre.

  20. No encuentro ninguna otra posible conexión. Hay algo, tiene que haber algo que relacione estos dos hechos, pero hasta el momento sólo tenemos un gran número de coincidencias que tienen que estar relacionadas.

    No sé, ¿qué posibilidades hay de cometer varios crímenes con semejante perfección? Los crímenes que encubre Mendoza coinciden en las fechas de los crímenes de A. K. y nuestra intervención en lo mismo. En el caso Breso, por ejemplo, el crimen de Mendoza coincidió, no con la muerte de Jorge Breso, sino con nuestro comienzo en la investigación. Y si suponemos que A. K. es la mano que está detrás de todos los crímenes (tanto los que han sido firmados por él en esta Sociedad como los que encubría Mendoza), habría que preguntarnos… ¿cómo pudo cometer varios crímenes en una misma noche, por ejemplo, con un alto grado de perfección, borrando siempre sus huellas, etc, etc?

    Me gusta el primer comentario de Zalaya. Más que referirse a otra persona, puede que esté haciendo alusión al mismo Mendoza (por eso de la lengua de cerdo que le pusieron después de amputarle la suya).

    Sólo veo una posible conexión, quizás algo que se nos esté escapando… ¿Se sabe cuál era el fiscal que llevaba la causa por acoso sexual de Verónica Salas? Quizás sea el mismo fiscal cuyo ayudante murió el treinta y uno de diciembre. Es un tiro al aire, por si golpeo a A. K., pero deberíamos ver bien ese cabo que no quedó del todo resuelto en el caso Salas. Otra cosa, ¿nadie se sorprendió de que el móvil estuviera guardado en la cajonera de Verónica Salas? Es decir, ¿quién guarda el móvil en la cajonera… y luego la cierra con llave? Y ahora recuerdo que nunca se supo a ciencia cierta porqué se desestimó la causa contra Noriega por el acoso sexual hacia Salas, con lo que bien podría haber sido por la muerte del ayudante del fiscal que llevaba el caso (no lo sé, pero imagino que los fiscales deben depositar mucha confianza en sus ayudantes).

    Seguiré pensando.

  21. Bueno, vale, la idea de un apocalipsis puede parecer demasiado imaginativa incluso para mí. Pero si no recuerdo mal, en el caso de Verónica Salas tenemos una llamada de Noriega mencionando a los “cuatro jinetes” y no se a ti, pero a mi los primeros que me vienen a la cabeza son los el hambre, la peste, la guerra y la muerte, o sea los cuatro jinetes del apocalipsis. Además recuerdo que en el caso de Duarte, el paquete que encontramos en la papelera de la consulta del médico tenía como remitente a un tal Velorcio “desde el infierno”… Así que entre eso, el Serafín y el sello roto, pues me he montado un apocalipsis muy particular… Pero como sólo estoy teorizando sin pruebas, seguro que al final eso de los jinetes se refiere a cualquier jokey del hipódromo…

    Cuando he visto las siglas A.I se me ha ocurrido una cosa. Siempre pensamos que A.K es una persona. En todas nuestras investigaciones y conjeturas, aunque no sabemos ni su sexo, ni su nombre, siempre damos por sentado que se trata de una persona. Pero ¿y si A.K se trataran de las siglas de una organización? Algo del tipo Asuntos Kriminales o algo por el estilo. Si recordamos los casos Escenario sin crimen y crimen sin escenario, o el caso Duarte no podemos negar que ambos necesitan una logística bastante complicada. Algo difícil de conseguir para una sola persona pero muy al alcance de una organización. La referencia al jinete y al serafín indicaría el hecho de una sociedad con una jerarquía definida.

    Sí, ya lo sé… Otra de mis absurdas e imaginativas teorías… sin pruebas.

  22. Compañeros, estaba navegando por you tube y he visto un vídeo que quizás os interese. Os dejo la dirección. A ver si entre todos podemos averiguar de que se trata…

    http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D8d-9L6WDRic&h=3f6a3

    El juego ha comenzado!!!

  23. Estoy inclinado a pensar… Hay algo extraño en el asunto de la concordancia de las fechas, sobre todo en la de Quintanilla y el ayudante del fiscal… Ambos murieron el treinta y uno de diciembre de dos mil siete (hace ya tres años), y ambos fueron encontrados el siete de enero. Demasiado, demasiado casual.

    Porque el cadáver de Arturo Quintanilla había estado expuesto a la interperie durante siete días, tenía ADN animal, rastros de mordeduras de ardillas, etc. En suma, tenemos pruebas de que estuvo a la interperie y de que unos exploradores lo encontraron, pero me cuesta creer que sea una coincidencia que uno exploradores encuentren un cadáver (en medio de la naturaleza, con muy pocas posibilidades de encontrar algo por accidente contra muchas posibilidades de no encontrarlo), y que el mismo día aparezca Huesca partido en dos. ¿Podemos tener acceso a las condiciones en que fue hallado Huesca? (Lugar, hora, personas, lo de rutina).

    Y ya para sospechar incluso de todo el mundo… ¿Los jóvenes que lo encontraron estaban acampando, verdad? ¿En siete de enero? No estuve en enero en dos mil ocho en España, no sé si hacía frío o no, pero en invierno boreal suele hacer frío, aunque bueno, puede ser un tiro al aire y la gente gusta de acampar en medio de la nieve y soportar las heladas y todo eso. Seguiré dándole vueltas al asunto.

Plantea tu conjetura

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s