Apéndice al caso nº 00019: TRIUNFOS Y CAÍDAS

La mía era la única mesa de la cafetería que llevaba ocupada desde la hora de su apertura. Creo que, hasta la fecha, ninguna otra reunión con Arjona me había producido tal impaciencia. Su llamada decía que habían logrado hacer avances en el caso Duarte, nuestra más reciente espina clavada… probablemente el único caso en el que todos lamentamos haber recibido un regalo en la oscuridad. Arjona no había querido revelarme en qué consistían dichos avances, pero sí que me había dicho que me iban a resultar interesantes.

Con todo, no era esa la principal razón de mi impaciencia.

—Perdón por el retraso —dijo cuando finalmente se presentó—. Quería dejarlo todo bien atado antes de venir a contártelo… Café solo, gracias. ¿Tú quieres algo?
—Yo ya me he tomado un té.
—Me lo cobra a mí, caballero. Bien, Jack no te quiero tener en vilo más tiempo… teníais razón. Noriega fue quien citó a la víctima en Correos.
—¿Cómo lo habéis verificado?
—Bueno, en parte porque tenemos más recursos y las manos menos atadas de lo que las teníais vosotros… pero en parte también siguiendo vuestros pasos. ¿Recuerdas cómo confirmasteis que Noriega era el hombre de las fotos?
—Enseñando la foto de la orla a la señorita Vivo.
—Decidimos probar suerte en Correos, y tres funcionarios lo identificaron. Al parecer estaba bastante alterado cuando abrió el apartado de correos hace siete meses. Se le puso farruco a una jubilada sólo porque, decía, le miraba demasiado. Por desgracia no estaban demasiado seguros… piensa que hace ya más de medio año de aquello.
—¿Entonces?
—Bueno, ahí es donde entra la baza de nuestros recursos. Sabiendo que existía un motivo razonable para sospechar de la presencia de Noriega en esta historia, ya podíamos seguir investigando más a fondo. La tarjeta del móvil estaba registrada a su nombre, fue comprada en una tienda de telefonía en Marbella hace dos meses. Supongo que por eso quería que Duarte la destruyera después de usarla… ahí hemos tenido suerte… ah, gracias, cóbrese, caballero.

Dio un sorbo a su café antes de volverlo a soltar sobre la mesa. Demasiado caliente. Por alguna razón, a Arjona le gustaba saborearlo recién hecho… pero luego se esperaba a que estuviese más frío para terminar de tomárselo.

—Boniatus lo hace mejor, la verdad sea dicha —sentenció—. En fin. Ahora que sabíamos seguro que Noriega estaba en el ajo, las sospechas sobre vosotros quedan oficialmente disueltas. La postura oficial de la policía es que habéis sido víctimas colaterales. El cadáver apareció en vuestras oficinas, pero no había nada más que os vinculase con él… y la aparición en escena del fugitivo doctor Noriega, su antiguo mentor y quien le condujo a Correos el día de su muerte, le convierten en un sospechoso mucho más plausible.
—¿Crees que lo hizo él?
—No directamente —agregó sacando unas fotografías impresas—. Esto lo tomó la cámara de seguridad de la oficina de Correos. No sabemos quién es, pero definitivamente no es Noriega.

Observé las imágenes mientras Arjona se acababa el café. La calidad era bastante deficiente, pero podía verse con claridad a un hombre grande, musculoso y con la cabeza afeitada, observando a Duarte por encima de su periódico. Las últimas fotos lo mostraban saliendo de Correos justo detrás del doctor. En ningún momento se acercaba a ningún mostrador.

—¿Quién va a Correos para no acercarse a los mostradores? —reflexioné en voz alta.
—Exacto. Ese hombre es, ahora mismo, nuestro sospechoso número uno. Por desgracia no muestra nunca su cara a la cámara con claridad, pero ahora tenemos una descripción.
—¿Un asesino a sueldo?
—Cuando cojamos a Noriega le preguntaremos. Uf, qué tarde… Jack, tío, tengo que irme, mis padres vienen de visita y su avión llega en veinte minutos. Pero tenía que venir a contarte que habíais acertado.
—Se lo comunicaré a mi equipo, Arjona, gracias.
—A vosotros por facilitarnos el trabajo.

Se levantó de la silla, me estrechó la mano con una sonrisa y se dio la vuelta.

—¡Arjona! —le llamé.
—Dime.
—¿Tienes intención de explicarme esto —pregunté poniendo un ejemplar del periódico de hoy sobre la mesa—, o prefieres que me lo invente?

Los ojos de mi amigo se clavaron en el titular que había subrayado con rotulador. “LA SOCIEDAD DEL MISTERIO ES APARTADA DE UN CASO. Fuentes policiales declaran que su vinculación con el crimen puede haber puesto la investigación en peligro”. Su mirada se apagó un poco, pero no mostró sorpresa alguna.

—Aquí los dos somos detectives, Jack —me dijo—. ¿Tú qué crees que ha pasado?
—Mendoza.
—Pues ahí lo tienes. Ni siquiera él piensa que lo hicierais vosotros… pero os tiene atravesados desde lo de Verónica Salas. Puedo hablar con el comisario si quieres para que le…
—Tranquilo, sois compañeros, no te voy a pedir que lo traiciones, te la jugarías demasiado. Sólo quería saber si había sido él.

Nos despedimos. Arjona salió de la cafetería sin dejar de mirar el reloj. Yo no podía apartar los ojos del periódico.

Mala prensa. Ya nos iba tocando, supongo; y creo que, en el fondo, sabía desde el principio que encontrarnos con el cadáver en nuestro propio territorio no podía traer nada bueno. Pero saber que venía de un policía incompetente al que nosotros mismos habíamos puesto en tela de juicio… Podía aceptar la mala prensa cuando era completamente merecida, pero aquello olía a venganza.

Y por supuesto, estaba el otro detalle que no le había contado a Arjona. Quizás cuando lo pillara con más calma, pero antes necesitaba saber si la policía, en general, confiaba aún en nosotros.

Saqué del bolsillo de mi gabardina el sobre que nos había llegado hoy en el correo. Un sobre con un remitente identificado sólo con dos letras, sin dirección. Un sobre que Jnum ya había procesado a conciencia, al igual que su contenido, sin ningún éxito. Extraje la carta de su interior y la leí una vez más:

“No está mal señores. Y señoras. Interesantes aportes los que han hecho. Tendrán más noticias mías. Sin duda lo que ocurrió a este joven médico fue trágico, desde luego. E innecesario en principio. Pero todo el mundo es responsable de lo que hace. El “yo no quería”, el “si lo hubiera sabido” no vale. No es justo. Pero dejémonos de éticas y retóricas.
Una pena que les hayan sacado del caso. Señores, a más ver.

A.K.”

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12 comentarios

Archivado bajo A. K., Arjona, Doctor Noriega, Mendoza

12 Respuestas a “Apéndice al caso nº 00019: TRIUNFOS Y CAÍDAS

  1. Bueno, pues ya lo tenéis. Nos faltaba un paso por dar… pero estábamos en lo cierto. Y diga lo que diga nuestro admirado Mendoza (¿cómo se escribe “admirado” con tono sarcástico?), oficialmente ya no somos sospechosos. Así que la celebración ha estado más que justificada.

  2. Ya era hora. ¿Y ahora que hacemos?

  3. Esperar, me temo.Sabemos que Noriega estaba en el ajo, pero no sabemos dónde está. Sabemos que pasó por Marbella hace dos meses, pero no si sigue allí. Sabemos que fue otra persona quien siguió a Duarte a la salida de Correos, pero no quién fue. Y sabemos que A. K. nos ha estado observando… pero no qué ha hecho exactamente.Ahora mismo, este caso está tan muerto como el pobre doctor Duarte. La policía lleva meses buscando a Noriega siguiendo nuestros consejos, ahora quizás redoblen esfuerzos pero hasta la fecha nuestro buen doctor ha demostrado ser escurridizo. Encabezonarnos en resolver un caso para el que no hay pruebas no nos va a servir de nada… tendremos que esperar a recibir nueva información para reabrirlo.Pero no os preocupéis. Salvo por Mendoza, la policía sigue contando con nuestros servicios, así que no creo que tardemos mucho en recibir un caso nuevo. Y mientras eso pasa… tengo por aquí reservado algo para que no nos aburramos.(no, no me refiero a las cajas de porno; pero oye, cada cual que se entretenga con lo que pille, ¿no?)

  4. Sé que este no es momento para conjeturas, pero si Noriega compró la tarjeta dos meses antes de enviarla… y pidió que la destruyeran…a eso le añadimos que estaba en Marbella poco después de navidades y creo, creo que es muy posible que el buen doctor no se haya movido de allí. Es más: si nosotros y la policía sabemos donde se compró la tarjeta, es muy probable que A.K. lo sepa también. Y que esté buscando a Noriega allí ahora mismo.Noriega no huye de nosotros: Huye de A.K. >:-l

  5. ¿Y que tienes reservado, Jack? ¿Algun juego de mesa? Espero que no sea el Cluedo.

  6. Interesante teoría, Mauser, pero me temo que me he perdido el razonamiento. Si te he entendido bien, tus pasos han sido:1- Partiendo de cuándo se compró la tarjeta y de las instrucciones para su destrucción, sospechas que Noriega podría estar aún en Marbella, hasta ahí bien.2- Si nosotros lo sabemos, quizás A. K. también…3- … por lo cual deducimos que Noriega huye de A. K.Te diré que me gusta tu hipótesis, pero que la veo poco trabajada. Si encuentras algo más que la respalde, házmelo saber!Oh, y Reebok… no, no es un juego de mesa, aunque es algo que los medianamente veteranos del lugar recordarán (y puede que tú también, si como me has comentado has estado repasando expedientes antiguos). De todas formas, ¿qué tienes en contra del Cluedo? ¡Si mola!(vale, sí, es poco creíble que encuentren un cadáver y no sepan ni dónde lo han encontrado ni qué forma tenía la herida; pero dejando eso a un lado…)

  7. Es que si jugaramos al Cluedo, aqui ganarian los mas veteranos seguramente. Y si, me imagino que juego será. Seguro que es una de esas adivinanzas, como la del oso.

  8. Pues no exactamente…… y hasta aquí puedo leer. El lunes seguramente tengáis más noticias.

  9. Hola buenas noches Jack. ¿tendremos caso nuevo? Creo que lo mejor para olvidar el mal sabor de boca que nos ha dejado nuestro archienemigo es volver al trabajo cuanto antes… por que ya se sabe “el mal no descansa..” ;PPor cierto, Arjona parece un buen tipo y un buen poli… pero ese Mendoza… nada me gustaría más que demostrar que Noriega estaba involucrado en la muerte de Verónica Salas y hacerle tragar sus palabras…Se me olvidaba, gracias por la condecoración, totalmente inesperada, me ha hecho mucha ilusión…

  10. No me des las gracias, Jengibre, que aquí nadie se lleva condecoración sin habérsela merecido 😉Arjona sí, es de los buenos, siempre lo ha sido. Es policía, así que se debe a su comisaría, al cuerpo y al país, quizás por ese mismo orden; pero siempre ha tenido alma de detective, así que no suele dejar que el protocolo se imponga a su instinto. En cuanto a Mendoza… Lleva ya bastante tiempo en el cuerpo, siempre ha cumplido con su trabajo y por tanto no le gusta que le cuestionen. Cuando le discutimos por la muerte de Verónica Salas, le pusimos en evidencia. Está claro que ahora quiere recuperar su status.Y sobre lo de si tendremos nuevo caso… lo tendremos, por supuesto, La Sociedad del Misterio no va a cerrar sólo por un (llamémoslo) “triunfo a medio acabar”; pero no te puedo decir cuándo lo tendremos. Hasta el momento, ni tenemos el suficiente caché como para elegir nosotros mismos los casos (la única vez que lo hicimos Mendoza utilizó esa circunstancia para apartarnos) ni la suficiente autoridad como para decirle a los criminales cuándo hacer su trabajo 😛 Cuando llegue os avisaré. Mientras tanto procuraré, como ya he dicho, aportaros algo para que tengáis la mente ocupada.

  11. Lamento no haberme explicado, pero es fruto de la prisa más que otra cosa:Del hecho de que en la nota que había en el paquete advirtiera a la víctima de que “Korv es más peligroso de lo que parece” deduzco, o más bien teorizo que tanto Noriega como la víctima se estan/estaban escondiendo de A.K. (prefiero llamarlo teoría, porque estamos asumiendo que Korv es A.K.) Del hecho de que la tarjeta fuera enviada por Noriega, deduzco que el paquete también, pero no estaremos seguros si Arjona no tiene una muestra de escritura de Noriega para compararla con el Post-it.Y finalmente, creo que es bastante seguro que podemos ocultarle muy poca información a A.K. Si mi teoría es cierta, y busca a Noriega, entonces él también habrá deducido por nuestra información y la de la policía que el buen doctor puede encontrarse en Marbella. Por ello -repito, si tengo razón- lo más normal sería asumir que estará tomando los pasos necesarios para encontrarle allí.————Para terminar de una vez mi larga parrafada, la cosa está así: nunca sabremos lo que Noriega le envió a la víctima si no encontramos a Noriega antes que AK, que probablemente quiera matarle para que no descubramos el contenido del paquete.Me gustaría poder armazonar mejor esta teoría, pero al menos creo que la he dejado clara. ¿Qué os parece?

  12. Que te pasa lo mismo que a mí, ahora mismo: tus teorías tienen bastante sentido SI, y sólo SI, A. K. es Korv. Y aunque todo parece señalar que sí que lo es, lo cierto es que por ahora no podemos demostrarlo.Por el momento queda como hipótesis. No trabajaremos con esto como base, no sacaremos nuevas conclusiones partiendo de esto, pero lo dejaremos ahí a falta de pruebas que nos ayuden a confirmarlo o a desmentirlo. A mí me suena bien, desde luego, pero tendremos que esperar.

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