Segundo Aniversario – Caso nº 00023: UNA DUDA DESDE EL PASADO (CERRADO)

Sentado a la mesa de la cafetería del aeropuerto, en compañía de dos de mis jefes de departamento, no dejaba de consultar el reloj una y otra vez. Podría decirse que estaba impaciente por volver a ver a mi viejo amigo y colaborador… pero lo cierto es que me intrigaba su llamada. Hacía ya casi una década que no recurría a mí. ¿En qué podía estar trabajando?

Las puertas de la zona de recogida de equipajes se abrieron para dejar pasar a una marabunta de viajeros. Pero él se destacaba sobre el resto. Sus dos metros de estatura, su considerable envergadura, su cabello gris ondulado y sus inseparables gabardina negra y bufanda roja. Se detuvo en la misma puerta, dio un rápido vistazo a su alrededor, identificó el letrero de la cafetería y prosiguió su avance. Llevaba un periódico doblado en una mano y un maletín en la otra. El sol de la mañana filtrándose por los grandes ventanales de la terminal arrancaba destellos de la cadena de su reloj.

Cuando llegó a nuestra mesa me estrechó la mano con firmeza y me dijo que se alegraba mucho de volver a verme. Pero sólo sus labios sonreían. Algo le preocupaba, y mucho.

—¿Sería posible que hablásemos a solas, Jack? —preguntó en un impecable castellano sin acento.
—El Profesor Boniatus y Zalaya son de confianza, están entre la élite de la Sociedad del Misterio. Caballeros, creo que ya habréis oído hablar del inspector O’Halloran, de la INTERPOL.

O’Halloran saludó educadamente a mis compañeros, pero se le seguía viendo incómodo con su presencia. No obstante, éste era un punto en el que yo no pensaba ceder: si la Sociedad del Misterio iba a involucrarse en un caso de INTERPOL, quería que mis jefes de departamento conocieran los detalles de primera mano.

El inspector soltó el periódico sobre la mesa. Lo primero que me llamó la atención fue que no era del día… sino de una semana atrás. La noticia de portada hablaba del asesinato de una mujer de la localidad, Leyre Úbeda (48 años, soltera, profesora de secundaria) en lo que parecía haber sido un crimen pasional. Siete puñaladas. La policía aún no nos había pedido nuestra colaboración, pero sí, reconocí la noticia, y así se lo dije a O’Halloran.

—Conoces lo que pedimos a la policía que dejase que se hiciera público, Jack —replicó—. Este caso se nos echa encima y necesito tu punto de vista, así que voy a revelar información confidencial. Confío en que todos los aquí presentes seremos unos caballeros y esto no saldrá de aquí.

Tan pronto como los tres dimos nuestra palabra, O’Halloran abrió su maletín y extrajo unas cuantas fotos. Cuando me pasó la primera supe inmediatamente lo que habría en las demás.

—Herida en forma de estrella —comentó Boniatus al recibir la primera foto de manos de Zalaya—. Pequeño diámetro. En la herida del cuello se aprecia una marca circular… como si al clavarse el arma hasta el fondo la empuñadura hubiese golpeado la piel. ¿Un destornillador, tal vez?
—Espera, espera, esta herida no encaja —musitó Zalaya con la segunda foto ante sus ojos—. Todas las heridas están causadas por encima de la ropa, sin contar claro la del cuello. Así que ¿por qué está desabrochado el penúltimo botón de la blusa?
—Porque ahí es donde les practica la incisión para llegar al estómago —murmuré mecánicamente. La tercera foto, tal y como me temía, mostraba la incisión a la que había hecho referencia.
—Ya te puedes imaginar el contenido del estómago entonces, ¿no, Jack? —preguntó O’Halloran.

Inspiré hondo antes de coger la cuarta foto. Aquello, que a ojos de un observador neófito podría y debería resultar ridículo, hizo que un escalofrío me recorriera la columna vertebral. El único dato que siempre se había mantenido oculto a la prensa. El pequeño patito de goma quirúrgicamente introducido en el estómago de las víctimas.

—Ruby —dije en un hilo de voz.

Ocho años atrás, el doctor Juan “Watson” Garzón encontró un patito de goma en el estómago de una víctima de asesinato. No había sido ingerido de forma natural. La incisión en el vientre se había practicado post-mortem. La muerte fue causada por una puñalada en el corazón con un destornillador de estrella, acompañada por seis heridas más de igual factura.

Antes de que pudiésemos investigar más, el inspector O’Halloran reclamó el cuerpo en nombre de INTERPOL. El comisario Regordán indicó que el asesinato se había cometido en su jurisdicción, y que si no había una buena razón para entregarlo no lo haría. El súbdito británico explicó entonces que se trataba de la undécima víctima del apodado por la prensa “Asesino del Destornillador”, y conocido dentro de INTERPOL como “Ruby” por el patito de goma que era su firma (y del que, obviamente, la prensa nunca supo nada). Ruby había cometido asesinatos en Texas, Nevada, Nueva York, México, Argentina, Francia, Escocia e Inglaterra; una víctima por estado (salvo en Texas y en Escocia, que cayeron dos), antes de llegar a nuestra ciudad.

Tras una ardua negociación, Regordán consiguió firmar una colaboración entre ambos departamentos. Pero O’Halloran sospechaba que Ruby huía del país en cuanto olía a un agente de la ley. Por eso en Texas asesinó a dos personas… la primera víctima tardó en aparecer, pero para cuando se hicieron públicas las dos muertes el asesino desapareció para resurgir en Nevada. En Escocia, de hecho, la segunda víctima fue un policía.

Si queríamos averiguar algo antes de que desapareciera, necesitaríamos a alguien que pudiese trabajar de incógnito. Y casualmente, había un joven estudiante sin rango alguno en la policía, con un buen dominio del inglés, a quien el forense jefe recomendó sin dudarlo.

Así fue como obtuve el alias de Jack Ryder, que utilicé para aquella operación encubierta y que retomé cuando fundé la Sociedad del Misterio. Así fue como, haciéndome pasar por periodista, logré seguir la pista del asesor forense y ciudadano americano Peter D. Gordon, a quien se había visto hablando con la última víctima en más de una ocasión, y de quien conseguimos averiguar que había estado trabajando en todas las ciudades en las que actuó Ruby, justo en las fechas señaladas.

Gracias a nuestra colaboración, Peter D. Gordon fue arrestado, extraditado, juzgado… y condenado a muerte. Su abogado ha recurrido la sentencia desde entonces, pero tras el último intento el juez dictó que el acusado sería llevado a la silla eléctrica el tres de Octubre.

—¿Crees que tenemos al hombre equivocado? —pregunté.
—Conoces los datos del caso mejor que nadie, Jack —replicó O’Halloran—. Los estuviste estudiando durante meses incluso después de la detención. Si tú me dices que el hombre que los americanos tienen en el corredor de la muerte es Ruby, no necesitaré más.

Suspiré.

—Matheson me metió el miedo en el cuerpo. Por eso seguí estudiando el caso. Y entonces llegué a la conclusión que ya conocemos: que las pruebas estaban blindadas, que Gordon tenía que ser Ruby. Pero eso no quita que el abogado tenga razón… si nos equivocamos, el culpable seguirá suelto y habremos causado la muerte de un inocente.
—¿Sí o no, Jack? ¿Tenemos a Ruby entre rejas, o no?
—Este trabajo me ha enseñado a asegurarme de todo antes de poder afirmar nada, O’Halloran, y menos aún algo tan serio como esto. Hace ocho años estaba convencido. Pero quiero repasarlo para estar seguro.

O’Halloran se derrumbó en su asiento. Pero su mirada desde el principio me decía que iba a hacerlo de todas formas. Si el hombre al que teníamos entre rejas era efectivamente Ruby, entonces es que había un segundo asesino; si no, es que el auténtico asesino seguía suelto. De cualquiera de las dos maneras, teníamos a un homicida que cazar.

—Podemos ayudar, pero necesitaré meter al equipo en esto.
—Regordán me ha dicho que me puedo fiar de vosotros. ¿Qué necesitáis?
—Acceso a la última escena del crimen. Quiero que Boniatus la estudie desde cero, sin influencia de los casos anteriores.
—Se puede conseguir.
—Una entrevista con Nuria Copano y otra con Carlos Ashmoor. Necesito que Zalaya conozca a los implicados.
—Con Ashmoor no creo que haya problemas. Copano puede estar algo menos dispuesta.
—Y los informes de los crímenes originales. Quiero repasarlos con calma, ahora que tengo algo más de experiencia.
—Sin problemas. Pero piensa que tenemos un límite de tiempo…
—Normalmente trabajamos con un margen de dos semanas. Justo el tiempo que tenemos antes de que Gordon sea ejecutado. Podemos hacerlo, O’Halloran. Puedes confiar en mí.

Intercambiamos algunas palabras más y nos separamos. O’Halloran debía volver a comisaría a ver si había nueva información, y nosotros teníamos que ponernos manos a la obra. Pero creo que intuyó que, en parte, le había mentido.

Claro que haríamos el trabajo. Pero ¿cómo podía decirle que confiase en mí… si yo mismo no estaba seguro de haber condenado al hombre correcto?

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324 comentarios

Archivado bajo arma blanca, asesinato, asesinatos en serie, destornillador, internacional, O'Halloran, Patito de goma, Ruby

324 Respuestas a “Segundo Aniversario – Caso nº 00023: UNA DUDA DESDE EL PASADO (CERRADO)

  1. Dentro de dos semanas morirá un hombre. Y hasta esta mañana yo estaba convencido de que ese hombre era culpable.

    Voy a estudiar los casos anteriores, en cuanto tenga algo os lo haré saber. Boniatus ya va de camino a la escena del último crimen, y a Zalaya lo voy a mandar a hablar con los implicados conocidos. Estos son los hechos, comienza la investigación.

  2. Voy para allá, Jefe, en cuanto recuerde donde dejé el sombrero y la gabardina tras la última fiesta, salgo para allí.

    En caso con reminiscencias al pasado, me encantan estas cosas.

  3. Por suerte anoche, después de lo de la nota mecanografiada, sólo bebí te y café. Así que estoy fresca y dispuesta a pasar a la acción. Voy a rellerme el informe y pongo en funcionamiento mis pequeñas células grises.

  4. Bien ya he procesado la escena y he aclarado un par de dudas que me habian surgido… Sin mas preambulos aqui teneis el informe.

    Una habitación de motel barato. Un neon titilante iluminando trémulamente a través de las persianas. Un armario con espejos en las puertas, espejos plagados de huellas y de restos resecos de fluidos. Estaba muy claro para qué iría alguien a ese lugar. Y por el contrario de lo que le había ocurrido a Leyre Úbeda, ese “para qué” no era para morir.
    El conserje del motel me explicó que la víctima se había registrado la tarde antes de su muerte, y que esa noche volvió acompañada pero que él no vio quién venía con ella. Directamente. Normalmente no presta atención a sus clientes… digamos que la gente que va allí suele preferir que no se fijen en sus caras. Pero aquella vez es que directamente él estaba en el baño cuando oyó la puerta de entrada y, al volver, la llave de la habitación de la víctima no estaba y se oían los pasos de dos personas pasillo abajo.
    Nuestro asesino, o asesina, huyó por la ventana. Bloqueó la puerta con una silla al salir. No hizo ningún ruido fuera de lo común, así que no llamó la atención. La encontraron a la mañana siguiente, cuando la mujer de la limpieza descubrió que la puerta estaba bloqueada.
    Comencé a trabajar. Las sábanas habían sido cambiadas, pero por las fotos de la policía supiste que fue ahí donde se cometió el crimen. El luminol reveló la presencia de sangre reseca por casi todo el colchón. La dirección de las salpicaduras se correspondía con la de las heridas de la víctima. Tome huellas de la silla que bloqueaba la puerta.
    La policía no encontró indicio alguno de violación. Había alguna pieza de ropa tirada por el suelo (la chaqueta y los zapatos de la víctima), pero no le faltaba nada más. Claro, habría sido una temeridad arriesgarse a dejar ADN en la escena… Algo te decía que el crimen se cometió poco tiempo después de subir a la habitación. La suciedad inherente de aquel escenario lo complicaría, pero reconstruyamos la escena… Dos personas entran en esa habitación; cierran la puerta tras de sí (¿ya con la silla, o eso vino después?); la víctima se descalza por el camino y se quita la chaqueta; se tumba en la cama, o quizás la tumba su asesino (¿o asesina? Convendría averiguar las tendencias de la víctima); quien acompaña a la víctima saca un destornillador… debe atacar rápido, o su presa gritará y alertará al resto del motel.
    El informe de la autopsia revelaba que la puñalada en el corazón fue la causa de la muerte. Pero ¿y si no lo hubiera sido? ¿Y si dicha herida no hubiese resultado fatal? Un riesgo innecesario… La herida del cuello parecía tener más potencial para ser la primera: atraviésale la garganta y le resultará difícil gritar. Tenia que contrastar mis ideas con Irene, sobre todo porque no tenia ni idea de qué heridas se produjeron antes de la muerte y cuáles después. En todo caso, las heridas debieron causarse con la suficiente rapidez.

    CONTINUA…

  5. Bien. Se comete el asesinato. El asesino saca un bisturí, desabrocha un botón de la blusa de la víctima, practica la incisión en el vientre e introduce su firma en el cuerpo. Hasta ahí todo bien. Luego sale por la ventana…
    … Un momento. Procese el marco de la ventana. La habitación estaba en la planta baja, la ventana daba a la calle, así que sería un plan de fuga perfecto. El suelo bajo la ventana era de acera, difícil dejar huellas y más aún encontrarlas una semana después. Pero el marco… Una huella parcial de zapato. Imposible determinar el número a simple vista, quizás por comparativa se podría hacer algo. Busque huellas dactilares… a simple vista parecían las mismas encontradas en la silla. ¿Tendríamos suerte, al fin?
    Procese el resto de la habitación. Algo tenía que haber dejado el asesino tras de sí. Pero aquello era una pocilga, a decir verdad. Cenicero lleno de colillas viejas sobre la cómoda, condones de todos los colores tirados bajo la cama, vasos de papel aplastados (algunos con restos resecos de alguna bebida alcohólica) por toda la habitación, la tapa de las pilas de un mando a distancia (pero no el mando) bajo la mesita de noche, una tapadera de rosca de un tono azul verdoso entre la mesita y la cama, un par de precintos de plástico como el que envuelve las cajetillas de tabaco (uno bajo la cama, otro cerca de la cómoda), pelos arrancados de alguna superficie de felpa cerca del cabecero, anillo de boda educadamente quitado y estúpidamente olvidado bajo la mesita, un pegote de algo que esperaba que fuese pasta de dientes en el lavabo…
    … Me concentre un momento en el lavabo. Si te llenas de sangre al cometer un asesinato, ¿saldrías a la calle sin asearte primero? Como era de esperar, había restos de sangre en abundancia en el lavabo. Habían sido limpiados, pero para estas cosas el luminol no engaña. El asesino se lavó las manos. Entonces repare en la papelera… Encontrar guantes de goma podía ser normal, quizás de la mujer de la limpieza (ahora en serio, ¿a qué se dedicaba esa señora?), quizás de cualquier huésped que los hubiera podido utilizar para quién sabe qué. Pero ¿es tan normal quemar los guantes después de usarlos?
    El asesino había usado guantes. Y los había quemado para dificultar la identificación de sus huellas (que sin lugar a dudas habían quedado en el interior). ¿Por qué se lavaría entonces las manos? ¿O no fueron las manos? ¿Qué se lavó el asesino ahí?
    Volví a nuestras oficinas y mande las pruebas al laboratorio para ver lo que podíamos sacar en claro. Desde el despacho, llame al colegio en el que daba clases la víctima y pregunte, con toda la educación del mundo, acerca de sus tendencias sexuales. Necesitábamos saber si su acompañante era hombre o mujer. Pero resultó que Leyre Úbeda era bisexual. Lo que hacía más difícil determinar a quién había invitado a su habitación de motel para ser asesinada.
    Los resultados del laboratorio tampoco fueron demasiado halagüeños. La sangre de la cama y del lavabo pertenecía efectivamente a la víctima; las huellas encontradas en la silla y el marco de la ventana… también. Es decir, que la víctima entró acompañada, bloqueó la puerta, abrió la ventana, se quitó un par de prendas y murió, dejando al asesino vía libre para terminar el trabajo, lavarse las manos y salir de allí.

    El asesino lo tuvo bastante fácil. Nosotros no tendríamos tanta suerte.

  6. Un caso muy interesante.

    Jack, después de leer el informe lo primero en lo que he pensado es en un imitador, pero si el detalle del patito de goma no se había filtrado a la prensa, es un poco más difícil que esto suceda. También he pensado en que el acusado por los anteriores crímenes pudo haber tenido un cómplice, que ante la inminencia de la ejecución quiera sembrar la duda con un asesinato de las mismas características.

  7. UM….. entro a la investigación. Gabriel, no sé porqué dices que estaba con el sombrero de paja y en la bañera de grog….. Que yo recuerde, sólo bebí café y té con Jengibre.
    Vamos allá….. Se me vino una idea a la cabeza, que puede no significar nada. ¿Pero qué tal si el asesino hubiera copiado las huellas de la víctima y hubiera usado los guantes sólo para sembrar huellas falsas? Claro, es una deducción indemostrable, porque los guantes están quemados. Pero si no lo entendí mal. ¿La víctima murió y luego dejó sus huellas digitales en el marco de la ventana? Es muy poco probable que se trate de un imitador, porque ningún detalle se coló en la prensa, (lo dijo Jengibre y lo reitero porque es un buen punto); pero no sé….. ¿Por qué esperar tanto tiempo para cometer un nuevo crimen? El cómplice (en el caso en que existiera) habría actuado mucho tiempo antes, para dejar en libertad a su compañeroa. ¿No creen?

  8. Zalaya ¿tu gabardina es una beige del tipo Burberrys? Porque si es así, me temo que la cogí yo. La noche estaba un poco fresca y mi vestido de noche demasiado escotado… y tal y como estan las cosas con la gripe A…
    La he dejado colgada en el perchero de la entrada. Espero que no te importe. 😉

  9. Entrando en juego!

    Perdona Nicolás, estaba recién despierto, puede que me confundiera.

    Pero había alguien durmiendo con un sombrero de paja en la bañera!…

  10. Hola a todos! Guau, un posible asesino en serie… espero que no nos venga grande. Aún no he leído con profundidad los datos, pero a ver qué sacamos en claro:

    Llama mucho la atención lo de que fuera la víctima quien puso la silla y abrió la ventana. Tal vez lo hizo bajo coacción, o tal vez porque tenía confianza con el asesino. Veo más fácil lo segundo por eso de que no gritó, pero tampoco prueba nada.

    Sobre lo del patito que apuntáis todos que no parece probable que sea un imitador, siempre queda la posibilidad, además del cómplice, de alguien involucrado en la investigación.

    ¿Sabemos si la víctima acudía al motel con frecuencia? ¿Sabemos si le dijo a alguien que iba a ir y con quién? Y una cosa que no he entendido bien: con el destornillador provocó todas las incisiones, o sólo la del corazón? Bueno, la del estómago con el bisturí, pero ¿y el resto? Sería interesante saber cuántos objetos punzantes llevó el asesino ala escena.

    Un saludo.

  11. Un gusto volver a verte por aquí, Fantasmas. Más mentes, mejor caso. El detalle de la silla me resulta curioso, ¿Para qué trancar con silla cuando ya está cerrado con llave? Es decir, no se ha dicho que tenía llave, pero por lógica, todas las habitaciones de hoteles tienen llave. ¿Por qué atrancar con la silla? Si en teoría el asesino la acabó rápida y limpiamente… ¿Por qué poner la silla allí? ¿Alguien estaba queriendo forzar la puerta? ¿Se han encontrado restos del combustible o el medio por el cual el asesino quemó los guantes de goma?

  12. Tengo otra idea (lo curioso es que hasta el momento todas mis ideas son indemostrables), ¿qué tal si el asesino limpió los instrumentos/herramientas con las que se cometió el crimen? Quizá le gustara la pulcritud. XD
    Gabriel espera… ahora que lo dices…. estoy comenzando a recordar…. Me fui a Misisipi, le robé el sombrero a Tom….. ¿Qué tenía el café?

  13. Lo de que solo haya huellas de la víctima indica que el asesino tiene experiencia y es precavido. Aunque habrá que esperar los análisis.

    Partiendo de este punto, encontrar unos guantes quemados en la papelera me confunde. Si el asesino es tan precavido, ¿porqué tirar los guantes a la papelera? ¿Para marcarle un gol a la investigación? Puede ser, el asesino no tiene un perfil de psicópata, puede que solo quiera desafiar el sistema.

    Acerca de la sangre en el lavabo.
    ¿Porque lavarse las manos si llevaba guantes? Boniatus, ¿podían observarse trazas de sangre en los guantes?
    Me inclino a pensar que lo que lavó fue el utensilio médico (bisturí, pinzas, etc…) que utilizó para introducirle el pato de goma a la victima en el vientre.

    Pero el punto que más me confunde es el de la silla en la puerta. Si la habitación del hotel requiere una llave [“..al volver, la llave de la habitación de la víctima no estaba..”], implica que no se puede abrir desde fuera (salvo que seas la señora de la limpieza).
    ¿Porque atrancar la puerta desde dentro? El asesinato se produjo por la noche. El asesino tuvo tiempo de sobra para escapar, no necesitaba atrancar la puerta.
    Quizás fuera la víctima, por miedo.

  14. Buenas!!!, Se presentaCeres a la investigación!
    La sangre del lavabo se me ocurrió que podría ser de haber limpiado el destornillador y el bisturi, que queda feo ir con esos objetos manchados de sangre por la calle. La ventana parecía que habían tirado de ella con fuerza profesor??, podría ser, que después de una rimera puñalada, la víctima intentara escapar por la ventana, pero no lo consiguiera, y luego el asesino lo usara como punto de escape.
    No recuerdo haberlo leído, pero, se han encontrado las llaves de la habitación? La puerta estaba cerrada con llave, creo, pero las llaves estaban también?
    Voy a releer el caso, hasta lue!

  15. Hola a todos!!
    Me uno a la investigación, lo he leido todo muy por encima, a evr si luego saco tiempo para meditar mas. Pero en principio me inclino porque el asesino real es el que se cogio, lo de que supiera este asesino lo del patito, creo que es porque el sospechoso puso decirselo a algun colega de prision o a al mismo abogado para que cometieran el asesinato y asi intentar librarse, porque de no ser asi me surge la duda de porque este asesino en serie ha estado dormido tanto tiempo y justo despierta ahora que van a condenar al suspuesto asesino? mm eso no me cuadra mucho, no se si me explicado claramente :p

    Saludos

  16. Se me ha olvidado preguntar si es posible investigar si en la prision donde esta encarcelado ha sido puesto en libertad hace poco algun preso

  17. Una pregunta ¿las víctimas presentaban heridas defensivas? Me explico, si habían sido acuchilladas 6 veces, supongo que se resistirían teras la primera de ellas. Y por mucho que la víctima conociera al asesino,no se quedaría quieta mientras le clavaba el destornillador una y otra vez. Eso me lleva a otra pregunta ¿podría ser que sedara a las víctimas? Eso justificaría que no gritaran ni se movieran. Que estuvieran sedadas o drogadas.

    Y coincido con Pilar en eso de que el acusado pudiera haber contado a alguien los detalles del caso. Yo pediría también si se puede investigar la correspondecia del acusado desde que estaba en prisión.

  18. Un momento. Aquí hay algo que no me cuadra…
    Tenemos notita mecanografiada deseándonos un feliz Aniversario al más puro estilo de nuestra Némesis, y justo al día siguiente nos llega un caso que tiene sus raices en tu pasado… Y ¿a nadie se le ocurre sospechar de AK?

    Jack, ¿esta fue tu primera investigación? Lo digo porque si no recuerdo mal, el año pasado se recreó el primer caso de la Sociedad para llamar nuestra atención. Y AK demuesta conocerte muy, muy bien. ¿No estará volviendo a hacer lo mismo esta vez?

    Llamadme paranoica si queréis, pero todo esto me huele a Ak.

  19. Pilar, Ceres, un gusto verlas por aquí. Como dije, mientras más mentes pensantes, mejor y más rápido se resuelve el caso. UM…. Jengibre, tenía mis sospechas de que A. K. podría estar metido en todo esto….. pero no quiero levantar la voz por si acaso.
    A ver, el profesor no mencionó las llaves…. con lo cual (y como estoy absolutamente convencido de que está perfectamente capacitado para su trabajo) deduzco que no las ha visto, porque las llaves no estaban. O las retiraron antes de la escena. Quién pudo retirarlas? Quizá el conserge, o algún administrador (si es que esa posilga tiene alguno) ya que así como pudieron cambiar las sábanas, pudieron retirar las llaves.
    UM…. creo que este no fue el primer caso de Jack, tal como lo dice en el informe él ya era colaborador cuando le dieron este caso.

  20. Con su permiso señores
    Me sorprendí mucho, al saber que Ruby podría ser alguien mas de quien pensabamos.
    Jack, me pareció muy buen trabajo el que hiciste para capturar a este asesino entonces. Fue un caso complicado, y aquí en Argentina festejamos tu logro.

    Esta mañana me llego la información de la INTERPOL sobre este nuevo caso, lo siento, de alguna forma ajena a O’Halloran, se habra infiltrado.

    Estoy dispuesto a ayudarles , si me lo permiten, para esclarecer un poco las cosas.

    releo la informacion, y volvere a contactarme.

    Saludos

  21. Este caso me está escamando….. a riesgo de edir pruebas nuevas, y oviar las que tenemos hasta ahora, me aventuraré a pedir un análisis de esos vasos de papel. No esperaré nada afirmativo, porque si el asesino es tan precavido con sus huellas como hemos podido apreciar, dudo mucho que dejara un vaso con un cedante debajo de la cama. Es por lo que dijo Jengibre, me parece una buena idea, pero dudo que haya dejado el asesino un vaso con rastros de algún cedante. Por otro lado, encontré algo muy sólido en que basar la teoría de que Peter D. Gordon sea Rubi, y es que Gordon era acesor forense. Tenía que tener una idea sobre anatomía y fisionomía y así podía introducir, QUIRÚRJICAMENTE, el patito de goma en el vientre de las víctimas. Quisiera encontrar un patrón común entre las víctimas anteriores de Rubi…. género, edad media de todas las víctimas, estado civil…. algo que logremos encajar con esta últiam víctima. Algo para contrastar

  22. ¡¡¡Sabía que olvidaba algo más de lo que me hacía sospechar de AK!!!
    Que el asesino tiene que tener conocimientos médicos y qurúrgicos. Y eso me hace sospechar también de otro viejo conocido… Marcos Noriega.

  23. Tienes razón con lo de Gordon, Nicolás! También concuerda que sea americano con que los primeros crímenes tuvieran lugar allí, donde se sentiría más cómodo. Aunque supongo que el jefe en su momento ya habrá tenido en cuenta todo esto…

    Me llama la atención la marca de empuñadura del cuello de la víctima. Esto podría indicar que la puñalada se hizo con más fuerza, y con ello apoyar la tesis de que fue la primera.

    También me llama la atención que el recepcionista no llegó a ver a las dos personas que iban por el pasillo, sino que sólo las oyó. ¿Era una de ellas la víctima, que sino podría ir sedada y arrastrada por estos dos individuos? No sé.

    La silla puede denotar inseguridad: el asesino, temiendo que la víctima grite, le hace poner la silla por si algún empleado ante los gritos emplea una llave maestra y entra. Esto no es seguro, pero de ser cierto indicaría que no nos encontramos ante el Ruby original, pudiendo ser cómplice o imitador.

    Estoy a la espera de los informes de los otros casos, que nos aclararán si se encontró en su momento algún arma homicida o nos darán pistas sobre un cómplice.

  24. Despues de revisar todo el informe del caso, me llaman la atencion solo unos objetos que m parecen fuera de lugar en la habitacion:

    1)la tapa de las pilas de un mando a distancia (pero no el mando) no creo que haya television en un motel de ese nivel, la habia?

    2) una tapadera de rosca de un tono azul verdoso, Profesor se sabe de que puee ser?

    3) pelos arrancados de alguna superficie de felpa cerca del cabecero, se puede saber Profesor, analizándolos, a que pueden pertenecer esos pelos?

    Por lo demas de momento no se me ocurre nada, habrá qe esperar…

  25. Aquí Rasudoque, de nuevo en acción.

    Ya me he olvidado como funciona esto de resolver crímenes, pero por lo menos voy a participar compartiendo algunas ideas como para entrar en ritmo otra vez.

    Allí van:

    Quizás la victima bloqueo la puerta por que sabía que el asesino tenía llave de la habitación. Improbable.

    El conserje escucho los pasos de dos personas pasillo abajo; no necesariamente alguno de los dos era la victima. Podrían haber sido dos los implicados en el asesinato. Improbable.

    Y esto quizás sea una tontería pero… el motel tenía una mujer de la limpieza, ¿no?… podría entender que hubiera un poco de suciedad, ¿pero tanta? Por lo menos debía limpiar el cenicero cada vez que se liberaba la habitación. Las colillas podrían ser de la victima (si es que fumaba, podría averiguarse) o del asesino. Y, por supuesto, no estaría mal hablar con la mujer de la limpieza sobre como realizaba su trabajo para ya refutar o confirmar lo que digo.

    Y por cierto, ¿donde han metido mi escritorio?

    Saludos.

  26. Pues doctor!!! bienvenido nuevamente por estos lares!!! todo un honor compartir caso con un miembro tan rememorado y clásico de la sociedad. Vuestro escritorio, Rasudoke, está en el lugar de siempre. Lo acordoné y le puse una placa de: “Stan by hasta que su dueño regrese”….. ¡Y ahora es de nuevo tuyo! Es una grata noticia ver que vuelven los antiguos miembros…. y sobre todo un miembro de la alta elite.
    He estado pensando en algo…. ¿Para qué llevarse las llaves de la habitación? Las llaves no se encontraron….. tres opciones:
    1) Las retiraron de la escena.
    2) Están tan bien ocultas que pudieron pasar desapercividas a los ojos del profesor, lo que considere poco probable.
    3) Alguien se las llevó. Y quiero remarcar que no estoy diciendo: “El asesino se las llevó”. Sino: “alguien se las llevó”. Es decir, estoy sospechando que pudo ser alguien más.
    El conserge dice que él no vio a la víctima ni a su acompañante. Sólo que escuchó los ruidos de dos personas bajando por el pasillo, y cuando salió vio que la llave del dormitorio de la víctima no estaban colgadas. Por lo que suponemos que fue la víctima quien subió con un acompañante.
    Empero pudieron haber más implicados? No lo veo probable. Primero, porque si cargaron con la víctima en estado inconciente, ¿cómo supieron cuál era la habitación y la llave de la víctima? Segundo, ¿por qué no asesinarla en un lugar menos riesgoso que en un motel donde se encontraría el cuerpo? Tengo una solución para la segunda pregunta. El asesino quería que se encontrara el cuerpo y el patito de goma. La primer pregunta no tiene una respuesta lógica. El asesino no tenía la posibilidad de saber cuál sería la habitación de la víctima. Sin embargo, puede que el asesino o el cómplice (en caso de que hubiera habido dos implicados y de que la víctima hubiera estado inconciente) eligieran una llave al azar. Y entraran, también al azar, a una habitación que no era la de la víctima. Esto explicaría las pocas condiciones de higiene que había en la habitación. Puede que fuera una habitación en desuso o que acababa de ser abandonada por otro… ejem…. cliente, del motel. ¿Se le ha preguntado a la limpiadora si esa era la habitación que había alquilado la víctima? ¿Llevarán algún tipo de registro? ¿Pudo haberse confundido de número el “encargado”? Y ahora sí…. la pregunta del millón: ¿A qué se dedica, exactamente, la “limpiadora”?

  27. Entrando a la investigación… y usando mi profesión de médico veterinario, quiero saber algunos detalles médicos que podrian servir para aclarar algunos puntos.

    1.- Si el patito es puesto a través de una incisión en el estómago. ¿Es suturado luego para evitar el escape del contenido gastrico?. Si es así, ¿Que material utilizó para cerrarlo? ¿Usó el mismo material que Ruby hace 8 años? Además se puede saber mediante los puntos si el asesino es diestro o zurdo.

    2.- ¿Hay rastros del bisturí o de hoja de bisturí desechable?

    3.- ¿A quién pertenece el anillo si la victima es soltera? ¿Se conoce si la victima estaba en una relacion estable con alguien? ¿Que dicen los amigos o familiares de ella?

    Saludos.

  28. Hola Paulo, bienvenido por aquí. Allí tienes un cubículo para que puedas estar más cómodo durante el caso.
    Sobre las primeras dos preguntas no puedo responder mucho, porque no sé absolutamente nada de eso…. más que nada, porque no tenemos esa información, todavía.
    No obstante, sobre tu tercer punto puedo aclarar una pequeña confusión. El anillo que encontró el profesor no pertenecía a la víctima. Según el informe y la lógica, debemos suponer que se lo olvidó algún “cliente”, del motel en cuestión.

  29. Buenas!

    No pudieron sedarla antes de entrar en la habitación. Ella fue quien atrancó la puerta con la silla y quien abrió la ventana. En todo caso habría sido una vez dentro, cosa que se sabría en la autopsia (creo). ¿Dice el informe algo de que fuera sedada?

  30. Buenas,

    Voy a crear un poco mas e confusion a este caso, lanzando una pregunta, no parece raro que se deshiciera de los guantes alli y adems quemndalos? Que se limpirar la sangre pero no hubiera sido más normal saler rapido de la habitacion y dejar el menor numero de pruebas posibles?

  31. Profesor una duda que tengo y creo que no se ha dicho, la huella en el maco de la ventana del zapato es en el lateral o en la base, es que tengo la duda de como salir de una ventana sin apoyarse y si ya se habia deshecho de los guantes deberia haber dejado una huella, no?

  32. Hola antiguos compañeros.
    No estoy seguro de que me recordéis de los primeros encuentros con A.K., pero quizás, alguno de los más veteranos recuerde mi nombre.

    Largo tiempo ausente y lo primero que debo hacer es disculparme por la ausencia.

    Lo segundo, haceros constar un detalle que se os ha escapado.

    La victima iba a encontrarse con el criminal. No fue un encuentro casual. Estaba registrada.

    Preguntas en el aire ¿por qué un motel en lugar de su vivienda? Investigaria el lugar en el que vive ella para intentar averiguar por qué no se encontraban allí.

    Lo segundo, averiguar si mantenia una relación con alguien, debía tener amigas o amigos que lo supiesen, insisto, no fue un encuentra casual, nadie se registra en un motel la tarde de antes “por si acaso”.

    ¿por qué tampoco se encontraban en la residencia de él o ella? ¿era casado o casada? Atención al anillo encontrado, mi buen boniatus, estudialo a conciencia.

    Centremonos primero en el crimen en si y luego busquemos la conexión con Ruby, algo me dice que llegará por si sola y que tenemos condenado al hombre correcto.

  33. Ah, y deberíamos registrar otras habitaciones, en algún lugar ha de estar nuestra caja de porno.

  34. Hay algo que no termino de ver en todo esto…. algo que no casa….. no embona con el resto de cosas. La observación de Pilar me parece muy adécua….. Pero, ¿La marca del zapato, era de barro o algo por el estilo? ¿O cómo fue que quedó allí grabada?
    Iré a beber café y luego continúo.

    Sr Marrón, si le sirve de algo….. Yo también lo recuerdo de los veteranos y déjeme decirle que es un placer verlo por aquí. Su cubículo y su escritorio, como siempre. Ahora se nos están llenando las oficinas. Gracias al Cielo son grandes.

  35. Este caso cada vez se presenta mejor, si hasta dos clásicos de la sociedad han vuelto al servicio activo. Doctor Rasudoque, Sr. Marrón es un placer volver a verles por aquí.

    Y me gusta tu última obsevación. En ese motel no creo que la gente se registre para otra cosa que encuentros furtivos. Lo que sabemos de la víctima es que era bisexual, pero no sabemos si era casada o soltera. Si fuera soltera y viviera sola lo normal es que la “cita” se hubiera desarrollado en su casa. Más cómodo, más higiénico. Podría ser que estuviera casada o que compartiera piso, y quería mantener sus encuentros en secreto.
    Profesor ¿se fijó si en las dimensiones del anillo? quiero decir, si era pequeño ¿podría ser de una mujer?
    Pero por lo que sabemos del asesino usó guantes, por lo que sería ilógico quitarse el anillo y ponerse los guantes. Si lo hubiéramos encontrado en el baño podría ser que le hubiera caído al quitárselos.

    Otra pregunta Profesor. ¿a que altura está la ventana? Si estuviera a baja altura no sería necesario apoyarse para salir por ella.

  36. jengibre se dijo que la victima era soltera, si mi memoria no me engaña…
    y podrian haber decidido verse ahi por los vecinos que suelen ser muy cotillas :p
    La verdad es que el desorden y el quedar en un motel resulta todo extraño

  37. Ah… sí es verdad. ¡¡¡¡mi memoria ya no es lo que era!!!! Espero que ese señor alemán no empiece a esconderme las cosas. 😛

    Esta claro entonces que el anillo no era suyo…

    Y no sé, tal y como estaba la habitación del motel, te juro que yo preferiría enfrentarme a las vecinas cotillas que a una infección de campeonato. ¡¡¡que se mueran de envidia!!!!

    Ahora que caigo… ¿las alianzas no suelen llevar una iniciales y una fecha grabada en el interior?

  38. Buenas tardes, equipo. Lamento el retraso, llevo todo el día repasando expedientes antiguos… dentro de un momento os haré saber mis conclusiones, pero primero lo primero.

    Ante todo, una bienvenida a los nuevos (Mariano, Paulo, y creo que no me dejo a nadie más pero si me salto a alguno por favor que me lo haga notar), y un caluroso saludo a nuestros dos veteranos, el Doctor Rasudoque y el Señor Marrón. Me alegro de ver nuestras filas engrosadas… y del regreso de dos de nuestros investigadores más experimentados.

    Dicho esto, permitid que vaya un poco al grano. De momento creo que vais bien encaminados en lo siguiente: la víctima no iba sedada, entró en la habitación por su propio pie, las huellas en silla y ventana así lo indican. Las preguntas que planteáis (por qué bloquear la puerta, por qué quemar los guantes, qué lavó el asesino) por el momento no tienen mucha respuesta, me temo… pero habéis planteado otra que, creo, es incluso más interesante para este caso: ¿Por qué ahora?

    Pensadlo. Tanto si eres el auténtico Ruby como si eres un imitador, has esperado ocho años desde el último asesinato. ¿Por qué tanto tiempo? Dejemos eso a un lado… ¿por qué volver a empezar ahora, dos semanas antes de la ejecución del hombre al que detuvieron por cometer esos crímenes? ¿Qué sentido tiene?

    De cualquier manera, aún no tenemos nada que pueda probar si el asesino es el mismo de hace ocho años o un imitador. En breve os publicaré mi informe… pero no sé si os servirá de mucho.

  39. Pero será posible…

    … gente, lo siento, problemas informáticos, ahora mismo no puedo acceder a mis notas. Intentaré al menos ir contestando a vuestras preguntas entre que lo consigo y que no. Perdonad el retraso, culpa mía.

  40. A la pregunta de porque ahora sólo se me ocurre las siguientes posibilidades:

    A) si el sospehoso es Ruby entonces para despistar y que sea él el que se haya buscaso un complice y ahora justo porque se ve con la soga al cuello o porque es cuando ha tenido la oportunidad su complice, si es que es alguien que estuviera en prision con él.

    B) Si nuestro sospechoso no es Rudy entonces no veo mucha razon ya que a él le deberia dar igual que colgaran a un inocente y la unica razon seria decir, señores la cagasteis pero ntonces no tendria razon esperar ocho años

    C) como han dicho por ahi que sea el amigo AK y quiera jufar con nosotros presionandonos en una contra reloj.

    Me quedo con la opcion A) pero una pregunta la nota que se encontro en la fiesta del aniversario era con la misma maquina de siempre, Jack,te sonaban esos caracteres?

  41. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  42. También podría ser que no ha podido actuar hasta ahora. Si era un cómplice, para salvar a su compañero con haber actuado nada más detener a Gordon habría bastado para sembrar la duda razonable. Podría ser que hubiera estado en la cárcel este tiempo; o quizás enfermo.

    O podría ser que Gordon tuviera un admirador y que hasta ahora no haya podido comunicarse con él. Algo así como en El dragón Rojo de Thomas Harris.

    Una pregunta Jack, ya que te ocupaste del caso hace ocho años. ¿Las víctimas obedecían a un patrón concreto? Quiero decir, eras chicas rubias, altas y deportistas o eran víctimas sin níngún vínculo en común? Porque generalmente los serial Killers suelen actuar con patrones concretos.

    Uf, que complicado. Necesito un té bien cargado. ¿Alguien quiere?

  43. Lo que voy a decir es muy típico pero nadie lo ha comentado. ¿Se sabe si Ruby tiene novia? ¿Le ha visitado en la prisión? Si han tenido un vis a vis han podido confabularse justo en este momento, eso explicaría el ahora Jack puesto que ve muy cercana la ejecución y no ha conseguido antes que una mujer hiciera el trabajo sucio por él.

    Las americanas locas suelen escribir a los presos que están a punto de ejecutar, yo creo que si no es pasional nadie haría algo así.

    Puede ser la manera de librar de la cárcel a su amado.

  44. Jack, voy a conjeturar algo sobre tu cuestion de “¿por qué ahora?”

    Un asesino en serie disfruta matando, por mucho que pretenda no ser descubierto no parará de matar. Esto no lo ha hecho ruby, si no alguien que pretende protegerlo, evitar la condena, sembrar la duda. ¿por qué ahora? porque no es un asesino, no quería matar. El método tiene fallos. Tendríamos que tener acceso a los distintos detalles de los anteriores escenarios, pero apostaría que algunas cosas no son comunes.

    El asesino tiene conocimientos en medicina, eso sin duda, pero el comportamiento no casa. Es un asesinato violento, seccionando la cariotida con un destornillador de estrella. El asesino se sentia sucio, por eso se lavó, a pesar de tomar las debidas precauciones para no llenarse de sangre.

    Creo que ha matado porque todos los recursos para liberar al autentico asesino han fracasado y la única forma de liberarlo es que el asesino ya esté libre. Ha matado porque ruby es muy importante para él(o ella).

    Pero nada de esto es demostrable si no encontramos discrepancias con los anteriores escenarios. Si todo coincide, temo que podemos tener encerrado a un hombre inocente, pero espero que no todo coincida.

    No se puede imitar a la perfección el modus de un asesino en serie de este tipo, son ritualistas, hacen las cosas de una forma, por un orden, con unas condiciones.

    Gracias por la bienvenida, Jack, y a todos los demás lo mismo.

  45. Jack, siento mucho lo de tu ordenador. Veo que “alguien” no sólo dejó la nota mecanografiada…

  46. Jefe, tenga cuidado….. si de repente en el monitor le comienza a salir esto: “A. K. A. K. A. K. A. K. A. K. A. K.”….. No pienso que es un virus, piense que alguien está tratando de impedir la investigación. No sé el porqué ahora….. sin embargo, creo saber el para qué ahora. ¿Qué logra este último asesino con este asesinato? Logra que las fuerzas de la justicia, comiencen a sospechar sobre Rubi. ¿Para qué lo hizo? Para que las fuerzas sospechen…. para que duden… para que tenga la incertidumbre… para que no tengan la completa certeza de que Gordon es Rubi. No sé para qué o por qué dos semanas antes de la condena de Gordon, quizá sea porque hafsta ahora había creído que a Gordon sólo lo iban a centenciar a cadena perpetúa, o a alguna otra condena menor que la pena de muerte.

  47. Vaya, Jefe… Lo mío no han sido problemas informáticos… Me he dejado la llave del despacho en casa, así que no puedo acceder a él para entregar mi informe. Espero que el cerrajero aparezca lo antes posible y solucionemos esto.

    Mi mas cordial bienvenida a los nuevos, y un fuerte abrazo a los antiguos compañeros de armas.
    Hablando ya del caso, he de decir que estoy de acuerdo con la conjetura del Sr. Marrón sobre el “¿Porqué ahora?”. Si es verdad que ha matado porque no veía otra opción para liberar a Gordon, debemos suppner que ha intentado todos los trámites burocráticos y legales posibles. Supongo que tanto en la carcel como en el juzgado quedará un registro de las persnas que han pedido revisar los informes del caso en estos 8 años, y de la gente que ha solicitado visitas en la carcel. Sugiero que los revisemos, y veamos si un nombre se repite con demasiada regularidad.

    Nos vemos.

  48. Cuando tengáis mi informe (espero que mañana) podréis recibir respuestas más concretas a las preguntas formuladas y a algunas de las no formuladas aún; pero como no quiero que la investigación se quede paralizada por mi culpa, voy a ver qué os puedo adelantar.

    Los asesinatos de Ruby no seguían ningún patrón en cuanto a las víctimas. Lo único que todos tenían en común era que todos habían sido asesinados por la misma persona y con el mismo modus operandi (como mínimo esto último es seguro). En cuanto a Gordon… sí, tenía novia. Se trata, precisamente, de la mujer a la que he pedido a Zalaya que entreviste, Nuria Copano. Pero ella sigue viviendo aquí y, que sepamos, hace ya ocho años que no tiene relación con él.

    Y sobre nuestro viejo archienemigo… yo de momento lo descartaría, a la luz de las pruebas que tenemos al menos. No existe ningún elemento en común entre los crímenes de A. K. y los de Ruby. No diré tajantemente que nuestro viejo amigo Korv no pueda estar detrás… pero por ahora no veo nada sólido que apunte en esa dirección.

  49. Hey Zalaya, quieres una silla mientras tanto?, jeje.
    Se sabe qué tipo de “amistad” tiene con su abogado?, es decir, si ahora han matado, como ha dicho zalaya, es por que han agotado los métodos “legales”, y ahora, en un último esfuerzo por sacarlo, se efectúa otro asesinato para que al verlo, se comienze a pensar en si de verdad es el verdadero asesino el que tenemos entre rejas.
    Y el abogado es el que supongo pasará más tiempo con él.(es abogado o abogada??)

  50. Buenos días a todos: hola al señor Rasudoque, encantado de volver a verle. Saludos al Sr. Marrón: es un placer conocerle. Yo soy Mauser Still: periodista y colaborador de la sociedad. Haré lo que pueda para ayudar en este asunto tan pringoso.

    – ¿Porqué Ahora? Alquien que haya agotado todos sus recursos para liberar al reo y haya tenido que recurrir a esto -como se ha sugerido- podría ser el abogado. Pero cuando tienes a un cliente en el corredor de la muerte de Texas no sueles poder permitirte perder días en cruzar el charco y montar este follón.
    La otra posibilidad: que el asesino real siga suelto, me parece poco probable: ha aguantado ocho años sin matar. Obviamente no es una necesidad a la que sea incapáz de sobreponerse. Aguantar dos semanas más no le costaba nada.

    Aún así, hay que comprobar una cosa en este sentido para asegurarnos: ¿cuantas veces le han aplazado la condena al forense? Si por ejemplo se la hubieran aplazado solo una vez o hace poco, es posible que el verdadero asesino no se haya enterado, si ha estado escondido aquí.

    Yo creo que se trata de un complice, y que ha actuado dos semanas antes porque no solo quiere plantear la duda sobre la culpabilidad del forense, sino también la urgencia: si lo hubiera hecho antes y nos hubiera dado un año -por ejemplo- para investigar con tranquilidad, el asesino temía que pudiésemos descubrir el engaño.

    -¿ESTÁ AK METIDO EN EL AJO PARA “CELEBRAR” NUESTRO ANIVERSARIO? Soy el primero al que le parece que un poco de sana paranoia es buena, pero si AK hubiera querido hacer eso, habría matado a la víctima coincidiendo con el día de nuestro aniversario, y probablemente nos habría dejado las fotos y los recortes de prensa sobre la mesa de Jack. No tenía que arriesgarse a que la INTERPOL no nos avisara (les ha llevado una semana)

    Y finalmente: si la víctima atranco la puerta y tenia sus huellas en la ventana… ¿No será que la agresión empezó a medio camino de la hbaitación? La víctima se escabulle con la primera puñalada, corre a su habitación, atranca la puerta y corre a cerrar la ventana, pero el asesino sabe qué habitación es, y ya ha pensado en eso: ha salido de nuevo, dado un rodeo y entrado por la ventana. Probablemente la sorprendió mientras intentaba cerrarla o llegó antes y se escondió en el baño.

    – Y que alguien interrogue a la de la limpieza

  51. Se me ha ocurrido una cosa para responder al por qué ahora de lo más peregrina pero bueno, la lanzo.

    Para hacer esa incisión hay que ser médico, ¿y si a la novia le ha llevado 8 años aprender medicina para poder hacerla?

    Aunque no hayan mantenido contacto yo averiguaría en las universidades si se ha matriculado por si las moscas.

  52. Sobre mi mesa, desplegados en abanico, descansaban los informes de los once crímenes de Ruby. Las palabras del abogado no dejaban de resonar en mi cabeza… ¿y si aquellos asesinatos en realidad no apuntaban a Peter D. Gordon? ¿Y si un inocente iba a morir porque yo creí que era culpable? Tenía que estudiar los casos originales, tenía que asegurarme de que habíamos encerrado al hombre correcto.

    Aparentemente sólo había tres elementos en común entre todos los crímenes: el destornillador de estrella, guantes de goma quemados en las inmediaciones, y el patito de goma. Aparte de aquello, no parecía haber dos casos iguales: diferentes sexos, edades, clases sociales, razas, profesiones, hábitos. Las víctimas no tenían nada en común. Un tendero, un informático, una dentista, un director de orquesta, un pescador, un meteorólogo, una catedrática, un policía, una camarera, una limpiadora y un pintor. Algunos muertos en sus casas, otros en callejones, habitaciones de hotel, coches, una azotea, lugar de trabajo… Ni tan siquiera los dos crímenes de Texas o los de Escocia estaban relacionados por nada más que el modus operandi.

    O eso me pareció en un principio. Pero siempre hay más elementos en juego. El doctor Ashmoor, único familiar vivo de la última víctima de Escocia, ya en su momento me hizo ver que su padre fue asesinado y posteriormente operado. Era algo evidente, pero no habíamos caído hasta que alguien lo mencionó fuera de contexto. Quizás eso no relacionaba a las víctimas de forma directa… pero nos decía algo del asesino.

    Comencé a investigar en esa dirección. Dejé de buscar conexiones entre las víctimas y pensé en cómo actuaba Ruby. Tardaba un tiempo entre asesinatos, y viajaba mucho… debía tener dinero, o bien encontrar trabajos que le permitiesen ganarlo con facilidad. Y además estaba el instrumento con el que practicaba la incisión en el vientre… nuestro asesino debía tener conocimientos de medicina y, al menos en algún momento de su vida, acceso a instrumental quirúrgico.

    Todo apuntaba en la misma dirección. La intervención quirúrgica, siempre post-mortem; el dinero, necesario para huir del país; el hecho de que siempre supiera cuándo la policía iba tras él. Ruby tenía que ser forense, trabajar con la policía, pero no podía ser un forense residente. Debía tratarse de un consultor externo. Casi esperaba encontrar olor a mentol en alguna de las escenas del crimen… aunque claro, Watson no enmascaraba el olor de la muerte cuando trabajaba, no le parecía una buena idea; cabía pensar que Ruby sería de la misma opinión.

    En este caso, Watson había estado colaborando con un consultor externo, el doctor Peter Douglas Gordon, una eminencia venida de los Estados Unidos. Es decir… de donde Ruby cometió su primer crimen.

    Sabía que me agarraba a un clavo ardiendo. Pero quise seguir la pista al señor Gordon. Fue así como descubrí que había estado viajando por todo el mundo desde que Ruby comenzó con sus crímenes… y que había estado trabajando en todas y cada una de las ciudades en las que el asesino atacó. Siempre las mismas fechas.

    Se investigaron a conciencia todos los guantes quemados. En algunos quedaban algunas huellas parciales, nada con lo que trabajar; sugerí a laboratorio que intentasen construir una huella con todos los trocitos encontrados a modo de puzle. El resultado no fue perfecto, pero casaba demasiado bien con la de Gordon como para ser casual. Se habló con los cuerpos de policía de las ciudades en las que se habían cometido esos crímenes. Se proporcionó a Watson la estatura y envergadura de Gordon, sin decirle de quién era, y corroboró que las heridas casaban con alguien de ese tamaño. En algunos cuerpos, tras un segundo estudio, se encontró el ADN de Gordon y alguna huella… pero durante las autopsias, el asesor forense siempre había usado guantes.

    Maldita sea, tenía que ser él.

    CONTINÚA…

  53. Repasé las declaraciones del juicio. Nunca confesó los crímenes. Nunca explicó por qué lo hacía. Nunca reveló por qué diablos usaba patitos de goma. Pero tampoco se defendió. Tenía que ser…

    … un momento…

    … Acababa de encontrar algo en lo que nunca antes había reparado. Peter D. Gordon estaba nervioso en la vista preliminar. La prensa lo mostraba asustado, temeroso por su vida. Sin embargo, en el momento que empezó el juicio se mostró frío, imperturbable. No, frío no, quizás la palabra sería más bien… sereno. Como si lo que el jurado decidiera y lo que el juez dictaminara no tuviesen nada que ver con él. ¿A qué se habría debido aquél cambio tan repentino?

    Jonnah Matheson, su abogado, siempre defendió la inocencia de Gordon. Sólo intentó utilizar la enajenación mental, se negó a aceptar ningún tipo de acuerdo de la fiscalía, se aferró a su perpetua lucha contra la pena de muerte. Y según parece llegó a conmover a varios miembros del jurado… hasta que las fotografías de sus crímenes fueron presentadas como pruebas. Desde ese momento, Matheson insistió en que no se podía demostrar que su cliente hubiese cometido todos esos crímenes, que las pruebas eran circunstanciales. Pero la negativa de Gordon a defenderse de las acusaciones no le hizo ningún bien.

    No tenía sentido. ¿Cómo no lo vi antes? Tenía que conseguir que Zalaya hablase también con Matheson. Debíamos descubrir qué había ocurrido ahí.

  54. Ahí tenéis mi informe. Voy a tomarme algo, que he acabado con dolor de cabeza… Ahora que sabéis lo que sabemos, ¿alguna idea nueva?

  55. ¿Con quién pudo hablar entre la preliminar y el inicio del juicio? Supongo que estaría en la carcel de manera preventiva, así que habrá algún registro. Si pasó algo entre ambas fechas quedará constancia.

    ¿Tenemos algún informe de la novia de este señor? ¿desde cuando salian juntos? ¿viajaba con él? ¿a qué se dedica y a qué se dedicaba?

    Hay que buscar huellas parciales en estos guantes, a ver si casan con las de los otros crimenes de alguna forma.

    Una última cuestión, ¿este hombre trabajaba solo o tenía ayudantes?

    Me parece que algo se nos está escapando y que tenemos la solución delante de las narices.

  56. Pues si, Gordon tuvo que tener acceso a alguna información importante para tan brusco cambio de actitud…

    ¿Y dices que no se defendió? Pues, o fué a visitarle un cura y lo convirtió, o aquí hay gato encerrado.

    Lo único que puedo deducir, es que la persona que se lo comentó (en vivo o a través de su abogado) tuvo que ser alguien en quién tuviera mucha confianza: que supiera de sus crímenes y lo suficientemente inteligente para imitarlos.

    De todas formas algo no cuaja: ¿porqué esperar 8 años para proporcionarle una coartada a Gordon? ¿Es tan complicado aprender a abrir un vientre e introducir un objeto dentro?

    Jack, ¿podrías entrevistarte con Gordon? ¿Sabe algo de este último asesinato? No debería, pero quizás ya lo sepa; igual podrías conseguir que se delatara él solo. Si no, siempre puedes observar su reacción al contarle la noticia: 8 años esperando a que alguien cumpla su promesa debe ser muy estresante.

  57. Me temo que Texas queda un poco fuera de mi jurisdicción, Gabriel. Pero le trasladaré tu consulta a O'Halloran, a ver si nos puede decir algo.

  58. Tengo dospreguntas:

    ¿fijaron la fecha de la ejecución cuando le condenaron?

    ¿Nuria Copano sigue viviendo AQUÍ y aquí es España?
    Y la víctima es española.

  59. Hola:

    Hemos visitado tu página y pensamos que podía ser interesante intercambiar banners o enlaces con la nuestra.

    Si te interesa puedes visitarnos en Escritores Negros (http://escritoresnegros.blogspot.com) o ponerte en contacto con nosotros en escritoresnegros@gmail.com

    Un saludo.

  60. Hola,

    No sé a vosotros pero a mi ese cambio de actitud me da más bien a que alguien con suficente poder en el caso fue el que le “prometio” que saldría absuelto.

    Jack se podría saber quien fue el juez del caso o quienes estuvieron relacionados con el proceso? HA cambiado el juez en la ultima revisión del caso

  61. ¿Cuanto hace que empezaron los asesinatos de Ruby?, el último (sin contar el que nos ocupa) es de hace 8 años, pero ¿cuando empezó?

    Para cuando se hable con Nuria, ¿se le podrian hacer estas preguntas?:
    – ¿A qué se dedica y a qué se dedicaba?
    – ¿Cuando y dónde conoció a Peter D. Gordon?
    – ¿En que lugares ha vivido?
    – ¿Dejó de verlo cuando le detuvieron?
    – ¿Tiene algún hijo de Gordon? si es que sí ¿de que edad?

  62. Con más retraso del esperado, aqui os traigo mi informe. Que lo disfruteis.
    Ocho años habían transcurrido desde que la joven e impresionable Nuria Copano empezase su relación con el mucho más maduro Peter D. Gordon. Ocho años desde que éste fuera acusado de múltiples asesinatos, deportado y condenado a muerte. Mucho había llovido desde entonces… pero lo cierto es que no tenías nada claro qué pensar de ella a día de hoy.
    Se había casado. Tras cinco años de relación con el chef de un restaurante de cuatro tenedores, celebraron una boda por todo lo alto y tuvieron una hija, la pequeña Rosana, que con un año aún no caminaba bien pero tenía enamorados a sus padres. Por otro lado, la señorita Copano ingresó en medicina poco después de la detención de Gordon, y a día de hoy era ya una prometedora forense. Y por supuesto, estaba el hecho de que seguía considerando inocente a su exnovio.
    —Pete no es un asesino. Sería incapaz de herir a un ser vivo… por el amor de Dios, se hizo forense, la única especialidad de medicina en la cual es imposible causar daños al paciente. ¿Eso no le dice nada?
    —Bueno, se encontraron pruebas en su contra, pero sí, mi trabajo es conocer la versión de las personas implicadas. ¿En ningún momento hizo nada que la hiciese a usted sospechar?
    —Como ya le he dicho, Pete no es un asesino. Así que no, nunca hizo nada que me hiciera sospechar de él.
    —Sin embargo veo… no se ofenda, por favor, pero veo que usted decidió no esperarle.
    Su mirada se apagó un poco.
    —Que sepamos no va a volver, ¿verdad? No estamos hablando de unos cuantos años de cárcel. Hablamos de la pena de muerte. Al tercer año comprendí que tenía que seguir adelante con mi vida. Y Rodrigo, mi marido, ha sido muy bueno conmigo desde entonces.

  63. —El señor Matheson, el abogado del señor Gordon, parece bastante determinado a sacarlo de la cárcel. ¿No lo ha pensado?
    —Si pudiese hacerlo ya lo habría hecho. Oiga, yo estoy segura de que Pete es inocente… pero sé lo que significan las pruebas. Tiene que ser un error, estoy convencida, pero si Jonnah aún no ha encontrado la forma de demostrarlo…
    —En su día usted no pudo servir de coartada para el señor Gordon, ¿me equivoco?
    —No, no pude, estaba visitando a mis padres en Murcia cuando ocurrió —dijo con la mirada baja.
    —Disculpe, sé que mis preguntas la están molestando, pero tengo que verificar…
    —Hace ocho años me dijeron que, si no hubiesen denetido a Pete, yo podría haber sido la siguiente —me interrumpió—. Intentaron que le tuviera miedo al hombre al que amaba, para que le delatase por cosas que no sólo sé que no hizo, sino que ni siquiera podría explicar. Yo no sé nada de Pete que pudiera relacionarle con ningún asesinato. Así que no puedo decir nada en su contra. No puedo ayudarle, detective.
    Respiré hondo. Había llegado la hora de jugar una carta algo más arriesgada.
    —Me ha entendido mal, señora Copano. No intento que me ayude a condenar a un condenado. Intento entender mejor la historia, porque si como usted dice el señor Gordon es inocente, tenemos cada vez menos tiempo para explorar todos los enfoques posibles.
    La niña empezó a manotear y a balbucear. Su madre, con un gesto algo confuso, se levantó y fue a buscarle un juguete. Cuando volvió, cogió a la niña en brazos, le dio un pequeño muñeco chillón de goma, se la sentó en el regazo y te clavó una mirada cansada.
    —¿Por qué está pasando esto ahora? —preguntó—. Hace ocho años de todo aquello. ¿Por qué ahora?
    —Me temo que no estoy autorizado a decirlo…
    —¿Ha pasado algo?
    —No puedo revelar datos de la investigación, entiéndame.
    —¿Entonces a qué ha venido? No me ha preguntado nada que no me preguntasen ya hace ocho años. ¿Qué quieren de mí a estas alturas de la investigación?
    —Necesito hacerle dos preguntas. Seré muy breve. Pero necesito su plena colaboración.
    —Dígame.
    —Al parecer el señor Gordon cambió su actitud entre la vista preliminar y la primera sesión de su juicio… ¿tiene alguna idea de por qué?
    Gesto pensativo.
    —Bueno… Más o menos por esas fechas fue dejando de escribirme, ¿sabe? Lo último que recuerdo que me comentase era algo así como que había un bien mayor, pero me temo que no me lo explicó, y claro, ya no me contestó a mis cartas… Quizás su abogado le pueda ayudar algo más.
    —Tendremos que intentar localizarle, a ver si…
    —Oh, está aquí, en España.
    Me incorporé de pronto en mi asiento.
    —¿Cómo dice?
    —Bueno, la semana pasada al menos lo estaba. Lo vi en el aeropuerto. Pero tampoco me paré a hablar con él, y bueno, no le he visto desde entonces.
    Me apunté ese dato. ¿Qué hacía el abogado aquí? INTERPOL había exigido que los datos del caso relacionados con los crímenes de Ruby no salieran a la luz… ¿cómo se había enterado la defensa?
    —Bien. Una última pregunta, y ya con esto la dejaré en paz. ¿Dónde estaba usted la madrugada del 16 de Septiembre?
    —En París —replicó inmediatamente—. El quince fue el cumpleaños de Vanesa, y aunque todavía es muy pequeña Rodrigo y yo nos la quisimos llevar a Eurodisney. ¿Por?
    Me despedí de ella. Tuve que excusarme un par de veces más y repetirle que no podía divulgar información del caso. Salí del apartamento, con el chillido de un juguetito de goma acompañando rítmicamente mis pasos.
    Ya teníamos toda la información posible de Copano. Había llegado la hora de hablar con el hijo de la octava víctima… y Jack ya me había puesto sobre aviso: el testimonio de alguien como Carlos Ashmoor sería muy valioso, pero ante un caballero como él tendría que medir mis palabras al milímetro.

  64. ¿Quién es Vanesa?

  65. Uff..

    Gracias, Zalaya.

    Por ahora, creo que lo más importante es tener una conversación con el abogado Jonnah Matheson.

    Pobre Nuria,… porque con tanto detallito…
    Que si es forense, el niño y los juguetitos de goma, el poco “aprecio” que muestra por su ex, etc…
    Para mi se convierte en la sospechosa number one.

    Pero resulta demasiado evidente!!
    No me gusta.

    Deberíamos de comprobar la partida de nacimiento de su hija y ver si efectivamente cumple años el 15 de septiembre.

    Y me ha intrigado mucho lo del “bien mayor” del que se supone que habló Gordon en sus últimas cartas… Habrá que preguntarle a Matheson.

    Tengo una corazonada que parece estúpida pero quién sabe.
    ¿Podríamos acceder al historial médico de Gordon y saber si era estéril?

  66. Osti!!! Se me ha ido la cabeza al pasar a limpio el informe. Vanessa es mi sobrina pequeña, y he confundido el nombre con el de Rosana, la hija de Capano. Perdón por el despiste.

  67. Se daba por supuesto que Nuria estaba hablando de su hija 🙂

  68. Buenos días investigadores, me he perdido un poco en tanta maraña de datos.
    Lo primero, buenas tardes, Celdernorg, un placer volver a verte por aquí…. lo segundo…. Zalaya, no hay drama, pero la próxima debes traernos la foto de Vanessa así la conocemos.
    Este caso me tiene despistado, a ver, por las pruebas que encontró Jack hace ocho años se supone, con lógica, que Gordon puede ser el asesino. Tiene la estatura, tiene el medio (es forense) tiene la oportunidad (estaba en todas las ciudades en las fechas que se cometieron los crímenes) pero hay cosas muy curiosas… el hecho de que no quisiera hablar sobre sus motivaciones, su modus operandi… es curioso. Aunque no tanto si suponemos que siempre se mantuvo en sus trece, y afirmó, rotundamente, que él era inocente. El cambio de actitud… sería muy difícil tratar de establecer algo por allí, esto me hace recordar al misterio de Boscombe Valley. En la que el hijo de Mc Carty admite que tiene que ir a la cárcel (por haber violado una obligación filial para con su padre) pero luego admite que no es el asesino. Eso, en un principio, puede despistar.
    Lo que puedo interpretar con respecto al cambio de actitud de Gordon es que en ese periodo de tiempo recibió la noticia de que sería salvado, de que no lo condenarían, o si lo hacían, se libraría de la condena. Oye, estoy en las puertas de la muerte, y me dicen: “Quédate tranquilo, te vamos a salvar”!, lo más lógico es que me ponga a saltar y bailar twist, y no tenga ninguna preocupación con respecto a la desición del jurado, total, ¡Me van a salvar, más pronto o más tarde, de las garras de la muerte!
    Tengo una respuesta para el porqué ahora…
    Según esto, ¿Qué tal si el segundo asesino esperó ocho años y lo hizo dos semanas antes de procesamiento de causa de Gordon para dar más énfasis a su actuación y lograr que la policía se confundiera? O sea, si lo hacía ocho años antes tenía más posibilidades de ser descubierto por la policía y de no poder evitar la condena de Gordon. En cambio, si lo hacía tres semanas antes de la condenala policía iba a quedar más confundida, iban a tener menos tiempo para tratar de averiguar quién lo hizo, y se iban a sentir más presionados por el temor de estar asesinando a un inocente.

  69. Me ha encantado que mi conjetura haya sido buena y que la novia sea forense.

    Estoy bastante convencida de que ella ha sido la que ha matado esta vez para despistar.

  70. Claro Gabriel, se daba por supuesto. Solo quería confirmar que Nuria no se había colado y había dado el nombre de otra hija de ocho años que tuviera por ahí (por suponer que no quede :-p). Así pues, mi teoría a la porra.

    Entonces, si he entendido bien:

    2001 (+/-) Nuria y Peter empiezan a salir. Ese mismo año, lo detienen, pero la relación sigue, vía correo, otros tres años aproximadamente. Por esa época, ella empieza a estudiar medicina.

    2004 (+/-) Empieza el juicio. Peter le dice a Nuria que no se defiende “por un bien mayor” y deja de escribir. Ella empieza una relación con Rodrigo, con el que acabará casándose.

    2008 Nuria y Rodrigo tienen una niña y ella es una prometedora forense.

    “Por un bien mayor”. A mi me parece más resignación que convencimiento de que, en un futuro incierto, “alguien” vaya a evitar que lo ejecuten intentando sembrar la duda. En ocho años pueden pasar muchas cosas y habría sido mejor idea intentar defenderse y arriesgarse a la condena, que afrontarla sin hacer nada. ¿Por qué o por quién podría estar Peter dispuesto a dar la vida sin oponerse?

    Por otro lado… hace una semana (14 de septiembre) Nuria se cruza con el abogado en el aeropuerto. ¿Podría estar volviendo de…? Supongo que a la INTERPOL le será posible averiguarlo.

    ¿Qué día fue el asesinato? Por descartar o no al abogado.

  71. El asesinato fue justo hace una semana, yo también pediría investigar al abogado y sobre todo su viaje

  72. Un dato más: Nuria se tutea con el abogado. Puede querer decir muchas cosas.

    De todas formas, necesitamos más información. Con esto solo podemos formular conjeturas.

    Estoy ansioso por oír las declaraciones de Ashmoore y Matheson.

  73. Yo tambien creo que el abogado debe tener algo que ver. Tal vez no sea el asesino autentico, pero si el complice, y esté haciendo todo esto para hacer creer que han encerrado al hombre equivocado.

  74. Buenas tardes a todos.

    Zalaya, tengo una pregunta ¿te fijaste en si Núria llevaba su alianza?

  75. Buenas noches a todos y perdon por haber estado tanto tiempo perdido…
    !Vaya! Sr. Marron un placer tenerte de vuelta. Rasudoque… Ya sabes donde estan las botellas de mi bodega privada… A Mauser y los demas gracias por venir… cuantos mas ojos menos se nos podra escapar algo…

    En referencia a la pregunta de ceres. La ventana no fue forzada.

    El resto de preguntas que me haceis las paso al departamento de Jnum para que las contesten en la medida de lo posible.

    Tengo que repasar el caso de nuevo… Se que hay algo que se me pasa por alto…

  76. Por fin he vuelto tras el fin de semana! Ups, creo que eso no debería llevar exclamación…

    Bueno, a lo que vamos, que voy a examinar las notas, porque desde mi última conjetura sólo las he leído por encima, y hay muy mucho material por procesar. Me pongo a ello, a ver si me da tiempo hoy de enviar una conjetura más o menos coherente.

  77. Dios, se me acaba de borrar una conjetura inmensa que acababa de hacer por culpa de una confusión de botón… Intentaré resumirla y repetirla lo mejor que pueda…

    1- Veo mucho aeropuerto en este caso: Copano, O'Halloran, Matheson… ¿Tal vez el policía estaba siendo seguido? Explicaría lo bien que Ruby huele a los agentes de la ley. Habría que comprobar los códigos de tiempo.

    2-Por ahí preguntaban por qué ir a un motel teniendo la casa de Úbeda, si ella no tenía por qué esconderse. Igual era su acompañante quien quería esconderse. Por eso es crucial interrogar a los más íntimos amigos de Úbeda sobre sus relaciones.

    3-Bien apuntado lo del anillo (lo de la inscripción, lo de Copano…). Hay que determinar cuáles de los muchos objetos de la escena tienen que ver con el crimen y cuáles no.

    4-En la conducta de Gordon (falta de defensa, frialdad, falta de tratos con la fiscalía) veo premeditación y conocimiento del crimen. No sé lo culpable que puede ser de cualquiera de los crímenes, pero inocente, lo que se dice inocente, no es.

    5- Igualmente, la falta de tratos también apunta a Matheson. Y no entiendo su estrategia de defensa: alegar enajenación implica que el acusado llevó a cabo el delito, es decir, que es culpable. ¿Entonces, cómo pudo decir luego que era inocente?

    6- Pensando sobre lo del bien mayor, se me ocurren dos cosas: 1. El bien mayor es la liberación de Gordon. Para ello, es necesario el crimen. Para que nadie piense que Gordon ordenó el crimen, su contacto con el exterior (y con ello Copano) tiene que ser el mínimo. 2. Gordon es un psicópata, y el bien mayor es alguna locura que constituye además el móvil de los crímenes. Por eso no hay arrepentimiento. Esto explica, además, por qué el asesino de Úbeda se lavó las manos. Decían por ahí que esto indica que se sintió sucio, es decir, arrepentido. Por tanto, no parece probable que fuera el Ruby original.

    Acabé…

  78. Un bien mayor. Esas palabras llevan toda la tarde rondando mi mente. ¿Qué puede ser “un bien mayor” en la mente de un serial killer?

    Podríamos pensar en algo religioso o sectario, pero no se han dado ningún tipo de detalles sobre esto.

    Las personas muertas parecían gente “normal”, no el objetivo de un asesino de tipo justiciero, que mata para defender a la sociedad, un Dexter.

    Y luego está el patito de goma, algo infantil, en el estomago, “se te va a atragantar”. Esto sí apuntaría a algo. Pero supongo que si todos los muertos hubiesen tenido algún tipo de relación con casos de pederastía la policia lo hubiese sabido hace mucho.

    Todo apunta a un psicopata. Nada es lógico en esos crimenes, como has dicho hay sitios en los que incluso podía ser descubierto (callejón, coches…).

    Si el no es culpable, tuvo que descubrir al culpable y su motivación y esta tendría que ser tal que el la llamase “un bien superior”, pero sigue siendo una locura que no lo usase en el acto para ser libre y no entendiese que el asesinato, aunque sea merecido, no es un crimen.

    Es culpable, sin duda.

    Pero sigue habiendo cosas sin sentido.

  79. Se me vienen dos cosas a la cabeza.

    1.- Cuando el forense se empezó a mostrar calmado “por un bien mayor” también hizo otra cosa: dejó de escribir a su pareja. Además, lo mucho que viajó el asesino me desconcierta un poco. Jack dijo que haría falta dinero o trabajos eventuales que lo dieran… JACK, ¿cuanto cobra un forense?. El viaje del abogado hace una semana es sospechoso, y eso si que lo tengo claro: un abogado tiene dinero.

    Resumiendo: que quiero apuntar a la posibilidad de que el “bien mayor” sea proteger a la chica. Quizá el asesino inculpó al forense, y luego antes del juicio le amenazó con matar a su novia si se defendía. ¿Quién pudo verle antes del juicio con facilidad como para amedrentarle?: su abogado.

    Cierto que la profesión de abogado no te enseña a hacer incisiones y cosido quirúrgico, pero la experiencia de abogado criminalista quizá le haya aportado algo. Los crímenes demuestran que el asesino domina una operación: incisión, introducción y cosido. No es como Jack el destripador, que a cada víctima le hacía una operación diferente.

    En definitiva: creo que hay que investigar al abogado en profundidad. Para empezar, si por casualidad él también ha estado en las ciudades donde se cometieron los crímenes.

    2.- Zalaya: el muñeco chillón que tenía la niña ¿no sería un patito de goma por casualidad? :-D. Porque si es así, convendría saber quién se lo regaló y/o hace cuanto tiempo que lo tiene.

  80. Mauser Still, tu opcion numero uno, no s, de ser el abogado porque empezar ahora despues de ocho años y porque defender al sospechoso, para él seria mejor acabar cuanto antes.
    Creo que el abogad esta metido pero que no es el asesino, al menos no el real.

    Tampoco veo muy claro que la novia este metida en el asunto y que digaque vio al abogado en el aeropuerto, nose ha hablado de mas, no creis?

    Por eso o es un juego de tres y quera que supieramos que el abogado estuvo en el aeropuerto o es un juego entre el abogado y el sospechoso, y me inclino por esto último.

    Y lo del bien mayor sigo dando vueltas a que puede compensar quedarse en prision de por vida o jugarsela a la pena de muerte.

    Otra cosa alguno ha comentado que los guantes solo se usaron en este crimen, hubo guantes en todos los casos y siempre quemados pero quedaban restos parciales de las huellas, algo curioso porque si quieres quemarlos para no dejar huellas te aseguraras bien de ello, igual queian que las pistas indicaran al forense y en verdad no fuera él.

  81. Me gustaría apuntar un par de cosillas a estos últimos comentarios: Habla Mauser Still de lo de los viajes: hemos comprobado que Gordon podía viajar como eminencia forense, como hizo en su momento en este mismo caso (Jack lo menciona en los informes).

    He estado pensando en lo que dijo Pilar del juego de tres: ella descarta que sea un juego entre los tres, y dice que entonces tiene que ser entre el abogado y el sospechoso. Porque claro, si fuera entre Copano y Gordon, no tendría sentido que intentara incriminar al abogado, ya que su relación con Gordon es obvia y no lo sacaría del corredor de la muerte.

  82. BVuenas noches investigadores… perdonad mi momentánea ausencia con respecto a este caso. Escribir, leer y estudiar física y ciencias exactas no te dan tiempo a tratar de resolver conjuntamente y en equipo, un crimen. Pero veo que hay más mentes pensantes y como dijo Profesor, mientras más ojos miren, menos se nos escapará. A Celdernorg, recuerda que antes de pedir nuevas pistas, hay que comenzar por las que tenemos, alguna de estas puede ser la clave. Me gustó la última idea de Fantasmas…. un juguete chillón, podría ser un patito de goma?
    He leído superficialmente el informe de Jack y el de Zalaya…. pero he entendido que en todos los asesinatos había un elemento en común: “Patito de goma dentro del vientre de la víctima, siete incisiones en los cuerpos, y un par de guantes de ule quemados”. No me voy a detener en el porqué quema los guantes, porque eso sólo dificulta la investigación. Cuando nos encontramos con una pregunta irresoluble, no hay que detenernos a responderla…. luego se responderá sola. Veré qué puedo sacar en limpio de todo esto, y después de estudiar algo más de física veré qué puedo hacer.

  83. Saludos a todos.
    Ya hace un par de días que vengo leyengo la entrada, pero no me decidía a comentar sin algo que decir.

    Me llama mucho la atención la cantidad de puñaladas: 7. esto no querrá decir algo? Los asesinatos pasionales presentan varias heridas, más de las necesarias para causar la muerte, y no todas ellas mortales, se supone que el asesino se halle dominado por la pasión, y no calcule demasiado, pero en este caso son siempre 7. tal vez el número tenga algún significado particular? en algunos casos se considera que el númeo 7 tiene cierto significado divino, tal vez el asesino busca justicia o venganza? Tal vez una “limpieza social”?

    Esto es todo lo que alcanzo a ver. El estudio de la operación para insertar el patito no arroja información adicional? creo que habría que ver el tamaño del corte, la costura (como se habló ya), firmeza de la mano, creo que la consistencia entre los 10 crímenes anteriores y este último nos podría llevar a conocer si este último crimen fue cometido por Ruby, en cuyo caso Gordon sería inocente.

    Cuanto tiempo pasó, en promedio entre los primeros 10 asesinatos? creo que 8 años es un período muy largo para que el verdadero Ruby esté suelto.

  84. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  85. Lo primero un saludo a todos ^^

    + “En algunos cuerpos, tras un segundo estudio, se encontró el ADN de Gordon y alguna huella… pero durante las autopsias, el asesor forense siempre había usado guantes.”

    Y Ruby también había empleado guantes (de ahi que aparezcan quemados en las inmediaciones). ¿No resulta extraño? Quiero decir, no es extremadamente dificil “poner” muestras de ADN y/o huellas, no?

    +Y pregunta para Zalaya, el juguetito de goma con el que jugaba tu sobrina digoooo la hija de la ex-novia no sería un pato de goma, ¿verdad? (6)

    +¿No resulta más extraño aun que el abogado estuviese en el pais en el momento del asesinato?
    Y si el abogado cometió (o encargó) el asesinato para liberar a su cliente en un último intento desesperado?
    ¿Podríamos investigar al abogado con respecto a los crímenes anteriores? Es decir donde estaba, si por su constitución podía haber sido el asesino, dinero seguro que no le faltaría para salir del pais…
    Creo que conjeturo demasiado :S

  86. jjandroman me gusta tu primera conjetura, empiezo a creer que el forense quizas no sea realmente el asesino quizás sólo protega a alguien.

    Y lo del patito de la hija lo pensé pero aunqe fuera un patito de goma eso no querria decir nada, muchos niños tienen patitos de goma y eso no convierte a sus padres en asesinos en serie :p

  87. Buenos días a todos, queridos compañeros.

    Jack, sigo dándole vueltas a lo del anillo encontrado en el escenario. Quiero decir que el tipo de gente que acudiría a ese tipo de antro no me lo imagino quitándose la alianza en señal de respeto, la verdad. Y me ha surgido una duda, de que material eran los guantes encontrados. quiero decir si eran de látex como los que utilizan los médicos, forenses o la científica o era guantes corrientes como los que se usan para haer limpieza. Se me ha ocurrido que el anillo se le pudo caer al asesino/a al quitarse los guantes para quemarlos. A mí me ha pasado alguna vez. Y otra duda ¿la habitación tenía alguna alfombra o moqueta? porque eso justificaría que no recogiera el anillo, no lo oyó caer.
    Por otro lado no creo que preguntando a los amigos de la víctima aclaremos algo. Si su acompañante prefería el anonimato del motel ¿creeís que la víctima iría diciendo a los cuatro vientos que tenía una relación y con quién?

    sí supongo que son solo idas de olla. Pero es lo que más vueltas me da en la cabeza.

  88. Un momento. Jack dijiste que el detalle del patito de goma implantado cirúrgicamente en el estómago no se había filtrado a la prensa. Pero en el juicio tuvieron que salir esos detalles, por lo tanto no sería descabellado pensar que alguien pudo averiguar el modus operandi.

    Y ¿soy la única que le extraña que a la persona que dirigió la investigación de la víctima española hace 8 años (Regordán) hayan intentado asesinarla sólo hace unos días? Y averiguamos el asesino pero no quien lo había contratado.

    Veo que soy la única paranoica en este caso.

  89. Jengibre, no eres la única paranoica… tengo sospechas de viejos conocidos, pero trato de no eviidenciar dichas sospechas porque no tengo fundamentos lógicos y sustentables en los que basar mi intuición. Pero, el detalle del juicio me parece muy atinado.
    Bien, como creo que ahora sólo debo dejar escapar mi paranoya, ya traigo al FBI… estoy sospechando que A. K. es una organización infiltrada en todas partes… Sino, no encuentro más explicaciones.
    Siento que tenemos todo delante de nuestros ojos… que hay algo oculto y perdido, no sé encontrarlo…

  90. Nícolas, se que fui la primera que hablé de AK, pero sólo porque encontramos esa nota. Pero no estoy tan segura, Ak siempre se atribuye sus casos. le gusta hacerse publicidad, que sepamos que está muy por delante nuestro. Creo que esa nota era para indicarnos que no se ha olvidado de nosotros, para recordarnos que sigue entrando en la oficina cuando y como quiere, y que tendremos noticias suyas.

    Me refería que, puesto que el abogado de Gordon ha estado en España bien podía haber encargado la muerte de Regordán (recordemos que no se quería dejar ningún cabo suelto tras este asesinato) y contratar a alguien para que hiciera el trabajo sucio y matar a Leyre übeda e introducirle el patito. El abogado conoce todos los detalles del caso.

    Pero nos faltan pruebas e informes. Sólo es una hipótesis con la que estoy trabajando.

  91. Ey, bien visto lo de Regordán!!

    Pues yo sigo pensando que Leyre tuvo que contárselo a alguien. No lo gritaría a los cuatro vientos, pero vamos, ¿no le diría ni a su mejor amiga, ni a su más íntima amiga, que estaba quedando con un/a chico/a de tal color de pelo o lo que sea? Vamos, no era ninguna marginada social, digo yo que alguien sabrá algo de ella. Sobre todo sabiendo que lo de que era bisexual sí lo gritó a los cuatro vientos.

  92. Se me ha ocurrido algo…. quizá no tengo lógica pero allá va.
    Este último asesino no puede ser Rubi… si yo fuera un asesino serial, y sé que están procesando a una persona inocente que dentro de dos semanas morirá acusado de los crímenes que yo cometí, esperaría ese par de semanas para volver a reincidir y no daría lugar a sospechas que podrían hacer que liberaran al inocente, y me volvieran a cazar a mi.
    Lo sé, es algo sin lógica, pero se me acaba de ocurrir. Si Rubi esperó ocho años… ¿por qué no esperar dos semanas más.
    Otra conjetura disparatada…. ¿Qué tal si los guantes hallados en las escenas de los crímenes los hubiera usado Gordon… pero para otras cosas? ¿Hacer una autopsia? Por ejemplo. Es decir, puede que Gordon hubiera usado esos guantes para realizar las autopsias en los lugares en que él estuvo trabajando, que cinsidieron con los sitios en donde se cometieron los asesinatos. Así pues, alguien, un X en este caso, se apoderó de dichos guantes y los quemó parcialmente para que se pudieran encontrar las huellas digitales de Gordon, y de ese modo incriminarlo de haber cometido esos crímenes.
    También se me ocurre que pensar en que Nuria Copano tuvo posibilidad de haber cometido el crimen es algo ilógico. En su declaración ella dice que después del tercer año de encarcelamiento de Gordon decidió rehacer su vida porque sabía que a pesar de que Pete fuera inocente, lo condenarían a muerte y no habría nada que hacer. Y ahora, ocho años más tarde, cuando ya está con una vida hecha, marido e hija, carrera profesional… ¿Va a ir a cometer un crimen para liberar a su amado y decirle apenas salga de prisión: “Perdona, no pude esperar y me hice mi propia vida en la que tú no estás incluido”? O sea, ¿para qué liberarlo a estas alturas del partido? O la mejor pregunta sería: ¿”Para qué intentar liberalo a estas alturas del partido”?
    Allí tenéis, mis conjeturas más disparatadas y carentes de significado. XD

  93. Es cierto Nicolas, que se ve claramente que Nuria, no tenía pensado seguir con Gordon.
    Pero hay algo que me dice que este último crimen, es un intento desesperado por lograr la libertad de Gordon.
    Faltando dos semanas para su ejecucíon la única solucion que pudieran hallar sería cometer un asesinato de las mismas características que los de Gordon, (supuestamente Rudy)

    Otra cosa, tenemos datos fehacientes de que Nuria Copano no estuvo llendo a visitar a Gordon?

  94. Nicolas no sé si son disparatadas, pero en lo de los guantes yo ya indiqeu lo mismo pero menos explicado y en que Nuria no puede ser tambien indique algo por lo mismo que tu dices.

    Lo de que no es el mismo asesino en serie, pues o realmente no es un asesino en serie y actuo asi motivado por otras razones o realmente el sospechoso es Ruby porque como ya hemos indicado varios un asesino en serie lo lleva en la sangre y seguiria matando porque realmente nlo necesita…empiezo a pensar que no se trata de un asesino en serie vulgar y que el forense no esta tan metido como pensamos…

  95. Otra cosa…
    ¿se revisaron la chaqueta y los pantalones de la víctima? en busca de algun telefono, dirección, o si tenia movil, necesitaríamos los numeros de telefono que tenía dentro.

    Otra cosa que me gustaría revisar es el tema del registro en el hotel. De que forma fue, escribio a mano sus datos?, si es asi, se podria analizar la caligrafia, para ver si estaba en ese momento bajo presión.
    La habitación estaba paga?, lo hizo con tarjeta de crédito?

    y además, no contamos con ninguna cámara de seguridad?

  96. Pilar dijo…

    Mauser Still, tu opcion numero uno, no s, de ser el abogado porque empezar ahora despues de ocho años y porque defender al sospechoso, para él seria mejor acabar cuanto antes.
    Creo que el abogad esta metido pero que no es el asesino, al menos no el real.

    ————

    Si el abogado es el asesino, puede haberlo hecho para tratar de inculpar a la chica y conseguir que ejecuten al forense por las anteriores víctimas, y a su novia por este asunto. El asesino le habría ordenado que no comentase nada con su novia, y ahora quiere que la justicia la encierre: así mandaría un mensaje muy claro al forense: ojo con arrepentirse a última hora.

  97. Así explicado suena convincente 😉

  98. Hola a todos!
    Llevo tiempo siguiendo vuestros casos y no sabéis lo mucho que me habéis ayudado en mis investigaciones periodísticas. Ahora creo que es el momento de devolveros el favor (o al menos intentarlo).
    No puedo evitar realizar esta conexión mental: patito de goma+barriga= embarazo/bebé.
    Igual no tiene ningún sentido, pero, como ya he dicho, no puedo evitarlo.
    Quizás Gordon sea culpable y cometió los asesinatos, cosa que por ahora dudo bastante… pero si fuera inocente, ¿qué impulsa a un hombre a no luchar por su inocencia? Sólo una cosa… proteger a alguien. Y es ahí donde mi mente empieza a trabajar. Puede ser que averiguara quién era el culpable y que esté protegiendo a Nuria.
    De ahí su cambio de actitud en las cartas a su novia.
    ¿Y el por qué ahora otra muerte? A sido en el mismo país en el que reside Nuria, ¿no? Quizás sea una amenaza, ya que el forense a podido querer testificar y aportar los datos incriminatorios suficientes para cazar al verdadero Rudy.
    El viaje del abogado ha podido ser para reunirse con el verdadero asesino…
    No sé, lo más seguro es que sean sólo divagaciones mías… pero creo que por ahí debe andar el caso…

  99. Hola Michelle. Te pasa igual que a mí. Por eso pregunté si se podía acceder al historial médico de Gordon para comprobar si era estéril! Por alguna razón me gusta mucho pensar que se quedó en prisión y cortó el contacto con Nuria para que ella pudiera tener una vida con un niño que no habría visto la luz si hubiese seguido con él.

    Quizás lo del patito en la barriga fuera una paranoia relacionada con que no puede dejar embarazada a ninguna mujer…

    Pero no deja de ser una teoría cogida muy de por los pelos, por eso quizás pasó desapercibida la petición.

  100. Y luego por alguna razón, Nuria se enteró de por qué Gordon seguía en prisión, y le dedicó el último asesinato, como si fuera una señal, para decirle que porfín había tenido un hijo…

    Lo dicho muy tirado por los pelos.

  101. Permitidme hacer una pequeña acotación… una incoherencia que he encontrado. “Las sábanas estaban cambiadas pero en el colchón había trazas de sangre”…. ¿Cómo podían estar las sábanas cambiadas? Es decir, cuando llega la policía a una escena del crimen lo primero que dice es eso de: “No muevan ni toquen nada de la escena del crimen, no alteren la escena”. ¿Verdad? Entonces… si la policía había llegado y en teoría había dicho eso… ¿Por qué habían cambiado las sábanas? Y es más, ¿Si la limpiadora pudo haber cambiado las sábanas, por qué demonios dejó el resto de la habitación como un chiquero? No tiene mucha lógica…. al menos que yo vea.

  102. Entonces… siguiendo el razonamiento, la limpiadora no tuvo que haber sacado las sábanas, pues la escena tenía que ser exactamente la misma. Dicho de otro modo, si la limpiadora no cambió las sábanas, y cuando llegó la policía las sábanas estaban cambiadas, alguien más tuvo que haberlo hecho. Alguien que estuviera en la habitación después de haber asesinado a la víctima, y antes de la llegad de la limpiadora. El asesino.

  103. Nícolas, tienes razón. En teoría cuando hay un homicidio la policía precinta el escenario para que no se contaminen las pruebas forenses. (Recuerdo que para hacer la fiesta en La Caja del Porno, Arjona mandó que desprecintaran el local)
    así que si la policia prencinto la habitación sólo pudo haberse llevado las sábanas el/la asesino/a

  104. Les recuerdo que nosotros no somos la policia y que visitamos el escenario una semana después, ya había sido retirado el precinto y la escena modificada por nuevos clientes si los hubiese habido y el “eficiente” servicio de limpieza.

  105. Umm, me gustaría revisar el libro de registro del motel, si es que tiene. No estaría mal saber quien se registro antes y después de Leyre Úbeda, por si las dudas.

    Boniatus, no se si podrás responder a esto: la huella de zapato en el marco de la ventana de la habitación, ¿apuntaba hacia adentro o hacia afuera? Es decir, ¿alguien entro por la ventana o alguien salió? Según lo que dices supongo que salió, pero no está de más confirmarlo.

    Y hay algo que me intriga sobre este Carlos Ashmoor. ¿Como es que sabía que su padre fue primero asesinado y luego operado? Por más que sea doctor no tendría que haber tenido acceso al cuerpo de la victima. Era un caso confidencial, controlado por INTERPOL y, además, la victima era familiar suyo. Y está el hecho de que cuando Jack recibio el dato de la operación post-mortem, el caso se encamino definitivamente hacia la culpabilidad de Gordon. Sospechoso.

    Saludos, camaradas.

  106. Hola, he estado leyendo todas las conjeturas, y me parece que el patito de goma en la barriga de las victimas tiene que significar algo relacionado con un embarazo tal como dijo Michelle.

    Pero en tal caso, se me se me viene a la cabeza el aborto, o algo similar, ¿que tal si es una venganza hacia personas que cometieron aborto?

    Tambien con respecto a el por qué hasta ahora, y teniendo en cuenta esto del embarazo, creo que tiene que ver con el nacimiento de la hija de Nuria, Rosana.

    Es una idea bastante descabellada, pero podría ser que Nuria fuera la asesina intelectual y junto con Gordon llevaron a cabo los crímenes,(porque ella no habia podido tener hijos y despreciaba a quienes practicaban el aborto), entonces en el momento en que sospecharon de Gordon, para no dañar el sueño de Nuria de tener un hijo, él se no se defendió, el bien mayor era el nacimiento de Rosana, y ahora que ya nació y tiene un año de edad, ella está dispuesta a pagar por sus asesinatos, y quiere liberar a Gordon.

    De todas formas surgen mas preguntas como, ¿por que matar de nuevo a alguien y no sólo entregarse?

  107. Hola

    Santi, lo del nacimiento podria ser pero lo del bien menor lo dijo unos cuatro años antes de que naciera Rosana, no cuadra mucho que lo dijera si aún ni sabía que iba a nacer.

    Yo tengo muchas dudas de que sea el forense el sospechoso.

    Jack, se podría saber si Nuria o el abogado también estaban en el momento de los asesinatos en las ciudades donde se produjeron?

  108. Lo investigaré, Pilar.

    Os pido perdón por la falta de novedades, llevo unos días bastante hasta arriba. Os diré que yo también había pensado en la teoría del embarazo… pero Gordon no es estéril.

    Nicolás, el Sr. Marrón tiene razón, cuando nosotros llegamos al caso ya había pasado una semana. Para entonces la habitación ya había sido desprecintada. Supongo que O'Halloran tardó demasiado en decidirse a incluirnos en la investigación; de lo contrario, habrían intentado ponérselo algo más fácil a Boniatus. Con todo, bien apuntado.

    Rasudoque, permíteme aclararte tu duda: fue Carlos Ashmoor quien encontró el cuerpo de su padre y alertó a las autoridades. Se verificó que a la hora de la muerte se encontraba en la biblioteca, no sólo su carnet de biblioteca lo acredita sino que varios testigos (personal y usuarios del centro) declaran haberlo visto.

    Si me dais más tiempo iré contestando a otras preguntas. Lo siento, ya os digo, estoy un poco hasta arriba con este caso y apenas tengo tiempo de nada. Pero nos pondremos al día, os doy mi palabra.

  109. Buenos días!!
    Me alegra saber que no soy la única que piensa que tiene que haber un enlace con el bebé.
    Creo que sería conveniente que hablaramos con el abogado e intentar sacarle información porque seguro que no es muy útil para avanzar un poco más.

  110. Perdón quería decir “nos es útil” jaja

  111. Michelle, perdona mis modales, bienvenida al equipo. Algún día nos tienes que contar cómo es que te hemos ayudado en tus investigaciones periodísticas. Hasta entonces, siéntete aquí como en tu casa.

    Veréis, a toda esta historia le encuentro un inconveniente… por más que lo pienso, no veo qué beneficio podría sacar Nuria Copano de todo esto. Como bien apunta Nicolás, Copano no esperó a Gordon. Siguió adelante con su vida, está labrándose una reputación como forense, es esposa y madre, las cosas le van bien. Peter Gordon no encaja ya en esa vida, así que… no sé, vaya, yo al menos no me arriesgaría a perder todo lo que me ha costado ocho años conseguir, cometiendo un crimen para ayudar a alguien con quien de todas formas no podré estar.

    A ver cuándo consigue Zalaya que Ashmoor le haga un hueco en su agenda… La verdad es que tengo ganas de saber qué opina ese caballero de este caso.

  112. Para ser forense, un poco descuidado sí que es Gordon, se deja los guantes, los quema, pero no del todo. ¿No es un poco raro? Para mí mucho. Creo que ahí está la clave.

  113. Rasudoque… La huella en la ventana es de salida, osea apunta hacia afuera.

  114. Pues yo le he dado un par de vueltas, y si antes era partidario de la simbología que apuntaba al embarazo o aborto, ahora no tanto. Por dos razones: la primera, que si se trata de personas con conocimientos de anatomía (como demuestran las incisiones) no encuentro lógico que introduzcan el patito en el estómago y no en el útero. La segunda (a la que llegué a raíz de la anterior), que las víctimas no han sido siempre mujeres, sino también hombres. ¿Cómo encaja introducirle un patito de goma a un hombre en el estómago en la teoría del embarazo? Podría más bien tratarse de algo relacionado con la ingestión de cosas/alimentos (véase ahogamientos o similares), o relacionado con los juguetes.

    Gente, diría que nos estamos estancando, sobre todo si lo comparamos con el caso anterior…

  115. Hola a tod@s, primero quiero pedirles una disculpa por mis apariciones intermintentes, tambien les mando mi agradecimiento a todos lo que me prestaron su ayuda para conocer mas el funcionamiento de este gran blog, segundo, uds creen posible que el asesino realmente siga libre y los asesinatos que pudo haber echo en estos 8 años no esten ligados a el?? quiza fueron en otros paises menos desarrolados o con los cuales no se comparta informacion?? asi a 2 semanas de que maten al chivo expiatorio regrese a burlarse, es mi primera teoria, Saludos!

  116. He estado pensando en los motivos que podría tener Núria para actuar ahora. Justo cuando ha rehecho su vida y es madre de una niña de corta edad. Me cuesta creer que arriesgue todo eso por salvar a alguien que, aunque por las declaraciones que hizo a nuestro jefe de departamento es obvio que sigue amando, ya no forma parte de su vida. Estuvo esperándolo 3 años. ¿No sería lógico que hubiera asesinado antes?

  117. ¡¡¡¡Por fin se puede escuchar la banda sonora mientras estudias el caso!!!

  118. Chicos, quedan menos de seis días para resolver el caso. En seis días ejecutarán a Peter D. Gordon, y puede tanto como no, que estén asesinando a un inocente. Hay que retomar esta investigación. Necesitamos el informe de Irene, aunque no creo que saquemos mucho de él, necesitamos los últimos dos informes de Zalaya y si se puede, que los chicos de Jnum hagan un análisis de algunas cosas en el laboratorio. Pero creo que de las pruebas físicas no sacaremos mucho en conclusión. El escenario es muy confuso, y su estudio no nos aportaría mucho sobre la identidad del asesino de Laire Úbeda.
    Si pensamos en la autopsia del cadáver sólo determinaríamos dos cosas. 1. Si la víctima fue cedada, caso que ya hemos descartado. Claro que podría haber sido cedada en la habitación. 2. ¿Cuál fue la herida mortal? Esto tampoco nos aportaría muchos datos, ya que sólo nos daría cómo murió la víctima, y cuáles fueron las heridas postmorten.
    Si vemos el análisis de comparativa de la huella que halló el profesor en el marco de la ventana sacaríamos poco. De acuerdo, alguien intentó salir de la habitación, pero sólo nos quedaría saber a qué tipo de calzado pertenecía la huella, femenino o masculino.
    Se presentan en este punto otras complicaciones. Si el calzado es masculino puede que tengamos más luz sobre ese asunto. Si por el contrario, el calzado es femenino, tendríamos dos posibilidades. 1. El asesino de Úbeda era mujer y trató de escapar. 2. Ubeda fue quien intentó escapar por la ventana.
    Además se nos presentan muchas combinaciones y posibilidades de trabajo. He estado revisando y releyendo los informes. No encuentro el cabo suelto, ese error que siempre cometen los culpables. Siento que las pistas claves están aquí, en la información que tenemos, y nueva data sólo haría más confusión. Quizá haciendo un descarte podríamos llegar a tener algo.
    Pero sobre estos puntos tampoco podemos llegar a estar seguros. Es poco probable (aunque no imposible) que Nuria Copano fuera la asesina. Como ya hemos mencionado antes, Nuria ya tiene una vida hecha y no va a tratar de liberar a su amado ahora que Peter Gordon ya no está en sus planes. Por otro lado, no hay muchas cosas que nos hagan sospechar de sus declaraciones. Es decir, no tenemos muchos motivos para sospechar de Copano. Así que, y siempre tomando en cuenta que las declaraciones de Nuria sean verdaderas, me arriesgaré a aventurar que ella no pudo haber sido. ¿Por qué? Si no lo entiendo mal, para culpar a alguien de tal o cual crimen se deben tener tres cosas: Oportunidad, motivo y medio. Bien, Copano no tenía el motivo… ¿Liberar a su amado ahora que ella ha hecho una vida en la que él no está incluido? Ella no tenía la oportunidad, según sus declaraciones la fecha del asesinato ella estaba en EuroDisney festejando el 1º cumpleaños de Rose. [NOTA: Por ahora no tenemos motivos por los cuales sospechar de que Copano esté mintiendo, cuando tengamos algo que nos indique que ella no nos dice la verdad podremos comenzar a desconfiar de sus declaraciones]. Lo único que tuvo Copano fue el medio, es forense y tenía acceso a instrumental quirúrjico par practicar la operación con la víctima.
    He dejado todo lo que he pensado durante estos días, espero que sea de ayuda y nos posibilite salir de este estancamiento.
    Sigue habiendo cabos sueltos, sigue habiendo cosas sin sentido, pero quizás podamos hacer algo de luz sobre el asunto. ¿Vamos a dejar que Mendoza se nos ría en la cara otra vez? No, yo digo no! Así que, pongamos manos a la obra y sigamos usando nuestras mentes para desentrañar el enigma.
    Todo comienza y termina en las pequeñas células grises. Las respuestas están en nuestra mente, no en pruebas físicas ni en más datos.
    Así que… ¡Sociedad del Misterio, unida, jamás será vencida!

  119. Cierto, Nicolas, debemos darnos prisa.
    Desgraciadamente, se me está haciendo muy duro conseguir reunirme con los implicados que falta. Con suerte, espero que mañana o pasado a más tardar las tengais aqui.
    Nos vemos.

  120. Tengo una idea que se me acaba de ocurrir. Quizás el análisis de la huella en el marco de la ventana nos sea de provecho después de todo. ¿Sabéis porqué? Porque tenemos dos opciones, como ya había mencionado antes.
    1. Que se trate de un calzado masculino, con lo cual tendríamos que sospechar de un acompañante de dicho género.
    2. Calzado femenino, una acompañante mujer.
    De la segunda posibnilidad se nos dan otras dos:
    1) La asesina escapó por la ventana.
    2) La víctima fue quien intentó escapar por la ventana.
    Hasta hace unoss momentos había creído que esto dificultaría la investigación, pero ahora estoy convencido de lo contrario. ¿Recuerdan que Laire Úbeda se había descalzado? Quiere decir, y tomando en cuenta la reconstrucción de Profesor, que: “La víctima entró, trancó la puerta con la silla, se descalzó y se quitó la chaqueta, y luego abrió la ventana”. Si la víctima se había descalzado antes de tratar de escapar, jamás pudo haber dejado huellas de zapatos. Con lo cual, se deduciría que esa huella fuera de la asesina.
    Sí, está un poco traído por los pelos…. pero qué queréis. Después de un fin de semana entero pensando en esto….
    ¿Zalaya? ¿Sabes cómo está la conexión de Jack? Estos problemas con su PC nos están demorando mucho…

  121. Buenos días compañeros…. Tengo una idea, más bien, una analogía. Por eso que Jack dice en su informe de: “Se habían encontrado restos de ADN en los cadáveres de las víctimas”…. “Pero Gordon había usado guantes”….. “Se habían encontrado huellas”….. Tengo una pequeñísima incoherencia. Jack dice que en los cuerpos se había encontrado huellas y material genético de Gordon, y Gordon no pudo haber dejado esas huellas en las autopsias. ¿Verdad? Bueno, pues Rubi tampoco pudo dejar esas huellas cuando cometió los crímenes porque en teoría usaba guantes. Sí, disparatado al límite y no le encuentro significado.
    Y otra cosita…. ahora sí mi analogía. Esto me hace recordar al caso de la asesina fantasmas que Jack publicó en mientras tanto en el mundo…. Por eso del DNA encontrado en las víctimas.

  122. Ahora que releo mi disparatada conjetura veo que no está bien explicada. La incoherencia que encontré fue esta: Se encontró, (en los cuerpos de las víctimas), material genético (ADN) de Peter Gordon. Jack supuso que era imposible que Gordon hubiera dejado esas huellas y el material genético durante las autopsias que Gordon les realizó a los cadáveres, porque Gordon usaba guantes. Ahora bien, supongamos que Rubi es efectivamente Gordon, Rubi usó guantes para asesinar… ¿Entonces, cómo pudo dejar huellas en los cadáveres si usó guantes? ¿Me explico? Gordon no pudo dejar el ADN en los cuerpos cuando hizo las autopsias porque llevaba guantes, del mismo modo, Rubi (que por ahora suponemos que es Gordon) tampoco pudo dejar huellas en los cuerpos, porque él también usaba guantes. ¿me explico?

  123. Nicolas te explicas perfectamente :p pero esa idea ya se expuso, de hecho es lo que mehace pensar que Gordon no sea el Ruby pero en ese caso debemos pensar que no es un asesino en serie el sospechoso porque sino por que parar y porque empezar ahora?
    Creo que esamos parados poruqe nos faltan algun datos, necesitamos saber que tiene que deci el abogado y donde estaban tanto él como Nuria cuando se cometieron todos los asesinatos

  124. Querida Pilar.

    Cómo él mismo nos ha explicado, nuestro jefe de departamento tiene problemas para “entrevistar” a los sospechosos. Recuerda que no somos la ley, si ellos no quieren “colaborar” con nosotros voluntariamente, no podemos obligarlos. No podemos llegar y decirles eso de “tenemos que hacerle unas preguntas, podemos hablar aquí, o puede hacerlo en la comisaría, usted elige.”

  125. ya, pero a mi con los datos que tenemos no se me ocurre nada, sigo pensando pero..esta complicado

  126. Lo primero de todo es: ¿Gordon se encargaba de hacer las autopsias de los cuerpos que se supone que asesinaba?

    Suponiendo que si, me da por pensar en esta teoría:

    el asesino es alguien muy cercano a Gordon, lo suficiente como para
    dejar unos guantes quemados suyos y consecuentemente, con sus huellas para incriminarlo (y despistar a la policía o incluso vengarse de algo que no conocemos).

    También debía ser muy cuidadoso y no dejar ninguna huella. De este modo, si Gordon le hacía las autopsias a las víctimas, bien podida dejar ADN suyo o alguna huella, incluso usando guantes durante la autopsia.

    Alguien preguntó si Gordon tenía ayudante. Estaría bien contestar a esta pregunta, o por lo menos saber si alguien le acompañaba en sus viajes.

  127. Bueno, he estado bloqueado unos días, pero se me ocurren dos cosas:

    En primer lugar, si estamos razonablemente seguros de que la señorita forense estaba en Eurodisney, entonces de los posibles sospechosos, todo apunta al abogado, que fue visto en el aeropuerto por ella misma. Sin embargo, esto me preocupa, porque nos sirve un sospechoso muy evidente AL MISMO TIEMPO que proporciona una cohartada casi de hierro a nuestra amable madre licenciada.

    Mientras desentrañamos eso, ahí va la segunda: ¿Donde están las llaves en la recepción del hotel, en relación a la mesa del dueño? Es decir: pueden los clientes cogerlas así como así si el recepcionista no está? Me parece extraño: así cualquiera puede esperar a que el dueño se despiste, y coger una habitación gratis por unas horas. Sospecho que el dueño puede estar mintiéndo.

  128. Yo habia mencionado algo parecido en cuanto al dueño del hotel, ver el tema del registro.

    Ademas, los guantes anteriores, quemados, están todos? Me refiero a los confiscados por la policia. ¿Pudo alguien cojer guantes que fueron usados en otro crimen y ponerlos nuevamente en la escena?, en esta nueva escena.

  129. Equipo, de verdad, os tengo que volver a pedir disculpas por el retraso… Este caso me tiene descontrolado por completo, me he pasado tres días apartado del ordenador por culpa de una contractura cervical a causa del stress. Podéis preguntarle a Sata que os lo confirmará encantada, la pobre.

    Os tengo novedades. No sé si esto es una buena o una mala noticia, supongo que en cierto modo es buena, pero… El último asesinato ha llegado a oídos del juez que instruye el caso Ruby y le ha hecho dudar. La ejecución aún no se ha anulado, todavía no las tiene todas consigo sobre la inocencia de Gordon, pero a petición del abogado Matheson, el juez ha concedido a la defensa una semana más para investigar.

    Eso significa que tenemos hasta el diez de Octubre para resolver este caso; también significa que Matheson va a volver por nuestra tierra para no dejar piedra sobre piedra hasta que consiga demostrar que su cliente es inocente de todos los cargos, o en su defecto de reforzar la duda razonable. Zalaya, te concertaré una cita con él… esperemos que Ashmoor consiga hacerte POR FIN un hueco en su agenda.

    A lo largo de estos próximos días trataré de responder cuantas preguntas me sea posible. Por el momento os diré que, en cuanto al por qué, la explicación a la que más sentido le veo es la de que el asesino (sea el original o un imitador) busca la liberación de Peter D. Gordon. Es la única explicación lógica que veo a por qué esperar ocho años y sin embargo no dos semanas.

    Así que Matheson ya se ha salido con la suya, la duda razonable existe; pero el juez sigue queriendo una ejecución, o sea que no cantemos victoria… tenemos una semana más, pero sólo una. ¡Adelante, equipo!

  130. ¡Sí! Me alegro mucho de volver a verle, jefe, ya temía que le hubiera pasado algo grave. Celebra vuestra recuperación……….
    Ahora de vuelta al trabajo. Créame, si algún día llego a encontrarme con ese señor juez, le voy a tener que dar, como mínimo, cinco cajas de bombones por este precioso regalo que es una semana de trabajo.
    Sigo receptivo a nueva información, y a alguna observación sobre las últimas teorías y planteamientos que hemos venido dejando a lo largo de estos días. De este modo sabremos a qué atenernos o no.
    Lo dicho, expectante a nuevos datos.

  131. Me alegro de que estés mejor Jack. Menos mal que nos dan una semana, no me gustaría que mataran a un inocente.

  132. Bienvenida sea esa semanita!!
    Sobre lo que comentas Jack de que la mejor razón para cometer el asesinato es liberar a Gordon entonces me deja una duda que razón puede haber tan fuerte para querer desear liberar a alguien aunque eso te suponga matar a alguien. En el caso de que Gordon sea inocente no parece razonable que nuestro asesino matará para librarle y que le cazarán a él, por lo cual tendríamos dos asesinos más libres. Demasiados asesinos serían así que creo que Gordon tiene todos los boletos de ser el asesino pero se me escapa lo de las huellas y el ADN descubierto en los cuerpos como quien no quiere la cosa :S complicado esta, o eso creo, hasta que no sepamos por qué tantas ganas de liberarlo, que se ganaba con eso?

  133. Voy a seguir con mi conjetura.

    El asesino acompañaba a Gordon en sus viajes, mataba y se cuidaba de dejar pistas para incriminar a Gordon.

    Alguien que le tiene aprecio a Gordon descubre qué está ocurriendo, y decide liquidar al asesino USANDO EL MISMO MÉTODO (patito, guantes, etc), ya sea por venganza, por darle el toque irónico, o simplemente por aprovechar las circunstancias.

    Pero es demasiado tarde, ya que todas las pruebas apuntan a Gordon y este es condenado.

    En el juicio, Gordon (que al principio no tiene ni idea de qué está pasando) se muestra aterrado. Pero al día siguiente, la persona que lo vengó viene a verle y le cuenta la historia, prometiéndole un nuevo asesinato para fingir que el verdadero Rubby sigue suelto.

    ¿Porqué esperar 8 años? Pues porque se supone que la persona que lo vengó no es ningún asesino y que no tiene intención de cargarse a ningún inocente ni de tomarse la justicia por su mano. Así que indagó durante 8 años, quién podía ser la víctima más justificada o menos echada en falta, etc..

    Por eso, y siguiendo mi conjetura, parece que el señor Ashmoor podría tener cosas muy importantes que decirnos.

    Como me gusta imaginarme historias! 😛

  134. Todo puede ser Gabriel, pero por aprecio a alguien te convertirías en un asesino? No sé yo creo que hay algo que se gana con que no le condenen no sólo por ayudarle, porque la única persona capaz de hacer eso por amor sería Nuria y ella ha rehecho su vida, no cuenta ya con Gordon. No sé tiene que haber otra cosa que se nos escapa

  135. ¡¡¡Jack, que alegría verte de nuevo por aquí!!!
    Espero que estés completamente repuesto.

    Y me alegro de tener una semana mas. Sigo dándole vueltas al detalle de los guantes quemados. Hace unos días pregunte de que tipo eran los guantes que se encontraron en los escenarios. Porque podrían haber sido puestos ahí para implicar a Gordon.
    También pregunté a que altuera del suelo estaba la ventana. Quiero decir, si estaba muy cerca del suelo que el asesino pudiera salir por ella sin tener que apoyarse en el marco de la ventana para salir por ella. Lo digo porque si el asesino se quito los guantes, los quemó y los tiró a la papelera, al hacer esto para salir por la ventana ¿no debería haber dejado huellas? Pero sólo se encontraron las de la víctima, por lo tanto eso significaría que el asesino llevaba guantes cuando salió por la ventana. No encuentro lógico que asesine a Leyre, se quite los guantes y los queme, lave la sangre del ¿destornillador y el instrumental quirúrjico? y se ponga otros guantes para salir por la ventana.

    Por otro lado, si quemó los gauntes en la escena del crimen, ¿no deberíamos haber encontrado evidencias que nos dijeran donde los quemó? Ya sé que había pasado una semana cuando Boniatus procesó el escenario, pero ¿no debería quedar alguna zona chamuscada, o ennegrecida?

    Otra cosa. La señora de la limpieza cambió las sábanas manchadas de sangre, pero ¿ni siquiera vació el contenido de la papelera? Curiosa forma de limpiar tiene la señora.

    No me gusta nada este caso. Estoy totalmente en contra de la pena de muerte.

  136. Buenas tardes a todos.

    Jack, releyendo tu informe me ha chocado un pequeño detalle. “El doctor Ashmoor, el único familiar vivo de la víctima de Escocia…” Me ha llamado la atención que fuera él quien se diera cuenta que la incisión era practicada post-mortem. Me ha resultado curioso que el hijo de una de las víctimas sea médico, y justamente sea este testigo el que más problemas le está dando a Zalaya para poder hablar con él. Por eso me ha surgido una duda, ¿su padre que profesión tenía? ¿Era policía por casualidad? y ¿sabemos a que rama de la medicina se dedica Carlos Ashmoor?

  137. Amigos! Acabo de reunirmo (¡Por fin!) con en Dr. Ashmore. Dadme unos minutos para pasar a limpio el informe y os remito una copia, ¿vale?

  138. Esperé a que Doris, la secretaria, anunciase mi llegada por el interfono, cual chambelán de la corte de Luis XVI, y a su señal llamé educadamente a la puerta del despacho de Carlos Ashmoor, doctor en Relaciones Públicas. Repasé mentalmente la breve biografía que Jack me había proporcionado: padre inglés, madre española, radicados en Inverness (Escocia). El hijo tiene la doble nacionalidad. Conoció al investigador jefe Ryder durante la investigación del caso Ruby original, y desde entonces se han tenido en muy alta estima el uno al otro (pese a no haberse vuelto a tratar). Sin embargo, y tal y como Jack me había prevenido… aquella no era la historia completa de Carlos Ashmoor.
    Ashmoor me recibió a media distancia en su despacho, la corbata impecablemente arreglada, el salvapantallas de su ordenador arrancando. Periódicos internacionales sobre su mesa. Ocupado, pero amable. Le saludé con cortesía y le mostré mi identificación.

    —Señor Zalaya, un placer. Siéntese, por favor… ¿café?
    —Gracias, con leche y mucho azúcar, si no es molestia…
    —Doris, ¿serías tan amable de traer un café para el caballero, por favor? —pidió por el interfono.
    —El investigador jefe Ryder me pide que le presente sus disculpas por no haber podido venir él en persona, pero en estos momentos andamos algo desbordados con una investigación y bueno… testimonios y declaraciones es mi departamento, hablando con propiedad. Pero quiere que sepa que le habría gustado visitarle personalmente.
    —Se lo agradezco y lo comprendo, por supuesto. El señor Ryder es un investigador poco al uso, la verdad… pero su reputación le precede, y como sin duda sabrá somos viejos conocidos. Dígame, señor Zalaya, ¿en qué puedo servirle? Tengo entendido que se trata de un asunto de cierta urgencia…
    —Lo es, sí, eso me temo, y también es algo delicado… —Ashmoor arquea una ceja—. Verá, se han planteado ciertas… ehm… “dudas” acerca del caso del Asesino del Destornillador.

    Durante un minuto que se me hizo eterno, en un silencio agobiante que prácticamente bajó la temperatura veinte grados, Ashmoor me taladró con sus penetrantes ojos azul acero. El tictac de un reloj era el único sonido de toda la sala. Me recorrió un escalofrío.

    –Continua–

  139. —¿Dudas? —preguntó en un hilo de voz—. ¿Qué clase de dudas pueden surgir con su ejecución a la vuelta de la esquina, me pregunto? Ryder demostró la culpabilidad del individuo. Sin duda razonable. Pruebas concluyentes.
    —Me temo que esa información es confidencial, por el momento.
    —O sea, déjeme que recapitule… ¿Viene de parte de Ryder para decirme que tiene dudas sobre el asesinato de mi padre después de ocho años de encierro, caso cerrado, juicio asentado, culpabilidad demostrada, hay dudas?
    »Usemos el cerebro, querido investigador Zalaya… Si en este caso existen dudas, después de probarse la culpabilidad, encerrarlo y condenarlo a muerte, con un filón de pruebas directas e inculpatorias, con un testimonio pericial impecable, demostrado más allá de toda duda razonable, probada autoría en el uso de bisturíes y demás detalles escabrosos que ya se dijeron en el juicio, ¿cómo, por qué, surgen dudas ahora? Y lo más importante… ¿de dónde?
    »Sólo pueden venir de un sitio, ya que todos los escenarios del crimen y la agenda del culpable fueron revisados punto por punto: las dudas sólo pueden venir del ahora. O ha aparecido un testigo especialmente creíble, o un abogado brutalmente influyente, o… un cadáver… un cadáver peculiar… con la firma… con SU firma.
    Tragué saliva.
    —Es usted un caballero de gran perspicacia, señor Ashmoor. Sigo sin estar autorizado para hacer pública determinada información. Un hombre de su categoría sin duda entenderá mi posición. Pero tomemos como hipótesis de partida que sus razonamientos son correctos.
    Ashmoor sonrió con astucia.
    —Tomemos dicha hipótesis. Y le entiendo, tranquilo, no mataré al mensajero.
    —Bien. Necesitamos verificar algunos hechos del caso, si no le importa.
    —Adelante.
    —¿Su padre y el señor Peter D. Gordon se conocían?
    Doris interrumpió a su patrón al entrar con el café y el correo en una bandeja. Aproveché esta pausa para revisar mis notas… algunas de las preguntas que tenían no le iban a gustar, y lo sabía.
    —Sí, se conocieron.
    —¿Sabría decirme si existió algún tipo de roce entre ellos?
    —¿Un apuñalamiento cuenta como roce? —espetó con voz gélida, y acto seguido se disculpó por sus palabras—. Sí, lo hubo. Cuestiones profesionales. Mi padre hizo unos comentarios sobre el modo cuasi reverencial en que Gordon hablaba del asesino. Luego se vio que no hacía sino expresar su megalomanía. Hasta escribió un par de artículos sobre el asesino, o sea, sobre sí mismo… Es una de las cosas que usó la defensa para tratar de evitar la pena capital: trastorno de personalidad múltiple disociativa. Por supuesto, no coló… Pena de muerte. Hasta ahora.

    –Continua–

  140. —Comprendo. La otra víctima en Inverness… Sophia Dover, catedrática de filosofía. ¿Existía algún vínculo entre ella y su padre? ¿O entre ella y Gordon?
    —No puedo saber eso último, señor Zalaya. Pero sí, mi padre y miss Dover se conocían. Mi padre como sabrá era policía, y Miss Dover era una prima directa de mi madre. Quizás por eso mi padre se implicó más en su investigación. De ahí el dolor por las muertes y por esta situación.
    Repasé mis notas. ¿Parientes? Ese dato no lo teníamos…
    —Verá, esto me extraña, porque según sabemos no existe ninguna conexión entre las víctimas… salvo entre esas dos. ¿Por qué se saltaría esta norma en este caso?
    —Con un poco de deducción aplicada se podría observar, ciertamente. ¿No tiene usted todos los datos del caso?
    —Así es, pero como supongo que usted bien sabrá, la Sociedad del Misterio se fundó sobre el afán de buscar la colaboración ciudadana como ayuda para la investigación. Espero que no le molesten mis preguntas, pero nos interesa bastante su punto de vista sobre esta cuestión.
    Ashmoor meditó mis palabras unos segundos.
    —Quizás no buscaba la conexión. Es más, quizás ni siquiera sabía que existía… Creo que se asustó. Puede que mi padre se le aproximase demasiado.
    Eso casaba con una de las deducciones originales de Jack, la de que Ruby tenía tratos con la policía para saber cuándo debía desaparecer. Me anoté pedir a O’Halloran cualquier información posible sobre las investigaciones del padre de Ashmoor.
    —Bien. Tengo entendido que usted se trasladó a España poco después de aquello… un año después, creo, ¿no es así?
    —Dos. Antes estuve estudiando en varias facultades de Europa, Relaciones Internacionales, Derecho, Criminología… Luego fundé mi gabinete de Relaciones Públicas.
    —Pero leo aquí que las Relaciones Públicas fueron en realidad su segunda vocación, ¿no es cierto?
    Gesto reticente en el rostro de Ashmoor. Algo duro. Acababa de conseguir incomodarlo, y eso hizo que me estremeciera. Pero en poco tiempo su humor se suavizó.
    —Así es. Su información es buena.
    —Disculpe, pero tengo que comprobar este dato. Según mis informes, posee usted conocimientos médicos, ¿no es así?
    —Sí, neurocirugía.
    —Neurocirugía… Necesito entenderlo. ¿Cómo llega un neurocirujano, bastante brillante según tengo entendido, a doctor en Relaciones Públicas?
    —Haciendo una estupidez que salvó una vida —responde sacando de un cajón un viejo dossier—. Pero el comité médico no contempló este hecho, sino que no se siguió el protocolo cuando no había tiempo para ello… pero estoy divagando, discúlpeme.

    –Continua–

  141. —No se preocupe —dije, aceptando de sus manos el dossier. Dictamen médico, resultados, una foto de un niño en la actualidad. Tuerto, pero vivo y sano—. Ya casi hemos terminado, señor Ashmoor. El jefe Ryder quería su opinión profesional sobre cierto asunto, verá… el señor Gordon no ha admitido ni desmentido en ningún momento ser el Asesino del Destornillador. Que no lo admita nos parece normal, pero nos extraña que tampoco lo niegue. Parece un comportamiento que no le beneficia en absoluto… Como profesional de la comunicación, ¿qué le sugiere esta actitud del señor Gordon?
    —Inteligencia. Gordon no es ningún estúpido y no se va a incriminar para poder crear una duda. Es menos de lo que un buen abogado americano necesita. ¿Sabe lo que dicen? Que es más fácil demostrar la duda razonable que la culpabilidad.
    —Interesante. Bien, ya sólo nos queda una pregunta… es una cuestión de rutina: ¿dónde estaba usted la madrugada del 16 de Septiembre?
    —Mi secretaria le proporcionará gustosamente una copia de mi agenda —me respondió sin inmutarse—. Naturalmente lo tengo todo apuntado.
    Se me habían acabado las preguntas. Con un educado apretón de manos, un cortés saludo al investigador Ryder y un intercambio de tarjetas, el Relaciones Públicas y yo nos despedimos. Al salir, Doris me pidió que esperase un momento mientras me proporcionaba una copia de la citada agenda.

    Durante la espera, le eché un vistazo a la tarjeta de visita de nuestro testigo. Un diseño elegante, tipografía sobria en un azul oscuro sobre fondo blanco, los datos de contacto habituales. Pero me llamó la atención que, junto a la url de la web de su gabinete, figuraba otra un poco menos habitual en este tipo de tarjetas:
    http://devolviendoelguante.blogspot.com

  142. Gracias Zalaya. Estaba esperando tu informe como agua de mayo.

    ¡¡Así que Carlos Ashmoor es neurocirujano!! Y ¿no es demasiada casualidad que las dos únicas víctimas que tienen algo que ver sean las dos de Escocia? ¿y curiosamente ambas estén emparentadas con Ashmoor?

    Por cierto, muy interesante esa dirección web de la tarjeta. A mitad de mes el sr. Ashmoor viajaba a Madrid desde Coppenague. Y leyendolo he recordado que se encontró en el escenario una tapa de un color azul verdoso, pero no se encontró el tarro. ¿podría tratarse de la tapa de un frasco de Vics Vaporub?

    Jack, ¿sabemos que pasó con aquel niño? ¿sería posible situar a Ashmoor en los otros lugares de los asesinatos?

  143. Bueno, parece que Ashmoor estuvo en España a mediados de septiembre. Lo dice en su blog. Tenemos otro sospechoso. Ahora a corroborar con su agenda.

  144. Um… tuvo la oportunidad, estuvo en España para la fecha del homicidio; tuvo el medio, era neurocirujano y algún conocimiento de abrir estómagos e introducir patitos de goma tenía que tener. Creo que me decanto por la teoría que expuso Jengibre, y que dice que esa tapa podría pertenecer a un Vick Vaporú. Por cierto… un gran producto, a mi me ha salvado de muchos resfriados durante toda mi niñez.

  145. Si creo que este es nuestro sospechoso pero nos quedan muchas cosas aún que desvelar, porque parece que odia a Gordon y sin embargo comete ahora otro asesinato para crear la duda? quizas por esa frase que dijo de “Que es más fácil demostrar la duda razonable que la culpabilidad” o e sque nos enfrentamos a dos asesinos?

  146. Buenas noches queridos compañeros.

    Tengo una teoría para explicar el porqué de los guantes quemados en esta escena del crimen. En los crímenes anteriores los guantes parcialmente quemados con huellas de Gordon junto con el adn y huellas encontradas en las víctimas eran lo que incriminaban a Gordon. Pero es evidente que en este caso no podía, por razoznes obvias, tener huellas del forense acusado. ¿Sólo servían para que se considerara como un caso de Ruby? Yo creo que no. Una de las cosas que más nos llaman la atención de este caso es que se han encontrado huellas de la víctima en la silla que atranca la puerta y en la ventana que fue utilizada para escapar. ¿atrancó voluntariamente la puerta la víctima pero abrió la ventana?
    Creo que el asesino utilizó los guantes de goma para dejar las huellas de Leyre en esos dos objetos. Para ello sólo tuvo que utilizar una sutancia oleosa o cremosa, extenderla en las manos y ponerle el guante a la víctima. Sacar el guante con cuidado para que quede del revés, y ponérselo él. En cualquier objeto que tocase quedarían las huellas de la víctima.
    Y ahí sería donde entra el juego el vics vaporub. Recordemos que encontramos un tapón de rosca del mismo color que el tapón de dicho producto.

  147. ¡¡¡se me olvidaba!!!

    Jack ¿cómo supo Carlos Ashmoor que a su padre lo operaron postmortem? Porque si hasta ese momento no lo habíais mencionado no deja de ser curioso que lo supiera. Si no recuerdo mal, las heridas con el destornillador eran por encima de la ropa (las fotos del cadaver de Leyre Úbeda y el comentario de Zalaya), y no creo que a los familiares les permitan acceder a ver la autopsia. Me parece muy sospechoso.

  148. Jengibre, Eres una genio!
    Es una teoría genial, si podemos llegar a demostrarla. Supongo que podremos analizar las huellas en busca de Vicks Vaporub para ver qué hay de posible en ello.

  149. sí, me temo que mi teoría es eso, puramente teórica.

    Pero ahora que recuerdo ¿no se encontró en el lavabo de la habitación un “pegote de algo que esperaba que fuera pasta de dientes en el lavabo” (palabras del informe de boniatus)?

    ¿podría tratarse del dichoso ungüento?

    Y no, no creo que sea una genio. Te aseguro que no tengo la piel azul, ni duermo en una lámpara…;)

  150. ¿Y tampoco puedes hacer mis deseos realidad?

  151. jengibre estoy de acuerdo con Zalaya…eres un genio!! me gusta tu idea :p

  152. Hombre, si te vas a fustrar por ese detalle me apunto al curso CCC de genio de lámpara por correspondencia…

    O le pido a una amiga mía hada que me preste su varita mágica…

  153. ¿Hey! Zalaya, yo soy un Elfo encubierto…. (ups, como que esto no tenía que decirlo) y bueno, tengo magia élfica antiquísima. El curso por correspondencia de Jengibre, el Hada y la varita, más un Elfo a vuestra disposición… ¿No te basta? ¿Quieren que llame al mago blanco de la fiesta anterior?

  154. ……Dejemos tranquilo al Mago de momento y concentremonos en el caso. Si acaso, ya le llamaremos cuando resolvamos esto, para la celebración. Con suerte, pronto podré hablar con el abogado.
    Mientras, ¿qué más podemos sacar de la entrevista con Ashmoor?

  155. Claro, ahora hay que trabajar; pero no me negarás que no está como para celebrar. A propósito, Jengibre, ¿Qué tal la estás pasando en tu cumpleaños? ¿Ven que sí hay motivos para festejar? XD Lo dicho, feliz cumpleaños, amiga.

  156. Releyendo tu informe me he dado cuenta de algo que se me había pasado por alto. Habla de que Gordon “hablaba con reverencia del asesino” y que escribió un par de artículos sobre el asesino. ¿Podríamos echarle un vistazo a esos documentos?

    Y otra cosa. ¿en que fecha se produjo el incidente con ese niño al que salvo la vida? Pero sobretodo ¿que pasó con aquel niño? ¿Podría ser que se hubiera tragado un juguete?

  157. ¡¡¡Gracias Nícolas!!!

    Bueno, solo llevo 38 minutos de cumpleaños, así que supongo que bien. Ya te contaré mañana como ha ido. De momento no noto el año más… ;P

  158. Saludos a todos. Feliz Cumple Jengibre!

    Comparto algunas reflexiones:
    1- el vick vaporub es ideal para dejar huellas, como se sugirió ya, y debería ser muy fácil reconocer el vick vaporub por su característico olor, y la tapa, porque lleva el logo de vick.
    2- Tiene realmente sentido usar algo (sea lo que sea) para dejar huellas de la víctima por todos lados? no alcanzaría con no dejar huellas propias? Cuál es el objetivo de ésto?
    3- Si Ashmoor es, como parece, una persona reflexiva y calculadora, usaría un producto del que escuchó por casualidad (vick vaporub), y no algún otro, meditado de hace tiempo? Estoy perdido con el tema del vuelo y los lugares, no sé dónde se mencionó esto antes.
    4- Es posible que alguien sea tan tonto o tan seguro de sí mismo como para publicar en su blog un artículo (1 de 3) sobre el producto que utilizó en su último asesinato, y más aún sabiendo que olvidó la tapa, plenamente identificable, en algún lugar, posiblemente en la escena del crímen?

  159. 5- Un neurocirujano debe (por lo que yo entiendo) estudiar medicina antes de especializarse, por lo que dispone de conocimientos de anatomía y de cirugía, y creo que sería capaz de identificar una herida post mortem.
    6- Con respecto al niño, alguien sugirió que se podría haber atragantado con un patito de goma: en ese caso hubiese correspondido una traqueostomía (agujero en la traquea para que pueda respirar) / traqueotomía (incisiñon en la traquea para retirar el objeto extraño), una operación de urgencia, que no requiere de un neurocirujano, y que no representa un riego para el ojo del paciente. Aún así me gustaría conocer la fecha de este suceso del niño, y disponer de algo más de información al respecto.

  160. Bien, después del informe de Zalaya rectifico mi conjetura:

    Alguien con aprecio a Gordon descubre que el asesino está inculpandole, pero es demasiado tarde porque le encierran.

    Pasan 8 años, bien sea porque no es un asesino y decide elegir a su victima, bien porque tiene que esperar y aprender cirguía.

    Y la verdad es que Ashmoor tiene un par de papeletas para ser el asesino original. Voy a desarrollar lo que dijo Nico:

    Tuvo el medio? Si: tiene mucho dinero, viaja mucho (es un relaciones públicas), es un neurocirujano…

    Tuvo la oportunidad? No me queda muy claro que estuviera en Madrid el 16 de Septiembre, aunque me creo lo que dicen por ahi (me acabo de despertar).

    Tuvo el motivo? Pues solo puedo elucubrar; Ashmoor bastante mosqueado con cierto comité médico. Zalaya, ¿podrías comprobar la fecha del dossier (y ver si es anterior al primer asesinato de Ruby) y también si Gordon formaba parte de dicho comité?

  161. Ah, un dato más en cuanto a Ashmoor.
    ¿Tiene medios? Si, tenía contactos con la policía.

    Acabo de pensar en algo que me mosquea: si fuera Ashmoor el asesino original, debía asesinado a su propio padre!

    Bueno, cuando un tipo está pirado, está pirado del todo; y más un pirado inteligente. Hmmm, empiezo a dudar…

  162. Oh y, ¿qué tal que, hablando de guantes, su blog se llame “Devolviendo el guante”? 🙂

    ¿Alguien podría decirme a que corresponden las siglas “PR” (Diario de un PR, Carlos Ashmoor PR)?

  163. PR = Public Relations (parezco idiota)

  164. Buenos días a todos.

    Uriel, he pensado en lo que has dicho sobre el porque de utilizar un producto del que ha oído hablar `por casualidad en un aeropuerto, en lugar de otro más meditado. Creo que en su blog dice que se fija en esta conversación precisamente porque le recuerda algo de su pasado.
    Y releyendo otra vez el informe de Jack, me he dado cuenta de una cosa. En el Jack dice “casi esperaba encontrar el olor a mentol en alguna de las escenas del crimen” Y eso me ha dado que pensar.

    Por otro lado. Jack me gustaría saber algo más de las dos víctimas de Texas, sobretodo de la primera, la que “tardó en encontrarse” Puesto que es ahí, junto con Escocia donde el asesino actuó dos veces. Y sería interesante averiguar donde estudió y ejerció la medicina Carlos Ashmoor. Porque también es posible que viajara mucho ¿no creeis?

    Ah, se me olvidaba. Muchas gracias Uriel. Cuando esto acabe estáis todos invitados a tarta y cava. Porque ahora, como me ha recordado Zalaya, es tiempo de trabajar.

  165. Bien, vamos por partes, primero lo primero: ¡feliz cumpleaños, Jengibre! Te debo un regalo, que conste, no sé… ¿un Cluedo? Tengo entendido que los hacen de chocolate ;P

    Dicho lo cual, vamos a ver si nos ponemos al día: me encanta la teoría del Vicks VapoRub para las huellas, sinceramente, pero… no sé, sigo sin entender el por qué.

    Me explicaré: en ninguno de los casos Ruby originales se encontraron las huellas de las víctimas del modo que se han encontrado en éste. No cuenta como elemento del Modus Operandi del asesino, así que… ¿por qué poner tanto interés en simularlo en esta ocasión?

    Tengo citado hoy a Boniatus para contrastar notas, a ver qué nos puede decir de la famosa tapa verdosa; pero si acaso diese la casualidad de ser Vicks VapoRub… ¿qué otra explicación le encontraríais?

  166. Buenos días, compañeros. Yo creo que no hay que apresurarnos. Por el momento sabemos que Carlos Ashnoor tuvo el medio y la oportunidad para cometer el crimen del dieciseis de septiembre, por ahora le tenemos como el principal sospechoso. Me gusta la teoría de los guantes y el vicks vaporú, sobre todo por la confirmación del pegote en el lavabo del baño.
    Aún nos falta un informe, (la declaración de Mateson), con esos datos ya estaríamos en condiciones. Recordemos, (y siempre que Nuria Copano no mienta), el abogado estuvo por aquí (España) en los días en que se cometió el asesinato. Aún no sabemos para qué estuvo aquí, aunque es importante saberlo; aún no sabemos toda la historia. Seguiré estudiando los informes a ver qué más podemos sacar de aquí.
    Oh, y jengibre, creo que Jack dijo eso porque la mayoría de los forenses tratan de encubrir el olor de la muerte con mentol. O al menos eso entendí… Según esto, al trabajar con la teoría de que Gordon (forense) fuera Rubi, Jack esperaba oler el mentol de todos los forenses, aunque quedó en que Gordon debía ser de la misma idea de Juan Watson Garzón y no le gustaría encubrir el olor de la muerte.

  167. Yo encontraría que la víctima podía estar enferma y había llevado el Vicks Vaporú para no enfermarse más… o bien, era el asesino quien estaba enfermo y aprovechó esa casualidad. Es la otra opción que se me ha ocurrido.

  168. HMMM… También puede ser que el asesino quisiera dejar tantas huellas para despistarnos. Recordemos que las huellas en la silla y ventana fue lo que más nos desconcertó y el dato más curioso que sacamos del caso.

  169. Muchísimas gracias Jack. Que conste que te debo un trozo de tarta y un buen té de canela (o el que prefieras). Un cluedo sería genial, porque nunca he jugado a ese juego.

    Como ya dije ayer noche, mi teoría es eso, una simple teoría. LO del porqué en este caso en especial y no en los otros. Lo único que se me ocurre es que en este caso querían sembrar la “duda razonable” para que se paralizara la ejecución de Gordon. Y con esto se me vienen a la cabeza las palabras de Ashmoor: “Es más facil demostrar la duda razonable que la culpabilidad”. Con este cambio en el modus operandi siembra esta duda razonable, no solo en el juez, sino también entre los investigadores. ¿Se trata de un imitador o por el contrario es el auténtico Ruby? Y con este cambio también se cubre las espalda si lo pillan. Podría decir que este ha sido su único crimen. Que de los otros no sabe nada.

    Uffff, vaya lío me he hecho al final.

    Nícolas, ese ungüento tiene un penetrante olor a mentol. Y es fácil encontrarlo en las farmacias. ¿sería raro que lo utilizaran ciertos forenses para enmascarar los olores de la muerte?

    Pero posiblemente luego el dichoso tapón no sea de ese producto y toda mi teoría sea otra más de mi galería de teorías absurdas.

  170. Hola a todos!
    Por lo que veo el caso parece que va avanzando. Uno de los compuestos del vicks es el timol, un gran desinfectante. Creo que su uso quizás vaya por ese lado…

  171. nas tardes!!!, Felicidades Jenjibre!!!; Madre mía, se pierde una unos días, y la que liais aquí, voy a releerlo todo, (:S) a ver si saco algo en claro.
    Besos!!!!

  172. ¡¡Ceres, compañera, que alegría verte de nuevo!!!

    Muchísimas gracias. Ya sabes, cuando cerremos el caso y podamos celebrarlo como es debido, la bañera de cava corre de mi cuenta.

  173. Buenas tardes a todos y todas y muchisimas felicidades Jengibre!!!

    Un constipado especialmente insidioso me ha mantenido postrado estos dias y fuera de la investigacion, asi que paso a toda prisa a contestaros.

    Pilar: Aqui tenemos una buena noticia, la tapa verdosa es Vicks Vaporub, lamentablemente el pegote que encontramos en el lavabo no.

    Jengibre: La ventana no esta a ras de suelo, esta elevada pero no mucho, ademas hay una banqueta cerca, podria ser posible utilizarla para salir sin apoyar las manos en el marco.

    A todos los que preguntais por las llaves. Estan en un mostrador, pero se puede llegar a ellas a poco que tengas los brazos de una longitud decente.

    No hay nada raro en el registro de habitaciones. Se efectuo bastantes horas antes de la muerte y se pago con la tarjeta de Leyre Ubeda. Todo apunta a que la victima iba buscando juerga esa noche y queria estar preparada.

    Sigamos asi, me parece que estamos bastante cerca de la solucion del caso.

  174. ¿Profesor? ¿La huella en el marco de la ventana, era de hombre o de mujer?

  175. Entiendo que en algún momento ZalayA habrá oído a Carlos decirle a su secretaria que le diera una copia de ese día en concreto. Porque vamos, si la secretaria aparece con ese día sin que nadie se lo pida… Lanzo la duda ya que ZalayA ha relatado como la secretaria (Doris) lo anuncia, como Carlos le pide el café, como ella entra y lo deja junto al correo, como salen y se despiden con un apretón… ¿inmediatamente ella va a buscar la agenda? ¿y ese interfono?

  176. Muchas gracias Profesor. Le he dejado una café negro como la noche y muy dulce en su despecaho. Y espero que se mejore de ese resfriado. ¡Cuídese por favor!

    Se confirma que la tapa es del ungüento, ahora sólo falta saber si en los guantes se encuentra dicha sustancia. Y me surge una pregunta más sobre esos guantes. ¿tienen restos de sangre? Porque ¿para que esforzarse tanto para no dejar sus huellas en la ventana y en la silla si luego nos las deja en el interior de los guantes? No tiene sentido.
    Por eso creo que los guantes hallados en la escena no son los que utilizó el asesino para cometer el crimen.

    Jaack, otra preguntita. He leído que fue Carlos Ashmoor quien encontró el cadáver de su padre y que fue el quien avisó a las autoridades. ¿Se encontraron huellas suyas en el cadáver? Quiero decir, que seguramente como hijo de policía sepa que no hay que mover ni tocar el cadáver para no contaminar la escena ni las pruebas, pero lo normal si te encuentras a tu padre en el suelo en un charco de sangre, es por lo menos acercarte a él, comprobar si respira… Porque es en ese momento cuando pudo observar que lo habían operado postmortem ¿no? Pero si como en el caso de Leyre, el cadáver sólo tenía el penúltimo botón desabrochado, y no era visible toda la incisión ¿como puedo verlo si no se acercó ni tocó el cadáver?

    No se, no me encaja.

  177. Felicidades jengibre!!! A ver si me leo todo despacio y puedo aportar algo aunque sean más dudas :p

  178. Muchas gracias Pilar.

    Revisando otra vez el blog personal de Carlos Asmoor he dado con una cosa que se me pasó por alto ayer. Reconozco que me emocioné con lo del frasco de ungüento para la tos.
    Dice lo siguiente: “Sentado ante las puertas de embarque en la fría mañana danesa, veo un fantasma. Una persona que viene de mi pasado más remoto y doloroso, cruzar el pasillo en dirección al duty-free.”

    Zalaya, ¿podríamos preguntarle a quién vio en ese aeropuerto de Kastrup? Porque pasado doloroso en su caso tanto puede referirse al asesinato de su padre como a su “incidente médico” que puso fin a su carrera como médico. Porque para una persona que ha pasado 6 años estudiando una carrera y luego los años de especialización como médico interno residente, ¿no sería doloroso que de la noche a la mañana tuviera que dejar de ejercer su profesión? Y aunque en su nueva profesión tenga exito ¿no sería doloroso recordar porque no puede ejercer su vocación?
    Me direis que sería mas doloroso recordar el asesinato de su padre y más cuando fue él quien lo encontró. Pero si mi memoria no me falla Gordon está en el corredor de la muerte ¿cómo podría haberlo visto Carlos Ashmoor en ese aeropuerto?

  179. ¿Puede que se trate de algún niño tuerto o que tengas problemas visuales? Eso le pudo haber llevado a recordar su pasado, a recordar su fracaso y su frustración. Como dijo Jengibre, es una verdadera frustración haber estado estudiando durante seis años (más el internado como residente en un hospital) para que después de todo ese esfuerzo y sacrificio se te caiga todo por el piso. Quizás la visión de un niño tuerto le haya recordado eso, despertando ansias de sacar al viejo Rubi de dentro…. (siempre suponiendo que Ashnoor era Rubi).

  180. Si Ruby es una sola persona, Carlos Ahmoor no puede ser Ruby. Estaba en la biblioteca rodeado de testigos cuando mataron a su padre.

    En el caso de que fuera culpable, lo sería únicamente de este último crimen.

    De ser culpable, ¿cual sería el motivo de querer a Gordon libre? a mi se me escapa.

    ¿Y como hacer encajar a un neurocirujano, un niño tuerto (pero vivo), un tapón de Vick Vaporub, dos familiares muertos y motel cutre? Se me escapa aún más.

  181. Profesor, dices que cerca de la ventana hay una banqueta que pudo ser utilizada para salir por ésta sin necesidad de apoyarse. ¿se ha comprobado si en la banqueta hay huellas?

  182. Celdelnord acabas de tirar mi hipótesis a la basura, no había dado cuenta de ese detalle pero entonces eso nos deja sólo una posibilidad que Gordón es el verdadero Ruby y que el abogado cometió este crimen. Pero quedan muchas cosas que atar que no hay forma.

    Carlos pudo ver al abogado en el aeropuerto y ser esa la sombra del pasado? quizás el abogado quiera que se sospeche de Carlos y por eso lo de la tapa y el cometer el asesinato en la ciudad dónde Carlos estaba?

  183. Buenas a todos.

    Nicolas. La huella en el marco de la ventana es parcial. Podemos saber la direccion pero no hay suficiente huella como para saber si es de zapato de hombre o de mujer.

    Para Gabriel y todos aquellos que lo hayais preguntado, hay trazas de sangre de la victima en los guantes.

    Sigamos asi!!!

  184. eGracias, profesor, esto me aclara muchas cosas. Por lo pronto… mis tortuosos razonamientos sobre este punto han caducado. XD
    Um… a ver, que los guantes tengan sangre de la víctima indica, con lógica, que el asesino usó esos guantes para matar a Laire Ubeda. Y, hasta ahora, suponemos que también pudieron ser usados para duplicar las huellas de Úbeda aplicando el Vicks Vaporú y sembrarlar por toda la habitación… ¿Tal vez para despistar?

  185. Pues mira, que como el asesino lo deje todo impecable de huellas pero sea capaz de dejarse una tapa de Vicks Vaporubs, es para darle.
    ¿Hay huellas identificables en la tapa?

    Tampoco me convence que el asesino se dedique a dejar las huellas de Leyre por la habitación.
    Primero porque lo puede hacer ella solita inconscientemente, y luego, ¿para qué tomarse la molestia? ¿Para despistar? Me parece un poco tirado por los pelos.
    ¿Por cierto profesor, había más huellas? Quiero decir, ¿solo encontró huellas de Leyre? ¿No había huellas de los anteriores inquilinos?

    En cuanto a Ashmoor, solo podemos relacionarle con el asesinato por la tapa de Vicks y eso es como no tener nada.

    Tenemos que interrogar al abogado cuanto antes!

  186. Un apunte tonto como el solo… pero vamos allá. Supongamos esta situación: Has ido a un motel para intimar con una persona, quieres tener un mínimo de privacidad… ¿y abres la ventana? No lo sé, no creo que Úbeda haya querido abrir la ventana. ¿Quién abre la ventana cuando está a punto de… ?

  187. Puedes querer abrir la ventana por muchos motivos, con tal suciedad la habitación podía estar cargada, quizás hiciese calor, no sé si lo de las huellas en la ventana es una pista importante

  188. Otros usos para el Vicks Vaporub:
    – para enmascarar otro olor
    – lubricante
    – anestésico local suave
    – repelente de mosquitos
    – relajante muscular
    – antitusivo
    – repelente de gatos
    – contra el dolor de cabeza

    Algun otro debe haber que sea el correcto, porque estos usos no los veo encajar en la escena. ¿El asesino se presento en el motel con su gato?, ¿puede llegar a ser afrodisiaco el olor a vicks? ¿es mas discreto el vicks que el ibuprofeno? yo creo que no.

    Además, estoy con Gabriel y Pilar ¿para que tanto esfuerzo en dejar las huellas de la víctima una vez muerta? ¿no es mas fácil decirle, como quien no quiere la cosa,: “que calor, ¿puedes abrir la ventana, por favor?” o, “que lugar tan extraño, mejor atrancamos la puerta, ¿no?”. A mi no me parecería nada raro, pero eso es a mi, claro.

  189. Tras una breve ausencia y ante la incapacidad de sacar algo en claro de este caso, me decidí a investigar sobre el vick vaporub.

    Los médicos forenses se aplican cierta cantidad de vick vaporub sobre el labio superior (en la zona del bigote). El intenso olor a mentol cubre cualquier aroma hediondo que puedan despedir los fiambres.

    La verdad es que a pesar de haber utilizado el vick vaporub para motivos similares desconocía que los forenses le daban ese uso.

    Solía aplicarme este ungüento en el bigote a la hora de tener relaciones venéreas con mi ex-esposa. Ella y sus diarras. Que en paz descanse.

  190. Bien pensando en eso que dices Dr, podríaser que Leire estuviera ya merta antes de esa noche, hacia tiempo que no era vista= pudo morir por cauas naturales?

  191. Siogo dándole vueltas a lo de las huellas de Leyre en la silla que atranca la puerta y en la ventana abierta.

    ¿Es posible que atrancara la puerta y abriera la ventana porque la amenazaba con el destornillador? No lo creo. Me parece más factible que la sorprendiera con la primera puñalada, la del cuello, ni le dio tiempo a gritar. Creo que si la hubiera amenazado con el destornillador, al abrir la ventana podría haber escapado, no estaba demasiado alta y con darle un golpe bajo a su captor se abría liberado. No es lo mismo que con una pistola. Y creo que no había heridas defensivas en la víctima. Si la hubiera amenazado ¿no se habría resistido? Creo que no. Creo que suben a la habitación y ella se quita la chaqueta y los zapatos y se echa en la cama y el la sorprende con el destornillador. Por eso debería haber utilizado los guantes para dejar las huellas en la silla y abrir la ventana. Por eso se lavó los guantes, para no dejar sangre en las huellas. Por eso se le cayó la tapa, con guantes y mojados debía ser muy resbaladizo. ¿porque atrancó la puerta? Para que se tardara más en encontrar a la víctima. Ese tipo de habitacines suele alquilarse por horas, si no se conocían el asesino/a y la víctima no podía saber por cuanto tiempo había alquilado la habitación.

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  194. No sé, sigo pensando que encontrar una tapa de Vicks en una habitación de motel dista mucho de ser una prueba consistente.

    Por ahora no veo más que una coincidencia en el hecho de que Ashmoor hable del Vicks y nos encontremos una tapa en la habitación.

    Sigo pensando que, si el asesino fue tan cuidadoso, se daría cuenta de que se deja el bote de Vaporub sin tapa! O quizás no lo fue, y entonces sus huellas (como le pedía al profesor Boniatus que investigara) están perdidas por el resto del cuarto.

    Creo que no podemos llegar a ninguna conclusión sin pruebas más solidas.

    Profesor Boniatus, siento molestarte, ¿podrías confirmarme un dato de tu informe al llegar al hotel? Es en relación a la declaración del dependiente. Hay un par de incoherencias:

    normalmente no presta atención a sus clientes“, pero fue capaz de reconocer a Leyre ya que, incluso sin prestarle atención a la cara de sus clientes, “esa noche volvió acompañada pero no vio quién venía con ella. ¿Como podía saber que era ella?
    Además, tuvo que ser muy avispado para reconocerla ya que “aquella vez es que directamente él estaba en el baño cuando oyó la puerta de entrada y, al volver, la llave de la habitación de la víctima no estaba y se oían los pasos de dos personas pasillo abajo.“.

    Resumiendo:
    la vió venir acompañada de alguien a pesar de no acordarse de las caras de sus clientes, aunque estaba en el baño y solo pudo oir sus pasos alejandose.

    A mi me suena no poco, sino muy confuso. ¿Puede ser que te confundieras al transcribir tus notas?

  195. Gabriel, coincido contigo, la tapa de Vicks es como mucho una prueba circunstancial. Yo la englobaría más en la categoría de “pista”.

    Una vez más siento el retraso, gente. De verdad, no me gusta dejar tan desatendido un caso, y menos aún éste; creedme si os digo que se me está viniendo todo encima.

    De todas formas os alegrará saber que por fin he conseguido concertarle a Zalaya una entrevista con Matheson, quien esperamos sea la última pieza del puzzle. Aún nos quedan cuatro días para resolver este caso… y creo firmemente que podemos hacerlo.

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  197. Esperando a que Zalaya interrogue a Matheson me he vuelto al despacho a tumbarme en el sofá.

    Bendito sofá. ¡Que mullido y cómodo es! Los rayos del último sol de octubre penetran por los dibujos de la persiana y me motean cálidos el rostro mientras el murmullo de la ciudad inunda suavemente la habitación por la ventana que he dejado entreabierta.

    “Nada mejor que una siesta después del trabajo”, pienso justo antes de caer presa del subconsciente…

  198. Sí yo también creo que igual la tapa de Vick se dejo aposta para inculpar a Carlos pero faltan muchas cosas que atar aquí

  199. Chicos, se nos echa el tiempo encima. Hay que trabajar con lo que tenemos hasta ahora y no flaquear. Recordemos las reglas del investigador:
    1. No hay que teorizar sin pruebas.
    2. Cuando has descartado lo imposible lo que queda tiene que ser la solución.
    3. La ciencia de la deducción es inútil si no se acompaña de la observación y de los conocimientos.
    4. Las personas mienten, las pruebas no.
    5. El culpable siempre comete un error.
    6. Antes de pedir nuevas pistas, empieza por las que tienes, alguna puede ser la clave.
    Creo que ahora, más que nunca, necesitamos acatar las reglas del investigador a rajatabla. Tenemos estas pruebas, y tenemos que esperar al informe de Zalaya, tenemos que teorizar con lo que tenemos hasta ahora, tenemos que deducir a base de nuestras observaciones y conocimientos previos, tenemos que ver bien y de forma objetiva, las pistas que tenemos, tenemos que hallar una incoherencia si la hay, para hacerr de palanca y salir por allí, tenemos que poner células a trabajar.
    Tenemos un tiempo más antes de que tengamos que cerrar el caso, podemos lograrlo si lo hacemos todos juntos.
    Comienzo…
    Supongamos que Ashnoor fue quien cometió el asesinato de Úbeda. ¿Qué sacamos en limpio?
    1. Ashnoor era médico, debía dominar la operación de abrir, introducir y coser.
    2. Ashnoor estuvo en el país cuando la víctima fue asesinada. Esto le posibilita ya que podemos determinar que tuvo la oportunidad de conocer a la víctima, invitarla a lo que sea que la haya invitado, y asesinarla con el destornillador.
    3. ¿Qué posible móvil? Pensemos…. se nos presentan dos opciones: a) Gordon es Rubi. b) Ashnoor es Rubi. partamos de la opción a:
    Gordon es Rubi. Ashnoor asesina a una persona con el mismo método que Rubi y sobre él se genera una duda razonable que puede darle la oportunidad de una defensa muy influyente y por tanto la liberación. ¿Qué consigue Ashnoor con esto? Sólo que liberen (probablemente) al asesino de su padre.
    Partamos de la opción b:
    Ashnoor es Rubi. Sabe que Gordon es inocente, sabe que lo juztgarán por crímenes que él no cometió y sabe que quedará impune. ¿Por qué volver a actuar ahora que iban a condenar a otro hombre? Lo que consigue es que se cree la duda razonable sobre Gordon, que exista la posibilidad de una liberación, y que le vuelvan a dar caza. Tampoco tiene mucha lógica que digamos.
    Sobre el Vicks Vaporú…. La idea que propone Jengibre me gusta mucho, el asesino pudo, efectivamente, usar el Vicks para copiar las huellas de la víctima y dejarlas por toda la habitación. Ahora bien, hemos relacionado a Ashnoor con el Vicks porque lo mencionó como hecho muy curioso en su blog… (lo dijo Gabriel) sólo lo mencionó. Quizás signifique algo, pero necesitamos algo más que nos indique que pudo haber sido él el asesino y haber utilizado el Vicks con el fin antes citado. Sigamos trabajando….

  200. Nicolas, ese producto también se usa por los forenses para enmascarar los olores de la muerte, como nos dijo Rasudoque. Pudo usarse para ese fín. No sabemos si Copano lo suele utilizar habitualmente, pero su coartada parece bastante sólida. Quizás el asesino no está familiarizado con esos olores y por eso lo utilizó.

    Por otro lado, ¿quien va a una cita “romántica” con el instrumental quirúrgico necesario en el bolsillo de la chaqueta?

  201. Señores, con más problemas de los esperados (un asunto no relacionado con el caso en que se han visto implicados una turista brasileña, un porteador sherpa, una piña y un servidor), paso a transcribiros mi entrevista con el abogado Matheson.

    En un primer vistazo, Jonnah Matheson podía parecer un granjero venido a más. No tenía la planta esperada en un abogado. Pero claro, un abogado anti pena de muerte en Texas tampoco debía ser el mejor pagado de todos.
    Pese a todo, ya tenía entrenamiento más que de sobra para no dejarme engañar por la apariencia física. El traje sería barato y desde luego no a medida, pero las coderas no le venían de serie: se trataba de un hombre trabajador; hacía gala de un temperamento bruto, a ratos feroz, pero lo compensaba con un lenguaje correcto y casi eufemístico: ponía todo su entusiasmo en su trabajo. El americano de cuarenta años que bebía café solo sentado frente a mi era un hombre concienciado con su causa, y eso me quedó claro con sólo verlo.
    —Hablemos claro —chapurreó en español—. Los dos sabemos que se ha perpetrado aquí un crimen, y que la coartada de mi cliente es tan sólida como los barrotes de su celda. Su jefe cometió un error, es comprensible, puede ocurrirle a cualquiera, y por suerte aún estamos a tiempo de subsanarlo.
    —Estamos de acuerdo, letrado, el señor Gordon tiene por fuerza que ser inocente de este asesinato —dije, observando el cuidado con el que Matheson había escogido la palabra “crimen”—. Pero ¿no es un poco precipitado suponer, sólo por esto, que su cliente no cometió los demás?
    —No me ha comprendido. Estoy convencido de que mi cliente no es un asesino… pero está en la Milla Verde ahora mismo, esperando su ejecución por un crimen que ahora sabemos que quizás no cometió. Ese es el error del que hablo.
    —Entiendo. No necesita usted recitarme un discurso contra la pena de muerte, señor Matheson, aquí ya hace décadas que la suprimimos, comprendo su postura. Sin embargo ambos extremos son igualmente peligrosos. ¿Matar a un hombre por algo que no ha hecho? Un desastre, sin duda, pero… ¿dejar en libertad a un asesino en serie porque quizás no lo hizo? En este caso habría incluso más vidas en juego.
    —Un argumento razonable, pero inexacto. ¿Sacrificaría usted una vida sólo por si salva algunas más?
    Aquello me cogió un poco al traspiés. Normalmente soy yo quien hace las preguntas.
    —Supongo que sólo lo haría si no hubiera otra forma… y claro, si estuviera seguro de que serviría de algo.
    —Pues ahí lo tiene. Estoy seguro de que su jefe tendrá a bien retirar su declaración previa y…
    —¿Cuántos detalles conoce del caso? —interrumpí.
    —Todos, ¿por? —replicó Matheson sin vacilar.
    —¿Incluidos los que no se difundieron a la prensa?
    —La información divulgada en el juicio nunca se ha hecho pública, detective. Al menos no toda. Se dijo que las fotos de los crímenes convencieron al jurado en contra de mi cliente, por supuesto, pero nunca se filtraron esas fotos a los medios. En cuanto al modus operandi, sólo el destornillador fue un dato conocido.
    —¿Conoce usted algún dato más?
    —¿Y usted?
    Me pilló la trampa. Sabía que no debía divulgar la información acerca del patito de goma. Matheson había evitado mencionarlo, sin pasar de una mera insinuación del conocimiento de que había algo más.
    —Las pruebas contra su cliente son bastante sólidas, letrado —dijse, cambiando de tercio—. ADN en los cuerpos, que no fue detectado en las autopsias; huellas en los guantes quemados; tenía el medio, tenía la oportunidad y carecía por completo de coartada. Sin embargo usted lleva ocho años defendiéndolo. ¿Sería tan amable de explicarme qué estrategia está siguiendo ante semejante panorama?
    —Una gota de sudor que pudiera caer durante la autopsia; huellas parciales, nada concluyente; mucha gente tiene conocimientos quirúrgicos, mucha gente viaja mucho, y estoy seguro de que ni siquiera usted mismo tendría una coartada demostrable para todos los crímenes. Todas pruebas circunstanciales, por favor, no me ofenda con estas insinuaciones.

    –Continua–

  202. —Sin embargo su cliente ha optado por no defenderse de las acusaciones, según tengo entendido. Algo así como que hay un bien mayor, creo.
    —Ah, sí… tenía usted que sacarlo a relucir. El famoso asunto del bien mayor.
    —¿Quiere explicármelo, por favor?
    —Ojalá pudiera. Ni siquiera a mí me lo cuenta. Lo único que me dice, cada vez que le saco el tema, es que está mejor dentro que fuera.
    —Pero qué es, ¿la religión, o algo?
    —¿Religión? —bufó Matheson con una risa sardónica—. Peter Gordon es el hombre menos piadoso que ha pisado Texas. Siempre decía que no había sido capaz de encontrar nunca un alma en ninguna de sus autopsias, y lo ha seguido diciendo hasta hoy.
    —¿Pues qué puede ser? ¿Recibió alguna visita antes de su cambio de actitud?
    —Sólo las mías. O tuvo de pronto una revelación, o tuvo que ser por correo.
    —Entiendo. Oiga, perdone que le pregunte pero tengo que verificar este dato… Me han informado de que estuvo usted en nuestro aeropuerto hace un par de semanas, ¿me equivoco?
    —No se equivoca, llegué en cuanto oí del crimen.
    —El día quince, ¿no es así?
    —No, el diecinueve —me replicó, y sacó una cartera de su bolsillo—. Espere, debo tener todavía por aquí el resguardo de la tarjeta de embarque… Normalmente lo tengo bastante mejor clasificado, pero llevo unas semanas algo desbordado.
    —Como todos —respondí aceptando su resguardo. Efectivamente, un vuelo desde Texas, llegada el 19 de Septiembre a las 15:35 horas—. ¿No hizo usted ningún vuelo previo a nuestro país?
    —Uno hace siete años, para hablar con su jefe. Entre esos dos, ninguno.
    —¿Hay alguna forma de verificarlo?
    —Les proporcionaré un listado de mis movimientos bancarios de este mes, si lo precisan —dijo con una sonrisa astuta.
    —No estaría de más, gracias —respondí aceptando su farol—. Una última pregunta, y ya con esto terminamos… ¿tiene usted conocimientos de medicina?
    Esa pregunta le cogió por sorpresa.
    —¿Disculpe?
    —Bueno —faroleé—, tengo aquí información que apunta en esa dirección, pero me gustaría verificarlo…
    —Alguno muy básico, mi tío era médico y alguna vez le ayudé en alguna urgencia, ¿por?
    —Rutina, ya le digo, a veces preguntamos cosas así de raras a todos los testigos e implicados —mentí descaradamente, anotándome un pequeño triunfo—. Bien, es suficiente con esto, señor Matheson, no quiero robarle más tiempo. Entiendo que necesitará usted volver a su país cuanto antes.
    —Estamos en plena recta final, detective. No puedo faltar ahora, no si me importa mi cliente.
    —Y le importa de verdad, ¿no es así? —pregunté sin maldad alguna.
    —Hablamos de la vida de un ser humano —replicó antes de irse—. ¿Qué clase de persona sería si no me importara?

    Aquí teneis. Yo me voy a descansar, ahora que por fín he acabado mi jornada. Llevo 27 horas casi sin parar y creo que me lo he ganado.

  203. Muchas gracias, Zalaya, esto ha sido una verdadera bendición en la sequía de ideas….
    Copano nos está mintiendo, y sé porqué. Según sus declaraciones ella estuvo, el dieciseis de septiembre, en Eurodisney por el cumpleaños 1º de Rosana; sin embargo dice que allí vio al abogado Mateson, no obstante, este abogado ha cetificado con un documento oficial que él estuvo en el país el diecinueve de septiembre. Al menos yo lo entiendo así, creo que esto es un peuqeño desliz en la declaración de Nuria Copano… algo que me hace sospechar de ella.
    Por lo demás, veo que el abogado no tiene muchas probabilidades de haber cometido el crimen.
    1. Tiene el móvil. Liberar a su cliente, oigan, y “salvar” (a costa de otra vida), la vida de Gordon. Si el fuera el asesino de Úbeda, (y nótese que uso un potencial), no habría hecho esto. Por lo que el hombre cuenta, él desdeña la pena de muerte y la vida, según él, es lo más importante.
    2. Parte del medio. ¿Por qué? Simple, se ha preguntado si tenía conocimientos de medicina y el aboghado ha sido impresiso e incierto en estos puntos… ha admitido que había ayudado a su tío en otras ocasiones pero ¿es eso suficiente como para que tengamos que sospechar de él? ¿Puede dominar por completo la técnica de Rubi? No lo sabemos. Sólo sabemos que tiene algunos conocimientos de medicina pero ha sido muy inexacto, y esa inexactitud es la que nos va a compliar. Hay que buscar otro medio para verificar esto. Seguiré pensando.
    3. Carece, en absoluto, de la oportunidad. Estuvo en España…. sí, el diecinueve, pero por lo que parece no estuvo el dieciseis.

  204. Aunque se nos presentan dos posibilidades muy curiosas:
    1. Nuria Copano miente, no vió al abogado y lo dijo sólo para que sospecháramos. Esto es algo traído de los pelos, porque sería muy arriesgado jugarse todo a una prueba que, por lo menos ella, no tiene muy clara ni cierta.
    2. Nuria dice la verdad. En esta circunstancia deberíamos tratar con otra posibilidad. Cuando Zalaya le preguntó a Mateson sobre si este había hecho otros viajes a España anteriormente, este responde que, si queríamos, nos daba permiso a ver los gastos de su cuenta bancaria para verificarlo. Por esto debemos suponer que no se van a ver gastos ni irregularidades en su cuenta bancaria… Pero no quiere decir que no haya podido usar una cuenta numerada de Siurich, por ejemplo, para pagarse el pasaje. Sí, he teorizado sin pruebas…. pero esto es lo que tengo hasta ahora.
    Sigo trabajando…

  205. Esta claro que Núria nos miente. Deberíamos comprobar su coartada. Porque si vio al abogado en el aeropuerto el día 19 podría ser que fuera el día que volvía de París (no le especifica a Zalaya los días qu estuvo allí, sólo que el día 16 estaba en París); pero también es posible que fuera ese día cuando viajó allí. Lo que significaría que estaba en España el día 16 y pudo cometer el crimen.

    Aquí me gustaría repetir dos preguntas que ya hice en su momento. ¿Se ha analizado la alianza encontrada? Y Zalaya, te pregunté si al estrevistarte con Núria te fijaste si llevaba su anillo de casada.
    Creo que ella tiene el medio, es forense; tiene el móvil, salvar al hombre del que estaba enamorada y que sigue creyendo inocente. sólo nos falta comprobar si tuvo la oportunidad.

    Y lo del bien mayor de Gordon. Tal y como lo explica su abogado, suena a que Gordon ha hablado con algún sacerdote y piense que es un peligro para la sociedad y por eso no se defiende. Quizás se arrepienta de sus actos. El “bien mayor” sería librar a la sociedad de alguien como él. Y por eso “rompió” con Núria.

  206. Hombre, que Nuria diga que el día 21 “vi al abogado hace una semana en el aeropuerto” y el abogado confirma que desembarcó el día 19 no se puede justificar como un lapsus temporal.
    Es muy posible que para hacernos sospechar de él, aunque habría sido un acto muy desesperado por su parte, ya que sabe que no tendríamos más remedio que cotejar fechas.

    Para comprobar su coartada del Eurodisney podríamos, como decía, consultar el registro civil y comprobar la fecha de nacimiento de su hija. O hablar con su marido.

    Y aquí llega mi hipótesis.
    Nuria Copano siempre fue Ruby. Por eso Gordon se queda en la carcel “por un bien mayor”, ya que no se me ocurre qué otro bien mayor puede existir.

    Discrepo contigo jengibre: un asesino arrepentido de sus crímenes es poco común, un asesino que se arrepiente de sus crímenes y acepta a cambio su condena a muerte,… No es que sea poco común, es que es de locos. Y no estaba loco.

  207. Se me olvidaba: me sumo a jengibre para que analizen la alianza y para que Zalaya haga memoria.

    Buen ojo desde el principio jengibre.

  208. ¿Dónde estaban nuestros “tres artistas invitados” el día 16 de septiembre?

    – Copano: Dice que en Eurodisney (fácil de comprobar)
    Dice que ha visto a Matheson en el aeropuerto. ¿Tal vez a su vuelta?

    – Ashmoor: El 15 volvía a Madrid desde Copenhagen
    ¿A quien ve Ashmoor en Copenhagen el día 15?
    – ¿A Matheson? Entonces Matheson mentiría y sí que habría estado antes del 19 en España
    – ¿A Copano? ¿Qué estaría haciendo en Copenhaguen, de vuelta a Madrid? ¿Se pasó de parada?
    – ¿A un alférez sin nombre? Este no contaría, seguro que muere.

    – Matheson: Llegó el día 19 (dice) por primera vez en 7 años.

    ¿Quién miente?

  209. Corrección

    En mi primer post:

    Hombre, que Nuria diga que el día 21 […]
    cambiar por
    Hombre, que Nuria diga el día 21 […]

  210. En realidad dice: “la semana pasada” y eso sí que sería cierto si lo vio el 19, apurado, pero cierto.

  211. Si Núria fuera Ruby este crimen sería idéntico a los anteriores. Pero presenta algunas particularidades. Como las de las huellas de la víctima en la silla y en la ventana. Y recordemos que ella se hizo forense después de la detención de Gordon.
    El crimen se cometió de madrugada, por lo que bien podía ser que esa mañana ella estuviera con su familia en el aeropuerto. Por eso atrancó la puerta, quería que tardaran en encontrarla. Y por eso no quería salir por la puerta del motel, no quería ser vista por el conserje. Y lo utilizar el ungüento para las huellas. Sabemos que es forense, quizás lo utilice para su trabajo, lo llevaría con su instrumental médico y por eso lo utilizó para dejar las huellas.

    Profesor, le pregunté hace unos días si se habían buscado huellas en la banqueta que pudo ser utilizada para escapar por la ventana.

  212. Tienes completamente razón celdelnord.

  213. Pero no sabemos nada de huellas en los casos anteriores: probablemente también hubieran huellas de la víctima en el lugar de los anteriores crímenes.

    Para mí es el mismo modus operandi, de lo contrario sabríamos que el verdadero Ruby es el que está encarcelado.

  214. Buenos días a todos.

    Jack, hace unos días, cuando explique mi teoría sobre los guantes, las huellas de Leyre y el vick vaporub, me dijiste que en los demás casos no se habían encontraado huellas de esa forma, que no eran el modus operandi, y que por que tomarse el trabajo de simularlas de esta manera. Pero es que no creo que sea simuladas. El asesino/a tiene que quemar los guantes y dejarlos en el escenario para simular uno de los asesinatos de ruby, este sí es un dato crucial pues se encontraron en todas las escenas. Pero para salir de la habitación tendrá que dejar huellas, pues ya no lleva los guantes. Así que ve el tarro de unguento entre su instrumental y decide copiar las huellas de la víctima con los guantes y el producto. Así atranca la puerta con la silla y abre la ventana para salir por ella. Vuelve al lavabo, quema los guantes y sale por la ventana. No creo que planeara dejar las huellas de la víctima. El éxito del plan para liberar a Gordon exigía que el modus operandi fuera idéntico en todos los puntos, porque si había pequeñas variaciones podría ser considerado un imitador y Gordon no quedaría libre y su sacrificio no serviría para nada.

  215. Pues yo sigo pensando que si la víctima entró en la habitación, ya sea por su propio pie o bajo amenaza, dejaría sus propias huellas a la fuerza.

    Claro que, ya lo decían por ahi, Leyre podía estar ya muerta al entrar en la habitación.
    Es una teoría interesante, sobre todo si alguien quiere aprovechar un cadaver para meterle un pato de goma dentro y hacer pasar a alguien por inocente.
    Lo malo es que un cadaver no es algo que te encuentres bajo las piedras sin que nadie se entere. Y menos un cadáver con heridas de destornillador.

    Quizás también pudieran haberla matado en otro lugar y luego habersela llevado al motel…

    Al final, no creo que Leyre entrara muerta en esa habitación. Transportar un cadáver no es moco de pavo, y corres muchos riesgos.
    Y por consiguiente, no creo que fuese raro que la víctima dejara sus huellas por la habitación inconscientemente.

    Al final, el asesino debe tener cuidado de que no encuentren sus huellas, no de que encuentren las de la víctima (solo si quisieran enmascarar el hecho de que ya entrara muerta en la habitación, lo cual ya he explicado porqué me parece poco probable).

  216. Demasiada informacion y cada vez estoy más pérdida.
    Gabriel lo de que Leyre estuviera muerta antes lo insinue yo, por el comentari creo qque del Doctor Rasoduque sobre el uso del Vick y porque partía de la idea de que éste crimen no ha sido cometido por un asesino real. Pero tampoco lo creo, creo que el asesinato se cometió en la habitación.

    A la vista de los informes parece que todos nuestros sospechosos tenían una coartada para el momento del asesinato, aunque sino me falla mi memoria no sabes excatamente el día del asesinato, o si?.

    Yo sigo pensando que Ruby es realmente Gordón porque si partimos de que Ruby es un asesino en serie no deberían haber parado los asesinatos y de no ser él Ruby no tendría sentido que el verdadero Ruby actuará ahora, arrepentirse después de haber dejado que le encarcelarán? no me lo creo.

    De las tres personas que nos quedán sólo dos podrían querer con vida a Grdón, Copano o el abogado. El abogado, podría tener el móvil pero me parece cogido por los pelos que cometa un asesinato por salvar la vida de alguien, que clase de profesional seria? o hay otro móvil que desconocemos o ese no me lo creo. Y por otra parte Copano, no tiene mucho sentido que arriesgase toda vida por alguien que ya no tiene nada que ver en ella, a no ser que haya algo que no sabemos de la historia.

    No sé quizás tengáis razón y sea Copano a la persona a la que buscamos pero sigo pensando que ella no era Ruby, no encajarían muchas cosas si lo fuera, o eso creo.

    Menudo lio!! :S

  217. Jo, que clarito lo has dejado todo. Sería incapaz de sintetizarlo así como lo has hecho tu.

    Oye, ¿y podría ser que alguien quisiera ver a Gordon encarcelado?

  218. Gracias Gabriel, pero si alguien quisiera ver a Gordón encarcelado por que crear una duda que lo más probable es que le dejará en libertad?. Podría ser si sólo quisieran mantenerle con vda durante más tiempo pero cual podría ser la razón?

    Por otro lado he estado revisando fechas. La reunión entre Jack y O'halloran fue el día 18 de septiembre, alli se saco un periódico de una semana anterior que nos coloca con el asesinato entre los días 7 y 13 de setiembre, pero el Profesor le pregunto a Copano por la madrugada del 16 de septiembre, algo que se me escapa si el asesinato fue una semana anterior, a no ser que hubiera un error en fechas. Y si suponemos que el crimen fue el 16 realmente y nos creemos las coartadas que se pueden confirmar sabiendo si Copano tomó ese vuelo (se podría preguntar en Barajas) el unico que estuvo en Madrid fue Carlos y si fue una semana antes el asesinato nos llevaría a Copano.

    Creo que habría que comprar los vuelos de estos personajes pero por fuentes externas y otra cosa cual fue la fecha exacta del asesinato?

  219. Hace unos días pregunté la fecha exacta del asesinato. Al final di por hecho que era el 16 ya que a todos los interrogados se les ha preguntado dónde estaban la madrugada de ese día.

  220. Sí, yo también supuse que era el 16pero eso no es una semana antés de la entrevista inicial de Jack, supongo que será un error sin más y que el periódico sería del día anterior y no de la semana anterior.

    Pero ese día nos situa sólo a carlos como posible asesino, siempre y cuando nos fiemos de las coartadas, creo que sería interesante confirmar esos vuelos con Aena.

  221. Confirmo que me despisté, el periódico era del día anterior. El asesinato se cometió el 16, por eso se está preguntando por esa fecha a todos los implicados.

    Tenemos un problema, gente. He hablado con Carlos Ashmoor y me ha confirmado que el “fantasma” al que vio en el aeropuerto era el mismísimo Matheson. Dice que incluso, para ver su reacción, en pleno vuelo le pidió a la azafata que le llevase al abogado una copa, “de parte del caballero del fondo”.

    ¿Miente Copano al decir que vio a Matheson en nuestro aeropuerto y a tiempo para el asesinato? ¿Miente Ashmoor al decir que lo vio en otro aeropuerto y en el vuelo que iba a España? ¿O miente Matheson al decir que no ha viajado a España desde hace siete años hasta el 19? Los tres estarán dispuestos a declarar que dicen la verdad, pero está demasiado claro que alguien miente.

    Pensemos. ¿Tenemos alguna otra incoherencia grave en sus testimonios? ¿O hay algo irrefutable en un testimonio que desmienta otra declaración? Tenemos hasta mañana a medianoche, damas y caballeros… podemos descubrir quién está mintiendo en toda esta historia.

  222. “- No se equivoca, llegué en cuanto oí del crimen.”

    Jack estuvo muy implicado en el caso y cuando O'Halloran le muestra la noticia del periódico Jack “la reconoce”, pero hasta que no le dan datos que no se han publicado no lo relaciona con “Ruby”. El abogado lo relaciona de inmediato.

    No se si es importante, pero curioso me parece.

  223. No sé si contará como prueba irrefutable, (hasta ahora no encuentra una incoherencia incriminatoria), pero Mateson le mostró a Zalaya el pasaporte y allí decía bien clarito que él había estado en España el diecinueve de septiembre.
    Obviamente, y como ya he mencionado, puede que Mateson llegara a España usando un pasaporte y nombre falso, pagando con una cuenta numerada de Siurich o cualquier otro banco Suizo. Pero tengo que seguir viéndolo…

  224. Creo que encontré algo raro en el informe de Ashnoor…. [Entiéndase el informe en el que Zalaya interrogaba a Ashnoor]. Él dice que su padre, (Ashnoor Sinior) se involucró mucho en el caso de la catedrática asesinada… ¡Ya que eran primos lejanos! Allí hay algo que no termino de entender….
    Tenía entendido (valga la redundancia) que cuando hay un caso en el que está involucrado un pariente tuyo, tú no puedes proceder a las investigaciones pertinentes siendo familiar de la víctima.
    Allí queda eso…. es una mínima incoherencia que no creo que nos ayude a encontrar al mentiroso en este caso, pero allí queda.

  225. En realidad lo que Matheson le muestra a ZalayA es una tarjeta de embarque de un vuelo con destino Madrid, que, puestos a desconfiar, no significa que realmente haya hecho ese viaje.

    Con respecto a los vuelos de idas y venidas. Por lo que sabemos, Copano y Ashmoor podrían estar diciendo la verdad. Ashmoor ve a Matheson en Copenage el 15 por la mañana y Copano a la llegada a Madrid un rato más tarde mientras ella espera su vuelo destino París.

    Por otro lado, si Matheson dice la verdad, entonces los otros dos mienten.

  226. Y ¿qué probabilidad existe de que dos personas, que no se han visto nunca en la vida, coincidan en este punto? Creo que yo, en el caso de estar en los zapatos de Ashnoor o de Copano, no me atrevería a declarar: «He visto a Mateson tal día y en tal lugar», sabiendo que eso es fácilmente comprobable. Es una jugada muy arriesgada.
    Es muy poco probable, según mi pensamiento, que dos personas que no se conocen de nada entre sí coincidan de ese modo en su declaración. Vaya casualidad, Copano y Ashnoor han visto a Mateson y las fechas coinciden.

  227. Pero, ¿a nadie le extraña que Matheson estuviera en Dinamarca a la misma vez que Carlos Ashmoor, y justo en los últimos días que le quedaban para salvar a su cliente? Lo encuentro un poco raro.

  228. Una inquietud…. Ashnoor y Mateson iban en el mismo avión, misma sala de embarque, mismo todo. Nuria Copano, distraídamente, reconoce a Mateson… ¿Qué probabilidad existe de que viera a Ashnoor? Es decir, si tan distraida como iba, (pensando en el cumpleaños de su hija) pudo reconocer a Mateson en medio de la muchedumbre, ¿No sería lógico que también viera a Ashnoor? Sin embargo, ella no lo menciona.
    No sabemos porqué razón Ashnoor estaba viajando a España…. y tampoco sabemos porqué Mateson lo hacía.
    Supongamos que Mateson iba a asesinar a alguien para tratar de liberar a su cliente, ¿Por qué fue primero a Dinamarca y luego vino a España para cometer el asesinato en este último país?

  229. Bueno, gente, mañana es el día clave. La vida de Peter D. Gordon está en nuestras manos. Y si os sirve de algo… creo que ya tenemos suficiente para descubrir quién de los tres miente.

    Voy a hablar esta noche con O'Halloran por teléfono. Voy a contarle lo que tenemos. Vamos a contrastar notas, y con lo que saquemos él lo presentará a la oficina del fiscal. Estad atentos mañana, porque para bien o para mal tendremos noticias.

  230. La tensión se hacía pesada en el ambiente, nos aplastaba sobre nuestros asientos. Casi podía oírse el tic-tac del reloj digital de cada ordenador; lo cual no sólo era imposible, sino también ensordecedor.

    Se nos acababa el tiempo. Faltaban menos de doce horas para la ejecución de un hombre a quien yo mismo acusé hace ocho años. ¿Habríamos acertado? ¿Habríamos descubierto quién era el verdadero asesino?

    El timbre del teléfono de mi despacho nos sobresaltó a todos a la vez. El identificador de llamadas apuntaba a que la llamada venía de los Estados Unidos.

    Descolgué y puse el manos libres.

    ¡Ryder! ¡¿A qué diablos viene esto?! —bramó una voz con marcado acento texano.
    —Buenas tardes, señor Matheson. ¿Ocurre algo?
    ¿Que si ocur…? ¡Tengo en mi despacho al detective O’Halloran, de la INTERPOL, diciendo que viene a detenerme siguiendo SUS recomendaciones!
    —Ajá, sí, es cierto, eso es lo que le he sugerido.
    ¡Exijo una explicación!
    —Si eso le complace, aunque estoy seguro de que usted podría explicarlo mejor que yo. Verá, tal y como mi jefe de departamento le dijo, estamos convencidos de que el señor Peter D. Gordon es inocente del último crimen. Así que, como comprenderá, debíamos buscar al auténtico culpable.
    »Lo primero que tuvimos claro fue el objetivo. Si el asesino actual fuese el auténtico, ¿por qué esperar ocho años antes de volver a matar? No tendría sentido, y menos que cometiese sus asesinatos dos semanas antes de la ejecución del condenado por sus propios crímenes. Pero ¿y si es un imitador? Entonces tiene sentido, siempre y cuando su objetivo sea conseguir la liberación de Peter D. Gordon: un asesinato siguiendo su modus operandi, a dos semanas de la ejecución, pone nerviosa a la fiscalía y permite ganar tiempo o, en el mejor de los casos, anular la sentencia.
    »Entenderá que eso es lo primero que le señalaba directamente a usted. Es la única persona en el mundo que realmente pudiera tener un interés específico en que Peter D. Gordon quedase en libertad; ni siquiera su exnovia, que aunque sigue creyendo en su inocencia actualmente ha rehecho su vida. No, el señor Gordon no tenía a nadie esperándole fuera… la única persona que podía tener algún interés en su liberación era su propio abogado.
    ¡Eso es ridículo! —protestó—. ¿Ahora soy sospechoso de asesinato porque quiero que mi cliente siga con vida? ¡Eso no es una prueba! ¡Les demandaré por calumnias y…!
    —Por favor, señor Matheson, no se ofenda. Es gracias a usted que hoy soy particularmente escrupuloso con las pruebas, sin ellas no hay investigación. Como ya he dicho usted tiene el motivo. Pero además tenía usted el medio, conocimientos de medicina, y la oportunidad: estuvo en España el día del crimen.
    Han visto mi tarjeta de embarque. Han visto mis movimientos bancarios. Si de verdad es necesario, mi pasaporte acreditará que no estuve en España antes del diecinueve.
    —Eso es lo que acreditarán sus documentos oficiales. Pero tenemos tres testigos que declararán haberle visto en dos aeropuertos distintos y en el vuelo que los une.
    —¿Tres? —preguntó Zalaya por lo bajo.
    —La azafata, ¿recuerdas? —respondí cubriendo el auricular— Ashmoor dijo que una azafata le llevó una copa “de parte del caballero del fondo”.

    — CONTINÚA —

  231. No me lo puedo creer. ¿No tiene usted grabado en una placa de bronce en su oficina que las personas pueden mentir pero que las pruebas no? ¿Se va a fiar ahora de tres testimonios en lugar de las pruebas que le presento?
    —Gracias, señor Matheson, ahí es justo donde quería llegar. Las pruebas pueden decir la verdad, pero las personas mentirán si tienen algo que ocultar. Y usted nos ha mentido, letrado.
    ¿Qué yo les…?
    —Dice que vino a España el diecinueve, tan pronto como se enteró del crimen. ¿No es así?
    Así es.
    —¿Y cómo se enteró del crimen? Tanto la policía como INTERPOL decidieron no filtrar los detalles del asesinato. NADIE sabía que se trataba de un caso del Asesino del Destornillador.

    Se hizo el silencio al otro lado de la línea. Una tácita acogida a la quinta enmienda, sin lugar a dudas.

    Tendrá que ser capaz de convencer al jurado— gruñó.
    —Seguro que al jurado le gustará escuchar una buena historia de detectives. Ha perdido, Matheson, y lo sabe.
    ¿Usted cree? —replicó antes de colgar.
    —¿Qué habrá querido decir con eso? —preguntó Boniatus.
    —Que la duda razonable ya está sembrada. El juez le dio a Gordon una semana más de vida, ¿no? Ahora puede que incluso tengan que revisar todos los cargos desde el principio. No liberarán a Gordon, pero tampoco lo ejecutarán.

    Y aunque no lo dije en voz alta, lo cierto es que eso me aliviaba. Ahora que habíamos repasado los informes del caso Ruby original, estaba incluso más convencido que antes de que Peter D. Gordon era el asesino; pero después de toda la tensión vivida estos días, del miedo a que la vida de un hombre dependiese de nuestras investigaciones… saber que cumpliría su condena, con vida, para mí ya era más que suficiente.

    CASO CERRADO

  232. Ya está, gente. Lo hemos conseguido. Hemos descubierto al nuevo asesino, y Gordon de momento no será ejecutado. Creo que podemos apuntarnos una victoria más.

    En breve, las condecoraciones. Hasta entonces, ¡buen trabajo a todos!

  233. ¡¡¡¡¡¡¡YUJU!!!!!!! ¡Una nueva victoria para la sociedad del misterio! ¡YUJU! Es una muy grata noticia, sobre todo después de las tres mejores semanas de pensamiento lateral y lógica deductiva que he vivido.
    A todos… ¡Felicitaciones! Un gran trabajo.

    Huy, claro, ¿cómo sabía Mateson que se trataba del asesino del destornillador? Eso sí que es curioso. Pero ¿Por qué con patitos de goma? ¿Qué era el bien mayor? ¿Algún día lo sabremos? XD Y ahora me pongo a filosofar.
    Y, como era de esperarse, ¡fiesta fin de caso! Eso sí, ni loco pienso celebrar la fiesta en ese antro en donde se encontró el cadáver de Úbeda. Así que (y hasta que encontremos un mejor lugar para la fiesta) vamos a usar nuestras queridas oficinas. Recuerdo que tenemos incluso la decoración del aniversario, así que hay que aprovecharla. Bien, ya traigo el órgano de San Conrado, y aquí les dejo chocolate, limonada, el café al Boniatus, hongos alucinógenos, (cosecha de Boniatus). Y mucho más… ¿Quién trae el caba? ¿Doctor, profesor, hacen los honores con la bañera de grog?
    Y también algo de tarta…. sigo preparando todo.

  234. Enhorabuena, hemos resuelto por fin, alegría y la verdad mejor que no ejecuten a nadie, sea culpable o no. Me uno a la fiesta.

  235. Un off-topic.

    Estoooo… Jefe… ¿ayer te mandé un mensaje ligeramente comprometido a eso de las seis de la mañana?
    Pilares confunde a la gente…

  236. Bueno, una se va fuera este puente y al regresar veo que ya sea ha resuelto el caso, que no ejecután a Gordon por lo menos de momento. Y que su abogado, tan en contra de la pena de muerte, no duda en matar a una inocente para salvar a su cliente. Y un caso más resuelto por La Sociedad del Misterio.

    Por cierto, ¿llego tarde para la fiesta? No he olvidado que os debo una invitación atrasada. Me gustaría celebrar mi cumpleaños por todo lo alto. Tengo preparada la bañera de la última fiesta llena de cava, bien fresquito, y una enorme tarta de chocolate que está diciendo cómeme. ¿Alguien se anima?

  237. Por supuesto que no llegas para nada tarde, Jengibre. Y claro… ¡Me encantará celebrar tu cumpleaños en las oficinas! ¡Trae la tarta de chocolate que me encanta el chocolate!
    Vitalidad, Zalaya, bienvenidos a la fiesta.

  238. Yo me apunto… Llevo desde el viernes de fiesta constante, así que puedo seguir un poco más.

    Dios, mi hígado me está haciendo señales de humo…

  239. ¡¡¡¡Bien, alguien más se apunta!!! Ya creía que tendría que llamar a los bomberos del ultimo caso… aunque luego se me acuse de no socializar con los compañeros. ;P

    Veo que las fiestas del Pilar son sonadas. ¡¡¡la de veces que he estado en Zaragoza y sólo he visto la plaza del Pilar!!! Claro que siempre era de pasada y apenas tenía tiempo de nada.

    Y se me olvidaba, Pilar, compañera, felicidades con retraso.

  240. Felicidades x acabar el caso!!, y yo perdía, si es k.., ainch!. Wen, jengibre, hazme un hueco!! jajajaja. que vamos a seguir con la socialización!!

  241. ¡¡¡Ceres compañera, me alegro de verte!!!
    Veo que tienes el don de la oportunidad ¡¡¡llegas siempre a la fiesta!!!
    Toma una copa de cava, un trozo de tarta de chocolate y, de cabeza a la bañera que con tanta espuma se siente una como las “burbujitas” de ese conocido spot navideño.

    ¿Alguien trae el grog? ¿No quedará de aquel grog añejo del caso anterior?

    Una sugerencia, aprovechando que sigue haciendo buen tiempo ¿porque no nos vamos a la playa a celebrarlo?

  242. Muchas gracias jengibre 😉

    Enhorabuena a los que acabaron por resolver este caso de locos, y por supuesto me uno a esa celebración 😛

  243. Vamonos a la playa, pero a la mejor, a la de mi pueblo a Liencres en Santander, yo invito a todos.

  244. Pilar, Vitalidad, tomad una copita de cava y un trozo de tarta mientras decidimos dónde continuamos la fiesta. Porque celebrar en la oficina es un poco aburrido.
    Yo apoyo la idea de Vitalidad. ¡¡¡Vamos a Cantabria!!! Podremos hacer unas sardinicas a la brasa, probar esas riquísimas anchoas del cantábrico…

  245. Habíamos conseguido cerrar el caso, un caso particularmente difícil; habíamos conseguido salvar a una persona, culpable, pero persona al fin, de una terrible y absurda condena que es más propia de descerebrados caníbales que de seres civilizados; habíamos conseguido un nuevo triunfo, una nueva victoria en los puntos de la sociedad del misterio. Había que reconocer que se la habíamos dejado bastante difícil a Mendoza para volver a ridiculizarnos delante de la prensa. Había comenzado una nueva fiesta post caso, y como tal, habíamos de comenzar una nueva aventura de las tantas que habíamos vivido como equipo y sociedad.
    Celebrábamos, además, el cumpleaños de una investigadora de servicio; una celebración que se había retrasado unos diez días, pero dicen por allí que más vale tarde que nunca. Y como en toda fiesta, yo estaba dispuesto a trabajar un poco para evitar que mis anquilosadas neuronas se estancaran aún más y se sumieron en quietismo y fatiga mental.
    Fui a mi cubículo y comencé a ver mis posibilidades. Recordé, de inmediato, todas mis antiguas experiencias y trabajos en la sociedad y las consecuencias que, debido a las fallas de dichos trabajos, nos llevaron a vivir mil aventuras y muchas más. Recordé de inmediato la “errata” de poner hongos alucinógenos a la bebida del caso 21; la nueva “errata” de dejar un afrodisíaco muy potente en el servidor del agua… Y de los resultados que esos pequeñísimos “accidentes” habían conllevado. Recordé a los caníbales, mi soberana caída desde el monte Everest, la estadía en la playa de una investigadora, las implicaciones con un koala gigante, la locura de un superhéroe y mi casi proceso judicial por el asesinato de una persona que ya había sido investigado. (Sigo pensando que no fue buena idea sacar esas camisetas con la leyenda de “Yo maté a Gonzalo Estrada”).
    Recordé, también, la fiesta de los estrechamientos de lazos en la playa, la conversión en sirena, los bailes sobre las palmeras, el órgano de San Conrado, la banda sinfónica, los mojitos y los San Fransisco sin alcohol, la bañera de grog, la búsqueda de una isla perdida en el mar adriático, la llegada de los compañeros encabezados por Fantasmas, el acto heroico de este último en cederle su cantimplora a un anciano medio derrotado, la increíble “batalla” (aunque sigo pensando que eso no se considera batalla… más bien, debería considerarse como que el anciano le dio su merecido al tritón), entre el mago y el tritón, la transformación de sirena a mortal,, baños a la luz de la Luna, sirenas contando historias, compañeros danzando al Rey Febo, la cura de un anciano tritón de los mares, el regalo de un amuleto, la botella inacabable…
    —Muchos recuerdos gratos, de aventuras con compañeros —musité mientras me extendía en el confortable y cómodo sillón de la sociedad—. Nada como grandes fiestas post casos saborizadas con algunos experimentos fallidos como para celebrar (y celebrar en mayúsculas), el triunfo bien merecido.
    En aquella ocasión no tenía ninguna investigación entre manos, así que se podía decir que la fiesta estaría más tranquila y apacible que lo habitual. En España se celebraban las fiestas del Pilar, así que los compañeros iban a preferir continuar con una fiesta natural y sin alteraciones sobrenaturales o científicas.

  246. A pesar de ello (y como la curiosidad mató al gato), decidí que no me quedaría sin trabajar. Pensé en las posibilidades que tenía. Casi nada… pero había algo que… quizás pudiera llegar.
    Recordé que el ordenador del jefe seguía dando algunos problemas y me dispuse a tratar de arreglarlo usando un método poco convencional. He dicho ya que tengo una eterna lucha contra las máquinas, pero que en esa lucha he intentado muchas herramientas para ser el vencedor. El método consistiría, simplemente, en algunas partículas nanobóticas que ingresarían al ordenador, detectarían los problemas, y por sí solas los repararían.
    —Nada mejor que esto —me dije mientras me encaminaba a buscar las dichosas partículas en donde trabajaban los chicos de Jnum—, ni el propio Bill Gates habría concebido esta peculiar forma de reparación.
    Pienso, después de todas las vicisitudes y aventuras que acarrearía mi intento por ayudar, que más me valdría volver a la escuela de Ballet para evitar más complicaciones de este tipo. No obstante, yo iba convencido de que mis anteriores experimentos funcionarían correctamente. Cuánto me equivocaba.
    Toqué la puerta y esperé una respuesta, al ver que nadie respondía, decidí entrar. Cuando ingresé en el laboratorio lo vi. extrañamente vacío y luego lo recordé:
    —Claro, es la fiesta post caso.
    Rebusqué entre las gavetas y dí con la cajita de silicio que iba buscando. Recordé que lo que más me había costado de ese experimento había sido encontrar un lugar seguro en el que guardar los nanobots. Salí corriendo del laboratorio, muy emocionado, y fui hasta las oficinas centrales donde se hallaban celebrando los investigadores.
    —¿Más tarta de chocolate, Nicolás? —preguntó Jengibre ofreciendo una deliciosa porción.
    Me excusé lo mejor que pude, pretextando que tenía un trabajito y me fui, no sin prometer que ya iría a celebrar y seguir con la fiesta. Mas, ¡vaya mi suerte! Cuando pasaba al lado de la “GRAN” bañera de cava en la que los compañeros celebraban, la pequeña cajita de silicio se resbaló de mis manos, cayendo dentro de la gran bañera.
    Consternado, vi cómo parte del contenido se derramaba por toda la bañera.
    —No va a pasar nada. No va a pasar nada. No va a pasar nada. —Me dije mientras sacaba la pequeña cajita, la secaba como podía y me iba corriendo antes de que cundiera el pánico—. Debería dejar de usar las oficinas con estos fines.
    Llegué a mi mesa de trabajo, abrí la caja y examiné los nanobots. Solté un suspiro de alivio. Se habían salvado la mitad, y al parecer estaban perfectamente “sanos”, si se me permite la expresión.
    Tenía el absoluto convencimiento de que nada malo habría pasado, de que la fiesta no se alteraría un ápice por ese pequeñísimo incidente. Pero, desgraciadamente, nunca fui un buen deductor y por esa causa no veía el peligro que corrían los compañeros en ese entonces.

  247. En consecuencia, y actuando de una manera soberanamente idiota, proseguí a reparar el ordenador del jefe.
    —Ahora sí, mis pequeñas creaciones —musité mientras dejaba que los nanobots ingresaran en la CPU de Jack—. Debemos esperar unos momentos…
    Tomé asiento delante del monitor, y vi cómo se encendía la pantalla. Un mapa virtual me mostraba una imagen del sistema operativo y a los nanobots (que aparecían como pequeños puntitos de luz titilantes), moviéndose de un lado a otro registrado todo con sus pequeños circuitos electrónicos.
    De fondo escuchaba las risas y canciones que los compañeros proferían a coro. Sonreí entusiasmado. Mas, como en toda buena historia tiene que acaecer un suceso conflictivo, ocurrió un suceso que desencadenaría una nueva aventura.
    Vislumbré un relámpago en el cielo nocturno, sucedido de un trueno desgarrador que rompió la noche. Un potente torrencial comenzó a caer. Temí por el sistema operativo, soy de esos que creen que no es prudente trabajar con tormentas eléctricas, empero la tarea ya estaba comenzada y no podía hacer nada hasta que los nanobots no terminara su trabajo.
    Ahora, gracias al mapa virtual, sabía que los nanobots habían llegado al punto en donde comenzaba la conexión con la red de redes. Un trueno particularmente fuerte me hizo dar un respingo en el asiento, miré hacia los lados, esperando que no se hubiera dañado nada. Pero por el momento los para-rayos de los edificios cercanos estaban cumpliendo su función de modo adecuo.
    Todo continuaba normalmente, y los nanobots habían detectado el problema en el punto de conexión del ordenador de Jack. Faltaba poco para que terminara de solucionarlo, y esa era una grata noticia. Me levanté un momento para descansar de estar sentado (jamás había caído en esa paradoja del lenguaje), mientras escuchaba el tintineo de copas en el salón principal de la sociedad. Pasé por delante de las paredes, donde los más temibles criminales me miraban desde sus paredes.
    De repente un nuevo trueno rasgó el velo nocturno… Pero esta vez había algo más. Mi peor temor se había hecho realidad. Un potente rayo surcó el cielo de la noche y llegó hasta la antena parabólica de la sociedad del misterio. Y en ese momento no temía que nos fuéramos a quedar sin el Discovery Chanel, precisamente.
    El impacto eléctrico hizo que todo el circuito estallara. Una baja de tensión, una suba, gritos de los compañeros en la bañera del cava, titileo del monitor que estaba sobre el escritorio, ruido de estática y ¡pataplum! Todo volvió a la normalidad. La atmósfera estaba cargada de electricidad, cierto, pero por lo menos todo estaba bien.
    Corrí presuroso a ver cómo estaban los compañeros y me encontré con un espectáculo que no me gustó mucho. A excepción de algunos pocos investigadores, todos habían desaparecido… No había nadie. Todo el lugar estaba desierto, la bañera de cava sin vida y la de grog aún menos.

  248. ¡Diablos! No pensé que las fiestas de la Sociedad se pudieran volver más lisérgicas de lo que eran antes, pero esto… esto es demasiado.

    ¿Te das cuenta de lo que has hecho, Nicolás? Me dejaste sin cava ni grog. ¿¡Acaso estás loco!?

    Lo de los investigadores desaparecidos te lo puedo perdonar. Eran unos gilipollas después de todo (sobre todo Jack) ¿Pero el grog? Maldita sea, Nicolás. ¿¡Que le has hecho al GROG!?

  249. Es todo un honor tenerlo por aquí, doctor. Sí, últimamente con el añadido de mis experimentos fallidos las fiestas de la sociedad se han vuelto… hem… algo más raras de lo que solían ser. No obstante, la historia aún no termine, porque estoy investigando esta misteriosa desaparición.
    ¡Hey! ¡Que yo no hice desaparecer el grog! De hecho…. Creí que había quedado allí…. Porque si no está en ese lugar…. Ahora entiendo parte de las fiestas.
    Aún así, creo que hay una reserva especial para usted, doctor. Necesitaré su ayuda para resolver la desaparición de los investigadores.
    To be continued…

  250. Mi estimado Rasudoke. Como parece que el grog ha desaparecido misteriosamente (¡hey! por algo es la sociedad del misterio) aquí tiene esto. Es de la reserva especial de Boniatus, y como es para un viejo camarada no creo que se moleste mucho.
    ¿Que cómo la conseguí? Bueno… pues… Estuve buscando desde que la nombró en el caso y al final dí con ella. También tiene hongos alucinógenos y algunas botellas de cava que dejó Jengibre.

  251. Hey… Hola… ¿Hay alguien por aquí?
    Nicolas, Ceres… chicos, si esto es una broma no tiene ninguna gracia.
    ¿Porqué está todo tan oscuro? ¡¡¡Lo que daría por una cerilla o mejor una antorcha!!!
    Será mejor conservar la calma, noto que me estoy encendiendo y que de un momento a otro voy a explotar.
    Bien, un poco de luz, ¿de dónde saldrá?

    Guau, cuando se lo cuente a los compañeros no se lo van a creer, ¡¡¡mi brazo está en llamas!!!
    Bueno, aprovecharé la luz para explorar este sitio.
    Qué lugar más raro, todo metálico y parece que estoy sola. ¿Dónde estarán los demás?
    Lo último que recuerdo es que había una tormenta horrible (lo siento, tengo páncio a las tormentas)y que hubo un trueno que resonó amenazador. Cerré los ojos y me abracé al investigador que tenía más cercano… y ya no recuerdo nada más. Pero desde luego esto no son las oficinas. hay demasiado silencio.
    Y ahora este extraño lugar. Parece cerrado herméticamente.
    Pero deber haber una salida, si me han metido aquí tengo que poder salir. Las paredes son completamente lisas parecen de acero, como si estuviera en una cámara acorazada.
    Noto como me vuelve a inundar una especie de calor, algo que nace dentro de mí y que soy incapaz de controlar. Cierro los ojos y dejo que fluya. En un segundo siento como las llamas me dominan, y se extienden por todo a mi alrededor, haciendo que el metal empiece a fundirse. En unos minutos lo que era pared de metal sólido se convierte en un amasijo de metal fundido.
    Bueno, sigo sin saber donde estoy ni que me está pasando, pero por lo menos soy libre. ante mí se abre una especie de pasadizo muy extraño, al que dan cientos de celdillas metálicas del mismo tipo de la que acabo de salir. ¿estarán en ellas mis compañeros? Veo que me espera una larga búsqueda.
    Lo miraré por el lado bueno… ahora he resuelto el problema de la iluminación…

  252. Bien hecho, Nicolás. Con lo que me has conseguido es suficiente para animarme a empezar con la búsqueda de los investigadores desaparecidos. Vamos, sírveme un poco de eso y comencemos.

    Bueno. Por suerte en mi amplia biblioteca siempre tengo información esencial para resolver este tipo de situaciones extravagantes. A ver… Aquí está el libro: “Las bañeras de cava y la micro-robótica y su relación con los viajes inter-dimensionales” de Dylan Thomas.

    Según este libro solo tenemos 36 horas para traer de vuelta a los desaparecidos. Después de pasado ese tiempo quedarán atrapados para siempre en la otra dimensión.

    Debemos apurarnos. Rápido, necesitamos crear un portal para viajar a la dimensión a donde fueron enviados los investigadores. Para invocar este portal necesitaremos:

    1) Diez cuernos de macho cabrío;
    2) Los huesos de un rey hebreo;
    3) Seis corazones de cerdos jóvenes;
    4) Cinco doncellas vírgenes;
    5) Una daga hecha de Orichalcum;
    6) Sazonar a gusto.

    Perfecto. Yo buscaré a las cinco doncellas vírgenes. Nicolás, tú busca el resto de los elementos.

  253. ¿Los huesos de un Rey hebreo? ¿Diez cuernos de macho cabrío? ¿Seis corazones de cerdos jóvenes? ¿Una daga de qué? Podríamos ponerle un poco de comino, pimiento y sal… Algo de canela le vendría bien también.
    Tenemos la hipótesis de la otra dimensión…. Ve trayendo las doncellas vírgenes, los cuernos son fáciles de conseguir, bscaré algunos cerdos para estar prevenidos, y también veré si me puedo hacer un viaje a Megido. Pero a ver qué ocurre en el siguiente capítulo….

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  255. Recuerdo que estabamos celebrando mi primer baño de grog cuando algo estalló, me cegó y me lanzó disparado a una velocidad tan vertiginosa que perdí consciencia. Ahora me he despertado en este lugar. Es divertido, porque nunca había estado en un sitio sin gravedad. Estoy flotando en el interior de una esfera de paredes translucidas. Parece que afuera hay mucha luz, pero desde aquí no puedo ver nada del exterior, solo me llega la luz. “Qué suerte tenerte aquí, ¿verdad compañero?” pensé, al mismo tiempo que aspiraba una de las miles de bolas de grog que flotaban por ahi…

  256. —Ya tenemos solucionado el problema del grog y la bebida, Rasudoke —musité mientras le tendía una jarra con la cosecha del buen Boniatus.
    —¿Tú no lo pruebas? —preguntó el doc., sorprendido de que no tomara una jarra.
    —OH, no, soy abstemio y sé que este grog me llevaría al hospital en menos de lo que canta un gallo —dije de un tirón, como queriendo pasar por alto aquellos puntos.
    —¿Qué más tenemos sobre el caso, Nicolás? —preguntó Rasudoke con la vista puesta en mis ojos.
    —Poco y nada, compatriota —suspiré rendido—, poco y nada.
    Habíamos estado toda la noche en busca de una pista, una señal que nos indicara el paradero desconocido de nuestros compañeros. Fantasmas, Gabriel, Ceres, Jengibre, Pilar, Jack, Boniatus, Zalaya, Vitalidad y la investigadora Sata (que había ido a pasar un rato por las oficinas), habíanse perdido y nosotros ignorábamos el dónde.
    —Algo se nos está escapando, Nicolás —exclamó el doctor dando un puñetazo en la mesa.
    Medité más profundamente sobre el caso en cuestión. Cierto era que algo se nos estaba escapando, y a duras penas podría reconocer qué era. Por suerte, una grata bendición, diría yo, contaba con la ayuda de el doctor Rasudoke; ya que, tomando en cuenta mi último intento por inflar una balsa, si por mi dependiera aquella empresa, de seguro todavía estaríamos en espera de más novedades.
    —Hay una pieza que está faltando —dije, tratando de entender un poco la situación—. ¿Qué es? ¿Qué nos falta? ¿Qué se nos escapa?
    Había llegado a un punto muy grave, en que estaba completamente exasperado por la falta de pruebas contundentes y tenía que encontrar una solución. ¿Qué había ocurrido…? ¿Por qué algunos habían desaparecido y otros no? ¿Qué había sucedido?
    Una idea pasó por mi cabeza.
    —¡Doctor! —exclamé—, ¡creo que ya lo tengo!
    Ambos nos pusimos en pie y fuimos hasta la sala principal donde aún estaban los investigadores que no se habían esfumado de la faz de la tierra. Lo que sospechaba, dichos investigadores no tenían sus prendas húmedas ni mojadas… no habían estado en la bañera del cava cuando los demás desaparecieron.
    Eso nos ofrecía un factor en común. “Los desaparecidos habían estado en la bañera de cava”.
    La bañera de cava los unía, ese era el elemento en común de la desaparición. Pero… ¿por qué? ¿Qué misteriosa fuerza había hecho que los investigadores que hubieran estado en contacto con el cava hayan desaparecido? El factor común era el cava, ¿qué podía tener el ca…?
    —¡OH-Dios-mío! —dije en un hilo de voz cortado y apagado—. ¡Los nanobots!
    —¿Los nanobots? —preguntó Rasudoke, muy curioso—, ¿había nanobots? ¿Quién los trajo?
    Con muecas y aspavientos, logré articular sin voz las palabras «Yo fui el idiota».
    —¿Quién trae nanobots a una fiesta?
    —Pues ya lo descubriste, un servidor trae nanobots a una fiesta. De hecho, los desarrollé en las oficinas, aquí mismo.
    —No creo que las oficinas de la sociedad sean un lugar adecuado para esas cosas, Nicolás.
    —No es el primero que me lo dice, doctor, de hecho, en otras ocasiones ya tuvimos la dicha de encontrar que uno de mis experimentos resultó ser el causante de una fiesta muy alocada.
    —Entonces… Tenés que seguir haciéndolos —dijo en tono argentino

  257. Asentí y me llevé las manos a la cara. Había que actuar rápido ya que la vida de diez investigadores corría peligro… Por suerte Santi, Reebook, Mariano, Paulo, Michelle, Raziel, Celdernorg y los chicos de Jnum estaban bien y no habían sufrido percances. ¿Qué había podido suceder?
    —Veamos —dije, mientras trataba de calmarme y de pensar con la mente fría e imperturbable de todo detective—, los nanobots se cayeron en la bañera de cava. Luego lo del rayo… hasta el momento en que no se desató el rayo, los investigadores seguían festejando. Por lo tanto había que suponer que habían desaparecido en ese preciso momento. Rayos… nanobots… electricidad… Pero ¿dónde estaban los compañeros? Estaba claro, todo eso estaba relacionado… pero ¿a qué se debía la desaparición? A lo sumo —pensé—, deberían haber sentido una corriente eléctrica. ¡Claro!
    Fui hasta la bañera del cava e inspeccioné minuciosamente hasta encontrarlos…. Los nanobots que se habían caído cuando la cajita de silicio se me resbaló dentro de la bañera, se habían dispersado. Pero seguían operativos, seguían funcionando. Era lógico que hubieran tenido que emitir cierta descarga eléctrica cuando se produjo ese estallido de energía, también era cierto que esas descargas habían llegado a los investigadores, pero lo que no era tan evidente era porqué o cómo habían desaparecido… Y más aún, ¿adónde habían ido?
    —Piensa, cabeza, piensa —me dije mientras comenzaba a plantearme seriamente la posibilidad de comenzar una dieta a base de nueces y pasas de uva—. Piensa… piensa… piensa… ¡Lo tengo! —grité entusiasmado.
    Corrí hacia el despacho donde estaba el ordenador de Jack y se lo mostré al doctor con una mueca de orgullo, que de inmediato se trocó en una mueca de horror cuando me percaté de lo que eso significaba.
    En un primer momento había saboreado las mieles de haberlo resuelto, mas, en un segundo momento comprendí la magnitud y el peligro que conllevaría el hecho, si mis razonamientos eran correctos.
    —¿Qué te ocurre, Nicolás? —preguntó Rasudoke con expresión preocupada al ver mi gesto de consternación.
    Murmuré algunas palabras ininteligibles y luego me dejé caer pesadamente en un sillón.
    —Tenemos problemas.
    —Eso ya lo sabíamos —bromeó el doc.
    —Sí, pero estos son más grandes de los que creíamos —repuse estupefacto.
    —¿Qué está pasando? —preguntó el compatriota ya con menos seguridad en su tono de voz.
    Invité a que el doctor tomara asiento, y luego dije: «Los nanobots… los nanobots son la clave del asunto.
    »Cuando los creé les instalé un microchip de reconocimiento e intercomunicación. Esto significa que todos esos pequeños robots están relacionados entre sí por medio de una red invisible pero muy efectiva. Los hice así por una causa. Cuando uno detectara un problema serio enviaría impulsos electrónicos a todos los demás, como un llamado, y los otros irían al lugar en cuestión para solucionar más rápida y eficazmente el problema.
    »Fue por esta red que esta noche los investigadores han desaparecido. Los nanobots son resistentes a la presión y a la humedad, no se rompen fácilmente y son duros de vencer. Era obvio que mientras los investigadores estrechaban lazos en la bañera, los nanobots se dispersaban y comenzaban a rastrear todo el lugar con campos electromagnéticos (al fin y al cabo, para eso fueron creados y lo hacen siempre). Dicho de otro modo, comenzaron a desplegar un campo eléctrico en toda la bañera, imperceptible para todos los investigadores. Lo verdaderamente grave vino después.

  258. »Cuando estalló el rayo y cayó sobre el edificio de la sociedad, se produjo una sobrecarga energética, que produjo que los nanobots que estaban trabajando en el ordenador de Jack (en la parte que conectaba con la red de redes), detectaran un problema muy grave. Así pues, establecieron una comunicación con los demás nanobots, se comunicaron a través de un circuito eléctrico que los unió durante un momento. Pero los nanobots de la bañera no quedaron incólumes ante ese efecto. No, al contrario, ello reforzaron la unión o puente invisible entre esos nanobots y los de la bañera.
    »Y creo que hicieron más. Ya que debieron ampliar el campo electromagnético que usaban para sondear la zona, y estos alcanzaron a los investigadores de la bañera. Tuvo que haber fallado algo en el mecanismo, o en el circuito; quizá fuera la sobrecarga de energía… Quizá un desbalance en las acciones de los nanobots. El punto es que de algún modo, que me es desconocido ahora, los nanobots generaron un campo demasiado potente alrededor de los investigadores que terminó por dar lugar a un efecto bastante extraño con los átomos que componían los cuerpos de los investigadores. Por lo visto, los investigadores se desintegraron espacialmente, convirtiéndose en pequeños impulsos eléctricos que circularon entre el puente que habían establecido los nanobots del ordenador y los de la bañera.
    »Y de aquí se nos presentan dos posibilidades, doctor. La primera (y menos probable), es que los impulsos eléctricos en que fueron convertidos los compañeros hayan regresado al punto de partida. Esto no sólo es imposible, sino que está demostrado debido a la ausencia de estos compañeros en la tina de cava. La segunda posibilidad que se nos presenta es la más probable… Que los investigadores (transformados en impulsos eléctricos), háyanse transportado por causa del puente entre los nanobots, hasta la conexión a Internet de Jack. Y que al finalizar la descarga eléctrica se hubieran quedado allí.
    »Hay una tercera posibilidad, y es que los investigadores se quedaran atrapados en el puente de los nanobots. Pero no la considero planteable debido a que si así fuera, ahora el aire estaría sobrecargado de electricidad estática y nos estaríamos chamuscando la piel. Opto por lo segundo… aunque esto… esto signifique… signifique que…».
    No fui capaz de concluir el pequeño monólogo. La sencilla posibilidad de que los amigos de la sociedad hubieran quedado convertidos en GB y que estuvieran perdidos en la red… era…
    —Tranquilo —dijo Rasudoke mientras apoyaba una mano en el hombro. Al parecer había visto el gesto de susto y de temor que tenía en el rostro—, ¿qué posibilidad hay de que estén bien y de que puedan volver?
    —N-no-m-mu-ch-chas- —tartamudeé.
    Rasudoke me sacudió un poco para despejarme y me dijo:
    —Vamos, vamos.
    —No son muchas —proseguí más calmado—, pero hay una leve esperanza de que esos impulsos eléctricos se hayan reconstituido y de que, si bien perdidos, estén enteros y no hayan sufrido daños. Sobre una posibilidad de que vuelvan… La hay, pero es muy remota. Primero habría que «pedirles» que se posicionaran en el ingreso a la red del ordenador de Jack, y luego habría que enviar allí a los nanobots, darles una descarga de igual intensidad de corriente eléctrica que la del rayo, hacer que los otros nanobots estén en la tina de cava, que establezcan el puente y esperar a que los impulsos eléctricos, en un medio acuoso, vuelvan a unirse formando las moléculas constitutivas de cada investigador. Como verás —dije sarcástico—, tenemos grandes posibilidades de volver a traerlos.
    El doctor asintió:

  259. —Sí, las condiciones que mencionas no son muy fáciles de conseguir… pero no son difíciles. Y mientras quede una esperanza…
    —…El sol siempre está allí —completé una frase que acabábamos de armar juntos.
    Nos miramos y supimos que debíamos comenzar a trabajar.
    —Manos a la obra, doctor. Vaya encendiendo el ordenador del jefe, iré revisando los nanobots y desarrollando algún control para que actúen según nuestras órdenes.
    Habíamos comenzado una gran labor. El doc. debía registrar la red, buscar investigadores digitales perdidos; yo debía comenzar a trabajar sobre los nanobots.
    Teníamos que aprovechar todo el tiempo del mundo…

  260. Desgraciadamente, un negro presentimiento me embargaba (bueno, mejor dicho, un rojo presentimiento)Tenía la sensación que el tiempo apremiaba, no podía ir buscando celda por celda si estaban mis compañeros. Ójala pudiera volver a hacer lo que había realizado para salir de mi prisión de metal. Pero por mucho que me esforzara ahora solo conseguía convertir mi brazo izquierdo en una antorcha, pero nada más. Apropiada para iluminar mi situación, pero del todo insuficiente para derretir las paredes de las celdas.
    Quizás si volviera a estar enfadada lo conseguiría. Intenté pensar en cosas que me hicieran enfadar, pero nada, que no había manera. No se porque se me vino a la cabeza la cara de Mendoza cuando salimos por la tele gracias al anterior caso. Y fue instantáneo, empecé a notar como todo hervía en mi interior y en unos segundos la temperatura en el pasadizo alcanzaba niveles parecidos a los de la corteza solar, derritiendo las paredes de las celdas de todo el pasadizo. Por suerte iba ataviada con una especie de mono rojo y muy ceñido, de un material que debía ser ignífugo, porque el dorado vestido de noche que me puse para la fiesta no habría durado ni una milésima de segundo. Y con lo que había pagado por él, si se me llega a chamuscar, cuando pille al responsable de todo esto, le hago picadillo para peces.
    -Vale, ya tendremos tiempo para picar al descerebrado que nos haya metido en este lío, pero ahora tenemos trabajo más urgente. -Escuché la voz de Sata entre la nube de humo que salía de una de las derretidas celdillas.
    -¿Cómo lo has sabido? -Pregunté extrañada, no había expresado ese pensamiento en voz alta.
    -No me preguntes porqué pero puedo sentir todo lo que estás pensando, y lo que piensan las demás. Ceres está en esa celda del final del pasillo; Pilar está en la contigua a la mía y un poco maltrecha Y Vitalidad es la que está en la celda de enfrente tuyo, completamente extrañada porque su piel algo quemada por la explosión, le está recobrando toda su tersura y elasticidad anterior.-Respondió, arreglándose una imaginaria arruga de su mono de cuero negro. -Ah, Jengibre, en la celda contigua a la tuya está Arjona, completamente anonadado por lo que le está ocurriendo.

    ¡Cielos, habia olvidado a Arjona! Le invité a la fiesta porque en la anterior le había dado plantón y pensé que era una buena forma de hacerme perdonar. Así que como las demás compañeras estaban saliendo de sus celdas y todas parecían en buen estado, me dirigí a la celda del policía.

  261. Entré en la celda y Victor estaba tendido en el suelo, justo en la pared opuesta a la que daba al pasadizo y en posición fetal, como pretegiéndose el cuerpo. No se puede negar que no tuviera instinto de supervivencia. Le llamé en voz alta, confiando en que estuviera bien.
    -Jengibre, me alegro de verte -dijo incorporándose- ¿que ha pasado por aquí, el holocausto nuclear? Por cierto, te sienta bien ese conjunto tan sexy, estás espectacular. Yo…
    -Vale Romeo, ya tendrás tiempo para los cumplidos y todo lo demás que estás pensando, tenemos que encontrar al resto de compañeros, y no hay tiempo que perder. -la voz de Sata nos recordó la urgencia de nuestra situación. Así que cediéndome el paso, fuimos a reunirnos con las demás. Eso sí, no pude evitar caminar de la forma más sensual posible. ¡¡¡No todos los días le dicen a una lo sexy que está!!!

  262. —Solucionado lo de los nanobots, compañero —dije mientras me sentaba al lado del buen doctor—. Bastó con instalarles un chip comunicado a este controlcito —expliqué mientras le mostraba un diminuto artilugio con algunos botoncitos—, con esto tendremos solucionado ya el problema. ¿Cómo vas con la búsqueda?
    —No muy bien que digamos, Nicolás —respondió en tono fatigado.
    —¿Estás buscando en toda la red?
    —Sí, aquí hay más porno que en cien escenas del crimen juntas.
    Suspiré. Los investigadores tenían que estar perdidos en todo Internet… pero, ¿en qué lugar? Vamos, vamos cerebro funciona. Fue Rasudoke quien dio con la clave:
    —Si queremos hacer una exploración mucho más amplia tenemos que usar un sistema menos restrictivo y mucho más maleable para nuestras necesidades…
    —… ¡Un D.O.S.! —exclamé alegre—, ¿puedes instalarlo ya?
    —En dos minutos si es necesario, pero por si acaso…
    —… Sí, buscaré a las doncellas vírgenes y al rey hebreo.
    Pasados unos momentos el ordenador se había reiniciado, pero ahora no aparecían los típicos mensajes del Microsoft en el monitor, ahora teníamos un sistema operativo nuevo que hacía ya muchos años se había dejado de usar. Teníamos que ponernos a trabajar rápidamente.
    —¿Cómo haremos para llamarlos? —preguntó Rasudoke.
    —Creo que enviando estímulos eléctricos, los mismos estímulos que hicieron que entraran allí dentro.
    Tomé la cajita de nanobots e introduje la mitad en el CPU. Rogando que todo saliera bien, tomé el control remoto y comencé a guiar a los nanobots hasta la conexión del ordenador de Jack. Cuando todos estuvieron allí (lo que quería decir que el control sí funcionaba), comencé a enviar los impulsos eléctricos.
    —Por favor, que funcione…
    De inmediato, en el monitor, aparecieron destellos extraños, luces de colores, remolinos y más luces.
    —¿Estás seguro de que no interceptaste un canal jipi? —preguntó Rasudoke.
    Reí brevemente, pero mi atención se posicionó en el monitor. De repente ocurrió algo. El monitor quedó en negro, apareció una leyenda en letras ornamentadas, y luego otra vez la oscuridad.
    De entre las sombras apareció una llamarada de luz incandescente. El doctor y yo estábamos atónitos ante la imagen que teníamos frente nuestros ojos.
    —¿Jengibre?
    —¿Ceres?
    —¿Sata?
    —¿Pilar?
    —¿Vitalidad?
    Las cinco investigadoras estaban dentro del monitor, mirándonos sonrientes y con ojos algo extrañados. Vestían trajes ceñidos y muy ajustados, que hacían resaltar sus siluetas. Eran las investigadoras desaparecidas… Pero a la vez no. Algo había cambiado, no todo era igual…
    —¡Las encontramos! —gritó el doctor, mientras chocábamos las palmas de la mano en gesto triunfante.
    Estaban allí, sanas y salvas, y sin ninguna complicación mayor que estar encerradas en el Internet. Esto nos facilitaba mucho, ya sabíamos dónde estaban, ya sabíamos que estaban en la conexión del ordenador y que podíamos traerlas de regreso. Lo que no sabíamos es si seguían conservando sus características de la vida real, si los impulsos eléctricos habían ocasionado algún daño…

  263. —…El daño mental lo tienes tú —dijo la investigadora Sata mirándome divertida—, ¿a quién se le ocurre adornar una fiesta con experimentos y juegos de química?
    Me sonrojé un poco, pero de inmediato me percaté del alcance que habían tenido esas palabras.
    —¿Cómo pudiste…?
    —… ¿Leerte la mente? —concluyó ella—, ni siquiera yo lo sé. Sólo sabía que podía hacerlo con ellas —dijo mientras señalaba a las demás investigadoras—, pero desconocía que mis poderes pudieran ir más allá del mundo digital.
    —Es sensacional… —dijimos Rasudoke y yo al unísono.
    —Sensacional sería poder estrangularte por tus «excelentes» experimentaciones —acotó Ceres.
    —OK, OK, OK —dije apaciguador—, primero pensemos en sacaros de ahí y luego verán la posibilidad de estrangularme. Pero… ¡A que no mola tener superpoderes y vestir esos conjuntos!
    Las investigadoras sonrieron alagadas y suavizaron el gesto. Esperaba, por el amor de Dios, que no me hicieran picadillo de peces.
    —Vale, Mr. Extravagantus —dijo Jengibre—, ¿qué nos ocurrió?
    —Tenemos la teoría de que fueron transformados en impulsos eléctricos y que fueron, posteriormente, transportados a la red de redes. Y nos hemos pasado toda la noche buscando una solución.
    —¿Qué han encontrado? —preguntó Pilar.
    —Poca cosa, la verdad sea dicha, pero no hay que desesperar. Tenemos una teoría y es que podremos hacerlos regresar si conseguimos crear una fuente energética lo suficientemente potente como para equipararse a la del rayo de anoche. ¿Dónde están los demás?
    —Arjona está aquí con nosotros —dijo Jengibre mientras señalaba a un punto en penumbra—. Vamos, galán, el sir quiere hablar contigo.
    La rechoncha y sonriente figura de Arjona se iluminó por una flama ígnea de Jengibre (a esas alturas ya nada me sorprendía).
    —Tienes poderes flamígeros… —comenzó a decir Rasudoke, pero lo interrumpí.
    —No hay tiempo para explorar los poderes, luego lo haremos. ¿Cómo estás, Víctor?
    —No tan bien como quisiera, pero mejor de lo que estaría en estas circunstancias. Sobre todo —dijo, en tono envalentonado y haciendo hincapié en esas palabras—, con semejante compañía. —Y miró de reojo a Jengibre.
    —Amigo, te envidio, ¿lo sabías? —expresó Rasudoke.
    —Ya, ya, ya tendremos tiempo para eso… Ahora hay cosas más urgentes que atender. ¿Dónde están los demás desaparecidos?
    Todos se miraron extrañados. Gente virtual y gente de carne y hueso se habían quedado estupefactas.
    —No, no habíamos reparado en su ausencia —respondió vitalidad a media voz—, creíamos que sólo nosotros habíamos desaparecido. —y mientras así decía, hizo un ademán con el brazo que abarcaba a la extraña comitiva.
    —Esto no me está gustando mucho, ángeles —repuse.
    Ante la última palabra las investigadoras se quedaron anonadadas, pero no hicieron ninguna mención. La mente del doctor, de Arjona, de las chicas y la mía trabajaba a 1000Km/h. lo que era lo mismo decir que trabajábamos a 277.7)m/s. resultaba extraño estar pensando en números, pero en ese momento era lo único que podía hacer.
    —Esto es muy raro…
    —…¡Muy raro! ^^—exclamó Ceres sonriendo—, hombre, ¿cuántas veces ves en tu vida que esto ocurra? ¡Claro que es raro!

  264. —No, no me refiero al hecho en cuestión; sino, a que cuando lanzamos esa llamada por medio de los nanobots, estábamos llamando a todos los desaparecidos…
    —Bueno, bueno, bueno —interrumpió Rasudoke—, el punto es que tenemos a seis desaparecidos encontrados. Esto es motivo de celebración, ya nos encargaremos de lo demás. ahora sí, Nicolás, ¿qué te parece si haces ese experimento otra vez y nosotros nos vamos para estar un rato con las compañeras?
    A pesar del intenso momento de angustia (teníamos a cinco compañeros desaparecidos, oigan) no pudimos evitar reír un poco. Rasudoke tenía razón, teníamos derecho a un pequeño descanso antes de proseguir la búsqueda… pero los demás… temían que no quedara mucho tiempo.
    —Díganme —comenzó Rasudoke—, ¿cómo son las cosas allí dentro? ¿Qué les ocurrió?
    Sata fue quien tomó la palabra:
    —Despertamos en unas celdas de acero, herméticamente cerradas.
    —Luego yo me enfurecí y derretí la mía —añadió Jengibre.
    —Salió al pasillo y pensó en Mendoza —retomó la investigadora Sata—, destruyó todas las celdas de acero y nos encontramos.
    —Luego… —intervino Ceres—, luego comenzamos a caminar sin rumbo fijo y sentimos un jalón que nos tiraba hacia todas partes y hacia ningún lugar.
    —Y después aparecimos aquí —concluyeron Vitalidad y Pilar a coro.
    La historia era asombrosa e inquietante. Quién las habría enjaulado…
    —…No lo sabemos, Nicolás, esa pregunta nos la venimos haciendo desde que salimos de las celdas. —dijo Sata—. Y Rasudoke —añadió con una mirada furibunda—, sería mejor que no anduvieras pensando esas cosas, sobre todo, si yo las puedo saber.
    Todos estallamos en una gran carcajada general, y terminamos secándonos las lágrimas de risa.

  265. eEse tema me interesó mucho… Los poderes de las investigadoras, porqué habrían recibido poderes, en qué lugar de la Internet se encontraban.
    —Vale, como veo que Nicolás sólo piensa en resolver todo este asunto —cortó Sata mis pensamientos—, deberíamos hacer algo para esclarecer un poco la situación. No sabemos porqué tenemos superpoderes, la verdad, y no importa mucho averiguarlo. El punto es que es sensacional.
    —Queremos una demostración —corearon los demás compañeros que estaban detrás de nosotros.
    Las chicas se miraron entre sí y sonrieron astutamente. Estaba claro que Sata ahora era telepática, por esa razón podía escuchar los pensamientos de los demás… Y quizás controlar las mentes, dependiendo el grado de telepatía.
    —En efecto, joven, me he convertido en una adivinadora de los pensamientos.
    Asentí con la cabeza y continué el pensamiento. También estaba claro que Jengibre debía de ser piroquinética, por haber podido fundir el acero… ¡Y por tener el brazo en llamas iluminando a los demás!
    —¿Jengibre? —inquirí— ¿has probado un poco más ese fuego?
    La investigadora se encogió de hombros, cerró sus ojos avellana y se concentró. Al cabo de pocos momentos una gran llamarada brotó de la palma de su mano.
    —Si esto fuera una peli en 3D, y tuviera esos anteojitos especiales, me asustaría bastante —aseveró Rasudoke.
    La gigantesca columna de flamas se empequeñeció y quedó reducida a un pequeño cúmulo de fuego sobre la mano de la investigadora.
    —Creo que ahora entiendo más lo del Jengibre, amiga —dije mientras recordaba la explicación de ese sobrenombre—. Oigan, de verdad, los trajes les sientan bien. ¿Y tú, Pilar, has encontrado alguna habilidad extraordinaria?
    La investigadora sonrió e hizo una leve reverencia con la cabeza. Fijó sus ojos en Arjona y extendió una mano hacia él. De inmediato el policía, atónito, se elevó unos palmos del suelo… una yarda, y cuanto menos se lo esperaba, ya estaba flotando por sobre las cabezas de las demás investigadoras.
    —¡Bájame! —protestó—, sino… sino tendré que proceder a una demanda judicial.
    Sus palabras sonaron de tal modo, que en ese contexto, nos hicieron reír, e incluso él terminó con dolor de mandíbulas.
    —OK —resumí—, está claro que posees el brillante don de la levitación y el magnetismo, Pilar. ¿Ceres, tú qué pue…¿
    No había terminado de formular la pregunta cuando la investigadora Ceres se irguió y tomó una postura muy concentrada. En el acto los cabellos de las investigadoras comenzaron a ondear. Esto, sin embargo, provocó las quejas de sus compañeras. De inmediato los cabellos se agitaron aún más, y grandes descargar de electricidad chispearon en el monitor. Extendió los brazos y comenzó a llover (dentro del monitor) torrencialmente, el viento evidente aumentó su intensidad y un potente trueno sonó a través de los parlantes.
    —¡Oye! —protestó Jengibre—, para, que me estoy apagando.
    —OK, OK —dijo Ceres bajando los brazos y quitándole importancia—. Comprenderás, Charlie, que puedo controlar el clima, poca cosa… Sobre todo si estás dentro de un ordenador.
    Las palabras de Ceres me llegaron muy lejanas, y sirvieron para despertarme de una ensoñación o de un estado de quietismo mental en el que había entrado. Reaccioné y repuse:
    —No lo infravalores, Ceres, puede ser útil. Y sí, sé que están en un ordenador, pero por algo se les han dado estos poderes. ¿Algo más?

  266. —Sí, pero no creo que sea grato de demostrar.
    Miré inquisitivamente a las demás. finalmente, fue Vitalidad quien contestó: «Cuando sentimos el tirón que nos atraía, oímos que Ceres lanzaba un grito… Un grito poco común que casi nos deja sordas».
    Volví la mirada hacia Ceres, quien se sonrojó un poco.
    —¿No pretenderás que grit…?
    —…Puede ser más útil de lo que crees.
    La investigadora se encogió de hombros y tomó aire. Después de unos segundos se oyó por los parlantes un grito bastante curioso. Al parecer era penetrante, pues los que estaban dentro se taparon los oídos e hicieron muecas de dolor. Mas, en la vida real no era tan potente… Hasta que lo reconocí.
    —¡Detente! —ordené—, ¡Ya sé qué es! —El sonido cesó y ante la ausencia del sonido, las oficinas y el mundo virtual quedaron sumidas en un silencio muy profundo—. Es un poder bastante especial —proseguí—, voz supersónica. Bien modulada y correctamente empleada, puede servir para destruir todos los objetos materiales que quieras.
    Ceres sonrió animada y levantó un dedo pulgar. Era asombroso, increíble, excepcional y aún no terminaba de creer en esa gran fantasía que superaba las leyes de la física moderna. Quedaban Vitalidad y Arjona…
    —Vitalidad, ¿has probado qué puedes hacer? —preguntó el doc.
    —No mucho —respondió en general—, la verdad no creo que tenga ningún poder.
    Sata chasqueó la lengua en señal reprobatoria y le dijo: «Vamos, demuestra lo que hiciste en las celdas». La compañera quedó algo cohibida y se sonrojó un poco.
    —Necesito la ayuda de Jengibre —dijo, llenándose de valor.
    La investigadora ígnea se acercó a ella y asintió con la cabeza. Vitalidad se arremangó la camisa del traje de cuerdo negro y lo puso delante de Jengibre. A su vez Jengibre, armándose de silencio y concentración, colocó las manos sobre el brazo y cerró fuertemente sus ojos.
    Un destello rojizo refulgió desde sus manos, y una abrasadora llamarada cayó sobre el brazo de Vitalidad. hizo un gesto de dolor pero luego se tranquilizó y respiró hondo.
    Se acercó lentamente al borde del monitor y nos mostró su brazo. Estaba perfectamente sano y sin ninguna magulladura, ampolla o cicatriz.
    —¡Poderes de regeneración! —exclamamos todos al unísono.
    Ciertamente, para los fanáticos del cómic, aquello era una grata visión.
    —Tienes poderes de regeneración, Vitalidad, eso es asombroso! —Y aplaudí tenuemente.—¿Y Arjona? —preguntó Rasudoke—, ¿ha demostrado algún poder en especial?
    Fue Jengibre quien contestó:
    —No, al parecer no ha demostrado nada hasta ahora. Pero tenemos que esperar a ver qué ocurre. —Me miró significativamente y asentí.
    —Tiene razón, habrá que dejar que sus poderes se asienten antes de que se hagan manifiestos —dije convencido de ello—. Además, creo, os alegrará saber que tengo una teoría de en qué zona del Internet están. —La sociedad en pleno se quedó en silencio, expectante a lo que diría—. Es una hipótesis, pero creo que os hayáis en un videojuego… Y no en cualquier videojuego.
    Miré al doctor y pregunté: «¿Recuerdas las letras ornamentadas?». El doctor cerró los ojos, se concentró unos momentos y, finalmente, exclamó: «¡Claro!».
    —¿Cómo se llama el videojuego? —preguntó Ceres, la más entendida en todo esos asuntos.
    —No es muy común —contesté—, creo que os sorprenderá el nombre…. “A. K. (la búsqueda de los cinco)”. Y no, no se trata de buscar a los cinco de Lost…

  267. Ante aquella revelación los investigadores quedaron atónitos. Seguro que era el nombre principal del videojuego, y había que reconocerlo. Era demasiada casualidad que los investigadores –perdidos en la red- hubieran ido a parar, precisamente, en un videojuego que se llamaba igual que un viejo amigo nuestro.
    —No lo conocía —acotó Ceres.
    —Es bastante nuevo —repliqué—, quizá sea por esa causa. Lo cierto es que os encontráis en ese juego.
    Silencio, sólo silencio. Lo cierto era que, a menos que lo ignoráramos completamente, A. K. no tenía empresas multinacionales de videojuegos ni nada por el estilo… Así que había que estar tranquilos, ya que sabíamos que nuestro viejo amigo no andaba cerca.
    —¿Creen que A. K. ande detrás de esto…?
    —… Lo dudo —intervino Rasudoke—. Salvo el nombre, no tenemos nada más que lo vincule y es un error teorizar sin pruebas. Lo verdaderamente interesante… sería… sería saber porqué llamaron al juego de esa forma.
    Todos nos volvimos a la investigadora con poder para controlar el clima.
    —A mí no me miren —dijo—, yo ni siquiera sabía de la existencia del juego.
    —Ustedes —dije señalando a los compañeros que no se habían ido al otro lado del monitor—, necesitamos que hagan una búsqueda exhaustiva en toda la red. Necesitamos saber qué demonios es “A. K. (la búsqueda de los cinco)”, porqué se llama así y en qué consta el juego. ¿Podrán ayudarnos?
    Los investigadores asintieron y partieron a sus respectivos cubículos. Ahora sí, todo el equipo en pleno de la sociedad (salvo otros cinco investigadores perdidos) estaba trabajando.
    Quedaba esperar los resultados de la investigación virtual, y… y…
    —… Ni siquiera nosotras sabemos qué hacer, Nicolás —dijo Sata, interviniendo en mi mente—. Estar aquí dentro sin hacer nada es verdaderamente monótono.
    Medité un momento y luego respondí:
    —Sí, me lo imagino. Sin embargo, no creo que sea prudente que os vayáis muy lejos. Y no, no me miréis como si las estuviera regañando. Por el momento sabemos que ustedes están bien, y existe la probabilidad de que Jack, Boniatus, Zalaya, Gabriel y Fantasmas también estén en el videojuego. Por ende, deberán permanecer por aquí para que puedan ayudarnos a rescatarlos.
    —Por lo visto —agregó Rasudoke—, ustedes son los más indicados para prestarnos ayuda. Es evidente que los demás están perdidos en la red, al igual que ustedes, y eso significa que tendrán que ser ustedes quienes rescaten a los demás.
    —Como verán —retomé—, ustedes son los más indicados para, si se presenta la oportunidad, ir en búsqueda de los demás desaparecidos de la sociedad…
    —Dicho en otras palabras —concluyó Rasudoke—, van a tener que quedarse allí hasta que tengamos más novedades sobre “La búsqueda de los cinco”.
    Los compañeros virtuales soltaron un resoplido y se dejaron caer rezongando.
    —Vale, vale —traté de apaciguar—, mientras estén allí, podrán jugar con sus poderes y magnificarlos.
    Aquello pareció levantarles un poco el ánimo. Se incorporaron y comenzaron a vagabundear por esa zona oscura del videojuego.
    Pilar y Vitalidad caminaban mientras charlaban en voz baja; Ceres se dedicaba a hacer aparecer algunas nubes de vez en cuando; Sata miraba profundamente el vacío con ojos brillantes; y Jengibre habíase marchado un poco más allá junto con Arjona, ambos charlaban animadamente y él –de vez en cuando- le dirigía algunas miradas furtivas al traje ceñido de la investigadora.

  268. Cierto, la espera de novedades iba a ser bastante tediosa, por lo que parecía. El doctor y yo, a coro, soltamos un leve suspiro que contenía un gran significado: era un suspiro de alivio, por haber encontrado a parte de los compañeros perdidos; era un suspiro de cansancio, por la intensa noche de trabajo; era un suspiro de aburrimiento, por el tiempo que deberíamos esperar.
    Nos miramos con poco ánimo y, mientras nos encogíamos de hombros, dijimos: «Hay que esperar».
    Tras una media hora de silencio y calma, decidimos (el doctor y yo) echar una partida de cartas.
    —No deberías tirar el caballo de copas, él ya tiene la escalera del cinco al rey y le hace falta esa única carta —díjole Sata a Rasudoke antes de que este fuera a lanzar una nueva carta.
    Soltamos el juego por considerarlo imposible, y nos dedicamos a cavilar cada uno por su lado. Los pensamientos de mi compañero fueron y serán sólo suyos (y tal vez de Sata) por lo que no podré hacer una relación de ellos. No obstante, expondré aquí unas breves reflexiones que tuve esa tarde.
    Mi mente se hallaba ocupada, primordialmente, en determinar el lugar en dónde estarían los demás. Después de un rato de esa insistente y machacante tarea (imposible, dado a la falta de pruebas), decidí resolver ejercicios de física y demás. Me hallaba resolviendo problemas de dinámica y de energía cuando la investigadora Sata exclamó “¡Dejad de pensar!”.
    Salimos todos de nuestros asuntos y volvimos la mirada hacia donde se encontraba. Tenía las manos en la cabeza y una expresión de espanto.
    —¿Qué te ocurre? —pregunté temeroso.
    —Están pensando demasiado —replicó—, están pensando demasiado y todos sus pensamientos llegan… aturden… impiden…
    —Ya, te entendemos —dije—, ¿has tratado de controlar eso y de evitar sentir los pensamientos de los demás? ¿Crees que podrías dominarlo voluntariamente?
    —No lo sé —respondió la investigadora—, sólo sé que cuando hay muchos pensamientos me aturdo un poco.
    Volvía a poner mi cerebro a pensar en cómo poder controlar ese don cuando uno de los investigadores llegó con noticias sobre la búsqueda. Apremiamos al muchacho para que hablara y esto nos dijo: «Hemos encontrado bastante información. El juego consiste en una búsqueda de cinco jugadores, por parte de otros cinco y de un consejero. El juego consta de dos niveles iniciales, y de cinco finales. Lo primero es muy sencillo… Cinco jugadores son raptados y encerrados en cinco lugares distintos; otros cinco jugadores reciben determinados poderes especiales; y un consejero que no tendrá poder, pero podrá ayudar en todo a los jugadores. El juego comienza cuando el jugador le da al comando correspondiente, le llegará un mensaje del videojuego en el que se menciona el paradero de los cinco jugadores raptados. Los otros seis jugadores tendrán, luego, que atravesar los dos primeros niveles. Lamentablemente, el juego es muy nuevo y no hay muchos datos en Internet sobre las características de cada nivel. Lo que sí se sabe, es que después de esos dos primeros niveles, los jugadores se deben separar para buscar uno a cada uno de los raptados. El consejero debe decidir acompañar a un solo jugador y ayudarle en este trecho del camino».
    Agradecí la información con una sonrisa, y pregunté cuál era el comando del videojuego. A lo largo de la explicación ya había desarrollado una teoría y tenía el convencimiento de lo que estaba ocurriendo.
    —OK —dije—, tenemos que actuar rápidamente. Es evidente que están en el videojuego.

  269. —También es evidente que tienen superpoderes especiales —prosiguió Rasudoke.
    —Es evidente que los investigadores que faltan han sido raptados —añadí yo.
    —Es evidente que Arjona resulta ser el consejero —asintió el doctor.
    —Además está claro qué es lo que debemos hacer.
    —Van a tener que jugar para poder rescatar a los demás…
    —… Sino —añadí—, puede que no volvamos a verlos con vida.
    —Aguarda un momento, Charlie —dijo Ceres tratando de recapitular—, ¿no sería más productivo que hicieras ese llamado tuyo y que nos sacaras a todos directamente?
    Medité un momento, midiendo cada una de mis palabras, y luego respondí:
    —En efecto, ese sería el razonamiento más coherente. Pero, y muy a mi pesar, se nos presenta un inconveniente.
    —Nosotros ya los habíamos llamado —prosiguió el doctor—, si los demás no aparecieron quiere decir que no puede llegar con un simple llamado como ustedes.
    —Ya que están cautivos —concluí.
    Ante aquellas palabras las investigadoras y Arjona no se quedaron completamente satisfechos.
    —Nosotras también estuvimos encerradas —replicó Pilar.
    —Usas un correcto tiempo verbal, compañera —repuse de inmediato—, ustedes estuvieron cautivas pero se liberaron antes de que las llamáramos.
    —¿Entonces… porqué los demás no se pudieron liberar por sí solos? —preguntó Vitalidad.
    —Muy buena pregunta —contestó Rasudoke—, y creo que tengo la respuesta. La clave está en que esos cinco “jugadores” tienen que ser salvados, por ende no tendrían que tener poderes. ¿Qué superhéroe salva a otro superhéroe? Pienso que ellos no tienen que tener los medios para salir de dónde sea que estén cautivos.
    —No nos queda otra solución, compañeros —dije en tono lúgubre—. Debemos actuar ahora o nunca. No tenemos mucho más tiempo para perder y debemos ponernos en acción.
    Unos tensos momentos de silencio se hicieron audibles en aquel instante. La decisión quedaba en manos de las investigadoras.
    —¡Yo lo haré! —dijo Sata—. ¿Crees que no haría lo que fuera para salvar a Jack? No, si algo tengo presente es que iré, sea como fuere, pero iré.
    —Yo me apunto —dijo Jengibre—, Boniatus es mi amigo y me resisto a la idea de creer que se tendrá que quedar en un plano digital el resto de su vida.
    —Yo también ayudaré —añadió Ceres—, los compañeros son amigos, y como tales, se deben ayudar.
    —¡También vamos! —exclamaron Pilar y Vitalidad a coro—, los compañeros son amigos.
    Asentí sonriente y miré de reojo al doctor Rasudoke. Levanté ambos pulgares en señal de victoria, y nos dispusimos a llevar el plan en marcha. No sabíamos con qué se enfrentarían las investigadoras, pero ellas estaban dispuestas a correr el riesgo. Si no lo deseaban, ellas no tenían porqué hacerlo.
    —¡Yo también iré! —exclamó Arjona—, soy el consejero, ¿verdad? Entonces… tengo que acompañarlas.
    —OK —dije—, es hora de comenzar la aventura. ¿Están todos listos?
    Un asentimiento general llenó los parlantes del ordenador, las investigadoras y Arjona se acercaron al centro del monitor y comenzaron a poner sus manos juntas. Aquella escena, aquella escena de nobles caballeros o de amigos aventureros que se embarcan en una nueva expedición para salvar un tesoro, o rescatar a una dama en apuros. La escena más honorable de toda la vida de un aventurero, se estaba sucediendo ante mis ojos y allí las investigadoras y Arjona estaban prometiéndose lealtad, compañerismo, unidad, fortaleza y ayuda mutua.

  270. —¿Cuál será su grito de guerra? —preguntó Rasudoke.
    Las investigadoras se miraron algo aturdidas. Sabía que vendría a continuación…
    —… ¡Todos para uno y uno para todos!
    —Muy de Alejandro Dumas, y bastante inspiratorio —añadí con un tenue aplauso—. Es hora de que esta aventura comience. No lo olvidéis, hasta el momento en que tengáis que separaros, vuestra unión es lo que ayudará a esta causa. ¿Entendido?
    —¡Sí, Charlie! —corearon las voces femeninas.
    —Bien, ángeles, entonces vamos a comenzar el videojuego.
    Oprimí el comando que comenzaría con la gran cacería, ante la mirada expectante de todos los presentes. De repente, la pantalla tomó un color azul y las investigadoras –junto con Arjona- desaparecieron de la pantalla.
    —Chicos —gritó Rasudoke—, ¡¿siguen allí?!
    Escuchamos las voces de las investigadoras y de Arjona asegurarnos que estaban bien. Respiramos de alivio y estudiamos con más atención la nueva imagen que había aparecido:
    «Bienvenido a: A. K. (la búsqueda de los cinco). ¿Quieres comenzar a jugar?».
    Aparecían los botones de “comenzar ahora” y “salir”.

  271. Allí estábamos, cinco investigadoras convertidas en una especie de super heroínas de cómic, y lo mejorcito del cuerpo de policía (en eso habíamos tenido suerte, no tendría poderes, pero una vida luchando contra el crimen y la delincuencia te enseñan algunos buenos trucos y te curten la piel). Cada uno de nosotros aprovechábamos el tiempo de espera como podíamos. Y yo me temo que no llevo muy bien eso de las esperas, me temo que la impaciencia es uno de mis muchos defectos; así que para tranquilizarme Arjona empezó a hablarme de cosas absolutamente triviales, para terminar descubriendo que teníamos muchas cosas en común.
    Todo parecía estar en stand by, a la espera de noticias de Nicolas y Rasudoque que investigaban como localizar a los compañeros que faltaban y sacarnos de allí a todos sanos y salvos. Pero de repente Sata se dejó caer al suelo, y hundiendo su cabeza entre las manos empezó a sollozar.
    Eso nos sacó a todos de nuestro letargo haciéndonos reaccionar. Victor, Ceres y yo nos acercamos a ella, tratándo de consolarla. ¡¡¡Como es posible que olvidáramos lo que la pobre debía estar pasando!!! Jack, su pareja, el amor de su vida estaba retenido en algún lugar de un estúpido video juego, y no sabíamos si estaba bien o estaba mal herido. ¿Cómo habíamos podido ser tan insensibles?
    -Tranquila, Sata -trató de consolarla Arjona, abrazándola y secándole las lágrimas. -Seguro que Jack está bien, es como los gatos que siempre caen de pie. Y le encontraremos, te lo prometo.
    -Pe-pe-pero ¿porque puedo sentir los pensamientos de todos y no puedo sentirlo a él? ¿para qué quiero poderes si no puedo saber dónde está? -alegó ella entre sollozos. -¿Porqué no hacemos algo, lo que sea, esta espera me está matando?
    -Porque tenemos que saber a que nos enfrentamos para poder vencerlos. O correríamos el riesgo de perdernos en la red y con ello la posibilidad de traerlos de vuelta. -replicó el buen policía. -Pero te aseguro que lo encontraremos a tiempo y a salvo.
    -Sata, lo conseguiremos. Como siempre le digo a mi sobrina “las chicas somos guerreras” -le aseguré. -Vamos a darle su merecido a los que tengan cautivos a nuestros compañeros y amigos. Se arrepentirán de habernos traído a este lugar.
    La voz de Nicolas sonó cargada de estática por toda la zona. Al parecer habían encontrado lo que teníamos que hacer. Una especie de búsqueda en la que tendríamos que superar varias pruebas.
    La acción empezaba. Juntamos nuestras manos en un gesto de camaradería. “Todos para uno” gritamos a coro.
    En el instante en que Nicolas apretaba el botón, en una de las paredes se formó una especie de estraño portal, como un remolino que nos absorbió…

  272. -Enseguida vuelvo, Nicolás. Si sucede algo llámame enseguida. Estaré en mi escritorio.

    Estoy seguro que notó la confusión que sacudía mi mente al escuchar mi voz lánguida.

    -No te preocupes, Doctor. Todo saldrá bien. – me dijo con confianza –

    Yo no estaba tan seguro. Hacía mucho que la situación me había superado. Siempre traté de guiarme por la lógica; ¿pero que lógica podía aplicarle a está situación? Hasta ayer era imposible que una persona se transforme en un mero dato binario. Hoy soy testigo de cómo once de mis compañeros están metidos en un bizarro videojuego. ¿Qué lógica puedo aplicarle a esta situación? ¿Qué podría hacer yo para ayudarlos?

    Debía poner la situación en perspectiva. Pensar que podía hacer… Típico. Nada; no se me ocurría nada. Lo único que podía hacer era dejar que esas cinco investigadoras se enfrentaran al videojuego, cruzar los dedos y esperar que lo que sucediera en ese mundo virtual no tuviera efectos reales sobre mis compañeras.

    Hundido en una total apatía saqué mi atado de cigarros del bolsillo interno de mi saco y encendí uno. Necesitaba del humo; necesitaba de algo que me ocultara de mi mismo.

    Me serví en un vaso de plástico lo último que quedaba del licor preferido de Boniatus y me lo trague de un sorbo. Boniatus… el estaba allí, y yo no podía hacer nada.

    Pero entonces lo recordé. Cuando mire por la ventana al lado de mi escritorio y vi la taberna de la esquina, lo recordé. Volvió a mi memoria aquel nombre que Boniatus y yo conocimos en ese bar una noche de borrachera que nunca olvidaríamos: Víctor Le Noir. Era arriesgado pero…

    – Rasudoque… el juego ha comenzado. – La voz de Nicolás resonó en las vacías oficinas.

    Le respondí con una mueca imprecisa mientras arrojaba la colilla del cigarro por la ventana.

    Ya era hora… Víctor Le Noir. Ciertamente: era demasiado arriesgado. Sería mi plan B. Solo recurriría a Víctor el Negro si no quedaba otra opción.

    Volví junto a Nicolás y los demás. El monitor destiló una luz azulada que reveló en la pantalla esas dos letras tan conocidas por todos nosotros: “A.K.”

  273. …(·) HIc!¡.. $$$$@ lla no quEEda rgogggg,, bleeun trbabajjoo… (·) !HIC!¡ ??.%? chicosss”!”!.

    ?? ?? ?(() andie me coNTETSTS!A! (·) HICC!! ..(·) hci!.. zzzzzHICzzz..

    ~ zzzZZ ~ zzzZZ

  274. Jengibre dime qué tengo que hacer, estoy dispuesta a todo para rescatar a nuestros más inteligentes detectives.

    Mi poder de regeneración no sé si nos servirá, espero que sí.

  275. Oprimimos el botón de comenzar ahora, y ante nuestros ojos apareció una leyenda en tono de enunciado:
    «Bienvenidos, jugadores. Habéis llegado a la intrépida búsqueda de los cinco, y vuestros compañeros de juegos corren peligro. ¿Estáis dispuestos a correr los mismos riesgos para salvarlos?
    »Entonces… debéis atender a estas instrucciones. Vuestros compañeros se encuentran perdidos y cautivos, cada uno en un lugar, no os diré cual, para aumentar la sorpresa y las ganas de ganar. —Tenía que reconocer que los videojuegos de última generación habían decaído mucho en cuanto a retos se trataba—.
    »Primero dos niveles tendréis que atravesar, muchos peligros en el primero os encontrarais. Si sobrevivís, como es lógico, al segundo pasarais. Los detalles de ambos dos, vosotros los descubriréis.
    »Mas deberéis saber que, en cuanto comience la primera prueba, de las bestias peludas tendréis que cuidaros. Maleza dura, verde agobiante.
    »De la segunda, después hablaremos. Por el momento, tenéis demasiado.
    »Hay que comenzar la aventura, sino, será muy tarde.
    »Habéis de iniciar el recorrido, el primer nivel está en las puertas. ¿Os atrevéis a pulsar “start” para comenzar?».

    Debajo, un botoncito decía “Start”. Había que iniciar la aventura, no habría de otra. Tomé algo de aire y luego dije –con la voz algo seca por la preocupación:
    —¿Están todos listos?
    Un asentimiento general. Les recordé que entrarían al primer nivel, y después de eso, difícil sería regresar. Les leí además los versos del inicio, por si les hacía falta y era de utilidad.
    —¡Apresúrate, Extravagantus! —gritó Jengibre.
    —Buena suerte, amigos —musité mientras oprimía el botón y escuchaba un sonido algo extraño desde el otro lado. Las investigadoras (y nuestro amigo policía), corearon su “¡Todos para uno, y uno para todos!”, y pronto la pantalla se volvió multicolor. Un gran torbellino de imágenes y sonidos apareció en el monitor y los parlantes.
    Un momento más tarde, la pantalla se oscurecía completamente. Luego una débil y clara luz comenzó a hacer visible –poco a poco- un paisaje bastante discorde con lo que habíamos visto anteriormente.
    Un paraje soleado, un mar en calma, una playa de blanca arena, y a los lejos las primeras espesuras de un bosque tropical.
    —¿La isla de Lost? —preguntó Rasudoke.
    —No lo creo —respondí, mientras miraba atentamente la pantalla en busca de las investigadoras.
    Suponía que si eso era un videojuego, podríamos ver cómo les estaba yendo a lo largo de los niveles. Así que me encontraba muy atento a ver alguna señal, una pista de que habían llegado bien… Cuando, repentinamente, esa señal apareció.
    Una gran llamarada de fuego brotó del cielo, y le siguió un grupo de personas que caían sobre el suelo. Por lo visto no se habían esperado aquel aterrizaje tan brusco y estaban algo adoloridos, mas, la primera en reponerse fue Vitalidad, quien se puso de pie y miró a su alrededor.
    —¿Dónde estamos? —se preguntó a sí misma.
    —Deberían practicar más sus entradas —me dijo el doctor.
    —No es tan fácil aterrizar en un lugar que no conoces, doc. —dijo Jengibre mientras se incorporaba y frotaba su antebrazo.
    —¿Lo escuchaste? —pregunté atónito.

  276. —Claro que los podemos oír —repuso Sata—, creo que será mejor así.
    Vitalidad reiteró la pregunta, y el doctor y yo nos fuimos obligados a responderle:
    —Es una selva, el primer nivel es una selva. Tenéis que daros prisa y no perder más tiempo.
    Ante mi apreciación las investigadoras –acompañadas por Arjona- comenzaron a correr en dirección al bosque.
    —¿Sabes que hay detrás del bosque, Charlie? —preguntó Ceres.
    —La carta no especificaba niveles, compañera, pero creo que habrá algo más difícil. ¡Aprisa!
    Las investigadoras corrían apresuradamente, y jadeaban por el cansancio. De repente Pilar se detuvo un momento, extendió las manos e, improvistamente, se elevó en el aire en dirección al bosque.
    —¡Claro! ¡Usen vuestros poderes!
    Jengibre comenzó a lanzar pequeñas llamaradas que la elevaban unos metros del suelo, y la hacían saltar grácil y velozmente.
    Ceres había comenzado a llamar ráfagas de viento, que hacían que el grupo pudiera elevarse un poco e ir mucho más rápido.
    De repente Arjona, muy cansado por el esfuerzo, exclamó:
    —¡Hey Ceres! ¡Levántame a mí también!
    La investigadora lo miró sorprendida, asintió enérgicamente e hizo que una ventisca lo elevara y pudiera ir a la velocidad de ellas.
    Minutos más tarde habían llegado al principio de la selva, miraban de forma escrutad en busca de posibles peligros.
    —Sata —llamé—, debo confiar en ti ahora. ¿Sientes alguna presencia mental dentro de la selva?
    La investigadora con poderes mentales hizo una mueca concentrada y negó tenuemente con la cabeza:
    —NO —respondió—, por el momento no siento nada… aunque hay… hay algo en el bosque, eso es seguro. Pero no es tan fuerte como el pensamiento humano.
    Asentí y dije: «Será mejor, si no hay peligros a la vista, que prosigan el camino. No hay tiempo que perder». Confiaba en ese momento, en que nadie estuviera aplicando Oclumancia para enmascarar su presencia.
    Las investigadoras y Arjona asintieron y entraron prestos al bosque. Corrían algo espaciadamente, pero no lo suficiente para perderse de vista unos a otros. Lo que menos necesitábamos era que se perdieran miembros del equipo.
    —¿Nicolás? —preguntó el doctor—, ¿cómo se llama este equipo de superheroínas?
    Negué con la cabeza y dije:
    —Creo que no se pusieron nombre, pero si salen con vida de esto les dejaré que lo elijan para que sea parte de su identidad.
    —Si salimos vivas de esto —exclamó Ceres entre suspiros—, te prometo que antes de ponerle un nombre al grupo, te llevaré ante el mago blanco para que te convierta en renacuajo.
    Bueno, eso era un buen síntoma. Seguían conservando el sentido del humor y la ironía… aunque la amenaza sonaba muy real.

    Transcurrieron algunos minutos más (que para nosotros se hicieron horas eternas), hasta que ocurrió algo asombrosamente peligroso. Después de que las investigadoras y Arjona hubieran atravesado buena parte de la selva, un árbol, imprevistamente, se cayó delante de Vitalidad, impidiendo el paso.

  277. La investigadora se detuvo y saltó por sobre el tronco, pero antes una fuerte rama la agarró del tobillo haciéndola caer.
    Soltó un grito de dolor y al instante se oyeron varias caídas de árboles en los alrededores. Crujidos de ramas, maderas descascarándose, troncos cayendo pesadamente y cercando a la extraña comitiva que estaba en medio de la selva.
    —¿Qué está pasando? —preguntó Rasudoke.
    —No lo sé con exactitud, doctor. Pero puedo creer que los árboles han cobrado vida. —me acerqué al micrófono para tener mejor audición— Compañeros, atención, ¿podéis oírme bien?
    —¡¡¡Sí!!! —vocearon a coro.
    —Escuchadme, debéis hacer algo para que el bosque no les gane.
    —¿Pero qué?
    —¡Son superheroínas! ¡Usen sus habilidades!
    Esa exhortación pareció darles más ánimo, y comenzaron a ver la situación con otros ojos. Los árboles seguían cayendo, y las ramas parecían cobrar vida propia. Todos miraron a su alrededor y parecieron atemorizados (para no estarlo, estaban quedando encerrados en mitad de la selva). Algunos otros árboles se erguían más imponentes que nunca y comenzaban, inexplicablemente, a ser una nueva amenaza para la comitiva de expedicionarios.
    —¡Debéis acabar con todo de raíz! —grité temiendo lo peor—, ¡Jengibre, usa el fuego para destruir los árboles!
    La investigadora reaccionó y trató de hacer aparecer una gran llamarada que acabara con el bosque. A su vez, trataba de no rostizar a sus compañeros de la aventura. Pero tan sólo consiguió algunas llamaradas pequeñas, y encenderse el brazo.
    —¡No puedo hacerlo! —gritó desesperada.
    —¡Piensa en algo que te llene de odio —aconsejó Rasudoke.
    La investigadora pareció pensar en algo muy concentrada, pero todos los esfuerzos fueron inútiles. Al final, terminó soltando más llamaradas pequeñas y sin importancia. Lágrimas de furia y de desesperación empañaron su rostro, y de inmediato se apreció un cambio.
    El cabello de la investigadora estaba ardiendo, sus ojos despedían chispas, su expresión era de furia y de repente surgió una potente flama de sus palmas que se extendieron como dos grandes columnas del fuego abrazando al bosque y consumiéndolo. Cuidaba de controlar que el fuego no llegara a sus compañeros, pero por lo visto ellos se habían refugiado bastante bien tras un escudo acuoso de Ceres. En tanto, la investigadora ígnea seguía quemándolo todo con sus grandes llamas doradas y rojas.
    Los árboles se marchitaban y morían al ser alcanzados por su fuego, y algunos parecían hacer, con sus ramas, gestos de desesperación.
    De repente, un fuerte sonido se oyó. No era un sonido propiamente dicho, más bien, un alarido o un aullido de guerra. Las investigadoras voltearon para ver de dónde había llegado y se llevaron una tremenda sorpresa.
    Mareas de figuras de color negro se desplazaban a grandes saltos hacia donde ellas se encontraban. Jengibre también había visto las marejadas de figuras y había detenido su fuego, al fin y al cabo, ya había eliminado el peligro que presuponía la jungla… y uno mucho mayor se avecinaba.
    —¡Qué son esas cosas! —exclamó Arjona.
    Traté de recordar todo lo que pude en ese momento y respondí:
    —Son criaturas peludas, aparecían nombradas en la carta del principio. Debéis hacer algo para evitar que…

  278. … Pero las investigadoras se me habían adelantado. Ceres comenzaba a atraer vientos huracanados y repeler a los seres de pelaje negro; Pilar comenzaba a levitarlos y lanzarlos lo más lejos posibles, produciéndoles severos daños; Sata había comenzado a mirarlos fijamente y ante su mirada los seres caían al piso tomando la cabeza con sus manos; Jengibre lanzaba llamaradas (más potentes de las que había intentado hacía un rato), en dirección a los seres semejantes a monos gigantes; Vitalidad había hecho renacer un árbol y lo dominaba a voluntad para combatir a las criaturas; por su parte, Arjona se encontraba anonadado ante la escena que se sucedía ante sus ojos.
    —Yo que creí que lo había visto todo siendo policía… —musitó en un hilo de voz.
    Después de un rato de duro combate y lucha, en el que muchos seres habían caído, pero seguían ofreciendo resistencia, fue Ceres quien dio con la solución.
    —¡Hay que hacer lo mismo que hicimos con el bosque! —exclamó triunfante.
    —No sería capaz de quemarlos a todos, Ceres —dijo Jengibre algo agotada por el esfuerzo.
    —No, amiga —aclaró la investigadora—, de esto me encargo yo.
    Y mientras así decía, levantó sus manos y se concentró profundamente. De repente un gran estruendo invadió los parlantes. Parecía… no, era… ¡agua! ¡CERES HABÍA CONVOCADO AL OCÉANO!
    Una gran marejada se vio a lo lejos. “Marejada” es un eufemismo para describir una impresionante ola de varios cientos de metros de altura, y de un aspecto amenazador y terrible.
    —¡Sata! —gritó Ceres—, ¡noquea a los que puedas! Así se ahogarán más rápidamente.
    —Pilar —llamé—, has que todos se eleven, sino, creo que también sufrirán el mismo destino que esas bestias.
    Pilar y Sata asintieron, poniéndose a sus respectivas tareas. Al parecer Sata había subestimado sus propios poderes, ya que fue capaz de dejar inconciente a todas las criaturas sin mucho esfuerzo. Y por lo visto Pilar tenía más poder del que ella misma había creído, ya que había sido capaz de elevar a todo el grupo, protegiéndolo de las aguas.
    El gran oleaje estalló en donde antes había estado la selva, todo se inundó rápidamente, los seres semejantes a monos comenzaron a hundirse inevitablemente. El peligro había pasado, y ante los ojos del grupo se sucedía un espectáculo tan imponente como devastador.
    Al bajar la marea, los compañeros virtuales pudieron apreciar el estado deplorable en que había quedado la antigua selva. Algunos cadáveres de esas bestias seguían desparramados por doquier, los árboles habían quedado hechos cenizas, todo se había muerto…
    —Felicidades, chicas —dijimos Rasudoke y yo a coro—, creo que han logrado atravesar el primer nivel.
    El grupo exclamó de alegría y chocaron las palmas entre sí. La única que parecía algo más conmocionado era Sata.
    —Investigadora Sata —dije en tono tranquilo—, ¿estás bien?
    Ella asintió suavemente, pero de inmediato bajó la mirada, algo aturdida. Negó con la cabeza y cerró los ojos.
    —Sata —preguntó Jengibre—, ¡de veras estás bien?
    Ella asintió, pero su gesto indicaba que ocultaba algo. Traté de pensarlo pero fui interrumpido. No fue una interrupción verbal, sino, mental. ¡Sata estaba hablándome a través de la mente!
    —… Nicolás —me dijo—, será mejor que no te esfuerces tanto. Sí, lo has adivinado, estoy ocultando algo que me parece inquietante.

  279. —Dime qué es —pensé.
    —Es una presencia extraña… Raro, tomando en cuenta que toda presencia ya se eliminó de este sitio.
    —cierto, es bastante raro —afirmé—, ¿alguna idea de qué puede ser?
    —Ninguna, sólo que es un ente con “pensamiento” (o algo parecido al pensamiento), propio y autónomo.
    —¿Puedes localizarlo?
    —Tengo una vaga idea de dónde puede estar, pero no sé… no quiero alertar a los demás.
    —Tranquila —dije—, tienes que contárselos a pesar de todo. Sois un equipo, y no podéis guardaros vuestros secretos si estos son importantes para el cumplimiento de la misión.
    Momentos de silencio, luego Sata contestó:
    —Razón tienes, no lo negaré. Pero me resulta difícil… quizás sean las últimas emociones.
    —Aún así, tendrás que decírselos. Puede ser muy importante.
    La comunicación se rompió y volví a ver a los seis compañeros. Allí estaban, de pie, algo cansados, pero sanos y salvos. Esperaba que lo que ocurriera en el videojuego no tuviera repercusiones en la vida real… sino, siempre contábamos con el plan b del Dr. Rasudoke.
    Les dí una pequeña recomendación (que descansaran antes de proseguir el viaje), y aceptaron gustosos de que se los hubiera planteado. Vitalidad hizo crecer unos árboles que controlaba perfectamente, y se sentaron a descansar en sus raíces. Las horas del mundo virtual volaron, y cayó la noche.
    Fue entonces cuando decidí que era momento de que Sata hablara.
    —Sata —llamé a través de la mente—, creo que es hora.
    Ella asintió enérgicamente y se incorporó. Miró fijamente a sus compañeros con ojos grandes y luminosos. Luego bajó la cabeza y comenzó a hablar: «Creo que no debo ocultaros nada —dijo— y confieso que estuve a punto de hacerlo. Se trata de la razón de mi malestar esta mañana después de… después de la batalla.
    »Aunque no lo crean, sigo sintiendo una presencia mental en una zona cercana a este sitio. Es rara, porque no es humana, pero es lo suficientemente poderosa como para que pueda sentirla con claridad.
    »Sé dónde se encuentra ubicada, y a riesgo de correr más peligros, pienso que deberíamos ir a buscarla. Puede sernos muy útil».
    Después de sus palabras todo quedó sumido en el más profundo silencio, nadie movía una sola pestaña. De repente, casi al mismo tiempo, todos se levantaron y comenzaron a caminar.
    —¿Adónde vais? —preguntó Sata extrañada.
    —A donde tú nos indiques, Sata —repuso Ceres con naturalidad—, tu propuesta es la más lógica y ya es hora de ponernos en camino.
    —Tu postura es sensata —añadió Víctor Arjona—, si hay algo que puede representar una amenaza, lo mejor es acabarlo ya mismo.
    Desde el mundo no digital asentimos también, expresando nuestra conformidad, y vimos cómo los seis partían hacia una caminata nocturna que se demoraría más de lo previsto.
    Al despuntar el alba, llegaron a un claro en donde se erguía un regio altar de piedra. Los compañeros quedaron boquiabiertos ante semejante espectáculo, y fue Sata la primera en acercarse.
    —Aquí lo noto más —dijo—, sé que está aquí.

  280. Las demás investigadoras y el policía, se acercaron lentamente hacia la columna de piedra. Todos miraron estupefactos lo que había dentro de ella.
    Desde el mundo más allá de lo digital vimos una reluciente esfera de cristal, del tamaño de una bola de bolos, y que destellaba en reflejos verdes y rosas.
    Sata miraba fijamente aquella esfera, y dijo:
    —Esto es, ahora queda saber de qué se trata.
    Extendió las manos hacia la esfera y la tomó con delicadeza maternal…
    Sin saberlo, habíamos entrado al nivel segundo del videojuego.

  281. Sata cogió entre sus manos la esfera de cristal. A primera vista parecía muy pesada, pero la investigadora logró tomarla con facilidad. La observó fijamente durante unos momentos, y todos los investigadores estábamos esperando alguna reacción.
    Fue muy sorpresivo, aún así, aquel momento. Sata había comenzado a mostrarse más concentrada que nunca, tenía mucha tensión ocular y sus pupilas se habían contraído considerablemente. Parecía estar contemplando algo… algo que requería mucha energía y fuerza para poder ser visto.
    Todos los allí presentes estuvimos tentados de preguntar “¿qué ocurre?”, pero no lo hicimos para no desconcentrar a nuestra compañera. De repente, el doctor y yo vimos en la pantalla algunas descargas estáticas. Sata estaba liberando cantidades considerables de energía, y estas estaban alterando el campo electromagnético de su alrededor.
    Las investigadoras y Arjona formaron un círculo que rodeaba a Sata y se quedaron allí, aguardando, pacientes, a que algo extraordinario ocurriera. Cuando…
    Creo que todos sentimos lo mismo al unísono. De un momento al otro, notamos una invasión en nuestras mentes. Sentimos cómo Sata entraba a nuestros concientes y nos transmitía el mensaje que veía en la esfera de cristal:
    “Buen trabajo, jugadores. Si ya habéis llegado hasta aquí, eso quiere decir que habéis atravesado el primer nivel sin dificultad.
    Como podrán apreciar, al de segundo tendrán que pasar. Muchos y nuevos peligros los esperan, todas sus habilidades tendrán que emplear.
    Nuevos y fascinantes retos tiene que atravesar. ¿Se sienten preparados?
    Demonios y carbono serán sus enemigos.
    Cuidado tendrán, si quieren al siguiente nivel pasar”.
    De repente la imagen se ponía negra, y un tenue resplandor anaranjado se filtraba en las tinieblas.
    Luego, una explosión, un estallido, un golpe. Sata había salido de nuestras mentes, dejado caer la esfera al suelo, y desfallecido con las manos en la cabeza.
    Todos nos preocupamos mucho y coreamos al unísono: “¡Sata! ¿Estás bien?”. La investigadora respondió evasivamente, sin dar demasiado detalles, y diciendo un “No hay ningún problema”, se incorporó algo mareada.
    Mas Ceres insistió: “¿De veras te sientes bien?”. La investigadora con poderes mentales asintió otra vez con gesto de fastidio y replicó: “No es nada grave, se os aseguro. Es sólo que eso requería mucha concentración”.
    Asentí y comencé a dar vuelta en mi cabeza al nuevo enigma. El hecho de que no hubieran entrado, directamente, al segundo nivel después de haber superado el primero, indicaba que debíamos hacer algo más… quizá resolver el enigma.
    —Equipo —llamé (recordando que esas eran las palabras del desaparecido investigador jefe)—, creo que para pasar al próximo nivel tenemos que resolver el enigma. Tenemos que saber de qué irá la mano en esta ocasión… ¿alguna idea?
    Todos los investigadores nos pusimos manos a la obra… debíamos encontrar la respuesta lo más rápido posible, el tiempo apremiaba y era necesario para rescatar a los demás jefes.
    De pronto Rasudoke soltó una exclamación:
    —¡Sata! Deberías entrar en nuestras mentes como recién, si todos pensamos una solución posible de seguro que tú lo descubrirás antes que nosotros al tener todos los razonamientos.
    La investigadora Sata asintió y se concentró. De inmediato sentí cómo Sata volvía a entrar en mi mente y percibí, además, cómo todas las mentes de los compañeros se unían y fusionaban. Comencé a hilar otra vez el razonamiento que había interrumpido un momento atrás.

  282. “Carbono… demonios… demonios… infierno… carbono…”.
    —¡Eso es! —exclamó Sata— chicos, lo tengo.
    Todos nos pusimos expectantes para aguardar la solución. En el fondo no me esperaba las palabras que dijo la investigadora: “Fuego y volcán”. Mas aún, no me esperaba siquiera que cuando la investigadora hubo dicho eso ocurriera lo que ocurrió. De inmediato la pantalla dio vueltas sobre sí misma, los colores se mezclaron, y las investigadoras desaparecieron en un torbellino de viento y color.
    Y así, como había ocurrido la primera vez, las investigadoras junto con Arjona se desaparecieron y la pantalla se oscureció completamente. El doctor y yo nos vimos, atónitos, y nos encogimos de hombros.
    —¿Esto quiere decir…? —tanteó el doctor.
    —… Me temo que sí, Rasudoke. Esto quiere decir que la próxima prueba es un volcán a punto de entrar en erupción.
    —Bueno —dijo el doc.— tenemos el consuelo de que son superheroínas y nada malo les puede pasar.
    Rogué para que eso fuera cierto. Sabía que, aunque poseyeran poderes, no eran inmunes y dentro de aquel mundo todo podía ocurrir. Recordé que las llamas de Jengibre habían quemado el brazo de Vitalidad, así que la lava sería igual de potente, o aún más…

    De pronto el monitor volvió a encenderse. Esta vez, a diferencia de la anterior, el brillo que iluminó la pantalla no fue ni tenue ni claro. Al contrario, era un resplandor rojizo y muy intenso. De fondo una gran montaña escarpada, y desde la parte superior, una nueva llamarada de fuego. En esta ocasión, la expedición tomó más precauciones y lograron un aterrizaje menos brusco. Miraron a su alrededor y luego hablaron:
    —Entonces… entonces… ¿es verdad? ¿Tenemos que enfrentarnos a un volcán?
    —Es correcto —dije en un tono de voz sin emociones—. Chicas, deben tener mucho cuidado, pero a la vez, deben ser rápidas. El tiempo apremia y no podemos darnos el lujo de esperar más tiempo.
    El equipo sintió enérgicamente, y sondearon el terreno a su alrededor. Todo el paraje parecía desolado, alguna que otra vegetación, pero todo era tierra y polvo. Entonces, se oyó un estridente sonido proveniente de lo más alto de la montaña.
    Las investigadoras dirigieron la mirada hacia allá y dieron un respingo.
    —¿Qué ocurre? —preguntó Rasudoke.
    Fue Arjona quien contestó: “El volcán…”. Lo comprendí de inmediato. Lo que nosotros habíamos tomado por montaña era en realidad el volcán, y ese sonido… ese sonido indicaba que debía estar a punto de erupcionar.
    —Atención —llamé— deben atravesar el volcán ahora o nunca.
    —¿No podríamos rodearlo? —sugirió Vitalidad.
    —Creo que no se puede —contestó Pilar—, no veo ningún camino que rodee al volcán.
    —Y la prueba consiste en atravesarlo —concluyó Ceres.
    —Exacto. Debéis daros prisa… ¡corred!
    El equipo puso pies en polvorosa y se largó a correr en dirección a la base del volcán. Ceres y Pilar hacían que el grupo se elevara para que pudieran llegar más rápido. En cuestión de minutos llegaron a la base del volcán y tomaron un poco de aire. Luego volvieron a andar, pero esta vez, cuesta arriba. La ascensión era mucho más dificultosa, aunque con ayuda de sus poderes, todo quedaba solucionado… al menos en parte.

    Gracias a las habilidades de levitación podían ir mucho más velozmente, y gracias a los poderes de Ceres (que convocaba vientos), fueron aún más ágilmente. Mientras tanto, en las oficinas, el doctor y yo estábamos impacientes y apremiábamos con palabras de ánimo al equipo.

  283. Poco más tardaron en llegar a la mitad del volcán, cuando un imprevisto aconteció.
    Una gigantesca bola de fuego líquido cayó desde la cima, haciendo que la expedición tuviera que agacharse y dispersarse para evitarla.
    —¡¡¡Noooo!!! —gritaron todos al unísono, y cual película de Arnold Shuarsheneiger (o cómo sea que se escriba), rodaron por el rocoso suelo para evitar salir con graves quemaduras de ese aprieto.
    Ceres fue la primera en reaccionar. Se levantó y convocó –por así decirlo- una gran nube que comenzó a estallar en gotas de lluvias. Luego la tormenta arreció, y poco tiempo más tarde, aquello era un diluvio. Ante una mirada de reproche que le dirigió Jengibre, contestó:
    —Es mejor esto a que nos rosticemos vivos.
    La investigadora ígnea se encogió de hombros y lo aceptó a regañadientes.
    —¿Están todos bien? —preguntó Rasudoke.
    —Creo que sí —contestó con voz apagada Arjona—, sólo acabo de romperme la columna vertebral.
    —¡Vamos! —urgí impaciente— el tiempo apremia y no es hora de andar con chiquilladas. ¡Corred!
    El equipo se puso en camino nuevamente, y nuevamente las bolas de lava cayeron desde lo alto. Esta vez, la expedición no tuvo muchos problemas. La cortina de lluvia que había convocado Ceres bastaba para mantenerse a salvo. No obstante, en un par de ocasiones estuvieron a un pelo de ser servidos como pollo frito en un restorante.
    Al llegar a la cima del volcán, el escenario cambió rotundamente. Ante la comitiva se extendía una gran base de lava, fuego líquido y ardiente que amenazaba con erupcionar en cualquier momento.
    —Piensen lo que harán —dije en voz queda.
    El grupo miró a su alrededor confundido… no sabía, ni tenía bien en claro cómo debían atravesar el volcán. Pero un imprevisto les impidió seguir pensándolo durante más tiempo.
    De la nada, o mejor dicho, de la lava, emergió una gigantesca figura informe. Los expedicionarios Della sociedad sólo atinaron a mirar boquiabiertos la criatura y proferir un “¡Wau!”.
    —¡Corramos! —exclamó Pilar.
    —Definitivamente no, equipo —corté—, debéis seguir hacia delante.
    Pero aquello no parecía tan fácil ni tentador. De la lava habían comenzado a surgir nuevas figuras, de igual tamaño que la primera. Poco a poco iban tomando forma. Parecían tener una figura humana, poseían ojos como carbones encendidos, dientes filosos y brillantes, grandes brazos, manos con garras y látigos de fuego.
    —Los demonios… —musitó Jengibre.
    —Chicas —llamé—, recuerden que deben seguir adelante. Si pudieron con el primer nivel…
    —… podrán con el segundo —finalizó el doctor.
    Las investigadoras asintieron y se formaron. Jengibre, al ser la más apta para luchar contra los demonios, se colocó en la cabeza; Pilar, Sata y Vitalidad iban detrás; Ceres cubría la retaguardia; y Arjona iba en el centro de la comitiva.
    Los demonios parecieron notar la presencia del grupo y soltaron un feroz aullido que ponía los pelos como escarpias.
    Los monstruos de fuego agitaron los látigos y volvieron a rugir amenazadores, la investigadora ígnea seguía en su posición. Casi parecía que necesitábamos la banda sonora de las películas del oeste…

  284. —Ceres —dijo Rasudoke—, creo que para atravesar el volcán tendrás que congelar la lava. ¿Puedes hacer un puente de hielo?
    La investigadora asintió.
    —Sata, Pilar —dije—, creo que mientras ella se ocupa del camino y Jengibre de los demonios, deberíais levantar defensas para evitar que salgan malheridos.
    Las investigadoras asintieron. Pero Vitalidad no se veía del todo conforme. Creía que sus poderes no servirían de mucho… pero olvidaba la gran utilidad que tuvieron en la primer prueba, y la que tendrían después de la segunda…
    —Entonces… —coreamos con el doc.— ¡comenzad!
    Fue como si aquella sonorización del oeste se hubiera transformado de repente. De aquella aura de peligro y de preparación, pasaron a un nuevo nivel. Casi pareció que el sonido de una guitarra eléctrica irrumpiera en la escena, y que el rock más pesado comenzara a sonar.
    Cuál liga de la justicia, las investigadoras se lanzaron al nuevo reto que tenían por delante.

    Jengibre arrojaba llamaradas a diestra y siniestra, combatía con los demonios e intentaba repeler su feroz ataque. Había que admitir que, si bien los demonios la superaban en número y en tamaño, era una digna rival para ellos. no cesaba de convocar columnas de fuego que se extendían y atravesaban a los demonios, haciéndolos caer y entorpeciendo su paso.
    Ceres, en tanto, ponía todo su esfuerzo en congelar la lava. Tarea que, como es lógico, no es nada fácil. Claro, intenta congelar el fuego. Mas, gracias a sus extraordinarias habilidades, iba trazando un perfecto camino por el que las investigadoras y Arjona corrían presurosos.
    Jengibre seguía su encarnizada batalla con los demonios. A cada estallido de fuego que profería, se veía cómo aumentaba su nivel de indignación y rabia. Los ojos le chispeaba (literalmente), el cabello ardía como si fuera una antorcha, las llamaradas eran cada vez más potentes y duraderas.
    Sata y Pilar habían levantado defensas alrededor para impedir daños en los investigadores. Pilar contenía un campo magnético que impedía la entrada de fuego, y Sata establecía otros campos telepáticos que impedían que el hielo se derritiera. Ambas estaban muy concentradas en su labor y no prestaban atención a la batalla que tenía que lidiar Jengibre.
    Varias bestias de fuego habían caído, y la investigadora ígnea estaba luchando con otros monstruos, cuando un demonios de fuego trató de alcanzar a los miembros más desprevenidos del grupo.
    El rostro de la investigadora se tensó, y con fría cólera exclamó: “¡No con ellos!”.
    Su rostro, a pesar de estar ella enfurecida al límite, no reflejaba odio, sino, indiferencia y frialdad. Convocó unas llamas doradas que consumieron a los monstruos con los que estaba combatiendo y se dirigió hacia donde estaba el demonio que había intentado aquella maniobra.
    Sin decir palabra, sin esbozar un solo gesto, levantó las manos y dejó escapar un torbellino de fuego puro. Parecía no tener fin y ser muy letal.
    El ser de fuego había caído rendido ante el primer fogonazo, y ahora se retorcía y debatía para evitar ser vencido definitivamente. Un grito de las compañeras hizo que volviera a la realidad:
    —¡Jengibre! ¡Apresúrate!

  285. La investigadora terminó de fundir al ser endemoniado, y se encaminó hacia la comitiva. Corría velozmente, pero no se había percatado de que el efecto de Sata sobre el hielo se estaba desvaneciendo en esa zona.
    La investigadora con poderes mentales estaba bastante lejos, y el calor de la lava y su propio calor habían comenzado a derretir el hielo. Trató de correr más ágilmente, pero no lo consiguió.
    Fue entonces cuando, horrorizada, notó cómo caía por un hueco del puente de hielo.
    —¡NO! —exclamamos los investigadores que veíamos todo desde las oficinas.
    Cuando pensábamos que todo estaba perdido, un milagro ocurrió. Pilar, retrocediendo unos pasos logró alcanzar a Jengibre y evitar su caída en las profundidades de lava.
    El grupo se reunió ya en el otro extremo del volcán y se miraron un largo rato en silencio. Luego, un grito de triunfo se alzó entre los compañeros.
    Aún así…
    … ellos no lo vieron, pero a sus espaldas algo terrible ocurría. Todos los demonios derrotados se unían nuevamente, pero se fundían en uno solo. Se mezclaban con la lava… y… estaba…
    —¡Cuidado! —reaccionó Rasudoke, a tiempo para que las investigadoras voltearan y vieran el peligro.
    La bestia era descomunal, su tamaño era impresionante y tenía movimiento lentos y toscos. Otra exclamación, de sorpresa mezclada con temor, se dejó oír. Jengibre se adelantó unos pasos, pero la detuve.
    —Alto —dije— ¿no te percatas de que es demasiado grande?
    Fue Vitalidad quien dio con la idea:
    —Si ellos se reunieron… ¿por qué no hacemos también lo mismo?
    Las investigadoras asintieron y se pusieron en posición, una al lado de la otra. Las cuatro superheroí…
    —¿Vitalidad? ¿Por qué no estás allí? —pregunté asombrado.
    —Pero, ¿qué podría hacer yo contra esa cosa? —repuso mientras señalaba al gigante de fuego.
    —¿No lo entiendes? Ve allí y pon tus manos sobre las investigadoras, si tienes poderes de regeneración, los poderes de las investigadoras se verán recargados y no se desgastarán.
    Ya las cinco en posición, se prepararon para enfrentar al gigante.
    —¿Listas? A la cuenta de tres. Uno… dos… ¡tres!
    En ese instante, llamaradas de fuego salieron de Jengibre; Ceres despidió potentes chorros de agua; Pilar liberó un fuerte campo magnético; y Sata atacó mentalmente al ser.
    En efecto, como había supuesto, el hecho de que Vitalidad le transmitiera sus poderes a las investigadoras, hacía que los poderes naturales de estas se magnificaran.
    Por su parte, el demonio no se quedó impasible ante el ataque. Mas, las investigadoras tenían una clara ventaja sobre la criatura de lava. En un momento, las investigadoras comenzaron a concentrar sus poderes. El fuego, el agua, el imán y la mente se conjugaron en un único punto para dar lugar a una colisión de energía. Poder en el más estricto sentido de la palabra.
    Se produjo un gran estallido, una luz enceguecedora iluminó todo, Vitalidad siguió sosteniendo a las investigadoras, y Ceres dio el golpe de gracia. Primero inaudible, fue creciendo en volumen hasta convertirse en un potente y penetrante chillido que se concentró en el centro de energía. Con esa sobrecarga de energía sonora, el monstruo no pudo seguir resistiendo el ataque de las investigadoras y comenzó a desintegrarse.

  286. Mas, las investigadoras no abandonaron su ritmo. Al contrario, siguieron manteniéndolo… y en un momento, una mayor concentración de energía… una nueva gran explosión.
    Un ruido ensordecedor, luego un silencio profundo e irreal. Una luz enceguecedora, y la más completa oscuridad.
    La pantalla quedó en negro, y ese silencio había ahogado el grito del grupo de exploradores que estaban en busca de los cinco…

    To be continued…

  287. —Noooo! —gritamos el doctor y yo mientras veíamos desaparecer a la comitiva de la sociedad.
    La pantalla se había oscurecido, las investigadoras habían desaparecido, todo estaba negro.
    —¡Nicolás! —exclamó Rasudoke— ¡hay que hacer algo!
    —¡Pero qué! —repliqué preocupado.
    Las investigadoras y Arjona habían desaparecido, no sabíamos a dónde estaban, podíamos haberlos perdido para siempre, y con ellos, la posibilidad de rescatar a los demás desaparecidos.
    —Piensa, cerebro, piensa —musité mientras fruncía el ceño—. El grupo está perdido, no sabemos en dónde…
    Una exclamación de júbilo recorrió la oficina interrumpiendo mi pensamiento. Cuando me volví, vi al doctor saltando en un pie, literalmente. Miraba alegre y eufórico la pantalla, y al verla comprendí cuál era la causa de su repentino estallido de alegría.
    Al verlo yo también, miré a Rasudoke con ojos radiantes. Y ambos, como niños en la mañana del veinticinco, saltamos y cantamos en un alocado grito de victoria.
    Ni aunque nos hubieran dicho en ese momento: “Encontramos la forma de habitar Marte”, seguiríamos celebrando sólo por aquella noticia.

    Desde el monitor, cinco investigadoras y un policía nos miraban atónitos y sorprendidos de nuestra conducta. Después del acaloramiento de la primera impresión, después del júbilo que nos invadió después de la amargura, sólo después, conseguimos notar que estábamos haciendo payasadas más ridículas unas que otras.
    Nos calmamos un poco, respiramos hondo para tomar aire después de la danza, y volvimos a nuestros asientos en frente delPC. Allí estaban todos, sanos y salvos, sin ningún rasguño y tal cual nosotros los habíamos visto.
    —¿Están todos bien? —pregunté casi por necesidad.
    —Sí doctor Extravagantus —respondió la comitiva con voz monocorde y a coro.
    —OK, no soy el maestro ciruela —dije un tanto avergonzado—, lo decía porque…
    —… estabas preocupado por nuestra seguridad —finalizó Ceres con tono trágico.
    —Por lo visto —puntualizó Rasudoke— están lo suficientemente bien como para bromear.
    —Es cierto —añadí—, ahora es imperativo que nos digan en dónde estuvieron.
    Todos se miraron confusos y nadie pudo darnos una respuesta clara. Por lo visto, ni siquiera ellos sabían en donde habían estado durante esos minutos de desesperación.
    De hecho, creo que nadie sabía, siquiera, en qué sitio estaban en ese momento. .

    El lugar parecía completamente desierto, pero a diferencia del nivel cero, era de una materia gris, no negra. Las investigadoras y Arjona resaltaba en el fondo de plata.
    Ceres, con su traje negro y expresión abstraída en el rostro.
    Pilar, con su vestimenta azul.
    Vitalidad con un traje verde y una capa ondeante.
    Ceres con una túnica gris y vaporosa.
    Y Jengibre, con su traje de color rojo intenso.
    Todas miraban con desconcierto a su alrededor, y nadie parecía saber nada.
    —¿En dónde esta…?
    … pero la pregunta fue interrumpida por un estallido. Ocurrió en un santiamén. En frente del grupo explotó algo, luz, más luz, y se apagó.
    En frente de los atónitos rostros de la comitiva apareció una esfera de cristal, similar a la que Sata había encontrado al finalizar el primer nivel.

  288. Fue Sata, valiente, quien se acercó a tomarla, ignorando los gritos de alerta que proferimos todos.
    —SHHHT —chistó—. Allí hay algo.
    Se acercó más a la esfera y sus ojos se agrandaron considerablemente. Estaba sorprendida, no cabía duda. Algo estaba viendo, pero antes de que dijera las palabras “Muéstranos que ves”, la investigadora ya estaba transmitiendo lo que veía a nuestras mentes.
    En mi cerebro se visualizó una imagen extraña. Un espacio amplísimo e infinito, un universo extenso y sin límites…
    De repente una voz habló. Tenía un acento bastante lento y pausado, claro y profundo, pero a la vez bastante suave. La sola audición de esa voz te helaba los huesos, pero era seductora e irresistible. No sabría decir si era una voz masculina o femenina, lo que sí era cierto, era que tenía el hechizo propio de una sirena.
    —Bienvenidos otra vez, jugadores —dijo la voz—. Me complace ver que ya habéis llegado hasta este punto del juego. Felicitaciones, felicitaciones. —De fondo se oyeron unos aplausos y una risa no muy inocente… pero sí muy aterradora—. Como comprenderá, amigos míos, soy el dueño de este universo. «A. K.» es un universo, ni más ni menos. Un universo que sólo el master puede controlar. O sea, yo. Vosotros estáis jugando en la búsqueda de los cinco. Un juego, si bien algo obsoleto, bastante interesante por sus características. Al haber llegado hasta aquí, deduzco que habéis atravesado los dos primeros niveles. He visto vuestro desempeño, y me parece bastante bueno. No tanto sin embargo, como para pasar al siguiente nivel de juego. Mas como no quiero imponeros mi voluntad, la decisión queda en vuestras manos. Aquel que sea capaz de responderme, que hable por todos los demás.
    Un silencio se hizo en ambos mundos. Esa voz, esa frialdad, esa elegancia y ese poder… eran cautivantes. Todos sabíamos que Sata tenía que tomar la decisión, pero aún no sabíamos qué decidiría.
    —¡Máquina! —gritó de improviso—. ¿Crees acaso que me impedirás ir en busca de Jack?
    —¡Valentía! —río el ser—, ¡nada más gracioso en vosotros! Estás hablando por todos tus compañeros, ¿crees que ellos estarán dispuestos a enfrentarse a los peligros que asechan?
    Un nuevo y profundo silencio. Las voces mentales de las investigadoras gritaron casi al unísono: “¡Sí!”. Y Sata volvió a hablar:
    —¡Sí! —dijo con determinación.
    —Entonces habrá que proseguir —continuó la voz—. El siguiente nivel es el último que tendréis que atravesar, pero a diferencia de los anteriores, cada quien irá por su camino y con su destino. No podréis ayudaros ni combinar fuerzas, sólo de vosotros mismos dependeréis para lograr vuestros objetivos. Pero los senderos los elegirán vosotros, no yo. Mi tarea, sencillamente, consta en indicaros algunas cosas, revelaros otras, y haceros dudar más. —Más silencio. Luego la voz prosiguió—: Creo que os interesará saber, como mínimo, en dónde y cómo se encuentra los cinco, ¿me equivoco? —Sin esperar respuestas, la voz prosiguió su monólogo—. Aquel al que vosotros conocéis como “Boniatus” está gravemente encerrado. Prisión de frío, puro hielo. Aquel al que vosotros conocéis como “Fantasmas” está gravemente herido. Su espectro vaga, su cuerpo muere. Aquel que se alza con el nombre de “Gabriel” encerrado está, quién lo podrá rescatar. Aquel al que conocéis como “Zalaya” dentro de la roca y dura piedra lo hallareis. Pero daos prisa, que el tiempo corre, y el pobre se asfixia. Y aquel al que vosotros con el nombre de “Jack” conocéis, las penumbras lo inundan. Y esto es todo por ahora, jugadores.

  289. Recordad, cada quien un camino debéis de tomar, y vuestro velador a uno solo ha de acompañar.
    Después de aquella extraña recitación, todo quedó en el más completo silencio. Mientras la voz hablaba habíamos visualizado imágenes, sentido ruidos, percibido aromas. Era como si…
    —… como si te indujera el pensamiento —me 0dijo Sata.
    Asentí con la cabeza y miré a mis compañeros. Pensaba a toda velocidad en los versos del poema, en las imágenes que había visto…
    —Chicos —llamé—, por lo visto no tenemos mucho tiempo, hay que ponernos en camino. —El grupo me miró perplejo—. Las cosas están así: por lo visto vosotras tenéis que separaros, Arjona tiene que ir con una de vosotras, y no podéis echar suertes. Váis a tener que elegir de acuerdo a los poderes de cada una, y al lugar de cautiverio de cada uno.
    —OK, Charlie —corearon todas al unísono.
    —Por lo que sabemos —intervino el doc.—, Boniatus está en una prisión de hielo, Fantasmas es un espectro vaya a saber porqué motivo, Zalaya está en una cueva o similar, Gabriel está en una prisión de suspenso, y Jack está entre penumbras.
    —Jengibre —dije— por lo visto tú eres la más indicada para salvar al profesor.
    —¡No puedo hacerlo! —exclamó la investigadora—. ¿No vieron el puente colgante y el precipicio?
    Recordé que cuando la voz hablaba del profesor aparecía un gran puente colgante, un abismo infinito, y una montaña de hielo en el extremo del puente.
    —¿Qué problema hay?
    —¡Tengo pánico a las alturas! —replicó con pavor.
    —OK, ya lo veremos. Pero por ahora, tú sigues siendo la más indicada. Vitalidad —dije— creo que tú eres la indicada para salvar a Fantasmas.
    —¿Por qué? —preguntó la investigadora.
    —el enigma decía algo acerca de que su cuerpo moría, y por eso vagaba su espectro. Si su cuerpo muere, lo más lógico es regenerarlo. ¿Aceptas o no?
    La investigadora lo meditó un momento y luego asintió:
    —Lo haré —dijo con convicción.
    En aquel momento, de la nada, apareció una gran puerta al lado de la investigadora. Esta se sobresaltó, y la vio con desconfianza durante unos momentos. Luego se quedó a su lado, esperando más instrucciones y que sus compañeras decidieran su destino.
    —Ceres —llamó el doctor— creo que tienes que salvar a Zalaya. Está encerrado en una cueva o montaña y…
    —… ¿Mis gritos y las tormentas pueden romper la piedra? —acotó Ceres con una sonrisa.
    —La última vez destruiste un volcán —le recordé.
    Rió y dijo:
    —Lo haré.
    En ese momento, una nueva puerta apareció de la nada. La investigadora del clima –que ya se lo esperaba- no se asustó tanto como Vitalidad y se quedó esperando.
    —¡Acepto! —gritó Jengibre— ¡iré a buscar al profesor!
    —¿Estás segur…?
    —… ¡que si estoy segura! —exclamó mientras me dirigía una mirada furibunda—. ¿Qué clase de amiga crees que sería si no fuera a salvarlo ahora mismo?
    Ante nuestros ojos incrédulos, una nueva puerta se materializó. Jengibre caminó hacia ella con determinación, y se quedó en frente, esperando a ver las definiciones de sus compañeras.

  290. —Pilar —dije— creo que deberías ir a por Gabriel.
    —El poema decía algo sobre un campo —comenzó Rasudoke— y algo de un suspenso. Quizás puedas hacer algo.
    La investigadora asintió, y una nueva puerta se abrió. Sólo quedaba Sata.
    —No creo que tengas que preguntar nada, Nicolás —me dijo—. Tengo que ir a buscarlo, es mi deber y lo que quiero hacer.
    Una quinta y última puerta compareció de la nada, y Sata se ubicó en frente de la misma. Sólo quedaba, ahora, decidir con quién iría el velador.
    —Víctor…
    —… si Jengibre tiene temor a las alturas —dijo el policía de repente— creo que yo podría acompañarla.
    Miré a las investigadoras para ver si estaban conformes, y se mantuvieron impasibles. Eso significaba que no querían tener ningún compañero de viaje. Luego volví la mirada para ver a Jengibre y ella asintió levemente con la cabeza.
    —Bueno, Arjona, ¡ale! —dije mientras hacía un ademán con la mano.
    El rechoncho detective se dirigió hacia la puerta en donde estaba apostada la ígnea investigadora, y se puso a su lado.
    Todos se veían unos a otros. Había llegado el momento de despedirse y no sabían si lo conseguirían o no, no sabían si se verían nuevamente o no. Después de todas las aventuras que habían vivido, separarse les resultaba duro.
    Mas no ocurrió eso de los adioses tristes, más bien, el adiós fue un grito de guerra y amistad: “¡Unos para todos…!”, “¡Todos para uno!”.
    Después de eso todos se volvieron, se despidieron de Charlie y de Rasudoke, y entraron en las grandes puertas.
    Creo que todos sabíamos, de alguna forma implícita, que no podríamos comunicarnos más a partir de entonces. Todo quedaba en manos de las investigadoras, ahora no sabíamos si podrían volver.
    Un peso cayó sobre el doctor y yo como un balde de agua fría. Se nos hizo un nudo en el estómago, y nos miramos entre nosotros.
    —¿Lo lograrán?
    Era más una pregunta que una afirmación.
    —Lo lograrán —respondí—. Se han enfrentado a otros peligros, estoy seguro de que lo lograrán.
    En el monitor aparecían cincos ventanas distintas. Tendríamos que decidir cuál veríamos primero. Suspiramos, e hicimos click en la figura de un nuevo paisaje selvático.

    To be continued…

  291. Buenas tardes, equipo.

    Así por no perder las sanas costumbres… me disculpo, mucho, por el retraso. Esta vez tengo un par de buenas razones para haber estado ausente: por un lado, serios problemas informáticos que me han mantenido alejado de la red más tiempo del que me gustaría; por el otro… cierta pequeña sorpresa que os estoy preparando y que, las cosas como son, me ha absorbido algo más del tiempo recomendable.

    Pero en fin, ya estoy aquí. Y creo que ya va siendo hora de que sepáis, de forma oficial, cómo han quedado los marcadores después de este caso, ¿no creéis?

    Sin más… LAS CONDECORACIONES:

    Investigadora Jengibre: Primer golpe. Como de costumbre, nuestros jefes de departamento no optan a este premio… por lo que Jengibre se lo lleva de calle (eso sí, admirable la puntualidad británica de Zalaya, ¿eh?).

    Investigador Sr. Marrón: Sobre la pista. La primera pregunta que debíamos respondernos era “Por qué ahora”. Surgieron varias teorías al respecto. Pero fue la de nuestro veterano y largamente añorado Sr. Marrón la mejor razonada de todas, y finalmente la conjetura acertada. Bien visto, Sr. Marrón.

    Investigador Nicolás: Conexiones. Nuria Copano parecía tener el móvil y el medio (aunque aparentemente no la oportunidad); todas las pruebas la apuntaban a ella. Fue Nicolás, sin embargo, quien estableció que la conexión entre “Nuria Copano cree en la inocencia de Peter D. Gordon” y “Nuria Copano mataría para liberar a Peter D. Gordon”, pese a ser casi absolutamente evidente, no era sino una pista falsa. Eso nos evitó seguir investigando en la dirección equivocada.

    Investigadora Jengibre: Mentes Criminales. Ocurre pocas veces. Normalmente el trabajo del detective consiste sencillamente en deducir cómo lo hizo el asesino, y ya eso le suele ocupar todo su tiempo. Sin embargo, a veces al investigador se le ocurre un sistema, un modus operandi, que supera con creces al que se le ocurrió al propio criminal. La teoría de Jengibre sobre el uso del Vicks VapoRub está tan bien traída que estoy seguro de que a Matheson le dará incluso rabia que no se le hubiera ocurrido a él. De ahí la creación de este nuevo premio. Bien hecho, Jengibre… menos mal que estás en nuestro equipo 😉

    Investigador Celdelnord: CASO CERRADO. Tres sospechosos. Dos historias excluyentes. Alguien está mintiendo, y ninguna de las dos historias nos sirve como prueba de que la otra es falsa. Y de pronto, Celdelnord apunta a las palabras del culpable, que se incrimina al revelar que tuvo conocimiento de un crimen del que no se difundieron los detalles. Bien hecho, Celdelnord.

    Y a continuación, como debe ser…

    Investigador Sr. Marrón: ¿Dónde está Wally? La veteranía se nota, las cosas como son; cualquier investigador puede preguntar por los datos más comunes en un asesinato (móvil, modus operandi, coartadas, pruebas físicas); pero sólo alguien que ya haya pasado antes por la Sociedad del Misterio empezaría preguntando por la caja de porno 😛

    Investigadores Paulo, Reebok, Jjandroman, Santi y Raziel Mugsue: ¡CUCU! Por sus valiosa aportación al caso y su posterior desaparición del mismo, se hace entrega a Paulo, Reebok, Jjandroman, Santi y Raziel Mugsue, en una de nuestras más sagradas tradiciones, de esta condecoración que se otorga únicamente a quien entra, saluda y se va 😉 Y el caso es que sus aportaciones estuvieron hasta interesantes y todo, oye!

    A los premiados, ¡enhorabuena! A los demás, ¡buen trabajo! En breve (si lo consigo), un pequeño epílogo a este caso, para que sepáis exactamente cómo ha quedado la situación para Peter D. Gordon y su abogado. Por ahora… seguid con vuestra fiesta, que os la habéis ganado 😉

  292. siento no haber vuelto a conjeturar, pero he estado muy ocupado ultimamente. Espero poder aportar mas al próximo caso.

  293. No soy quién para criticarte por no haber conjeturado mucho, Santi… y menos en este caso 😉 No te tomes ese premio como un reproche, porque no lo es. Tu conjetura ha sido interesante, en todo caso; y digamos simplemente que esta es nuestra pequeña forma de premiar a los que sabemos que han querido participar pero que, por el motivo que sea, al final no han podido hacerlo demasiado.

  294. ¡¡¡¡Bien, las condecoraciones!!!!

    En primer lugar: ¡Felicidades Celdelnord! Y también para el resto de los condecorados.

    En segundo lugar: La verdad es que estoy muy sorprendida por las condecoraciones. No me esperaba ganar la Primer golpe, ignoraba que los jefes de departamento no pudieran ganarla. Y Zalaya fue el primero que publicó un comentario, por eso creo que sería justo compartir esta condecoración con él. Así que compañero Zalaya, a tí te corresponde el Primer y para mí el Golpe ¿te parece bien?
    Y Jack, creo que acababa de llegar de Londres así que lo de la puntualidad británica esta más que justificada…

    En tercer Lugar: Es un honor para mí que me hayas concedido esa condecoración Mentes criminales. Primero porque hay una serie de igual nombre que suelo seguir y que me gusta mucho. Y segundo porque te juro que en casa cogí unos guantes de goma y una crema oleosa (mascarilla capilar, no tenía vick vaporub en casa)y probé si era posible hacerlo (y no veas como dejé el cristal del baño y lo que me costó luego limpiarlo) XDDD

    Una preguntita. Jack ¿que quieres decir con eso de que “menos mal que estas en nuestro equipo”? ¿crees que me voy a pasar al mal? ;P
    (hombre, si pagan bien… que esta crisis es muy mala…)

  295. Enhorabuena a los premiados!!!
    A ver si la próxima vez estoy más acertada :p

  296. Gracias por los premios, en especial por mi añorado “Donde está wally?” Siempre es un placer ganarlo.

    Y enhorabuena a los demás, y a todos por las aportaciones para resolver este caso.

  297. [Nota1: Ante todo quisiera disculparme por la “leve” tardanza de un mes que ha tenido el final de esta pequeña historia que, en colaboración con otros investigadores, y basada en algunas analogías con la realidad, he creado para ofrecer mi modesto regalito a la sociedad en conmemoración de su segundo aniversario].
    [Nota2: Después…, desearía pedir disculpas por no haber agradecido mi condecoración. ¡Muchas gracias! Siempre me ha hecho mucha ilusión la “conexiones”, es una de la que más admiraba y estoy orgulloso de tenerla. Y claro, ¡felicitaciones a los demás premiados! Ahora sí, basta de palabras. Espero que les guste el final].
    El doctor y yo dimos enter al paisaje selvático que se nos presentaba en aquel recuadro, y, ante nuestros incrédulos ojos, apareció –precisamente- un paisaje selvático.
    Era similar al del primer nivel, pero tenía algo que lo diferenciaba. Era más salvaje, más natural y más vivo…
    Aquí y allá se oían lejanos sonidos y rumores de animales salvajes, silbidos de pájaros y aullidos de fieras, crujir de las ramas y…
    … ante la pantalla apareció una imagen borrosa y desdibujada. Corría rápidamente por entre los árboles, vestía una vaporosa túnica verde, y llevaba el pelo suelto.
    —¡Vitalidad! —exclamamos el doctor y yo al unísono.
    Como habíamos sospechado, y por lo visto, habíamos verificado, las investigadoras no podían vernos, ni oírnos en aquellos niveles. Eso podía ser una desventaja… o quizás no. “A veces”, me dije, “es mejor hacer las cosas de un modo más natural, a esperar que dos personas sentadas al PC te digan cómo actuar”.
    La investigadora Vitalidad parecía saber bien qué era lo que buscaba, parecía tener en claro su objetivo. Surcaba las profundidades del bosque como si lo conociera desde pequeña… no sabíamos si debíamos sorprendernos, o permanecer impasibles ante aquel hecho. Podía ser que los nuevos poderes de Vitalidad (léase regeneración y curación acelerada) pudieran otorgarle un contacto más directo y cercano con todo lo que fuera vida. Como es lógico suponer, un bosque es una unidad viviente de vida, mayor que otras porciones del mundo. Por ende, cabía lógico presuponer que Vitalidad, haciendo gala de sus poderes, tenía un vínculo implícito y especial con los árboles y las criaturas del bosque. Por ese motivo, tal vez, fuera capaz de andar así por la jungla.
    De pronto la investigadora tomó otra ruta, parecía que ella no tenía voluntad y otra persona la guiaba. Seguía incansablemente, los árboles se hacían a un lado, las ramas se apartaban, los animales le cedían el paso. Corría… sólo corría.
    Así siguió hasta llegar a un claro del bosque en el que se detuvo. Miró a uno y otro lado, registró el terreno, escrutó el suelo… y finalmente lo encontró.
    Tendido en medio de la hojarasca, con el rostro y las manos pálidas, yacía el investigador Fantasmas.
    —¿¿¿¡¡¡FANTASMAS!!!??? Exclamamos el doctor y yo.
    —Por lo menos lo hemos encontrado —apuntó Rasudoke con un matiz de alegría en su voz.
    —No hay que cantar victoria, doctor —dije aplacando el júbilo de mi compañero—. Aún falta mucho por ver, y debemos saber qué le ocurre a Fantasmas, es obvio que no está bien.
    El doctor de la sociedad asintió y volvió al monitor. Vitalidad se había acercado un poco al cuerpo inerte de Fantasmas, y lo miraba con una mezcla de aprensión y confusión.
    —¿Qué hago? —se preguntó— ¡qué haré!
    Vimos que un escalofrío recorría a la investigadora, haciéndola temblar de los pies a la cabeza. Vitalidad se volvió para ver la causa de aquello, y tuvo que haberse llevado una gran sorpresa. Me atrevería a aseverar que, cualquiera en aquellas circunstancias, y estando en el mundo no digital, se habría llevado sus tres buenos infartos simultáneos.
    Un cuerpo etéreo, sin delimitaciones marcadas, y traslúcido, se movía en dirección a la investigadora. Parecía ser pacífico y no tenía aspecto de malas intenciones, pero era bastante peculiar y extraño. No se podían ver sus rasgos, a causa de su traslucidez, pero tenía cierto aire fantas…

  298. —…¡Fantasmas! —gritamos el doctor y yo—. ¡Es el viejo Fantasmas!
    El cuerpo etéreo, sombra, espectro, fantasma, o lo que fuere, seguía acercándose a la investigadora. Cuando estuvo a unos metros de distancia habló con una voz lejana:
    —¿Vitalidad —dijo— ¿eres tú?La investigadora lo miró detenidamente, y luego contestó:
    —¿Quién desea saberlo?
    —Hem… yo… este… sólo… mi nombre… Me conocen como “Los Fantasmas del Paraíso”, pero ahora mismo no sé ni quién soy.
    —Los Fantasmas del Paraíso —repitió Vitalidad con voz cargada de emoción y duda—. Los Fantasmas del Paraíso —reiteró mientras trataba de hacerse la idea a la cabeza—. ¡Eres Fantasmas! ¡Eres Fantasmas! ¡Estás vivo!
    —Bueno, vivo lo que se dice vivo, se podría decir que no lo estoy del todo —puntualizó el investigador perdido.
    —¡Qué importa! —exclamó Vitalidad—. ¡Lo que importa es que estás sano y salvo! Ya temía que el tiempo nos hubiera jugado en contra. Las chicas y yo os hemos estado buscando durante días…
    —… ¿Chicas? ¿Qué chicas?
    —¿No lo sabes? Gracias a un fallido experimento de Nicolás —me recorrió un escalofrío en la espina dorsal— gran mayoría de investigadores (e incluso Arjona) fuimos… ¿tele transportados? A esta dimensión virtual. Entre ellos, estabas tú.
    —Sigo sin entender mucho —reconoció el fantasma—. A ver si lo entiendo bien: a causa de otro maravilloso invento de Nicolás todos entramos aquí, pero… ¿nos habéis estado buscando?
    —Por lo visto —respondió Vitalidad— vosotros habéis sido capturados por un ente siniestra que domina este universo, y nosotras (en “La búsqueda de los cinco”) debíamos buscaros para poder salir todos juntos. Alégrate, Fantasmas, estamos en un videojuego.
    —Manda narices, y yo que creía que de tanto bromear con eso de ser un fantasma… bueno… ya se había cumplido eso.
    —¡No! Quédate tranquilo en ese aspecto, luego puedes pedirle explicaciones a Nicolás.
    No dejaba de notar que estaban, todos, preparando una campaña de todos contra Nicolás, que no podría evitar.
    Rasudoke me dio un golpecito en el hombro, y luego indicó que siguiera mirando el monitor. La charla continuaba:
    —¿Y qué eres ahora? —preguntó Vitalidad.
    —Está claro ¿no? ¡Soy un fantasma! —gritó el investigador, mientras volaba en círculos y con una risa que pretendía ser escalofriante.
    —OK, OK —repuso Vitalidad— concuerdo en que eres un fantasma… pero ¿cómo podrás volver?
    Fantasmas se encogió de hombros y siguió dando vueltas por el claro del bosque. Pensaba, en ese momento, que el “¿fantasma?” de Fantasmas habría escapado de su cuerpo, al estar este en condiciones poco adecuas para la vida. Seguía estando allí, frío y con una palidez mortuoria… En aquel momento, y de improviso, la investigadora exclamó un “¡Ajá!”, y se encaminó al cuerpo de Fantasmas.
    La proyección astral (o el espectro del investigador) la siguió con mucho sigilo. Vitalidad se hallaba arrodillada al lado del cuerpo inerte, y lo veía fijamente.
    —Quizás —musitó.
    —¿Quizás qué? —inquirió inquieto Fantasmas.
    —Quizás estés así porque…

  299. Y sin mediar más palabra, la investigadora colocó sus manos sobre la frente del cuerpo y cerró sus ojos. Del punto de contacto, salían chispas de color verde y azul. Se notaba que la investigadora estaba muy concentrada en su labor, y tenía que hacer un gran esfuerzo. Poco a poco, ante nuestra atónita mirada, el cuerpo de Fantasmas fue tomando algo de color. Las mejillas se sonrosaron un poco, y esa palidez sepuctral de hacía sólo unos instantes, había desaparecido.
    Seguía pálido y débil, pero ahora presentaba más vida en su cuerpo.
    A su vez, el ser fantasmal que estaba al lado de la investigadora, se iba “evaporando” poco a poco. Sus límites se hacían cada vez más borrosos, y se dificultaba su visión. En ese instante, el cuerpo del investigador dio un respingo exaltado. Luego se oyó una respiración jadeante, y vimos cómo Fantasmas –poco a poco- recuperaba algo de conciencia. Aún estaba muy débil, pero estaba más vivo que hacía unos instantes. La investigadora seguía manteniendo una mano en la frente del investigador, y con la otra le impedía que se levantara bruscamente. El doctor y yo soltamos un grito de júbilo y alegría, por fin veíamos a un antiguo amigo. Hicimos que nuestras palmas chocaran, y seguimos viendo la escena que se sucedía ante nuestros anonadados ojos.
    Tiempo más tarde el investigador –si bien tenía algunos rastros de su reciente estado- estaba casi recuperado. Había sido un milagro. El ser de naturaleza etérea había desaparecido por completo, y Fantasmas volvía a su cuerpo.
    —Manda narices —dijo— se siente bien estar de regreso.
    La investigadora se veía un poco agotada por haber usado todas sus energías, pero parecía muy contenta de verlo sano y salvo.
    —De acuerdo, señor Fantasmas. Creo que está en condiciones de levantarse.
    El detective se incorporó lentamente, y miró a su alrededor. No tuvo mucho tiempo para acostumbrarse al paisaje circundante, pues cambió bruscamente. Después de ver los dos primeros niveles, nada nos podía parecer extraño en ese videojuego. Los investigadores habían regresado a la materia gris del principio de aquel nivel. Ambos estaban bien, por lo visto, no tenían ninguna herida ni nada por el estilo. Fantasmas parecía algo confundido por el brusco cambio, pero tan sólo eso.
    La investigadora paseó la mirada por varios puntos, hasta que pareció encontrar lo que buscaba. Nos observó fijamente (podía vernos otra vez).
    —Tarea realizada, Charlie —me dijo—. He traído al fantasma. Creo que también merecería un traje con un arma de plasma.
    —Bien hecho —felicité— bien hecho. ¿Fantasmas? ¿Estás bien?
    —¡Claro! ¡Cómo no iba a estar bien! —dijo burlón—. ¡Sólo he tenido que pasar mis peores días convertido en un espectro!
    —Vale, vale —apacigüé— por lo menos tienes el consuelo de que tu apodo te va mejor que nunca, ¿no?
    —¿Y las demás? —preguntó Vitalidad.
    —No sabemos nada de ellas —contestó Rasudoke—. Le dimos al cuadradito de la selva, y apareciste tú. Así que no sabemos qué es de ellas.
    —¡Hombre! ¡Vean que están haciendo por favor! —protestó.
    Asentimos y dimos click en un recuadro que mostraba una porción de un río, ante los ojos de los cuatro apareció una ampliación del paisaje y…
    —¡Gabriel! —exclamamos todos al unísono.
    El investigador estaba flotando sobre el río, sostenido por alguna misteriosa fuerza invisible. El “espectáculo” nos hizo soltar un “¡Wau!” mal disimulado, y de inmediato cayó el peso de la duda sobre nosotros. ¿Habríamos llegado demasiado tarde? ¿El investigador habría sucumbido? Estaba inerte, no se movía, y parecía carecer de todo rastro de vida.

  300. Viendo más fijamente, notamos que no estaba libre… más bien, un campo circundante lo rodeaba. Era como un increíble domo de color dorado pálido, que poseía cientos de compartimientos internos de forma esférica y del mismo color. Parecía… parecía un extraño líquido que se hubiera convertido en burbujas. ¿Estaría ahogado? Y… ¿dónde estaba Pilar?
    Buscamos con la mirada un rastro de la investigadora, pero nuestro escrutinio no sirvió de nada. No había un solo indicio de su presencia… o no en el suelo. Vitalidad fue quien alzó la vista hacia el cielo, y profirió una exclamación de sorpresa. Miramos hacia donde señalaba, y volvimos a soltar una exclamación.
    La investigadora Pilar estaba sobrevolando el domo burbuja desde varios ángulos. Sus vaporosas túnicas grises ondeaban según la dirección del viento, y parecía estar penetrando el campo de fuerza con mucha intensidad. En aquel instante, todos los que veíamos lo que hacía la investigadora estábamos sorprendidos. Su conducta, mínimamente, era la más sorprendente y extraña que se podía advertir. Sin embargo, no tardamos mucho en llegar a la conclusión de que, en un intento por rescatar a Gabriel, Pilar estaba sobrevolando el terreno para verificar cuál sería la mejor recta de acción a tomar.
    Entonces, con un suave y delicado movimiento, Pilar descendió hasta posarse en el suelo. Quedó de cara al domo burbuja que tenía rodeado a Gabriel. Alzó sus manos en dirección al campo acuoso, y comenzaron a salir leves destellos de las puntas de sus dedos. Rayos de colores violetas y rojos emanaban desde sus yemas, e iban a parar a la superficie del campo que tenía atrapado a Gabriel.
    —¿Qué crees que está…?
    —… Creo que está tratando de disolver el campo con magnetismo —respondí al doctor—. Es una tarea bastante difícil.
    —¿Eso se puede?
    —Oh, desde que supe que se podían meter investigadores a la red, puedo creer en cualquier cosa.
    Aquellas minutos de conversación nos habían distraído, y fue esa distracción la que, precisamente, hizo que nos perdiéramos una espectacular demostración de poder. Cuando volvimos nuestra mirada a la pantalla, la diversión (o el clímax, si se quiere), ya había pasado. Ahora veíamos como Pilar rodeaba el domo entero con guijarros de luz, rayos púrpuras y violetas, y cómo comenzaba a penetrar con sus poderes de magnetismo aquella fortaleza inexpugnable.
    Poco a poco, vimos como el domo burbuja comenzaba a ondear, algunas burbujas de la sustancia ambarina se rompían, y la atmósfera se cargada de vibraciones. Pilar seguía concentrada, no perdía un solo momento de vista el campo de fuerza. Las luces de colores se inyectaban en el campo de suspensión, como si fueran espinas tratando de destruir un globo. El aire comenzó a chisporrotear, el ambiente se cargó de estática. Incluso, a través de los parlantes, se oía el sonido del magnetismo.
    Fue de un momento a otro. Una gran luz cegadora, de un intenso color violeta, se adueñó de la escena.
    —¡¡¡¡WAU!!!! —exclamamos el doctor y yo en un gesto sorprendido.
    Después de aquella cegadora y brillante luz, alcanzamos a distinguir como Pilar extendía su mano y el poder de levitación evitaba que Gabriel, libre de su prisión, cayera bruscamente al suelo.
    —¡Eso es genial! —dije.
    —¡Maravilloso —agregó Rasudoke.
    —Un investigador a salvo.

  301. Cuando Pilar tocó la mano de Gabriel, para verificar que sus signos vitales se mantuvieran constantes, volvió a ocurrir. Todo comenzó a dar vueltas, las imágenes se desdibujaron, y todo se convirtió en un torbellino de viento y color.
    Cuando el escenario se aclaró, no tardamos en ver a cuatro investigadores, sanos y salvos, mirarnos desde el monitor. Pilar y Vitalidad se veían sonrientes, pues habían conseguido cumplir su misión.
    —¿Dónde estoy…? —comenzó a preguntar Gabriel.
    De inmediato intervine:
    —Gabriel, amigo, me alegro de volver a verte. Sé que esto parece raro, y que cuando te enteres de todo vas a querer matarme, pero, y, aunque pueda considerarse injusto tenerte a oscuras, creo que no nos conviene irnos con explicaciones.
    —Pero… ¡Qué está ocurriendo?
    —A causa de un experimento fallido —ante estas palabras Gabriel me dirigió una mirada que decía “¿otra vez?”— vosotros entrasteis a un juego de video. El susodicho juego consiste en buscar a cinco desaparecidos, y Fantasmas y tú sois dos de los desaparecidos.
    —Los demás son los restantes jefes de departamento —acoté—. Es por eso que no hay mucho tiempo para hablar, sé que suena injusto, pero el tiempo es valioso. Eso sí, ten por seguro que, cuando vuelvas al plano no digital, se te darán todas las explicaciones que quieras.
    El investigador aceptó, y siguió mirando a su alrededor.
    —Estar dentro de una burbuja no es muy placentero, ¿sabíais?
    —Nos lo figuramos —respondimos al unísono el doctor y yo.
    Era hora de ver cómo les iba a las demás… no sabíamos nada de ellas, y estaba muy preocupado por la suerte de los jefes de departamento.
    —Zalaya, Boniatus y Jack —musité en un hilo de voz—. Zalaya, Boniatus y Jack.
    Buscamos con el cursor del ratón un nuevo recuadro para clikear. Nos decidimos, al fin, por un paisaje montañoso, aún uníamos que ver qué era lo que nos deparaba aquel nuevo episodio.
    Al tocar la imagen de las montañas, la pantalla dio vueltas y nos mostró una ampliación del paisaje. Los cuatro investigadores, junto con el doctor y yo, soltaron un “¡Wau!” de incredulidad, y miraron a su alrededor. Les recordé que, al ser de determinado modo el reto, no podían intervenir ni comunicarse con los investigadores allí presentes. Les releí el pasaje del poema que decía: “Cada quien se hará responsable, en grupo no podréis actuar”. Después de esas indicaciones, volvimos a escrutar los alrededores en busca de una señal que delatara la presencia de una investigadora en aquel sitio.
    No tardamos mucho en verla, sin embargo, ya que del horizonte llegaban unos tremendos vientos acompañados por una tempestuosa lluvia.
    —¡Ceres! —exclamamos los seis.
    Así era. La investigadora capaz de controlar el clima estaba a lo lejos, y por lo visto, estaba aplicando sus poderes al máximo. Todos intercambiamos miradas estupefactas, y supimos que debíamos movernos hacia la acción para poder saber qué estaba ocurriendo.
    Con ayuda de las teclas de dirección, conseguimos que el paisaje del monitor fuera cambiando de rumbo de forma progresiva. Los cuatro investigadores se movían acorde a los movimientos de la pantalla, parecían seguir un camino estructurado de antemano. No tardamos mucho en poder ver lo que acaecía.
    ¡Plam! ¡Crash! ¡Stram! ¡Plum plam! ¡Crash! ¡Strack splam! El ruido era atronador, y seguía sin tregua. ¡Scrash! ¡Plam! ¡Plam pllum! ¡Strack! ¡Scrash! ¡Stamp plam!

  302. Era evidente. Ceres estaba usando todos sus poderes y recursos. Nos acercamos un poco más para tener una mejor visión, y fue entonces cuando lo comprendimos: Ceres estaba tratando de romper una montaña. La susodicha montaña era recia e imponente, inmensa y magnífica. Sin embargo, Ceres lanzaba tremendas ráfagas hacia ella (erosión), descargaba potentes rayos en la cima (agrietamiento), y producía terremotos y movimientos sísmicos. Las nubes se arremolinaban en el cielo, obstruían la luz del sol de aquel universo digital. El día se había tornado noche, la montaña estaba siendo cruelmente atacada.
    Ceres parecía sólo concentrada en su labor, no perdía la concentración visual. Sus cabellos ondeaban al viento huracanado, su túnica celeste se empapaba por la lluvia, se tambaleaba ante los terremotos que ella misma inducía. La montaña, si bien estaba siendo destruida con saña y poder, no parecía ceder demasiado. Al contrario, ofrecía una dura resistencia y no se dejaba vencer.
    ¡Plam! ¡Scrash! ¡Stram! ¡Strack plam! (seguía la destrucción y el ruido).
    La tormenta se tornó más furiosa, como si Ceres estuviera verdaderamente colérica por el hecho de que la montaña siguiera en pie. Parecía más amenazadora, más potente que nunca antes. Los rayos se hicieron más largos y cargados, los truenos más potentes, la lluvia (que ahora debería denominarse “diluvio”) arreció y caía torrencialmente, los terremotos eran más fuertes y duraderos. Desde el mundo no digital, casi podíamos llegar a sentir todos los efectos de la furiosa tormenta. Aquella tempestad era una verdadera calamidad. Más tarde, los investigadores que lo presenciaron dentro, dirían que sintieron como si el mundo se estuviera desmoronando.
    A pesar de la intensificación de la tormenta, la montaña no cedió un ápice. Era resistente, no se podía negar; y parecía que iba a permanecer en pie siempre…
    … Aunque esos no eran, precisamente, los planes de nuestra compañera. Cuando lo vi, pensé: “Wau, quiere ser Strom”. Pero luego lo entendí a la perfección. Ese brillo, esa luz de determinación en sus ojos lo decía todo.
    No dejó de ejercer poder sobre la tormenta, al contrario, la fuerza del vendaval se intensificó. Pero lo que hizo a continuación nos fue inesperado:
    Un potente (POTENTE con mayúsculas) chillido nos aturdió. Era agudo y con altos niveles de frecuencia, de alto volumen y de atroz intensidad. Era increíble, no podía creerlo. ¡Ceres estaba destruyendo la montaña!
    No lo había conseguido con la más fuerte de las tormentas, pero sí con el más fuerte de sus gritos. “Sabía que esa voz supersónica tenía que servir para algo”, pensé mientras palmeaba, celebrando el movimiento de la investigadora. En efecto, la montaña se había comenzado a descascarar, si se quiere, o a resquebrajar, para hacerlo más elegante. El potente grito había partido los sedimentos más profundos de la roca, y sumado a la tormenta (que seguí arreciando) estaba destruyendo la montaña.
    Dos minutos después, ya no quedaba nada, absolutamente nada. La tormenta había cesado, el potente chillido había parado. Al recuperar la visibilidad plena, pudimos apreciar que la montaña había quedado echa polvo. Entre los escombros de la misma, que eran granos de 0,3mm de diámetro, se hallaba el investigador Zalaya. Parecía ileso, pero tenía cierto aire amarillento, como el de un convaleciente que hace días que no prueba bocado. Ceres estaba extendida en el suelo, también, pero su aspecto era un poco mejor. No tenía aquel tinte amarillento, pero después de haber usado semejante cantidad de poder, se veía bastante desmejorada y con marcas en el rostro. Estaba empapada y exhausta. Aún así, se incorporó lentamente, con una mueca de dolor al hacerlo, y se encaminó a donde estaba Zalaya. Sin mediar palabra alguna, o tratar de reanimarlo siquiera, le tomó la mano y cayó rendida. Al instante el paisaje comenzó a dar vueltas otra vez, giraba sobre si mismo hasta perderse y difuminarse. Todo se transformó en color, y en un torbellino de aire, Ceres y Zalaya llegaron a la materia gris (vamos, el punto de partida).

  303. Ignoro cómo sabía Ceres que la única forma de volver era cuando los investigadores hacían contacto, o se veían a salvo de todos los peligros. Pero lo cierto era que, para alivio del grupo, ellos estaban ahí. Los cuatro investigadores que estaban en pie se dirigieron a los recién llegados. Fantasmas y Gabriel trataron de reanimar a Zalaya; y Pilar y Vitalidad comenzaron a apremiar a Ceres. Esta última abrió tenuemente los ojos, los tenía rojos por el esfuerzo y la concentración, negó con la cabeza, y volvió a su estado de inconciencia. El doctor y yo temíamos lo peor: la muerte virtual de un investigador. Pero, afortunadamente, aquello no sucedió así. Vitalidad tomó el pulso a Ceres, revisó sus otros signos vitales y dictaminó que sólo estaba inconciente. “No es nada”, aseguró en ese momento. “Bastará con algo de descanso”. Acto seguido, puso sus manos sobre los hombros de la investigadora caída, y comenzó a transmitir energías revitalizantes.
    —Aquí se agradecería un poco de ayuda —dijo Fantasmas mientras miraba a Vitalidad—. Zalaya también está grave.
    Pilar se dirigió al inerte cuerpo de Zalaya y constató que, aunque débiles, el investigador seguía teniendo signos vitales.
    —Tranquilizaos, ¿queréis? —dijo Pilar—. Le ocurre lo mismo que a Ceres: está muy débil, pero sobrevivirá.
    Ahora sí. Todos pudimos suspirar de alivio ante aquellas palabras. Ahora sí. Podíamos decir que no habíamos sufrido pérdidas, y que todo debía continuar. Pero no era muy seguro que pudiéramos entrar a ver a los cuatro investigadores restantes. Ceres y Zalaya estaban mal, no heridos de muerte, vale, pero estaban graves y necesitaban atención. Su estado de “salud” era prioritario, era lo que —en ese momento— más importaba. Seguía teniendo angustia por el “qué era de los demás”, pero sabía que eso debía esperar. El doctor y yo sentimos una fuerte opresión en el pecho. Quizás los demás estuviéranse enfrentando a otros peligros, pero no podíamos arriesgar a los recién llegados…
    Unas horas más tarde, pudimos apreciar los cambios en el semblante de Ceres. Había perdido mucha energía, pero, gracias a vitalidad, la había recuperado. Después de unos minutos, abrió los ojos y habló con voz cascada:
    —¿Todo…? ¿Todo está bien?
    —Sí, todo está bien —respondí.
    —Estamos jugando bingo —añadió Rasudoke.
    Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Ceres. Miró a su alrededor, quizás esperando ver a alguien más, pero al no encontrar nada, volvió a mirar fijo.
    —¿Hace cuánto que estoy…?
    —… siete horas —contesté—, hace siete horas que estás aquí, Ceres.
    —¿Y…?
    —Zalaya está bien —se adelantó Rasudoke—. Está más débil por haber pasado tanto tiempo encerrado, pero está bien.
    —¿Y los de…?
    —Aún no lo sabemos —contestamos al unísono.
    —Vitalidad rescató a Fantasmas —dije.
    —Pilar salvó a Gabriel —añadió Rasudoke.
    —Tú has salvado a Zalaya esta tarde —anuncié, sabiendo que ese detalle rayaba en la redundancia.
    —Pero no sabemos nada de los demás —completó el doc.
    —Vale —repuso Ceres— veo que os habéis convertido en hermanos gemelos, si hasta completáis las frases del otro. Ah, y además os habéis hecho con el poder mental de Sata.

  304. Los tres reímos a mandíbula suelta. Los demás investigadores, al oír el jolgorio, llegaron en busca de novedades. El reencuentro fue muy emotivo, y allí se pudo apreciar el verdadero compañerismo que reinaba en las oficinas.
    —¿Dónde está Zal…?
    —… Ya te lo dijimos, Ceres, Zalaya está muy débil, pero podrá salir de esta.
    La investigadora asintió, y se hizo un profundo silencio que contrastaba muy abruptamente con el bullicio que había precedido.
    En efecto, Zalaya se repuso. A la mañana siguiente, y gracias a los poderes de Vitalidad, consiguió tener algo más de movimiento y abrir los ojos. Pareció sorprendido al verse en aquel lugar, pero al reconocer a sus compañeros se tranquilizó más. Buscó con la mirada e hizo un recuento rápido.
    Decidí que sería mejor que no hablara, debía aprovechar energías.
    —Buenos días, Zalaya —comencé—. Era hora de que te levantaras, habías dormido mucho.
    —¿En dónde es…?
    —… No —corté—. No debes hablar, ¿está claro? Debes reponer energías, así que te hablaremos para que sepas todo lo necesario.
    —En principio —inició Rasudoke— debes de saber que todo esto comenzó la noche de la fiesta.
    Así procedimos a contarle con lujo de detalles todas las andanzas por la red, y explicarle todo lo que habíamos descubierto. Al finalizar el largo monólogo, nos miró inquisitivamente.
    —¿Y si todo esto fuera una broma del estilo “fin de caso”? —preguntó de un tirón.
    —No creo que seamos tan buenos bromistas —reí—. ¿Crees que podemos fingir tan magníficamente?
    —Claro —intervino el doc— porque nos montamos todo este espectáculo. Vestimos a las investigadoras con traje de heroínas, les dimos efectos especiales, fuimos al desierto para fingir tu rescate, al bosque de Awa para rescatar a Fantasmas, y al Himalaya para salvar a Gabriel.
    —Y de paso escondimos a otros dos investigadores, para que el juego continúe —terminé.
    —Vale, no es cosa vuestra —admitió Zalaya—. Pero tengo que decir que es, a mi criterio, una de las fiestas más alocadas e increíbles de la sociedad. Ya magos y sirenas… ¿Pero ordenadores y videojuegos?
    Todos reímos ante el agudo comentario de Zalaya, pero dudo mucho que hayamos reído sin preocupaciones ese día. Un montón de atribulaciones comenzaban a invadir nuestras mentes. ¿Todo estaría bien? ¿Volveríamos a estar juntos como antes?
    Debíamos descubrirlo. Y, si seguíamos allí, no lo haríamos. Hice notar este particular a mis compañeros y coincidieron en que, lo primordial, era ver cómo se desarrollaba todo. Nos quedaban dos recuadros por tildar. Uno mostraba el pico de una montaña de hielo, y el otro mostraba sólo las sombras y tinieblas.
    —Chicos —dije—, creo que sabemos que el fragmento de la montaña corresponde a Jengibre y a Boniatus, por descarte, el otro es el de Jack y Sata. Como no creo que debamos tener una determinada preferencia… lo sometería al azar.
    El doctor tomó una moneda que tenía en su bolsillo, y dijo así: “¿Qué eligen? ¿Cara o número?”. Los investigadores determinaron que, en el caso de que saliese número irían a por Boniatus y Jengibre, y que, si salía cara irían a por Sata y el jefe.
    Rasudoke tiró la moneda y luego dictaminó: “El azar ha elegido que veamos al prisionero de hielo”. Sin más ni más, oprimí el recuadro que mostraba el pico de hielo y, tal como había ocurrido en las ocasiones anteriores, se expandió hasta mostrarnos toda la pantalla.

  305. Era una imagen imponente y aterradora a la vez. Grandes bloques de hielo milenario se acumulaban y formaban un “espectáculo” de la naturaleza virtual. Quién habría concebido semejante idea. ¡Una montaña de hielo en un videojuego! Suspiré. Sabía que el inventor de ese juego era muy listo, al igual que imaginativo. Tras la montaña se abría un cielo gris y cerrado, y entre el abismo y la montaña se extendía un frágil puente colgante.
    Mirando más atentamente, descubrimos allí a dos figuras que estaban tiritando de frío. La investigadora ígnea y el detective de la policía, estaban mirando con ojos aterrados el inmenso vacío que los separaba de la montaña.
    Pudimos escuchar su conversación:
    —¿De verdad crees que Boniatus está allí? —preguntó Arjona.
    —Por supuesto. Es más; no es una conjetura, estoy completamente segura —respondió la investigadora ígnea.
    —¿Cómo crees que podamos pasar? —preguntó entrecortadamente el detective—. Creo que eso no es del todo seguro, ¿verdad?
    —Creo que es evidente —respondió Jengibre—; hay que atravesar el puente colgante para llegar hasta allí.
    —¿Queeeé? ¿Lo dices en serio?
    —No creo que haya otra forma —aseveró la investigadora—. Si tan sólo estuviera aquí Pilar…
    —… ¿tenemos el puente, no? Creía que sería suficiente.
    —De hecho, lo es. El único problema que se presenta, Víctor, es que tengo pánico a las alturas.
    Las figuras parecían difuminarse en la espesa neblina. Aún así, podían verse sus expresiones cansadas y fatigadas. Parecían muy confusos y no tenían en claro qué hacer o cómo actuar. Por lo menos contaba con el consuelo de que ambos eran buenos para resolver misterios y problemas, así que no tendrían dificultad al hallar la forma de cruzar. Aunque la dificultad radicaba, en este caso, en la imposibilidad de usar un método alterno. El puente era la única vía o forma de llegar hasta la montaña de hielo, así que sería difícil encontrar una nueva ruta para acceder. Otra de las tantas posibilidades que se presentaban era la de tratar de fundir la montaña allí mismo, desde el otro lado del acantilado; pero no garantizaba la eficacia del derretimiento. Si derretían la montaña, debían prevenir que no fuera un desmoronamiento de cascotes de hielo, ya que el profesor quedaría sepultado bajo todo ese peso. La fundición o derretimiento del hielo debía ser exacta. Debía pasar al estado líquido, y luego ser evaporado.
    De repente Jengibre tomó una resolución, y dijo:
    —No hay otra ruta. Debemos ir por el puente.
    —¿Pero… y tu miedo a las alturas?
    —No, no puedo quedarme aquí sólo por eso. —Algunas lágrimas surcaban el rostro de la investigadora—. Boniatus está allí encerrado, y como amiga tomé la responsabilidad de salvarlo. No he de detenerme sólo por una fobia a las alturas.
    Los ojos de Jengibre adquirieron un brillo poco común, y que no tenía nada que ver con las recientes lágrimas. Había una nueva determinación en su mirada, algo que, de alguna u otra forma, haría que no se detuviera por nada en el mundo. Una chispa de fuego crepitó de la yema de sus dedos, y sin mediar más palabra se encaminó al puente colgante.
    De inmediato, Arjona gritó:
    —¿Irás sola?
    La investigadora le dedicó una amable sonrisa, pero que no borró el gesto de desafío que había en su mirada. Luego le respondió:

  306. —Si quieres acompañarme no te lo impediré, pero es mi misión.
    Arjona asintió y se puso en marcha. Iba acompañarla en su travesía por el puente colgante.
    Ambos entraron en él, y de inmediato sintieron los azotes del viento moviendo violentamente el puente. Los dos luchaban por mantenerse en pie, pero la investigadora luchaba por no mirar abajo. Sabía que, si lo hacía, estaría perdida y no podría cumplir con el rescate. Siguieron adelante, sin mirar atrás, y resistiendo el movimiento del puente, producto de su peso y del viento.
    A la mitad del recorrido, Jengibre puso un pie en una tabla y esta se soltó haciendo que, involuntariamente, la investigadora viera el precipicio que había bajo sus pies. Su expresión fue de asombro primero, y luego de angustia. Tal era su agitamiento que casi cae por el orificio que había dejado el tablón de madera. Veía cómo el tablón caía precipitadamente, como en una caída libre, hacia el vacío y jamás llegaba a oírse el sonido de la madera golpeando un fondo.
    Comenzó a respirar entrecortadamente, sin saber bien qué debía hacer. Temerosa de que ese fuera su destino, se volvió y se encontró de frente con Arjona. Este le dirigió una mirada interrogativa, que fue contestada con los fallidos intentos de Jengibre por desandar lo andado.
    —¡Alto! —gritó Arjona para hacerse oír—. ¡Qué te sucede!
    —¡No! ¡No puedo seguir! —exclamó ella señalando el punto donde había estado el tablón—. ¡No puedo hacerlo!
    El policía la sostuvo firmemente, impidiendo que se alejara más. Luego le habló con una voz serena y firme:
    —No, Jengibre, no.
    Ella lo miró suplicante y le dijo que no era capaz. Arjona se mantuvo inflexible.
    —No —repitió—, no dejaré que regreses.
    —No puedo —repuso ella—, caeré al precipicio. No puedo, no soy capaz.
    El policía la sacudió suavemente para que entrara en razón. Luego la miró a los ojos y le dijo con voz firme y resuelta:
    —No, tú sí puedes hacerlo. Confía en ti misma. Boniatus espera, sigue adelante, seguiré contigo.
    Las palabras le dieron ánimo, parecieron infundirle una nueva esperanza, y volvió a tomar camino. Esta vez iba con Arjona cerca, caminaba resuelta, no sentía temor alguno. El cruce por el puente, al menos, para nosotros, se hizo eterno y parecía que jamás, jamás, iban a llegar a destino. Pero, de un momento a otro, y sorprendiendo a todos los investigadores, ambos llegaron hasta el pie de la montaña de hielo. Si Ceres había sido capaz de destruir una montaña con poderes climáticos y con voz supersónica, Jengibre debía destruirla con fuego. El peligro, sin embargo, era evidente ante los ojos de los espectadores. Debía hacer de tal modo que el hielo se derritiera, no se partiera. La investigadora también parecía comprender esto, ya que miraba fijamente el bloque que tenía frente y lo estudiaba analíticamente. Arjona, por su parte, hacía otro tanto, revisando todos los ángulos de la montaña. Luego de un momento Jengibre miró a Arjona a los ojos. En ellos había un brillo de determinación, una chispa de fuego salvaje e incontenible. El policía se atemorizó ante la mirada, pero no retrocedió. Jengibre repitió el gesto, poniendo más ferocidad. Ahora sí, Víctor Arjona comprendió el mensaje y se apartó para no salir chamuscado de allí.
    El término: “Echaba chispas por los ojos” era el más apropiado para definir aquella situación. Jengibre estaba soltando chispas por los ojos, pues. Tenía el ceño fruncido, en un gesto de suma concentración. Había calculado previamente todo, y así, cual guerrera lanzándose al ataque, extendió los brazos y dejó que todo el fuego saliera de sus manos.

  307. Fue algo extraño, por consiguiente, ver que nada salía de las yemas de la investigadora. Quizás estaba nerviosa y esto era lo que le impedía concentrarse, pero era poco probable. Generalmente, y como habíamos podido comprobar, en situaciones nerviosas era donde su poder quedaba más manifiesto. Entonces… ¿qué era? No podíamos saberlo. La investigadora ígnea lo intentó una y otra vez, pero el fuego no acudía a su llamado. Fue entonces cuando comenzó a desesperarse.
    Había hecho aparecer algunas lenguas de fuego, pero sólo eso. Tenía signos de estar agotada, quizás… quizás el fuego se congelase por acción del intenso frío. En cuyo caso, la pregunta que se debería hacer sería: ¿cómo lograr que el fuego supere la fuerza del hielo? Lamentablemente no sabíamos la respuesta a esta pregunta, y, aunque la hubiéramos sabido, jamás habríamos podido decírselas. El cómo era una pregunta que surcaba la mente de todos los allí reunidos.
    En mi fuero interno, rogaba que pudieran hallar la solución. Pero cuando ví aquello, supe que avíame adelantado en elevar mis plegarias. Enfado. Aquella era la respuesta. La investigadora debía estar enfadada para que su fuego venciera al hielo, y ¿qué mejor que esa circunstancia para estar enfadada? Recordé la ocasión en que había destruido un bosque entero sólo por estar enfadada, y sonreí. Vi cómo, de forma asombrosa, una columna de fuego emergía de la investigadora y se dirigía, ininterrumpidamente, hacia la montaña de hielo. Vi como, de un modo extraordinario, la montaña comenzaba a fundirse bajo el calor del fuego. Era una gran demostración de poder, tanto de Jengibre como de la naturaleza. Dos potencias, o titanes, el fuego y el hielo, luchaban entre sí. Jengibre no cedía terreno, y no cortaba el flujo de fuego. Y la montaña tampoco se dejaba vencer fácilmente, no se derretía de la forma más apropiada.
    Todos los que veíamos el espectáculo gritábamos y apoyábamos a la compañera Jengibre. Estábamos pendientes de cada uno de los movimientos.
    El fuego iba ganando la partida. Después de varios minutos de tensión, oímos el primer síntoma de que todo estaba bien. Un gigantesco chorro de agua líquida, helada, pero líquida al fin, bajaba por la pendiente formando una gran cascada. Era indescriptible.
    Seguía el fuego consumiendo la montaña, seguía la montaña transformándose en agua, y seguía el agua convirtiéndose en vapor. Si bien la investigadora mostraba signos de cansancio, todo parecía indicar que no se rendiría hasta haber sacado a Boniatus de allí. Después de dos o tres horas, la montaña había quedado reducida a nada, y el cuerpo inerte de un hombre había quedado entre el hielo semi-derretido.
    Cuando Jengibre terminó de soltar sus potentes llamaradas, cayó rendida al piso, pero no se desmayó. Dio un suspiro prolongado y miró al sitio en donde antes había estado la montaña de hielo. Ahora sólo quedaba agua, nieve, y hielo triturado. Arjona iba corriendo hacia el lugar en donde se hallaba Jengibre. Caminaba a trompicones, como si no pensara en donde pisaba. Cuando estuvo a unos metros de la investigadora, recorrió el poco trecho que los separaba con dos zancadas. Se apoyó en sus rodillas, tomó aire y luego preguntó con la voz entrecortada: “¿Cómo estás?”. Jengibre respondió con un vago gesto de la cabeza y señaló al cuerpo tendido sobre la nieve.
    Arjona siguió la dirección que señalaba Jengibre y se levantó de un salto. Ayudó a la investigadora a ponerse de pie, y juntos caminaron ágilmente hacia Boniatus. Arjona, al llegar a su lado, constató que siguiera respirando y que tuviera un pulso estable; cuando lo hizo, suspiró de alivio y le dirigió una amable mirada a Jengibre.
    —Justo a tiempo —dijo.
    La investigadora suspiró de alivio y se dejó caer en el helado suelo. Sin embargo, su descanso no duró mucho tiempo, debido a que quería constatar que Boniatus estaba realmente bien. Acercándose más al inerte cuerpo del profesor, notó su leve respiración y un manto de tranquilidad la cubrió por completo.

  308. Tomó su muñeca para tomarle el pulso, pero, en ese momento, los tres desaparecieron en una ráfaga de colores y de viento. Poco tiempo más tarde, la pantalla se aclaró y pudimos ver que, en medio de los demás investigadores, Boniatus, Arjona y Jengibre estaban caídos. Vitalidad fue directamente junto al profesor y le tomó las manos para que empezara a recibir algo de energía vital. Los demás investigadores se hicieron cargo de Ignis Aestus y del policía.
    Más tarde, Arjona y Jengibre se hallaban repuestos y enterados de todo lo que había ocurrido durante ese tiempo. No obstante, Boniatus no mostraba signos de mejoría. Tenía indicios vitales, pero no mejoraba y Vitalidad no daba muchas esperanzas. Comencé a temer que hubiera sido demasiado tarde, pero me resistía a la idea.
    Horas más tarde, el profesor había mostrado señales de mejoría. Ante estas señales, fueron Jengibre y Rasudoke los que más agradecieron por seguir teniendo a Boniatus allí. Tres horas después, el profesor despertaba por completo. Cuando abrió los ojos se llevó una gran sorpresa. Tenía claro que no todo iba bien, y quería explicaciones acerca de muchas cosas. A pesar de haber despertado, se lo veía muy cansado y confuso, y en el fondo de su mirada había una profunda necesidad de una cómoda cama y varios, varios, días de sueño profundo.
    Los investigadores le pusieron al corriente de la situación, y él, atónito, miró a Rasudoke en busca de una sonrisa cómplice.
    —No —repuso el doctor, interpretando bien la mirada de Boniatus—. Hermano, me costó creerlo… pero es tan cierto como el día y la noche.
    —Bueno —contestó el profesor mientras se incorporaba—, siempre quise saber qué era estar dentro de un Mario Bros.
    Todos rieron ante el comentario, y pudimos disfrutar de un momento de calma. Ciertamente, después de aquel estrés al que habíamos sido sometidos todos, necesitaríamos muuuchos días de descanso. Empero no era hora de descansar. Teníamos que ver cómo le iba a Sata en la busca de Jack; luego… luego podrían volver todos (o al menos eso esperaba).
    “Chicos”, llamé, “debemos ver cómo les va a los demás. sé que es duro no disfrutar de la paz, pero mientras más rápido estemos juntos y sanos, más rápido podremos regresar y celebrar que estamos vivos”. Todos asintieron y el doctor llevó el cursor hasta el cuadradito a oscuras. “¿Listos?”, preguntó. Asentimos nuevamente. “Allá vamos”, anunció y dio un click en el cuadradito. De inmediato, el cuadradito negro se comenzó a ampliar y, tal como había ocurrido en casos anteriores, abarcó la absoluta totalidad del monitor. Los investigadores se encontraban oprimidos por una densa oscuridad, y el doctor y yo no podíamos distinguirlos bien. Estábamos a la espera de algo; nadie habría sabido decir el qué, pero suponíamos que algo extraordinario tenía que ocurrir. Después de todas las aventuras que se habían vivido para rescatar a cuatro compañeros desaparecidos, creía que eso volvería a ocurrir y, no lo sé, tal vez presenciáramos una batalla de dimensiones titánicas entre Sata y algún misterioso peligro. Pero por el contrario, todo parecía en pura y absoluta calma. “Esto no es normal”, pensé. “¿Por qué está todo tan tranquilo? ¿Dónde está Sata?”. Al instante, y como contestación a mis preguntas, se oyó una voz. No llegaba a nuestros oídos, sino, más bien, se podría decir que la voz estaba en nuestras mentes. Digo nuestras porque, al intercambiar una mirada con Rasudoke y ver su gesto, había descubierto que él también estaba sintiendo lo mismo que yo. Al ver a los investigadores no me cupo la menor duda de que todos estábamos oyendo, o sintiendo esa voz, dentro de nuestras mentes.
    Reconocimos de inmediato aquella voz, era la investigadora Sata. Sin embargo, parecía que no nos estaba hablando a nosotros, sino, llamando a alguien más. Una nueva mirada con el doc, y lo entendimos todo.

  309. “En teoría”, razoné, “nosotros no podemos comunicarnos por ningún medio con Sata, ni mental, ni verbal, ni de ningún tipo. Por consiguiente, no resulta extraño que no nos pueda oír; también resulta lógico, entonces, que nosotros sí podamos oírla”. Luego presté especial atención en lo que decía, supe que estaba llamando a Jack. ¿Y si…? ¿Y si su tarea consistía en eso, precisamente? ¿Tratar de establecer contacto con Jack? De cualquier forma, y aunque pudiéramos establecer eso como hipótesis, recordé que era un error teorizar sin pruebas. Interrogué a los investigadores con la mirada, y recibí algunas respuestas variadas. Algunos parecían estar pensando en lo mismo, y otros se encontraban bastante desconcertados.
    —Propongo que dejemos de hablar con los ojos —cortó Rasudoke—, todo el jueguito me tiene algo cansado y no sé si sea prudente interpretar miradas. —Todos los investigadores asintieron y luego prosiguió—: Creo que todos se han formado su propia teoría de todo esto, pero lo cierto es que no tenemos mucho en que basarnos.
    —El doctor tiene razón —añadí—, creo que será mejor hablar normalmente. Tengo una teoría, pero no sé si sea la correcta.
    —¿Teoría sobre qué? —inquirió Ceres—. Yo creo que aún no es momento de formarnos teorías… en todo caso, deberíamos preguntarnos sobre qué estamos teorizando.
    —Buena pregunta —contestó Rasudoke—. ¿Sobre qué estamos conjeturando?
    —Sobre el planteo de la prueba —dijo Jengibre.
    —¡Exacto! La pregunta es… en qué consiste la prueba.
    —Eso está claro —intervino Fantasmas—, es obvio que Sata debe encontrar a Jack y rescatarlo.
    —Lo cual quiere decir —continuó Pilar— que Jack está atrapado en un lugar…
    —(…) y que Sata debe liberarlo de ese lugar, sea cual fuere, usando sus habilidades —finalizó Vitalidad.
    Aplaudimos con elegancia.
    —En efecto —dije—, esa debe ser la misión de la prueba, así como lo ha sido anteriormente. Ahora bien; de dónde tiene que rescatar Sata a Jack?
    —Buena pregunta —respondió Gabriel—, aunque de difícil respuesta. Claro que…
    —(…) puede que tenga que ver con las habilidades de Sata —reflexionó Arjona.
    —¡Así es! —exclamó Ceres—. Pero… Sata tiene poderes mentales
    —y no creo que los poderes mentales le sirvan para destruir montañas —puntualizó Zalaya.
    —Entonces —pensé en voz alta—… hay que suponer que lo que separa a Jack no es una barrera tangible o material.
    —Sino —continuó Jengibre—, una…
    —¡Barrera mental! —coreamos todos.
    Habíamos dado con la clave del enigma. Todo se resumía, entonces, al hecho de que Sata debía superar una barrera invisible que mantenía fuera de contacto a Jack. Para hacerlo, debía lograr hacer contacto con él. Y para eso, debía llamarlo insistentemente y usando todas sus fuerzas. Pero ¿cómo sabríamos cuando lo lograba? ¿Qué pasaría después? ¿Habría una señal? No pudimos seguir formulando todas estas preguntas, ya que una voz invadió nuestras mentes. Si bien era de la investigadora Sata, ahora parecía mucho más potente y penetrante. Comprendí la magnitud de lo que eso significaba. Si Sata debía hacer eso para encontrar a Jack… si en realidad tenía que romper una barrera… y si para hacerlo debía llegar hasta esos niveles o a mayores… Todo eso significaba que estábamos corriendo un grave peligro. Al estar al alcance de los pensamientos de Sata, y al ser estos tan intensos, corríamos el peligro de volvernos locos.

  310. Pero ¿qué más podíamos hacer? Según las reglas del juego, o, por lo menos, según lo que habíamos venido experimentando: nadie podía salir de un determinado nivel a menos que el buscador encontrara al desaparecido. “Estamos condenados”, fue mi pensamiento más optimista. Comuniqué mi deducción a los demás compañeros y convinieron en que, si Sata seguía así, nos volveríamos locos.
    Los pensamientos de la investigadora “aumentaron en volumen”, y no pudimos más que taparnos los oídos en un vano intento por dejar de oír. “Reacción más que natural”, pensé. “Aunque de lo más inútil”. Saqué mis manos de los oídos, (ya que había comprendido que no serviría), y al instante vi que mis compañeros hacían exactamente lo mismo.
    —Creo que sólo hay que esperar a que Sata contacte a Jack —anuncié desanimado—. No hay nada que podamos hacer ahora mismo.
    Todos asintieron y volvimos a quedar en silencio. Sentíamos como, poco a poco, la intensidad aumentaba y no éramos capaces de resistir más el profundo dolor que nos martillaba el cerebro. Jamás había imaginado cuán monótono se haría aquel nivel, pero después de meditarlo un rato, entendí que ese iba a ser el más aburrido y con menos acción de todos. Sin embargo, mi conjetura estaba destinada a fracasar. De un momento a otro, sentimos cómo Sata cambiaba su estrategia; ya no emitía mensajes, ahora emitía sólo ondas telepáticas que atravesaban todos los lugares. Estaba queriendo destruir la barrera que los separaba. Sabía que, al menos, el doctor y yo podíamos decidir padecer o no aquella tortura. De hecho, con sólo alejarnos del ordenador habría bastado para no sentir más; pero era injusto dejar a nuestros compañeros allí. No sabría decir cuándo ni cómo, pero sé que en un determinado momento, todos los investigadores caímos rendidos. Tampoco sabría decir si era un sueño, un estadio de sopor, una elevación mental, o cualquier otra cosa. Sólo era… era inconciencia. Cuando despertamos vislumbramos luz, luz blanca, luz etérea y armoniosa, luz que no venía de ningún sitio y que venía de todas partes.
    En medio de aquel enceguecedor resplandor vimos a Sata, pero no estaba sola. En frente estaba Jack Rider, investigador jefe, mirándola con ojos como platos. Desperté de mi trance, dándome cuenta de que no era ningún lugar más allá de algo, y busqué con la vista a los demás investigadores. Rasudoke estaba a mi lado (en el mundo real) y parecía estar despertando de una profunda ensoñación.
    —Desde que no voy con Boniatus a los templos de monjes con túnicas anaranjadas que no siento esto —me dijo.
    Sonreí levemente y le palmeé el hombro. Luego buscamos con la mirada a los demás y vimos, no sin sorpresa, que estaban despertando de una profunda letanía. Todos se miraban extrañados, como si no supieran en dónde estaban, y se frotaba los ojos como después de una larga siesta de días. Cuando divisaron a Jack y Sata, se pusieron casi a saltar de la alegría, pero sabían que no podrían hacer nada ya que ellos, en teoría, no los veían. Jack y Sata sólo se veían profundamente a los ojos, se estudiaban analíticamente. Después de un momento, el mundo pareció dar un giro de ciento ochenta grados. Ambos sonrieron se el uno al otro, ambos se miraron de un modo más tierno, el resplandor de la luz se hizo más intenso, y cuando ambos se dieron un abrazo el uno al otro, la pantalla comenzó a dar vueltas, el blanco se fragmentó en los siete colores del arco iris, y todos desaparecieron en un torbellino de viento y color.
    Luego, el monitor se aclaró y mostró oscuridad, profunda oscuridad. De la nada, los investigadores salieron triunfales. Ahora sí, se podía decir que todo estaba en orden; ahora sí, podíamos celebrar, pues habíamos conseguido que todos estuvieran sanos y salvos. Arjona, Jengibre, Ceres, Pilar, Fantasmas, Zalaya, Gabriel y Vitalidad se abalanzaron sobre los recién llegados y estallaron en vítores.

  311. La mueca de confusión de Jack fue solventada rápidamente a causa de las explicaciones que le dieron todos los investigadores, y luego, él también se unió a los cantos de victoria.
    —Atención, investigadores —llamé—. Sé que hemos vivido muchas aventuras…
    —… y que se merecen celebrar —continuó Rasudoke.
    —Pero no todo está como debiera.
    —Ustedes han de regresar.
    —Vale —cortó Ceres—, ¿cuánto tiempo estuvieron planificando eso para que rimara y todo?
    Admito que, cuando escuchamos la interjección de Ceres, todos reímos sin excepción.
    —OK —repuse—, en sencillas palabras: tienen que volver al mundo real y allí sí podrán celebrar.
    —Nos seas tan aguafiestas, Extravagantus —comentó Zalaya.
    —No es por aguafiestas —aclaré—, es que debemos estar completamente seguros de que todo resultará bien.
    Un murmullo general recorrió el grupo de los once, y un “Sí” —también general— sobrevino después. El doctor y yo asentimos, y nos dispusimos a comenzar la última fase de la aventura: el retorno a casa.

    Epílogo.

    Las oficinas estaban en completo silencio. Sólo el zumbido de los ordenadores que habían estado encendidos seguía haciendo ruido. El doctor Rasudoke y yo estábamos expectantes, mirando atentamente la bañera de cava. Aquella era la hora decisiva. Después de todas las aventuras vividas, después del rescate de los desaparecidos, después de todo aquello… Era hora de comprobar si la hipótesis era realidad.
    En ese mismo instante, a través del control remoto, estaba poniendo en posición a los nanobots. Sabía que los investigadores virtuales (junto con Arjona) estaban en el videojuego, pero en puertas de la PC de Jack.
    Posicioné los nanobots como había pensado anteriormente. La mitad estaría en la bañera, y la otra mitad estaría en la conexión de Jack a la red. Establecí el contacto electrónico, ese puente invisible, entre los nanobots de la bañera y de la conexión.
    Ahora sí; era hora de la verdad. Comencé, progresivamente, a emitir ondas o señales de idéntico carácter del principio; estaba llamando a los investigadores. En teoría, aquello debía funcionar del siguiente modo: los investigadores habían de ser arrastrados por los nanobots, y habían de tele transportarse usando el puente invisible que se había generado entre el ordenador y la bañera. Al llegar a un medio acuoso, suponía, las moléculas constitutivas de los compañeros extraviados, se reconstituirían y todo volvería a la normalidad. Esperaba que funcionara, pues eso significaría el triunfo o no del experimento.
    Después de unos angustiantes minutos, en los que no sabíamos absolutamente nada, vimos algunas descargas eléctricas en la bañera de cava.
    —¡Sí! —gritamos. —¡Sí!
    Ante nuestra incrédula mirada aparecieron los investigadores, sanos y salvos. Allí estaban los once: Jack Rider, Boniatus, Ceres, Sata, Pilar, Fantasmas, Jengibre, Gabriel, Zalaya, Arjona y Vitalidad. ¡Estaban a salvo! ¡Había funcionado!
    El doctor y yo volvimos a ejecutar una danza del estilo salvaje, pero fuimos interrumpidos por las risas de los compañeros.
    —Basta de payasadas, por favor —cortó Jengibre.

  312. —Y pensar que hemos estado siguiendo indicaciones de vosotros dos —acotó Vitalidad.
    —¿Ahora ni siquiera celebrar podemos? —preguntó el doc.
    Recordé algo y dije:
    —Alto, alto ahí. Salid todos de la bañera, es necesario. —Cuando salieron de la bañera, vi que estaban como cuando habían desaparecidos, y me encaminé a extraer del cava lo que estaba buscando. Tomé mis pinzas, y sustraje lo nanobots, colocándolos en una cajita de aluminio. —Así nos evitaremos más problemas e inconvenientes —expliqué.
    —¿No pensaste en eso cuando los dejaste caer allí? —inquirió Ceres.
    —Yo no los dejé caer intencionalmente… y creía… bueno… creía que no pasaría nada…
    —Pero algo pasó —intervino Fantasmas—. Hemos estado encerrados en el mundo digital gracias a vuestro maravilloso experimento…
    —Pero…
    —No hay peros, jovencito —dijo Jengibre muy ceñuda—. A quién se le ocurre experimentar durante una fiesta.
    —Hem…
    —Tiene razón, Nicolás —dijo Jack— no deberías hacer estas cosas.
    Todos presentaban un aspecto amenazador, como si se mostraran enfadados por lo que había ocasionado.
    —Yo iba a hacer pescado frito con el que nos metió allí dentro —recordó Sata.
    Todos se seguían acercando, y no presentaban un aspecto demasiado amistoso. De un momento a otro, y sin aviso previo, todos cayeron sobre mí. Pero, a diferencia de lo que había supuesto, no se empeñaron en convertirme en sushi, al contrario, fue un abrazo en grupo.
    —¡Feliz día de los inocentes!
    —¿Eso no es en diciembre?
    —Ya, ¿pero de verdad creías que íbamos a perder esta oportunidad? —preguntó Zalaya.
    —Era la ocasión perfecta para jugarte una mala pasada —afirmó Pilar.
    —Pero… ¿no estabais molestos por?
    —¡Bah! ¿Cómo podríamos estar molestos? —preguntó Jengibre—. Gracias a tu… Hem… “accidente”, hemos tenido una de las fiestas más alocadas que podríamos desear.
    —Eso es cierto —dijo Rasudoke— jamás me esperé ver algo de esta magnitud.
    —Entonces… ¿no están molestos?
    Un murmullo de exasperación recorrió toda la oficina. Yo, por mi parte, era incapaz de creer aquello. Por mi causa habían entrado a un videojuego, habían estado unos días en un universo paralelo y digital, habían estado a punto de perder la vida digital en varias ocasiones… pero no estaban molestos.
    Suspiré en paz. Aquella aventura, (que puede considerarse una pesadilla), había terminado por fin, todo estaba bien. A la voz de: “¡Fiesta para celebrar el regreso!” todos los investigadores se pusieron en campaña para reanudar la fiesta.
    Los cinco desaparecidos comentaban todo lo que habían sentido aquellos tres días.
    —Parecía como si volviera a estar en aquel refrigerador de la sala de cadáveres —decía el profesor— el problema es que no tenía el traje de koala.
    —Era como no poder respirar —explicaba Zalaya.
    —Yo… yo fui un fantasma, al fin y al cabo, ese es mi alias, ¿no? —comentaba entusiasmado Fantasmas.
    Así, uno por uno, iba relatando sus vivencias y haciendo apreciaciones de aquella aventura.

  313. A su vez, todas las investigadoras, estaban contando lo excelente que estaba tener poderes, lo genial que había sido, y lo bien que la habían pasado. Admito que, en un momento de la narración, sentí deseos de volver a experimentar e introducirme en el mundo de A. K. para ver qué se sentía. Pero no estaría dispuesto a atravesar por todos esos peligros… ¿o no? No, lo cierto era que no podía ser tan valiente como requería para enfrentarme a todo eso.
    Lo cierto era que habíamos vivido una aventura memorable. Una aventura en la que, si bien no estuvimos muy aliviados, la mayor parte del tiempo estuvimos tensionados por la suerte de los desaparecidos, nos unimos como equipo más que nunca. Y de todas las aventuras que son contadas, y que aún quedan por contar, siempre algo bueno se ha de rescatar.
    Todo estaba bien… o por lo menos eso aparentaba ser.

    [Didascalia: Se muestra una imagen de las oficinas por dentro, una toma de la cajita que contiene los nanobots. Se muestra a los investigadores en un momento fraterno y de jolgorio. Luego se hace una especie de juego de cámara, se aleja de esa escena y aparece un nuevo escenario. Un grupo de investigadores ven, desde el monitor, la fiesta que ocurre en la sociedad del misterio. Un nuevo alejamiento, la cámara gira. La nueva escena es un sillón vuelto de espaldas, en él hay una persona. Tiene una copa de brandi en la mano, y mira con deleite la pantalla del ordenador. Las últimas palabras que dice son: «“O por lo menos eso parecía”. Nunca mejor dicho». La pantalla se oscurece, aparece un cartelito y comienza a sonar una música de fondo (al estilo bien de intriga, o sea, que deja con una sensación inquieta al espectador), como sugerencia algo de rock que desentone con el ambiente de misterio. Aparecen los créditos].

    THE END.

  314. [Disclaimer: los personajes, hechos, nombres propios, lugares, y todo lo referente a esta historia es pura ficción. Cualquier similitud o semejanza con hechos verídicos es casual, es decir, casualmente inducida].

    La Sociedad del Misterio™

    ©Lasociedaddelmisterio.blogspot.com

    Compañía Registrada por: Jack Rider.
    Autores: Bueno, como que esto lo he escrito (en parte) pero el material ha sido proporcionado de hechos paralelos a lo largo de la historia de la sociedad. Así que, ¡puede considerarse trabajo grupal!
    Reparto:
    Arjona: como Arjona.
    Ceres: como Ceres (o Tormenta).
    Dr. Rasudoke: como Dr. Rasudoke.
    Gabriel: como Gabriel.
    Jack Rider: como Jack Rider.
    Jengibre: como Jengibre (o la investigadora ígnea).
    Los Fantasmas del Paraíso: como Fantasmas.
    Nicolás: como Nicolás/Doctor Extravagantus/Charlie.
    Pilar: como Pilar (o la investigadora capaz de levitar).
    Profesor Boniatus: como Profesor Boniatus.
    Sata: como Sata ( la investigadora de los poderes mentales).
    Vitalidad: como Vitalidad (o como la investigadora con poder de regeneración acelerada y vida).
    Zalaya: como Zalaya.
    Investigadores de las oficinas: como investigadores de las oficinas ayudando a buscar información y prestando apoyo.
    A.K: como la Voz maligna.

    Dirección: Nicolás.
    Creativos: Todos lo hicimos.
    Doblaje de voz: lo estamos traduciendo al inglés.
    Banda sonora: Dejado a la imaginación.
    Chistes: Dr. Rasudoke y Profesor Boniatus.

    Esta fue una obra producida por la sociedad del misterio, especialmente para su 2º cumpleaños.

    [¡Espero que os guste mi pequeño regalito de aniversario! No será un cadáver ni una notita misteriosa escrita a máquina, pero se puede considerar una aventura en la red de redes. XD También pido excusas por colapsar la página de comentarios… ¡es que es la historia más larga que he escrito y no sabía cómo hacer para sintetizar! En fin, ¡feliz cumpleaños!].

  315. Vivaaa, celebración !!!!; (Eres genial escribiendo Nicolás!!!)
    Hey!!; cuidado, mirad bien antes de meter un pié en esa bañera!!, Por cierto, decoramos las oficinas para navidad, no??. Hetraído un chocolate calentito para preparar, asi que chocolate para todos!!!.

    (hecho de menos poder hacer que llueva.):`(
    Bexous!

  316. Síiii, decoremos las oficinas!!!

    ¡¡¡Ceres, que gran idea has tenido!!!

    Así que he traído algunas cosillas. He colgado una corona de acebo en la puerta de entrada, y algunos ramitos de muérdago repartidos por toda la sociedad, para que nos de suerte. He visto un abeto precioso pero necesitaría ayuda porque pesa demasiado. ¿¿¿Hay un alma caritativa que me ayude???

    Nicolás, que bonito te ha quedado… Ha sido la aventura más emocionante que hemos vivido en un fiesta.

    Sí, yo también añoro mis poderes… Pero quien sabe, mejor que nadie me haga enfadar por si acaso (esto va por tí, querido AK)

    Besitos de turrón y mazapán para todos.

  317. Yo creo que ese abeto pesa mucho para nosotras jenjibre.., llamemos a los bomberos!!!.XDDD. Jajajaj.
    Venga chicos, que no se diga, una manita??

  318. Ceres, Jengibre, muchas gracias.

    Hablando de la decoración navideña… ¡Gracias por el chocolate! Creo que la reserva de hongos que nos dejó Batman se acabó, así que no creo que haya riesgos de contaminación. XD

    Quién sabe. Quizás en futuras ocasiones vayamos a la Luna o al oriente medio, todo puede ocurrir en la sociedd. XD

    Bueno, yo he puesto las guirnaldas, las luces por toda las oficinas, y he puesto algunas leyendas para celebrar la Navidad. Jengibre, ¿crees que entre tres podremos levantar el abeto?

  319. Sí, será mejor que llamemos a los Bomberos.
    Pero no quería decirlo yo porque luego se de alguien que me acusaría de no “socializar” con los compañeros… ;P

    No Nicolás, es un abeto demasiado grande y frondoso. No creo que podamos nosotros tres solamente…
    No me miréis así, me gustan mucho los árboles de navidad, así que no iba a elegir uno “esmirriao”…

  320. Hum… te entiendo. Odio los árboles pequeñitos, me encantan los grandes.
    Sí, llamen a los bomberos del caso Nº 22 (nomenclatura de sonatas y todo) para que podamos hacer pasar ese gigantesco árbol de Navidad. Eso sí… que dejen la escalera para incendios, sino, ¿cómo pondremos la estrella?

  321. Podemos ponerla ya antes de levantarlo, asi luego solo nos queda decorarlo.^^. Mmm, chocolate calentito, llamando, a ver si me lo cogen.:P
    -¿si?, Hola?, Los bomberos, llamo de la sociedad…
    -No!, a las oficinas!!, si. Adi.. (pipipi, pipipi…)
    Que dicen que ahora mismo vienen. Jajajajjaja.XD. Casi no me da tiempo de decirles que esta vez no es en la playa!.XDD

  322. Ceres, veo que los bomberos todavía se acuerdan de nosotras… Hemos debido dejarles un recuerdo imborrarble…

    Y ya que nos ayudan con el árbol y a colocar la estrella… ¿les decimos que se queden a la fiesta?? Es por precaución… ¿y si recupero mis poderes y estalla la oficina??? XD
    ¡¡¡¡Dios mio, me siento como Liz Sherman!!! ¿alguien ha visto a Hellboy por algún sitio???

  323. ¡Wau! Esos bomberos son muy atentos con vosotras, son muy conciensudos en su labor. XDDD

    Vale, le ponemos la estrella ahora, luego lo levantamos. Y apoyo la moción de Jengibre: que los bomberos se queden. Total… estaba necesitando un matafuegos para una experiencia de Físico-química Ambiental…. ejém… que no va a pasar nada raro con eso, (se los juro). Y claro, si vemos que tienen algún efecto secundario de su aventura por el videojuego… nos viene de perlas tener a los bomberos para que traten de slvar las oficias de Ignis Aestus.

    Pues…, que yo sepa no he visto ningún miembro de la FBI, Jengibre.

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